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Posts tagged “Palabras de Sabiduría

Extractos del Dhammapada

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1. Todos los estados encuentran su origen en la mente. La mente es su fundamento y son creaciones de la mente. Si uno habla o actúa con un pensamiento impuro, entonces el sufrimiento le sigue de la misma manera que la rueda sigue la pezuña del buey.


2. Todos los estados encuentran su origen en la mente. La mente es su fundamento y son creaciones de la mente. Si uno habla o actúa con un pensamiento puro, entonces la felicidad le sigue como una sombra que jamás le abandona.


3. “Me maltrató, me golpeó, me derrotó, me robó”. El odio de aquellos que almacenan tales pensamientos jamás se extingue.


4. “Me maltrató, me golpeó, me derrotó, me robó”. Quienes no albergan tales pensamientos se liberan del odio.


5. El odio nunca se extingue por el odio en este mundo; solamente se apaga a través del amor. Tal es una antigua ley eterna.


6. Muchos desconocen que al disputar, perecemos; pero aquellos que lo comprenden, refrenan por completo sus disputas.


7. Al que vive apegado al placer, con los sentidos irrefrenados, sin moderación en la comida, indolente, inactivo, a ese Mara lo derriba, como el viento derriba a un árbol débil.


8. Al que vive consciente de las impurezas, con los sentidos refrenados, moderado en la comida, lleno de fe, lleno de sustentadora energía, a ese Mara no lo derribará, como el viento no derribará a la montaña.


9. Quienquiera que sea que carezca de autocontrol y no permanezca en la verdad, aunque se vista con la túnica amarilla, no es merecedor de ella.


10. El que se ha liberado de toda mancilla, está establecido en la moralidad y se curte en el autocontrol y la verdad, tal es merecedor de la túnica amarilla.


11. Los que imaginan lo no esencial como esencial y lo esencial como no esencial, debido a tan equivocado juicio nunca llegan a lo Esencial (Nibbana, el supremo refugio más allá de las ataduras).


12. Pero aquellos que ven lo esencial en lo esencial y lo inesencial en lo inesencial, debido a su correcta visión, perciben la esencia.


13. Así como la lluvia penetra en una casa mal techada, la avidez penetra en una mente no desarrollada.


14. Así como el agua no penetra en una casa bien techada, la avidez no penetra en una mente bien desarrollada.


15. El malhechor se lamenta ahora y se lamenta después. Se lamenta tanto aquí como allí. Siempre se lamenta y sufre percibiendo la impureza de sus propios actos.


16. El bienhechor se regocija ahora y se regocija después. Tanto aquí como allí se regocija. Se regocija enormemente, percibiendo la pureza de sus propios actos.


17. Sufre ahora y sufre después. Sufre en ambos estados. “He actuado mal”, se dice sufriendo. Además, sufre abocándose a un estado más doloroso. Así el que mal obra.


18. Goza ahora y goza después. En ambos estados es verdaderamente feliz. “He actuado bien”, se dice feliz. Además, abocándose a un apacible estado es feliz. Así el que bien obra.


19. Aunque uno recite muy a menudo las escrituras, si es negligente y no actúa en consecuencia, es como el vaquero que cuenta las vacas de los otros. No obtiene los frutos de la Vida Santa.


20. Aunque uno recite poco las escrituras, si se conduce según la Enseñanza, abandonando el deseo, el odio y la ilusión, provisto con una mente bien liberada y no apegándose a nada ni aquí ni después, obtiene los frutos de la Vida Santa.


La_Mente_Dhammapada_Vajarayana_Blog




1. Esta mente voluble e inestable, tan difícil de gobernar, la endereza el sabio como el arquero la flecha.


2. Esta mente tiembla como un pez cuando lo sacas del agua y lo dejas caer sobre la arena. Por ello, hay que abandonar el campo de las pasiones.


3. Es bueno controlar la mente: difícil de dominar, voluble y tendente a posarse allí donde le place. Una mente controlada conduce a la felicidad.


4. La mente es muy difícil de percibir, extremadamente sutil, y vuela tras sus fantasías. El sabio la controla. Una mente controlada lleva a la felicidad.


5. Dispersa, vagando sola, incorpórea, oculta en una cueva, es la mente. Aquellos que la someten se liberan de las cadenas de Mara.


6. Aquel cuya mente es inestable, no conoce la enseñanza sublime, y aquel cuya confianza vacila, su sabiduría no alcanzará la plenitud.


7. Aquel cuya mente no está sometida a la avidez ni es afectada por el odio, habiendo trascendido tanto lo bueno como lo malo, permanece vigilante y sin miedo.


8. Percibiendo que este cuerpo es frágil como una vasija, y convirtiendo su mente tan fuerte como una ciudad fortificada vencerá a Mara con el cuchillo de la sabiduría. Velará por su conquista y vivirá sin apego.


9. Antes de que pase mucho tiempo, este cuerpo, desprovisto de la consciencia, yacerá arrojado sobre la tierra, siendo de tan poco valor como un leño.


10. Cualquier daño que un enemigo puede hacer a su enemigo, o uno que odia a uno que es odiado, mayor daño puede ocasionar una mente mal dirigida.


11. El bien que ni la madre, ni el padre, ni cualquier otro pariente pueda hacer a un hombre, se lo proporciona una mente bien dirigida, ennobleciéndolo de este modo.


La_Senda_Dhammapada_Vajarayana_Blog



1. De los Senderos, el Óctuple Sendero es el mejor. De las Verdades, las Cuatro Nobles Verdades. El Desapego es el mejor de los estados mentales, y de los hombres, el hombre de visión clara.


2. Únicamente, éste es el Sendero. No hay otro para la purificación de la visión. Seguid este Sendero y confundiréis a Mara.


3. Siguiendo este Sendero, pondréis fin al sufrimiento. Habiendo yo aprendido el proceso de arrancar la flecha del deseo, proclamo este Sendero.


4. Vosotros mismos tenéis que esforzaros. Budas sólo son los que indican el camino. Aquellos que entran en el Sendero y cultivan la meditación se liberan de las garras de Mara.


5. “Todos los fenómenos condicionados son impermanentes.” Cuando uno comprende esto con sabiduría, entonces uno se hastía de tal insatisfactoriedad. Éste es el Sendero de la purificación.


6. “Todos los fenómenos condicionados están sujetos al sufrimiento.” Cuando uno comprende esto con sabiduría, se hastía de tal insatisfactoriedad. Este es el Sendero de la purificación.


7. “Todos los fenómenos condicionados son impersonales.” Cuando uno comprende esto con sabiduría, entonces uno se hastía de tal insatisfactoriedad. Éste es el Sendero de la purificación.


8. El que no se esfuerza cuando es el memento de esforzarse; el que, aún joven y fuerte, es indolente; el que es bajo en mente y pensamiento, y perezoso, ese vago jamás encuentra el Sendero hacia la sabiduría.


9. Vigilante del habla y bien controlado en mente, que no haga mal con el cuerpo; que purifique esas tres vías de acción y alcance el sendero mostrado por los Sabios.


10. Verdaderamente, de la meditación brota la sabiduría. Sin meditación, la sabiduría mengua. Conociendo el doble camino de la ganancia y la pérdida, debe conducirse uno mismo de manera tal que pueda aumentar la sabiduría.


11. Devasta el bosque de las pasiones. Desde el bosque de las pasiones emerge el miedo. Devastando el bosque y la maleza de las pasiones, permaneced, oh monjes, libres de éstas.


12. Aun el mínimo deseo del hombre hacia la mujer, si no es aniquilado, atará mucho tiempo su mente, como el becerro a su madre la vaca.


13. Elimina tu arrogancia como se arranca la lila en otoño. Cultiva el Sendero de la paz. El Nibbana ha sido mostrado por el Iluminado.


14. Aquí viviré en la estación de las lluvias; aquí viviré en el otoño y en el invierno: así proyecta el necio. No se da cuenta del peligro de muerte.


15. La muerte alcanza y se lleva a aquel cuya mente está anclada en sus hijos y rebaños, como un gran río anega a un pueblo mientras duerme.


16. Los hijos no ofrecen ninguna protección, ni el padre, ni los parientes. Para aquel que está agarrado por la muerte, no puede haber refugio en ningún pariente.


17. Comprendiendo este hecho, que el hombre sabio, refrenado por la moralidad, aclare rápidamente el Sendero que conduce al Nibbana.


El_Noble_Dhammapada_Vajarayana_Blog



1. Esforzado y resistente, cruza la corriente. Descarta, oh noble, los deseos sensoriales. Conociendo la aniquilación de los fenómenos condicionados, sé, oh noble, un conocedor del Nibbana.


2. Mediante la meditación y la Visión Cabal, el noble alcanza la más alta Sabiduría y, liberándose de toda atadura del que sabe, se extingue.


3. Aquel para el que no existe ni esto ni aquello, ni “yo” ni “mío”, está alerta y liberado de las pasiones, a ése llamo yo un noble.


4. Al que es meditativo, puro y tranquilo, que ha llevado a cabo su deber y está libre de corrupciones, habiendo alcanzado la más Alta Meta, a ése llamo yo noble.


5. El sol brilla de día; la luna brilla de noche; en su armadura brilla el rey guerrero; en la meditación brilla el noble. Pero todo el día y toda la noche brilla el Buda en su esplendor.


6. Porque ha descartado el mal, es llamado noble; porque vive en paz, es llamado monje; porque ha abandonado las impurezas, es llamado recluso.


7. Nunca debe dañarse a un noble, ni deberá el noble devolver el daño al que se lo ha provocado. Se avergüence aquel que lastime a un noble. Más se avergüence el noble que quiera vengarse.


8. No es pequeña la recompensa del noble que no toma represalias. Cuando la mente es apartada del placer y cesa el intento de dañar, el sufrimiento amaina.


9. El que no comete ningún mal con el cuerpo, la palabra y la mente, el que se autocontrola en estos tres aspectos, a ése llamo yo noble.


10. Reverénciese devotamente a cualquiera que haya comprendido la Doctrina predicada por el Iluminado, como un brahmán reverencia el sacrificio del fuego.


11. No por dejarse el pelo trenzado, ni por el linaje, ni por el nacimiento se vuelve uno un noble, sino aquel que es verdadero y recto, puro, ése es un noble.


12. ¿De qué sirve el pelo trenzado, oh necio? ¿De qué sirve tu ropa de antílope? Interiormente estás lleno de pasiones, pero permaneces limpio por fuera.


13. Al hombre que lleva túnica hecha de apaños, que es delgado, de vigorosas venas, que medita solo en el bosque, a ése llamo yo noble.


14. Yo no llamo merecidamente noble a uno porque ha nacido en tal linaje o de madre brahmín. No puede serlo merecidamente quien no se ha liberado de los impedimentos. El que está libre de impedimentos (mentales), libre de ataduras, a ése llamo noble.


15. El que ha cortado todas las ataduras y no tiembla, el que ha ido más allá de toda atadura y es libre, a ése llamo yo noble.


16. El que ha cortado la correa (de la malevolencia), las riendas (de la codicia) y la cuerda (de las herejías), junto con la erradicación de las tendencias latentes, y ha diluido la ignorancia y es un iluminado, a ése llamo yo noble.


17. El que sin odio padece reproches, golpes y castigos, para quien la paciencia es su arma y poder, a ése llamo yo noble.


18. Quien carece de cólera, pero es firme, virtuoso, libre de avidez, autocontrolado y que éste será su último renacimiento, a ése llamo yo noble.


19. Aquel que como el agua en la hoja del loto, o como el grano de mostaza en la punta de una aguja, no se agarra a los placeres, a ése llamo yo noble.


