Dedicado a: A. S. P. + hacia Todo lo Justo, lo Bueno y lo Bello +

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Milla por Milla

 

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Mile for Mile:  Entrevista con el director James ‘Q’ Martin

Este mes se inaugura la película Mile for Mile, la cual documenta la historia de Krissy Moehl, Luke Nelson y Jeff Browning, los atletas en apoyo a la Patagonia, Inc. que corrieron por primera vez el sendero de 170 kilómetros que atraviesa el futuro Parque Nacional Patagonia. La cinta cuenta la historia de su gran aventura, así como también la historia del proyecto Parque Patagonia.

En Diciembre del año pasado, en medio de las corridas, grabaciones y entrevistas, tuvimos el placer de conocer el equipo de grabación, liderado por su director, James ‘Q’ Martin. Originalmente de Arizona, Q también es cofundador del Proyecto Ríos Libres, el cual tiene por objetivo ayudar a mantener la Patagonia silvestre.

Director James Q. MartinDirector James Q. Martin

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La primera vez que fui a la Patagonia fue en 1999 cuando volé hasta Santiago de Chile, y manejé con un fotógrafo francés hacia el sur, hasta llegar a la Cordillera del Fitz Roy. Esa fue la vez que realmente descubrí la región de Aysén. Una de las cosas que más me gustaron de ese viaje fue pasar la noche de Año Nuevo en Río Tranquilo mientras todo el mundo hablaba del fin del mundo del año 2000. Fue entretenido pasar la noche en la mitad de la nada al final del mundo. Y se me pasó por la cabeza que, si todo llegase a terminar, ¡simplemente me quedaría en ese lugar!

Es algo irónico que haya manejado a través del Valle Chacabuco antes de que se convirtiera en un parque, cuando cruzamos por el Paso Roballos. Esa fue también la primera vez que vi el Río Baker, y me acuerdo haber pensado, diós mío, este lugar es tan, tan especial. En ese entonces, una gran parte del norte de la Patagonia no estaba incluida en el mapa. Ese viaje fue en parte la razón por la cual comenzó el Proyecto Ríos Libres. Luego leí un artículo que escribió Kris sobre la propuesta de las represas. Fue allí que comprendí lo que estaba sucediendo.

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¿Cómo se te ocurrió la idea de hacer una maratón?

Ambos Luke y Krissy estaban muy inspirados con el trabajo que hicimos con Ríos Libres, trayendo más conciencia sobre el proyecto de HidroAysén en la Patagonia. Se acercaron para conversar conmigo porque querían usar sus carreras para llamar la atención sobre el proyecto de HidroAysén. Luke me contó sobre el trayecto de 112 kilómetros que corrió [junto con su compañero, defensor de la Patagonia, Inc., Ty Draney] en el río middle fork de Salmon River en Idaho, y todo lo que disfrutó poder formar parte de un proyecto de gran alcance. Krissy ya era para mi alguien admirable, y ya conocía un poco sobre su trabajo con el Conservation Alliance.

El plan en un principio era correr desde el nacimiento del Río Baker hasta su desembocadura en el mar, documentando la corrida para poder llevar una mayor consciencia a la comunidad e influenciar sobre los medios de comunicación. Después, cuando las represas estaban siendo retiradas, Patagonia, Inc., quien había ofrecido apoyar el proyecto, propuso la idea de apoyar una corrida en el parque y mostrar los logros que se pueden obtener si se protegen estas áreas de forma permanente.

Corredores_Luke_Nelson_Krissy_Mohel_y_Jeff_BrowningCorredores Luke Nelson, Krissy Mohel y Jeff Browning.

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¿Cómo se realizó la producción para filmar a los corredores durante el trayecto completo de 170 kilómetros?

Una locura. Este fue un verdadero desafío logístico. Primero, debo agradecer a Dago Guzmán [administrador del parque] por los consejos que nos entregó, y a todas las personas del equipo de CP. Contratamos a dos guías de montaña provenientes de Cochrane, quienes se prepararon trayendo coordenadas GPS para prevenir cualquier problema en las áreas más difíciles, ya que no éramos capaces de prever la corrida completa antes de hacerla. Contamos con un equipo de grabación de cinco personas y dos vehículos, y uno de ellos era Jonathan Byers, quien también corre maratones. Corrió alrededor de 60 kilómetros con los corredores.

A las 4 de la mañana del primer día, pudimos seguir a los corredores desde Chile Chico por momentos a pie y también con camionetas. Luego, los seguimos hasta la Reserva Jeinimeni, y pudimos filmarlos durante trayectos cortos. En un momento, tuvieron que cruzar un enorme cruce en el río, y Jonathan se quedó con ellos durante esos 60 kilómetros en dirección al Camping Casa Piedra, hacia el interior del parque.

Tuvimos que manejar unos 100 kilómetros por otro camino hasta encontrarlos en Casa Piedra al día siguiente. Durante la mañana, Luco, un guía local, y yo caminamos subiendo por el Cerro Tamanguito y los filmamos subiendo. Corrí con ellos hasta llegar al límite de la reserva, y luego me subí de nuevo a la camioneta. Hubo muchas partes de la corrida que no fuimos capaces de grabar, por lo tanto, todos los corredores tenían cámaras GoPro.

Cada 8 kilómetros les pedíamos que pararan para chequear sus cámaras. Para filmar a los corredores, usamos un aparato buenísimo que se llama Movi, el cual estabiliza la cámara con el apoyo de tres cardanes, y así la cámara se mantiene equilibrada atrás de la camioneta o en las manos de una persona mientras corre. Jonathan mide 1 metro con 95, y por eso algunas de las tomas parecen ser desde el helicóptero, pero en realidad es Jonathan quien las toma y tiene los brazos muy largos.

Jonathan_Sosteniendo_la_CamaraJonathan, trabajando duramente en la filmación.

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¿Qué tipo de cámaras estaban usando?

Usamos dos aparatos estabilizadores diferentes, el Movi y el DSLR DGI. Este soporte es básicamente una barra de 30 centímetros que estabiliza la cámara GoPro mientras corres. Usamos una cámara que se llama Panasonic GH4, la cual graba a 4k (resolución muy alta), y también en cámara lenta. El resto era una mezcla de cámaras Canon DSLR, casi todas 5D Mark III. Un día usamos la Roja. Esa es de $100.000 dólares.

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¿Cuál fue la escena más difícil de grabar?

Lo más difícil en realidad fue todo. Cuando digo esto, me refiero a que queríamos que el parque se convirtiera en su propio personaje. Pasamos bastante tiempo con los distintos personajes, entre ellos, Arcilio, Daniel, Paula, Cristián y Dago, para poder llegar a conocerlos y saber que es lo que están haciendo para restaurar la zona. Fue realmente desafiante tratar de integrar a los corredores con la historia del parque, y luego resumir la historia para hacer una cinta corta. La carrera en sí misma fue muy desafiante, pero finalmente el desafío más grande fue tener un equipo de diez personas trabajando simultáneamente para permitir que los corredores tengan tiempo para entrenarse y nosotros nos informábamos sobre el transfondo del parque.

 

 Jeff_Luke_y_Daniel_VelasquezJeff y Luke, conociendo a Daniel Velásquez guardabosque y experto en huemules.


Equipo_Almorzando_-Tsampa_Salmon_Luego_de_un_Dia_Muy_Largo
El equipo comiendo tsampa y salmón despues un día muy largo.

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Krissy, Jeff, y Luke parecen estar pasándolo increíble durante casi toda la película. ¿Hubo momentos difíciles que no nos están mostrando en la cinta?

