Dedicado a: A. S. P. + hacia Todo lo Justo, lo Bueno y lo Bello +

Algunas palabras para la vida diaria

( Escritas por un Maestro de Sabiduría)

Los Dioses se acercan a quienes se les parecen.” J.A.L.

Es sólo la Filosofía Atemporal, la fusión espiritual y psíquica del hombre con la naturaleza, la que, al revelar las verdades fundamentales que yacen escondidas bajo los objetos sensibles y de percepción, puede promover un espíritu de unidad y armonía a pesar de la gran diversidad de credos antagónicos.

La Filosofía Atemporal, por lo tanto, espera y exige de los Estudiantes una gran tolerancia mutua y caridad para con los defectos de los demás, ayudándose mutuamente, de buena gana y sin quejarse, en la búsqueda de verdades en todo departamento de la naturaleza moral y físico. Y este modelo ético debe aplicarse resueltamente a la vida diaria.

La Filosofía Atemporal no debe de representar meramente una colección de verdades morales, un manojo de éticas metafísicas, compendiado en disertaciones teóricas.

La Filosofía debe hacerse práctica; y tiene por tanto que desembarazarse de digresiones inútiles, en el sentido de discursos solemnes inconexos y oratoria sutil.

Si cada Estudiante solo hiciese su deber, aquél que puede y debe hacer, muy pronto la suma de miseria humana, dentro y alrededor de las áreas de cada parte de su sociedad, se vería visiblemente disminuida.

Olvídense de si mismos, al trabajar por los demás y la tarea se convertirá en fácil y ligera para ustedes.

No esperes con orgullo que tu trabajo sea apreciado y reconocido por los demás.

¿Qué objeto tiene que un Estudiante de la Filosofía Atemporal, con aspiración a llegar a ser un Discípulo, le otorgue algún valor a la buena o mala opinión de los demás respecto a él y su trabajo, mientras que él sepa que éste es útil y benéfico para otra gente?

La alabanza humana y el entusiasmo son, en el mejor de los casos de corta vida; ya que es seguro que estos serán seguidos por la risa del burlón y la condenación del mirón indiferente, que tendrán por lo general mayor preponderancia que la alabanza de admiración del amigo.

No menosprecies la opinión del mundo, ni lo provoques innecesariamente a una crítica injusta. Permanece más bien tan indiferente al insulto como a la alabanza de aquellos que nunca pueden conocerte como realmente eres, y quienes deberán encontrarte por lo tanto, impasible ante ambos.

Siempre coloca la aprobación o condena de tu propio Ser o Sí Interior por arriba de la de las multitudes.

Aquellos de ustedes que quieran conocerse en el espíritu de verdad, aprendan a vivir solos aún en medio de grandes multitudes que a veces puedan circundarlos.

Busca comunión y comunicación solamente con el Dios dentro de tu propia alma; sólo presta atención a la alabanza o reproche de esa deidad que nunca puede ser separada de tu verdadero sí o ser, ya que ella es en verdad ese Dios mismo: llamado la CONCIENCIA SUPERIOR.

Sin dilación pon en práctica tus buenas intenciones, sin dejar que una sola permanezca solamente como una intención, sin esperar mientras tanto, ninguna recompensa, ni siquiera el reconocimiento por el bien que hayas hecho.

La recompensa y el reconocimiento están en tí mismo y son inseparables de ti, ya que es sólo tu Ser o Sí Interno el que puede apreciarlos en su verdadero grado y valor.

Dado que cada uno contiene dentro del recinto de su tabernáculo interior la Corte Suprema el fiscal, el defensor, el jurado y el juez cuya sentencia es la única inapelable; ya que nadie puede conocerte mejor de lo que tu te conoces a ti mismo, una vez que has aprendido a juzgar a ese Ser o Sí, por la luz nunca titubeante de la divinidad interior tu Conciencia Superior.

Deja entonces que las masas, que nunca pueden conocer tu verdadero ser, condenen tu ser exterior de acuerdo a sus propias falsas luces.

La mayoría del público Areópago está formada generalmente por jueces autonombrados que nunca han hecho una deidad permanente a ningún ídolo, salvo a sus propias personalidades sus síes o seres inferiores; ya que aquellos que en su ocupación diaria, tratan de seguir su luz interior nunca se les encontrará juzgando y mucho menos condenando a aquellos más débiles que ellos mismos

¿qué importa entonces que estos te condenen o te alaben, te humillen, o te exalten sobre un pináculo?

Ellos nunca te comprenderán de una o de otra forma. Podrán convertirte en un ídolo, mientras te imaginen como un fiel espejo de ellos mismos sobre el pedestal o altar que ellos han erigido para ti, y mientras que los diviertas o los beneficies.

No puedes esperar ser para ellos más que un fetiche temporal, que sucede a otro fetiche recientemente derribado, y seguido a tu turno por otro ídolo. Deja por lo tanto que aquellos que crearon ese ídolo lo destruyan cuando gusten, derribándolo con tan poco motivo como el que tuvieron para levantarlo.

