Dedicado a: A. S. P. + hacia Todo lo Justo, lo Bueno y lo Bello +

Para Iluminar Mil Lámparas

por Grace F. Knoche ©


Escrito con franqueza y efusión, Para Iluminar Mil Lámparas comparte un panorama universal sobre las búsquedas centrales de la existencia humana, a la vez que provee nuevas percepciones prácticas sobre el diario vivir y el crecimiento espiritual. Al ofrecer una crítica seria de los puntos de vista religiosos y científicos y de las prácticas actuales a la luz de la teosofía, la autora presenta las ideas de la fundación de la herencia espiritual de la humanidad, dirigiendo nuestra responsabilidad como a compañeros en una unidad que alcanza el núcleo de todos los seres. Al hacerlo así, ella sugiere cómo podríamos vivir con dignidad, propósito y compasión, cualesquiera que sean nuestras circunstancias.


“Si suficientes hombres y mujeres no solamente creyeran, sino también siguieran sus intuiciones, y conscientemente dirigieran sus destinos formando una unidad compacta con la causa de la compasión, habría toda razón para tener confianza en que nuestra civilización, algún día, daría el salto desde el egocentrismo hacia la fraternidad genuina en cada fase de la iniciativa humana.”

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Imagen ©: The Silence Beyond

by Herman Smorenburg

 


 


 

Prólogo

“Siguiendo las instrucciones de los sabios de un ciento de generaciones pasadas, ahora siembro la preciosa simiente para los miles de años por venir”. — I-TSING, 7° siglo, Erudito budista chino.

La tradición legendaria y escrita da testimonio de la presencia, a través de todos los tiempos, de una fraternidad de hombres y mujeres dispersos sobre toda la tierra, quienes vibran con los impulsos espirituales que bajan a este planeta desde las regiones superiores. El reconocimiento mutuo entre ellos no depende de una insignia externa, sino de una comunión interior. Y así es el caso de I-Tsing, quien tradujo al chino centenares de textos budistas en sánscrito; y el de su asistente, Cheng-Ku. Cuando ellos se encontraron, se pensó que se habían conocido entre sí “desde tiempos pasados,” y después de familiarizarse con la importancia de la misión de ellos, Cheng-Ku le expresó a I-Tsing:

Cuando la Virtud (el discípulo) desea reunirse con la Virtud (el Maestro), ellos lo logran sin necesidad de medio alguno, y cuando el tiempo está para que se cumpla esa madurez, nadie puede evitarlo, aun si ellos así lo quisiesen.

¿Puedo, entonces, proponerte sinceramente el multiplicar nuestro Tripitaka [los “Tres Cestos”, o las Grandes Divisiones del Canon Pali] junto contigo, y ayudarte a iluminar un millar de lámparas?A Record of The Buddhist Religion as Practised in India and The Malay Archipelago, (671-695 DC), I-Tsing, p. xxxvi.

Cuando la virtud se reúne con la virtud — ¿Cómo describir mejor la experiencia del reconocimiento intuitivo? Tal vez esto pueda explicar, al menos en parte, el despertar global que está verificándose ahora, donde millares de hombres y mujeres de intereses y educación diversos, conscientemente o no, se encuentran en la misma longitud de onda: ellos están entusiasmados con la urgencia de hacer todo lo que esté dentro de sus posibilidades para ayudar a cambiar a la humanidad, desde la autodestrucción sin sentido hasta la autoregeneración pensante. Ellos trabajan por salvaguardar la dignidad humana y su amor propio, por la protección de nuestro planeta, y por la construcción de un nuevo tipo de civilización con fundamento sobre la fraternidad de toda vida y la colaboración gozosa de pueblos y razas para el beneficio de la humanidad entera.