¡La verdad es que estaban pasándolo realmente bien! Estaban jugando con la nieve cuando nosotros estábamos bajando del Cerro Tamanguito. En general, estaban fascinados. Hubo un par de momentos que grabamos al final del primer día donde los tres estaban bastante agotados. Se estaba haciendo tarde y estaba empezando a oscurecer. Habían estado corriendo por 112 kilómetros, alrededor de 16 horas en el día. La verdad, debo decir que la mayor inspiración para mi fue ver como Krissy se mantuvo con ellos.

En general, ellos tienen un ritmo mucho más rápido que el de ella, y espero que se transmita la manera en que lo estaban pasando tan bien y como se ayudaban. Se que para Krissy fue un poco difícil cruzar un río, y tuvo que apoyarse en ellos para cruzar algunas partes. Fueron muy amables cuando me dejaron correr con ellos durante esa fase. Estaban todos increíblemente entusiasmados y preparados. Cuando se acercaba el final de la carrera, los tres sólo querían llegar. Estaban muy ansiosos por lograr la meta.

Krissy_Luke_y_Jeff_Valle_ChacabucoKrissy, Luke, y Jeff en Valle Chacabuco.

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Mile for Mile dura 15 minutos, pero estuviste en el parque varias semanas. ¿Hubo alguna escena en particular que te hubiese gustado dejar?

Hubo una escena que filmamos explicando el proyecto hidroeléctrico en la confluencia [de los Ríos Baker y Chacabuco], y me hubiera gustado poder dejar esa escena para mostrar todo el esfuerzo que todos han hecho para mantener los ríos libres. [También] era muy difícil contar la historia de cuantas personas han dado su apoyo para que este proyecto se concrete. Me hubiera encantado poder contar estas historias. Es simplemente demasiada información y necesitábamos seguir avanzando.

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Después de terminar tu grabación, Streams of Consequence, me imagino que todavía sigues las noticias de la controversia de las represas en Chile. ¿Crees que la amenaza de las represas se ha terminado?

Yo creo que aun existe una seria amenaza sobre los ríos de la Patagonia. Estas están entre las reservas de agua pura más grandes del mundo. Me encantaría poder ver que algunas de estas zonas se conviertan en parques nacionales o sitios de patrimonio mundial. Me interesa mucho seguir involucrándome en lo que sucederá después, no sólo para sacar los proyectos de las represas sino también para poder idear una manera de proteger estas áreas para siempre.

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¿Cuál es el mensaje que esperas que la gente recibe de esta película?

Lo que espero que esta cinta logre es inspirar a la gente para que protejan lo que está en su propio ambiente, a nivel local. Espero que sirva de motivación para que la gente salga y haga más deportes, pero más que nada para que trabajen dentro de sus comunidades para proteger sus propias zonas. Fue un gran honor que la Patagonia, Inc. nos apoyara, a los corredores y a mi, y CP fue tremendamente amable por invitarnos y permitirnos usar todos sus recursos.

 

 Team_Unidos_por_un_Mismo_DreamParte superior, izquierdo a derecha: Tahria Sheather, Andy Maser, Marty Schnure, Ross Donihue, Jonathan Byers, Heath Stephens, Chris Cresci, Jeff Browning. Abajo: Krissy Moehl, James Q. Martin y Montana Johnson.

 

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Fuente:

_ Conservación Patagonica.

_ Fotografía: James Q. Martin.

 

Links Relacionados:

_ Patagonia.

_ Parque Patagonia.

_ Vimeo Channel.

_ Torres del Paine.

 


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Nihon – 日本 (I)


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Continuará.


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Nikkō-shi (日光市 ), Tochigi-ken.


Kumano Kodō (熊野古道)

Kumano Kodō, una remota región montañosa situada al sur de Kioto, ocupa la mitad inferior de la península Kii. Es un lugar sagrado desde tiempos prehistóricos, origen de la espiritualidad japonesa.

La fe de Kumano tiene sus raíces en la adoración de su impresionante entorno natural, con gigantescos árboles y hermosas cascadas en las que se cree que habitan espíritus. Estas montañas se consideran la morada mística de los dioses…”

 


¿Cómo se puede volver a la ciudad después de una profunda experiencia espiritual compartiendo largos días en las montañas con los Yamabushis?

 

 

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Los Mallos de Riglos

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ESTAn nuestra visita al Castillo de Loarre, estuvimos por la Hoya de Huesca y nos paramos cerca de los Mallos de Riglos. Nos quedamos prendados por su belleza e inmensidad y prometimos volver. El paisaje no deja indiferente, no en vano es uno de las postales más bonitas que da lugar al comienzo de la cordillera pirenaica.

Panorámicas de los mallos hay muchas a lo largo de la carretera, pero esta vez lo que nosotros queríamos era hacer una ruta para verlos un poquito más de cerca.

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El nombre del pueblo de Riglos está asociado a la escalada, siendo las paredes de los Mallos uno de los mejores sitios de Europa para practicar este deporte. Si se va a realizar el circuito que nosotros hicimos que va por los Mallos, es conveniente no pasar muy cerca, caen rocas muy a menudo.

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Como llegar

Desde Zaragoza hay que tomar la carretera que va a Huesca e ir en dirección Pamplona. Las indicaciones hacia Ayerbe nos llevarán a Riglos en unos 6 kilómetros más.

Ruta

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Una vez dejamos el coche en el parking vimos la descripción de la posible ruta que íbamos a hacer, El Camino del Cielo. Dado el calor que estaba haciendo decidimos hacerla en el sentido de las agujas del reloj empezando por la izquierda, cosa que agradecimos sobradamente ya que no sólo te quitaba parte del Sol, sino que ganaba altura más rápidamente para luego ir bajando lentamente hacia el fin del circuito.

Ya desde su base te quedas con la boca abierta al ver las paredes tan de cerca. Y es que estamos a los pies del Mallo Pisón, una vertical de 300 metros que hace las delicias de muchos escaladores tanto expertos como principiantes. Es aquí donde hay que tener especial atención a las rocas que pueden caer. En el tiempo que estuvimos nosotros allí, unos 10 minutos, cayeron varias.

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A partir de aquí y con una altitud de 650 metros ya comenzamos con la subida dejando a nuestra izquierda El Mallo Firé. La peor parte de la subida es en este tramo, donde ganamos altura de manera rápida, y lo peor de todo es que hay pocas sombras donde cobijarte del sofocante calor. En poco más de media hora ya estamos en el primer mirador, al que sólo nos acompañan los numerosos buitres que se dan cita sobre nuestras cabezas. Es la primera señalización que vemos, y nos tira a la derecha para continuar por el camino azul que sigue la senda.

A pocos metros esta el siguiente mirador, sobran las palabras, a lo largo de toda la subida miraras a donde miraras no dejabas de ver los impresionantes conglomerados. Es el sitio idóneo para hacer un alto en el camino y recrearte la vista.

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Mallo Pisón y el Firé a la derecha.

Pero no se vayan todavía que aún hay más. Continuamos la senda para en poco tiempo aparecer en una explanada con una especie de refugio. Es aquí donde se obtienen las mejores vistas de los mallos. No es difícil pasárselo, pues mucha gente tira por la senda de la caseta. El mirador de Espinable, que es así como se llama, tiene unas inmejorables vistas de el mallo Pisón y el mallo Firé,a la derecha al fondo se puede ver la Peña Rueba. Este es el punto más alto de toda la ruta, con 1035 metros.

En la caseta aprovechamos su sombra para tomar algo y descansar un poquito.

