header image
 

LA EVOLUCIÓN DE LA CONCIENCIA

Escrito de Jinarajadasa

Comprendiérase lo que realmente es la Conciencia, y se habría encontrado la clave de todos los problemas de la evolución. Porque la conciencia es la expresión más alta de aquella Existencia Única, que es a la vez fuerza y materia, forma y vida.

in embargo, tal es la estructura de nuestra naturaleza, que necesitamos preguntar, y sólo encontramos satisfacción en vida cuando juzgamos haber hallado contestación a nuestras preguntas. La respuesta de ayer puede no satisfacemos hoy, pero no estaremos contentos  mientras no encontremos alguna respuesta para hoy, aunque podremos desecharla mañana.

Comprender cómo se desarrolla la conciencia no es más que ponerse en camino de saber lo que es. No obstante, el conocimiento de la manera de desenvolverse la conciencia es la ciencia de las ciencias.

La primera gran maravilla acerca de la conciencia es que el todo esta en la parte, la totalidad esta en la unidad, pues aunque la conciencia encerrada en un electrón sea como una punta de alfiler, esta diminuta unidad esta ligada a la vasta totalidad; es decir, al LOGOS, y todo ÉL está allí, aunque nosotros con nuestras limitaciones sólo podemos ver de ÉL lo que hace un electrón. Lo mismo que las energías de un número incalculable de rayos del sol enfocados por una lente en un punto se concentran todas en él, así ocurre con todo tipo de conciencia que ánima una fuerza.

Todas las manifestaciones posibles de conciencia residen en cada unidad animada, grande o pequeña. El biólogo mendeliano no hace más que declarar la oculta verdad cuando dice que hubo “un tiempo en que Shakespeare existió como un punto de protoplasma no tan grande como la cabeza de un alfiler”.

Colocad una lente ante un gran Panorama que abarque millas, y la lente hará convergir todos los rayos que procedan de él en un punto focal. Todo el paisaje estará allí, y, sin embargo, ninguna imagen podrá verse. Solo alejándonos del punto focal aparecerán imagen tras imagen en una pantalla que refleje los rayos. De la distancia a que la pantalla este colocada desde el punto focal depende la magnitud de las imágenes, y de esta magnitud depende a su vez la perceptibilidad de sus detalles.

Todo el cuadro está allí, en el punto; pero sólo cuando nos alejamos de este sale aquel de la nada y viene a nosotros. Esta es una buena representación de la evolución de la conciencia.

La evolución de la conciencia es también como el descorrer de una cortina que oculta la luz, a la que nada añade el hecho; pero, a pesar de no haber de ganar nada con ello, la Luz quiere disipar la Oscuridad; y hasta que nos identifiquemos conscientemente con la Luz no sabremos por que lo quiere. Su acción es sacrificio y regocijo: el sacrificio esta en soportar la limitación; el regocijo en darse. Participar de este sacrificio y de este regocijo es alcanzar la Divinidad.

La evolución de la conciencia en el hombre se realiza por dación. El motivo del desarrollo en los reinos animal y vegetal es competencia, rivalidad y egoísmo; en el hombre es cooperación, renuncia, sacrificio. El LOGOS SE sacrifica eternamente en la cruz de vida y materia; y sólo imitándole desarrolla el hombre su semejanza. Este es el gran principio que hay que conservar siempre en la mente. La conciencia del hombre desarrolla sus ocultas capacidades etapa por etapa; pero sin sacrificio no hay paso de una etapa a otra. El hombre debe extinguir todo lo que queda en el de bruto, aunque esto implique cientos de vidas. Cuando después de muchos nacimientos y muertes el sacrificio de sí mismo se ha hecho instintivo en él, conoce que el sacrificio es regocijo, el único goce concebible.

Para poder evolucionar debe haber involucionado antes la conciencia, y esta involución es la que hemos bosquejado en la figura 1. Hay en ella divisiones horizontales, que señalan los grandes planos de nuestro sistema solar, y sobre todos ellos está el símbolo del LOGOS Inmanifestado antes de empezar el proceso creador. En el primer paso de su involución desciende al plano Adico, y allí los tres grandes aspectos: Shiva, Vishnu y Brahma, o Padre, Hijo y Espíritu Santo, funcionan en perfección.

Figura 1

Cuando el LOGOS desciende al siguiente plano, Anupadaka, experimenta una limitación, pues su aspecto de Primer LOGOS pasa al estado latente y sólo los aspectos de Segundo y Tercer LOGOS tienen expresión perfecta. A la siguiente etapa de descenso el LOGOS sufre otra limitación, y en el plano de Nirvana solo el Tercer LOGOS puede manifestarse plenamente, no siéndoles posible a los aspectos del Segundo y Primer LOGOS manifestar sus atributos en él.

Quizá alguien encuentre dificultad en comprender como un LOGOS omnipotente tiene que sufrir limitaciones al descender de plano en plano.

Nuestro conocimiento de las relaciones de espacio nos hará comprender la idea con un ejemplo. Todos sabemos lo que es un cubo. Tiene tres dimensiones: largo, ancho y alto. Para todo el que pueda circular en su derredor y mirarlo desde arriba y desde abajo levantándolo, es un sólido que tiene seis caras y doce aristas.

Pero supongámonos en la conciencia de un microbio que se halla en un pedazo de papel y es incapaz de elevarse sobre la superficie. Si ahora ponemos el cubo sobre el papel y se acerca el microbio y lo recorre por las cuatro aristas que están en contacto con el papel, sólo verá o percibirá cuatro líneas iguales e impenetrables. Con su imaginación más elevada podrá concebir en el un cuadrado; esto es, una superficie plana limitada por cuatro rectas iguales; pero como el microbio no puede elevarse sobre el plano del papel, el cubo jamás podrá revelársele como cubo.

Puede el cubo presentar sus seis caras una tras otra ante la vista del microbio; pero este dirá cada vez esto no es mas que un cuadrado. Así también cuando un objeto de tres dimensiones aparece a una conciencia que solo conoce dos, el objeto experimenta una limitación. Esta limitación no es de su naturaleza, sino que existe con referencia al poder que el objeto puede emplear en el mundo bidimensional. Lo mismo ocurre con las limitaciones que el Logos sufre al descender de plano a plano.

En su naturaleza es siempre el mismo; pero en su actuación en los planos que crea, sufre limitaciones de plano en plano, que corresponden al grado de materialidad de estos.

Durante todo el período del descenso del Logos a los tres planos superiores, la Monada humana permanece en Él. Esto esta simbolizado en el diagrama por una estrellita dentro del triángulo. No hay jamás un momento en que cada uno de nosotros como Mónada no viva, se mueva y tenga su ser en Él. Aunque nosotros nada sepamos de Él; aunque aun sabiendo contrariamos su Voluntad, en todas las etapas que hemos recorrido: de mineral a planta, de planta a animal y de animal a hombre, jamás ha podido haber separación de Él.

Así dice la antigua estancia de La Doctrina Secreta:

“La Chispa pende de la Llama por el finísimo hilo de Fohat. Viaja por los siete mundos de Maya. Se detiene en el Primero, y es un Metal y una Piedra; pasa al Segundo, y ¡mirad! una Planta. La Planta pasa por siete cambios, y se convierte en animal sagrado.

Los atributos combinados de estos forman al Manú el Pensador”.

La Chispa siempre pende de la Llama. El sentido de individualidad como actor empieza en la Mónada al encontrarse en el plano de Nirvana como triplicidad de Atma, Buddhi y Manas, separada de la Llama como chispa, y obteniendo, sin embargo, de la Llama todas las cualidades del fuego.

La triple Mónada en el plano de Nirvana es una miniatura del Logos, imagen en todo de su HACEDOR. Esta representada en el diagrama por el triángulo pequeño.

También la Mónada como el Logos sufre un proceso de involución. Sus tres aspectos se manifiestan en su verdadero plano, el de Nirvana. En el momento en que desciende al plano Búddhico experimenta una limitación; Su aspecto Atma se vela, y solo se manifiestan Buddhi y Manas. De modo que uno de los lados del triángulo queda sin manifestación, latente. Del mismo modo, al bajar un plano más, al mental, experimenta otra limitación, y en el cuerpo causal que forma en él sólo aparece Su aspecto Manas, quedando latentes los otros dos en el plano mental superior. Ahora sólo un lado del triángulo, la base, puede manifestarse.

Una vez más empieza el proceso de involución; y ahora del Ego, que reside en el cuerpo causal. Al descender el Ego a la encarnación, experimenta limitaciones de plano en plano a medida que forma sucesivamente los cuerpos mental, astral y físico.

La evolución de la conciencia en el proceso de liberación de las energías ocultas: primero del Ego, luego de la Mónada y por último del Logos, a través de los vehículos formados en todos los planos. El procedimiento de liberación de la conciencia del Ego por adiestramiento de Sus vehículos ha sido ya descrito en la sección, El Hombre en Vida y en Muerte.

Cuando el Ego ha adquirido el dominio de Sus vehículos, viene la siguiente etapa de expansión de la conciencia, al ingresar en la Gran Fraternidad Blanca; y se le enseña en la Primera Iniciación el modo de funcionar en plena conciencia en el subplano inferior de Buddhi. Entonces por primera vez empieza a comprender como realidad presente y no como mera creencia la unidad de todo lo que vive y como su destino va indisolublemente ligado al de los millares y millares de almas que forman con él la Humanidad. Más aun, percibe como realidad que son parte de él y que todas estas divisiones de Yo y Tú, mío y tuyo, que caracterizan a la existencia en los planos inferiores a Buddhi, son ilusiones.

En esta etapa ascensional al plano Búddhico ha realizado dos lados de su triángulo. Ulteriores expansiones de conciencia en las Iniciaciones Segunda, Tercera y Cuarta le dan el dominio de los restantes subplanos del plano Búddhico, hasta que, a la Quinta Iniciación, la de Asekha, su conciencia actúa directamente en el plano de Nirvana. El triángulo de la Mónada está ya completo y el Eterno Peregrino ha vuelto a su morada, jubiloso, llevando consigo sus gavillas.