Tu sociedad occidental ya no puede vivir más, sin sus Califas de una hora como tampoco puede adorar a uno por un período más largo: Y cada vez que rompe un ídolo y luego lo ensucia de lodo, no es al modelo, sino a la imagen desfigurada creada por su propia sucia fantasía y que ha dotado de sus propios vicios, lo que la Sociedad destrona y rompe.

La Sabiduría Divina sólo puede encontrar expresión objetiva en un código de vida todo abarcante, completamente impregnado del espíritu de tolerancia mutua, caridad, y amor fraterno. Su Escuela como cuerpo tiene una tarea frente a ella, la cual, al menos que sea llevada a cabo con la mayor discreción hará que el mundo de los indiferentes y egoístas se alce en armas en contra de ella.

La Filosofía Atemporal tiene que combatir a la intolerancia, el prejuicio, la ignorancia y el egoísmo, escondidos bajo la capa de la hipocresía. Tiene que arrojar toda la luz que pueda desde la antorcha de la Verdad, la cual ha sido confiada a sus siervos.

Debe hacer esto sin miedo o vacilación, sin temer reprobación o condenación alguna.

La Filosofía Atemporal, a través de su portavoz, vuestra Organización, tiene que decir la VERDAD encarándose con la MENTIRA; enfrentando al tigre en su guarida, sin pensar o temer malas consecuencias, despreciando la calumnia y las amenazas.

Como una Asociación, no sólo tiene el derecho, sino el deber de desenmascarar el vicio y hacer lo mejor posible para resarcir las injusticias, ya sea a través de la voz de sus conferenciantes elegidos o, por medio de la palabra impresa de sus revistas y publicaciones, haciendo sus acusaciones, sin embargo, lo más impersonal posible. Pero sus Asociados o Miembros, no tienen individualmente tales derechos.

Sus seguidores primero que nada, tienen que poner el ejemplo de una moralidad firmemente delineada y firmemente aplicada antes de que puedan obtener el derecho a señalar, aún en un espíritu de benevolencia, la ausencia de una unión, ética similar y sinceridad de propósito en otras asociaciones o individuos.

Ningún Estudiante debe culpar a otro, ya sea dentro o fuera de la asociación; ni tampoco es lícito que arroje difamaciones sobre las acciones de otro o que lo censure, no sea que él mismo pierda el derecho a ser considerado como un Estudiante de la Sabiduría Divina. Ya que, como tal, tiene que evitar estar viendo las imperfecciones de sus semejantes, y mejor centrar su atención sobre sus propios defectos, a fin de corregirlos y hacerse más sabio.

Que no busque mostrar la disparidad entre lo que otro pretende ser y sus acciones, sino más bien, en el caso de un hermano, un vecino o simplemente de un semejante, que siempre esté ayudando a alguien más débil que él mismo, en el arduo camino de la vida.

El problema de la verdadera Filosofía Atemporal y de su gran misión es, primero, el de lograr desarrollar concepciones claras e inequívocas de ideas éticas y de quehaceres, que satisfagan de la manera más plena y mejor los genuinos sentimientos altruistas de los hombres; y en segundo lugar, moldear estas concepciones para su adaptación a aquellas formas de vida diaria, que ofrezcan un campo en donde puedan ser aplicadas con mayor equidad.

Tal es el trabajo común antepuesto a todos aquellos que estén dispuestos a actuar bajo estos principios. Es una tarea laboriosa, que requerirá de un esfuerzo tenaz y perseverante; pero que deberá conducir insensiblemente a progresar y a no dejar espacio para aspiraciones egoístas fuera de los límites trazados .

No te entregues personalmente a una comparación no hermanable entre la tarea lograda por ti y el trabajo no hecho por tus semejantes o hermanos. En los campos de la Sabiduría Divina a nadie se le pide desyerbar un terreno más grande del que le permitan sus fuerzas y su capacidad.

No sean muy severos respecto a los méritos y deméritos de uno que busque admisión entre sus filas ya que la verdad acerca del estado real del hombre interior solamente puede ser conocida por Karma, y sólo puede ser tratado con justicia por esa LEY que todo lo ve. Pero incluso la simple presencia entre ustedes de un individuo bien intencionado y simpatizante puede ayudarlos magnéticamente .

Ustedes son trabajadores voluntarios en el campo de la Verdad y como tales no deben poner obstáculos en el camino que conduce a ese campo.

Los grados de éxito o de fracaso son los puntos de referencia que los Maestros tendrán que seguir, ya que estos grados llegarán a constituir las barreras que, colocadas por tus propias manos, se interpondrán entre tú y aquellos que has pedido que sean tus instructores.

Lo más próximo que estés de la meta contemplada más corta será la distancia entre el Estudiante y el Maestro.

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