Seguimos la senda ahora casi todo el tiempo descendiendo y dejando los mallos principales a nuestra derecha. Es ahora cuando vemos a nuestra izquierda el Mallo Colorado.

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Y es a el Mallo Colorado precisamente al que nos vamos dirigiendo poquito a poco y en un descenso más o menos suave. La verdad es que los Mallos de esta parte son menos verticales y espectaculares, pero no le quitan ni un ápice de belleza al entorno. El más conocido es la Aguja Roja, al cual nos vamos acercando para bordearlo.

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Una vez aquí ya enlazamos con el camino que no lleva a el pueblo de Riglos para dar por finalizada nuestra salida de hoy. La ruta se puede alargar considerablemente bajando por el sendero que conduce el rio Gállego, o haciendo alguna vía ferrata que en Riglos son muy conocidas. Nosotros nos bajamos en coche al rio Gállego a remojarnos un poco, cosa que nuestros pies agradecieron bastante.

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Es una ruta sencilla, en la que ganamos 400 metros de desnivel y unos 8 kilómetros de distancia total recorrida. Hacerla nos llevo tres horas y media con paradas.

Para ver más fotos de la ruta del Camino del Cielo pinchad aqui

 

 

Video de la ruta

 

Artículo & Fotografías:Lo mejor esta por llegar

 

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Link relacionados:

Wikiloc.

MiniNube.

Wikipedia.

Excursiones por Huesca.

Castillo de Loarre.

Senderos Hoya de Huesca.

Mallos de Riglos.

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Torres del Paine

Cordillera del Paine, Chile. (Fuente de la fotografía Wikipedia)

Fotografía original: Earth Nasa

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“La montaña no ha sido hecha para los débiles, para los corazones pusilánimes ni para los comodones de nuestras ciudades. Esos que no tienen más horizonte que el facilitado por las pantallas de cine.

La montaña no se conquista desde una butaca o con una Coca-Cola delante del televisor. Es para los valientes, esos de la raza de los Herzog, Terray, de los Tenzing y los Hillary. Esos que sienten el impulso de la audacia, la nostalgia de las alturas, el odio a los horizontes asfixiantes y pequeños del burgués. La montaña es un constante desafío para el hombre que vale.

¿Qué busca el montañista en su cima?

Si le hacemos esta pregunta al que viene bajando orgulloso de las alturas conquistadas quizás no nos sabrá responder. Es tanto lo que ha encontrado y tan difícil de expresar que nos mirará sonriente y nos invitará a realizar la experiencia.

Ante todo sentirá que ha vuelto de las cimas sintiéndose más hombre y ennoblecido.

Ese es el gran secreto que encierra en su corazón que ahora late más fuerte y parejo. Ha conocido un poco más nuestra tierra, esa que él ama profundamente, con sus indescriptibles paisajes y bellezas inaccesibles (…) ha escrutado los misterios de la creación con el sentido genuino de realeza que tiene el hombre sobre ella.

Se ha emparentado con el Infinito en la soledad de las cimas, donde el aire liviano y puro impregnando sus pulmones le hizo sentirse abrazando el mundo a sus pies con una sola mirada.

Ha comprendido que para captar plenamente el lenguaje de la Naturaleza (…) es necesario purificar el corazón y aceptar con humildad nuestros límites. Se ha sentido fortalecido para enfrentar los deberes más arduos de la existencia.

Para eso, el turista de autobús y aerocarril nunca alcanzará esa plenitud, esa alegría del montañero que llega a la cumbre agotado y sudoroso por el esfuerzo, el sol y la sed: ingredientes imprescindibles para que luego, perdido entre las nieves imponentes y silenciosas, casi tocando un cielo azul profundo y luminoso, oiga el canto que la tierra eleva a su Dios”.


       Pérez Aguirre

En el parque más grande de Chile cada viaje es distinto: por la época del año, el azar de la fauna que logra avistarse o simplemente por los senderos elegidos, por agua, hielo o tierra. Cualquiera —y ésta no es la excepción— es una Experiencia Inolvidable.

El cóndor de las alturas, la huella fresca del puma, el guanaco macho, el águila y esa aparición prehistórica que es el ñandú viven amparados por las Torres del Paine, un imponente macizo de roca volcánica que la fuerza geológica levantó hace 12 millones de años en la Patagonia chilena, donde aún hoy —después de los colonos y contra el eco de los aviones— persiste la sensación de territorio virgen.

Aquí nos sentimos los primeros en llegar, los descubridores del agua pura de la montaña, del hielo azul de los glaciares, de los picos nevados y de los pastos dorados de la pampa. Sus aborígenes ya no están, murieron hace un siglo por las guerras territoriales y las enfermedades de los blancos, pero su mística sigue en el viento.

El paisaje patagónico no escatima: de día las nubes van y vienen inventando sombras con el sol y en la noche, la negrura del firmamento se revienta en mil estrellas.

Sus vetustos bosques de cipreses, lengas y coigües tienen aura de lugar encantado, y en los distintos ecosistemas viven liebres, quirquinchos (armadillos), huemules (grandes ciervos), zorros, pájaros carpinteros de cabeza roja, guanacos, cóndores, águilas, cisnes y otras especies de aves. Un regalo será el vistazo fugaz del mítico puma y mala suerte será toparse con una mofeta solitaria y territorial.

Desde el ángulo sur, a orillas del Lago Pehoé, aparece la postal icónica del parque, con las alturas que componen el macizo del Paine: primero el cerro Paine Grande, con su Punta Bariloche de 2 .600 metros de altura y su cumbre principal de 3 .050; luego el Valle del Francés; más a la derecha los Cuernos del Paine, en los que se diferencia claramente la roca sedimentaria (gris oscuro) de la granítica (gris claro).

Atrás de ellos, las majestuosas Torres del Paine, las tres gigantes hermanas por cuya conquista los escaladores profesionales dan la vida y, finalmente, a la derecha, el extenso monte Almirante Nieto, de 2 .500 mts. de altura. Desde aquí todos parecen estar muy lejos, pero es posible caminar en sus faldas, incluso hacer escalada en algunas partes, o llegar hasta la base de las afiladas Torres y dejar allí tirada la vanidad.


En lengua aonikenk, una de las etnias que habitaron estos territorios hasta comienzos del siglo xx, paine significa azul. Azul el cielo y azules los lagos que lo reflejan. Entre las montañas y los valles circula un sistema hidrológico de numerosas lagunas conectadas por ríos, que son alimentados por el Glaciar Dixon, uno de los brazos del enorme Campo de Hielo Sur, que se extiende tanto por la Patagonia chilena como por la argentina.


Hielo azul


Una de las rutas para llegar al Glaciar Grey es desde el Refugio Pehoé, en la orilla norte del lago del mismo nombre. La distancia es de 11 kilómetros, unas tres o cuatro horas de caminata. En el primer tercio del recorrido abunda la lutita, roca oscura en forma de laja, muy frágil, que se formó hace unos 150 millones de años; en realidad es ceniza de volcán compactada por el tiempo. El paisaje es, más que todo, agua, y el viento sopla con tanta fuerza que parece como si quisiera llevarnos a volar con los cóndores que sobrevuelan nuestros pasos.

La vegetación que se aprecia en este recorrido es la del bosque siempre verde, y la del bosque deciduo (o caducifolio) de verano, con árboles como la lenga, que crece inclinada hacia el oriente por el viento. Aquí vive la única especie de loro de la Patagonia, la cachaña.