En esta etapa de Adepto Asekha conoce la Mónada por realización directa la maravilla de las maravillas. Que siendo chispa, es la Llama. Desde entonces es el Cristos, el Ungido, coronado con la mayestática corona que como el Hijo de Dios fue a ganar a la guerra. Desde ahora el triángulo de la Mónada se halla en contacto directo con El del LOGOS aunque solo por uno de sus lados, la base, que es el aspecto del Espíritu Santo.

De aquí que la tradición cristiana nos diga que hay dos bautismos: el uno de agua y el otro de fuego. Juan el Bautista pudo dar el primero con el agua, pero solo un Cristos pudo dar el segundo con el Espíritu Santo y el fuego: “Yo, a la verdad, os bautizo con agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mi más poderoso que yo es, cuyos zapatos yo no soy digno de desatar; él os bautizara con el Espíritu Santo y con fuego”

Cuando la Mónada es bautizada así con el Espíritu Santo y con fuego es cuando puede decir en triunfo y en dedicación: “Como el Padre me conoció, así también yo conozco al Padre. . . Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mi aunque este muerto vivirá, y todo aquel que vive y cree en mi no morirá nunca. . . Yo y mi Padre somos uno”.

A mayores alturas todavía, ahora inconcebibles para nosotros, escala el Eterno

Peregrino identificando en el plano Anupadaka su Buddhi con el Buddhi del gran Triángulo; y finalmente en el plano de Adi su Atma con el eterno Atma de todo lo que existe, existió y existirá jamás, el LOGOS de nuestro Sistema.

El ascenso del hombre hacia la Divinidad puede estudiarse desde varios puntos de vista, y otro de ellos es el que se ve en la figura 2. Su idea fundamental es que según el contacto que la conciencia recibe del exterior así es el descubrimiento que hace del mundo. La respuesta a los choques físico, astral y mental nos da conocimiento del mundo, y según el tipo de la respuesta es la expansión de la conciencia en el individuo.

Figura 2

Una piedra responde principalmente a los contactos de calor, frío y presión y, por lo tanto, solo conoce el mundo físico. La planta responde a las vibraciones astrales de agrado o desagrado, y de aquí su instinto de adaptación al medio ambiente; conoce los mundos físico y astral, aunque este ultimo oscuramente. El animal responde a las vibraciones del mundo mental inferior y, por la tanto, piensa y siente; conoce, pues, los mundos físico, astral y mental, aunque este último vagamente. Pero el hombre es capaz de afectarse por el mundo mental superior; lo cual significa que su visión del universo es desde este plano.

El mundo astral inferior se pone en actividad por los sentimientos animales del hombre, como la ira, la lujuria, la envidia y los celos. Cuando el cuerpo astral se refina y se hace capaz de cariño, devoción y simpatía, aunque vayan fuertemente teñidos por sus necesidades personales, descubre el mundo astral superior de sentimientos. De igual manera, los pensamientos desordenados e incoherentes que tenemos acerca de las cosas en general nos llevan al contacto con el mundo mental inferior, de pensamientos concretos. Sólo cuando podemos ordenar nuestras ideas en categorías de pensamientos y sentimientos y descubrir sus leyes, llegamos a la visión del mundo mental superior.

Pensar con el cuerpo causal es pasar por encima de los pensamientos concretos y llegar a los universales de religión, filosofía y ciencia, que caracterizan a la mente filosófica.

Más allá del atributo superior de pensamiento puro, tiene todavía el hombre otra facultad o instrumento de cognición a que, a falta de mejor termino, la llamaremos con una palabra filosófica inda, Buddhi (Mundo Intuicional). El carácter que lo distingue es que con él no se conocen las cosas por un examen externo sino por identificación del conocedor con ellas. Buddhi es un modo de conciencia que no es pensamiento ni sentimiento aislado, ni simple combinación de ambos; y, sin embargo, es los dos a la vez, y aún más, una especie de pensamiento sentimiento indescriptible.

Lo que se puede decir es que cuando Buddhi afecta al plano mental superior, la mente prende conceptos universales, y que cuando la fuerza de Buddhi se refleja en una naturaleza astral pura, resulta la más tierna de las simpatías. Es Intuición Divina, más segura que la ciencia porque juzga, no solo del pasado y del presente, sino también del futuro; más precisa en comprensión que la emoción mas profunda, porque a voluntad el conocedor es lo conocido.

Si carecemos ya de palabras para describir Buddhi, como se podrán describir las facultades de la Mónada que se expresan en el plano Nirvanico? Basta decir que, así como Buddhi al pensamiento y emoción puros, supera el aspecto Atma del alma a Buddhi en maravilla.

El desarrollo de la cultura en el hombre no será completo, hasta que todo pueda funcionar en el plano de Nirvana. La mayor hazaña de la humanidad, hasta ahora, ha sido tocar, gracias a los esfuerzos de unos cuantos genios, el plano Búddhico por el Arte. Pero casi fue ayer todavía cuando la humanidad descubrió que había un reino de existencia donde el hombre puede crear objetos de belleza que son júbilo eterno; y no para un día, sino para siempre. Lo que crea el genio, séalo en religión o arte, filosofía o ciencia, cuando se abre camino al plano Búddhico, contiene la esencia del arte. Si como científico trata de los hechos de la Naturaleza, los concibe y presenta tan artísticamente, que su ciencia se ilumina con intuiciones; si como filosofo crea un sistema, cobija con ternura lo pequeño y lo grande y los envuelve con belleza y unidad.

Los preceptos éticos de los grandes Maestros son revelaciones del arte más puro porque sus mandamientos son universales en su aplicabilidad a todos los problemas de los hombres y de frescura y belleza permanente en todas las épocas.

Toda expresión de arte contiene en si algunas características de todos los demás; un cuadro es un sermón, y una sinfonía es una filosofía. Cuando Buddhi da su mensaje, la religión es ciencia, y el arte, filosofía. El plano mental inferior de pensamientos concretos es donde la unidad se rompe en diversidad; y el que no puede sentir la unidad a través de una expresión concreta ve contradicciones entre las de esta clase.

El hombre, el pensador, el amador, el hacedor, cuando el Buddhi esta despierto en él, hace de si una unidad que no puede manifestar sino en el plano Búddhico.

La humanidad aprende a conquistar a AQUEL, que existe fuera del tiempo y del espacio, empleando el tiempo y el espacio. Hasta ahora, nuestro instrumento mas elevado de cognición es el arte creativo. Como sus variados aspectos se relacionan mutuamente, es uno de los problemas de la filosofía, y uno de los modos de esta relación la sugiere la figura 3.

Figura 3

En la literatura del tipo más elevado tenemos un brillante dibujo de palabras y una dramatización gráfica de hechos e ideas. El desarrollo de las artes en literatura varia según se trate del valor-tiempo o valor-espacio. Por el lado del tiempo la literatura conduce al drama, y el drama tiende a la poesía, y la poesía por sus inherentes cualidades musicales lleva a la música. Del lado del espacio la expresión gráfica de las palabras esta ligada con la pintura, la pintura de dos dimensiones se eleva a la expresión tridimensional en la escultura y la escultura a las prodigiosas concepciones abstractas de ritmo y belleza que da la Arquitectura.

No es difícil de ver como el drama, narrando los sucesos en el tiempo, se relaciona con la pintura, que describe sucesos en el espacio. La escultura es como una poesía muda, puesto que esculpe imagen tras imagen con material de la imaginación. La declaración de Goethe y Lessing de que la Arquitectura es música congelada nos da la clave de la relación que hay entre la Música y la Arquitectura.

Todas las formas de arte conducen a la conciencia del hombre a prender los valores de vida que la Mónada encuentra en el plano Búddhico. El sentido artístico de la humanidad es rudimentario aun, pero con el crecimiento de la Fraternidad se sentirá más en la vida del arte. Por otro lado, con el despliegue del sentido artístico en los hombres aumentara el poder de realizar la Fraternidad.

Finalmente, cuando lleguemos a los últimos límites de creación artística y empecemos a sentirnos con poderes y efectividades que ni en el arte más elevado encuentran su expresión, habremos llegado al conocimiento de las actividades que caracterizan a la Mónada en su verdadero plano de Atma.

Pero como habremos de unir Nirvana con nuestra tierra en un mismo campo de acción es misterio del porvenir.

Comprender plenamente la evolución de la conciencia es descubrir el misterio de la naturaleza de Dios. Y, puesto que toda vida es ÉL y nosotros también somos fragmentos de ÉL, al crecer en conciencia LE descubrimos a ÉL y nos transmutamos en su imagen y al descubrirle a ÉL nos descubrimos a nosotros mismos.

Este es el misterio de la conciencia: que la parte es el Todo. Pero saberlo es una cosa y serlo otra. Ser el Todo solo es posible actuando como el Todo; y esto se realiza dándonos tan plena y francamente a todo dentro de nuestra pequeña esfera de existencia, como el Todo da de si a todo dentro de la vasta de la SUYA.

Parece increíble que nosotros hayamos de ser capaces de imitar al Todo. Sin embargo, por ser este nuestro destino, nos ha enviado de si a vivir nuestras vidas, separadas. Que la única vida digna de vivir es la comunión en su eternal Sacrificio lo atestiguan todos los que han venido de ÉL y han vuelto a ÉL.

Dr. Quantum y La tierra plana

Video visto originalmente en el Blog de Mauricio Orellana S.

Bibliografía de términos usados:

Âdi (Sánscrito).- Primero, primitivo, primordial [supremo; principio; origen; nacimiento].

