Dedicado a: A. S. P. + hacia Todo lo Justo, lo Bueno y lo Bello +

a4

El Camino de la Sinceridad

El_Camino_de_la_Sinceridad_Blog_Vajarayana

Enfrentar lo que te gusta con lo que te disgusta
es la enfermedad de la mente.

No persigas las complicaciones externas.
Mora en el vacío interno.
Cuando la mente reposa serena en la unidad de las cosas,
el dualismo se desvanece de por sí solo.

Cuando te esfuerzas por ganar la quietud,
deteniendo el movimiento,
la quietud así ganada está siempre en movimiento.

Mientras te demores en el dualismo,
¿cómo puedes realizar la unidad?

Verbalismo e intelección…
cuando más nos acompañamos de ellos,
más nos descarriamos.
Por tanto, fuera el verbalismo y la intelección
y no habrá lugar al que no puedas pasar libremente.

Cuando retornamos a la raíz, ganamos el significado.
Cuando perseguimos los objetos externos, perdemos la razón.

En el instante en que nos iluminamos por dentro,
trascendemos el vacío y el mundo que nos enfrenta.
Las transformaciones que se suceden
en el mundo vacío que nos enfrenta
parecen reales en su totalidad debido a la Ignorancia.
No intentes buscar la verdad,
deja tan sólo de tener opiniones.

No mores en el dualismo,
evita cuidadosamente perseguirlo.
Tan pronto estableces lo correcto y lo erróneo,
sucederá la confusión, y la Mente se perderá.

La dualidad existe debido al uno,
pero ni siquiera te aferres a este uno.
Cuando la mente única no está perturbada,
las diez mil cosas no ofrecen ofensa.
Cuando ellas no ofrecen ofensa, es como si no existieran,
cuando la mente no es perturbada,
es como si no hubiese mente.

El sujeto se aquieta cuando el objeto cesa,
el objeto cesa cuando el sujeto se aquieta.
El objeto es un objeto para el sujeto,
el sujeto es un sujeto para el objeto:
Has de saber que la, relatividad de los dos reposa,
en última instancia, en un solo Vacío.
En la unidad del vacío los dos son uno,
y cada uno de los dos contiene en sí
la totalidad de las diez mil cosas.
Cuando no se efectúa discriminación entre esto y aquello,
¿cómo puede surgir un criterio unilateral y prejuicioso?.

El Gran Método es calmo y de espíritu amplio,
nada es fácil, nada es difícil.

Obedece a la naturaleza de las cosas
y estarás en concordia con el Método,
calmo, cómodo y libre de molestias.
Mas cuando tus pensamientos están atados,
te apartas de la verdad,
se tornan más pesados y torpes,
y de ningún modo son sensatos.
Cuando no son sensatos, el alma se altera.
¿De qué sirve entonces ser parcial y unilateral?

Si quieres recorrer el curso del Vehículo Único,
no seas prejuicioso contra los seis objetos sensorios.
Cuando no tienes prejuicios
contra los seis objetos sensorios,
entonces eres uno con la Iluminación.
Los sabios son no-activos,
mientras los ignorantes se atan.

Mientras en el Dharma mismo no hay individuación,
ignorantemente se apegan a los objetos particulares.
Son sus propias mentes las que crean ilusiones,
¿no es esa la máxima de las contradicciones?.

Los ignorantes abrigan la idea de reposo y desasosiego.
Los iluminados no tienen gustos ni disgustos.
Todas las formas de dualismo
son inventadas por la misma ignorancia de la mente
se parecen a visiones y flores en el aire.
¿por qué debemos perturbarnos tratando de agarrarlas?.
Ganancia y pérdida, correcto y erróneo,
¡Fuera con ellos de una vez por todas!

Si el ojo nunca se duerme
todos los sueños desaparecerán.

Si la mente retiene su unidad,
las diez mil cosas son de una sola talidad.
Cuando se sondea el hondo misterio de la talidad única,
de repente olvidamos las complicaciones externas.
Cuando las diez mil cosas se ven en su unidad
volvemos al origen
y permanecemos donde siempre estuvimos.

Todo es vacío, lúcido, y auto-iluminador.
No hay ejercicio, ni derroche de energía…
Esto es donde el pensamiento nunca llega.
Esto es donde la imaginación no logra medir.
En el reino superior de la Talidad verdadera
no hay “yo” ni “otro”:

La Razón Absoluta está más allá del tiempo y del espacio
en ella un instante es diez mil años.

Las cosas infinitamente pequeñas son tan enormes
como las cosas enormes pueden serlo,
pues aquí no subsisten condiciones externas.

Las cosas infinitamente enormes son tan pequeñas
como las cosas pequeñas pueden serlo,
pues aquí los límites objetivos no se consideran.

Lo que es lo mismo como lo que no lo es,
Lo que no lo es, es lo mismo que lo que es.
Donde este estado de cosas no logra subsistir,
Ciertamente, no hay que detenerse allí.

Uno en Todo,
Todo en Uno…
Si sólo se comprendiese esto,
¡No te preocuparías más por no ser perfecto!

 

 

Sosan.

 

 

 

 

 

 

 

 Hikari_Shugendoo_Vajarayana_Blog

 


Shin

El agua pura penetra en las entrañas de la tierra.

Por eso, cuando el pez nada en esta agua,
Tiene la libertad del verdadero pez.

El cielo es vasto y transparente hasta los confines
del cosmos.

Por eso, cuando el pájaro vuela en el cielo,
Tiene la libertad del verdadero pájaro.


Sensei Dogen


A espíritu libre, universo libre.

Enseñanza a un samurai

 

He aquí lo que el Maestro Daichi enseñó al samurai Kikuchi cuando lo ordenó Bodhisattwa.

“Si a propósito del problema fundamental de la vida y de la muerte, quiere usted esclarecer su ignorancia y tener una certeza, en primer lugar tiene que referirse a Mujo Bodai Shin: la sabiduría inigualable del Buda.

¿Qué significa Bodai Shin?
El espíritu que, profundamente, observa Mujo.

Mujo, es decir la impermanencia, el eterno cambio de todas las cosas (todo lo que existe en ku: vacío). De todo lo que vive, sometido a las acciones antagonistas y complementarias de los dos polos Yin y Yang nada escapa al cambio y a la muerte. Mujo no deja de acecharos un instante, y os ataca bruscamente, antes de que usted se dé cuenta.

Es por lo que el sutra dice:
“Este día se acaba, con él debe terminar vuestra vida. Ved, por ejemplo, la ingenua alegría del pez en la charca, una alegría sin embargo muy amenazada.”


Usted debe concentrarse y consagrarse enteramente cada día, como si tuviera que apagar un fuego prendido en sus cabellos. Debe usted ser prudente, acordarse de mujo y no desfallecer nunca.

Si su vida llega a caer bajo la copa del horrible demonio de mujo, avanzara usted solitario por el camino de la muerte, sin compañía, sin ni siquiera la presencia de su mujer y la de sus familia. Ni siquiera los palacios o la corona real podrán seguir su cuerpo muerto. Su conciencia complicada que se apegaba tan fuerte y gozaba tanto del amor carnal y de las realizaciones materiales, se convertirá en un bosque de lanza o en una montaña de sables.

Y todas estas armas le provocarán muchas turbulencias y le causarán muchos contratiempos a medida que camine. Romperán su cuerpo en trozos y desgarrarán su alma. Al final, descendiendo a las profundidades oscuras del infierno, arrastrado por el peso y la naturaleza de su karma, renacerá diez mil veces y diez mil veces morirá, tomando la forma de todos los demonios infernales que corresponden a los diversos aspectos de su mal karma. Cada día, usted sufrirá para toda la eternidad.


Por consiguiente, si comprendiendo todo esto, permanece usted sin embargo incapaz de realizar que su vida no es nada más que un sueño, una ilusión, una burbuja, una sombra, seguramente acabará por lamentar este sufrimiento eterno experimentado en el aterrador dominio de la vida y de la muerte. Aquel que busca la auténtica vía espiritual del Budismo, debe comenzar por enraizar Mujo en su corazón.

Su muerte llegará pronto: no olvide nunca esto, de un instante de conciencia a otro, de una inspiración a una expiración. Si no es usted así, no es entonces realmente el que busca la verdadera Vía.


Ahora, le voy a indicar el mejor medio para resolver el problema de su vida y de su muerte: practique zazen. Se le llama zazen al hecho de sentarse sobre su zafu (cojín) en una habitación silenciosa, perfectamente inmóvil en la posición exacta y correcta, sin pronunciar ninguna palabra: el espíritu vacío de todo pensamiento bueno o malo. Continuar únicamente sentándose apaciblemente delante de un muro. Todos los días.

De esta manera en zazen, no hay ni misterio especial ni motivación particular. Pero por zazen, su vida se aclarará y será más perfecta. Por consiguiente, debe usted abandonar toda intención, renunciar a alcanzar una meta, sea cual sea, durante zazen.