Nos cruzamos con varios arroyos de agua pura y fría para la sed. Y más adelante, al bordear el Lago Grey, empiezan a verse témpanos de hielo que se han desprendido del glaciar. Llegamos al Mirador del Glaciar donde el corazón empieza a bombear más rápido y entonces aceleramos el paso en bajada hacia el Refugio Grey, buen lugar para hacer un picnic.

Al abordar la embarcación que nos acercará a esa pared de hielo azul de 30 metros de altura, es necesario sacar el arsenal de prendas contra el frío porque entre más cerca estamos, el viento más se acelera y trae consigo una llovizna glaciar que pega duro en las mejillas. Es probable observar grandes masas de hielo que se desprenden y caen con violencia al agua, fenómeno que emite un tremendo eco que en la cosmogonía de la extinta tribu de los kawésqar es el rugido de Mwomo, espíritu del ruido.

Avanzamos lentamente, el capitán debe saber que nadie quiere que se acabe el recorrido y, cuando ya nos hemos alejado del glaciar y algunos contemplan la estela crespa del motor. Después de la emoción y del intercambio de cámaras entre desconocidos, tomamos asiento en la parte cubierta de la embarcación y se hace un silencio de cansancio, pero también de ritual concluido

Pura agua

Por el camino que bordea el Lago Pehoé llegamos a las Lagunas Mellizas, cuya vista hoy adornan dos arcoiris. Muy cerca pastan dispersos algunos guanacos machos y más adelante aparecen rebaños de hembras con guanacos jóvenes, siempre alertas y preparados para la estampida ante el zarpazo del puma, su único depredador, pues ya no temen a las flechas de los aonikenk.

Antonio Pigafetta, el cronista de Fernando de Magallanes, los llamó “gigantes del fin del mundo”. Los hombres medían en promedio 1.80 metros, eran afinados cazadores nómadas y perseguían a los guanacos por sus pieles y carne.

A fines del siglo XIX llegaron a la Patagonia cientos de colonos, tanto chilenos como de diversas partes de Europa, estimulados por los territorios y las miles de ovejas que el Estado chileno les permitió tener para el desarrollo de la región. El ganado ovino fue presa fácil para los aonikenk, pero sus dueños lo defendieron a plomo y diezmaron así a la población de estos aborígenes, cuyo último cacique murió víctima de viruela hacia 1905.

La historia queda atrás y llegamos al mirador del Lago Nordenskjöld, heredero del apellido de un geólogo sueco que llegó a explorar la Patagonia en 1897. Desde aquí se pueden apreciar el Valle del Francés, el cerro Paine Grande y los Cuernos del Paine, que ameritan una sesión de fotografía.

Siguiendo la carretera, más al oriente, llegamos a la Laguna Amarga: costras de sal se forman en su playa de arena gruesa, sobre la que se desvanecen las crestas blancas de sus olas miniatura. El color de la laguna contrasta con el camuflado de las montañas que la guardan y, a lo lejos, sobre un cielo azul adornado por una pálida peca que es la luna, se ve copado de nieve el Macizo del Paine. La laguna también debe ser hermosa a fines del invierno, cuando desfilan en ella flamencos rosados.

El recorrido por los lagos puede terminar por la carretera que bordea el Lago Sarmiento, uno de los más grandes del parque y nombrado así en honor al astrónomo y explorador español Pedro Sarmiento de Gamboa, el primero en cruzar el Estrecho de Magallanes con fines científicos y quien, en 1579, fue encomendado por el rey Felipe II de España para perseguir por el Pacífico al pirata Francis Drake en sus correrías tras los barcos que llevaban riquezas del Virreinato de Perú a Europa.

Los desniveles

Caminando desde la posada Serrano se accede al Mirador del Toro en apenas media hora de subida a pie. La recompensa es una vista de 360 grados que incluye el Lago Toro, la pampa Serrano, el solitario cerro Ferrier y el Macizo del Paine. No hay que bajar la quijada sino inclinar el cuello hacia arriba, pues en la mañana es posible avistar cóndores, águilas, tiuques y carranchos, estos dos últimos parecidos al águila, pero no tan elegantes.

Vale la pena también dedicar un día para ir a ver lo que la naturaleza hizo en el Valle del Francés. Desde el Refugio Pehoé, el sendero empieza bordeando el Lago Skottsberg. Lo primero es una vista cercana de la Punta Bariloche —que en 1953 cobró la vida de los dos que primero intentaron escalarla—, de los glaciares colgantes del cerro Paine Grande y de los Cuernos del Paine.

Es territorio de zorros colorados, cóndores y los llamados rayaditos, unos pájaros que por su canto podrían hacer casting para Walt Disney. Poco antes de llegar hay que cruzar, una persona a la vez, el puente colgante del Río Francés para llegar a un bosque en el que se escucha el “toc toc toc” del pájaro carpintero. Y entonces, el estático chorro de nieve del Glaciar Fránces: estamos apenas a 150 metros de altura y por encima de nosotros la montaña aguanta toneladas cúbicas de nieve. Mejor ni estornudar.

Después de haber visto los paisajes que vieron los ojos del navegante inglés Fitz Roy y los de Darwin a bordo del legendario Beagle, después de haber experimentado la naturaleza salvaje que enamoró a Florence Dixie y después de haber respirado el mismo viento helado que permitió a Magallanes descubrir el estrecho que lleva su nombre, nos queda la convicción de que el corazón de la Patagonia, más que un lugar muy lejano, es en esencia un lugar silencioso, de diálogos interiores, donde la nieve pone la mente en blanco.

Antes de partir, sólo queda visitar el monumento que se levanta en la plaza central de Punta Arenas y besar el dedo gordo del pie del indio patagón que la adorna, pues dicen que quien lo hace siempre termina por volver.

El clima en el parque es cambiante: hay días lluviosos, nevadas, tormentas y muchos días despejados y soleados: cualquier época es buena para visitarlo. Pero en la primavera, que va de octubre a diciembre, hay flores, nacen los chulengos (guanacos bebé) y llegan manadas migratorias de flamencos y cisnes.

En el mapa que entrega gratuitamente la Conaf (Corporación Nacional Forestal de Chile) están señaladas las rutas. Las hay también para navegar en kayak, en lanchas o catamaranes, escalar, dar paseos en bicicleta, pescar salmón en temporada (octubre y abril) y cabalgar junto con gauchos baqueanos. Lo ideal es planear cada noche, conversando con los guías, el destino del día siguiente.

Cómo llegar

Ubicado unos 2.500 kilómetros al sur de Santiago de Chile, para llegar al parque hay que tomar un vuelo de cuatro horas de la capital chilena hasta Punta Arenas. De allí el traslado hasta el parque es de aproximadamente cinco horas, la mitad del recorrido por carretera pavimentada. (ver links insertados en el presente artículo)


Cómo vestir

Ropa de trekking, idealmente con capas. Es necesario llevar rompevientos impermeable, pantalones cómodos y calzado con suela gruesa de goma. Guantes, gorro, lentes de sol y protector solar.

Dónde dormir

En el interior del parque, en sus alrededores y en Puerto Natales, hay desde posadas para mochileros hasta hoteles de lujo. Todos son amigables con el entorno y tienen programas de estadía que incluyen alojamiento, comidas, traslados de y hacia el aeropuerto de Punta Arenas, y varias opciones de excursiones.


  • Escrito de: Mauricio Gaviria
  • Fotografías ©: Prometeo_Media

George Leish Mallory reflexionaba sobre su ascenso al Mont Blanc:

¿Hemos vencido a un enemigo?

A nadie más que a nosotros mismos.

¿Hemos obtenido éxito?

Esa palabra no significa nada aquí.

¿Hemos conquistado un reino?