Anupâdaka (Sánscrito).- Anupapâdaka y también Aupapâduka. Significa: “sin padres”, “que existe por sí mismo”, agénito, nacido sin padres o progenitores. Témino aplicado a ciertos dioses autocreados y a los Dhyâni Buddhas. (Véase Avatâra. [An-upâdaka “sin receptor”. El elemento radical de la materia que está por encima del Âkâza, así llamado porque no existe todavía ningun órgano o “receptor” desarrollado por la humanidad para ello. - Bhagavân Dâs: La Ciencia de la Paz.]

Aseka o Asheka.- En el budismo, se designa con este nombre a aquel que no tiene ya que aprender nada más: un individuo de la jerarquía superior a la del Arhat. “Cuando el hombre ha alcanzado este nivel, adquiere el más pleno dominio sobre sus propios destinos y elige su futura línea de evolución”. (The Vâhan). - (P. Hoult).

Buddhi (Sánscrito).- Mente o Alma universal. Mahâbuddhi es un nombre de Mahat (véase Alaya). Es también el Alma espiritual del hombre (el sexto principio), el vehículo de Âtman, exotéricamente el séptimo. [Buddhi es la facultad que está por encima de la mente razonadora, y es la Razón pura, que ejerce la discernidora facultad de la intuición, de discernimiento espiritual.] (A. Besant). –Es el Yo espiritual, intelecto, entendimiento, conocimiento, intuición, discernimiento, razón; el poder pensante por sí mismo, independiente de las impresiones venidas del exterior, la facultad de juzgar, discernir y resolver; la potencia que transforma en conceptos claros y perfectos las impresiones procedentes de los sentidos por intermedio del Manas y Ahankâra. (Véase: Filosofía Sânkhya).-

Por su grande importancia, el Buddhi es calificado de “gran Principio” (Mahat tattva) o simplemente mahat (grande). –Tiene dicha palabra muchas otras acepciones: mente, ánimo, pensamiento, conciencia, juicio, percepción, intención, resolución, sabiduría, enseñanza, doctrina, etc. A veces equivale a voluntad.]

Logos (Griego).- La Divinidad manifestada en cada nación y pueblo; la expresión exterior, o el efecto de la Causa que permanece siempre oculta o inmanifestada. Así, el lenguaje es el logos del pensamiento; por esto se traduce correctamente con los términos “Verbo” y “Palabra” en su sentido metafísico. [Saliendo de las profundidades de la Existencia Una, del inconcebible e inefable Uno, un Logos, imponiéndose a sí mismo un límite, circunscribiendo voluntariamente la extensión de su propio Ser, se hace el Dios manifestado, y al trazar los límites de su esfera de actividad, determina también el área de su Universo. Dentro de dicha esfera nace, evoluciona y muere este universo, que en el Logos vive, se mueve y tiene su ser. La materia del universo es la emanación del Logos, y sus fuerzas y energías son las corrientes de su vida. El Logos es inmanente en cada átomo, es omnipenetrante; todo lo sostiene, todo lo desarrolla. Es el principio (u origen) y el fin del universo, su causa y objeto, su centro y circunferencia… Está en todas las cosas, y todas están en él (como penetrante perfume que impregna el aire y todos los objetos de un aposento, o bien como el agua del mar que penetra en toda la masa de una esponja contenida en su seno. (N. del T.).

El Logos se despliega de sí mismo manifestándose en una triple forma: El Primer Logos, raíz u origen del Ser; de él procede el Segundo Logos, manifestando los dos aspectos de vida y forma, la primitiva dualidad, que constituye los dos polos de la Naturaleza entre los cuales se ha de tejer la trama del Universo: Vida-forma, Espíritu-materia, positivo-negativo, activo-receptivo, padre-madre de los mundos; y por último, el Tercer Logos, la Mente universal, en la que existe el arquetipo de todas las cosas, fuente de los seres, manantial de las energías formadoras, arca en donde se hallan almacenadas todas las formas originales que han de manifestar y perfeccionar en las clases inferiores de materia durante la evolución del universo. (A. Besant, Sabiduría Antigua).

En otros términos: De lo ABSOLUTO, o sea Parabrahman, la Única Realidad, Sat, que es a la vez Absoluto Ser y No-Ser, procede: 1) El Primer Logos, el Logos impersonal e inmanifestado, precursor del manifestado. Esta es la “Causa primera”, lo “Inconsciente” de los panteístas europeos. 2) El Segundo Logos: Espíritu-Materia (como dice H. P. Blavatsky en la Doctrina Secreta, Espíritu y Materia, Sujeto y Objeto, no son más que dos aspectos de la Realidad única en el universo condicionado. (N. del T.)), Vida; el “Espíritu del Universo”, Purucha y Prakriti, y 3) El Tercer Logos, la Ideación cósmica, Mahat o Inteligencia, el Alma universal del mundo, el Nóumeno cósmico de la Materia, la base de las operaciones inteligentes en y de la Naturaleza, llamado también Mahâ-Buddhi. (Doctrina Secreta, I, 44). (G.T. H.P.B.)

Nirvana (Sánscrito).- Según los orientalistas, es la completa “extinción” o “apagamiento”, como la llama de una bujía, la extinción total de la existencia. Pero, según las explicaciones esotéricas, es el estado de existencia y conciencia absolutas en que el Ego del hombre que, durante la vida, ha llegado al más alto grado de perfección y santidad, entra después de la muerte del cuerpo, y algunas veces, como en el caso de Gautama Buddha y otros, durante la misma vida. [Absorción, fusión, disolución, extinción, aniquilamiento, liberación; beatitud o bienaventuranza eterna, existencia espiritual abstracta; aniquilación de las condiciones de la existencia individual; extinción, fusión o completa absorción del Yo (o Espíritu individual) en el Espíritu universal, del que es una parte.

–Una vez terminada la evolución en este mundo, agotadas todas las experiencias y conseguida la plena perfección del Ser humano, el Espíritu individual, o Yo interno, enteramente libre para siempre de todas las trabas de la materia, vuelve a su punto de origen, abismándose y fundiéndose en el Espíritu universal, como gota de agua en el inmenso océano. En esa fusión se aniquila por completo la humana personalidad, con todo su cortejo de ilusiones, apegos, afanes, deseos, pasiones y dolores; pero no la individualidad; el hombre deja de existir como hombre, para existir como Dios en un estado de reposo consciente de la Omniscencia, en una condición perpetua de inefable y absoluta bienaventuranza. “En esta bienaventurada Nada gusta el alma paz divina”, según expresaba el gran místico S. Juan de la Cruz.

El abismarse en el Espíritu divino –dice el Brihadarânyaka- es como echar un terrón de sal en el mar; se disuelve en el agua (de la cual se había extraído), sin que pueda sacarse otra vez. La voz Nirvâna es sinónimo de Mokcha. No se confunda con el Svarga ni con el Devachan. –Véase: Nirvâni y Paranirvâna.] (G.T. H.P.B.)

/////////////////////

1. Plano de Adi (Mundo Divino)

2. Plano de Anupadaka (Mundo Monádico)

3. Plano Nirvanico (Mundo Espiritual)

4. Plano Búddhico (Mundo Intuicional)

¿Carbón o Diamante?

Del libroExpansión de Horizontes” de James A. Long

 

continuadavanzando3.jpg

 

Como muchacho originario de Pennsylvania, yo estaba orgulloso de que mi estado natal podía ufanarse de tener una de las mayores selvas que la tierra había conocido. No importaba que hubieran desaparecido; el hecho de que una vez estuvieron presentes era bastante maravilloso para mí. Por supuesto, florecieron hace millones de años, en alguna Edad Carbonífera; pero me conmovió comprender que el bióxido de carbono que habían absorbido aquellos árboles hace tanto tiempo, bajo la presión de la tierra, rocas y el tiempo había ido, poco a poco, metamorfoseándose en carbón.

Aun en aquel tiempo me pareció obvio que nada muere en realidad. Las cosas cambiaban sus formas, pero la energía que les hiciera vivir sencillamente se fue a otra parte. Por todo lo que sabía, la fuerza que en otro tiempo había hecho correr la savia por los pinos pudiera todavía estar en derredor, tal vez haciendo verde a nuestras actuales selvas, mientras que, bajo tierra, sus troncos ancestrales, ya transformados, se habían hecho un medio de subsistencia para miles de personas.

Hace generaciones que los mineros han estado excavando el carbón, los taladradores bombeando el petróleo crudo de los yacimientos, y los geólogos recogiendo esmeradamente fósiles de plantas y animales, mientras que, a lo largo de los ríos y valles, nosotros los muchachos, buscábamos puntas de flecha y hachas de guerra dejados por nuestros predecesores, los indígenas.

Mineral, planta, animal y ser humano, cuatro reinos de la Naturaleza, todos estrechamente relacionados entre sí; pero cada uno desenvolviéndose dentro de su propio ciclo de vida, de nacimiento, desarrollo y muerte. Aquí las coníferas y helechos habían recogido su substancia del suelo y del aire, y ahora después de períodos tremendos estaban devolviéndola como carbón, grafito, gas y petróleo, para calentar nuestras casas, suplir nuestro grafito de lápiz, cocinar nuestros alimentos y abastecer de combustible a los hornos de la industria. Carbón acumulado en su forma elemental, uno de los minerales más blandos y opacos.

Sin embargo, con no más que una pequeña diferencia de estructura interna, forjada por la presión acumulada de las edades, produce puro carbón todavía, pero ahora en forma cristalina, el más duro de los minerales, el más hermoso y transparente: un diamante multifacético.

Uno en esencia, distinto en cuerpo, así es el universo; después de todo, desde el mineral hasta la estrella, todo es de la misma materia básica. Es sencillamente asunto de ver lo que se hace con la “materia”; cómo están arregladas o combinadas sus partículas, para formar en una etapa determinada una maleza, en otra, una piedra o un hombre; o por otra parte, un Sol.

La estabilidad y versatilidad de la fuerza vital: nunca he perdido ese relámpago juvenil de convicción. Hay una fraternidad que abraza todo el cosmos, no sólo a los seres humanos sino a todo, desde el electrón a la nebulosa.