¿Dónde en su cuerpo y en su espíritu se encuentra el verdadero método para vivir y morir?


Usted debe comprender de lo que se trata por una profunda introspección. Si usted encuentra su ego especial le ruego que me lo enseñe. Si no lo encuentra especial le ruego entonces que continué cuidándolo y protegiéndolo fielmente: y olvide a aquel que habitualmente muestra el exterior.

Entonces muy naturalmente, al cabo de algunos meses, de algunos años, podrá automáticamente e inconscientemente practicar gyodo (la verdadera Vía) con todo su cuerpo, sin esfuerzo de la voluntad.

Gyodo no significa solamente practicar una vía particular o entregarse a ceremonias especiales, sino aplicarse en todas las cosas de la vida cotidiana; caminar, mantenerse de pie, sentarse, acostarse, incluso lavarse la cara, ir al cuarto de baño, etc.

Todo debe llegar a ser gyodo, el fruto del verdadero Zen. Todas las acciones vivientes del cuerpo y todos los gestos deben armonizarse con la significación del verdadero Zen. Su conducta y todo su comportamiento deben seguir el orden cósmico, naturalmente, automáticamente, inconscientemente.


Cuando se logra crear estas condiciones de la concentración (samadhi), se puede llegar a ser un verdadero “líder” dotado de una gran profundidad de supervisión, en el camino de la vida y de la muerte, a lo largo de la terrible errancia.

Aún cuando todas las existencias de la tierra, el agua, el fuego, el viento, y todos los elementos se desintegren, aún cuando los ojos, las orejas, la nariz, la lengua, el cuerpo y la conciencia estén en el error; aún cuando las complicaciones de sus bonno (ilusiones) engendren turbulencias que surgen y dan vueltas en el espíritu como las olas agitadas del océano.


Por lo tanto, cuando usted haya creado en su cuerpo y en su espíritu al estado normal y justo, se puede decir que está auténticamente despertado y que ha penetrado el verdadero zazen. Se sabe, además, que realización del verdadero samadhi permite dominar y comprender la totalidad de los koans activos de los maestros de la transmisión. Algunas veces, se llama Maestros a aquellos que, más allá de toda duda, pueden enseñar el Zen, gracias a su visión omnipenetrante de su naturaleza o cara original, gracias a su voluntad consciente y gracias a su técnica Zen particular.

Pero si estos no crean la condición de verdadera concentración, no valen más que un maniquí caído en una fosa de comodidad moliente, la guarida de una tradición sometida al cambio. Se puede afirmar que ellos no son del todo verdaderos Maestros Zen.


En nuestra época lamentamos no recibir koans Zen de verdaderos maestros Zen, verdaderos koans activos y vivientes. Casi todos los principiantes experimentan, y tan a menudo, el estado de kontin (somnolencia) y el de sanran (la excitación). Esto sucede porque durante zazen su conciencia y zazen son dos estados distintos, y porque ellos se oponen a su zazen. No hay que practicar zazen conscientemente, queriéndolo.

Harían mejor en practicar calmadamente, naturalmente, sin ninguna consideración de lo que son, de su propia conciencia, de lo que entienden o sienten. Y de esta manera nunca aparecerá la más ligera sombra de kontin o de sanran.


Algunas veces, cuando usted practique zazen, un gran número de demonios pueden surgir en su espíritu y perturbar su zazen. No obstante, a partir del momento en el que deje de practicar la vía conscientemente, estos demonios desaparecerán.

Con una larga experiencia, y gracias a los méritos infinitos del zazen, usted comprenderá todo esto inconscientemente: igual que un viaje, el camino largo y peligroso pone a prueba el caballo y da la ocasión de apreciar su fuerza y su energía.

Tampoco de la noche a la mañana somos sensibles a la bondad de las personas con las que vivimos. En la vía del Buda, debe usted conservar la esperanza eternamente sin cansarse nunca, sea en la felicidad o en la desgracia.

Entonces, será usted uno de los que son auténticamente responsables de la Vía.

He aquí el punto más importante:
En nosotros mismos es donde se encuentra la raíz, el origen de la vida y de la muerte.

 


 

Arrastrado lamentablemente por el torbellino
de la vida y de la muerte,
errante como en un sueño,
en medio de la ilusión,
despierto a la verdadera Vía.

Hay todavía algo
que no debo negligir,
pero no hay necesidad
de preocuparme de ello ahora,
mientras escucho el ruido
de la lluvia esta noche
cayendo sobre el tejado
de mi templo de retiro,
en las hierbas profundas de Fukakusa.

Sensei Dogen

“Shin”, escrito del Sensei Taisen Deshimaru

Fotografia Prometeo_Media

 

 


Luz e iluminación

La verdadera luz no resplandece. Ella no ilumina bajo una forma espectacular como el renombre.

Un viejo maestro Zen, un día de invierno, en un templo de montaña, se dirigió a su discípulo:


“Tengo mucho frió. Si te place, activa el fuego.”

El discípulo observó: “Ahora no hay más lumbre, el fuego está muerto. No hay más que cenizas en el hogar.”

El maestro se acercó, removió las cenizas con sus dedos y, muy al fondo, encontró una pequeña brasa roja. “Mira aquí, puedes ver una pequeña luz.” El la animó, y la llama brotó bien grande. Entonces el discípulo obtuvo el satori.


Este fuego es una imagen de la verdadera iluminación.

Para los occidentales, la palabra iluminación evoca a menudo alguna cosa extraordinariamente resplandeciente. Pero la verdadera luz no centellea al exterior, ella no tiene brillo.


Skinku, en nihongo significa: “la iluminación verdadera no resplandece”. Es un koan…No mostrar nuestro brillante fuera. Descubrir la luz original en la tierra de nuestro corazón. Inconscientemente, encontrar, a través de la meditación en zazen, la intuición de la existencia primitiva. Recibir la energía (ki) en nuestro espíritu y nuestro cuerpo hasta en cada una de nuestras células.


Verdaderamente, el buda ha sido iluminado, y su despertar es representado simbólicamente por un punto sobre la frente, entre los dos ojos, el tercer ojo. Todo el mundo sabe esto. Pero, en el Zen, la iluminación significa también: “no comer con la nariz, comer con la boca”, es decir, no tener gestos falsos. La iluminación brilla en cada gesto de la vida cotidiana.


Así la iluminación no es solamente deslumbradora, ella es a veces sombría. A veces larga, y a veces corta, a veces cuadrada, y a veces redonda. La clara luz brota en la noche oscura, y el maravilloso lotus florece en el barro de los pantanos.

Un gran maestro conoció el despertar escuchando a un guijarro sonar contra un bambú, otro viendo un melocotonero en flor. Newton tuvo una iluminación científica viendo una manzana caer de un manzano, y Arquímedes en su bañera.


La iluminación, la “gran intuición”, surge también, “de mi alma a tu alma” (i shin den shin), en el contacto con los demás, en la comunicación de espíritu a espíritu. Se puede encontrar la luz en todos los lugares.


“Una nube se levanta en la montaña del sur, llueve en la montaña del norte”, dice un célebre koan.


La gran sabiduría consiste en armonizarse con el cosmos. Cuando el ego consciente se vuelve verdad cósmica brota la iluminación. En el Zen, se habla de despertar, o satori. No hay nada sin embargo, que deba ser buscado. Si se practica zazen regularmente, se puede recibir el satori automáticamente, a veces gradualmente, a veces en una completa revolución interior, un total sesgo del ser hacia el interior o dentro.


La pura luz sin mancha es la más alta sabiduría: sin sufrimiento, sin ignorancia, sin ansiedad. Cada fenómeno de nuestra vida, todos los días permite su acceso. En el corazón de las cenizas rojea aún la brasa.

Si nosotros labramos sin descanso la tierra de nuestro espíritu, seguramente encontraremos la fuente brotadora, la profunda sabiduría que abraza todas las cosas.


“El claro de la luna brillante del espíritu puro,

sin mancha, sin tacha, rompe las olas que ruedan

sobre la orilla y lo inundan de luz.”


Verdadera luz cósmica, más allá del tiempo y del espacio, luz eterna.

Una estrella brilla en el cielo de la tarde, punto ínfimo en el grande, tranquilo y silencioso océano de nada (mu). La luz ha surgido del vacío oscuro y la ronda ha empezado. Energía, materia, vida, consciencia, vacío…He aquí que el ser vuelve a su origen, el movimiento se apacigua, todo está calmado.


Cada uno de nosotros es una partícula dotada de consciencia, luz delicada y frágil, fulgor breve de un ser dedicado a morir, surgiendo de la nada absoluta como la estrella que resplandece en la noche.

Si ignoramos el carácter ilusorio del yo, no nos conocemos verdaderamente. En este conocimiento reside el despertar. La pequeña brasa en medio de las cenizas es como el astro solitario o el Yo profundo que se levanta de la meditación.