No…y sí.

Hemos logrado la última satisfacción…satisfecho un destino.

Luchar y entender, nunca esto último sin lo otro; tal es la ley…

¿Hemos estado sólo obedeciendo una antigua ley entonces?

¡Ah! pero se trata de la Ley”.

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Viaje alrededor del circuito más grande de Torres del Paine, el que llaman la “O”. 50 scouts por un mismo sendero, unidos con un solo propósito, rodear y limpiar Torres del Paine.

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Journey of 50 scouts around the biggest circuit around the national park Torres del Paine in the Chilean Patagonia. One of the most extreme and beautiful places in the world.

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Ruta del Paine.Video relatado en Castellano & Subtitulado en Inglés.

Producción: Primo Works ©

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“This video was written and produced while traveling through Chile & Patagonia with my girlfriend. We spent 5 weeks exploring this amazing country, and this is how we chose to document it. Thanks so much for checking it out.”


Producción: Gnarly bay Productions, Inc.






Recuerdos de Daihonzan Soji_ji

E_zl Maestro Sawaki entró, se inclinó con las manos juntas, delante del responsable del templo, encendió incienso saludando tres veces, y comenzó a dar una vuelta alrededor de la sala a fin de verificar las posturas. Por último se sentó y dió tres golpes a la campana para indicar que zazen había comenzado.

Aquí la atmósfera era completamente diferente a la del Enkaku-ji. El silencio era tenso e impresionante desde luego, pero también era apacible.

Al cabo de treinta minutos, la palabra kusen (1) pronunciada por el Maestro resonó en toda la sala.

Como una piedra lanzada en el agua quieta de un estanque, esta voz despertaba mi conciencia en grandes círculos concéntricos. La intensidad de las inflexiones de cada frase parecían provenir de lo más profundo de los pulmones:

“Zazen es llegar a ser íntimo consigo mismo. Zazen es saber encontrarse solo en el seno del universo y aprender a conocerse, a familiarizarse perfectamente consigo mismo.

En zazen no hay que esperar a obtener nada, sea lo que sea. Hay que ser completamente mushotoku.(2) No hay que buscar el satori, ni alejar las dudas. Tampoco hay que esforzarse en rechazar los pensamientos enojosos, porque nada importa.

¡Zazen no es pensar con la cabeza! Es una disciplina de todo el cuerpo. La vía del Buda hay que percibirla a través de los sentidos y no a través del cerebro intelectual.

Esta disciplina física es en ella misma Satori (3).

La postura basta para alcanzar el Satori.

Durante zazen, se entra en contacto con el universo, se llega a contemplarlo de un vistazo.

Hacer zazen durante decenas de años sin comprender su esencia es algo inútil, que no tiene ninguna relación con la Vía del Buda.

No se puede beber una cerveza sin gas. Lo mismo sucede con la postura: No debe ser blandas sino majestuosa e imponente. No debe parecerse a esos tigres de papel cuya cabeza se balancea en todos los sentidos.”


Después nos dirigimos a un anfiteatro donde el Maestro nos dió una conferencia sobre el Shodoka. Las palabras fluían naturalmente de su boca, no tenía que buscarlas. Su inspiración le venía de los temas más inesperados. Esta perfecta facilidad me entusiasmaba.


“Aprended a trascender la historia.

No es más grande un hombre porque esté situado más alto. Ni se volverá más sabio porque gane más dinero.

Muy a menudo, un hombre modesto y oscuro tiene más sabiduría que el director de una gran firma o que un primer ministro.

Ni la reputación ni el dinero determinan el valor de un ser humano.

¿Por qué tenéis fe? Tengo la costumbre de preguntar.

Lo más a menudo, me responden: Porque quiero evitar el infierno”

Pero ¿Cómo sabéis que se está mejor en el paraíso que en el infierno?

Entonces mi interlocutor no sabe qué responder. Después de todo, el infierno es muy relajado

¡allí podéis beber con vuestros hermanos los demonios!”

“Los demonios y los ángeles tienen el mismo origen. Los árboles, las flores, los ríos y las montañas también. El santo es sin ego, pero no está desprovisto sin embargo de personalidad.

El cielo y la tierra son uno e infinitos, nadie existe fuera de sí mismo y el yo no existe fuera de los demás.

En nuestra época, los hombres prefieren el dinero a la religión. Es imposible cambiar su actitud. Sean cuales sean sus esfuerzos, es suficiente que persigan un beneficio o un provecho personal para desembocar inevitablemente en la caída al infierno.

La actitud de un hombre que cae por accidente a un río y lucha con todas sus fuerzas para no ahogarse, es totalmente diferente a la de un hombre que salta al río para salvarle. Lo mismo sucede con el infierno.

Áquel que cae en él por falta de atención y áquel que le salva tienen dos actitudes diametralmente opuestas.

Esto es lo que enseña la Vía del Bodhisattva (4) en el budismo Mahayana. No hay conducta más loable que darse a los demás totalmente olvidándose de sí mismo.

Hasta el momento presente, he huido de la reputación. Ya que ¿Qué es el triunfo? No necesito dinero y mi vida tampoco.

Sin embargo he luchado con pasión. Me he negado a hacer de mi vida una aventura intelectual. Es en el esfuerzo donde he encontrado la medida de mi mismo. He evitado el elogio tanto como la envidia. No sé que es la envidia.

El príncipe Satta, antes de ser devorado por un tigre, pronunció las siguientes palabras:

“Toda acción es efímera. Todo ser viviente está condenado inevitablemente a desaparecer. Nadie escapa a esta ley. La soledad de la muerte debe convertirse en nuestra alegría.”


Estas palabras pueden resultaros curiosas, pero demuestra la pasión que ponía Satta en su búsqueda de la Verdad. Poco le importaba su vida de cara a la urgencia de su búsqueda.

El príncipe Fuse daishi (uno de los discípulos de Buda) se retiró un día a la montaña, abandonando a su mujer, a sus hijos, su rango y todas sus riquezas. Y todo ésto con una sola meta. Simplemente con el fin de descubrir lo que él era en el fondo de sí mismo, ya que hasta entonces nunca se había conocido verdaderamente.”

Un_zn día acompañe a Kōdō Sawaki a una prisión a la que había sido invitado como capellán. En ella se encontraba encarcelado uno de los miembros más importantes del partido comunista, el profesor Sano (5). El Maestro se dirigió directamente a los prisioneros:

“ahora me veis vestido con el hábito de monje, pero yo también he estado en prisión, en Kobe, durante mi juventud. ¡Realmente tengo la impresión de que la policía contribuye eficazmente a que os multipliquéis!”

Los prisioneros salieron inmediatamente de su pasividad llena de desconfianza y se sintieron a sus anchas, porque comprendieron que estaban ante un capellán poco ordinario y que sabía ponerse a su nivel. Sorprendido, le pregunté al Maestro en qué ocasión había sido puesto entre rejas.


“Fue un error. Un día, cuando tomaba el barco en dirección a Kobe, un pasajero se dió cuenta de que le habían robado todo su dinero. Como yo tenia la apariencia de un vagabundo, fuí arrestado. No había hecho nada, me dirigía en peregrinación a Amagusa y, aunque era muy pobre, habría sido incapaz de robar nada. Intenté explicarles, pero se obstinaron en su error. ¡

Me preguntaba porqué había tenido la mala suerte de ser arrestado!

Fue una de las raras veces en mi vida que derramé lágrimas de despecho.