Y todos los pueblos del globo son literalmente una sola familia, que ni el color de la piel, ni los idiomas que emplean pueden hacer o deshacer ese hecho. Somos todos uno: químicamente, formados de materia estelar difundida por el cosmos; espiritualmente, dotados con la llama de un elemento divino que enciende cada punto del espacio en una unidad en desenvolvimiento.

¿Si de veras hay “una Divinidad que forja nuestro destino,” cómo entonces tomar en cuenta las enfermedades de nuestro tiempo?

En casi toda actitud que tomamos, hay trastorno, desaliento, y una trágica debilidad de espíritu. ¿Por qué esto es así, cuando nunca antes hemos tenido oportunidades tan magníficas para el desenvolvimiento? ¿Estamos en realidad tomando el rumbo del desastre? ¿O es que hay algún aspecto que hemos desatendido a causa de nuestra preocupación por el lado sombrío de los asuntos humanos?

“Donde la noche es más oscura, allí brillan las estrellas con mayor claridad.”

El antiguo proverbio español nunca ha sido aplicado tan exactamente como en este caso. Tal vez hayamos crecido demasiado rápidamente. La exploración del espacio externo de repente ha hecho caer sobre nosotros una serie entera de problemas nuevos que para manejarlos todos de una vez, nos encontramos mal preparados.

Nos vemos forzados a tomar la responsabilidad de una edad adulta superior, y no hemos todavía reconocido de lleno, mucho menos aceptado el reto. Pero estamos aprendiendo rápidamente y bien. El mismo trastorno tan universalmente sentido es señal de un fuerte movimiento interior, la lucha del alma de la humanidad, en el proceso de salir de una crisálida inservible.

Claro que tenemos problemas, y serios, pero yo tengo tanto en menos la buhonería de los profetas de la ruina, como los adictos a la paz mental que almibaran cada dificultad. Tengamos un realismo del espíritu que no tema afrontar la vida tal como es. Si quisiéramos andar al paso con los científicos, como ellos lanzan sus sondas, debemos estar sondeando los alcances del espacio interior dentro del corazón del hombre, que es su vínculo con la divina inspiración que dio origen al cosmos.

Puede ser que nosotros parezcamos un poco más que animales desarrollados; pero, con un poco más de tiempo y de paciencia comprensiva, encontraremos nuestras alas y descubriremos que ningún poder en el universo es más poderoso que la divina esencia infundida dentro de nosotros.

Mental y espiritualmente somos de veras gigantes en embrión, mutuamente iguales en potencia con la gran Inteligencia que anima las galaxias y los Soles.

Este es el realismo que resultará mucho más dinámico que el llamado realismo de las mentes negativas.

Desechemos la ansiedad excesiva y la duda. Nunca logró alguien nada por sentir lástima de sí mismo, o al deprimir su capacidad inherente de triunfo. Es cierto que no podemos hacer desaparecer el mal, rezando para alejarlo sólo para que podamos negar que las enfermedades, la aflicción y la muerte son parte de la experiencia humana. Pero la salud, la alegría y el desarrollo son también parte del vivir.

Visto desde la serie de sucesos externos, las vidas de muchas personas parecerían ser un fracaso; pero, visto por los ojos de nuestro Yo Superior, no puede haber fracaso. Aunque perdamos muchas batallas, el Guerrero inmortal interior es invencible y nos conducirá muchas veces al campo del esfuerzo humano hasta que la plena victoria sea nuestra.

Si de veras penetra la Inteligencia Divina cada partícula del Infinito, entonces cada ser humano particular tiene a su disposición todo el poder e iniciativa creadora para cooperar con Ella y sus elementos constructivos en la Naturaleza.

Es posible que tengamos mucho del carbón y del petróleo crudo en nuestro carácter; pero tenemos también la potencialidad de un diamante. Es por eso que los budistas, especialmente en el Tíbet, hablaron del Señor Buda como el “corazón-diamante,” cuyo ser completo, mediante la presión de las edades y la intensidad de la experiencia, había sido transformado en la pureza y firmeza del diamante.

Del más opaco en calidad, llegó Gautama, por el crisol de la prueba, a ser el más translúcido: tan perfecto reflector de la Luz interior como del sufrimiento del hombre en lo exterior.

Un ejemplar de la compasión en verdad, porque tan adiamantado en voluntad y propósito, y sin embargo tan sensible al lamento del corazón del mundo, que rehusó la gloria de la Omnisciencia para poder retornar a la Tierra y compartir con toda la humanidad el resplandor de su triunfo.

Carbón o diamante, nosotros también somos compuestos de ambos.

 

 

LA INICIACION

sri3ram.jpg
Escrito de N. Sri Ram

Hay un artículo de T. Subba Row, a quien H. P. B. tenía en gran estima como ocultista, titulado “El Ocultismo de la India del Sur”. De hecho habla de los dos Senderos, uno de los cuales es el sendero natural y constante del progreso, en el que el crecimiento es total y seguro.

El otro es a través de una serie de iniciaciones y solo unas cuantas naturalezas, especialmente organizadas y peculiares son adecuadas para ello. La gente que avanza por el sendero natural y más fácil, no sufre en absoluto con ello, ni tampoco lo que alcanzan al final es menos importante, pero el Sendero de la Iniciación esta hecho solo para ciertas personas, porque se trata realmente de un proceso forzado.

En lugar de desarrollarse muy gradualmente y de una manera relativamente fácil, el chela recibe ayuda para acelerar su propio crecimiento y para alcanzar prematuramente, por así decirlo, un conocimiento de su naturaleza espiritual.

Se establece una relación entre el discípulo o chela y el Adepto, que dirige a través del chela varias fuerzas ocultas que fuerzan su crecimiento.

Subba Row dice mas adelante que Sri Sankaracharya, de quien H. P. B. habla en La Doctrina Secreta como del mayor iniciado de toda la historia, recomendaba el sendero natural, fácil y constante, a aquellos que le seguían y a sus sucesores en su labor en particular.

No hemos de imaginar que el Adeptado y la Iniciación sean acontecimientos fortuitos; son estrictamente un producto de la Naturaleza.

La Jerarquía de Adeptos tiene su función importante, que consiste en mantener abierto el Sendero hacia arriba por el que descienden las fuerzas necesarias para el crecimiento de la humanidad.

El proceso forzoso puede resultar fácilmente peligroso para los que no están preparados y a veces ocurre que uno de aquellos a los que se les ha hecho seguir el sendero de la Iniciación se aparta de el y sufre temporalmente.

elartedevivir.jpg

Subba Row señala que “es eminentemente peligroso para quienes no poseen el talismán de una devoción totalmente altruista, generosa y auto-aniquiladora, hacia el bien religioso de la humanidad, una auto-abnegación que no tiene nunca fin.”

La iniciación no es el cumplimiento de una ambición personal espiritual ni la consecución de un estado de grandeza o la posesión de poderes extraordinarios que pensamos manejar en beneficio de la humanidad cuando en realidad puede ser el placer de manejar tales fuerzas la verdadera motivación.

La ambición espiritual es una contradicción en términos, y resulta extremadamente peligrosa para aquel que quiera hollar el Sendero.

Lo que se requiere, vamos a repetirlo, es “el talismán de una devoción perfectamente altruista, generosa y auto-aniquiladora, hacia el bien religioso (podríamos decir espiritual) de la humanidad”.

Esta abnegación significa una auto-abnegación en acción, así como en motivo, y no consiste en decir ” estoy dispuesto a practicar la auto-abnegación para poder conseguir algo”. No poseéis auto-abnegación, si tenéis en cuenta hasta que punto experimentareis contratiempo, sufriréis humillaciones, os colocareis detrás de todo para poderlo conseguir todo.

No, tiene que ser “una auto-abnegación que no tiene nunca fin.”

Son unas palabras muy hermosas que haríamos bien en llevar al corazón.

Subba Row sigue diciendo que sin este talismán el progreso del chela sea tal vez muy rápido durante cierto tiempo, pero llegara el momento en que su progreso hacia arriba quedara paralizado. Y por eso dice que es más sabio no buscar el sendero del discipulado, porque cuando uno busca siempre hay un motivo de egocentrismo en el yo.

Si vosotros, el yo, no existís en absoluto, como podéis querer nada?

El chela no necesita buscar nada, porque el sendero no dejara de encontrar a la persona adecuada. Tal vez parezca descorazonador, pero es de hecho algo muy excitante: Uno no busca nada, ni siquiera el Sendero, ni la eminencia, ni la consecución, sino solamente dar de lo que uno tiene y si el Sendero os encuentra, pues muy bien, ya lo seguiréis. Y si no, ya os iréis desarrollando en el curso natural de las cosas.

Es muy importante insistir en esto porque hay mucha gente que busca un guru, que quiere el Adeptado y la Iniciación y que intentan ir avanzando de distintas maneras. Finalmente encontraran que esta búsqueda no acaba con el éxito. Tal vez obtengan un cierto éxito, pero no en el sentido real.

El símil que se ha utilizado para describir el Sendero es el de un camino que va subiendo en sentido circular ascendente por una montaña hasta la cima. La gran mayoría de la humanidad están programados para irlo siguiendo, - la Cuarta Ronda, la quinta Ronda, etc., - y, finalmente, todos llegaran a la cima. Pero existe también la posibilidad de ascender directamente por la ladera escarpada, no por el sendero conocido, tomando un atajo que conduce a la cima.

Naturalmente es difícil. Si seguimos con este símil, el atajo directo se ira cruzando con el sendero que da las vueltas en varios puntos y cada uno de esos puntos de intersección puede considerarse como la señal de una de la Iniciaciones.

La Iniciación no esta dirigida a la personalidad sino al Ego que esta detrás de la personalidad y que presenta una nueva personalidad en cada encarnación. Es una apertura de la conciencia del Ego, que tiene varias posibilidades en el plano espiritual, pero que permanece dormido durante largo tiempo.