La santa noche es luz, y el verdadero Dios esta en el seno de esta noche, que brilla más que el resplandor del Sol.



  • Roshi_Taisen Deshimaru

* “Fuego y Zen”. Fotografía: Taller 54

* “Buddha Meditation”. Photographer: Oksana Perkins




Recuerdos de Daihonzan Soji_ji

E_zl Maestro Sawaki entró, se inclinó con las manos juntas, delante del responsable del templo, encendió incienso saludando tres veces, y comenzó a dar una vuelta alrededor de la sala a fin de verificar las posturas. Por último se sentó y dió tres golpes a la campana para indicar que zazen había comenzado.

Aquí la atmósfera era completamente diferente a la del Enkaku-ji. El silencio era tenso e impresionante desde luego, pero también era apacible.

Al cabo de treinta minutos, la palabra kusen (1) pronunciada por el Maestro resonó en toda la sala.

Como una piedra lanzada en el agua quieta de un estanque, esta voz despertaba mi conciencia en grandes círculos concéntricos. La intensidad de las inflexiones de cada frase parecían provenir de lo más profundo de los pulmones:

“Zazen es llegar a ser íntimo consigo mismo. Zazen es saber encontrarse solo en el seno del universo y aprender a conocerse, a familiarizarse perfectamente consigo mismo.

En zazen no hay que esperar a obtener nada, sea lo que sea. Hay que ser completamente mushotoku.(2) No hay que buscar el satori, ni alejar las dudas. Tampoco hay que esforzarse en rechazar los pensamientos enojosos, porque nada importa.

¡Zazen no es pensar con la cabeza! Es una disciplina de todo el cuerpo. La vía del Buda hay que percibirla a través de los sentidos y no a través del cerebro intelectual.

Esta disciplina física es en ella misma Satori (3).

La postura basta para alcanzar el Satori.

Durante zazen, se entra en contacto con el universo, se llega a contemplarlo de un vistazo.

Hacer zazen durante decenas de años sin comprender su esencia es algo inútil, que no tiene ninguna relación con la Vía del Buda.

No se puede beber una cerveza sin gas. Lo mismo sucede con la postura: No debe ser blandas sino majestuosa e imponente. No debe parecerse a esos tigres de papel cuya cabeza se balancea en todos los sentidos.”


Después nos dirigimos a un anfiteatro donde el Maestro nos dió una conferencia sobre el Shodoka. Las palabras fluían naturalmente de su boca, no tenía que buscarlas. Su inspiración le venía de los temas más inesperados. Esta perfecta facilidad me entusiasmaba.


“Aprended a trascender la historia.

No es más grande un hombre porque esté situado más alto. Ni se volverá más sabio porque gane más dinero.

Muy a menudo, un hombre modesto y oscuro tiene más sabiduría que el director de una gran firma o que un primer ministro.

Ni la reputación ni el dinero determinan el valor de un ser humano.

¿Por qué tenéis fe? Tengo la costumbre de preguntar.

Lo más a menudo, me responden: Porque quiero evitar el infierno”

Pero ¿Cómo sabéis que se está mejor en el paraíso que en el infierno?

Entonces mi interlocutor no sabe qué responder. Después de todo, el infierno es muy relajado

¡allí podéis beber con vuestros hermanos los demonios!”

“Los demonios y los ángeles tienen el mismo origen. Los árboles, las flores, los ríos y las montañas también. El santo es sin ego, pero no está desprovisto sin embargo de personalidad.

El cielo y la tierra son uno e infinitos, nadie existe fuera de sí mismo y el yo no existe fuera de los demás.

En nuestra época, los hombres prefieren el dinero a la religión. Es imposible cambiar su actitud. Sean cuales sean sus esfuerzos, es suficiente que persigan un beneficio o un provecho personal para desembocar inevitablemente en la caída al infierno.

La actitud de un hombre que cae por accidente a un río y lucha con todas sus fuerzas para no ahogarse, es totalmente diferente a la de un hombre que salta al río para salvarle. Lo mismo sucede con el infierno.

Áquel que cae en él por falta de atención y áquel que le salva tienen dos actitudes diametralmente opuestas.

Esto es lo que enseña la Vía del Bodhisattva (4) en el budismo Mahayana. No hay conducta más loable que darse a los demás totalmente olvidándose de sí mismo.

Hasta el momento presente, he huido de la reputación. Ya que ¿Qué es el triunfo? No necesito dinero y mi vida tampoco.

Sin embargo he luchado con pasión. Me he negado a hacer de mi vida una aventura intelectual. Es en el esfuerzo donde he encontrado la medida de mi mismo. He evitado el elogio tanto como la envidia. No sé que es la envidia.

El príncipe Satta, antes de ser devorado por un tigre, pronunció las siguientes palabras:

“Toda acción es efímera. Todo ser viviente está condenado inevitablemente a desaparecer. Nadie escapa a esta ley. La soledad de la muerte debe convertirse en nuestra alegría.”


Estas palabras pueden resultaros curiosas, pero demuestra la pasión que ponía Satta en su búsqueda de la Verdad. Poco le importaba su vida de cara a la urgencia de su búsqueda.

El príncipe Fuse daishi (uno de los discípulos de Buda) se retiró un día a la montaña, abandonando a su mujer, a sus hijos, su rango y todas sus riquezas. Y todo ésto con una sola meta. Simplemente con el fin de descubrir lo que él era en el fondo de sí mismo, ya que hasta entonces nunca se había conocido verdaderamente.”

Un_zn día acompañe a Kōdō Sawaki a una prisión a la que había sido invitado como capellán. En ella se encontraba encarcelado uno de los miembros más importantes del partido comunista, el profesor Sano (5). El Maestro se dirigió directamente a los prisioneros:

“ahora me veis vestido con el hábito de monje, pero yo también he estado en prisión, en Kobe, durante mi juventud. ¡Realmente tengo la impresión de que la policía contribuye eficazmente a que os multipliquéis!”

Los prisioneros salieron inmediatamente de su pasividad llena de desconfianza y se sintieron a sus anchas, porque comprendieron que estaban ante un capellán poco ordinario y que sabía ponerse a su nivel. Sorprendido, le pregunté al Maestro en qué ocasión había sido puesto entre rejas.


“Fue un error. Un día, cuando tomaba el barco en dirección a Kobe, un pasajero se dió cuenta de que le habían robado todo su dinero. Como yo tenia la apariencia de un vagabundo, fuí arrestado. No había hecho nada, me dirigía en peregrinación a Amagusa y, aunque era muy pobre, habría sido incapaz de robar nada. Intenté explicarles, pero se obstinaron en su error. ¡

Me preguntaba porqué había tenido la mala suerte de ser arrestado!

Fue una de las raras veces en mi vida que derramé lágrimas de despecho.

Impotente, intenté aclarar la situación haciendo haciendo zazen. Fue en prisión donde me dí cuenta de que nunca había llevado una vida tan sobria, tan depurada, acostándome sobre una plancha dura con una sola manta, despertado brutalmente cada mañana y recibiendo una comida repugnante, cortado del mundo y encerrado en una celda oscura.

Realmente no habría podido elegir un lugar mejor para familiarizarme conmigo mismo. Al final llegué a apreciar tanto este modo de vida que lo encontraba superior incluso al que podía llevar en el templo, ya que el entrenamiento espiritual que estaba obligado a aceptar en la prisión era definitivamente más profundo.”


Hacia 1940, Kōdō Sawaki me impulsó a formar parte de un comité para el desarrollo de las artes marciales que él presidía, rodeado de maestros de judo, de tiro con arco y de kendo. Por aquel entonces dió un discurso sobre el secreto de las artes marciales en relación al Zen:

“La escuela Unkoryu (6) tiene como primer precepto el deshacerse de todo egoísmo. Aquel en el que la intención de matar a su adversario está aún presente, deberá él mismo perder la vida.

La meta del combate tal y como lo enseña la escuela Unkoryu es tocar al adversario sin pensar en sí mismo. Durante todo el tiempo del combate, los dos adversarios deben abandonar toda preocupación vulgar, todo artificio, toda astucia y no temer a la muerte. El Zuijunsho expresa con condición la esencia misma de esta enseñanza.

“El adepto de las artes marciales debe llegar al no- pensamiento, al no-deseo, a la no-esperanza, al no-apego, a la no-relajación; debe estar preparado a lanzarse como el viento, ser tan móvil como él. Hay que ser libre como el aire que se desplaza a través del cielo y de la tierra, y puede alcanzar no importa qué rincón del universo.”


Es indispensable perseverar con determinación en la meta que se ha fijado inicialmente. ¡Si un hombre no es capaz de alcanzar el paraíso, al menos que acepte el infierno!

El individuo más despreciable es áquel que a semejanza del común de los mortales, no tiene la dureza necesaria para alcanzar el paraíso, pero que al mismo tiempo no es lo bastante intrépido para saltar al infierno.

