Dedicado a: A. S. P. + hacia Todo lo Justo, lo Bueno y lo Bello +

Última

…un Ser de la Nada


“Siempre que se hace una historia se habla de un viejo, de un niño o de sí,
pero mi historia es difícil:
no voy a hablarles de un hombre común.


Haré la historia de un ser de otro mundo,
de un animal de galaxia.


Es una historia que tiene que ver
con el curso de la Vía Láctea.
Es una historia enterrada.
Es sobre un ser de la nada”.


Silvio Rodriguez D.


El Principio del Infinito


extraordinario tour de force de dos minutos nos introduce a la que tal vez sea la verdadera idea de los 64 mil (bits o líneas de permutación): la mente infiltrándose en la naturaleza para habitar el mundo con la imaginación (y no solo metafóricamente).


Tal vez el universo sea un enorme e incesante proceso de iniciación en el que cada parte contribuye al despertar de todas las partes —de lo nano a lo galáctico en el puzzle holográfico— para que la máquina cósmica se convierte en una especie de máquina divina de creación infinita.


Jason Silva y Nothisbody contribuyen con este ataque ontológico, embebiendo subversivamente las semillas de información —la artillería memética— en un vértigo extático de bits de filosofía inspiracional —no superacional de bolsillo: politopía y performance philosophy la llaman— en un flujo imaginal que propone una nueva propaganda, una propaganda cuántica dirigida a inseminar la biocomputadora humana con las herramientas oníricas para la materialización de realidades.


“Los sueños no carecen de realidad, son patrones reales de información”, dice Silva en el video. “La Fundación Imaginaria dice que el rol de la imaginación humana es, de todos los deliciosos futuros, escoger la posibilidad más asombrosa y extasiante y empujar el presente para llegar a su manifestación”.


Haciendo uso de la ideas de David Deutsch, en su libro The Beginning of Infinity, y al compás de Death is the Road to Awe, de Clint Mansell (el gran músico de la imagen en movimiento), Silva expone la hipótesis culmen de la crisálida de la mente en la materia:
“Eso es lo que hacemos, llevamos nuestras imaginaciones a la existencia. La topografía de Manhattan hoy ya no la moldea solo la geología, la moldea la mente humana” y “la gravedad y la antimateria moldearon el universo en sus inicios, pero después estará sujeto a la fuerza de la intención, a la mente”.


Detectamos cierto transhumanismo en el optimismo tecnometafísico de Silva pero, por otra parte, una claridad y una lúcida energía despunta. Habrá que estar al tanto a sus nuevas propuestas de filosofía performancera. En la página de Vimeo del video se pueden leer algunas de las ideas que inspiran esta pieza.


“Cuando el cosmos toma conciencia de sí mismo”.

Video performance filosófico de Jason Silva que seduce y subleva hacia la autoconciencia del universo como un ser holográfico de información autoorganizada.


Fuente: Pijamasurf.com


El arte de encontrar a Dios


a Humanidad jamás hubiese dominado la materia natural de su entorno si no hubiese sido por un hecho aparentemente sobrenatural que es la intuición de Dios. Esto y no otra cosa la diferenció definitivamente de las bestias.


Según las más antiguas tradiciones –que no contradicen a las últimas investigaciones de la ciencia- el que habitualmente se llama “Homo Sapiens” no fue el comienzo de la Humanidad, sino los restos de una forma anterior cuya cultura y civilización fue destruida, generando otra nueva, la actual.


Lo característico de este “Homo Sapiens”, y lo que le diferencia del degenerado humanoide al que se denomina “Homo Habilis”, es que desde el principio, toda su vida, reflejada en los restos de sus obras, está impregnada de magia, es decir, de una instrumentación metafísica al servicio de un contacto, más o menos misterioso, entre su propia identidad espiritual y lo Divino.


Los cultos a la Gran Madre o al Padre Oso no son más que formas externalizadas de una percepción viva y permanente de un “Algo” que está más allá de lo estrictamente visible, con un número indeterminado de intermediarios, desde los Espíritus de la Naturaleza hasta los grandes Dioses que rigen el destino de los astros, incluyendo nuestra propia Tierra.


A través de los centenares de milenios, de los ciclos y de las vicisitudes de todo tipo, el Hombre trató de comprender más o menos intelectualmente esa Intuición Instintiva de sus antepasados. Y así como algunos se especializaron en el manejo de la madera o de la piedra, otros lo hicieron respecto a lo metafísico y al resumen de los conocimientos más elevados, una Magna Ciencia que se conoció luego como Magia.


Pero la internalización de estos conocimientos espirituales fue diferenciando, en el contexto de cada pueblo, la casta de los sacerdotes. Éstos pronto comprendieron que sus vivencias espirituales no eran transferibles a las masas si no lo hacían a través de parábolas, cuentos anecdóticos, reglas morales y un ceremonial que ayudase a los menos favorecidos en sus contactos con lo Divino a percibirlo aunque fuese esporádicamente. Así nacieron todas las religiones. Pues Aquel que había recibido la Chispa Divina en Su Seno y la posibilidad de expresarla de manera sencilla y codificada, se convirtió en el fundador de una religión.


A pesar de las terribles pérdidas que la ignorancia y vocación por la destrucción que aún sienten casi todos los seres humanos han provocado, nos quedan los restos más o menos enteros de las últimas religiones que en el Mundo ha habido.
Estos restos se adaptan al momento histórico y al lugar geográfico en que fueron emitidos, y así es lógico entender que un Sidarta Gotama Buda, en el siglo VI antes de la Era Corriente, no pudo haber dado el mismo Mensaje que un Jesús el Cristo, quinientos o seiscientos años más tarde en otro tiempo y otro lugar.


En el mundo actual existen millones de aparentes ateos y también millones de creyentes de alguna de las grandes religiones, como ser el Brahmanismo, el Budismo, el Cristianismo, el Judaísmo o el Islamismo. Junto a ellas existen miles de sectas de estas mismas creencias y otras de origen confuso.


¿Por qué decimos “aparentes ateos”?
Porque si bien los hay que legítimamente no creen ni perciben a Dios de ninguna manera, y hasta proclaman que éste es un concepto completamente artificial creado a la sombra del terror que inspira la muerte, la mayor parte rechaza, no tanto la posibilidad de una Inteligencia Cósmica movida por una necesidad o Voluntad Superior, sino las formas infantiloides con que las religiones en general presentan los grandes misterios que acucian al Hombre desde su origen.


os extraordinarios avances tecnológicos y las vías de conocimiento científico que se han abierto a la experiencia humana en los últimos dos o tres siglos, han hecho insostenibles las más populares creencias sobre un Universo creado hace menos de 7.000 u 8.000 años, los infiernos y paraísos físicos, la resurrección de la carne o los mares que se abren para que pasen los pueblos elegidos y se cierran para ahogar a sus enemigos.


Hoy hay muchas personas que viven con el corazón o el hígado injertado a partir de un cuerpo ajeno, vuelan en aparatos que superan largamente las más altas montañas y dan la vuelta al mundo, y existen otros artefactos fabricados por manos humanas que han sobrepasado todos los “cielos” que figuraron durante milenios en los Libros Sagrados. Y junto a estos éxitos indudables, como tantos otros que sería tedioso mencionar, el Hombre va descubriendo que el planeta en el que se asienta es como un ser vivo más, y que sus habitantes, sean vegetales, animales o humanos, tienen cuerpos maravillosamente diseñados, con índices de rendimiento, supervivencia y reproducción que ninguna máquina puede lograr.


Sin embargo, el materialismo imperante hace que esas maravillas no pasen de ser objeto de curiosidad, y que en lo religioso se siga exigiendo a los viejos textos, tantas veces distorsionados, las respuestas a todas las preguntas, entre ellas, la muy fundamental del arte de encontrar a Dios.

Y cuando no se hallan, no se niega el texto o se buscan sus simbolismos, sino que se niega la existencia del Ser Divino, con su secuela de angustia, depravaciones y maldades.
Este error es funesto para la calidad del Hombre y lo bestializa, haciéndole “caer hacia atrás” en el ateísmo más estúpido o en el fanatismo más cerrado.


Proponemos otra vía, que es la filosófica a la manera clásica.
Esta vía puede, con relativa facilidad, llevarnos al encuentro con Dios en nosotros y en todo nuestro entorno.


Si detenemos nuestra inercia materialista, nuestro “peso” de angustias, ignorancias y cegueras, descubriremos de manera sencilla que todas las cosas, desde las estructuras subatómicas hasta los nidos de galaxias, pasando por los diseños artístico-funcionales de las alas de un insecto hasta el esqueleto que sustenta nuestras carnes mortales, están pensadas y calculadas con sobrehumana precisión. Que es evidente una ecología funcional que relaciona todos los elementos universales, regidos por leyes cíclicas sapientísimas.


A short movie inspired on Number, Geometry and Nature.

From:  Etérea Estudios.




Ved la armonía maravillosa que encierran los pétalos de una flor o las estructuras cristalinas. Ellas, de por sí, jamás pudieron “pensarse” de manera de volverse tan perfectas y asombrosas. Tiene que haber “Algo” que las pensó y diseñó, y ese Pensamiento necesita de una Voluntad que lo genere y justifique.


Un sano “Panteísmo Filosófico” demuestra a los humanos inteligentes y libres de prejuicios la presencia de un “Algo Superior” al que bien podemos llamar Dios, y que expresado a través de innúmeros intermediarios, plasmó tales maravillas. Ese “Algo” no ha olvidado a nadie ni a nada. Todo está inteligentemente vivo y es eficaz.

No es pérdida de tiempo, sino todo lo contrario la contemplación activa de esos prodigios que se dan en los múltiples ojos de una mosca o en la estructura aerodinámica de una golondrina.


Los materialistas dicen que todo esto es fruto de la evolución, de la casualidad, etc. Los nombres no interesan… una evolución inteligente que aprovecha las experiencias, y una casualidad que no tiene nada de “casual” sino que es un eslabonamiento de causas y efectos, demuestran que nuestro Universo y nosotros mismos estamos dentro de un “Macrobios”, de un Super-Ser que ha motivado una super-existencia de funcionalidad prodigiosa. Y en ella estamos inmersos y ella está en nosotros, en todos nuestros aspectos y planos de conciencia.



Pues si así no lo fuese, si una sola mota de polvo estuviese carente de Dios, esta mota de polvo limitaría a Dios y esto es una aberración ya que el atributo esencial de Dios es, por fuerza, la omnipresencia en todo y todas las cosas y seres, los que, si no existiese Dios, tampoco existirían. Esa mota de polvo de nuestro ejemplo, vista a través de un poderoso microscopio, se nos revelará como un micro-universo tan armónico, vivo y eficaz como el Sistema Solar.