Impotente, intenté aclarar la situación haciendo haciendo zazen. Fue en prisión donde me dí cuenta de que nunca había llevado una vida tan sobria, tan depurada, acostándome sobre una plancha dura con una sola manta, despertado brutalmente cada mañana y recibiendo una comida repugnante, cortado del mundo y encerrado en una celda oscura.

Realmente no habría podido elegir un lugar mejor para familiarizarme conmigo mismo. Al final llegué a apreciar tanto este modo de vida que lo encontraba superior incluso al que podía llevar en el templo, ya que el entrenamiento espiritual que estaba obligado a aceptar en la prisión era definitivamente más profundo.”


Hacia 1940, Kōdō Sawaki me impulsó a formar parte de un comité para el desarrollo de las artes marciales que él presidía, rodeado de maestros de judo, de tiro con arco y de kendo. Por aquel entonces dió un discurso sobre el secreto de las artes marciales en relación al Zen:

“La escuela Unkoryu (6) tiene como primer precepto el deshacerse de todo egoísmo. Aquel en el que la intención de matar a su adversario está aún presente, deberá él mismo perder la vida.

La meta del combate tal y como lo enseña la escuela Unkoryu es tocar al adversario sin pensar en sí mismo. Durante todo el tiempo del combate, los dos adversarios deben abandonar toda preocupación vulgar, todo artificio, toda astucia y no temer a la muerte. El Zuijunsho expresa con condición la esencia misma de esta enseñanza.

“El adepto de las artes marciales debe llegar al no- pensamiento, al no-deseo, a la no-esperanza, al no-apego, a la no-relajación; debe estar preparado a lanzarse como el viento, ser tan móvil como él. Hay que ser libre como el aire que se desplaza a través del cielo y de la tierra, y puede alcanzar no importa qué rincón del universo.”


Es indispensable perseverar con determinación en la meta que se ha fijado inicialmente. ¡Si un hombre no es capaz de alcanzar el paraíso, al menos que acepte el infierno!

El individuo más despreciable es áquel que a semejanza del común de los mortales, no tiene la dureza necesaria para alcanzar el paraíso, pero que al mismo tiempo no es lo bastante intrépido para saltar al infierno.

Todo el mundo puede encontrar en las mujeres y en el vino o bien su infierno o bien su paraíso. Pero es absolutamente necesario que haga su elección y que someta a ella de manera resuelta los principios mismos de su vida.”


(Extraído del cuaderno de notas del Maestro Kōdō Sawaki)


Así terminó su discurso, dejando a la audiencia llena de entusiasmo y con deseo de oír aún más.


“Un día de primavera tranquilo y apacible

He sacado tres canicas de las mangas de mi hábito

Y me he ido a jugar con los niños del barrio

Bajo el cielo suave y fresco.”

Shin_T

Kōdō Sawaki, El Maestro Zen Errante

K_zōdō Sawaki nació en el seno de una familia acomodada cerca del santuario de Ise en 1880. Tuvo otros seis hermanos. Su nombre real era Tsaikichi.

Su madre murió cuando él contaba cinco años y a los ocho perdió a su padre. Fue adoptado entonces por un tío suyo muy estricto y brutal.

Su nombre era Sawaki Monchiki. Este era un hombre débil y perezoso que según sus propias palabras “sólo creía en el tabaco y en el sexo” y que había tenido once esposas. La última de ellas era una prostituta que sufría crisis de histeria. A los trece años tuvo que trabajar y para poder mantenerse se convirtió en vigilante a sueldo de apostadores, su labor consistía en descubrir a los tramposos.

En 1894 estalló la guerra chino-japonesa y Kōdō Sawaki fue llamado a combatir, demostró mucha valentía durante los combates y fue condecorado en diferentes ocasiones. Durante uno de esos combates resultó gravemente herido tras recibir un disparo en la boca, fue dado por muerto y arrojado a una fosa común.

Herido de gravedad e incapaz de moverse por el peso de los cadáveres que tenía sobre él, permaneció varios días bajo los cuerpos en descomposición. Cuando iban a ser incinerados, fue descubierto con vida y pudo regresar a Japón como inválido de guerra.

Así, a los dieciséis años, sin familia, sin dinero, sin amigos, sin alimentos y sencillamente con la ropa que llevaba puesta, viajó a pie al templo de Eiheiji. Los monjes, creyéndole un pordiosero y un loco (aún no podía hablar correctamente por el disparo que había recibido en la boca), se negaron a escucharle.

Sin mostrar desánimo, Kōdō Sawaki insistió en ser admitido en el templo. El responsable del templo, conmovido por la insistencia de aquel joven, finalmente le aceptó.

Durante este período conoció al maestro de la secta Soto, Sawada Koho Roshi, de quien finalmente recibió la transmisión.

Tras haber recibido las enseñanzas de su maestro, se mantuvo junto a él durante dos años y después se retiro a vivir a una ermita abandonada. Prácticamente no dormía porque le preocupaba mucho perder el tiempo, se dedicaba por completo a practicar shikantaza y a estudiar el Shobogenzo.

Para ahorrar tiempo solo comía arroz y judías, ambos crudos.

Después de cinco años de interrupción ingresó al templo Horyu-ji en Nara en donde realizó los estudios de filosofía sin descuidar jamás su práctica de zazen ni el estudio del Shobogenzo (texto primordial del maestro Dogen).

En 1912 se convirtió en el primer discípulo del templo de Yosenji. Luego vino un período de aislamiento que finalizó a la edad de treinta y siete años. Durante los años siguientes, ocupó diferentes cargos en diversos templos. En 1935 se convirtió en profesor de zazen en la universidad de Komasawa y primer discípulo en el templo Soji-ji (el otro templo principal de la escuela Soto).

Se hizo muy popular en Japón, organizando retiros y campos de verano en diversos lugares. Enseñó tanto a monjes como a laicos, dió conferencias en universidades y prisiones y participó en la fundación de diversos centros de práctica.

Debido a su resistencia a instalarse en un templo y a que se le encontraba siempre sólo, se le dio el sobrenombre de Kōdō el errante.

Kōdō Sawaki Roshi aportó un nuevo aire a un Zen moribundo, reintroduciendo la práctica universal de zazen, heredada del maestro Dogen.

A la edad de ochenta y seis años cayó gravemente enfermo y pasó sus tres últimos meses en Antaiji (templo que él había convertido en un lugar de práctica pura). Inmediatamente antes de su muerte, otorgo la ordenación monástica a su discípulo Taishen Deshimaru.

Desde su lecho, Kōdō Sawaki pasaba largos momentos contemplando el monte Takagamine y tres días antes de su muerte le comentó a una monja:

“Míralo. La naturaleza es magnifica. Comprendo los problemas de los seres humanos. Durante toda mi vida, jamás encontré a un hombre al que me pudiera someter y que yo hubiera podido admirar.

Pero este monte Takagamine me mira siempre desde lo alto y me dice: Kōdō, Kōdō”.

Estas fueron sus últimas palabras.

Kōdō Sawaki Murió el 21 de diciembre de 1966 a las 13:50 hrs.


Nota: Existe una discrepancia muy importante a la hora de situar histórica y temporalmente las graves heridas que Kōdō Sawaki recibió durante la guerra.

Algunos biógrafos (como Philippe Coupey, autor de la introducción de “La voz del valle” de T. Deshimaru), defienden la historia descrita en esta biografía, mientras que otros autores sitúan este episodio en la guerra que enfrentó a Rusia y a Japón en 1904, de este modo, Kōdō Sawaki tendría en ese momento 24 años.

En este último caso, el viaje al templo de Eiheiji que Kōdō Sawaki llevó a cabo a los 16 años se habría realizado sin problemas de salud.