Todo el mundo puede encontrar en las mujeres y en el vino o bien su infierno o bien su paraíso. Pero es absolutamente necesario que haga su elección y que someta a ella de manera resuelta los principios mismos de su vida.”


(Extraído del cuaderno de notas del Maestro Kōdō Sawaki)


Así terminó su discurso, dejando a la audiencia llena de entusiasmo y con deseo de oír aún más.


“Un día de primavera tranquilo y apacible

He sacado tres canicas de las mangas de mi hábito

Y me he ido a jugar con los niños del barrio

Bajo el cielo suave y fresco.”

Shin_T

Kōdō Sawaki, El Maestro Zen Errante

K_zōdō Sawaki nació en el seno de una familia acomodada cerca del santuario de Ise en 1880. Tuvo otros seis hermanos. Su nombre real era Tsaikichi.

Su madre murió cuando él contaba cinco años y a los ocho perdió a su padre. Fue adoptado entonces por un tío suyo muy estricto y brutal.

Su nombre era Sawaki Monchiki. Este era un hombre débil y perezoso que según sus propias palabras “sólo creía en el tabaco y en el sexo” y que había tenido once esposas. La última de ellas era una prostituta que sufría crisis de histeria. A los trece años tuvo que trabajar y para poder mantenerse se convirtió en vigilante a sueldo de apostadores, su labor consistía en descubrir a los tramposos.

En 1894 estalló la guerra chino-japonesa y Kōdō Sawaki fue llamado a combatir, demostró mucha valentía durante los combates y fue condecorado en diferentes ocasiones. Durante uno de esos combates resultó gravemente herido tras recibir un disparo en la boca, fue dado por muerto y arrojado a una fosa común.

Herido de gravedad e incapaz de moverse por el peso de los cadáveres que tenía sobre él, permaneció varios días bajo los cuerpos en descomposición. Cuando iban a ser incinerados, fue descubierto con vida y pudo regresar a Japón como inválido de guerra.

Así, a los dieciséis años, sin familia, sin dinero, sin amigos, sin alimentos y sencillamente con la ropa que llevaba puesta, viajó a pie al templo de Eiheiji. Los monjes, creyéndole un pordiosero y un loco (aún no podía hablar correctamente por el disparo que había recibido en la boca), se negaron a escucharle.

Sin mostrar desánimo, Kōdō Sawaki insistió en ser admitido en el templo. El responsable del templo, conmovido por la insistencia de aquel joven, finalmente le aceptó.

Durante este período conoció al maestro de la secta Soto, Sawada Koho Roshi, de quien finalmente recibió la transmisión.

Tras haber recibido las enseñanzas de su maestro, se mantuvo junto a él durante dos años y después se retiro a vivir a una ermita abandonada. Prácticamente no dormía porque le preocupaba mucho perder el tiempo, se dedicaba por completo a practicar shikantaza y a estudiar el Shobogenzo.

Para ahorrar tiempo solo comía arroz y judías, ambos crudos.

Después de cinco años de interrupción ingresó al templo Horyu-ji en Nara en donde realizó los estudios de filosofía sin descuidar jamás su práctica de zazen ni el estudio del Shobogenzo (texto primordial del maestro Dogen).

En 1912 se convirtió en el primer discípulo del templo de Yosenji. Luego vino un período de aislamiento que finalizó a la edad de treinta y siete años. Durante los años siguientes, ocupó diferentes cargos en diversos templos. En 1935 se convirtió en profesor de zazen en la universidad de Komasawa y primer discípulo en el templo Soji-ji (el otro templo principal de la escuela Soto).

Se hizo muy popular en Japón, organizando retiros y campos de verano en diversos lugares. Enseñó tanto a monjes como a laicos, dió conferencias en universidades y prisiones y participó en la fundación de diversos centros de práctica.

Debido a su resistencia a instalarse en un templo y a que se le encontraba siempre sólo, se le dio el sobrenombre de Kōdō el errante.

Kōdō Sawaki Roshi aportó un nuevo aire a un Zen moribundo, reintroduciendo la práctica universal de zazen, heredada del maestro Dogen.

A la edad de ochenta y seis años cayó gravemente enfermo y pasó sus tres últimos meses en Antaiji (templo que él había convertido en un lugar de práctica pura). Inmediatamente antes de su muerte, otorgo la ordenación monástica a su discípulo Taishen Deshimaru.

Desde su lecho, Kōdō Sawaki pasaba largos momentos contemplando el monte Takagamine y tres días antes de su muerte le comentó a una monja:

“Míralo. La naturaleza es magnifica. Comprendo los problemas de los seres humanos. Durante toda mi vida, jamás encontré a un hombre al que me pudiera someter y que yo hubiera podido admirar.

Pero este monte Takagamine me mira siempre desde lo alto y me dice: Kōdō, Kōdō”.

Estas fueron sus últimas palabras.

Kōdō Sawaki Murió el 21 de diciembre de 1966 a las 13:50 hrs.


Nota: Existe una discrepancia muy importante a la hora de situar histórica y temporalmente las graves heridas que Kōdō Sawaki recibió durante la guerra.

Algunos biógrafos (como Philippe Coupey, autor de la introducción de “La voz del valle” de T. Deshimaru), defienden la historia descrita en esta biografía, mientras que otros autores sitúan este episodio en la guerra que enfrentó a Rusia y a Japón en 1904, de este modo, Kōdō Sawaki tendría en ese momento 24 años.

En este último caso, el viaje al templo de Eiheiji que Kōdō Sawaki llevó a cabo a los 16 años se habría realizado sin problemas de salud.

Los demás datos que aparecen en esta biografía están contrastados y los diferentes autores coinciden en sus detalles.

Shin_T

Taisen Deshimaru, El Maestro Zen de Occidente

T_zaisen Deshimaru fue educado por su abuelo, un maestro samurai antes de la revolución Meiji, y por su madre, una devota seguidora de la secta budista Shinshu.

Desde muy joven le atormentó la idea del efímero mundo que representaban el nacimiento y la muerte. El nembutsu, práctica habitual de su madre no le satisfacía, ni tampoco el estudio de la Biblia cristiana que desarrollo bajo la guía de un pastor protestante.

El cristianismo, que en un principio atrajo toda su atención, pronto perdió su atractivo para Taisen, que pensaba que esas enseñanzas se perdían en una imaginería abstracta y poética muy bella, pero poco eficaz en la práctica.


 

En su búsqueda de la paz para su mente, abandonó sus estudios sobre el cristianismo y volvió al budismo. Como consecuencia de esta decisión entró en contacto con la secta Rinzai. Insatisfecho tanto con la doctrina Rinzai como con sus propios resultados como empresario y hombre de negocios, Deshimaru comenzó a recorrer un tortuoso laberinto que le conduciría al maestro de la secta Soto, Kōdō Sawaki.


Se cuenta que al llegar por primera vez a a la ermita del maestro, encontró a Kōdō Sawaki de espaldas a la puerta de entrada, sentado en la posición perfecta. Superando la sorpresa inicial, Deshimaru se dirigió al maestro, pero Kodo no respondió, Taisen lo intentó nuevamente con el mismo resultado, al tercer intento, recibió la respuesta del maestro que no se había movido en absoluto. He estado esperando impacientemente tu visita dijo Kōdō Sawaki.

 

Taisen Deshimaru se convirtió en discípulo, y siguiendo directamente las enseñanzas de su maestro, se dedicó en cuerpo y alma a la práctica del shikantaza.


Sin embargo, tras el ataque del ejército japonés a la base americana del puerto de Pearl (Pearl Harbor), las circunstancias obligaron a separarse a maestro y discípulo. Deshimaru transmitió a su maestro su inquietud sobre las posibilidades de Japón de ganar la guerra, y su maestro le contesto:

Nuestra patria será destruida, nuestro pueblo aniquilado… y quizá sea esta la última vez que nos veamos. A pesar de todo, ama a toda la humanidad sin que te importe su raza o credo.

Deshimaru iba a ser enviado a una misión hacia aguas enemigas, su maestro lo sabía y le entrego su viejo rasuku (kesa de cinco bandas que se emplea para viajar) y un cuaderno que contenía el shodoka.

 

La tarea de Deshimaru consistía en dirigir una mina de cobre en Indonesia que estaba controlada por los japoneses, para ello, se embarcó en una flota de cargueros y destructores. Al poco de dejar atrás las aguas controladas por Japón, submarinos de los Estados Unidos realizaron un devastador ataque contra el convoy y fueron hundiendo los barcos uno tras otro.

El carguero en el que viaja Deshimaru llevaba un cargamento de dinamita, y cada vez que un torpedo pasaba junto al barco, los tripulantes, presa del pánico se lanzaban al agua.