Si recobramos el actualmente casi perdido arte de encontrar a Dios, nos liberaremos de muchas limitaciones, racismos y fanatismos. Nos liberaremos de la angustia y seremos naturalmente voluntariosos, buenos y justos.


Dios no es un juez severo, ni un padre, ni una madre, ni un verdugo… Dios es simplemente DIOS… Quien lo encuentra, lo sabe.


Fuente: O.I.N.A. Chile.





The Monk & The Monkey


“A determined young boy, Ragu, is sent by his master on his final quest to become a monk. A seemingly simple task becomes an unexpected challenge for Ragu as he discovers the real value of his quest.”


© 2010 Brendan Carroll & Francesco Giroldini. Music by Erez Koskas.
Ringling College of Art + Design.


Inscrito en el Espíritu del creyente


a vía perfecta no conoce ninguna dificultad sino que evita toda preferencia.

Se revela plenamente sin máscaras una vez que se ha liberado del amor y del odio.

Una diferencia de un décimo de pulgada y el cielo y la tierra quedan separados.


Si deseáis que se manifieste no abriguéis ningún pensamiento, ni a su favor, ni en contra de ella.

Oponer lo que amáis a lo que no amáis es la enfermedad del espíritu. Cuando no se comprende su sentido profundo la paz del espíritu se turba y nada se gana. Perfecta como el vasto espacio, nada le falta y nada le sobra.

Cuando se elige, la verdad absoluta desaparece.


No persigáis las complicaciones exteriores, no os detengáis en el Vacío interior. Cuando el espíritu permanece sereno en la unidad de las cosas, el dualismo se desvanece por sí mismo.

Cuando la unidad de las cosas no es comprendida hasta el fondo, el error se manifiesta de dos maneras: el rechazo de la realidad puede llevar a su negación, y el detenerse en el Vacío puede llevar a una contradicción consigo mismo.

Frases huecas, juegos del intelecto, cuanto más nos entregamos a ellos, más nos perdemos. Alejémonos de ellos y no habrá ningún lugar por el cual no podamos pasar libremente.


Cuando descendemos hasta la raíz, alcanzamos el sentido. Cuando perseguimos los objetos exteriores, perdemos el sentido.

En el momento en que obtenemos la iluminación, trascendemos el vacío del mundo y su oposición a nosotros.


os cambios que se producen en el mundo vacío que se mantiene frente a nosotros, parecen reales debido a la ignorancia. No intentéis buscar la verdad, dejad de abrigar opiniones. No os detengáis en el dualismo, evitadlo con cuidado.


En cuanto establecéis el bien y el mal, surge la confusión y el espíritu se pierde. La dualidad existe debido al uno, pero no os aferréis ni siquiera a ese uno.

Cuando la unidad del espíritu no es turbada, las diez mil cosas del exterior no pueden ofenderlo. Cuando de ellas no viene ninguna ofensa, es como si no existieran. Cuando el espíritu no es turbado, es como si no hubiese espíritu.

El sujeto se calma en cuanto cesa el objeto, el objeto cesa en cuanto el sujeto se calma. El objeto no es un objeto para el sujeto, el sujeto es un sujeto para el objeto. Sabed que la relatividad de los dos reside, en último termino, en la unidad del Vacío.

En la unidad del Vacío los dos son uno y cada uno de los dos contiene en sí a las diez mil cosas. Cuando no se discrimina entre esto y aquello, no puede surgir una visión parcial y preconcebida. La visión es calmada y de espíritu amplio, en ella nada es fácil y nada es difícil.


Las opiniones parciales son indecisas, cuanto primero se adoptan, más tarde desaparecen. Al aferrarse a las pasiones se va más allá de los límites justos, lanzándose con seguridad por el camino equivocado. Soltad presa, dejad las cosas como están, su esencia ni se mueve ni permanece inmóvil.


Obedeciendo a la naturaleza de las cosas, estáis de acuerdos con ellas, pero cuando vuestros pensamientos están aferrados a ellas, os desviáis de la verdad. Si deseáis recorrer el camino del gran vehiculo, no mantengáis ningún prejuicio con respecto a los objetos de los sentidos.

Cuando ya no mantengáis prejuicios contra ellos, os identificareis con la Iluminación.

Los sabios practican la no-acción y los ignorantes se encadenan a sí mismos. Aunque en el sendero no hay individualización alguna, se aferran por ignorancia a los objetos particulares y sus propios espíritus crean las ilusiones. Esta es la mayor de las contradicciones.


La ignorancia origina el dualismo entre el reposo y el no-reposo. Todas las formas del dualismo son inventadas por la propia ignorancia del espíritu. Son como visiones y flores en el aire y entramos en la confusión al intentar aferrarnos a ellas.

Si el ojo nunca duerme los sueños desaparecerán. Si el espíritu mantiene su unidad, las diez mil cosas exteriores son de la misma esencia única.

Cuando las diez mil cosas exteriores son consideradas en su unidad, retornamos al origen y seguimos siendo lo que somos.

Olvidando el porqué de las cosas, alcanzamos un estado situado más allá de la analogía.


l movimiento inmóvil es no movimiento y la calma en movimiento no es calma. Cuando ya no reina el dualismo la unidad no subsiste.


El fin ultimo de las cosas, más allá del cual no pueden ir, no está limitado por reglas ni medidas; el espíritu en armonía con el Camino es el principio de identidad donde todas las acciones permanecen en un estado de quietud; las vacilaciones son apartadas totalmente y la fe justa es restaurada en su rectitud original; nada queda retenido ni hay nada que se deba recordar, todo es Vació luminoso, y contiene en sí un principio de Iluminación.


No hay trabajo, ni esfuerzo, ni pérdida de energía. Hasta allí no alcanza el pensamiento, ni la imaginación puede evolucionar. En el dominio más elevado de la verdadera esencia no hay ni “otro” ni “sí mismo”. Cuando se quiere dar una identificación directa, no podemos decir más que “no dos”. No siendo dos, todo es lo mismo y todo lo que es, allí está comprendido.


En todas las partes de la tierra, los sabios comparten esta fe absoluta. Esta fe absoluta está más allá del tiempo y del espacio, en ella un instante es diez mil años.

Poco importa cómo estén condicionadas las cosas, sea por el “ser” o por el “no ser”. Todo se manifiesta en todas partes ante nosotros.


Lo infinitamente pequeño es tan vasto como puede serlo la inmensidad, cuando se olvidan las condiciones exteriores; lo infinitamente grande es tan pequeño como puede serlo lo infinitamente pequeño, cuando los límites objetivos se apartan de la visión.

Lo que es, lo mismo que lo que no es. Cuando este estado de cosas no llega a producirse, no os detengáis. Uno en el todo, todo en el uno.


Si únicamente realizáis esto, ¡no os atormentéis con respecto a vuestra imperfección! el espíritu que cree no esta dividido, pues el espíritu que cree es individido.

Por eso las palabras son impotentes, puesto que esto no pertenece ni al pasado, ni al porvenir, ni al presente.


Seng Tsan

(Hsin sin ming – Inscrito en el Espíritu del creyente)




Oyes el murmullo del arroyo?


En  cierta ocasión un monje se dirigió a Gensha queriendo conocer dónde estaba la entrada del Sendero de la Verdad.

Gensha le preguntó:

_ Oyes el murmullo del arroyo?

_ Sí, lo oigo.

_ Allí esta la entrada.




Los últimos grillos

stos grillos que todavía es posible oír hoy son los últimos que han quedado de la exterminación estival. Son los supervivientes. De las puestas de huevos de estos grillos nacerán, en abril, los grillos tempranos, que aparecerán con las codornices y las cogujadas (…).

Ahora entrarán en su estado de letargo invernal y cuando regresen los largos crepúsculos inciertos de la primavera nos presentarán su melopea, que será monótona y un poco agria, como corresponde a su ineluctabilidad.


Josep Pla, ‘Otoño: los últimos grillos’


ías de aire seco y sol claro. Y al caer la tarde, la dulce llamada de los últimos grillos del verano.

El otoño está ahí, a unos días. Las noches ya refrescan. Pero el tenaz rascar de los grillos, el más estival de todos los sonidos del campo, pasa de una estación a otra, nos acompaña todavía en nuestros paseos nocturnos.

Un búho real ladra desde el fondo de la noche, volando de un posadero hacia otro por una ladera arbolada. Lo hace con una voz aguda, que en nada recuerda a su lúgubre llamada territorial.

Al tiempo, ulula un cárabo, ave de paso en estas fechas por casi cualquier tipo de bosque. Y también este lo hace con una voz distinta, áspera, fantasmagórica. Salta un corzo de sopetón, asustado, con un ladrido bronco que asusta a cualquiera.

Muy lejos, más allá del búho real, más allá del cárabo, se propaga otro ladrido, el de la melancolía de un zorro.


Todo esto sucede en un paseo bajo la luz de la luna, enmarcado entre las llamadas dulces, líquidas, más o menos decididas de los últimos grillos del verano.


Por Carlos de Hita





Noosphere

“Rather, evolution experiences jumps in complexity (such as the emergence of a self-reflective universe, or noosphere). The complexification of human cultures, particularly language, facilitated a quickening of evolution in which cultural evolution occurs more rapidly than biological evolution”  V. V.

by Tatiana Plakhova

Referencia: Behance



A Vocação Nossa de Cada Dia


ara chegar ao êxito, além da necessidade de adotar certos hábitos, a capacidade de tomar decisões é um dos fatores decisivos. Decidir é escolher; e escolher é crítico porque implica risco. Por outro lado, tomar decisões nos confronta com a solidão, o medo e o preconceito da culpa, pois cremos que seremos considerados culpados se tudo der errado.

Nas sociedades incultas, o erro é punido até com condenação à morte ou prisão, não havendo uma distinção entre erro e culpa. Culpa é dolo, errar é humano.Na sociedade moderna, geralmente “os justos pagam pelos pecadores”, principalmente porque se pensa que ninguém sabe ou saberá quando uma pessoa age conscientemente de forma injusta.

Para além de qualquer juízo de valor, tudo isso sepulta a tomada de decisões, e elas são adiadas porque em muitos casos podem comprometer. A questão é que decisão e escolha estão além das circunstâncias, sejam quais forem, porque ambas possuem relação direta com a evolução.

A capacidade de tomar decisões se aperfeiçoa quando há experiência e os trabalhos realizados têm a ver com a vocação. Mas, mesmo assim, o processo da tomada de decisões continua sendo complexo, já que nos confronta com a solidão. E, ainda que possamos estar rodeados de gente por todos os lados, no momento de fazer escolhas perdemos algo, embora possamos também ganhar alguma coisa.