20. Al que en esta vida ha efectuado la aniquilación del sufrimiento, que es libre de sus Agregados (cuerpo-mente) y se ha emancipado de las trabas mentales, a ése llamo yo noble.


21. Aquel cuya sabiduría es profunda, que posee la Visión Cabal, adiestrado en conocer cuál es el sendero correcto y cuál el equivocado, que ha alcanzado el final más elevado, a ése llamo yo noble.


22. Quien no intima con los que tienen hogar ni con los que no lo tienen, que libre vagabundea, sin deseos, a ése llamo yo un noble.


23. Aquel que ha dejado de lado el palo de la violencia hacia los seres, débiles o fuertes, que no mata ni causa muerte, a ése llamo yo noble.


24. Aquel que es amigo entre los hostiles, controlado entre los armados, desapegado entre los apegados, a ése llamo yo noble.


25. Aquel cuyo deseo y odio, orgullo e ignorancia han caído como la semilla de mostaza desde la punta de la aguja, a ése llamo yo noble.


26. Aquel que sólo profiere palabras gentiles, instructivas y veraces, que habla sin ofender a nadie, a ése llamo yo noble.


27. Aquel que en este mundo no coge nada que no le den, sea valioso o sin valor, pequeño o grande, agradable o desagradable, a ése llamo yo noble.


28. Aquel que no tiene anhelos en este mundo ni en el próximo, libre de deseos y emancipado, a ése llamo yo noble.


29. Aquel que a través del conocimiento, está libre de dudas, y se ha establecido firmemente en el Nibbana, a ése llamo yo noble.


30. Quien ha trascendido las ataduras tanto del mal como del bien, libre de pena, libre de contaminaciones y puro, a ése llamo yo noble.


31. Aquel que está libre de mancha, inmaculado como la luna, puro, absolutamente sereno y claro, que ha destruido la sed del devenir, a ése llamo yo noble.


32. Quien ha superado la avidez, este dificultoso sendero, el océano de vida, la ignorancia, el que ha cruzado y llegado más allá, que es meditativo, libre de aferramiento y dudas, que a nada se encadena y ha alcanzado el Nibbana, a ése llamo yo noble.


33. El que ha abandonado los deseos sensoriales, ha renunciado a la vida mundana y no tiene hogar, ha destruido todos los deseos sensoriales y devenido libre, a ése llamo yo noble.


34. Aquel que en este mundo ha superado la avidez, renunciando a la vida mundana y viviendo sin hogar, el que ha destruido la avidez y devenido libre, a ése llamo yo noble.


35. Aquel que ha descartado las ataduras mundanas y celestes, y está completamente liberado de ellas, a ése llamo yo noble.


36. El que está más allá del placer y el displacer serene, sin manchas, y que ha conquistado sus Agregados (mente-cuerpo), y es tenaz, a ése llamo yo noble.


37. Aquel que conoce el camino de los seres que mueren y renacen, que no se apega, que camina hacia el Nibbana y se ilumina, a ése llamo yo noble.


38. Aquel cuyo destino ni los dioses ni los semidioses, ni tampoco los hombres conocen, que ha destruido todas las impurezas y que ha conseguido la meta, a ése llamo yo noble.


39. Aquel que no se agarra a los Agregados, que son pasado, futuro o presente, que permanece sin encadenarse y sin aferramiento, a ése llamo yo noble.


40. Aquel sin miedo, el noble, el héroe, el gran sabio, el conquistador, sin deseos, el limpio, el iluminado, a ése llamo yo noble.


41. Aquel sabio que conoce sus vidas previas, que percibe el cielo y el infierno, que ha llegado al final de los nacimientos y que ha alcanzado el Conocimiento Supremo y ha completado su labor viviendo la vida santa, a ése llamo yo noble.


 

 

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Referencia del video: Vimeo



Enlaces relacionados:

Dhammapada  Bosque Theravada  (Español)

Dhammapada  Canon Pali  (Español)

Dhammapada  Access to Insight  (Inglés)

Dhammapada  Into the Mind Movie  (Inglés)

Dhammapada  Sherpas Cinema   (Inglés)

Dhammapada  BHC Films   (Inglés)


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La Lámpara Maravillosa

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“Éste es el libro del cual estoy más satisfecho, tanto por la forma, como porque me parece que logré la idea que tenía, de que él despertara en los lectores una emoción diversa y que, como los antiguos libros de las escuelas iniciáticas de Alejandría, pudiera contener verdades de eterna belleza; siempre nuevas, porque quien las siente, puede interpretarlas.”


“Una vez Unamuno me preguntaba: ¿Pero qué es lo que usted se propuso al escribir ese libro? Que para cada lector despierte una emoción, le contesté.”

(Esperanza Brigas Núñez. Entrevista a Valle-Inclán para “El Heraldo de México”, 21 Septiembre 1921.)

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Todo_el_L_M_odo el mundo conoce a Ramón María del Valle-Inclán como novelista y dramaturgo, pero muchos desconocen su faceta gnóstica. Valle-Inclán quiso que se iniciara la edición de sus obras precisamente con “La lámpara maravillosa, ejercicios espirituales”, obra de influencias gnósticas, herméticas, alquímicas y teosóficas, sustentadas por un trasfondo pitagórico y neoplatónico, en la que se resumen su ética y su estética.

Valle-Inclán leyó a muchos teósofos de su época, desde los que publicaron en la revista Sophia, órgano informativo en España de la Sociedad Teosófica, hasta las obras de la propia Blavatsky. Es conocida su amistad con Mario Roso de Luna y otros heterodoxos de su tiempo con los que se embarca –como haría con Rubén Darío- en la misión de lograr el conocimiento trascendental mediante la intuición mística.


En palabras de Carol Maier :

“El poeta participa con místicos, magos y figuras semejantes que han penetrado el sentido oculto del mundo y forman una hermandad de iniciados que sobreviven en el tiempo histórico como una agregación de gente fuera de lo temporal, en contacto secreto e intuitivo.”

Hoy quiero compartir con vosotros algunas perlas del maravilloso océano de símbolos que conforma esta pequeña gran obra.
De recomendada lectura para navegantes del Mar de Cristal rumbo al inexplorado Centro y peregrinos enamorados del Camino en sí mismo.

IMAGEN_29_G_L_M_BlogImagen © R. Jay GaBany
Fuente: Cosmotography

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La Lámpara Maravillosa
Ejercicios Espirituales

(Ramón del Valle-Inclán, Colección Austral, Espasa-Calpe. Madrid, 2002)



GNOSIS

Hay dos maneras de conocer, que los místicos llaman Meditación y Contemplación. La Meditación es aquel enlace de razonamientos por donde se llega a una verdad, y la Contemplación es la misma verdad deducida cuando se hace sustancia nuestra, olvidado el camino que enlaza razones a razones y pensamientos con pensamientos.

La Contemplación es una manera absoluta de conocer, una intuición amable, deleitosa y quieta, por donde el alma goza la belleza del mundo, privada del discurso y en divina tiniebla: Es así como una exégesis mística de todo conocimiento, y la suprema manera de llegar a la comunión con el Todo. Pero, cuando nuestra voluntad se reparte para amar a cada criatura separadamente y en sí, jamás asciende de las veredas meditativas a la cima donde la visión es una suma.


Puede una inclinación filosófica ser disciplina para alcanzar el íntimo consorcio con la suprema esencia bella —divina razón que nos mueve al amor de todas las cosas—, pero cuando una vez se llega a este final, el alma queda tan acostumbrada al divino deleite de comprender intuitivamente, que para volver a gustarle ya no quiere cansarse con el entendimiento, persuadida de que mejor se logra con el ahínco de la voluntad.

A esta manera llamaron los quietistas tránsito contemplativo, porque al ser logrado el fin, cesan los medios, como cuando la nave llega al puerto acaba el oficio de la vela, y del remo: Es manera más imperfecta que la intuición mística, atendiendo que la una nos llega por enlaces de la razón que medita, y la otra es infusa: Una vista sincera y dulce, sin reflexión ni razonamiento, como escribe Miguel de Molinos.


Estos Ejercicios Espirituales son una guía para sutilizar los caminos de la Meditación, siempre cronológicos y de la sustancia misma de las horas. Ante la razón que medita se vela, en el misterio la suprema comprensión del mundo. El Alma Creadora está fuera del tiempo, de su misma esencia son los atributos, y uno es la Belleza.

La lámpara que se enciende para conocerla es la misma que se enciende para conocer a Dios: La Contemplación. Y así como es máxima en la mística teológica que ha de ser primero la experiencia y luego la teoría, máxima ha de ser para la doctrina estética amar todas las cosas en una comunión gozosa, y luego inquirir la razón y la norma de su esencia bella. Pero siempre del significado sensitivo del mundo, como acontece con la conciencia mística, se les alcanzará más a los humildes que a los doctos, aun cuando estos pueden también entrever alguna luz, si no se buscan a sí mismos ni hacen caso de su artificiosa sabiduría.

Más alcanza quien más olvida, porque aprende a gozar la belleza del mundo intuitivamente, y a comprender sin forma de concepto, ni figura de cabala, ni de retórica. El amor de todas las cosas es la cifra de la suma belleza, y quien ama con olvido de sí mismo penetra el significado del mundo, tiene la ciencia mística, hállase iluminado por una luz interior, y renuncia los caminos escolásticos abiertos por las disputas de los ergotistas.

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Tres son los tránsitos por donde pasa el alma antes de ser iniciada en el misterio de la Eterna Belleza: Primer tránsito, amor doloroso. Segundo tránsito, amor gozoso. Tercer tránsito, amor con renunciamiento y quietud.


Para el extático no existe mudanza en las imágenes del mundo, porque en cualquiera de sus aspectos sabe amarlas con el mismo amor, remontado al acto eterno por el cual son creadas. Y con relación a lo inmutable, todo deviene inmutable.

El Maestro Eckart aconseja que el alma en esta cumbre debe olvidar el ejercicio de la voluntad, y no decidir ni del bien ni del mal de las cosas, estando muy atenta a que la intuición hable en ella. Y con la misma enseñanza adoctrinaba a sus discípulos, bajo las sombras de un jardín italiano, frente al mar latino, el español Juan de Valdés.

Pero los sabios de las escuelas en ningún tiempo alcanzaron a penetrar en la selva mística. Su ciencia ignora el gozoso aniquilamiento del alma en la luz, y todo el místico conocer, porque nadie sin gustarlo lo entiende. La ciencia de las escuelas es vana, crasa y difusa como todo aquello que puede ser cifrado en voces y puesto en escrituras.


El más sutil enlace de palabras es como un camino de orugas que se desenvuelven ateridas bajo un rayo de sol. Hermano peregrinante, que llevas una estrella en la frente, cuando llegues a la puerta dorada, arrodíllate y medita sobre estas palabras de San Pablo:

IMAGEN_5_L_M_BlogSI QUIS INTER VOS VIDETUR SAPIENS ESSE, STULTUS FIAT, UT SIT SAPIENS.
(Si alguno de vosotros se tiene por sabio, hágase necio a fin de ser sabio.)

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EL ANILLO DE GIGES

“Cuando se rompen las normas del Tiempo, el instante más pequeño se rasga como un vientre preñado de eternidad. El éxtasis es el goce de sentirse engendrado en el infinito de ese instante.”

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“En todas las cosas duerme un poder de evocaciones eróticas. Algunas parecen despertarse apenas nos aproximamos, otras tardan en revelarse, otras no se revelaron, otras no se revelarán jamás. Pero si un día pudiésemos conocerlas íntegramente, las veríamos enlazarse en sucesión matemática y concretarse en un solo impulso de amor, como las entrañas de la tierra concretan en la claridad de los cristales el esfuerzo de miles de años.