El buque estaba en manos de un capitán muy capaz, así que Deshimaru permanecía sentado en perfecta posición de loto en el castillo de proa, bajo el entarimado del sollado donde se hallaba el capitán.

 

Cuarenta días más tarde, el carguero entró finalmente en Mekong y alcanzó puerto.

De una flota de 50 navíos, únicamente ese llegó a su destino.

 

En la isla de Bangka, cerca de la costa de Sumatra, Deshimaru enseñó la práctica del zazen a los habitantes chinos, indonesios y europeos que vivían allí.

 

Sin embargo, triste y decepcionado por el brutal comportamiento que las propias tropas japonesas tenían con los nativos, tomó parte activamente en favor de la gente de Bangka. Deshimaru fue perseguido por pertenecer a la resistencia que luchaba contra el ejército imperial japonés, y fue enviado a prisión.

 

Antes de que fuera ejecutado junto con todos los acusados de ese y otros delitos, llegaron órdenes de las más altas instancias militares y todos y cada uno de los detenidos fueron puestos en libertad.


Embarcó de nuevo hacia la isla de Billiton, donde debía hacerse cargo de una mina de cobre capturada a los holandeses. Y de nuevo su barco fue atacado, esta vez por cazas americanos. Deshimaru salió despedido y cayó al mar, sin salvavidas pero con el cuaderno de su maestro en sus manos.

 

Permaneció a flote durante un día y una noche, y finalmente fue encontrado con vida por una patrullera japonesa.

 

Cuando acabó la guerra, fue hecho prisionero por el ejército americano y enviado a un campo de prisioneros de guerra en Singapur. Tras muchos meses de penurias, finalmente fue puesto en libertad junto con otros veinte mil soldados.

 

Deshimaru se reunió de nuevo con su maestro y permaneció a su lado hasta la muerte de este último, acaecida catorce años más tarde.

 

Recibió la ordenación monástica poco antes de que su maestro cayera enfermo, obteniendo la Transmisión en el lecho de muerte de Kodo Sawaki.

Durante los momentos finales de Kodo Sawaki, este le encomendó a Deshimaru el que sería el objetivo de su vida a partir de ese instante; llevar la verdadera Transmisión del Buda a Occidente.

 

Tras morir Sawaki, Deshimaru permaneció sentado inmóvil durante cuarenta y nueve días.

Dos años después, dejo a su hijo al frente de la responsabilidad de su familia y se dirigió a Francia sin saber una sola palabra de francés, únicamente con su kesa y sus cuadernos de notas, en ese momento contaba con cincuenta y tres años.

En 1967, en París, alojado en la trastienda de un almacén de dietética, Deshimaru practica zazen todos los días y se gana la vida dando masajes shiatsu y conferencias. Sostenido por su profunda fe en la práctica de zazen y en la transmisión de su maestro, consigue hacer accesible para los occidentales la enseñanza de los grandes maestros zen.

 

Impresionados por el zazen y por la personalidad de Taisen Deshimaru, cada vez más gente practica con él. Abre un dojo, dirige las primeras seshines y empieza a ordenar a sus discípulos como bodhisattvas, monjes y monjas.


Su actividad no se limita a la enseñanza en el dojo. Tiene un profundo deseo de ayudar al ser humano de la civilización actual, cuyo desequilibrio percibe, y de hacer que consiga por medio de zazen una comprensión más profunda de sí mismo y de su vida.

Con la ayuda de sus discípulos, que cada vez son más numerosos, crea más de cien dojos en Europa y funda el templo de la Gendronnière, el mayor dojo zen de Occidente.

 

Al mismo tiempo educa a sus discípulos. Su enseñanza es muy concreta y está enraizada en la vida cotidiana. Reconocido por los principales templos del zen soto de Japón, se le nombra kaikyosokan (responsable de la enseñanza del zen) para toda Europa. En su país se le llama el Bodhidharma de los tiempos modernos”.

Para sus discípulos es sencillamente Sensei, el Maestro. En sus últimos años, cada vez más consciente de la urgencia de ayudar al ser humano en el desequilibrio del mundo moderno, intensifica sus actividades, trabajando incansablemente, sin permitirse un descanso.

 

A principios del año 1982 se pone enfermo, lo que no le impide seguir haciendo zazen todos los días con sus discípulos. En primavera se va de Francia a Japón y muere el 30 de abril. Sus últimas palabras para sus discípulos son:

Por favor, continuad zazen.

Sh-N

Otera_Nihon

 

Soto-Zen-History

F_zue durante el período Sung del Sur, cuando Dogen Zenji viajó a China para estudiar el Dharma.

 

Tras visitar muchos templos, a la edad de 26 años, conoció a Nyojo Zenji, el abad del monasterio de Tendosan Keitokuji y heredero en el Dharma del linaje del Soto Zen. Debido a este afortunado encuentro, Dogen Zenji pudo estudiar con éxito, junto con Nyojo Zenji, el Buda Dharma Transmitido Auténticamente, tal y como se ha transmitido desde el Buda Shakyamuni.

Inmediatamente después de su regreso a Japón, a la edad de 28 años, Dogen Zenji escribió el Fukan-zazengi (Principios universales de Zazen) para proclamar el Buda Dharma Transmitido Auténticamente. A pesar de la oposición de escuelas japonesas más antiguas de budismo, especialmente los monjes del monte Hiei, Dogen Zenji lo sintió como una tarea urgente el fomentar verdaderos seguidores del camino, para proclamar las enseñanzas verdaderamente transmitidas.

Con esto en mente, se asentó primero en el templo de Koshoji, en Uji, y posteriormente en el templo de Eiheiji, en Echizen. Fiel a su compromiso de que bastaría una, o incluso media persona, se dedicó enteramente al objetivo de captar verdaderos seguidores del Camino del Buda.

Este pensamiento de Dogen Zenji fue transmitido a sus sucesores: Koun Ejo Zenji, el segundo abad de Daihonzan Eiheiji, y de Ejo Zenji, Tettsu Gikai Zenji, que fundó el templo Daijoji en Kaga. El discípulo de Tettsu Gikai Zenji, Keizan Zenji, heredó entonces el Dharma.

De entre los discípulos de Keizan Zenji, fue Meiho Sotesu Zenji el que más tarde heredaría el templo de Yokoji, y Gasan Joseki Zenji el que heredaría Daihonzan Sojiji. Estos maestros también formaron a muchos estudiantes brillantes que difundieron las enseñanzas de la escuela Soto Zen por todo Japón.


Aunque la escuela Rinzai Zen, que también había heredado una corriente del Zen chino, tenía el apoyo y contaba con gente muy poderosa entre sus creyentes, incluyendo al gobierno Shogun y a la nobleza, la escuela Soto Zen encontraba a sus adeptos principalmente entre las familias acaudaladas en los distritos rurales, así como entre la población general.

Por esta razón, la escuela Soto Zen popularizó sus enseñanzas principalmente en zonas rurales.

Durante el final del período Kamakura, y en el período Muromachi, la escuela Rinzai Zen estableció cinco templos principales en Kyoto y Kamakura, inaugurando así el sistema de “Cinco montañas-Diez templos” (Gozan-Jissetsu). Esto animó de forma importante el desarrollo de una cultura influenciada por la mentalidad Zen, especialmente en el movimiento literario conocido como Gozan-Bungaku (Literatura de las cinco montañas).


En contraste, la escuela Soto Zen evitaba conexiones con el poder central, prefiriendo mezclarse con las masas y responder a las necesidades más simples de la gente común, mientras continuaba un camino lento, pero constante, de actividades de enseñanza. Por supuesto, a través del flujo de la historia, la escuela Soto Zen ha experimentado períodos de confusión y cambio.

El establecimiento del jidan seido (el templo impone el sistema al feligrés) por el gobierno Shogun en el período Tokugawa, condujo a la organización central y control de los templos en todo el país. Fue entonces que muchos grandes maestros que impartían sus enseñanzas en la escuela Soto Zen, hicieron su aparición, donde se incluían a Gesshu Soko, Manzan Dohaku y Menzan Zuiho.

 

Estos maestros fueron fundamentales para corregir los (errores) en la transmisión del Dharma, mientras hacían énfasis en la necesidad de regresar al cuidado original de Dogen Zenji en la auténtica transmisión cara a cara (menju-shiho). Esto fue una parte de un movimiento para resucitar la revelación original de la escuela Soto Zen.

Esto también condujo a una copiosa investigación y edición de clásicos de la escuela Soto Zen, comenzando por la obra maestra de Dogen Zenji, Shobogenzo (El Tesoro del verdadero ojo del Dharma).


Con la llegada de la restauración Meiji, el nuevo gobierno se sustentaba en la autoridad del emperador, ya que la teología sintoísta le confería su divinidad. Debido a la estrecha relación entre el sistema imperial y la religión popular, el gobierno instaló la religión sintoísta tradicional en el centro de la sociedad, separando budismo y sintoísmo, así como tratando de hacer desaparecer el budismo.