Esse instante se caracteriza porque a partir dele algo está sendo criado. E aqui a vocação tem um papel fundamental, pois desenvolve a imaginação como poder criativo, que permite canalizar a vontade de decidir, em função da necessidade de dar continuidade à nossa obra ou plano de trabalho.

O que mais facilita a tomada de decisões, embora isso não seja fácil, é o fato de que quando as ações são realizadas por vocação ela está embutida num processo de criação das condições para conquistar o êxito, o que, em definitivo, permite achar o canal das decisões num movimento sinérgico. E então não nos sentimos tão sozinhos e encontramos forças para viver e assumir nossos riscos. Afinal, como diz o ditado popular, “quem não arrisca não petisca”.


  percepção está para a ação inteligente assim como a sensação está para a reação, o que significa que a primeira corresponde a uma esfera de intuição e a segunda a uma esfera instintiva.

A percepção precisa de um tempo de elaboração, onde não só intervém a consciência, mas também a imaginação. Esse processo pode ser estimulado na educação, através do desenvolvimento das faculdades conscientes, tais como: atenção, discernimento, memória e imaginação.

Para isso, é importante definir e destacar o conjunto das potencialidades do ser humano através da construção de um círculo de potencialidades, que inclua todos os aspectos da personalidade: físicos, biológicos, emocionais e mentais. Isso não pode ser desenvolvido com treinamentos reflexológicos ou com programação neurológica. A forma de “educcire” tal círculo de potencialidades não pode ser o resultado do treinamento convencional, mas de um método formativo, no qual a compreensão vem antes de qualquer forma de comportamento.

Leonardo da Vinci dizia que a percepção deve ser educada no bom gosto, na curiosidade, na demonstração dos postulados, em aprender a aceitar a ambiguidade da vida e o paradoxo, no cultivo da arte e da ciência, da boa condição física e da conexão com todas as coisas. Nesse método, observamos uma maneira de educar que tem como objetivo criar um equilíbrio, uma sintonia e sincronismo entre as sensações e as percepções.

Platão fundamentava a educação na harmonia entre a música, a ginástica e a ciência, método que não é muito diferente do que da Vinci nos ensina. Assim, podemos relacionar de maneira inteligente os elementos: percepção, sensação, conhecimento e vocação.


ocação significa “convocação” do destino do indivíduo humano para se apresentar na sociedade, oferecendo e aportando aquilo que de melhor pode e sabe fazer. Mas o que é o destino dentro dessa etimologia?

Em poucas palavras, destino, como conceito, corresponde ao futuro de todo ser humano quanto ao desenvolvimento do seu potencial em todos os aspectos. Isto leva a pensar que o futuro guarda uma relação direta com a realização e que, de alguma forma, essa realização se encontra já no individuo como potencial. Aqui surge uma questão interessante em termos educacionais, já que na vocação, o potencial não é uma questão de tempo, mas de método.

Isso significa que através de um método de ensino vocacional o futuro pode se tornar presente. Eis por que na renascença, por exemplo, apareceram tantos gênios juntos: Leonardo, Michelangelo, Boticceli, Ficcino, etc. Uma das causas dos problemas do homem e do mundo atual é a crise educacional, ou seja, uma educação sem cultura e sem vocação. As estatísticas demonstram que apesar do avanço científico e tecnológico, o desenvolvimento do potencial humano é mínimo (na melhor das condições não chega a 3%).

Nenhum dos modelos educacionais, aplicados na atualidade, consegue o objetivo fundamental da educação que é a realização do ser humano. A pergunta que surge ante esse quadro é: quais são as expectativas que se tem em relação à vida e à evolução? Para que tantos esforços pela educação, se ela na atualidade não proporciona o mínimo de desenvolvimento real?

A vocação é canal de desenvolvimento porque fornece os elementos e condições necessárias para trazer o potencial a tona, e quando isso acontece não só o indivíduo se desenvolve, mas também a sociedade como um todo. Porém, essa será a matéria do próximo artigo.



Autor: Michel Echenique Isasa.

Referencia: Revista Esfinge N° 25, Brasil. _Página 22.

Fuente: O.I.N.A. Brasil


Sir Ken Robinson plantea de manera entretenida y conmovedora la necesidad de crear un sistema educativo que nutra (en vez de socavar) la creatividad.




Aprender de los niños


“Varias son las charlas Ted sobre aprendizaje que hemos comentado en el blog pero se me había pasado el canal completo dedicado al respecto, titulado “How We Learn” y en el que descubro, gracias a Jeff Cobb, este genial vídeo.

No tengo demasiado tiempo para comentarlo pero os recomendaría, para empezar a formar vuestro propio criterio, tanto el célebre discurso de Ken Robinson (“Las escuelas matan la creatividad” como la charla que relata el experimento Marshmallow y nos induce a replantear la forma en que nos han enseñado a afrontar tareas complejas. Los niños lo resuelven mucho mejor…)


Los adultos somos los responsables de muchos de los males que acechan hoy a la humanidad. Atemorizados por nuestros límites, por una falta de confianza que heredamos también de un sistema educativo en crisis, quizás deberíamos, además de crear más oportunidades para escucharles, para tomarles en serio, dejar volar las expectativas de los niños, dejarles soñar.

De lo contrario, como termina esta niña de 12 años, lo que les dejaremos en herencia serán solo problemas…


¿Vale la pena flexibilizar, personalizar, dejar que sean ellos los que tracen los caminos que quieren y tal vez deberíamos recorrer? Leía hace poco a Pentland sobre cómo la humanidad (desde y tal vez por culpa de la ilustración) ha estado valorando en demasía la vertiente racional de nuestro ser en detrimento de la social.

Es probable que también hayamos sobre-estimado el control y nos pasemos la edad adulta intentando desprendernos de yugos viejos antes de poder avanzar.

Feliz reflexión…y no dejéis de ver, con o sin subtítulos en español el vídeo. Utiliza, por cierto, un Prezi.”




Escrito de: Dolors Reig.    Fuente: El Caparazón”.




La música nos rodea…


“Escucha, la oyes…la música la siento en todas partes,
en el viento, en el aire, en la luz.
Nos envuelve. Sólo tienes que dejarte llevar”.

“La música nos rodea…lo único que tenemos que hacer
es escuchar”.


Original Score: August’s Rhapsody in C Major by Mark Mancina. Año 2007 ♫




Meditação, um começo.

este capítulo vamos explorar as técnicas para mudar os nossos espíritos das suas vias habituais para outras mais virtuosas. Há dois métodos de meditação que devemos usar na nossa pratica. Um, a meditação analítica, é o meio pelos quais nos familiarizamos com novas ideias e atitudes mentais. O outro é a meditação estabilizada, que foca o espírito no sujeito com que temos que nos familiarizar.

Embora naturalmente aspiremos a ser felizes e desejemos ultrapassar a miséria, continuamos a experimentar a dor e o sofrimento.
Porquê? O budismo ensina que na verdade nós conspiramos com as causas e condições que criam a nossa infelicidade e somos muitas vezes relutantes em nos comprometermos em actividades que nos poderiam levar a uma felicidade mais duradoura.

Como é que isto acontece? Na nossa usual maneira de viver deixamo-nos controlar pela força dos pensamentos e emoções, que por sua vez dão nascimento a estados mentais negativos. É através deste círculo vicioso que perpetuamos a nossa infelicidade mas também a dos outros. Temos que deliberadamente tomar uma posição para fazer marcha atrás destas tendências e substitui-las por novos hábitos.

Como um novo ramo excertado numa velha arvore que finalmente absorverá a vida dessa arvore e criará uma nova, devemos alimentar novas inclinações pelo cultivo deliberado das praticas virtuosas. Isto é o significado verdadeiro da prática da meditação.

Contemplar a natureza dolorosa da vida, tomando em consideração os métodos pelo quais a nossa miséria pode chegar ao fim, é uma forma de meditação. Este livro é uma forma de meditação. O processo pelo qual nós transformamos as nossas mais instintivas atitudes de vida, esse estado mental que procura só satisfazer o desejo e evitar o desconforto, é o que queremos dizer quando usamos a palavra meditação.

Nós tendemos a ser controlados pelo nosso espirito, seguindo-o ao longo da sua via auto centrada. A meditação é o processo pelo qual ganhamos o controle do nosso espirito e o guiamos numa direcção mais virtuosa. A meditação pode ser vista como uma técnica pela qual diminuímos a força dos velhos pensamentos habituais e desenvolvemos outros novos. Assim protegemo-nos de nos envolvermos em acções do espirito e da palavra ou em actos que nos provocam sofrimento. Esta meditação deve ser usada intensivamente na nossa pratica espiritual.

Esta técnica não é em si mesma budista. Tal como os músicos treinam as mãos, os atletas os reflexos e técnicas, os linguistas os ouvidos, os académicos as percepções, nós direccionamos os nossos espíritos e corações.

Familiarizarmo-nos com os diferentes aspectos da nossa pratica espiritual é assim uma forma de meditação. Ler simplesmente acerca deles uma vez, não é muito benéfico. Se nos interessamos, é bom contemplar os assuntos referidos, tal como fizemos no capítulo precedente com a acção não virtuosa da conversa sem sentido, e depois devemos aprofundá-los mais intensamente para alargar a nossa compreensão.

Quanto mais explorar um tópico e o sujeitar a um exame mental, mais profundamente o vai compreender. Isto permite-lhe julgar a sua validade. Se através da sua análise, provar que algo é invalido, então abandone-o. No entanto se de forma independente estabelecer que algo é verdadeiro, então a sua fé nessa verdade ganhou uma consistência mais forte. Todo este processo de investigação e exame deve ser pensado como uma forma de meditação.

O próprio Buda disse:

“Oh, monges e sábios, não aceitem as minhas palavras por simples reverência. Devem submetê-las a uma análise critica e aceita-las com base na vossa própria compreensão”.

Esta afirmação espantosa tem muitas implicações. É claro que o Buda está a dizer-nos que quando lemos um texto, não nos devemos apenas fiar na fama do autor mas sim no conteúdo. E quando temos problemas com o conteúdo, devemos fiar-nos no tema e no sentido mais do que no estilo literário.

Quando ao tema, devemos fiar-nos na nossa compreensão empírica mais do que no nosso conhecimento intelectual. Por outras palavras, devemos fundamentalmente desenvolver mais do que um simples conhecimento intelectual do Dharma. Devemos integrar profundamente as verdades do ensinamento do Buda, no nosso ser mais intimo, de forma a que se reflictam nas nossas vidas.