Naturalmente, todas esas posiciones acabaran por florecer y dar su fruto, y es posible, mediante ciertas fuerzas de las cuales podemos tener un concepto muy limitado, despertar esos poderes latentes.

El Ego es el individuo tal y como existe en el plano mental “superior”, el plano de la mente que no esta influenciado por distintas asociaciones y deseos materiales y que es la inteligencia pura. Puesto que esta es nuestra naturaleza espiritual a un cierto nivel, hemos de comprender esa naturaleza para averiguar como podemos forzarla a entrar en actividad.

La Sabiduría Atemporal nos da una cierta concepción de la constitución humana a distintos niveles: mas allá del Ego a un nivel mas profundo esta la Monada, que es la esencia espiritual del individuo. Cuando tiene lugar la Iniciación, se dice que la Monada desciende hasta el Ego. Estos dos niveles del ser se convierten en uno solo. Eso es lo que significa decir que la Monada desciende al Ego. Aunque el Ego sea espiritual e incorruptible, la naturaleza mas profunda que normalmente permanece quieta y apartada se pone en acción a través del Ego en el momento de la Iniciación cuando se ve sometida a ciertas fuerzas.

La idea superficial sobre la Iniciación es la de que una persona va a una sala especial, alguien viene y le dice varias cosas, después le dicen que se ponga una túnica diferente, se le da un talismán etc. Eso seria una visión muy pobre.

La Iniciación significa que el aspecto mas profundo de uno mismo se acerca a la superficie, y la Monada toma el voto a través del Ego.

Es en realidad un voto de auto-rendición, una resolución para darse completamente al servicio de la humanidad y de todo cuanto vive. No se administra desde fuera y es aceptada por varias razones; esa seria una manera mental de considerar todo el tema.
En realidad el voto es una evolución del propósito mas interno del mismo Ego.

No se acepta simplemente diciendo que lo desarrollareis según vuestra capacidad máxima, sino que significa un descubrimiento de vuestro propósito mas interno, de vuestra naturaleza mas interna. Es realmente un traslado de esa naturaleza a términos del intelecto o de la mente. Y hemos de considerar todo esto en los términos mas naturales posibles; cuanto mas natural parece una cosa mas probabilidades tiene de ser cierta.

hacialasestrellas.jpg

Pero mientras la Monada desciende al Ego, o podríamos decir que el Ego se unifica con la Monada, al mismo tiempo el Ego desciende a la personalidad. Hay un movimiento dual. No puede ser de otra manera, porque todos estos planos están relacionados entre si, y si el Ego recibe ciertas fuerzas de una potencia tremenda, hasta cierto punto tienen que filtrarse hasta la personalidad.

No podemos comprender demasiado bien la relación que existe entre el Ego y la Monada; podemos pensar mas fácilmente en la relación que hay entre el Ego y la personalidad. Cuando el primero desciende a la personalidad lo hace en su mejor expresión, mas noble y mas dignificado que normalmente.

Tiene una mayor profundidad, y expresa algo que no hace normalmente. Pero hemos de entender estas cosas en términos de nuestra experiencia real y no simplemente como un diagrama. El Ego puede describirse como un triangulo y la personalidad como un cuadrado y se establece una línea de conexión entre ellos; pero con ello no entendemos el significado que hay detrás del diagrama.

Todos los símbolos y diagramas tienen como objetivo solamente servir de ayuda, y por esto hemos de intentar penetrar el significado interno de todo ello.

Cada uno puede solamente hacerlo por si mismo y no se trata simplemente de tomar notas o de escuchar las palabras de otra persona.

Cuando se forma una conexión entre el Ego y la personalidad, hemos de recordar que esta puede caer en desuso y bloquearse después, porque esa es la naturaleza de todo cuanto pertenece a los tres mundos mortales.

Lo espiritual permanece incorrupto como canal y todo lo que fluye a través de ello sigue fluyendo. Pero en la naturaleza intelectual o psíquica el canal puede hacerse mas grande y continuar funcionando o puede obstruirse.

Siempre hay estas dos posibilidades respecto a nuestra naturaleza intermedia, la intelectual o psíquica y la naturaleza inferior, la material y física. Todo depende del individuo.

La palabra “iniciación” significa, “un principio”. Conseguimos un contacto definido con nuestra naturaleza espiritual en la Primera Iniciación, primero con budhi después con atman.

Este principio es realmente como plantar una semilla. Después de conseguir un pequeño contacto, uno empieza a ser más consciente de esa naturaleza.

La semilla crecerá y se convertirá en el Árbol de la Sabiduría. Ese es el significado de la palabra sánscrita Vidya, nacido dos veces, una manera simbólica de referirse al nacimiento del cuerpo de una madre al mundo físico y al segundo nacimiento en espíritu.

Que nace en espíritu? Es la conciencia humana, o mente; también se denomina a esto el nacimiento de Cristo o la naturaleza cristica en el corazón del hombre.

Hay dos maneras de considerarlo: como el nacimiento de la conciencia en el reino del Espíritu o Verdad, o el nacimiento del Espíritu en la conciencia humana. Ambos son correctos.

La conexión establecida entre manas y lo que esta mas allá de manas, es decir atma-budhi, es el nacimiento de la conciencia en el reino del Espíritu, y también el nacimiento del Espíritu en el campo de la conciencia humana.

El nacimiento del Cristo, atma-budhi o el principio divino, significa que la naturaleza del amor-sabiduría nace en el corazón del hombre; la conciencia queda inundada con la cualidad de esa naturaleza espiritual. La misma palabra “nacimiento” implica un crecimiento por etapas hasta un punto que ha sido descrito como la totalidad de la talla del Hombre Perfecto.

Esto no significa en absoluto que el desarrollo se detenga después de ese punto. Sigue adelante, pero esa es una etapa diferente, la del Hombre Perfecto o el Adepto.

La constitución del hombre representa siete principios compuestos.

El Perfecto Iniciado, el Adepto, es uno en el que la totalidad de los seis principios se funde en el séptimo. Así es como H. P. B. describe la realización en La Doctrina Secreta.

En la gente corriente los diferentes principios están desarrollados desigualmente y no están coordinados; y aunque están relacionados entre si, la relación esta lejos de ser perfecta. Pero el hombre Perfecto es uno en el que la totalidad de su naturaleza ha llegado a estar perfectamente integrada, unificada.

Es, esencialmente, el séptimo principio manifestándose a diferentes niveles cada uno de los seis principios se convierte en uno con el séptimo, y la naturaleza de atman es expresada por el a los distintos niveles de la mente, las emociones etc.

Cuando todos los principios inferiores quedan fundidos, no dejan de existir, pero quedan inundados con la cualidad del séptimo. Incluso a nivel del sexto, la naturaleza del séptimo queda expresada.

Debido a que un Adepto se convierte en una expresión de su séptimo principio, el Espíritu en su naturaleza pura y universal, se convierte en uno de los agentes de la Naturaleza y en un miembro de lo que se llama la Jerarquía de los Adeptos.

Cada Adepto es una expresión distinta a las demás del principio uno universal, pero hay una base común: están todos inspirados, informados y animados por el mismo Espíritu. La Jerarquía de los Adeptos es una comunión natural de Espíritus semejantes. Por esto en la iglesia cristiana usan la frase “la comunión de los Santos”.

elsendero.jpg

Esta Jerarquía de Adeptos es descrita por H. P. B. “como un Árbol Baniano humano y siempre vivo”, con una única raíz y ramas que se extienden cada vez mas, pero perteneciendo siempre al mismo Árbol y de la misma raíz. Y al Jefe de la Jerarquía lo llama ella, “la Raíz –Base”. También se le conoce como el Iniciador único.

En nuestro esquema de evolución, representa el séptimo principio, el mas elevado y el mas profundo de la naturaleza de esa Fuente muy profunda de donde fluyen las fuerzas que entran en la naturaleza del Ego, y producen ese resultado que se llama la Iniciación.

Por consiguiente, convertirse en un Iniciado es forjar un lazo con la Jerarquía, con todos los Adeptos, convertirse en parte de la Fraternidad que les incluye a todos ellos. Es solo un principio, una entrada en un reino nuevo, pero incluso eso proporciona una cierta sensación de parentesco no solo con todos los demás individuos que se ha hecho igualmente conscientes de la unidad, sino también con todas esas vidas que son todavía, en gran parte, inconscientes.

Un Iniciado no solo reconoce su fraternidad con otros Iniciados sino que se siente como un hermano con todas las cosas vivientes.

Si pensamos en la Iniciación como en un acontecimiento peculiar es difícil entenderla, pero si pensamos en un Iniciado como en alguien que esta lleno del espíritu fraternal con todo cuanto vive, entonces logramos un verdadero entendimiento.

El Iniciado entra en el reino de la Vida donde ninguna vida es extraña a el, es un hermano de todo cuanto vive.

Naturalmente, esta Fraternidad existe principalmente al nivel en que los Hermanos son conscientes de su unidad.

Los iniciados en el plano físico, aunque pueden haber pasado por una experiencia que les ha asegurado la unidad de todo cuanto vive, sin embargo están dispuestos a olvidar esa unidad y actúan como individuos separados de los demás.

El Iniciado no es un hombre perfecto; es solamente un principiante en la vida espiritual.

Pero a nivel budhico, atmico, la unidad es un hecho vivo siempre presente; por consiguiente, la Fraternidad existe principalmente a esos niveles.

Cada Iniciación, y hay unas cuantas, es una entrada en un nuevo reino.

Hay una expansión de la conciencia que se hace más sensible y capaz de funcionar de varias maneras distintas. Esto también significa un conocimiento más profundo, una conciencia más amplia o realización de nuestra naturaleza espiritual.

Por consiguiente, esto requiere dejar a un lado las dudas, las ilusiones y las limitaciones, que no son más que trabas. Una limitación es la incertidumbre.