 

Al mismo tiempo, este es un período de una incertidumbre enorme, cuando todo lo que los seres humanos valúan más, está siendo pesado por la balanza. ¿Tendríamos, individual y colectivamente, la intuición y la valentía de hacer la transformación desde la egocentricidad hacia el panorama de una dimensión planetaria y solar? En realidad, esto ya está sucediendo en silencio, pues es como la semilla que germina bajo las nieves del invierno. Así, en lugar de concentrarnos en lo peligroso y venenoso de las relaciones humanas, permitámonos celebrar el encanto de la vida. Desde la maravilla de nacer hasta la belleza inamovible de la muerte — las dos fases de la vida — todo es transformación, cambio, reflujo, flujo, reflujo. La espiración de la divinidad produce mundos, humanos, átomos y soles desde lo Desconocido a la visibilidad, capacitando a cada uno a expresar un poco más de su potencial. Cuando el ciclo se completa, la inspiración, la retractación de la energía de vida, enrollándose hacia dentro, es lo que sigue; una vez más, el derramamiento de formas libera consciencias dentro de los dominios enormemente etéreos.

 

 

No existe un veneno sin que la naturaleza no disponga de un antídoto para él. Así como la ingenuidad científica nos ha proveído con los medios del suicidio racial, así mismo los esfuerzos actuales para sintetizar las intuiciones científicas del Occidente con el pensamiento místico del Oriente nos están suministrando con las herramientas para nuestra emancipación — si tenemos la valentía y la voluntad de utilizarlas para fines benéficos. Por ejemplo, tomemos el concepto de que el universo físico es análogo a un holograma, en donde las imágenes tridimensionales pueden ser proyectadas desde cualquier parte del negativo: esto es extremadamente sugestivo, especialmente si se aplica al ser humano como una inteligencia espiritual. Además, es una comparación sorprendente a la enseñanza de sabiduría, una vez se sostenga que toda chispa de vida comprende al todo.

 

 

Mediante varias metáforas, un antiguo sutra budista trae a cuenta que cada ser y cada cosa participan de la esencia de buda. En un ejemplo, ello visualiza al Buda original (Adi-Buddha) sobre un trono de mil pétalos, cada pétalo comprendiendo a un universo con un ciento de millones de mundos, cada uno de ellos, a su vez, tiene sus propios soles y lunas y budas menores de la estatura de Gautama, quien — por él mismo — es “una porción diminuta” de la esencia original de Buda. De esta manera, cada partícula de polvo, igualmente contiene “Budas incontables.”*

*Avatamsaka-sutra (Flower Garland Sutra, Kegon-sutra in Japan). Cf. Japanese Buddhism by Sir Charles Eliot, p. 108-10

No es sorprendente que la gente, a través de las edades, haya venerado dioses como razas de seres cuyas obligaciones hacia sus hijos terrestres — dioses inmaduros — los impulsó a permanecer entre las humanidades recientes hasta que esas humanidades estuviesen listas para un sólido principio. Su protección nunca cesará: vínculos kármicos de compasión y responsabilidad fueron fraguados durante ciclos mundiales de evolución de hace muchísimo tiempo. También, estamos vinculados mediante ataduras inquebrantables con los reinos menores que el nuestro, de tal manera que, por necesidad kármica en ciclos futuros, les ayudaremos mediante estímulo y amor.

 

 

Procediendo más a fondo y de acuerdo al pensamiento, intuimos algo de lo que el sacrificio de Gautama o el de Jesús significan para nosotros en nuestros días. El dogma cristiano de la Expiación Experimentada por Otro, esconde un hecho esotérico profundo: el interés divino que incita a bodhisattva o a cristos a encarnarse sobre la tierra es, dicho precisamente como una verdad, una bendición continua. Esto significa que la humanidad es ahora, y como siempre lo ha sido, la beneficiaria del trabajo altruista en marcha, no solamente de los iluminados quienes periódicamente se encarnan entre nosotros, sino también de los actos de amor de la incontable gente que, conscientemente o no, inspiran a los demás a encender sus propias lámparas de compasión.