A compaixão vale pouco se é apenas uma ideia, ela deve tornar-se numa atitude para com os outros, reflectindo-se em todos os nossos pensamentos e acções. O simples conceito de humildade não diminui a nossa arrogância; ele deve estar presente no nosso modo de ser.

A palavra tibetana que se usa para designar a meditação é gom, que significa “familiarizar-se”. Quando utilizamos a meditação na nossa via espiritual, isso é familiarizarmo-nos com um objecto escolhido. Este objecto não precisa de ser uma coisa física como uma imagem do Buda ou de Jesus na cruz.

O “objecto escolhido” pode ser uma qualidade mental como a paciência, e trabalhamo-la, cultivando-a em nós mesmos através da contemplação meditativa. Pode também ser o movimento rítmico da nossa respiração, em que nos focamos para acalmar as nossas mentes agitadas. E finalmente, pode ser apenas a simples qualidade de clarificar e conhecer a nossa consciência, a natureza da qual, nós procuramos perceber. Todas estas técnicas são descritas em detalhe nas páginas seguintes. Através destes meios o nosso conhecimento sobre os objectos que escolhemos aumenta.

Por exemplo, quando queremos comprar um carro, informamo-nos sobre os prós e os contras das diferentes marcas, e fazemos um juízo sobre as qualidades de uma escolha particular. Através da contemplação dessas qualidades, o valor que damos a esse carro intensifica-se, assim como o desejo de o possuir. Podemos cultivar virtudes como a paciência e a tolerância da mesma maneira. Fazemo-lo contemplando as qualidades que constituem a paciência, a paz de espirito que se gera em nós, o ambiente harmonioso que daí resulta, o respeito que provoca nos outros.

Também trabalhamos para reconhecer o retrocesso que são a impaciência, o ódio e a ausência de satisfação de que sofremos interiormente, e o medo e a hostilidade que provocam nos que nos rodeiam. Seguindo diligentemente tais linhas de pensamento, a nossa paciência evolui naturalmente, tornando-se cada vez mais forte, de dia para dia, de mês para mês, e de ano para ano. O processo de acalmar o espirito é longo. No entanto, mal tenhamos controlado a paciência, o prazer que daí deriva é mais duradouro do que aquele que qualquer carro pode proporcionar.

De facto, nós fazemos esta meditação muitas vezes no nosso dia-a-dia. Somos especialmente bons a cultivar a familiaridade com as tendências não virtuosas! Quando nos aborrecemos com alguém, somos capazes de contemplar os defeitos dessa pessoa e ficarmos cada vez mais convencidos da natureza questionável dele ou dela. O nosso espirito permanece focalizado no “objecto” da nossa meditação e o nosso desprezo pela pessoa intensifica-se.

contemplamos e desenvolvemos a familiaridade com objectos escolhidos quando nos focalizamos em algo ou alguém de quem gostamos especialmente. Não é preciso espicaçarmo-nos muito para mantermos a nossa concentração. É mais difícil permanecer focalizado quando cultivamos a virtude. Isto é uma indicação segura de como as emoções do apego e do desejo são opressivas.

Há muitos tipos de meditação. Há algumas que não requerem uma posição sentada formal, ou uma postura física particular. Podemos meditar enquanto conduzimos ou andamos, num autocarro ou comboio e mesmo enquanto tomamos um banho.

Se querem devotar um período de tempo particular para uma pratica espiritual mais concentrada, é benéfico empregar as madrugadas para uma sessão formal de meditação, pois é quando a mente está mais alerta e clara. Ajuda sentarmo-nos num ambiente calmo com as costas direitas, e ajuda permanecer concentrado. No entanto, é importante lembrar-se que deve cultivar os hábitos mentais virtuosos quando e aonde for possível. Não pode limitar a meditação a uma sessão formal.

Como já referi, há dois tipos de meditação a usar na contemplação e internalização dos temas que exponho neste livro. Primeiro, há a meditação analítica. Neste tipo de meditação, a familiarização com um objecto escolhido – seja ele o carro que desejamos ou a compaixão ou a paciência que procuramos gerar – é cultivada através de um processo racional de analise.

Neste caso, não nos focamos simplesmente num tópico, mas sim cultivam mais um sentimento de aproximação ou empatia com o objecto que escolheram ao aplicarem criteriosamente as vossas faculdades criticas. É esta forma de meditação que eu vou sublinhar ao expor os diferentes temas que precisam de ser cultivados na nossa pratica espiritual. Alguns destes temas são específicos da pratica budista e outros não.

No entanto, mal tenham desenvolvido a familiaridade com um tópico através desta análise, é importante permanecer focalizado nele através da meditação estabilizada para ajuda-lo a mergulhar mais profundamente.

O segundo tipo é a meditação estabilizada. Esta ocorre quando focamos o nosso espirito num objecto escolhido sem qualquer análise ou pensamento. Quando meditamos na compaixão, por exemplo, desenvolvemos a empatia pelos outros e trabalhamos para reconhecer o sofrimento que eles experimentam. No entanto, mal vemos que a nossa meditação mudou positivamente a nossa atitude para com os outros, focamo-nos nesse sentimento sem qualquer pensamento, o que nos ajuda a aprofundar a nossa compaixão.

Quando sentimos que o nosso sentimento compassivo está a enfraquecer, podemos de novo praticar a meditação analítica para revitalizar a nossa simpatia e preocupação compassiva pelos outros, antes de voltarmos à meditação estabilizada.

Consoante estamos mais à vontade nesta pratica, podemos habilmente mudar entre a duas formas de meditação para conseguirmos intensificar a qualidade desejada. No capítulo 11 (Calma mental) vamos examinar a técnica para desenvolver a nossa meditação até ao ponto em que consigamos permanecer focalizados num só ponto do nosso objecto de meditação, quanto tempo o desejarmos. Como atrás referimos, este “objecto de meditação”, não é necessariamente algo que podemos “ver”.

Num certo sentido o meditante, ele ou ela, funde o seu espírito com o objecto para poder familiarizar-se com ele. A meditação focalizada, tal como outras formas de meditação, não é virtuosa por natureza. É mais o objecto em que nos concentramos e a motivação com que praticamos, que determina a qualidade espiritual da nossa meditação. Se o nosso espirito se focar na compaixão, a meditação é virtuosa. Se o nosso espirito se focar no ódio, a meditação não é virtuosa.

Devemos meditar de uma maneira sistemática, cultivando gradualmente a familiaridade com o objecto escolhido. Estudar e escutar mestres qualificados é uma parte importante deste processo. Depois contemplamos o que lemos ou ouvimos, examinando-o para retirar qualquer confusão, más interpretações ou duvidas que possamos ter. Este processo em si mesmo ajuda a alterar o espirito. Então, quando nos focamos no nosso objecto, num só ponto, os nossos espíritos fundem-se com ele da maneira desejada.

É importante que antes de tentarmos meditar nos aspectos mais subtis da filosofia budista, sejamos capazes de manter as nossas mentes concentradas num tópico simples. Isto ajuda-nos a desenvolver a capacidade de análise e a permanecer focados num só ponto, no antídoto a todo o nosso sofrimento, a vacuidade da existência inerente.

A nossa caminhada espiritual é longa. Por isso, devemos escolher a nossa via com cuidado, assegurando-nos que ela engloba todos os métodos que nos levarão ao nosso objectivo. Por vezes a jornada é escarpada.

Devemos aprender a diminuir o nosso passo até encontrar o passo da contemplação profunda, que é tão lento como o do caracol, e ao mesmo tempo assegurarmo-nos que não nos esquecemos do problema do nosso vizinho ou do peixe que nada nos oceanos poluídos a quilómetros de distância.

Capítulo 2 de “Palavras do Coração”Dalai Lama, Ed. Presença, Maio 2003 (Tradução de Conceição Gomes e Paulo Borges).

Este livro é um comentário feito em New York, por Sua Santidade o Dalai Lama, a três textos, os Estágios da Meditação, escrito pelo mestre indiano Kamalashila, do oitavo século, e As Trinta e Sete Práticas dos Bodhisattvas, do mestre tibetano Thogmé Zangpo do século catorze, e finalmente do texto as Oito Estâncias no Treino da Mente, um poema do sábio tibetano Langri Thangpa, que viveu no século onze.

“Podemos quejarnos de nuestro gobierno o de la economía del país, o de los tipos de interés bancarios, pero todos esos factores son secundarios. El proceso que le da origen, la raíz de nuestros problemas, es la competitividad que surge de verse a uno mismo como reflejo del otro. Las situaciones problemáticas surgen como expresiones de eso. Son nuestra propia obra, el resultado de nuestro empeño. Y eso es a lo que llamamos “mente”.

“El camino de la cobardía consiste en envolvernos en un capullo en el que perpetuamos nuestros patrones habituales. Cuando vivimos recreando nuestros patrones de hábitos y pensamiento una y otra vez, nunca viajamos donde se encuentra el aire fresco o la tierra fresca.”

“Podemos cambiar el mundo, por supuesto que sí. El problema es que no sonreímos cuando el caos nos envuelve. Cuando aparece el caos, incluso en medio del caos, podemos sonreir y eso nos cura de la confusión y el resentimiento. ¿Lo entiendes? ”

Chögyam Trungpa Rinpoche


Apolonio de Tyana (I)

n la “Historia de la Religión Cristiana hasta el año Doscientos”, de Charles B. Waite, A.M., anunciada y reseñada en el Banner of Light (1) (Boston), encontramos partes de la obra relacionadas con el gran taumaturgo del segundo siglo d.C. Apolonio de Tyana, sin rival en el Imperio Romano.

“El tiempo del cual este volumen toma especial conocimiento está dividido en seis periodos, durante el segundo de los cuales, 80 al 120 d.C., está incluida la ‘Era de los Milagros’, la historia que demostrará ser de interés para los espiritualistas como una forma de comparar las manifestaciones de inadvertidas inteligencias de nuestro tiempo con similares eventos de los días inmediatamente posteriores a la introducción del Cristianismo. Apolonio de Tyana fue la más notable personalidad de este periodo, y fue testigo del reinado de una docena de emperadores romanos. Antes de su nacimiento, Proteo, un dios egipcio, se le apareció a su madre y le anunció que encarnaría en el niño venidero.

Siguiendo las indicaciones dadas en un sueño, ella se dirigió a un prado para recoger flores. Estando allí, una bandada de cisnes formó un coro a su alrededor, agitando sus alas y cantando al unísono. Mientras estaban ocupados en ello, y el aire era abanicado por un delicado céfiro, Apolonio nació.”