Cuando alguien no sabe con certeza cuales son las cosas importantes de la vida, no sabe como actuar.

Si una persona sufre de desilusiones, de ideas equivocadas, de prejuicios y fantasías, eso es también una traba, igual que lo son las diferentes reacciones equivocadas que no dejan de ser condicionantes. Hay que recordar que no tienen que suprimirse, ni las dudas, ni ninguna otra cosa.

Aunque una de las trabas sea la incertidumbre o las dudas y otra sea la superstición, el apartarlas no significa que cada vez que exista una duda tengáis que tratar de suprimirla, a menos de cometer un pecado. Al final, no se consigue nada suprimiéndola, lo cual no significa que tengáis que complaceros en ella. Todo cuanto se suprima volverá con nueva fuerza redoblada.

Controlar algo con comprensión es muy diferente a suprimirlo, un acto que se hace a ciegas.

Lo que hace falta es liberarse de esas perturbaciones y trascender las limitaciones.

Eso solo se consigue comprendiéndolas. Supongamos que un hombre sufra de avaricia, de lujuria, o de lo que sea, pero cuando comprende lo que significa, como aparece y actúa, y que consecuencias tiene en su propia vida y en la vida de los demás, vera que es capaz de trascender la limitación particular.

El Señor Buddha hablo de las cuatro Nobles Verdades, la última de las cuales se llamo “El Noble Sendero Octuple”, que indica unos pasos para practicar o requisitos que cumplir.

El primero es la Visión correcta, ver las cosas adecuadamente y no según como a uno le gustaría que fueran o según nuestras fantasías o ilusiones.

Cuando veis las cosas adecuadamente, cuando comprendéis que no hay final para la ambición de ningún tipo, que la ambición se alimenta con cada indulgencia, que es una limitación, cuando comprendías su acción, y como aparece, esa misma comprensión os liberara de la ambición.

En cierto modo, la primera traba, llamada la ilusión del yo, lo incluye todo, y es lo más importante. Lo que queremos decir con el yo es una cuestión a considerar por cada uno.

En una de las Cartas de los Maestros, están las palabras,

“Ahora todo ha pasado. Las festividades del Año Nuevo han terminado y yo soy “Yo” de nuevo. Pero, ¿qué es Yo? Sólo un huésped circunstancial cuyos intereses son todos parecidos a un espejismo del gran desierto…” C. M.: 45/-379

Un espejismo existe durante cierto tiempo y después desaparece. El yo es igual.

el-adepto.jpg

Como hemos dicho, citando a H. P. B.: el Adepto o el Iniciado Perfecto es aquel en quien todos los principios están fundidos en el séptimo, es decir, en el Espíritu uno y universal.

Si todo queda fundido allí, entonces, a donde esta el yo?. No existe. Porque solo existe el Espíritu uno y cada individuo es una manifestación única de ese Principio único y universal.

Es en el entretiempo, a la espera de esa fusión o realización, que existe lo que llamamos el yo.

En el ocultismo se hace una distinción entre el yo y el Espíritu. El Espíritu es uno y universal, pero el yo es diferente. El espíritu es indestructible, perenne; ni nace ni muere; no reencarna, porque no es el principio reencarnante.

También se hace una distinción entre el Espíritu y el Alma, si entendemos por alma el Ego que reencarna. El yo se identifica con uno u otro de ellos: a veces se usa como equivalente del Espíritu Uno y a veces del alma. Cada vez que se utiliza la palabra “yo”, hemos de pensar en el contexto; de otro modo simplemente estaremos haciendo disquisiciones sobre las palabras.

La traba llamada superstición se interpreta, generalmente, como una creencia en los ritos y las ceremonias, pero esa es una visión muy superficial.

Todas las formas de dependencia de algo externo a uno mismo llevan a la superstición

Además de estas tres, hay dos trabas más de las que hay que librarse antes de llegar a la Cuarta Iniciación, la del Arhat, que son el apego y la ira.

Si estamos pensando en hollar el Sendero en estos términos, el tema se convierte en algo real para nosotros. Hollarlo significa que hemos de librarnos de todas estas trabas. Esto se explica por si mismo e inmediatamente vemos la lógica de todo ello.

Después de las cuatro Iniciaciones, esta la Quinta, la del Adepto, anterior a la cual hay algunas trabas de naturaleza mas sutil que hay que abandonar, pero no necesitamos hablar de ellas aquí. Hemos de librarnos de estas trabas mas burdas antes siquiera de empezar a comprender lo que son las otras mas sutiles.

Sabemos que es la ira, o las antipatías, porque las hemos experimentado.

Pero estamos seguros de que son una traba? Tal vez si estoy enfadado me siento mejor, y resulta estimulante estar enfadado, pero tengo que darme cuenta de que es una limitación, de que me lleva por el mal camino, de que produce malas relaciones con los demás, me ciega ante ciertas condiciones y abre el camino a una acción mecánica influenciada por el strees de la ira.

Hemos de darnos cuenta de todo esto nosotros mismos, absolutamente, silenciosamente, y entonces seremos capaces de acabar con esa traba.

Insisto, una y otra vez, en esta necesidad de darnos cuenta, porque creemos que cuando conocemos los nombres de unas cuantas cosas ya hemos alcanzado el conocimiento necesario.

Creemos que si podemos repetir el Bhagavad Gita de memoria, ya somos santos, ¡aunque los demás tal vez no se den cuenta!. Existe esta superstición de que simplemente sabiendo las palabras se pueden conseguir las cosas.

Las Cuatro Iniciaciones también están comentadas en el simbolismo cristiano, donde se las denomina: el Nacimiento de Cristo; el Bautismo; la Transfiguración; y la Cuarta, que es la Crucifixión y la Resurrección, combinadas.

Una maravillosa explicación aparece en Cristianismo Esotérico de Annie Besant sobre el simbolismo de los supuestos acontecimientos de la vida de Cristo. El nacimiento de Cristo es la apertura de la conciencia espiritual. El Bautismo es el descenso de las fuerzas a través de la apertura que se ha hecho, y que aporta la posibilidad de intercomunicación entre lo interno y lo externo.

Cuando estas fuerzas descienden, dan lugar a la Transfiguración de lo inferior por lo superior, un cambio completo en la naturaleza de la individualidad. La cuarta etapa de la muerte de todo cuanto queda, la misma esencia del yo, que es la causa de la continuidad y de los renacimientos repetidos.

El sentido de la yoidad, la esencia del yo, es realmente la causa del renacimiento. Cuando eso se disuelve, donde esta el individuo?. Se ha convertido en nada, es decir en nada que se le pueda ocurrir, nada en términos de experiencia personal, “yo soy la persona que acepta o no, que actúa de una o de otra manera, que recuerda esto, siente aquello”.

Están todos estos recuerdos de si mismo, mediante los cuales me identifico. Pero esa identificación desaparece con aquella Muerte.

Al final de cada encarnación tenemos la muerte de los cuerpos físicos, astral y mental, pero eso no es una muerte total. Algo queda que produce la nueva personalidad, el karma pasado, los recuerdos y las tendencias pasadas.

La Cruxificación, la Muerte en la cuarta Iniciación es una muerte total, cuando el individuo queda por así decir, disuelto. Lo que resta es puramente espiritual. Esta muerte total es la contrapartida de una completa renovación, el resurgir de ave fénix o el ave del de sus cenizas.

La individualidad es la misma pero renovada, algo que resulta, en parte, difícil de comprender.

La Iniciación es, como hemos mencionado, un proceso forzado; a veces un individuo puede desarrollarse de esa manera a la fuerza, para poder servir de ayuda. Es el único motivo que cuenta para los Maestros, los Adeptos. No les interesa glorificar a una persona por encima de las demás. Son uno con todas.

Seria absurdo imaginar que porque una persona les prodiga un gran amor o reverencia la pusieran en un pedestal. Pero si esa persona puede estar preparada para ayudar a los demás, entonces tal vez valga la pena, con su consentimiento, desde luego.

El Maestro no llega y dice “Voy a desarrollarte”. Pero si una persona ofrece forzar su propio desarrollo, entonces el Maestro puede actuar como un instrumento para dar la forma; puede ayudar y ser un accesorio. Parece algo permisible según las leyes del Karma.

Se dice que el Señor Buddha forzó Su propio desarrollo hasta un punto increíble. Estaba tan lleno de amor y de compasión, anhelando hacer lo posible por ayudar a los demás, que emprendió esta tarea extraordinariamente difícil. Debe ser el único motivo para intentar un proceso de fuerza como este, pero el crecimiento para todos tiene lugar igualmente en el curso de la Naturaleza y todos finalmente llegaremos al mismo nivel, al mismo objetivo.

En Los Siete Principios del Hombre, de Annie Besant, leemos:

“Mientras estemos situados en el vértice de la personalidad, mientras las tormentas de los deseos y de los apetitos rujan a nuestro alrededor, mientras el oleaje de las emociones, nos vapulee de acá para allá, mientras la voz de los Manas superiores no lleguen hasta nuestro oídos; ni el fuego de los torbellinos, ni en los truenos de las tormentas, aparecen los mandatos del Ego; solamente cuando aparece la quietud de un silencio que puede sentirse, solo cuando el hombre envuelve su rostro con un manto que cierra sus oídos incluso al silencio de la tierra, solamente entonces resonara la voz que es mas silenciosa que el silencio, la voz de su verdadero Yo”.

FRATERNIDAD: Una Realidad En La Naturaleza

por Nils A. Amnéus
Fuente:
www.theosociety.org

fraternidadsr.jpg

La Fraternidad es una realidad en la Naturaleza, declara la Sabiduría Antigua. Esta afirmación está basada sobre la unidad espiritual interna de toda vida.

Toda unidad de vida, o Mónada, es una emanación de la Vida Única Universal, la cual es la causa oculta más allá del universo visible.