 

El gobierno, incluso llegó a promulgar la necesidad de “eliminar al Buda y derrocar a Shakyamuni” (haibutsu-kishaku). Este hecho fue un grave contratiempo para el mundo budista, pero las diversas escuelas budistas consiguieron sobreponerse a los problemas.

En este período, la Escuela Soto Zen contempló el surgimiento de Ouchi Seiran Koji, que editó la versión original de Shushogi (El significado de la práctica y la realización). Azegami Baisen Zenji, del templo Daihonzan Sojiji, y Takiya Takushu Zenji, del templo Daihonzan Eiheiji, revisaron los textos de Ouchi y lo promulgaron como el estándar para la difusión de las enseñanzas de la escuela Soto Zen.


El Shushogi ha jugado un papel importante en la popularización de las enseñanzas entre los laicos. Hoy en día, la escuela Soto Zen se ha convertido en un movimiento religioso mayoritario que cuenta con alrededor de 15.000 templos y unos ocho millones de devotos en Japón.


Otera_en_Nihon

Notas:

(1).-Kusen: Enseñanza durante Zazen. Constituye la transmisión oral de la enseñanza del maestro.

(2).-Moshotoku: Sin meta ni espíritu de provecho.

(3).-Satori: El despertar, la iluminación.

(4).- La vía del Bodhisattva o Bosatsu Do, la doctrina que enseña que la perfección personal debe estar acompañada de la compasión universal.

 

(5).-Hay que precisar que antes de la guerra, los comunistas japoneses eran el objeto de una persecución implacable.

(6).- Unkoryu: Una de las escuelas de artes marciales más antigua de Japón.

Gr-Z

::: Los textos del presente artículo, corresponden a extractos del libro: Autobiografía de un Monje Zen” de Taisen Deshimaru.

Editorial Luis Cárcamo (Madrid)

::: Referencia de las biografías del Maestro Kōdō Sawaki y Taisen Deshimaru: web zazen.es

::: La fuente original de los Videos presentados al igual que los textos de Historia de la Escuela Soto Zen, son una producción realizada por la Escuela Budista Zen Soto_Shu de Japón.

Website: global.sotozen-net.or.jp



Bodhidharma

Tras la Senda de Bodhidharma

Profesor Francisco Duque Videla.


E_zs de común aceptación que el Budismo se distingue por dos corrientes de pensamiento que se oponen doctrinalmente a pesar de la común paternidad y dependencia con las enseñanzas de Gautama. Nos referimos al Mahayana (Gran Vehículo) y al Hinayana (Pequeño Vehículo).

El Ideal Mahayánico se puede simbolizar por el Bodhisattva que representa la Doctrina del Corazón o de la Compasión infinita hacia todos los seres, reconociendo que todos tienen la posibilidad de participar de la Iluminación, y, en cierto modo, la liberación del Bodhisattva se ve justificada sólo si conduce y acoge a todos los seres, renunciando al Nirvana.

De ahí que se le haya denominado «Gran Vehículo», con el objeto de transportar a todos hacia el objetivo final. Por el contrario el Hinayana privilegia la iluminación individual y suele verse en el Arhat, el símbolo del que se libera de la ilusión sin renunciar al Nirvana, y por lo tanto sin pensar en el resto de los seres como condición.

Los seguidores del Mahayana afirman que la doctrina original del Buda es genuinamente mahayánica, y que Kasyapa, su principal discípulo, habría conservado las enseñanzas esotéricas o Doctrina del Corazón encargando a Ananda la difusión de la religión o Doctrina del Ojo, pero es muy probable que Nagarjuna, en el siglo I, le haya otorgado un verdadero cuerpo doctrinal y orientación al Mahayana, cuya esencia es conservada y transmitida por Bodhidharma cinco siglos más tarde.

Shin_T

El Budismo en China

El Budismo entró en China probablemente unos tres siglos a.C. Algunas teorías indican que habrían sido misioneros enviados por el emperador Asoka a través de la ruta comercial de la seda como ocurrió con la expansión hacia África y Europa.

Algunos cronistas de la Dinastía Han se refieren a los cultos budistas del valle del Ganges y se relaciona al emperador Huang-Ti (246-209 a.C.) con monjes provenientes de India que habrían intentado predicar el Budismo infructuosamente.

La versión china de la entrada del Budismo es atribuida al emperador Ming-Ti (siglo I), quien habría soñado con la figura del Buda, lo que se interpretó como un signo del Cielo para la adoración de un nuevo dios. Ming-Ti envió entonces una gran embajada hacia el oeste para encontrar las señales del mensaje. Esta volvió más tarde con numerosos monjes y dos sabios budistas indos, haciéndose construir una pagoda budista. Más tarde, decenas de monjes y bikhus llegarían desde la India y otros países para predicar la nueva fe en China.

Sin embargo el Budismo tropezó con algunas dificultades al asentarse en este nuevo territorio por sus propias características, que chocaron de un modo inconveniente con el pensamiento social imperante y no se adaptaron fácilmente a las doctrinas de Confucio. En primer lugar el desarraigo familiar y político del Budismo no era compatible con el sentimiento más acendrado del pensamiento confuciano: la piedad filial, el culto a los antepasados y el ajuste a las normas y procedimientos sociales estrictos entre los que se contaba la autosuficiencia y la responsabilidad político-social. Si el Budismo logró simpatizantes es porque se asemejaba bastante más -al menos en lo doctrinal- al Taoísmo, mucho más liberal y alejado del mundo.

No cejaron los esfuerzos por incrementar la participación budista en China, y en el 335, bajo la Dinastía Tsin del este, el sabio Budhojhanga, traductor de grandes obras al chino, entre ellas el Dhammapadha, logra el reconocimiento oficial del Budismo. En el 405 se produce la llegada de Kumarajiva, que aporta una gran cantidad de obras y da origen a algunas corrientes que hacían hincapié en el conocimiento intelectual de la doctrina. Posteriormente encontramos a Paramartha que llega en el 546 y también se dedica a la difusión de las obras y exposiciones del Mahayana.

Quizás este exceso de erudición mantuvo al Budismo confinado a la corte y se limitó a discusiones entre algunos expertos, pero no consigue impactar en la mentalidad y la búsqueda de la sabiduría de los chinos.

Por ello se hacía necesaria una asimilación de la idiosincrasia china al Budismo y se piensa que el éxito de esta fórmula radica principalmente en el pensamiento de Bodhidharma y la doctrina del Zen.



Aparición de Bodhidharma. Fuentes Históricas

Como sabemos, en el largo desarrollo de la Humanidad se han confeccionado dos Historias que corren paralelamente como afluentes de un mismo río, por lo que intentaremos esbozar lo poco que se conoce en ambos sentidos sobre la presencia de Bodhidharma como personaje histórico.

La figura de Bodhidharma (Ta-Mo en China y Budai-Daruma-Daishi en Japón) resulta muy controvertida históricamente hablando. Algunos eruditos aún hoy ponen en duda su existencia debido a la escasa información con que se cuenta.

Las fuentes que se reconocen como más o menos auténticas serían:

-Biografías de Monjes Ejemplares, de Tao-hsuan escrita hacia el 645.
-Los Anales de la Transmisión de la Lámpara, de Tao-yuan escrita hacia el 1002.

Según estos textos, Bodhidharma nació alrededor del año 440 en la ciudad de Kanchi, capital del reino Pallava (sur de la India). Era el tercer hijo del rey Simhavarman y brahmín por nacimiento. Convertido desde joven al Budismo, recibió instrucción de Prajnatara, que había sido llamado desde Maghada por su padre, y es él mismo quien le incita a ir hacia China.

Cerrada la ruta comercial por las invasiones de los Hunos, Bodhidharma se embarca en el cercano puerto de Mahabalipuram, recorriendo el sur de la India y la península maláyica; tarda unos tres años en llegar al puerto de Nanhai, en el sur de China, por el año 475.

Como China se hallaba dividida en las Dinastías Wei en el norte y Liu Sung en el sur, la mentalidad imperante producía algunas diferencias en la asimilación del Budismo por parte de los norteños y sureños, siendo estos últimos de corte más intelectual y erudito y poco dados a la práctica. Habría permanecido visitando monasterios budistas, que según censos de la época llegaban a unos 2000 con un clero de 36.000 personas en el sur y 6500 templos con 80.000 integrantes en el norte. Tao-yuan fecha la llegada de Bodhidharma en el 520 (unos 45 años más tarde que la versión de Tao-hsuan) donde sería acogido por el emperador Wu de la Dinastía Liang, siendo invitado a la capital Chienkan para una entrevista que resultó poco productiva, pues frente a la profunda piedad y esfuerzo en los méritos que le expuso el Emperador, Bodhidharma predicó el origen de su misión expresado en los siguientes términos: «Una transmisión especial fuera de las escrituras, con ninguna dependencia de las palabras o de las letras, dirigiéndose directamente hacia el alma del hombre, contemplar su propia naturaleza y realizar el estado de Buda».