Esta es una leyenda de las que, en tiempos pretéritos, hacían de cada personalidad notable un “hijo de Dios” milagrosamente nacido de una virgen. Y lo que sigue es historia. “En su juventud él tenía un poder mental y una belleza personal maravillosos, y hallaba su mayor felicidad en las conversaciones con los discípulos de Platón, Crisipo y Aristóteles. No comía nada que tuviese vida, se mantenía con frutas y productos de la tierra, era un admirador entusiasta y un discípulo de Pitágoras, y como tal, permaneció en silencio durante cinco años.

Dondequiera que él fue reformó el culto religioso y realizó actos maravillosos. En las fiestas, asombró a los invitando produciendo pan, frutos, verduras y varios bocados exquisitos que aparecían a su orden. Se animaron estatuas con vida, y las figuras de bronce de los pedestales tomaron posición y realizaron las labores de los sirvientes. Por ejercicio del mismo poder ocurrieron desmaterializaciones, vasos de oro y plata, con sus contenidos, desaparecieron; incluso los sirvientes desaparecían de la vista en un instante.

En Roma, Apolonio fue acusado de traición. Llevado a examen, el acusador avanzó, desplegó el rollo en el que había sido escrita la imputación, y quedó pasmado al encontrarlo completamente en blanco.

Encontrándose en un cortejo fúnebre, dijo a los asistentes: ‘coloquen el féretro y yo secaré las lágrimas que Uds. han vertido por la doncella’. Tocó a la joven mujer, profirió unas palabras, y la muerta volvió a la vida. Estando en Esmirna, fue convocado a Efeso, donde se había producido un brote de rabia. ‘No debe perderse la jornada’, dijo, y tan pronto pronunció esas palabras estaba en Efeso.

Cuando tenía casi cien años, fue llevado ante el Emperador romano, acusado de ser un encantador. Fue conducido a prisión. Allí alguien le preguntó cuándo recuperaría la libertad. ‘Mañana si depende del juez; en este momento si depende de mí’. Dicho esto, liberó sus pies de los grilletes y dijo: ‘Vea Ud. la libertad de que disfruto’. Él, entonces, lo reemplazó en los grilletes.

En el tribunal se le preguntó: ‘¿Por qué los hombres lo consideran un Dios?’
‘Porque –contestó- todo hombre bueno recibe tal denominación’.

‘¿Cómo pudo predecir la plaga de Efeso?’
Él contestó: ‘manteniendo una dieta alimenticia más ligera que la de otros hombres’.

Sus respuestas a los acusadores sobre estos y otros interrogantes exhibieron tal fuerza que el Emperador quedó muy impresionado, y lo declaró inocente del crimen que se le imputaba; pero ordenó que permaneciera detenido para sostener con él una conversación privada. El contestó: ‘podrá usted detener mi cuerpo, pero no mi alma; e incluso agregaré, tampoco mi cuerpo’. Habiendo proferido estas palabras, desapareció de ante el Tribunal, y aquel mismo día se encontró con sus amigos en Puteoli, a tres días de Roma.

Los escritos de Apolonio revelan que fue un hombre de erudición, con un conocimiento consumado de la naturaleza humana, imbuido de nobles sentimientos y de los principios de una filosofía profunda.

En una epístola a Valerio él dice:


‘Nada muere excepto en apariencia, y del mismo modo, tampoco, nada nace excepto en apariencia. Lo que ocurre en esencia dentro de la naturaleza aparenta ser el nacimiento, y lo que ocurre en esencia dentro de la naturaleza, en cierto modo, es la muerte; aunque nada realmente se origina, y nada alguna vez perece; pero tan solo ahora aparece a la vista, y ahora se desvanece. Aparece a causa de la densidad de la materia; y desaparece a causa de lo tenue de la esencia; pero siempre es la misma, solo difiere en movimiento y condición.’

El tributo más elevado a Apolonio le fue brindado por el Emperador Tito. El filósofo le escribió a él, poco después de su ascensión, aconsejándole moderación en su gobierno. Tito respondió:
‘En mi propio nombre y en nombre de mi país le doy las gracias, y estaré atento a esas cosas. De hecho, yo he conquistado Jerusalén, pero Usted me tiene capturado a mi’.

Las cosas maravillosas realizadas por Apolonio, consideradas como milagros, cuya fuente y causa productora el espiritualismo moderno reveló claramente, fueron creídas extensamente durante el segundo siglo y los años subsiguientes, por cristianos y otros.

imón el Mago fue otro prominente hacedor de milagros de la segunda centuria, y nadie negó su poder. Incluso los cristianos se vieron obligados a admitir que realizó milagros. Se alude a él en los Hechos de los Apóstoles, viii: 9-10. Su fama era mundial, tenía seguidores en cada nación, y en Roma fue erigida una estatua en su honor. Disputó frecuentemente con Pedro en concursos, eso que hoy llamaríamos torneos de milagros, para determinar quién de los dos tenía mayor poder.

Se declara en ‘Los Hechos de Pedro y Pablo’ que Simón produjo una serpiente de latón que se movía, estatuas de piedra que reían, y se elevó en el aire por sí mismo; a lo que se agrega: ‘a diferencia de esto, Pedro sanó al enfermo con una palabra, hizo que el ciego pudiera ver, etc.’ Simón, llevado ante Nerón, cambió su forma: de repente se volvió un niño, después un anciano; en otro momento un hombre joven. ‘Y Nerón, al ver esto, supuso que era un Hijo de Dios.’

En ‘Reconocimientos’, una obra de Petrine de edades tempranas, se relata una discusión pública entre Pedro y Simón el Mago, que es reproducida en este volumen.

Se da cuenta de muchos otros obradores de milagros y se muestra concluyentemente que el poder que poseían no se limitaba a un número determinado de personas, como el mundo cristiano enseñó, sino que esos dones mediumnísticos eran poseídos por muchos.

Las declaraciones citadas de escritores de los primeros dos siglos de que tuvieron lugar dichos hechos, contribuyó grandemente a reforzar la fe de los más crédulos, aún en esa época de maravillas. Muchos de estos relatos pueden estar muy exagerados pero no es razonable suponer que se trató de puras invenciones, sin una pizca de verdad en su origen; menos aún después de las revelaciones hechas al hombre desde el advenimiento del espiritualismo moderno.

Alguna idea de la minuciosidad con la que cada asunto es tratado en este volumen puede formarse mencionando que en el índice hay doscientas trece referencias a pasajes relacionados con “Jesucristo”; de lo que también puede inferirse con justicia que el contenido tiene que ser de gran valor para aquellos que buscan información que permita determinar si Jesús fue ‘Hombre, Mito o Dios’. ‘El Origen e Historia de las Doctrinas Cristianas’, como también ‘El Origen y Establecimiento de la Autoridad de la Iglesia de Roma sobre las demás Iglesias’, son totalmente expuestos, y mucha luz es arrojada sobre varias cuestiones oscuras y polémicas.

En una palabra, es imposible para nosotros, sin exceder por mucho los límites impuestos para este artículo, hacer completa justicia con este libro tan instructivo; pero creemos que ha sido suficiente para convencer a nuestros lectores de que su interés excede lo ordinario, y que se trata de una deseable adquisición de literatura para esta era progresista.”(2)

Algunos escritores pretendieron hacer aparecer a Apolonio como un personaje de carácter legendario, mientras devotos cristianos insisten en llamarlo un impostor. La existencia de Jesús de Nazareth fue también declarada por la historia y siendo él mismo conocido a medias por los escritores clásicos, como lo fue Apolonio, ningún escéptico puede dudar actualmente de la existencia de tal hombre como el hijo de María y José. Apolonio de Tyana fue amigo y corresponsal de la Emperatriz romana y de varios emperadores, mientras que de Jesús nada ha permanecido en las páginas de la historia, como si su vida se hubiese escrito en las arenas del desierto.

Su carta a Agbaro, el príncipe de Edesa, la autenticidad que le es concedida tan sólo por Eusebio –el Barón Munchausen de la jerarquía patrística- es llamada en las Evidencias del Cristianismo “un esfuerzo de falsificación” incluso por el propio Paley, cuya robusta fe acepta las más increíbles historias. Apolonio, entonces, es un personaje histórico; a la vez que muchos al nivel de los mismos Padres de la Iglesia, colocados ante el ojo escrutador de la crítica histórica, comienzan a fluctuar y muchos de ellos se desvanecen y desaparecen como el “fuego fatuo” o el ignus fatuus.

Apolonio de Tyana y Simon el Mago (I)

por H. P. Blavatsky

Titulo original: “Apollonius Tyaneus and Simon Magus”, The Theosophist, junio de 1881.
(Collected Writings, Vol. III) _ H.P.B.


Notas:

(1).- Estandarte de Luz (N. del T.).

(2).- Segunda Edición, Vol. I, 8vo., pp. 455. Chicago: C. V. Waite & Co. Thomas J. Whitehead & Co., agentes para Nueva Inglaterra, 5 Court Square, Departamento 9, Boston .

Horizonte sin límites

 

“La altura de un Hombre no está dada
por su estatura física,
sino por la dimensión de sus sueños
y su horizonte no la marcan las
montañas
sino la fe en si mismo”.

Jorge Á. Livraga Rizzi

 


Los ataques cibernéticos

Por Fernando Acero M.



n un mundo globalizado e interconectado, muchos aspectos de nuestra vida real, tienen su contrapartida en el mundo virtual. De esta forma, ya no nos sorprendemos al encontramos el prefijo “ciber” delante de palabras tan dispares como guerra, guerrilla, terrorismo, delincuencia, ataque, protesta, política, democracia, derechos o activismo. Además, la falsa sensación de anonimato que proporciona la Red favorece que personas u organizaciones que no harían determinada cosa en el mundo real, no tengan el más mínimo reparo para llevarla a cabo en el virtual…


La Revisión Estratégica Española, documento básico del planeamiento militar, contempla desde el año 2001, la posibilidad de sufrir ataques cibernéticos y equipara los flujos de información, en el entorno de una economía globalizada, a un recurso básico para el país. Entre las amenazas que refleja dicho documento se encuentran los ataques contra infraestructuras básicas del país, así como la penetración en las redes de comunicaciones, en los sistemas de mando y control, en el sistema de gestión de crisis, o en las bases de datos de los servicios de inteligencia. Para ello, las Fuerzas Armadas deberían dotarse de las capacidades necesarias para impedir cualquier tipo de agresión cibernética que pudiera amenazar la seguridad nacional.


En este momento, los ataques cibernéticos lejos de ser un hecho de ciencia ficción, son una realidad cotidiana para empresas y organismos públicos. Durante el año 2009 se detectaron más de 40 incidentes calificados como “graves” en instituciones y organismos públicos españoles. Uno de los casos más señalados, afectó a Javier Solana, cuyo ordenador fue accedido por servicios de inteligencia de “una gran potencia” no identificada, cuando aún era representante de la política exterior y de seguridad europea.