El conocimiento de un grano de trigo, con todas sus evocaciones, nos daría el conocimiento pleno del Universo. Un conocimiento mucho más ingenuo, mucho más claro, mucho más inocente que la mirada de un niño.


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En este mundo de las evocaciones solo penetran los poetas, porque para sus ojos todas las cosas tienen una significación religiosa, más próxima a la significación única. Allí donde los demás hombres sólo hallan diferenciaciones, los poetas descubren enlaces luminosos de una armonía oculta. El poeta reduce el número de las alusiones sin trascendencia a una divina alusión cargada de significados. ¡Abeja cargada de miel!”

“Alma mía, que gimes por asomarte fuera de la cárcel oscura, enlaza en un acorde tus emociones, perpetúalas en un círculo y tendrás la clave de los enigmas. Descubre la norma de amor o de quietud que te haga centro, y tocarás con las alas el Infinito. Pon en todas tus horas un enlace místico, y en la que llega vierte todo el contenido de la hora anterior, tal como el vino añejo del ánfora pequeña se trasiega en otra más capaz y se junta con el de las nuevas vendimias.

Para romper su cárcel de barro, colócate fuera de los sentidos y haz por comprender el misterio de las horas, por persuadirte de que no fluyen y que siempre perdura el mismo momento. Que sean tus emociones como los círculos abiertos por la piedra en el cristal del agua, y que en la última se contenga toda tu vida.”

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“Cuando mires tu imagen en el espejo mágico, evoca tu sombra de niño. Quien sabe del pasado, sabe del porvenir. Si tiendes el arco, cerrarás el círculo que en ciencia astrológica se llama el anillo de Giges.”

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EL MILAGRO MUSICAL

“El verbo de los poetas, como el de los santos, no requiere descifrarse por gramática para mover las almas. Su esencia es el milagro musical.”

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“La belleza es la posibilidad que tienen todas las cosas para crear y ser amadas.”

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“Toda forma suprema de amor es una matriz cristalina y eterna. Ser bello es hacerse centro de amor y morar otra vez en el himen divino.”

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“Son las palabras espejos mágicos donde se evocan todas las imágenes del mundo. Matrices cristalinas, en ellas se aprisiona el recuerdo de lo que otros vieron y nosotros ya no podemos ver por nuestra limitación mortal, aun cuando todas las imágenes y todos los verbos sean eternidades en el seno de la luz, como explicaba el mago Apolonio de Tiana. Para el iniciado que todas las cosas crea y ninguna recibe en herencia, la luz es numen del Verbo.

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EXÉGESIS TRINA

“El enigma bello de todas las cosas es su posibilidad para ser amadas infinitamente.”

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“¡Y las dos columnas simbólicas se unieron bajo la curva del arco! ¡Y entre las dos iba un camino de estrellas! Desde aquel día de amor, quien buscó una orientación cierta para llegar a conocer intuitivamente, fue por este camino, siguiendo las pisadas y la sombra blanca de Cristo Redentor. No Hay otra verdad que las celestiales palabras con que se cierra el cabalístico libro de la Tabla Esmeralda: Te doy el amor en el cual está contenido el sumo conocimiento. Sólo el corazón que ama milagrosamente todas las cosas, sólo la mano que bendice, puede enlazar el momento que pasó con el que se anuncia, y detener el vuelo de las horas (…) Si la serpiente cerrara el círculo, se tornaría divina.”

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“En la ciencia hermética de los magos, el centro, en cuanto a unidad, y la esfera, en cuanto infinito, son símbolos del Padre y del Espíritu.”

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EL QUIETISMO ESTÉTICO

“Todas las cosas se mueven por estar quietas, y el vértigo del torbellino es el último tránsito para su quietud. Atracción es amor, y amor es gracia extática.”

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“Peregrino del mundo, si miras con todos los ojos, amarás con todos los corazones, y tu intuición será teologal.”

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“Aprendamos a descubrir en cada forma y en cada vida aquel estigma sagrado que las define y las contiene.”

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“Toda expresión de suprema belleza es un divino centro que engendra infinitos círculos.”

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“Toda la ciencia mística, como toda creación estética, es amor y luz”

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“El corazón que pudiese amar todas las cosas sería un Universo. Esta verdad, enlazada místicamente, hace a los magos, a los santos y a los poetas: es el oro filosofal de que habla simbólicamente el Gran Alberto: ¡La Piedra del Sabio!

Todas las cosas bellas y mortales, cuando revelan su íntimo significado, se aparecen como pentáculos en los números solares. La creación estética es el milagro de la alusión y la alegoría.”
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“El arco del círculo basta para deducir el centro, y deducido el centro, el círculo está cerrado.”

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“Peregrino sin destino, hermano, ama todas las cosas en la luz del día, y convertirás la negra carne del mundo en el áureo símbolo de la Piedra del Sabio.”

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“Peregrino del mundo, edifica tu ciudad espiritual sobre la Piedra del Sabio (…) Infunde en tu alma el goce de lo bello, crea belleza, vive en belleza, y al contemplar tu pasado desde la rivera remota, contemplarás amor. No olvides que la última y suprema razón que todas las cosas atesoran para ser amadas es ser bellas. Todas son nacidas del influjo solar, y por la luz aprendidas.”

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“La luz es el verbo de toda belleza.”

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“Luz Es Amor.”

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F.I.A.T   L.V.X


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Fuente: Pikatrix


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Meditação, um começo.

este capítulo vamos explorar as técnicas para mudar os nossos espíritos das suas vias habituais para outras mais virtuosas. Há dois métodos de meditação que devemos usar na nossa pratica. Um, a meditação analítica, é o meio pelos quais nos familiarizamos com novas ideias e atitudes mentais. O outro é a meditação estabilizada, que foca o espírito no sujeito com que temos que nos familiarizar.

Embora naturalmente aspiremos a ser felizes e desejemos ultrapassar a miséria, continuamos a experimentar a dor e o sofrimento.
Porquê? O budismo ensina que na verdade nós conspiramos com as causas e condições que criam a nossa infelicidade e somos muitas vezes relutantes em nos comprometermos em actividades que nos poderiam levar a uma felicidade mais duradoura.

Como é que isto acontece? Na nossa usual maneira de viver deixamo-nos controlar pela força dos pensamentos e emoções, que por sua vez dão nascimento a estados mentais negativos. É através deste círculo vicioso que perpetuamos a nossa infelicidade mas também a dos outros. Temos que deliberadamente tomar uma posição para fazer marcha atrás destas tendências e substitui-las por novos hábitos.

Como um novo ramo excertado numa velha arvore que finalmente absorverá a vida dessa arvore e criará uma nova, devemos alimentar novas inclinações pelo cultivo deliberado das praticas virtuosas. Isto é o significado verdadeiro da prática da meditação.

Contemplar a natureza dolorosa da vida, tomando em consideração os métodos pelo quais a nossa miséria pode chegar ao fim, é uma forma de meditação. Este livro é uma forma de meditação. O processo pelo qual nós transformamos as nossas mais instintivas atitudes de vida, esse estado mental que procura só satisfazer o desejo e evitar o desconforto, é o que queremos dizer quando usamos a palavra meditação.

Nós tendemos a ser controlados pelo nosso espirito, seguindo-o ao longo da sua via auto centrada. A meditação é o processo pelo qual ganhamos o controle do nosso espirito e o guiamos numa direcção mais virtuosa. A meditação pode ser vista como uma técnica pela qual diminuímos a força dos velhos pensamentos habituais e desenvolvemos outros novos. Assim protegemo-nos de nos envolvermos em acções do espirito e da palavra ou em actos que nos provocam sofrimento. Esta meditação deve ser usada intensivamente na nossa pratica espiritual.

Esta técnica não é em si mesma budista. Tal como os músicos treinam as mãos, os atletas os reflexos e técnicas, os linguistas os ouvidos, os académicos as percepções, nós direccionamos os nossos espíritos e corações.

Familiarizarmo-nos com os diferentes aspectos da nossa pratica espiritual é assim uma forma de meditação. Ler simplesmente acerca deles uma vez, não é muito benéfico. Se nos interessamos, é bom contemplar os assuntos referidos, tal como fizemos no capítulo precedente com a acção não virtuosa da conversa sem sentido, e depois devemos aprofundá-los mais intensamente para alargar a nossa compreensão.

Quanto mais explorar um tópico e o sujeitar a um exame mental, mais profundamente o vai compreender. Isto permite-lhe julgar a sua validade. Se através da sua análise, provar que algo é invalido, então abandone-o. No entanto se de forma independente estabelecer que algo é verdadeiro, então a sua fé nessa verdade ganhou uma consistência mais forte. Todo este processo de investigação e exame deve ser pensado como uma forma de meditação.

O próprio Buda disse:

“Oh, monges e sábios, não aceitem as minhas palavras por simples reverência. Devem submetê-las a uma análise critica e aceita-las com base na vossa própria compreensão”.

Esta afirmação espantosa tem muitas implicações. É claro que o Buda está a dizer-nos que quando lemos um texto, não nos devemos apenas fiar na fama do autor mas sim no conteúdo. E quando temos problemas com o conteúdo, devemos fiar-nos no tema e no sentido mais do que no estilo literário.

Quando ao tema, devemos fiar-nos na nossa compreensão empírica mais do que no nosso conhecimento intelectual. Por outras palavras, devemos fundamentalmente desenvolver mais do que um simples conhecimento intelectual do Dharma. Devemos integrar profundamente as verdades do ensinamento do Buda, no nosso ser mais intimo, de forma a que se reflictam nas nossas vidas.

A compaixão vale pouco se é apenas uma ideia, ela deve tornar-se numa atitude para com os outros, reflectindo-se em todos os nossos pensamentos e acções. O simples conceito de humildade não diminui a nossa arrogância; ele deve estar presente no nosso modo de ser.

A palavra tibetana que se usa para designar a meditação é gom, que significa “familiarizar-se”. Quando utilizamos a meditação na nossa via espiritual, isso é familiarizarmo-nos com um objecto escolhido. Este objecto não precisa de ser uma coisa física como uma imagem do Buda ou de Jesus na cruz.

O “objecto escolhido” pode ser uma qualidade mental como a paciência, e trabalhamo-la, cultivando-a em nós mesmos através da contemplação meditativa. Pode também ser o movimento rítmico da nossa respiração, em que nos focamos para acalmar as nossas mentes agitadas. E finalmente, pode ser apenas a simples qualidade de clarificar e conhecer a nossa consciência, a natureza da qual, nós procuramos perceber. Todas estas técnicas são descritas em detalhe nas páginas seguintes. Através destes meios o nosso conhecimento sobre os objectos que escolhemos aumenta.

Por exemplo, quando queremos comprar um carro, informamo-nos sobre os prós e os contras das diferentes marcas, e fazemos um juízo sobre as qualidades de uma escolha particular. Através da contemplação dessas qualidades, o valor que damos a esse carro intensifica-se, assim como o desejo de o possuir. Podemos cultivar virtudes como a paciência e a tolerância da mesma maneira. Fazemo-lo contemplando as qualidades que constituem a paciência, a paz de espirito que se gera em nós, o ambiente harmonioso que daí resulta, o respeito que provoca nos outros.

Também trabalhamos para reconhecer o retrocesso que são a impaciência, o ódio e a ausência de satisfação de que sofremos interiormente, e o medo e a hostilidade que provocam nos que nos rodeiam. Seguindo diligentemente tais linhas de pensamento, a nossa paciência evolui naturalmente, tornando-se cada vez mais forte, de dia para dia, de mês para mês, e de ano para ano. O processo de acalmar o espirito é longo. No entanto, mal tenhamos controlado a paciência, o prazer que daí deriva é mais duradouro do que aquele que qualquer carro pode proporcionar.