Los demás datos que aparecen en esta biografía están contrastados y los diferentes autores coinciden en sus detalles.

Shin_T

Taisen Deshimaru, El Maestro Zen de Occidente

T_zaisen Deshimaru fue educado por su abuelo, un maestro samurai antes de la revolución Meiji, y por su madre, una devota seguidora de la secta budista Shinshu.

Desde muy joven le atormentó la idea del efímero mundo que representaban el nacimiento y la muerte. El nembutsu, práctica habitual de su madre no le satisfacía, ni tampoco el estudio de la Biblia cristiana que desarrollo bajo la guía de un pastor protestante.

El cristianismo, que en un principio atrajo toda su atención, pronto perdió su atractivo para Taisen, que pensaba que esas enseñanzas se perdían en una imaginería abstracta y poética muy bella, pero poco eficaz en la práctica.


 

En su búsqueda de la paz para su mente, abandonó sus estudios sobre el cristianismo y volvió al budismo. Como consecuencia de esta decisión entró en contacto con la secta Rinzai. Insatisfecho tanto con la doctrina Rinzai como con sus propios resultados como empresario y hombre de negocios, Deshimaru comenzó a recorrer un tortuoso laberinto que le conduciría al maestro de la secta Soto, Kōdō Sawaki.


Se cuenta que al llegar por primera vez a a la ermita del maestro, encontró a Kōdō Sawaki de espaldas a la puerta de entrada, sentado en la posición perfecta. Superando la sorpresa inicial, Deshimaru se dirigió al maestro, pero Kodo no respondió, Taisen lo intentó nuevamente con el mismo resultado, al tercer intento, recibió la respuesta del maestro que no se había movido en absoluto. He estado esperando impacientemente tu visita dijo Kōdō Sawaki.

 

Taisen Deshimaru se convirtió en discípulo, y siguiendo directamente las enseñanzas de su maestro, se dedicó en cuerpo y alma a la práctica del shikantaza.


Sin embargo, tras el ataque del ejército japonés a la base americana del puerto de Pearl (Pearl Harbor), las circunstancias obligaron a separarse a maestro y discípulo. Deshimaru transmitió a su maestro su inquietud sobre las posibilidades de Japón de ganar la guerra, y su maestro le contesto:

Nuestra patria será destruida, nuestro pueblo aniquilado… y quizá sea esta la última vez que nos veamos. A pesar de todo, ama a toda la humanidad sin que te importe su raza o credo.

Deshimaru iba a ser enviado a una misión hacia aguas enemigas, su maestro lo sabía y le entrego su viejo rasuku (kesa de cinco bandas que se emplea para viajar) y un cuaderno que contenía el shodoka.

 

La tarea de Deshimaru consistía en dirigir una mina de cobre en Indonesia que estaba controlada por los japoneses, para ello, se embarcó en una flota de cargueros y destructores. Al poco de dejar atrás las aguas controladas por Japón, submarinos de los Estados Unidos realizaron un devastador ataque contra el convoy y fueron hundiendo los barcos uno tras otro.

El carguero en el que viaja Deshimaru llevaba un cargamento de dinamita, y cada vez que un torpedo pasaba junto al barco, los tripulantes, presa del pánico se lanzaban al agua.

El buque estaba en manos de un capitán muy capaz, así que Deshimaru permanecía sentado en perfecta posición de loto en el castillo de proa, bajo el entarimado del sollado donde se hallaba el capitán.

 

Cuarenta días más tarde, el carguero entró finalmente en Mekong y alcanzó puerto.

De una flota de 50 navíos, únicamente ese llegó a su destino.

 

En la isla de Bangka, cerca de la costa de Sumatra, Deshimaru enseñó la práctica del zazen a los habitantes chinos, indonesios y europeos que vivían allí.

 

Sin embargo, triste y decepcionado por el brutal comportamiento que las propias tropas japonesas tenían con los nativos, tomó parte activamente en favor de la gente de Bangka. Deshimaru fue perseguido por pertenecer a la resistencia que luchaba contra el ejército imperial japonés, y fue enviado a prisión.

 

Antes de que fuera ejecutado junto con todos los acusados de ese y otros delitos, llegaron órdenes de las más altas instancias militares y todos y cada uno de los detenidos fueron puestos en libertad.


Embarcó de nuevo hacia la isla de Billiton, donde debía hacerse cargo de una mina de cobre capturada a los holandeses. Y de nuevo su barco fue atacado, esta vez por cazas americanos. Deshimaru salió despedido y cayó al mar, sin salvavidas pero con el cuaderno de su maestro en sus manos.

 

Permaneció a flote durante un día y una noche, y finalmente fue encontrado con vida por una patrullera japonesa.

 

Cuando acabó la guerra, fue hecho prisionero por el ejército americano y enviado a un campo de prisioneros de guerra en Singapur. Tras muchos meses de penurias, finalmente fue puesto en libertad junto con otros veinte mil soldados.

 

Deshimaru se reunió de nuevo con su maestro y permaneció a su lado hasta la muerte de este último, acaecida catorce años más tarde.

 

Recibió la ordenación monástica poco antes de que su maestro cayera enfermo, obteniendo la Transmisión en el lecho de muerte de Kodo Sawaki.

Durante los momentos finales de Kodo Sawaki, este le encomendó a Deshimaru el que sería el objetivo de su vida a partir de ese instante; llevar la verdadera Transmisión del Buda a Occidente.

 

Tras morir Sawaki, Deshimaru permaneció sentado inmóvil durante cuarenta y nueve días.

Dos años después, dejo a su hijo al frente de la responsabilidad de su familia y se dirigió a Francia sin saber una sola palabra de francés, únicamente con su kesa y sus cuadernos de notas, en ese momento contaba con cincuenta y tres años.

En 1967, en París, alojado en la trastienda de un almacén de dietética, Deshimaru practica zazen todos los días y se gana la vida dando masajes shiatsu y conferencias. Sostenido por su profunda fe en la práctica de zazen y en la transmisión de su maestro, consigue hacer accesible para los occidentales la enseñanza de los grandes maestros zen.

 

Impresionados por el zazen y por la personalidad de Taisen Deshimaru, cada vez más gente practica con él. Abre un dojo, dirige las primeras seshines y empieza a ordenar a sus discípulos como bodhisattvas, monjes y monjas.


Su actividad no se limita a la enseñanza en el dojo. Tiene un profundo deseo de ayudar al ser humano de la civilización actual, cuyo desequilibrio percibe, y de hacer que consiga por medio de zazen una comprensión más profunda de sí mismo y de su vida.

Con la ayuda de sus discípulos, que cada vez son más numerosos, crea más de cien dojos en Europa y funda el templo de la Gendronnière, el mayor dojo zen de Occidente.

 

Al mismo tiempo educa a sus discípulos. Su enseñanza es muy concreta y está enraizada en la vida cotidiana. Reconocido por los principales templos del zen soto de Japón, se le nombra kaikyosokan (responsable de la enseñanza del zen) para toda Europa. En su país se le llama el Bodhidharma de los tiempos modernos”.

Para sus discípulos es sencillamente Sensei, el Maestro. En sus últimos años, cada vez más consciente de la urgencia de ayudar al ser humano en el desequilibrio del mundo moderno, intensifica sus actividades, trabajando incansablemente, sin permitirse un descanso.

 

A principios del año 1982 se pone enfermo, lo que no le impide seguir haciendo zazen todos los días con sus discípulos. En primavera se va de Francia a Japón y muere el 30 de abril. Sus últimas palabras para sus discípulos son:

Por favor, continuad zazen.