Pero incidentes similares se han producido en otros países como EEUU, en el que los atacantes han obtenido información de sistemas del más alto nivel dentro del Departamento de Defensa.


Dentro de los riesgos crecientes se encuentra el ciberespionaje, tanto en su vertiente gubernamental como industrial. Detrás de estas acciones hay países u organizaciones con muchos recursos y por lo tanto, con una elevada capacidad para desarrollar malware específico, por lo que casi son imposibles de detectar usando los métodos tradicionales.

Detrás de este ciberespionaje puede haber muchos países en este momento, pero cabe destacar la adquisición durante los últimos años de unas notables capacidades de Ciberguerra por parte del Ejército de Liberación del Pueblo Chino. A China se le atribuyen los ataques de 2007 dirigidos a Alemania, Nueva Zelanda, India, Francia, Reino Unido y Estados Unidos, aunque este país siempre ha negado ser el origen de los mismos.


Según analistas de la OTAN, muchos organismos oficiales ni siquiera saben que tienen filtraciones de información debidas a malware en sus sistemas y por lo tanto, no están documentados un elevado porcentaje de los incidentes que se han producido, o que se están produciendo en la actualidad. Aunque en 2007 estos mismos analistas consideraban que el 90% de las amenazas a los sistemas de información se podían evitar con herramientas de seguridad ordinarias y buenas prácticas, la realidad no es tan optimista en la actualidad, dada la sofisticación de los ataques, nuevos vectores de infección y las dificultades para detectar malware diseñado específicamente.


Asimismo, aunque hasta fechas recientes se consideraba que los ataques ciberterroristas dirigidos a dañar físicamente infraestructuras críticas tenían una probabilidad baja, la aparición del gusano Stuxnet ha activado todas las alarmas. Stuxnet está especialmente diseñado para atacar el software embebido en los sistemas de control industriales de la central nuclear de Bushehr (Irán). Hasta ahora, el malware intentaba infectar el mayor número de ordenadores posibles para destruir su información, robar información o convertirlos en esclavos, pero nunca se había visto un malware orientado a dañar los sistemas de control industrial conectados a los ordenadores y basado en “exploits” específicos para varios sistemas distintos.

Dicho de otro modo, es la primera vez que se detecta un gusano que es capaz de dañar los equipos de control industrial conectados a los ordenadores infectados. Dado lo sofisticado de Stuxnet, se considera que detrás tiene que haber un país, o una organización, con grandes capacidades informáticas y los dedos acusadores apuntan en este caso, a Israel o a los Estados Unidos.


En este momento, el ciberterroismo se considera un riesgo creciente en países con elevada influencia exterior, como es el caso de los Estados Unidos. La amenaza del ciberterrorismo dirigido a sus infraestructuras técnicas, se está materializando como algo real y tangible prácticamente a diario. De hecho, los ataques están creciendo en severidad y sofisticación cada día que pasa y se sospecha que detrás de los mismos hay especialistas de los Emiratos Árabes Unidos, Irán, Indonesia o Malasia. Hay que señalar, que diversas fuentes de inteligencia apuntan a Malasia como un posible santuario para los especialistas informáticos pro Al-Qaeda y de la industria del malware en general.

Cara al ciberterrorista, los ciberataques son una forma rentable, segura, rápida y eficaz de atacar la economía de un país, también es compartido por ciberdelincuentes de todo tipo. De esta forma, el ataque a Google de diciembre de 2009, se convirtió en una importante brecha para la seguridad online, del mismo modo, que la aparición en febrero de 2010 de una nueva “botnet”, que llegó a comprometer a más de 2.500 ordenadores de redes empresariales y gubernamentales en más de 196 países, así que nadie está a salvo si no toma las medidas técnicas adecuadas. Hay que señalar, que no es la primera vez que se tienen que desconectar ordenadores de la Red “in extremis”, tal como ya ocurrió con 1.500 ordenadores del Departamento de Defensa de los EEUU en el año 2007.


ebemos ser conscientes de que en este momento nos enfrentamos a una peligrosa amenaza formada por una mezcla de vulnerabilidades, conocidas y no conocidas, junto con unos adversarios con unas capacidades cibernéticas en rápida expansión. Sin embargo, no disponemos de un sistema eficaz que nos permita detectar los riesgos, identificar los peligros, evaluar las amenazas y evitar, paliar o reparar los daños. En febrero de 2010, la inteligencia de los EEUU alertó de que la amenaza de un ataque masivo a las redes informáticas y de telecomunicaciones era creciente y que también se estaban incrementando las capacidades de unos enemigos cada vez más numerosos. Amenaza, que de materializarse, se podría convertir en lo que denominaron “Pearl Harbor Digital”.


De forma general, la realidad de los últimos años demuestra lo siguiente:

a) Gran parte los ataques cibernéticos tienen una componente económica y van dirigidos a entidades financieras, o a sus usuarios Por ello, hay una gran cantidad de malware específico dedicado a robar información con valor económico. También se ha producido un incremento notable de páginas web fraudulentas (phishing), según alerta INTECO en su informe de noviembre de 2010.


b) En los últimos meses, en la mayoría de los casos, como forma de ciberprotesta o ciberactivismo social, también se están incrementando los ataques de Denegación de Servicio Distribuidos (DDOS) a empresas e instituciones públicas. En esta actividad, tiene un gran impacto la existencia de extensas redes de ordenadores “Zombi”, que son controlados remotamente tras ser infectados por un troyano específico. Un caso reciente lo tenemos en los ataques sufridos por empresas como Visa, Mastercard o PayPal, a consecuencia de sus acciones contra Wikileaks y que han sido realizados por un grupo denominado “Anonymous”.


c) La práctica monocultura informática existente, ya denunciada hace años por el experto en seguridad Bruce Schneier, en la que casi todos los ordenadores del mundo utilizan un mismo sistema operativo y casi las mismas aplicaciones informáticas, unida a la rapidez con la que aparece el malware que explota una determinada vulnerabilidad “zero day” (en ocasiones horas), hacen que sea muy rentable y sencillo elaborar malware. Asimismo, se está comenzando a ver malware dinámico (botnet) multiplataforma, como el que recientemente afectaba a sistemas iPhone y Android, o el troyano Boonana, que basado en Java, afectaba por igual a sistemas Windows, Linux o Mac y esta será una tendencia habitual los próximos meses.


d) La proliferación de “smartphones” con acceso a Internet, puede provocar que estos dispositivos también sean la estrella del malware durante los próximos años, principalmente, por su escasa capaciad para detectarlo y la posibilidad de recibir mensajes multimedia, o de capturar con la cámara códigos bidimensionales, en ambos casos, que contengan código malicioso.


e) Además, con las mejoras en las capacidades de ocultación, la aparición de nuevos vectores de infección del malware y el rápido desarrollo del mismo, los fabricantes de antivirus reconocen que tienen serias dificultades para mantener la seguridad de los sistemas. Esto ya fue admitido por Natalya Kaspersky, CEO de Kaspersky Lab, a la revista ComputerWorld en el año 2007 cuando dijo: “Ninguna compañía antivirus puede venir y decirte que puede manejarlo todo. Consideramos responsable hacerlo saber a la gente de forma clara.”


Desgraciadamente, la situación, lejos de mejorar, ha empeorado bastante en los últimos meses. En realidad, la capacidad de detección de determinado malware varía enormemente entre los distintos programas antivirus, y ello, a pesar del esfuerzo de las empresas por analizar nuevo malware y que las actualizaciones de las firmas de la mayoría de ellos son diarias. La industria de desarrollo de malware ha demostrado una gran madurez y capacidad durante el año 2010 y debemos tener en cuenta además, que está compuesta por profesionales que desarrollan un código malicioso de elevada calidad, casi siempre con fines económicos y en estrecha relación con los ciberdelincuentes y organizaciones que lo adquieren y explotan globalmente. Una vez infectado un sistema, el uso que se haga de él y los daños propios o a terceros que se produzcan por el malware, son tan impredecibles como variados.

Debemos considerar además, que la lucha contra el malware y los ataques cibernéticos es muy desigual, ya que el atacante solamente necesita encontrar un “exploit” o vulnerabilidad, que puede ser a consecuencia un fallo “Zero day” para el que no hay solución en ese momento, para poder atacar un sistema casi con total impunidad.


f) En este momento, aproximadamente el 70% de los ordenadores domésticos se encuentra infectado por malware diverso y desgraciadamente, la seguridad sigue sin ser una prioridad para los usuarios domésticos, lo que influye muy negativamente en la seguridad global y pone las cosas muy fáciles para un potencial atacante de sistemas empresariales o gubernamentales.


g) Otra tendencia que se observa en los últimos meses, es el Black-EO”, es decir, la técnica que permite que páginas web que contienen código malicioso oculto, aparezcan en las primeras posiciones de los buscadores, maximizando las posibilidades de infección. Hay que señalar, que también se han detectado páginas legítimas, incluso gubernamentales, que han sido modificadas para infectar con malware usando técnicas de inyección SQL. El “Black-SEO” también está teniendo un enorme impacto en redes sociales como Facebook, que con más de 500 millones de usuarios, hace que sea muy rentable el envío masivo de mensajes con malware (especialmente troyanos), “phishing”, “spam” o “scam”.

 

 

Publicado en la Revista BIT nº 177 del Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación.

Fuente: Kriptópolis.org

- Copyleft 2011 Fernando Acero Martín. Verbatim opying, translation and distribution of this entire article is permitted in any digital medium, provided this notice is preserved. Quotation is allowed.”

- Copyleft 2011 Fernando Acero Martín. Opying Verbatim traducción y distribución de este artículo está permitido en cualquier medio digital, siempre y cuando se conserve esta nota. La cita es permitida. “

 

 

 


…la carrera silenciosa de las nubes.

Representación artística de el Quijote y Sancho Panza, personajes perteneciente a la novela El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, escrita por Miguel de Cervantes.

 

 

I Ai Do (I)

I tiene el sentido de ser. AI el de unidad. IAI es la realidad y el medio de alcanzarla.

El DO japonés es lo que conduce al hombre a esta realidad. En cierto sentido, el IAIDO es SHIN JUTSU, el arte de controlar la mente.


ue en China donde el arte del sable, apoyándose en la filosofía, toma una dimensión excepcional. Durante el período Heian (794-1191), la filosofía china fue introducida en Japón y la práctica de las artes marciales fue momentáneamente relegada, a excepción del arte del sable, que representaba un medio único de supervivencia en estos tiempos tumultuosos.