De facto, nós fazemos esta meditação muitas vezes no nosso dia-a-dia. Somos especialmente bons a cultivar a familiaridade com as tendências não virtuosas! Quando nos aborrecemos com alguém, somos capazes de contemplar os defeitos dessa pessoa e ficarmos cada vez mais convencidos da natureza questionável dele ou dela. O nosso espirito permanece focalizado no “objecto” da nossa meditação e o nosso desprezo pela pessoa intensifica-se.

contemplamos e desenvolvemos a familiaridade com objectos escolhidos quando nos focalizamos em algo ou alguém de quem gostamos especialmente. Não é preciso espicaçarmo-nos muito para mantermos a nossa concentração. É mais difícil permanecer focalizado quando cultivamos a virtude. Isto é uma indicação segura de como as emoções do apego e do desejo são opressivas.

Há muitos tipos de meditação. Há algumas que não requerem uma posição sentada formal, ou uma postura física particular. Podemos meditar enquanto conduzimos ou andamos, num autocarro ou comboio e mesmo enquanto tomamos um banho.

Se querem devotar um período de tempo particular para uma pratica espiritual mais concentrada, é benéfico empregar as madrugadas para uma sessão formal de meditação, pois é quando a mente está mais alerta e clara. Ajuda sentarmo-nos num ambiente calmo com as costas direitas, e ajuda permanecer concentrado. No entanto, é importante lembrar-se que deve cultivar os hábitos mentais virtuosos quando e aonde for possível. Não pode limitar a meditação a uma sessão formal.

Como já referi, há dois tipos de meditação a usar na contemplação e internalização dos temas que exponho neste livro. Primeiro, há a meditação analítica. Neste tipo de meditação, a familiarização com um objecto escolhido – seja ele o carro que desejamos ou a compaixão ou a paciência que procuramos gerar – é cultivada através de um processo racional de analise.

Neste caso, não nos focamos simplesmente num tópico, mas sim cultivam mais um sentimento de aproximação ou empatia com o objecto que escolheram ao aplicarem criteriosamente as vossas faculdades criticas. É esta forma de meditação que eu vou sublinhar ao expor os diferentes temas que precisam de ser cultivados na nossa pratica espiritual. Alguns destes temas são específicos da pratica budista e outros não.

No entanto, mal tenham desenvolvido a familiaridade com um tópico através desta análise, é importante permanecer focalizado nele através da meditação estabilizada para ajuda-lo a mergulhar mais profundamente.

O segundo tipo é a meditação estabilizada. Esta ocorre quando focamos o nosso espirito num objecto escolhido sem qualquer análise ou pensamento. Quando meditamos na compaixão, por exemplo, desenvolvemos a empatia pelos outros e trabalhamos para reconhecer o sofrimento que eles experimentam. No entanto, mal vemos que a nossa meditação mudou positivamente a nossa atitude para com os outros, focamo-nos nesse sentimento sem qualquer pensamento, o que nos ajuda a aprofundar a nossa compaixão.

Quando sentimos que o nosso sentimento compassivo está a enfraquecer, podemos de novo praticar a meditação analítica para revitalizar a nossa simpatia e preocupação compassiva pelos outros, antes de voltarmos à meditação estabilizada.

Consoante estamos mais à vontade nesta pratica, podemos habilmente mudar entre a duas formas de meditação para conseguirmos intensificar a qualidade desejada. No capítulo 11 (Calma mental) vamos examinar a técnica para desenvolver a nossa meditação até ao ponto em que consigamos permanecer focalizados num só ponto do nosso objecto de meditação, quanto tempo o desejarmos. Como atrás referimos, este “objecto de meditação”, não é necessariamente algo que podemos “ver”.

Num certo sentido o meditante, ele ou ela, funde o seu espírito com o objecto para poder familiarizar-se com ele. A meditação focalizada, tal como outras formas de meditação, não é virtuosa por natureza. É mais o objecto em que nos concentramos e a motivação com que praticamos, que determina a qualidade espiritual da nossa meditação. Se o nosso espirito se focar na compaixão, a meditação é virtuosa. Se o nosso espirito se focar no ódio, a meditação não é virtuosa.

Devemos meditar de uma maneira sistemática, cultivando gradualmente a familiaridade com o objecto escolhido. Estudar e escutar mestres qualificados é uma parte importante deste processo. Depois contemplamos o que lemos ou ouvimos, examinando-o para retirar qualquer confusão, más interpretações ou duvidas que possamos ter. Este processo em si mesmo ajuda a alterar o espirito. Então, quando nos focamos no nosso objecto, num só ponto, os nossos espíritos fundem-se com ele da maneira desejada.

É importante que antes de tentarmos meditar nos aspectos mais subtis da filosofia budista, sejamos capazes de manter as nossas mentes concentradas num tópico simples. Isto ajuda-nos a desenvolver a capacidade de análise e a permanecer focados num só ponto, no antídoto a todo o nosso sofrimento, a vacuidade da existência inerente.

A nossa caminhada espiritual é longa. Por isso, devemos escolher a nossa via com cuidado, assegurando-nos que ela engloba todos os métodos que nos levarão ao nosso objectivo. Por vezes a jornada é escarpada.

Devemos aprender a diminuir o nosso passo até encontrar o passo da contemplação profunda, que é tão lento como o do caracol, e ao mesmo tempo assegurarmo-nos que não nos esquecemos do problema do nosso vizinho ou do peixe que nada nos oceanos poluídos a quilómetros de distância.

Capítulo 2 de “Palavras do Coração”Dalai Lama, Ed. Presença, Maio 2003 (Tradução de Conceição Gomes e Paulo Borges).

Este livro é um comentário feito em New York, por Sua Santidade o Dalai Lama, a três textos, os Estágios da Meditação, escrito pelo mestre indiano Kamalashila, do oitavo século, e As Trinta e Sete Práticas dos Bodhisattvas, do mestre tibetano Thogmé Zangpo do século catorze, e finalmente do texto as Oito Estâncias no Treino da Mente, um poema do sábio tibetano Langri Thangpa, que viveu no século onze.

“Podemos quejarnos de nuestro gobierno o de la economía del país, o de los tipos de interés bancarios, pero todos esos factores son secundarios. El proceso que le da origen, la raíz de nuestros problemas, es la competitividad que surge de verse a uno mismo como reflejo del otro. Las situaciones problemáticas surgen como expresiones de eso. Son nuestra propia obra, el resultado de nuestro empeño. Y eso es a lo que llamamos “mente”.

“El camino de la cobardía consiste en envolvernos en un capullo en el que perpetuamos nuestros patrones habituales. Cuando vivimos recreando nuestros patrones de hábitos y pensamiento una y otra vez, nunca viajamos donde se encuentra el aire fresco o la tierra fresca.”

“Podemos cambiar el mundo, por supuesto que sí. El problema es que no sonreímos cuando el caos nos envuelve. Cuando aparece el caos, incluso en medio del caos, podemos sonreir y eso nos cura de la confusión y el resentimiento. ¿Lo entiendes? ”

Chögyam Trungpa Rinpoche



Bogando contra corriente

 

stas palabras las escuché de sus labios en mi ya lejana juventud. La frase no formaba parte de ninguno de sus discursos y no sé si la insertó en alguno de sus libros. Surgió espontáneamente en una conversación.

He meditado mucho sobre ella y a la hora de plasmar los más elevados Ideales en una Escuela de Filosofía a la manera clásica la parábola del tronco y de la barca estampó su sello en todo pensamiento, sentimiento y actividad.

Por lo general los hombres y las mujeres son como troncos que han sido lanzados al río de la vida y, primero enteros y secos, luego golpeados y humedecidos, derivan siempre en el sentido de la corriente o de los brazos de esa corriente que han desviado los poderosos del Mundo… ¡Allá van!… entrechocándose en inútiles violencias, sucios y embarrados, sin rumbo ni puerto fijo, hasta que se deshacen en astillas y desaparecen de la superficie en este río que no cesa de correr, que no sabemos de dónde viene ni hacia dónde va.

¡Meros troncos, desgajados, cortados, arrastrados de un lado a otro y apenas oponiendo la resistencia de su propio peso a la corriente! La oscura majada se desliza balando crujidos en su andar incansable y, sin embargo… ¡tan cansado!

De día, el sol hace ver la oscura podredumbre de las cortezas y de noche, el tumulto de sombras corre siempre horizontal y sólo por excepción alguno levanta un extremo hacia las lejanas estrellas.

¡El río de los troncos!

Cada vez son más y unos con otros se entrechocan, se lastiman, se despedazan… ¡el río de los troncos!… ¡Cuánto he meditado sobre esto!


Pero año tras año aprendí las casi olvidadas técnicas de ir vaciando y aliviando la mole de madera… esa madera de la cual estamos hechos todos. Rápidos golpes de azada en la superficie y carbones encendidos luego, que se renuevan constantemente. La experiencia, aunque se inspire en los grandes Maestros de la Humanidad, es siempre dolorosa e infinitamente larga.

Hay que cavar en lo más hondo, donde los egoísmos y las cobardías entrelazan sus fibras retorcidas, y la ilusión te hace creer que tú eres el tronco y que te estás destrozando a tí mismo. Pero el constante trabajador, impulsado por su voluntad superior a todos los quejidos de la materia semipútrida, sigue su tarea.

Poco a poco el otrora basto tronco se va convirtiendo en una embarcación. Se perfilan la aguzada proa y la redonda popa. La otrora herida, cavidad es ahora; un pulido receptáculo para el Alma Viajera.

Con los restos se han hecho los flexibles remos que, según como se manejen, serán impulsores y a la vez timón. Y con inmensa paciencia se van puliendo los toscos costados hasta que se convierten en bordas livianas y sólidas.

Y… ¡así hemos hecho la barca!

La multitud de troncos la mira con mezcla de asombro y de repulsa; le parece vacía, inconsistente, innecesaria, cómica, peligrosa, desechable. Pero es que no es un tronco… ¡Es una barca! Y, por si fuera poco, suele bogar contra la corriente. ¡Esto ya es imperdonable! ¿No estar a la moda, no cambiar de color según el barro que viene? ¿Tener color propio y bogar por encima del lodo, rozándolo apenas?… ¡Inconcebible!


¿Y sus extraños tripulantes?


icen éstos que no somos todos iguales, que si lo fuésemos nos podríamos equivocar todos juntos sin esperanza de ayuda de uno a otro, que la igualdad no existe en la Naturaleza ni es cosa posible ni deseable.

Que las sanas diferencias embellecen el conjunto y lo arrancan del aburrimiento y del espíritu de majada. También, que las diferentes religiones son adaptaciones en el espacio y en el tiempo de un mismo Mensaje y que, por lo tanto, no hay una mejor ni peor que la otra, ya que, aparte de ese breve Mensaje, todo lo demás lo aportaron los humanos con sus ignorancias y sus apetitos… Y que se fueron copiando los unos a los otros a través de los miles de años.

Afirman que no creen en Dios, sino que saben de Su Existencia y que ésta es evidente. Basta con conocer y andar las vías para su descubrimiento. Que el Alma es inmortal e incorrupta y que no hay que confundirla con los ropajes y disfraces que adopta periódicamente.

Que, si es que hay perdón, éste está más allá de la redención según la ley de acción y reacción y que esas son leyes mecánicas de la Naturaleza: que el que siembra trigo siempre recoge, tarde o temprano, trigo, y el que sembró espinos sólo espinos obtendrá.