La tradición quiere que haya anunciado su misión con estas palabras:

La razón original de mi venida a este país fue transmitir la Ley, a fin de salvar a los confusos. Una flor de cinco pétalos se abre, y la producción del fruto vendrá de por sí.

Este contraste con el Emperador lo lleva a cruzar el Yangtzé e instalarse en el norte. Permanece cerca de Pingcheng y probablemente sigue a los monjes que se trasladaron con el emperador Hsiao-wen a su nueva capital Loyang a orillas del río Lo, en el 494 -según Tao-hsuan-. En el 496, el Emperador ordena la construcción del templo de Shaolin, en el monte Sung, provincia de Honan, al sudeste de Loyang, para otro maestro indo, pero es Bodhidharma el que se instala en sus dependencias y le otorga la fama posterior.

Se dice que en el pico Shaoshi del monte Sung, Bodhidharma se refugia en una caverna para permanecer sentado meditando frente a una pared rocosa, situada a un kilómetro del templo, por ello es conocido como Pikwan Po-lo-men, o «el Brahmán que mira la muralla».

En su estancia en Loyang, probablemente en el templo Yungming, que albergaba a monjes extranjeros (que hacia el 534 acogía a unos 3000 provenientes hasta de Siria), ordenó a un monje llamado Sheng-fu, que poco después partió hacia el sur sin haber predicado la doctrina. Luego se menciona a Tao-yu, que permaneció con Bodhidharma unos 5 ó 6 años y que aun cuando entendió el Camino nunca enseñó; y Hui-k’o, que se convertiría en su sucesor y depositario del manto y el cuenco sagrado, reliquia que Bodhidharma habría traído desde la India y que sería el empleado por el propio Buda para la limosna; además se dice que le entregó una traducción del Sutra Lankavatara.

La leyenda quiere que Hui-k’o haya sido manco habiéndole presentado el brazo cortado como testimonio de su inconmovible voluntad de transformarse en su discípulo.

Luego, en el 528 y poco después de haber transmitido su doctrina a Hui-k’o, muere envenenado por un monje celoso. Según Tao-yuan, los restos de Bodhidharma fueron enterrados en el templo de Tinglin, en la montaña de la Oreja del Oso, cerca de Loyang. Después de esto, que puede ser más o menos verídico, la leyenda afirma que tres años más tarde, un funcionario que caminaba por las montañas de Asia central se encuentra con Bodhidharma, quien le explica que se marcha hacia la India; llevaba un bastón con una única sandalia colgando. Este encuentro despierta la curiosidad de los monjes que acuden a la tumba del Maestro, verificando que se encontraba vacía con una única sandalia en su interior.


H. P. Blavatsky afirma en su Doctrina Secreta que la misión de Bodhidharma es refundar el Budismo Esotérico de la Escuela Tsung-Men, la verdadera Doctrina del Corazón, subdividida más tarde en cinco escuelas, lo que se infiere de sus palabras acerca de la flor de cinco pétalos.

Se discute todavía si dejó escritos o si su enseñanza era meramente intuitiva y carente de explicaciones. Blavatsky le otorga autoría sobre diversos libros y los estudiosos le atribuyen tradicionalmente, aunque discutible, las siguientes obras: Meditación sobre los Cuatro Actos, Tratado sobre el Linaje de la Fe, Sermón del Despertar, Sermón de la Contemplación de la Mente.

Además suele otorgársele autoría sobre un pergamino denominado el I-Chin-Ching, tratado que contendría instrucciones formativas de carácter psicofísico que se interpretarían como la base -y única relación- con ejercicios de artes marciales, ya que estaban destinados a fortalecerlos física y psíquicamente con el objeto de facilitarles la ascesis hacia los estados de conciencia superiores; sin embargo estas últimas referencias no se encuentran contenidas en las biografías tradicionales.


Estos textos se encuentran clasificados dentro de la exposición exotérica y forman parte del Ch’ang o escuela Zen que se estructuraría después de él, principalmente a partir del Sexto Patriarca Hui-Neng.

Ahora, acerca de la difundida paternidad de Bodhidharma sobre las artes marciales de Shaolin, en sentido estricto, no existen referencias en ninguna de las dos fuentes mencionadas, y para afirmar -aparte del texto antes mencionado- el desarrollo de ejercicios o sistemas gimnásticos psicofísicos marciales a la manera del Hatha-yoga, debemos dejar espacio a la leyenda que corre paralela a la historia. En este último tema, se suele atribuir a Bodhidharma la preparación de los monjes, con el objeto no sólo de fortalecer sus condiciones sino además capacitarse para la defensa, motivada por el relativo aislamiento del Templo y la peligrosidad de los caminos infestados de bandidos y animales feroces.

Algunos relatos dicen que el Maestro transformó brazos y piernas en eficaces armas de combate, otorgándole un prestigio sin igual al naciente estilo del Shaolin-Shu, enriquecido muy probablemente con elementos parapsicológicos, cosa que era común entre los monjes budistas como acaeció con los primeros que arribaron en la época de Huang-Ti y que escaparon de un modo milagroso tras haber sido víctimas de torturas y encierros.

Posteriormente esta fama creció de un modo extraordinario y muchos militares que huían de los manchúes se refugiaron en el Templo aportando su propia experiencia al estilo e incrementando la complejidad de su prácticas de modo tal que siglos más tarde sería imposible distinguir la huella de Bodhidharma entre el entramado de técnicas con armas y sin armas que constituían la base de varias formas de lucha atribuidas a Shaolin.


monkbod.jpg

Referencias Míticas

Como en todos los casos de la historia de los Adeptos, su vida se encuentra plagada de mitos y leyendas que ensalzan y justifican el increíble impacto, que tan nebulosa existencia dejó en el misticismo budista chino, sólo comparable al de la vida y enseñanzas del propio Gautama.

Por ejemplo se relata que cuando Bodhidharma sostuvo el encuentro con el emperador Wu, éste le expuso la imperiosa necesidad de practicar actos piadosos y del mérito de las obras como condición para alcanzar el estado de Buda. El Maestro le replicó que ni el mérito ni las buenas obras acercaban al discípulo ni un ápice hacia la Iluminación, que antes bien, la ruptura de todo condicionamiento mental, de todo prejuicio, eran necesarios para alcanzar el Budhado. Como el Emperador se mostrara contrariado por esta respuesta, Bodhidharma abandonó la corte sin mediar otra insinuación. Más tarde, y aconsejado por sus asesores, envió en la búsqueda del Maestro, pero el emisario lo perdió de vista cuando cruzaba el Yangtzé sobre un junco hueco.

Ya instalado en la caverna frente a la pared rocosa cerca de Shaolin, quiere la tradición que, al buscar Bodhidharma el estado de Iluminación necesario para la fundamentación de la existencia, se haya distraído con la imagen de una hermosa mujer (la tentación de Mara) y para resolver esto, decide meditar sobre un objeto o símbolo hasta detener el flujo mental. Como lo venciera el cansancio a menudo, decidió arrancarse los párpados y arrojarlos fuera de la cueva en la que habitaba.

Pasado largo tiempo (nueve años según la leyenda) y habiendo logrado su propósito, bebió una pacificante bebida obtenida de unas hojas que crecieran del lugar en donde cayeron sus párpados, y esta planta fue luego conocida como Té. De un modo inequívoco se lo pinta o representa en esculturas con ojos saltones y carentes de párpados.

Su proveniencia mítica se identifica con el Cielo occidental o Shamballah, Patria legendaria de la jerarquía de Adeptos y salvadores.

Hasta él se acercó el que sería su discípulo Hui-k’o, quien, proviniendo de un linaje guerrero, habría llegado a despojarse de un brazo con su sable para demostrar así su fidelidad y su deseo de ser instruido. Aceptado ya, debió aún lanzarse al vacío y ante una muerte segura salió ileso, en virtud a la firme convicción de seguir a su Maestro.

En su sucesión y hasta el Sexto Patriarca cabe hacer notar un hecho que si bien tiene un carácter simbólico sería digno de un artículo aparte. El traspaso de la doctrina se realizó en línea directa hasta el Quinto Patriarca, el cual tuvo dos discípulos al momento de su sucesión. Por un lado Hui-Neng es reconocido como el Sexto Patriarca del Budismo Zen y el verdadero iniciador de esta Escuela y se caracteriza por sus respuestas y conducta paradójicas propias de todos los maestros del Zen.

Su origen es humilde y se resalta su carácter iletrado frente al del otro discípulo Shen-Hsiu, quien tomado por un erudito, representa vulgarmente al intelectual dogmático. Se dice que el manto de Bodhidharma habría sido entregado junto a la Doctrina hasta el Quinto Patriarca, pero éste se lo legó a su discípulo Hui-Neng por su mayor intuición del Zen, después de un concurso de poemas en que Shen-Hsiu, haciendo gala de sus conocimientos, ilustró a la mente como un espejo que debía ser limpiado. Hui-Neng respondió al desafío con un poema típicamente Zen; «No habiendo mente ni espejo, no hay nada que limpiar».