Nosotros, los seres humanos, constituimos un grupo de Mónadas, unidas unas a las otras mediante un origen común y un destino también común — peregrinos compañeros con un propósito común. Por lo tanto, la base para la armonía y la cooperación ya existe, y una fraternidad in actu, es la relación natural y normal entre los hombres.

 

 

Indicaciones Externas de Unidad

El alcance al cual nuestra unidad espiritual es reconocida, depende de nuestro desarrollo, y difiere enormemente con los diferentes individuos.

La indiferencia hacia el sufrimiento y las penas de los demás demuestra una falta de desarrollo espiritual.

Un sentido de unidad, piedad, sentimiento de compañerismo y solidaridad por el que sufre, demuestra una comprensión de la unidad interna.

Un testigo de un accidente, aunque no sea físicamente afectado, puede sentirse enfermo, y aún desmayarse, como resultado de este sentimiento de unidad interna con la víctima.

Cuando vemos u oímos de algún hecho heroico, o algún acto de abnegación, de alguna responsabilidad hecha al enfrentarse a una dificultad o peligro, experimentamos un afecto de corazón, y una fe renovada de que existe algo noble o divino en nuestros prójimos. Existe una cuerda en nuestra naturaleza que responde cuando una nota verdadera es tocada por alguien más, ¿Y por qué debería esta cuerda vibrar al unísono con la nota tocada, a menos que exista algo de divinidad en todos los corazones humanos?

La separatividad que sentimos externamente, no es tan completa como puede parecer en la superficie. Cuando abordamos un autobús o un tren, por ejemplo, nuestra custodia está en las manos de quienes manejan esos vehículos. Nuestra vida puede depender en el mecánico que reparó nuestro carro, y cuando estamos viajando en él, nuestra vida está casi tan dependiente del cuidado de otros motoristas, como lo está en el nuestro. Cuando cruzamos un puente, o usamos un elevador, estamos confiando nuestras vidas en quienes los diseñaron y los construyeron. Lo que hacemos, afecta a los demás, y lo que ellos hacen, nos afecta a nosotros. Somos “el Guarda de nuestro Hermano”, y él es nuestro “Guarda,” y somos responsables, recíprocamente, por nuestros actos.

Encontramos en la Naturaleza que ciertos animales, como las abejas y las hormigas, han desarrollado cierto tipo de conciencia de grupo, porque forman grandes colonias en las cuales ellos cooperan por el bien común. Como resultado, la colonia prospera, y las unidades individuales son capaces de sobrevivir, lo cual no se podría lograr si trabajaran cada una por su cuenta.

Nosotros, los seres humanos, nos encontramos ubicados por la Naturaleza como parte de varias combinaciones, tales como familias, pueblos, naciones, etc. Como miembros de esos grupos, hacemos mucho de nuestro trabajo colectivamente. Reconocemos que somos parte de algo más grandioso que nosotros mismos, y que hay algo para ser ganado, tanto por el individuo, como por el grupo, por tal cooperación.

El cuerpo humano es un ejemplo maravilloso de cooperación entre varias células y órganos, todos trabajando conjuntamente por el beneficio del cuerpo como un todo. Inconscientemente, el hombre copia el método de cooperación de la Naturaleza, como cuando un trabajo público grande tiene que hacerse, y él encuentra que se beneficia de ese modo. Así, él se une a otros para formar lo que él llama una “organización,” con alguien como su “cerebro,” y varios comités y subordinados para llevar a cabo los detalles, de la misma forma como los órganos del cuerpo ejecutan sus funciones variadas. Cuando nos referimos a nuestra comunidad, o estado, como un todo, y le llamamos “el cuerpo social” o “el cuerpo político,” subconscientemente reconocemos una realidad interna.

Cualquiera que sea el objetivo, ya sea religioso, político, científico, comercial o de otra índole, y ya sea que el motivo sea egoísta o altruista, los hombres ponen por obra lo que más pueden llevar a cabo, al actuar colectivamente que haciéndolo individualmente.

No podemos esperar mucha evidencia de unidad en el plano exterior, donde nuestra separatividad es más pronunciada. Sin embargo, como ya lo hemos visto, las indicaciones de que estamos unidos en alguna forma unos con otros, no están faltando completamente. Como quiera que sea, la unidad verdadera de toda vida se encuentra en los planos espirituales de la Naturaleza, y porque el hombre común hasta ahora no se ha vuelto consciente en esos planos, es incapaz de demostrar esa unidad para que pueda ser observada directamente.

 

 

Evidencia Indirecta de Unidad

Las indicaciones externas y directas de unidad pueden que no sean suficientes, pero existe abundancia de evidencia indirecta de que no estamos separados, porque vemos el resultado desastroso que sigue cuando los hombres actúan egoístamente y contra las leyes de la armonía.

Esas leyes no pueden romperse impunemente, porque se hacen respetar por ellas mismas. Si vamos a construir una bóveda de piedra, las piedras deben ser labradas y colocadas de acuerdo a las leyes de la mecánica. No existe autoridad externa que nos obligue a obedecer esas leyes, pero si fallamos al hacerlo, la bóveda se nos viene abajo. Tampoco la Naturaleza nos exige a vivir en armonía con nuestros prójimos, pero dejar de hacerlo resulta en el colapso de una sociedad bien organizada, tanto como dejar de obedecer las leyes de la mecánica da como resultado el colapso de la bóveda.

Vemos ejemplos de esto en toda situación, tanto en las pequeñas como en las grandes, en la familia y en la comunidad, nacional e internacionalmente. Egoísmo e indiferencia por los derechos de otros, practicado por algunos individuos, acarrea sufrimiento e infelicidad, e incrementa las cargas sobre otros. Cada año que pasa nuestra unidad se vuelve más y más aparente. Los inventos modernos nos han traído a todos a juntarnos, porque los actos de egoísmo y agresión que anteriormente fueron localizados, y que pasaron inadvertidos afuera en un pequeño círculo, ahora le afecta a toda la raza humana. Si una nación agresora ataca a un vecino más débil en alguna parte remota del mundo, podemos pensar que no tiene que ver con nosotros, pero antes de que la cadena de sucesos que ha sido puesta en acción se detenga, podemos haber sido arrastrados dentro del conflicto, y nos damos cuenta que sí tuvo que ver con nosotros también.

 

 

La Piedra de Tropiezo Es el Egoísmo

El ideal de la Fraternidad siempre ha atraído la imaginación del hombre. En sus mejores momentos, él sueña con el Milenio, y algo por dentro le dice que no es una Utopía imposible, sino que algún día se convertirá en una realidad viviente.

Las enseñanzas éticas de las religiones grandiosas también enseñan Fraternidad. En el Sermón de la Montaña, Jesús incita a los hombres a practicar altruismo, perdón, generosidad, a amar al prójimo como a uno mismo, a aplicar la Regla de Oro en la vida de cada día, y así, hacer de la Fraternidad una realidad viviente. Otros Maestros espirituales han enseñado las mismas éticas.

Generalmente es convenido que las enseñanzas sencillas del Sermón de la Montaña, si se tomaran seriamente y se pusieran en práctica, serían suficientes para establecer Fraternidad, y el fracaso del hombre para hacerlo no se ha debido a la falta de enseñanzas éticas sobre el tema.

El altruista y el humanitario sí toman esas enseñanzas seriamente y buscan beneficiar a sus prójimos sin motivos egoístas. Muchos intentos sinceros han sido hechos por religiosos y otros grupos para practicar Fraternidad, y si no fuera por los esfuerzos de esa gente de buena voluntad, este mundo estaría en una condición más pésima que la que ya tiene. Pero aquellos que tratan de practicar Fraternidad se encuentran con muchas dificultades. Ellos tienen que tratar con otros que, por su egoísmo, impiden que esos esfuerzos se materialicen en Fraternidad, al volver inefectivos tales esfuerzos.

Es el egoísta quien causa la disensión y la discordia en el mundo. A él también se le han presentado las enseñanzas éticas de la religión, pero las ha ignorado durante las edades pasadas, y está haciendo lo mismo ahora. A menos que él pueda ser inducido a cambiar su posición egoísta, la Fraternidad no se convertirá en una realidad. Evidentemente, las enseñanzas éticas, tan maravillosas como lo son, no son suficientes para llevar a cabo esto si permanecen solas, volviéndose inefectivas allí donde ellas más se necesitan.

El egoísta siente que el egoísmo ofrece ventajas inmediatas y concretas, mientras que los beneficios que resultan del altruismo son inciertos y que nunca podrían materializarse. Él ve que otros practican egoísmo con resultados aparentemente favorables, y por ello, concluye que el egoísmo “paga” mejor que el altruismo, y que esa es la razón por la que actúa egoístamente.

El egoísmo y el crimen no pueden ser eliminados en tanto el hombre crea que le son lucrativos. A menos que se demuestre que ellos son infructuosos y nocivos para el bienestar del hombre, el egoísmo, la corrupción y el crimen continuarán, se volverán más agravantes, y finalmente destruirán nuestra civilización, como lo han hecho con muchas otras en el pasado.

La eliminación del egoísmo, entonces, depende de eliminar el motivo de lucro escondido detrás de él, y la solución del problema del egoísmo depende de la respuesta a la pregunta: ¿Acaso el egoísmo paga?

 

 

¿Nos “Beneficiamos” del Egoísmo?

Si vamos a beneficiarnos del egoísmo, debemos obtener de los demás más de lo que damos a cambio, o mejor dicho: “obtenemos algo a cambio de nada.” Debemos ser capaces de cosechar utilidades que no las hemos ganado, y debemos ser capaces de escapar de las consecuencias de nuestros hechos de maldad.

Debemos notar que todos los éxitos obtenidos mediante el egoísmo están basados en la suposición de que podemos recoger utilidades sin sembrarlas antes, y de sembrar maldad sin recoger sus consecuencias, en otras palabras, todo depende de nuestra habilidad para burlar la Ley de Causas y Efectos. Si podemos burlar esa Ley, somos capaces de beneficiarnos del egoísmo. De lo contrario, no puede haber ganancia del egoísmo.