El milagro no existe como tal, sólo existen planos de conocimiento. Lo fenoménico es secundario; el sacerdote babilónico que deslumbraba con sus pequeños relámpagos artificiales que le saltaban de una mano a la otra, hoy sería un simple electricista. Y San Patricio un químico que sabría qué ocurre cuando echamos agua sobre el fósforo blanco o la cal viva.

El tripulante de la barca no necesita muletillas de engaños. Busca y encuentra, paulatinamente, la verdad. Pone su esfuerzo en los remos y distingue cosas que los demás no ven, pues rema contra corriente.

Va escalando el agua hacia sus fuentes puras y descontaminadas. Hay entusiasmo en su Alma y gusta de la risa y de las cosas bellas.

Le molestan los ruidos cacofónicos y gusta de las hermosas melodías de Strauss, de las catedrales de luces y sombras de Wagner y de las íntimas sonatas de Mozart. No finge ver panoramas más allá de la mezcolanza de ojos, narices y rabos de los modernistas y prefiere caminar por la nieve con Goya, mirar los cielos grises velazqueños, sorprender las lágrimas cristalinas de un Greco o perderse en las calles fantásticas de los murales de Pompeya.

No cree que las drogas sean un bien, pues los que de ellas abusan se convierten en bestias degeneradas, que roban y matan para seguir consiguiéndolas.

Tampoco en la sucia borrachera del grito alto y el eructo bajo.


Sí cree en el orden armónico y vital, que sobrepasa al mecanismo ciego de programas ya manufacturados por otros.

Cree en la libertad en la medida en que haya personas que la aprecien y respeten la de los demás.

Cree en la voluntad, en la bondad y en la justicia, y que un mundo sin esas virtudes es una bola de barro a la que hay que dar formas armónicas, venciendo toda la resistencia de la materia bruta.

Cree en un mundo nuevo y mejor… pero para que aparezca en nuestro horizonte, debe haber muchos remeros nuevos y mejores.

Los que se abandonan al río de la vida en medio de debilidades y lamentos son inexorablemente arrastrados a su destrucción física, psíquica y mental.

Cree en una ciencia al servicio del Hombre, del animal, del vegetal y, sobre todo, del Planeta en sentido global, pues es nuestra casa cósmica y la estamos derrumbando y desequilibrando.

Cree que las estructuras ya viejas e inútiles deben dejar paso, en la renovación natural de la vida, a otras jóvenes y fuertes, sin complejos y limitaciones que huelen ya a podrido, pues son cadáveres a los que la fuerza galvánica del dinero y del poder hace que se contraigan y muevan sus miembros en un horrendo simulacro de vida.


Y… sobre todo… los tripulantes creen en ellos mismos; en la barca que han fabricado.

Cuando pasan remontando el río de la vida, muchos hombres y mujeres de corazón joven y mente despierta se ponen a trabajar y a convertir troncos en naves, para conocer la maravillosa aventura espiritual de bogar contra corriente.

 

 

 

 


No renuncies a tus Sueños

Un día, un niño se paró ante un pensador y le pregunto:
¿De que tamaño es el universo?


Mientras le acariciaba la cabeza, el hombre miró hacia el infinito y le respondió:
El universo tiene el tamaño de tu mundo.


Perturbado, el niño indagó otra vez:
¿Y de que tamaño es mi mundo?


Y el pensador le respondió:
Tiene el tamaño de tus sueños.

Si tus sueños son pequeños, tu visión será pequeña, tus metas serán limitadas, tus blancos serán diminutos, tu camino será estrecho, tu capacidad de soportar las tormentas endeble.


Ya Shakespeare dijo que: “cuando se divisan nubes los sabios visten sus mantos”.


Sí la vida tiene inevitables tempestades cuando sobrevienen, los sabios preparan sus mantos invisibles: protegen sus emociones usando su inteligencia como paredes y sus sueños como techo.


Los sueños infunden sentido a la existencia. Si tus sueños son frágiles, tu comida no tendrá sabor, tus primaveras no tendrán flores, tus mañanas no tendrán rocío, tu emoción no tendrá romances.


La presencia de los sueños convierte a los desdichados en reyes, y la ausencia de sueños transforma a los millonarios en mendigos.

La presencia de los sueños hace jóvenes a los viejos y la ausencia de sueños hace viejos a los jóvenes.


Por eso…NUNCA renuncies a tus Sueños.





Extracto del libro:
“No renuncies a tus Sueños” del Dr. Augusto Cury.

Vía: Todo depende…Elige Tu Propio Cristal.




Hoy vi un Camino…

…vi el Camino como una línea sinuosa que se arrastra por la tierra, adaptándose fielmente a todos sus altibajos, subiendo y descendiendo, torciendo a un lado y a otro, pero siempre a ras de esa tierra que le sirve de apoyo.

Lo vi paciente y seguro, transitar a él mismo por otro camino imponderable que es el tiempo…”

Voy hacia el Infinito, nuevamente, por esforzado Camino vertical que ha tomado la forma de una espiral, sumando lo horizontal a lo vertical, lo humano a lo divino, lo que es a lo que debe ser.”

Pensamientos extraídos del libro “Hoy vi” de:

Delia Steinberg Guzmán

Imágenes y link original:

Quijote



La Iniciación

Escrito de N. Sri Ram


Hay un artículo de T. Subba Row, a quien H. P. B. tenía en gran estima como ocultista, titulado “El Ocultismo de la India del Sur”. De hecho habla de los dos Senderos, uno de los cuales es el sendero natural y constante del progreso, en el que el crecimiento es total y seguro.

El otro es a través de una serie de iniciaciones y solo unas cuantas naturalezas, especialmente organizadas y peculiares son adecuadas para ello. La gente que avanza por el sendero natural y más fácil, no sufre en absoluto con ello, ni tampoco lo que alcanzan al final es menos importante, pero el Sendero de la Iniciación esta hecho solo para ciertas personas, porque se trata realmente de un proceso forzado.

En lugar de desarrollarse muy gradualmente y de una manera relativamente fácil, el chela recibe ayuda para acelerar su propio crecimiento y para alcanzar prematuramente, por así decirlo, un conocimiento de su naturaleza espiritual.

Se establece una relación entre el discípulo o chela y el Adepto, que dirige a través del chela varias fuerzas ocultas que fuerzan su crecimiento.

Subba Row dice mas adelante que Sri Sankaracharya, de quien H. P. B. habla en La Doctrina Secreta como del mayor iniciado de toda la historia, recomendaba el sendero natural, fácil y constante, a aquellos que le seguían y a sus sucesores en su labor en particular.

No hemos de imaginar que el Adeptado y la Iniciación sean acontecimientos fortuitos; son estrictamente un producto de la Naturaleza.

La Jerarquía de Adeptos tiene su función importante, que consiste en mantener abierto el Sendero hacia arriba por el que descienden las fuerzas necesarias para el crecimiento de la humanidad.

El proceso forzoso puede resultar fácilmente peligroso para los que no están preparados y a veces ocurre que uno de aquellos a los que se les ha hecho seguir el sendero de la Iniciación se aparta de el y sufre temporalmente.


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Subba Row señala que “es eminentemente peligroso para quienes no poseen el talismán de una devoción totalmente altruista, generosa y auto-aniquiladora, hacia el bien religioso de la humanidad, una auto-abnegación que no tiene nunca fin.”

La iniciación no es el cumplimiento de una ambición personal espiritual ni la consecución de un estado de grandeza o la posesión de poderes extraordinarios que pensamos manejar en beneficio de la humanidad cuando en realidad puede ser el placer de manejar tales fuerzas la verdadera motivación.

La ambición espiritual es una contradicción en términos, y resulta extremadamente peligrosa para aquel que quiera hollar el Sendero.

Lo que se requiere, vamos a repetirlo, es “el talismán de una devoción perfectamente altruista, generosa y auto-aniquiladora, hacia el bien religioso (podríamos decir espiritual) de la humanidad”.

Esta abnegación significa una auto-abnegación en acción, así como en motivo, y no consiste en decir ” estoy dispuesto a practicar la auto-abnegación para poder conseguir algo”. No poseéis auto-abnegación, si tenéis en cuenta hasta que punto experimentareis contratiempo, sufriréis humillaciones, os colocareis detrás de todo para poderlo conseguir todo.

No, tiene que ser “una auto-abnegación que no tiene nunca fin.”

Son unas palabras muy hermosas que haríamos bien en llevar al corazón.

Subba Row sigue diciendo que sin este talismán el progreso del chela sea tal vez muy rápido durante cierto tiempo, pero llegara el momento en que su progreso hacia arriba quedara paralizado. Y por eso dice que es más sabio no buscar el sendero del discipulado, porque cuando uno busca siempre hay un motivo de egocentrismo en el yo.

Si vosotros, el yo, no existís en absoluto, como podéis querer nada?

El chela no necesita buscar nada, porque el sendero no dejara de encontrar a la persona adecuada. Tal vez parezca descorazonador, pero es de hecho algo muy excitante: Uno no busca nada, ni siquiera el Sendero, ni la eminencia, ni la consecución, sino solamente dar de lo que uno tiene y si el Sendero os encuentra, pues muy bien, ya lo seguiréis. Y si no, ya os iréis desarrollando en el curso natural de las cosas.

Es muy importante insistir en esto porque hay mucha gente que busca un guru, que quiere el Adeptado y la Iniciación y que intentan ir avanzando de distintas maneras. Finalmente encontraran que esta búsqueda no acaba con el éxito. Tal vez obtengan un cierto éxito, pero no en el sentido real.

El símil que se ha utilizado para describir el Sendero es el de un camino que va subiendo en sentido circular ascendente por una montaña hasta la cima. La gran mayoría de la humanidad están programados para irlo siguiendo, – la Cuarta Ronda, la quinta Ronda, etc., – y, finalmente, todos llegaran a la cima. Pero existe también la posibilidad de ascender directamente por la ladera escarpada, no por el sendero conocido, tomando un atajo que conduce a la cima.

Naturalmente es difícil. Si seguimos con este símil, el atajo directo se ira cruzando con el sendero que da las vueltas en varios puntos y cada uno de esos puntos de intersección puede considerarse como la señal de una de la Iniciaciones.

La Iniciación no esta dirigida a la personalidad sino al Ego que esta detrás de la personalidad y que presenta una nueva personalidad en cada encarnación. Es una apertura de la conciencia del Ego, que tiene varias posibilidades en el plano espiritual, pero que permanece dormido durante largo tiempo.

Naturalmente, todas esas posiciones acabaran por florecer y dar su fruto, y es posible, mediante ciertas fuerzas de las cuales podemos tener un concepto muy limitado, despertar esos poderes latentes.

El Ego es el individuo tal y como existe en el plano mental “superior”, el plano de la mente que no esta influenciado por distintas asociaciones y deseos materiales y que es la inteligencia pura. Puesto que esta es nuestra naturaleza espiritual a un cierto nivel, hemos de comprender esa naturaleza para averiguar como podemos forzarla a entrar en actividad.

La Sabiduría Atemporal nos da una cierta concepción de la constitución humana a distintos niveles: mas allá del Ego a un nivel mas profundo esta la Monada, que es la esencia espiritual del individuo. Cuando tiene lugar la Iniciación, se dice que la Monada desciende hasta el Ego. Estos dos niveles del ser se convierten en uno solo. Eso es lo que significa decir que la Monada desciende al Ego. Aunque el Ego sea espiritual e incorruptible, la naturaleza mas profunda que normalmente permanece quieta y apartada se pone en acción a través del Ego en el momento de la Iniciación cuando se ve sometida a ciertas fuerzas.