A finales del siglo XII se constituye una nueva clase de tendencia aristocrática, la de los samurais, que jugó un papel importante a lo largo de la historia nipona tanto en la vida social como en la política. El samurai seguía un código de vida ideal llamado BUSHIDO o camino del guerrero, que daba amplia acogida a las actividades artísticas (pintura, poesía), a la filosofía y a la práctica de las armas.

Durante los períodos Kamakura y Muromachi (1.190-1.570), el sable tomó un auge excepcional y fue venerado como símbolo de la virilidad, de la pureza y del valor de los samurais. Siendo indispensable para defender la vida, llegó a representar el alma del guerrero. Además, el sable fue incorporado a los ritos religiosos del Shinto y adquirió un lugar de honor en la vida del Estado. Pero habrá que esperar al período Muramachi (1.337-1.570) para que el sable, llamado katana en japonés se convierta en un arte de vivir y en un medio de elevación espiritual.

La vida de los jóvenes guerreros nacidos en familias de rango imperial estaba marcada por dos acontecimientos importantes:

“El primero era la ceremonia de iniciación durante la cual se le daba un primer sable, el mamori-katana que el pequeño llevaba hasta la edad de cinco años. La segunda ceremonia era el Genbuku que marcaba el comienzo de su vida adulta. Recibía entonces un sable verdadero y una armadura, después se le peinaba como a un adulto. Desde entonces debería especializarse en las funciones reservadas a su rango, pero sin dejar de lado jamás la práctica del sable definida por el código militar como “el alma del samurai”.

 

 

 


 

El sable es mencionado en los archivos del Japón en conjunción a la historia de los dioses, y esto mucho antes del advenimiento de Jimmu Tenno, el primer emperador nipón.

La religión shintoista remonta el origen del sable al dios Izagami. Esta tradición cuenta que Izagami no Mikoto “sacando la espada (de empuñadura larga) de diez puños (de largo) que tenía augustamente ceñida, cortó el cuello de su hijo Kagutsuchi.”

El sable de los orígenes tenía diferentes apelativos como “espada violenta que mata la serpiente gigante” o “celeste cortador de gigantes” y es fácil descubrir en estos mitos la génesis misma del mundo, similar, con pocas diferencias, a la de otras religiones. Recordemos los mitos vinculados al sable en nuestras propias tradiciones occidentales, el de Excalibur, la espada del rey Arturo, o de Durandal, la de Roldán, y muchas más todavía…


 

 

A causa de la veneración que se tenía al sable (katana), el oficio de fabricante de sables se convirtió en una profesión religiosa que incorporó un gran número de dones filosóficos y sobre todo esotéricos. Cada escuela de forjadores poseía sus propias técnicas, descubiertas después de exhaustivas experimentaciones.

El descubrimiento de ciertas aleaciones, alcanzados a veces por inspiración, dio lugar a una verdadera alquimia, sobre todo por su estrecha relación con el chamanismo Shinto y con el budismo esotérico cuyos conocimientos tocaban la esencia misma de la materia y el control por el poder del espíritu.

Esta vinculación a las doctrinas místicas se nota por ejemplo en las hojas de sable donde a veces se gravaban signos esotéricos del Ju-ji (diez letras sagradas), como se puede ver en una de las hojas de Hiroyoshi de Yamashiro (Kyoto), célebre familia de forjadores de sables.

Tal como los alquimistas de la Edad Media, el forjador, además del trabajo en el horno, se entregaba a una intensa preparación espiritual que consistía en rezos y abluciones de agua fría. La pureza mental y física era de primera importancia, pues se suponía que la hoja tomaba las cualidades y los defectos de la personalidad del forjador. Citemos, a modo de ejemplo, los sables del gran maestro Masamune (1.330) que tenían, además de su excelente calidad, el poder de dar a sus propietarios suerte en el combate así como pensamientos puros y elevados; por el contrario, Senzo Muramasa (1.550), hombre respetable pero violento, construyó sables por los que fueron heridos dos emperadores. Estas hojas fueron entonces buscadas y destruidas.

La leyenda ha hecho su efecto, hasta hoy ha quedado la imagen de Muramasa como un forjador maldito que vive en alguna ermita de montaña.

Verdaderamente muchos forjadores fueron alquimistas religiosos, y algunos de entre los más grandes acabaron sus vidas como monjes en monasterios.


 

 

Buen número de forjadores tuvieron revelaciones sobre la manera de fundir los metales, por efecto de la oración y la meditación. Lo mismo ocurrió con ciertos maestros de sable que descubrieron eficaces técnicas por el mismo método. Y fue así como el secreto se mantuvo y pocas cosas se saben acerca de la fabricación del katana.

Sin entrar en detalles, primero hay que extraer de la tierra el mineral de hierro magnético y de arena ferruginosa, y es aquí donde interviene el conocimiento alquímico que permite obtener hojas dotadas de cualidades excepcionales. La construcción de ciertas hojas se realizaba en la montaña.

En efecto, las cumbres estaban consideradas en los ritos Shinto como la morada de los grandes kami que propiamente inspiraban al forjador. Estas diferentes etapas, resultado de una ciencia misteriosa para el no-iniciado, dan a las hojas de katana un poder, una resistencia y una belleza que nunca fueron igualadas por ninguna otra nación del mundo.

Algunos filos podían incluso, en manos de expertos, cortar limpiamente el cañón de un fusil o abrir en dos el casco de un samurai.

 

 

 

 

 

El entrenamiento con katana en el seno del clan era muy peligroso y, con el fin de evitar todo riesgo inútil, se utilizaba un sable de madera (Bokkuto), lo que permitió una considerable evolución de la estrategia del sable, a tal punto que, en manos de un experto, el Bokkuto era tan peligroso como el katana. Fue así como, desde el siglo IX hasta el fin de la dictadura Tokugawa, se pueden contar más de doscientas escuelas de ken-jutsu (ken = sable). Esta disciplina fue la más popular en esta época.

Fue el resultado de antiguas técnicas que habían sido codificadas por Chosai y Jion en 1.350.


 

 

En el campo de batalla, el samurai sacaba su espada y se precipitaba al combate. Por el contrario, el la vida cotidiana, eran frecuentes los ataques por sorpresa. Fue así como el arte de desenvainar se convirtió en una parte importante de la técnica del katana. Este método fue innovado por Shigenobu Heyashikai.

Se trataba de presentir el ataque antes de que fuera ejecutado (genshin), y este motivo es el que finalmente transformará el iai jutsu en iaido. El primero promovía una eficacia guerrera, el segundo buscaba una eficacia de paz.

La palabra IAI se compone de dos ideogramas:

-el primero, I, de iru, significa: estar presente, -el segundo, AI, de awaresu, significa: unir.

IAI es entonces la via que permite, por el acto espiritual, estar presente, es decir despierto en su Yo superior, y así poder unirse al pensamiento y a la acción de los adversarios.

 



 

 

Esta evolución de la estrategia del jutsu (técnica de guerra) al do (vía espiritual) afecta igualmente al ken jutsu y se transforma en el kendo o la vía del sable. Al convertirse en un arte de paz y de desarrollo personal, el ken fue reemplazado por el shinai (sable de bambú ligero). Los practicantes deben vestir una armadura que sin embargo permite una gran libertad de movimientos.

Convertido en una forma de vida, el Kendo está muy reglamentado. Tiene por objeto el desarrollo de facultades naturales en el hombre, tanto físicas como psíquicas, siempre permitiendo una integración correcta de la personalidad. La eficacia del kendo reside en el control de si mismo y en la posibilidad de hacer progresar al compañero, como con gran acierto señaló el maestro Ueshiba, fundador del Aikido, una disciplina que hunde sus raíces en el arte del sable:

“La verdadera vía de las armas consiste no solamente en neutralizar al enemigo, sino también en dirigirle de tal manera que voluntariamente abandone su espíritu hostil.”

Se puede resumir toda la disciplina del sable en tres etapas inseparables unas de otras: El ken jutsu

Por su práctica, el estudiante asimila el aspecto puramente estratégico y técnico bajo la forma de kata, o serie de movimientos, permitiendo el estudio de las posturas, del equilibrio, de la centralización ventral, de los encadenamientos, etc.

La eficacia es aquí lo importante. Se insiste entonces en la coordinación del cuerpo y de la respiración. Por descontado que una seria enseñanza ética se imparte dentro y fuera del entrenamiento. El ken jutsu permite, entre otras cosas, un perfecto control del cuerpo y la adquisición de cualidades de carácter como la paciencia, la resistencia, la modestia, la humildad y el espíritu de grupo.

En el plano de su mentalidad, la vía del ken permanece profundamente vinculada al espíritu Shinto, a sus reglas de honor y a su devoción por las fuerzas de la naturaleza.


 

 

A continuación viene el iaido, la vía del sable, donde uno aprende a utilizar un verdadero katana. El entrenamiento se hace más frecuentemente en solitario. Se trata de adquirir un perfecto dominio de las emociones y de la mente. Otros aspectos se desarrollan paralelamente, como la estética, la intuición, la vitalidad.

La práctica mental se dirige a alcanzar ese estado de conciencia llamado MUSHIN, el vacío mental. Se alcanza este estado practicando una decena de movimientos sentados y de pie. El estudiante debe visualizar condiciones de ataque de tal suerte que sus paradas y contraataques se conviertan en reales y que en algunos instantes de concentración todas las sensaciones provenientes del dojo (estudiantes, instructor, ruidos, calor, etc.) desaparezcan.

El arte del iaido está siempre precedido de un ritual cuyo objetivo es poner la mente en una condición de perfecto apaciguamiento y de receptividad hacia la sensación de “ser” (ushin), para finalmente esperar en el vacío absoluto (mushin) una solicitación agresiva. Cuando la razón ya no razona más y cuando todo pensamiento se calla, entonces aparece la “vacuidad”.


La mentalidad del practicante de iaido está influida sobre todo por el espíritu del Zen. El Zen (Vacuidad), muy practicado durante el período Kamakura, se enseñaba como disciplina indispensable para el arte del sable. Permitía a los soldados vencer el miedo y la muerte. Enseñaba también a percibir intuitivamente los ataques.

Esta actitud Zen de no-pensamiento fue lo que Takuan, maestro Zen reputado, enseñó a Yagyu Tajima no Kami, que se convirtió en uno de los esgrimistas de mayor reputación del Japón. Hizo lo mismo con el célebre Miyamoto Mushashi, fundador de la escuela Nitoryu. Una de las actitudes mentales más `propicias para vencer se llamaba FUDOSHIN, y consistía en guardar un espíritu calmo y sereno frente a las situaciones más graves.