El Maestro le otorgó la victoria, sin embargo le instruyó en relación a no entregar el manto posteriormente a nadie, ya que esto no era necesario en lo sucesivo. Siendo Shen-Hsiu el naturalmente designado para tal honor y habiendo vencido a Hui-Neng en la disputa doctrinal, se generó una discordia entre los discípulos de ambos. Más tarde Hui-Neng se va hacia el sur y funda su Escuela, que daría origen y desarrollo al Zen propiamente tal con sus características tan difundidas en nuestros días.

El origen de esta transmisión de la Enseñanza Interna se remonta al mismo Gautama y su discípulo Kasyapa quien -quiere la tradición- habría despertado a la Iluminación tras el enigmático sermón dado por el Buda en la Montaña Pico de Buitre, cuando levantó entre sus dedos una flor que sus discípulos le habían entregado, recogida de entre las diversas ofrendas depositadas por los numerosos concurrentes, esbozando una sonrisa. Tras un prolongado silencio, Kasyapa sonrió a la vez; enseguida el Buda se retiró dando por terminado el sermón. Los budistas zen quieren ver los orígenes de la Escuela del Zen en este encuentro, y el inicio de la Doctrina Secreta del Budismo.


Enseñanza de Bodhidharma

Las biografías antes mencionadas sólo dicen que Bodhidharma enseñó «Contemplación de la pared» y las cuatro prácticas descritas en la Meditación de los Cuatro Actos.

Estas escuetas referencias pueden extenderse y fundamentarse otra vez en lo que afirma H.P. Blavatsky cuando habla de la Doctrina del Ojo y la Doctrina del Corazón. La denominada Doctrina del Ojo, es la contenida en las escrituras exotéricas y difundidas en un cuerpo religioso principalmente hacia el sur de la India y cobijada en el Hinayana. La enseñanza esotérica o Doctrina del Corazón sería la base del Mahayana, extendida hacia el norte y refugiada en el Tíbet y China, primero a través de Nagarjuna y Aryasangha y continuada de un modo estrictamente ordenado de Patriarca a Patriarca por lo menos hasta la época de Bodhidharma. Este, dice Blavatsky, es, junto con Nagarjuna, un reformador y autor de las obras más importantes de la escuela china de contemplación (Dan o Ch’ang de Dhyana).

Agreguemos además algunas referencias de la historia de Hui-k’o, sucesor de Bodhidharma. En el 534 el emperador Hsiao-wu muere asesinado y el reino norteño de Wu se dividió en dos dinastías Wei. A consecuencia de continuos ataques a la ciudad de Loyang, Hui-k’o se refugió probablemente en Wei oriental debido a que los gobernantes eran budistas y acogieron a todos los monjes que huían del conflicto. En la capital, Yeh, conoce a T’an Lin, erudito budista que traducía y prologaba sutras. Este encuentro despierta el interés de T’an Lin por las enseñanzas y escribe un prefacio a la Meditación de los Cuatro Actos. Hasta ahí la historia recoge datos sobre Bodhidharma.

Aunque el Maestro había sido antecedido por otros eminentes budistas de las escuelas contemplativas, la aparición fugaz y oscura de Bodhidharma provocó un increíble impacto. Si entendemos que sólo un discípulo es el depositario de tan extraordinaria revolución espiritual, no podemos explicarnos su difusión y enorme prestigio. No sabemos nada más, por razones obvias, acerca del trabajo de Bodhidharma y sus cinco ramas esotéricas, probablemente el verdadero fundamento de tal impacto, pero al parecer nos han quedado claros ejemplos de su enseñanza más popular, y siempre dentro de la línea contemplativa, el Zen.

Existen buenas razones para creer que los antecedentes contemplativos de Bodhidharma transmitieron los principios fundamentales del Sunyata, o «contemplación de la vacuidad del mundo», que enseña el Mahayana y que deriva en el Wu-wei-che-jen o estado de «verdadero hombre sin posición», el estado de Budha; pero se los suele simbolizar en el cojín de la meditación o las prácticas relacionadas con el Tantrismo que dieron origen a escuelas chinas y japonesas de Budismo. Sin embargo Bodhidharma lleva su enseñanza de la mano de la espada que Prajnatara -según cuenta la leyenda- le entregó junto con la doctrina, para cortar firmemente las ligaduras con el mundo y no remitirse a una purificación de la mente en una simple internalización que se asemeja más al Hinayana.

No abandona los sutras, y de hecho vuelve a ellos sin cesar, pero su transmisión es eminentemente práctica y está claramente orientada a la salvación del mundo, o sea es en esencia Doctrina del Corazón. En los cuatro sermones ya mencionados, y de los cuales se tienen versiones ahora muy antiguas, pues a principios de siglo se hallaron miles de manuscritos budistas de los siglos VII y VIII, época T’ang, en las Grutas de Tuhuang en China, que han sido trabajados y traducidos, se encuentran contenidas las enseñanzas recopiladas de Bodhidharma; las menciones a sutras son principalmente del Nirvana, Avatamsaka y Vimalakirti.

La Meditación sobre los Cuatro Actos

Este sermón describe brevemente la entrada al Camino a través de la razón (contemplación) y la práctica. La razón dice: «…significa comprender la esencia mediante la instrucción (la necesidad de un Maestro) y creer que todos los seres vivos comparten la misma naturaleza…», abandonando la ilusión, entrando en comunión con la cadena humana. Las cuatro prácticas son: sufrir la injusticia, o aceptación del Karma; adaptarse a los condicionamientos de la existencia; no buscar nada o matar el deseo; y practicar el Dharma. Las Cuatro Nobles Verdades.


El Tratado sobre el Linaje de la Fe

Propone que la búsqueda del Buda más allá de la Mente, como Yo real, es absurdo, y sostiene la perfecta identidad del Ser Interno o Propia Naturaleza con el Buda. Además hace hincapié en la inutilidad de las buenas obras y el mérito o el apego a la doctrina y la recitación de los sutras, frente al desvelamiento de la propia Naturaleza, como única vía de Iluminación.


El Sermón del Despertar

Este texto habla sobre la naturaleza del Nirvana o del estado de Iluminación que adviene tras el desapego total de las apariencias de este mundo, que generan en nosotros la sensación de lo agradable y lo desagradable, mediante lo cual se condiciona el Karma. Menciona aquí el vocablo Zen y lo define como un estado de vida en que se permanece inalterable, descondicionado y despierto, pero a la vez entregado a la caridad sin ningún tipo de pesar y renunciando a los frutos de dicho estado. El origen del sufrimiento es el mismo que el del Nirvana, por lo tanto se agota el sufrimiento en su vacío. Existe un necesario encadenamiento entre los Budas y los mortales cuando dice: «Los mortales liberan a los Budas y los Budas liberan a los mortales».


El Sermón de la Contemplación de la Mente

En la mente se encuentra la raíz de todas las cosas. El Sutra del Nirvana dice: «Todos los mortales cuentan con naturaleza búdica. Pero se halla cubierta con la oscuridad de la que no pueden escapar. Nuestra naturaleza Búdica es conocimiento: conocer y hacer que otros conozcan a otros. Realizar el conocimiento es la liberación». O sea, la contemplación de la mente es conocimiento. Conocimiento es ayudar a otros al propio conocimiento. La realización total del conocimiento es la liberación de todos los mortales.

Tres venenos infunden la muerte y la perdición: el odio, la codicia y la ilusión. El Camino Moral, la Meditación y la Iluminación son las vías para contrarrestarlos. Esto se ve mejor explicado en las seis Paramitas o Caridad, Moralidad, Paciencia, Devoción, Meditación y Sabiduría. Explica que las referencias a las obras meritorias como la construcción de monasterios, la recitación de los sutras, la prescripción de alimentos o las purificaciones, son el símbolo de prácticas internas que tienen que ver con la localización de determinados motores ocultos en la naturaleza humana, por lo tanto valorizar el contenido de las obras sin las prácticas discipulares es caer en la ilusión y atenerse a las consecuencias kármicas de lo bueno y lo malo.


Como vemos, estos sermones se encuentran plenamente imbuidos de la doctrina Mahayánica de la compasión hacia todos los seres y el necesario encadenamiento de sabios y mortales para liberar a toda la Humanidad.

Es la genuina enseñanza de los Maestros de Sabiduría que floreció de modo extraordinario en la oculta Transmisión de la Ley de un monje que vino del oeste para traer el Zen y algo más.



Figure of_ Bodhidharma

(Ming dynasty /1368–1644 / 17th century)
China

bodhidharmachina.jpg