 

En toda época y entre todos los pueblos nacen esos a quienes los asuntos de la mente y el espíritu les merece primordial importancia. Casi desde sus nacimientos, ellos parecen ser guiados por una brújula interna para buscar y descubrir lo oculto, esos manantiales causales de la existencia humana, y enterarse de cómo ellos podrían efectivamente ayudar a aligerar la carga de las penas humanas. Quizá ellos revivifican una búsqueda antiguamente comenzada en vidas anteriores. Ciertamente existe un conocimiento místico que les habla a sus almas, una ventaja concedida a aquellos que califican mediante vidas de dedicación a la verdad y a la necesidad humana. Conocida por muchos nombres a través de las distintas eras, esta sabiduría divina ha sido transmitida a través de los milenios como una fe sagrada, y mediante experiencias iniciadoras han verificado los hechos del Ser. Helena Petrona Blavatsky es un verdadero fundamento para este despertar actual, e inspira a todos aquellos quienes son receptivos a “sembrar la semilla del ejemplar hermoso” de esta sabiduría teosófica, a todo lo largo y a todo lo ancho, para beneficio de las generaciones futuras.

 

Al comienzo de un nuevo siglo y un milenio nuevo, este estudio es ofrecido como muestra de profunda gratitud a HPB y a lo que su sacrificio y magnífica filosofía represente para el mundo y para la escritora. — G.F.K.

 

 

The Theosophical Society International Headquarters. Pasadena, California, U. S. A. July 11, 2001


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Grace F. Knoche nació en 1909 en la sede teosófica, en ese entonces ubicada en Point Loma, California, y asistió a la Escuela y Academia de Raja-Yoga fundada por Katherine Tingley. Ella se unió a la TS en 1929, un poco antes que la señora Tingley partiera en su último viaje hacia Europa. Bajo la dirección de G. de Purucker como Líder, ella trabajó en la sede como cajista en la Editorial, en la oficina de la Secretaría General, y como miembro secretarial del Líder. Ella le ayudó al Dr. de Purucker en la revisión del Glosario Enciclopédico, y fue miembro del comité responsable que reorganizó los materiales de la Escuela Esotérica del Dr. de Purucker, los cuales, después, fueron publicados como The Dialogues of G. de Purucker (1948) y Fountain-Source of Occultism (1974).

 

Ella continuó sus estudios en la Universidad Teosófica, de la cual recibió su Ph.D. en 1944. Varias veces, desde 1933 hasta 1946, enseñó violín, griego, sánscrito, hebreo, traducción de Biblia y de Qabbala en la Universidad Teosófica, y pintura y escultura en la Escuela Lomaland. Durante la administración del Gabinete, después de la muerte de de Purucker en 1942, Grace prestó sus servicios como secretaria privada del Presidente del Gabinete, y continuó siéndolo para los dos próximos Líderes, el Coronel Arthur Conger y James A. Long. Ella trabajó muy estrechamente con James A. Long en Sunrise, la nueva revista que él comenzó en 1951.

Después de la muerte del señor Long en 1971, Grace asumió la dirigencia de la TS y se convirtió en la directora de Sunrise. Por casi 35 años, ella animó a su membresía a asumir la responsabilidad de dirigir el curso de sus vidas de acuerdo a los principios universales, haciendo énfasis en que las mismas corrientes de vidas compasivas que construyen y moldean la evolución del cosmos, también comunican los modelos de las experiencias de cada día. Siendo siempre una colaboradora de corazón, Grace trabajó para establecer un espíritu de cooperación entre las numerosas organizaciones teosóficas. A la edad de 97 años, murió en Altadena, California, el 18 de febrero de 2006.

 

 

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Contenido de la presente Obra:

Prólogo

Capítulo 1: ¿Qué es Teosofía?

Capítulo 2: Evolución

Capítulo 3: El Avivamiento de la Mente

Capítulo 4: Reencarnación

Capítulo 5: Muerte: Una Entrada a La Luz

Capítulo 6: Recordando y Olvidando Vidas Anteriores

Capítulo 7: Karma

Capítulo 8: Karma y/o Gracia

Capítulo 9: El Mensaje Cristiano

Capítulo 10: Ocultismo Occidental

Capítulo 11: Psiquismo

Capítulo 12: Los Dos Senderos

Capítulo 13: Las Paramitas

Capítulo 14: H. P. Blavatsky y la Sociedad Teosófica

Capítulo 15: ¿Quién Nos Salvará?

Capítulo 16: La Iniciación Diaria

Capítulo 17: Un Nuevo Continente de Pensamiento

Obras de Consulta

Sobre la Autora

 

 

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