La idea superficial sobre la Iniciación es la de que una persona va a una sala especial, alguien viene y le dice varias cosas, después le dicen que se ponga una túnica diferente, se le da un talismán etc. Eso seria una visión muy pobre.

La Iniciación significa que el aspecto mas profundo de uno mismo se acerca a la superficie, y la Monada toma el voto a través del Ego.

Es en realidad un voto de auto-rendición, una resolución para darse completamente al servicio de la humanidad y de todo cuanto vive. No se administra desde fuera y es aceptada por varias razones; esa seria una manera mental de considerar todo el tema.
En realidad el voto es una evolución del propósito mas interno del mismo Ego.

No se acepta simplemente diciendo que lo desarrollareis según vuestra capacidad máxima, sino que significa un descubrimiento de vuestro propósito mas interno, de vuestra naturaleza mas interna. Es realmente un traslado de esa naturaleza a términos del intelecto o de la mente. Y hemos de considerar todo esto en los términos mas naturales posibles; cuanto mas natural parece una cosa mas probabilidades tiene de ser cierta.


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Pero mientras la Monada desciende al Ego, o podríamos decir que el Ego se unifica con la Monada, al mismo tiempo el Ego desciende a la personalidad. Hay un movimiento dual. No puede ser de otra manera, porque todos estos planos están relacionados entre si, y si el Ego recibe ciertas fuerzas de una potencia tremenda, hasta cierto punto tienen que filtrarse hasta la personalidad.

No podemos comprender demasiado bien la relación que existe entre el Ego y la Monada; podemos pensar mas fácilmente en la relación que hay entre el Ego y la personalidad. Cuando el primero desciende a la personalidad lo hace en su mejor expresión, mas noble y mas dignificado que normalmente.

Tiene una mayor profundidad, y expresa algo que no hace normalmente. Pero hemos de entender estas cosas en términos de nuestra experiencia real y no simplemente como un diagrama. El Ego puede describirse como un triangulo y la personalidad como un cuadrado y se establece una línea de conexión entre ellos; pero con ello no entendemos el significado que hay detrás del diagrama.

Todos los símbolos y diagramas tienen como objetivo solamente servir de ayuda, y por esto hemos de intentar penetrar el significado interno de todo ello.

Cada uno puede solamente hacerlo por si mismo y no se trata simplemente de tomar notas o de escuchar las palabras de otra persona.

Cuando se forma una conexión entre el Ego y la personalidad, hemos de recordar que esta puede caer en desuso y bloquearse después, porque esa es la naturaleza de todo cuanto pertenece a los tres mundos mortales.

Lo espiritual permanece incorrupto como canal y todo lo que fluye a través de ello sigue fluyendo. Pero en la naturaleza intelectual o psíquica el canal puede hacerse mas grande y continuar funcionando o puede obstruirse.

Siempre hay estas dos posibilidades respecto a nuestra naturaleza intermedia, la intelectual o psíquica y la naturaleza inferior, la material y física. Todo depende del individuo.

La palabra “iniciación” significa, “un principio”. Conseguimos un contacto definido con nuestra naturaleza espiritual en la Primera Iniciación, primero con budhi después con atman.

Este principio es realmente como plantar una semilla. Después de conseguir un pequeño contacto, uno empieza a ser más consciente de esa naturaleza.

La semilla crecerá y se convertirá en el Árbol de la Sabiduría. Ese es el significado de la palabra sánscrita Vidya, nacido dos veces, una manera simbólica de referirse al nacimiento del cuerpo de una madre al mundo físico y al segundo nacimiento en espíritu.

Que nace en espíritu? Es la conciencia humana, o mente; también se denomina a esto el nacimiento de Cristo o la naturaleza cristica en el corazón del hombre.

Hay dos maneras de considerarlo: como el nacimiento de la conciencia en el reino del Espíritu o Verdad, o el nacimiento del Espíritu en la conciencia humana. Ambos son correctos.

La conexión establecida entre manas y lo que esta mas allá de manas, es decir atma-budhi, es el nacimiento de la conciencia en el reino del Espíritu, y también el nacimiento del Espíritu en el campo de la conciencia humana.

El nacimiento del Cristo, atma-budhi o el principio divino, significa que la naturaleza del amor-sabiduría nace en el corazón del hombre; la conciencia queda inundada con la cualidad de esa naturaleza espiritual. La misma palabra “nacimiento” implica un crecimiento por etapas hasta un punto que ha sido descrito como la totalidad de la talla del Hombre Perfecto.

Esto no significa en absoluto que el desarrollo se detenga después de ese punto. Sigue adelante, pero esa es una etapa diferente, la del Hombre Perfecto o el Adepto.

La constitución del hombre representa siete principios compuestos.

El Perfecto Iniciado, el Adepto, es uno en el que la totalidad de los seis principios se funde en el séptimo. Así es como H. P. B. describe la realización en La Doctrina Secreta.

En la gente corriente los diferentes principios están desarrollados desigualmente y no están coordinados; y aunque están relacionados entre si, la relación esta lejos de ser perfecta. Pero el hombre Perfecto es uno en el que la totalidad de su naturaleza ha llegado a estar perfectamente integrada, unificada.

Es, esencialmente, el séptimo principio manifestándose a diferentes niveles cada uno de los seis principios se convierte en uno con el séptimo, y la naturaleza de atman es expresada por el a los distintos niveles de la mente, las emociones etc.

Cuando todos los principios inferiores quedan fundidos, no dejan de existir, pero quedan inundados con la cualidad del séptimo. Incluso a nivel del sexto, la naturaleza del séptimo queda expresada.

Debido a que un Adepto se convierte en una expresión de su séptimo principio, el Espíritu en su naturaleza pura y universal, se convierte en uno de los agentes de la Naturaleza y en un miembro de lo que se llama la Jerarquía de los Adeptos.

Cada Adepto es una expresión distinta a las demás del principio uno universal, pero hay una base común: están todos inspirados, informados y animados por el mismo Espíritu. La Jerarquía de los Adeptos es una comunión natural de Espíritus semejantes. Por esto en la iglesia cristiana usan la frase “la comunión de los Santos”.


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Esta Jerarquía de Adeptos es descrita por H. P. B. “como un Árbol Baniano humano y siempre vivo”, con una única raíz y ramas que se extienden cada vez mas, pero perteneciendo siempre al mismo Árbol y de la misma raíz. Y al Jefe de la Jerarquía lo llama ella, “la Raíz –Base”. También se le conoce como el Iniciador único.

En nuestro esquema de evolución, representa el séptimo principio, el mas elevado y el mas profundo de la naturaleza de esa Fuente muy profunda de donde fluyen las fuerzas que entran en la naturaleza del Ego, y producen ese resultado que se llama la Iniciación.

Por consiguiente, convertirse en un Iniciado es forjar un lazo con la Jerarquía, con todos los Adeptos, convertirse en parte de la Fraternidad que les incluye a todos ellos. Es solo un principio, una entrada en un reino nuevo, pero incluso eso proporciona una cierta sensación de parentesco no solo con todos los demás individuos que se ha hecho igualmente conscientes de la unidad, sino también con todas esas vidas que son todavía, en gran parte, inconscientes.

Un Iniciado no solo reconoce su fraternidad con otros Iniciados sino que se siente como un hermano con todas las cosas vivientes.

Si pensamos en la Iniciación como en un acontecimiento peculiar es difícil entenderla, pero si pensamos en un Iniciado como en alguien que esta lleno del espíritu fraternal con todo cuanto vive, entonces logramos un verdadero entendimiento.

El Iniciado entra en el reino de la Vida donde ninguna vida es extraña a el, es un hermano de todo cuanto vive.

Naturalmente, esta Fraternidad existe principalmente al nivel en que los Hermanos son conscientes de su unidad.

Los iniciados en el plano físico, aunque pueden haber pasado por una experiencia que les ha asegurado la unidad de todo cuanto vive, sin embargo están dispuestos a olvidar esa unidad y actúan como individuos separados de los demás.

El Iniciado no es un hombre perfecto; es solamente un principiante en la vida espiritual.

Pero a nivel budhico, atmico, la unidad es un hecho vivo siempre presente; por consiguiente, la Fraternidad existe principalmente a esos niveles.

Cada Iniciación, y hay unas cuantas, es una entrada en un nuevo reino.

Hay una expansión de la conciencia que se hace más sensible y capaz de funcionar de varias maneras distintas. Esto también significa un conocimiento más profundo, una conciencia más amplia o realización de nuestra naturaleza espiritual.

Por consiguiente, esto requiere dejar a un lado las dudas, las ilusiones y las limitaciones, que no son más que trabas. Una limitación es la incertidumbre.

Cuando alguien no sabe con certeza cuales son las cosas importantes de la vida, no sabe como actuar.

Si una persona sufre de desilusiones, de ideas equivocadas, de prejuicios y fantasías, eso es también una traba, igual que lo son las diferentes reacciones equivocadas que no dejan de ser condicionantes. Hay que recordar que no tienen que suprimirse, ni las dudas, ni ninguna otra cosa.

Aunque una de las trabas sea la incertidumbre o las dudas y otra sea la superstición, el apartarlas no significa que cada vez que exista una duda tengáis que tratar de suprimirla, a menos de cometer un pecado. Al final, no se consigue nada suprimiéndola, lo cual no significa que tengáis que complaceros en ella. Todo cuanto se suprima volverá con nueva fuerza redoblada.

Controlar algo con comprensión es muy diferente a suprimirlo, un acto que se hace a ciegas.

Lo que hace falta es liberarse de esas perturbaciones y trascender las limitaciones.

Eso solo se consigue comprendiéndolas. Supongamos que un hombre sufra de avaricia, de lujuria, o de lo que sea, pero cuando comprende lo que significa, como aparece y actúa, y que consecuencias tiene en su propia vida y en la vida de los demás, vera que es capaz de trascender la limitación particular.

El Señor Buddha hablo de las cuatro Nobles Verdades, la última de las cuales se llamo “El Noble Sendero Octuple”, que indica unos pasos para practicar o requisitos que cumplir.

El primero es la Visión correcta, ver las cosas adecuadamente y no según como a uno le gustaría que fueran o según nuestras fantasías o ilusiones.

Cuando veis las cosas adecuadamente, cuando comprendéis que no hay final para la ambición de ningún tipo, que la ambición se alimenta con cada indulgencia, que es una limitación, cuando comprendías su acción, y como aparece, esa misma comprensión os liberara de la ambición.

En cierto modo, la primera traba, llamada la ilusión del yo, lo incluye todo, y es lo más importante. Lo que queremos decir con el yo es una cuestión a considerar por cada uno.

En una de las Cartas de los Maestros, están las palabras,

“Ahora todo ha pasado. Las festividades del Año Nuevo han terminado y yo soy “Yo” de nuevo.

Pero, ¿qué es Yo?

Sólo un huésped circunstancial cuyos intereses son todos parecidos a un espejismo del gran desierto…”

C. M.: 45/-379

Un espejismo existe durante cierto tiempo y después desaparece. El yo es igual.


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Como hemos dicho, citando a H. P. B.: el Adepto o el Iniciado Perfecto es aquel en quien todos los principios están fundidos en el séptimo, es decir, en el Espíritu uno y universal.

Si todo queda fundido allí, entonces, a donde esta el yo?. No existe. Porque solo existe el Espíritu uno y cada individuo es una manifestación única de ese Principio único y universal.

Es en el entretiempo, a la espera de esa fusión o realización, que existe lo que llamamos el yo.