Sh-N

Otera_Nihon

 

Soto-Zen-History

F_zue durante el período Sung del Sur, cuando Dogen Zenji viajó a China para estudiar el Dharma.

 

Tras visitar muchos templos, a la edad de 26 años, conoció a Nyojo Zenji, el abad del monasterio de Tendosan Keitokuji y heredero en el Dharma del linaje del Soto Zen. Debido a este afortunado encuentro, Dogen Zenji pudo estudiar con éxito, junto con Nyojo Zenji, el Buda Dharma Transmitido Auténticamente, tal y como se ha transmitido desde el Buda Shakyamuni.

Inmediatamente después de su regreso a Japón, a la edad de 28 años, Dogen Zenji escribió el Fukan-zazengi (Principios universales de Zazen) para proclamar el Buda Dharma Transmitido Auténticamente. A pesar de la oposición de escuelas japonesas más antiguas de budismo, especialmente los monjes del monte Hiei, Dogen Zenji lo sintió como una tarea urgente el fomentar verdaderos seguidores del camino, para proclamar las enseñanzas verdaderamente transmitidas.

Con esto en mente, se asentó primero en el templo de Koshoji, en Uji, y posteriormente en el templo de Eiheiji, en Echizen. Fiel a su compromiso de que bastaría una, o incluso media persona, se dedicó enteramente al objetivo de captar verdaderos seguidores del Camino del Buda.

Este pensamiento de Dogen Zenji fue transmitido a sus sucesores: Koun Ejo Zenji, el segundo abad de Daihonzan Eiheiji, y de Ejo Zenji, Tettsu Gikai Zenji, que fundó el templo Daijoji en Kaga. El discípulo de Tettsu Gikai Zenji, Keizan Zenji, heredó entonces el Dharma.

De entre los discípulos de Keizan Zenji, fue Meiho Sotesu Zenji el que más tarde heredaría el templo de Yokoji, y Gasan Joseki Zenji el que heredaría Daihonzan Sojiji. Estos maestros también formaron a muchos estudiantes brillantes que difundieron las enseñanzas de la escuela Soto Zen por todo Japón.


Aunque la escuela Rinzai Zen, que también había heredado una corriente del Zen chino, tenía el apoyo y contaba con gente muy poderosa entre sus creyentes, incluyendo al gobierno Shogun y a la nobleza, la escuela Soto Zen encontraba a sus adeptos principalmente entre las familias acaudaladas en los distritos rurales, así como entre la población general.

Por esta razón, la escuela Soto Zen popularizó sus enseñanzas principalmente en zonas rurales.

Durante el final del período Kamakura, y en el período Muromachi, la escuela Rinzai Zen estableció cinco templos principales en Kyoto y Kamakura, inaugurando así el sistema de “Cinco montañas-Diez templos” (Gozan-Jissetsu). Esto animó de forma importante el desarrollo de una cultura influenciada por la mentalidad Zen, especialmente en el movimiento literario conocido como Gozan-Bungaku (Literatura de las cinco montañas).


En contraste, la escuela Soto Zen evitaba conexiones con el poder central, prefiriendo mezclarse con las masas y responder a las necesidades más simples de la gente común, mientras continuaba un camino lento, pero constante, de actividades de enseñanza. Por supuesto, a través del flujo de la historia, la escuela Soto Zen ha experimentado períodos de confusión y cambio.

El establecimiento del jidan seido (el templo impone el sistema al feligrés) por el gobierno Shogun en el período Tokugawa, condujo a la organización central y control de los templos en todo el país. Fue entonces que muchos grandes maestros que impartían sus enseñanzas en la escuela Soto Zen, hicieron su aparición, donde se incluían a Gesshu Soko, Manzan Dohaku y Menzan Zuiho.

 

Estos maestros fueron fundamentales para corregir los (errores) en la transmisión del Dharma, mientras hacían énfasis en la necesidad de regresar al cuidado original de Dogen Zenji en la auténtica transmisión cara a cara (menju-shiho). Esto fue una parte de un movimiento para resucitar la revelación original de la escuela Soto Zen.

Esto también condujo a una copiosa investigación y edición de clásicos de la escuela Soto Zen, comenzando por la obra maestra de Dogen Zenji, Shobogenzo (El Tesoro del verdadero ojo del Dharma).


Con la llegada de la restauración Meiji, el nuevo gobierno se sustentaba en la autoridad del emperador, ya que la teología sintoísta le confería su divinidad. Debido a la estrecha relación entre el sistema imperial y la religión popular, el gobierno instaló la religión sintoísta tradicional en el centro de la sociedad, separando budismo y sintoísmo, así como tratando de hacer desaparecer el budismo.

 

El gobierno, incluso llegó a promulgar la necesidad de “eliminar al Buda y derrocar a Shakyamuni” (haibutsu-kishaku). Este hecho fue un grave contratiempo para el mundo budista, pero las diversas escuelas budistas consiguieron sobreponerse a los problemas.

En este período, la Escuela Soto Zen contempló el surgimiento de Ouchi Seiran Koji, que editó la versión original de Shushogi (El significado de la práctica y la realización). Azegami Baisen Zenji, del templo Daihonzan Sojiji, y Takiya Takushu Zenji, del templo Daihonzan Eiheiji, revisaron los textos de Ouchi y lo promulgaron como el estándar para la difusión de las enseñanzas de la escuela Soto Zen.


El Shushogi ha jugado un papel importante en la popularización de las enseñanzas entre los laicos. Hoy en día, la escuela Soto Zen se ha convertido en un movimiento religioso mayoritario que cuenta con alrededor de 15.000 templos y unos ocho millones de devotos en Japón.


Otera_en_Nihon

Notas:

(1).-Kusen: Enseñanza durante Zazen. Constituye la transmisión oral de la enseñanza del maestro.

(2).-Moshotoku: Sin meta ni espíritu de provecho.

(3).-Satori: El despertar, la iluminación.

(4).- La vía del Bodhisattva o Bosatsu Do, la doctrina que enseña que la perfección personal debe estar acompañada de la compasión universal.

 

(5).-Hay que precisar que antes de la guerra, los comunistas japoneses eran el objeto de una persecución implacable.

(6).- Unkoryu: Una de las escuelas de artes marciales más antigua de Japón.

Gr-Z

::: Los textos del presente artículo, corresponden a extractos del libro: Autobiografía de un Monje Zen” de Taisen Deshimaru.

Editorial Luis Cárcamo (Madrid)

::: Referencia de las biografías del Maestro Kōdō Sawaki y Taisen Deshimaru: web zazen.es

::: La fuente original de los Videos presentados al igual que los textos de Historia de la Escuela Soto Zen, son una producción realizada por la Escuela Budista Zen Soto_Shu de Japón.

Website: global.sotozen-net.or.jp



Fotografías del Tíbet en otoño

:::Fotografías del Tíbet en otoño:::

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Cuando uno sale del Aeropuerto Gonggar de Lhasa, le recibe un cielo azul moteado de nubes blancas como un enorme cartel de publicidad que dijera: “Usted está ya en el techo del mundo”.
   El Tíbet difiere en paisaje de zona a zona y de estación a estación, pero siempre reinan el aire puro, el paisaje hermoso, una rica cultura étnica y una densa atmósfera religiosa.
   Avanzado el otoño, este reportero viajó más de 20 días por la ciudad de Lhasa, la prefectura de Xigaze y la prefectura de Nyingchi, donde tomó más de mil fotografías, reteniendo muchas imágenes en su mente.

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De polo a polo

Planeta Tierra

(Video completo relatado en castellano)


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