 

 

Gracias a las protecciones que llevan sus practicantes, el kendo permite encuentros libres, ya que e temor a herir al compañero ya no existe. Esto hace posible la armonización de nuestro espíritu con el del adversario y la anticipación de sus ataques, lo que es mucho más difícil en ken jutsu.

Estas confrontaciones rápidas y poderosas van siempre seguidas de kiai, grito que permite la liberación del ki con ocasión de un ataque en el que se requieren todas las fuerzas mentales y físicas. El ki, que se va desarrollando en el iaido, se manifiesta sobre todo en el kendo. La velocidad de los ataques deja muy poco tiempo al razonamiento; conviene únicamente presentir el instante en el que el adversario ofrece una posible abertura, sea ésta técnica o mental.

En este instante reside la esencia del do, que permite al practicante, por medio de una experiencia directa, llegar a la realidad de la vacuidad más allá de la forma y de la apariencia, y de realizar esa extraordinaria percepción interior que los maestros del budo llaman MUGA.

Aquí llegan únicamente los que han sabido unir en un todo armonioso la técnica del sable y la de la meditación. En esta unión de cuerpo y espíritu uno alcanza la realidad absoluta.

La disciplina del sable es una vía sagrada tanto del cuerpo como del espíritu, cuya filosofía el maestro Risuke Otake resume así:

“Si uno comienza a batirse, hay que ganar. Pero batirse no es el objetivo. El arte del guerrero es el arte de la paz, el arte de la paz es más difícil: hay que ganar sin batirse.”

 


ara terminar esta introducción, quisiera precisar algunos hechos que conciernen a lo que yo debo de haber podido profundizar en la esencia de este arte sin par. Durante mi estancia de algunos años en Japón, principalmente en la región de Shizuoka, tuve a menudo la ocasión de encontrar expertos del budo tradicional.

Pocos de estos expertos se elevaban sobre la técnica de su arte, pocos incluían una dimensión espiritual. Tuve, sin embargo, el privilegio de encontrar algunos maestros auténticos, pero nunca recibí de ellos una enseñanza personal, incluso en el caso del maestro Matsui Masakichi, décimo dan de Kyudo, quien supervisó mi instrucción por intermediación de un experto.

Por el contrario, situándome únicamente en la óptica espiritual, el encuentro con dos personajes fuera de lo común ha transformado profundamente mi manera de concebir el budo haciéndome pasar del mundo de la filosofía mística a la práctica directa de la vacuidad.

Esto fue primero con el sensei Masahiko Tokuda, experto de Kyudo (tiro con arco) en el dojo vinculado al budokan de Shizuoka, y después un maestro de iaido bajo cuya dirección estudié la doctrina del despertar en el arte del sable durante casi un año. Su doctrina se parecía a un abismo profundo, vertiginoso, rápido y terriblemente directo.


“¿Cuál puede ser el apoyo del que se lanza al vacío?”

Esta es la pregunta que le hizo una vez uno de sus alumnos. El maestro respondió enseguida: “¡Ninguno!”. El alumno pensaba en la necesidad de vencer el miedo a la muerte, en un eventual apoyo frente a este miedo. El maestro fue más lejos:

“Siendo la muerte inexistente ¿cómo el hecho de suprimir el miedo puede convertirse en un apoyo?”: El alumno, instruido en el Zen, usó el mismo tono:
“¿No es el sable este apoyo?”

El maestro le responde sin una sombra de reflexión:

“El abismo sólo es abismo si está rodeado de tierra. Mientras no se alcance el vacío de uno mismo, hay que pasar por el sable. Cuando el vacío se alcanza, no se ve más el sable ni la ausencia de sable.”


Esto es un ejemplo de la forma de enseñar del maestro, pues era un maestro sin ninguna duda, varios de sus amigos, altas personalidades en todos los sentidos, me lo han confirmado. Era duro también, pero su compasión no tenía límites, ni tampoco debilidades. Tenía muy pocos alumnos (pero muchos amigos) y los escogía solamente cuando éstos estaban, como el mismo dice “al borde del abismo”.

Yo hubiera deseado, como había hecho con otros, darlo a conocer por el gran público. Pero él era la encarnación misma de su enseñanza y rechazaba todo lo que despertaba el orgullo y la personalización. Rechazó grandes honores con motivo de haber alcanzado altos grados en la práctica marcial. Se desentendía de agradecimientos por servicios prestados y nada en su doctrina satisfacía ningún ego.


He aquí lo que aconsejaba a sus alumnos:

“Debe ser alcanzada la indiferencia más total hacia la propia personalidad antes de que pueda abrirse el loto del corazón.”

 

DAY NIPPON BUTOKU KAI

With the sanction of Emperor Meiji, in 1895 there was established in Kyoto the Day Nippon Butoku Kai, for the purpose of standardizing, promoting and preserving the classical traditions of the various major japanese martial arts.

This medal, which is one of several grades, is bestowed on those who have achieved a certain requisite level of excellence in the martial arts.

 

l término “maestro” en occidente está desprovisto de todo sentido real, espiritual y trascendente. Considero que este ser estaba en la dimensión de los que han alcanzado un estado en el que no necesitan el apoyo de un título. Sin embargo, yo me dirigía a él siempre con el término “sensei”, como hacían todos los que tuvieron la suerte de estar cerca de él.

La palabra “sensei” designa a alguien que enseña. Literalmente quiere decir “el que ha nacido antes”. Es entonces quien nos precede en el sendero de la evolución y que, por demás, es capaz de indicarnos la vía y de evitarnos, en lo posible, sus muchos obstáculos. Utilizaré la palabra sensei en este sentido elevado.


En cuanto a su nombre, he jurado no desvelarlo jamás. Algunos de mis amigos o alumnos íntimos quizá lo descubran, pero respetaré la palabra dada. El mensajero, en la medida que es auténtico, sólo busca una cosa: transmitir su mensaje. La alteración de filosofías y religiones viene a menudo de fieles que confunden en un todo el mensaje y el mensajero.

Por razones personales que tienen que ver con el afecto que nos ha unido profundamente, para este libro le voy a personalizar con el nombre simbólico de maestro “Takeuchi”, un nombre que representa bien la esencia de su doctrina.

A lo largo de mis numerosas visitas al maestro Takeuchi, he tomado gran número de notas, e incluso a veces he tenido la suerte de registrar su voz. Esto es lo que me ha permitido escribir esta obra. Las fechas no son precisas, pus en esta época no podía imaginar que alguna vez iba a tener la necesidad de escribir.

Como la mayor parte de nuestros encuentros estaban condicionados por los acontecimientos de la vida japonesa, es decir, a las muchas fiestas y festivales que jalonan las estaciones, he podido encontrar el hilo de la enseñanza y trazar bastante fielmente la historia de este excepcional período de mi vida en Japón.

He hecho muy pocos comentarios sobre la enseñanza en sí misma. Hubiera podido hacerlo, pues mi pensamiento ha evolucionado desde entonces, pero esto hubiera traicionado el sentido de las palabras del maestro, que me las dirigió en un momento preciso de mi vida, y ciertamente hoy hubiera recibido una enseñanza muy diferente.


Debo advertir que después de haber recibido esta enseñanza he dejado de aplicar sus principios en su totalidad y continué de alguna otra manera mi experiencia de budoka, en las alegrías y en los problemas. Sólo después de algunos años, después de mi encuentro con el más grande Maestro de nuestro siglo, que de nuevo la doctrina del maestro Takeuchi volvió a mi memoria.

A partir de todo este montón de notas he escrito “Budo esotérico”, y ahora brindo al lector “La Vía de la Liberación por la práctica del sable japonés”.

Deseo sinceramente que este libro aporte a todos los buscadores lo que me ha aportado.

Ojalá pueda demostrar que el iaido es menos un arte de matar al adversario que un arte de vencer el ego, y que es un medio altamente privilegiado para alcanzar la paz suprema y el despertar perfecto, y que pueda “desde el centro, donde todos los conflictos se anulan, brillar la luz del amor”, tal como el maestro Takeuchi me dijo antes de mi partida.

 

 

 

n una ocasión, un fiero samurái escuchó hablar de un asceta que vivía en el profundo bosque que rodeaba una montaña sagrada. Se decía de él que poseía el don de materializar de la nada una «espada de invulnerabilidad» que le concedía la victoria sobre cualquier adversario.

El samurai escaló la montaña y no tardó en encontrar al asceta. Orgulloso de su fuerza y de su habilidad, le preguntó al monje: ¿Es verdad que eres capaz de materializar una espada que concede la invulnerabilidad? El anciano, observando atentamente al guerrero, le respondió afirmativamente, a la vez que, mágicamente, hacía aparecer de la nada la misteriosa espada.

Asombrado, el samurai intentó esgrimirla impetuosamente, pero el monje lo detuvo con un gesto: «¡Detente, insensato, si la tocas ahora, morirás inmediatamente!».

Algo turbado, el samurái retrocedió unos pasos. El ermitaño le dijo entonces: «Si de verdad quieres poseer esta espada, debes hacer cuanto yo te diga.

Tienes que volver al mundo y durante veinte años, practicar la prudencia, la compasión hacia todas las criaturas, entregarte a largas horas de profunda meditación cada día; deberás también cantar cada mañana y cada tarde el Sutra del Corazón, llevar una vida sobria, casta, austera, huir de los combates y de los placeres del mundo; ser caritativo, hasta con tus enemigos, asumir las peores tareas, los penosos trabajos que los demás rechacen, y dedicarte en cuerpo y alma a purificar tu mente y tu espíritu.

¡Olvídate de ti mismo y sé una bendición para cuantos se te acerquen¡ Si lo haces, podrás volver aquí y materializaré para ti la “ espada de invulnerabilidad”.

El samurái comprendió y guardó silencio.


Descendió de la montaña y durante largos veinte años se consagró a poner en práctica, seguro de su ki, las enseñanzas del monje. Transcurrido ese tiempo, volvió a la montaña y encontró sentado al asceta. El anciano le miró profundamente.

El rostro del samurái, ya arrugado, reflejaba el paso de los años. Su cabello, encanecido, brillaba bajo la luz de la luna y sus párpados pendían, seguramente de tanto llorar.

Sus ojos, esos ojos otrora vehementes, que antaño reflejaban el deseo, el orgullo y a menudo la cólera que caracteriza a los hombres de armas, a los guerreros, expresaban ahora una serena espera, una compasión cálida, una trémula ternura y una profundidad abismal.

Sin mediar palabra, el anciano monje materializó la mágica espada, que brilló iluminando la noche, y se la entregó al samurái. Este, desapegadamente, la sostuvo entre sus manos un instante, y sonriendo, la devolvió al monje diciendo: ¡ya no la necesito!


 

 

 

 

Continuará.

 

 

 

 

 

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 43 seguidores