En el ocultismo se hace una distinción entre el yo y el Espíritu. El Espíritu es uno y universal, pero el yo es diferente. El espíritu es indestructible, perenne; ni nace ni muere; no reencarna, porque no es el principio reencarnante.

También se hace una distinción entre el Espíritu y el Alma, si entendemos por alma el Ego que reencarna. El yo se identifica con uno u otro de ellos: a veces se usa como equivalente del Espíritu Uno y a veces del alma. Cada vez que se utiliza la palabra “yo”, hemos de pensar en el contexto; de otro modo simplemente estaremos haciendo disquisiciones sobre las palabras.

La traba llamada superstición se interpreta, generalmente, como una creencia en los ritos y las ceremonias, pero esa es una visión muy superficial.

Todas las formas de dependencia de algo externo a uno mismo llevan a la superstición

Además de estas tres, hay dos trabas más de las que hay que librarse antes de llegar a la Cuarta Iniciación, la del Arhat, que son el apego y la ira.

Si estamos pensando en hollar el Sendero en estos términos, el tema se convierte en algo real para nosotros. Hollarlo significa que hemos de librarnos de todas estas trabas. Esto se explica por si mismo e inmediatamente vemos la lógica de todo ello.

Después de las cuatro Iniciaciones, esta la Quinta, la del Adepto, anterior a la cual hay algunas trabas de naturaleza mas sutil que hay que abandonar, pero no necesitamos hablar de ellas aquí. Hemos de librarnos de estas trabas mas burdas antes siquiera de empezar a comprender lo que son las otras mas sutiles.

Sabemos que es la ira, o las antipatías, porque las hemos experimentado.

Pero estamos seguros de que son una traba? Tal vez si estoy enfadado me siento mejor, y resulta estimulante estar enfadado, pero tengo que darme cuenta de que es una limitación, de que me lleva por el mal camino, de que produce malas relaciones con los demás, me ciega ante ciertas condiciones y abre el camino a una acción mecánica influenciada por el strees de la ira.

Hemos de darnos cuenta de todo esto nosotros mismos, absolutamente, silenciosamente, y entonces seremos capaces de acabar con esa traba.

Insisto, una y otra vez, en esta necesidad de darnos cuenta, porque creemos que cuando conocemos los nombres de unas cuantas cosas ya hemos alcanzado el conocimiento necesario.

Creemos que si podemos repetir el Bhagavad Gita de memoria, ya somos santos, ¡aunque los demás tal vez no se den cuenta!. Existe esta superstición de que simplemente sabiendo las palabras se pueden conseguir las cosas.

Las Cuatro Iniciaciones también están comentadas en el simbolismo cristiano, donde se las denomina: el Nacimiento de Cristo; el Bautismo; la Transfiguración; y la Cuarta, que es la Crucifixión y la Resurrección, combinadas.

Una maravillosa explicación aparece en Cristianismo Esotérico de Annie Besant sobre el simbolismo de los supuestos acontecimientos de la vida de Cristo. El nacimiento de Cristo es la apertura de la conciencia espiritual. El Bautismo es el descenso de las fuerzas a través de la apertura que se ha hecho, y que aporta la posibilidad de intercomunicación entre lo interno y lo externo.

Cuando estas fuerzas descienden, dan lugar a la Transfiguración de lo inferior por lo superior, un cambio completo en la naturaleza de la individualidad. La cuarta etapa de la muerte de todo cuanto queda, la misma esencia del yo, que es la causa de la continuidad y de los renacimientos repetidos.

El sentido de la yoidad, la esencia del yo, es realmente la causa del renacimiento. Cuando eso se disuelve, donde esta el individuo?. Se ha convertido en nada, es decir en nada que se le pueda ocurrir, nada en términos de experiencia personal, “yo soy la persona que acepta o no, que actúa de una o de otra manera, que recuerda esto, siente aquello”.

Están todos estos recuerdos de si mismo, mediante los cuales me identifico. Pero esa identificación desaparece con aquella Muerte.

Al final de cada encarnación tenemos la muerte de los cuerpos físicos, astral y mental, pero eso no es una muerte total. Algo queda que produce la nueva personalidad, el karma pasado, los recuerdos y las tendencias pasadas.

La Cruxificación, la Muerte en la cuarta Iniciación es una muerte total, cuando el individuo queda por así decir, disuelto. Lo que resta es puramente espiritual. Esta muerte total es la contrapartida de una completa renovación, el resurgir de ave fénix o el ave del de sus cenizas.

La individualidad es la misma pero renovada, algo que resulta, en parte, difícil de comprender.

La Iniciación es, como hemos mencionado, un proceso forzado; a veces un individuo puede desarrollarse de esa manera a la fuerza, para poder servir de ayuda. Es el único motivo que cuenta para los Maestros, los Adeptos. No les interesa glorificar a una persona por encima de las demás. Son uno con todas.

Seria absurdo imaginar que porque una persona les prodiga un gran amor o reverencia la pusieran en un pedestal. Pero si esa persona puede estar preparada para ayudar a los demás, entonces tal vez valga la pena, con su consentimiento, desde luego.

El Maestro no llega y dice “Voy a desarrollarte”. Pero si una persona ofrece forzar su propio desarrollo, entonces el Maestro puede actuar como un instrumento para dar la forma; puede ayudar y ser un accesorio. Parece algo permisible según las leyes del Karma.

Se dice que el Señor Buddha forzó Su propio desarrollo hasta un punto increíble. Estaba tan lleno de amor y de compasión, anhelando hacer lo posible por ayudar a los demás, que emprendió esta tarea extraordinariamente difícil. Debe ser el único motivo para intentar un proceso de fuerza como este, pero el crecimiento para todos tiene lugar igualmente en el curso de la Naturaleza y todos finalmente llegaremos al mismo nivel, al mismo objetivo.


En Los Siete Principios del Hombre, de Annie Besant, leemos:

“Mientras estemos situados en el vértice de la personalidad, mientras las tormentas de los deseos y de los apetitos rujan a nuestro alrededor, mientras el oleaje de las emociones, nos vapulee de acá para allá, mientras la voz de los Manas superiores no lleguen hasta nuestro oídos; ni el fuego de los torbellinos, ni en los truenos de las tormentas, aparecen los mandatos del Ego; solamente cuando aparece la quietud de un silencio que puede sentirse, solo cuando el hombre envuelve su rostro con un manto que cierra sus oídos incluso al silencio de la tierra, solamente entonces resonara la voz que es mas silenciosa que el silencio, la voz de su verdadero Yo”.





Pensamientos para Aspirantes, N. Sri Ram

  1. I. Conocimiento Propio, Confianza en Sí Mismo.
  2. II. Voluntad
  3. III. Verdad


  1. IV. Conocimiento
  2. V. Sabiduría
  3. VI. La Sabiduría Divina



Gemas de Oriente: Mes Noviembre


Recopiladas por
H. P. Blavatsky


“!Tan grande como el Universo sin límites,
es ese Espíritu pequeño y escondido!
Los Cielos y la Tierra están en él; Fuego y aire,
Sol, luna y estrellas; oscuridad y luz,
¡Todo lo abarca! Todo lo que el hombre hace,
Su presente y su pasado,
Y lo que será de él; todos los pensamientos y las cosas
Se hallan presentes en el espacio etéreo de El!”


The Secret of Death
Katha Upanishad


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1.- En cada bendición piensa en su final y en cada desgracia piensa en librarte de ella.


2.- Si en un hombre la justicia no prevalece sobre la injusticia, este hombre ira directo a la ruina.


3.- Las esperanzas vanas apartan al hombre de todo bien, pero la renunciación a la avaricia le previene de todo mal.


4.- La paciencia nos llevara hasta el poder, mientras que la ambición nos llevara a la perdida.


5.- Con la sabiduría se pone de manifiesto el don del conocimiento; y con el conocimiento se alcanzan las cosas elevadas.


6.- En la calamidad se demuestran las virtudes de los hombres y en las largas ausencias se pone a prueba su amistad.


7.- El hombre que es capaz de entender perfectamente el movimiento y la causa de los giros de la rueda de la vida nunca será engañado.


8.- Los días terminan con la puesta del sol, las noches con la salida del sol; el final del placer es siempre el dolor, el final del dolor es siempre el placer.


9.- Toda acción acaba en destrucción; todo lo que nace tiene que morir; todo lo de este mundo es transitorio.


10.- Con la información se demuestra el ingenio del hombre y con los viajes se pone a prueba su carácter.


11.- En la pobreza se pone a prueba la benevolencia, y en los momentos de ira se ve la honestidad de un hombre.


12.- Solo la verdad purifica la mente del hombre y una disciplina adecuada la inspira.


13.- Si nos asociamos con el engaño, nos veremos vapuleados por los altibajos de la contienda.


14.- El temor a ser juzgados nos apartará del mal, pero si coqueteamos con él acabaremos destruidos.


15.- Un acto puede parecer correcto, pero son sus resultados los que demuestran su propósito.


16.- La inteligencia se demuestra con el buen juicio.


17.- Aprender aclara la mente mientras que la ignorancia la llena de telarañas.


18.- Quien sigue un buen consejo no va a caer; pero quien lo rechaza, cae en el abismo de su propio orgullo.


19.- Un amigo de confianza ayuda al hombre en la vida y con la recompensa se refuerzan las amistades.


20.- Quien no puede perdonar el mal que le han hecho vera sus buenas obras destruidas por el mismo.


21.- Quien presta beneficios a la humanidad, la hará deudora suya para un futuro nacimiento.


22.- El hombre envidioso nunca queda satisfecho y no llegara nunca a ser un gran hombre.


23.- Cuanto más se viste un hombre con la modestia, mejor esconde sus defectos.


24.- La mejor política de un hombre es no presumir de sus virtudes.


25.- La política más adecuada de un hombre fuerte es no utilizar su poder delante de un hombre mas débil.


26.- El hombre belicoso induce al antagonismo; con frecuencia la gente no puede reprimir la ira cuando se pelea con los necios.


27.- La inteligencia no se demuestra con palabras ingeniosas, sino con acciones ingeniosas.


28.- De la elocuencia del conferenciante agradable todos los hombres se enamoran.


29.- Las malas artes conquistan a los mejores hombres; el valor conquista ciudades; lo primero se detesta, lo segundo se admira.


30.- El hombre valiente cuyas proezas necesitan todos los hombres nunca estará acosado por sus adversarios.




Pensamientos para Aspirantes_N. Sri Ram

RECOPILADOS DE NOTAS Y ESCRITOS DE
N. SRI RAM

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Aspiración es un movimiento del corazón y la mente de uno hacia algo puro y bello, del cual recibe la influencia benéfica y abraza su totalidad. Es una llama de conciencia que asciende y se fusiona en algunos aspectos de la belleza infinita del Espíritu eterno.


INDICE (II PARTE)

· IV. Conocimiento
· V. Sabiduría
· VI. La Sabiduría Divina


IV.
CONOCIMIENTO


73. El verdadero conocimiento es del corazón y también de la mente. No es una mera percepción mental de las formas de las cosas o un conocimiento de su naturaleza material; debe incluir el alma de las cosas, las ideas divinas que ellas encierran.

74. Cuando no hay ninguna brecha entre el conocedor y lo conocido, entre el sujeto que percibe y experimenta, y su objeto, hay conocimiento por identificación absoluta y directa.

75. Conocer y sin embargo permanecer sin el grillete del apego a ese conocimiento, es el estado ideal del conocedor.

76. Hay una clase de conocimiento que no necesitamos buscar en absoluto. Si permanecemos completamente quietos y negativos, el conocimiento fluye en nosotros debido a la receptividad, a la atracción del positivo por el negativo.