Demostrar que las acciones humanas están gobernadas por la Ley de Causas y Efectos, es demostrar que no existe ganancia del egoísmo, y de aquí, que no existe razón para practicar egoísmo.

Todo aquel que acepta la Ley de Causas y Efectos, debe rechazar el egoísmo como método de obtener ganancias.

Todo aquel que actúa egoístamente, esperando ganar de ese modo, demuestra con su acción que él no cree en la Ley de Causas y Efectos. Él puede alabarla, pero por su acto, él realmente dice: “Estoy seguro que no tendré que sufrir del efecto malvado de mi acción. Puede que realmente no haya ningún efecto, y si lo hay, lo puedo evitar.” Un acto de maldad solamente puede basarse en la creencia de que el malhechor puede evitar las consecuencias de su acto, en otras palabras, en su habilidad para desafiar la Ley de Causas y Efectos.

 

 

Un Llamado al Egoísta

El egoísta vive en un plano inferior al del altruista. Su conciencia está centrada en su Personalidad; y por lo tanto, está más conocedor de su separatividad física de sus prójimos, que de la unidad espiritual con ellos. El llamado ético de la religión se vuelca sobre su cabeza. Si esperamos cambiar su posición egoísta, debemos tratar de hacerlo en el plano donde él funciona; debemos estimular su interés propio.

La Ley de Causas y Efectos, además de gustarle al altruista, también tiene un atractivo efectivo para el egoísta.

Cuando el egoísta se convenza de que recogerá lo que sembró, él se dará cuenta que cualquier acto que ejecute para el beneficio de alguien más, inevitablemente resultará en un beneficio similar que regresa a él, y que beneficiando a los demás, así también se beneficiará por él mismo.

De igual manera, él se dará cuenta de que cualquier sufrimiento que pueda haber causado, cualquier daño que le pueda haber hecho a otro, también le será devuelto, y de que, por dañar a otro, él también se causa daño a sí mismo. Bajo estas condiciones, es solamente sentido común el practicar Fraternidad, y de evitar dañar a los demás. Hacer lo contrario, es actuar en contra de nuestro propio interés. El conocimiento de que recogeremos lo que sembramos tiene un efecto doble: refrena al egoísmo, y promueve la Fraternidad.

La noción ilógica de que estamos aquí por una sola vida es lo que engaña al hombre para que crea que puede obtener ventajas mediante el egoísmo. Visto a la luz del Karma y la Reencarnación, es aparente que tales ganancias son solamente transitorias e imaginarias. En lugar de ser verdaderas, ellas no son más ventajosas que incurrir en deudas, las que finalmente tienen que ser liquidadas.

La importancia de las doctrinas del Karma y de la Reencarnación en sus efectos sobre la conducta humana, no puede ser sobrestimada, porque sostienen la solución al problema del egoísmo, el más grande de los obstáculos para el progreso humano.

Egoísmo Revertido

Cuando el egoísta se dé cuenta que el altruismo es ventajoso para él, empezará a practicarlo. No podemos esperar que altere todo su carácter de una sola vez, porque sus viejos hábitos y su forma de pensar, son difíciles de cambiar. Su primer intento será hecho con vista hacia los beneficios que espera se deriven desde allí. Su motivo todavía es egoísta, pero la dirección del egoísmo está revertido; ya no daña a otros, los beneficia. Él ha hecho un comienzo en la dirección correcta, lo cual es mejor que no haya empezado, y él no ha almacenado problemas futuros para sí.

Los resultados beneficiosos pueden ser desilusionantes, pero él ha abierto una nueva puerta al mejor lado de su naturaleza. Él tiene la experiencia nueva de hacer felices a otros, y esto le acarrea felicidad a él también.

A medida que avanza gradualmente en su evolución, la experiencia feliz de beneficiar a otros, o de hacer desaparecer todo pensamiento de recompensa o de castigo, será su propia recompensa. Entonces, el altruismo se convertirá en la forma natural de su vida.

 

 

La Ética Basada sobre las Leyes de la Naturaleza

En su esfuerzo para determinar la validez o la verdad de una doctrina, el hombre tiene tres métodos por los cuales él puede investigar el tema. Ellos son: la religión, la filosofía y la ciencia, y cada una de ellas revela una fase diferente del tema en consideración. Si la doctrina es cierta, debe tener una explicación que sea satisfactoria desde todos estos tres puntos de vista.

En su aspecto religioso, la doctrina debe satisfacer las intuiciones morales del hombre, sus aspiraciones y anhelos por una vida superior y más noble; debe enseñarle cómo ajustar su vida en armonía con sus prójimos. Pero sólo la religión, sin la filosofía y la ciencia, puede conducir al dogmatismo y a la superstición.

En su aspecto filosófico, la doctrina debe satisfacer el razonamiento y la lógica del hombre. Pero la filosofía, sin religión y ciencia, puede conducir a un intelectualismo frío, estéril y lejano del entendimiento y solidaridad humanos.

En su aspecto científico, la doctrina debe armonizar con hechos y leyes establecidas de la Naturaleza, pero a menos que también satisfaga las aspiraciones religiosas del hombre, su razonamiento y lógica, su presentación es incompleta, y puede conducir al materialismo irresponsable.

No hay religión superior que la Verdad,” dice la Sabiduría Antigua. Y agrega que no puede haber conflicto entre religión verdadera, filosofía cierta y ciencia verídica. Una doctrina que fracase en satisfacer todos los tres métodos de investigación, es errónea o incompleta en su presentación.

Cuando buscamos determinar el por qué las enseñanzas éticas no han tenido una influencia más grande sobre la conducta del hombre de la que tienen, encontramos que ellas han sido presentadas desde el punto de vista religioso solamente. Lo que está faltando es una filosofía que demuestre el por qué el hombre debiera practicar ética, y una ciencia para demostrar que esa filosofía se basa en hechos de la Naturaleza.

Las doctrinas del Karma y la Reencarnación dan la base filosófica en la cual la ética se apoya. Esas doctrinas, a su vez, están basadas sobre la Naturaleza, porque la ciencia ha demostrado que el lado material de la Naturaleza está gobernado por la ley; y el razonamiento y la lógica nos dicen que esta ley debe aplicarse en todas partes del universo.

Si examinamos las enseñanzas éticas, encontramos que si ellas no se refieren a la Ley de Causas y Efectos, ellas se basan en ella. En el Sermón de la Montaña, Jesús les enseña a los hombres que “primero busquen el Reino de Dios y Su Justicia,” y entonces, las necesidades del cuerpo serán proveídas. ¿Y qué es “el Reino de Dios y Su Justicia,” sino practicar altruismo, generosidad, en breve, vivir de acuerdo a la Regla de Oro? Tales acciones deben tener sus efectos, porque la Naturaleza reaccionará en la misma forma a nuestras acciones, y los efectos son dirigidos de regreso a nosotros. Por lo tanto. Jesús dice efectivamente: Da, y el logro proveerá por él mismo, una declaración que tiene base en la Ley de Causas y Efectos.

Existen muchos viejos aforismos o reglas que pertenecen a la conducta humana, los cuales han sido pasados de generación en generación, porque el hombre siente intuitivamente que son ciertos. Cuando son analizados, se encuentra que ellos también tienen base en el Karma.

“Cuánto más das, cuánto más tienes, esa es la ley del amor,” es uno de tales dichos. Lo más que damos, lo más que lo hacemos altruistamente y sin buscar recompensa, lo más Karma bueno que “almacenamos” para nosotros mismos, para ser recogido en el futuro.

“La honestidad es el mejor de los principios”. Honestidad y deshonestidad acarrearán sus efectos apropiados, de acuerdo con la Ley de Causas y Efectos. La primera, naturalmente será favorable, mientras que la última será desfavorable; de aquí que la honestidad sea el mejor principio.

Otro aforismo nos dice que: “Es solamente lo que has dado lo que tendrás en tu mano fría cuando mueras.” Lo que hemos dado sin recibir recompensa, el Karma se encarga de regresárnoslo en su debido tiempo.

La intuición le dice al hombre que hay verdad en esos viejos dichos, pero su mente razonadora también debe estar convencida de ello, antes de ponerlo por obra.

Resumiendo:

La Religión enseña ética.

La Filosofía demuestra el por qué el hombre debe practicar ética.

La Ciencia demuestra que la ética está basada en las leyes de la Naturaleza.

Tomadas como un todo, ellas nos dan el conocimiento y el entendimiento que se necesitan para hacer de la Fraternidad, una realidad.

 

 

La Unidad Es la Causa — La Fraternidad Es el Efecto

Como fue indicado previamente, la base de la Fraternidad es la unidad de toda vida. Cuando esta unidad esté completamente comprendida, la Fraternidad seguirá por impulso propio. Vendrá como la manifestación exterior de una condición que ya existe en los planos internos y espirituales de la Naturaleza.

Es el fracaso del hombre en reconocer esta unidad lo que conduce a toda disensión y discordia en el mundo. En su Naturaleza Superior interna, el hombre siente un vínculo de unión con sus prójimos, y cuando él está bajo la influencia de este sentimiento, él actúa en armonía con ellos. Una gran calamidad de la Naturaleza saca este lado bueno del hombre, y él reconoce de inmediato su obligación de ayudar a aquellos en desgracia.

Pero él todavía no ha evolucionado hasta el punto en donde él pueda reconocer esta unidad, en donde las penas y el sufrimiento toman una forma menos espectacular. Así, él se aísla por sí mismo, al retirarse dentro de la cubierta de la personalidad inferior, y toma refugio en la separatividad que existe allí. Él no se da cuenta que la separatividad en la cual él trata de protegerse a sí mismo, es un engaño causado por el hecho de que su visión está limitada al plano material de la Naturaleza solamente, y fracasa