77. Sólo hay integridad de conocimiento cuando hay respuesta de todo el orden de nuestro ser a la naturaleza de la cosa o persona que está ante nosotros.

78. Lo que se necesita no es tanto el conocimiento que se obtiene del mundo externo sino el conocimiento al cual llegamos desde dentro de nosotros mismos.

79. Podemos obtener todo el conocimiento de donde estamos, si los medios de percepción están abiertos dentro de nosotros.

80. No conocemos una cosa o una persona a menos que podamos conocer también su naturaleza interna, y esa naturaleza sólo se conocerá en un estado semejante al sentimiento de identidad, no una identificación con esa persona o cosa como un acto autoconsciente.

81. Ese conocimiento es del máximo valor al cual uno llega en las profundidades del propio corazón, con una calidad de realización que no puede existir en el conocimiento recibido de ninguna fuente externa.

82. Es a la luz de un conocimiento interno, con una mente no prejuiciada, que trazamos nuestro camino en el campo espiritual.

83. Más importante que cualquier cantidad de conocimiento cerebral es un conocimiento de nosotros mismos tal como somos, los valores, verdad y falsedad presentes en nuestro modo de vivir, incluida nuestra relación con los demás.

84. Sólo conocemos realmente una cosa o un individuo cuando respondemos a lo que es bueno y bello en ellos.

85. La pureza de mente y corazón es esencial para el conocimiento que no es superficial, no un conocimiento de la mera apariencia de las cosas.

86. Conocer realmente demanda una completa respuesta a la verdad de la cosa que se quiere conocer, no sólo a su forma externa sino también a lo que está tras de la forma y que se expresa a través de ella.

87. El conocimiento de las cosas externas no puede ser un sustituto para el conocimiento de nosotros mismos, el cual debe incluir lo que somos tras de lo exterior que es superficial y pasajero.

88. Sólo conoceremos verdaderamente a un hombre cuando bajo las diversas máscaras de raza, nacionalidad, religión, ideas, hábitos, gustos y todo lo demás que es parte de un acondicionamiento, nos ponemos en contacto con la naturaleza humana en él en sus aspectos fundamentales.


V.
SABIDURÍA


89. La sabiduría es un florecimiento de nuestra naturaleza pura, un conocimiento que es también amor, con un sentido consciente de la belleza y el profundo significado de las cosas.

90. Esa sabiduría que puede ordenar todas las cosas está no sólo en la Naturaleza sino también en profundidades que existen dentro de nosotros mismos; solamente puede surgir de esas profundidades cuando el camino es claro.

91. La señal de la sabiduría está en ver todas las cosas en la correcta perspectiva.

92. Lo que ha de asociarse con la Sabiduría es un conocimiento de los valores y de los diferentes modos en que la vida fluye y se realiza, más que con hechos concretos áridos o abstracciones.

93. Un estudiante de la Sabiduría tiene que aprender a unir su mente con su corazón, y a responder a los aspectos cualitativos de la vida, distinguiendo entre sus melodías y sus disonancias.

94. No hay ninguna sabiduría real a menos que uno considere por sí mismo la naturaleza y validez de la razón sobre la cual están basadas sus diferentes ideas.

95. La manera en que respondemos internamente a hechos e ideas determina si somos cuerdos o necios, aun aparte de lo que podamos hacer o no hacer externamente en relación a ellos.

96. La sabiduría consiste en un infalible sentido de rectitud, en conocer instintivamente el curso que se persigue, en la recta evaluación y juicio. La sabiduría está en la expresión de nuestro ser, en el modo en que pensamos o sentimos, en nuestro comportamiento, gustos y acciones.

97. El aliento de sabiduría pertenece a la vida en su pureza genuina.

98. La sabiduría real sólo puede surgir de una naturaleza pura, y tal sabiduría dará lugar a un nuevo ser sin ninguna mancha o sombra del pasado.

99. Rechazar a la carrera algo a lo cual no hemos respondido favorablemente, no es el camino para llegar a ser sabio; así sólo puede haber una reacción a un conjunto de ideas e influencias que surgen del pasado.

100. La sabiduría es una cualidad que tiene que florecer de las raíces de nuestro ser, una cualidad de nuestro corazón y no de la mente, que se expresa en todos nuestros actos.

101. Aun un poco de sabiduría debiera hacernos conscientes de que lo que es de importancia es el modo como vivimos, y no las diferencias en puntos de vista que son comparativamente transitorios.

102. La sabiduría consiste en pensar, sentir y actuar en acuerdo con la Verdad de todas las cosas en la vida.

103. En donde quiera que hay Sabiduría, que es distinta del conocimiento, allí está la luz de la humildad. La humildad lo hace a uno sabio.

104. Uno aprende a ser sabio sólo en la medida en que actúa con conocimiento e integridad y no mecánicamente; la acción sin sabiduría es locura, y la sabiduría sin acción es solamente un substituto cojo y tieso.

105. La sabiduría en su perfección se muestra como una síntesis de todas las virtudes; se ha dicho que entre todas ellas es la primera.

106. Es solamente cuando ponemos atención a nuestros pensamientos, sentimientos y actos, que realmente obtenemos sabiduría. No podemos tomarla prestada de fuentes externas a nosotros mismos.

107. La sabiduría del alma pertenece a la naturaleza interna de las cosas y es un producto de la propia realización del Ser; es un néctar dador de vida que nos rejuvenece y nos hace diferentes de lo que éramos, más serviciales y más hermosos en todo sentido.

108. La sabiduría es verdad en acción; cuando estamos llenos de una cierta verdad o realización, la acción que resulta de allí, si no está mezclada con otros factores, puede decirse que es sabia.

109. La sabiduría no consiste en recolectar más y más conocimiento o información, sino más bien en el mostrar rectitud, y aplicar el conocimiento que poseemos de manera correcta.

110. Es sólo el sabio quien aprende por experiencia; el carácter recto de la mente debiera conducirlo a uno a reflexionar y comprender el significado de cada experiencia, ya sea agradable o desagradable, aparentemente trivial o importante, que afecta a otros o solamente a uno mismo.

111. La sabiduría que puede dar lugar a un nuevo orden de cosas, debe surgir de nuestro modo de pensar y actuar que se demuestra en nuestras relaciones con los demás.

112. Estar sin complicaciones, sin ninguna falsedad en pensamiento o acción, ignorante del yo, es el camino de simplicidad, belleza y libertad; no necesitamos ninguna otra sabiduría.

113. Para ser verdaderamente sabio uno debe tener gran flexibilidad de mente y corazón, una condición de receptividad y sensibilidad internas.

114. Cuando la Sabiduría encuentra su camino en la vida, la vida asume un significado diferente, un nuevo lustre y calidad.

115. Es la naturaleza de la verdad que se desenvuelve desde adentro cuando el camino es claro, la que aparece a la vista cuando las nubes se van o desaparecen, la que se manifiesta como Sabiduría y constituye lo extraordinario de la vida.

116. Un hombre se vuelve sabio cuando realiza plenamente su verdadera relación con el universo del cual es parte.



VI.

LA SABIDURÍA DIVINA

117. La Sabiduría Atemporal se expresa en esa verdad que está en toda la Naturaleza y en todas las cosas que existen; cuanto atañe a esa verdad o sea parte de ella, debe tener una relación con la vida del hombre directa o indirectamente.

118. Si consideramos la Sabiduría Divina como una Sabiduría sempiterna que ilumina todos los aspectos de la existencia, la vida y el progreso del hombre, entonces podemos ver que es una Sabiduría para vivirse, con un mensaje de eterna fuerza y validez.

119. La Sabiduría que buscamos y de la cual somos devotos, debiera transformar continuamente nuestra vida, ampliar y profundizar nuestro pensamiento y purificar nuestras aspiraciones.

120. Lo vital e importante es la vida, el espíritu y el panorama que se asocia con la Sabiduría que denominamos divina, más que cualquier comprensión intelectual o doctrinas que se convierten en meras abstracciones.

121 La Sabiduría Divina es una síntesis de toda verdad conocida, y en su totalidad incluye también la desconocida; por esto su influencia se dirige hacia la creación de un panorama de unidad y simplicidad que resulta de allí.

122. La Sabiduría Divina, como la conocemos, debe incluir un sentido de lo que está latente en la vida, su naturaleza y propósito, como también un conocimiento de la naturaleza de sus manifestaciones en los procesos de la vida.

123. Siendo la Sabiduría Divina una Sabiduría infinita, no puede estar confinada a ningún conjunto de doctrinas. Su verdadera naturaleza tiene que ser descubierta y comprendida por uno mismo antes de que pueda compartirse con otros.

124. Siendo la Sabiduría Divina Sabiduría central, nada en la vida puede estar fuera de su campo de acción; por tanto, nada en la Naturaleza o que concierna al bien de la humanidad, puede estar fuera de los intereses de un verdadero discípulo.

125. Dondequiera que encontremos una verdad que apele a esa naturaleza íntima en nosotros, la cual es siempre incontaminada, allí hay un rayo de Sabiduría.

126. La Sabiduría Divina es conocimiento de la verdad en todos sus aspectos, muy especialmente del corazón de la verdad que pertenece a una naturaleza o Principio presente en todo lo que existe.

127. La Sabiduría Divina existe en la Naturaleza, como la belleza de la tierra, el cielo y las flores; no se deriva de ninguna autoridad.

128. La Sabiduría Atemporal es un estudio que, una vez comenzado, continúa por siempre, cubriendo no sólo la vida actual de uno sino también las vidas por venir.

129. El que ama esa Sabiduría, de la cual podemos ciertamente decir que es Divina porque es nacida del cielo, cesa de atribuir importancia a la clase de grandeza apreciada por el mundo en general.

130. Aun un pequeño conocimiento de la Ciencia del Ser que llamamos Sabiduría Divina, pone en movimiento un proceso de cambio por medio del cual llegamos a ver todas las cosas con diferentes ojos.



Continuará…


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Relacionados:


1)
Pensamientos para Aspirantes, N. Sri Ram

I PARTE


I. Conocimiento Propio, Confianza en Sí Mismo.

II. Voluntad

III. Verdad


2) La Iniciación, N. Sri Ram



Gemas de Oriente: Mes Septiembre

GEMAS DE ORIENTE: Mes Septiembre

Recopiladas por
H. P. Blavatsky

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“No habrá un Después tan bueno como Ahora?
Mucho mejor… Por esto nada temo;

!Oh Santo Varón! Y es feliz mi vida aunque no olvide
Otras vidas penosas, débiles, pobres y miserables
Para las cuales acordaron los dioses piedad.

Pero en cuanto a mi, procuro hacer lo que me parece bueno
Y obediente vivo a la ley, con la esperanza
De que lo que ha de suceder sucederá y será bueno.”

EDWIN ARNOLD;
La Luz de Asia, libro 6


1.-
Para el que ha dominado el yo con el YO, su yo es un amigo; pero para el que no ha dominado los sentidos con la mente, ese yo es un enemigo.

2.-
El ojo es una ventana que da al corazón. El cerebro es una puerta por la que el corazón se escapa.

3.-
La devoción y la visión clara no son propios del que come demasiado ni del que no come nada; ni del que duerme en exceso ni del que no duerme nunca.

4.-
Al final de una vida de estudio, el hombre que tiene el conocimiento se acerca a la Divinidad; y al final de muchas vidas, el hombre sabio se siente uno con Todo.

5.-
El dolor y la ira, la avaricia y el deseo, el engaño y la pereza, la venganza y la vanidad, la envidia y el odio, las críticas y las infamias son los doce pecados que destruyen la felicidad del hombre.

6.-
El lobo cambia su pelaje y la serpiente su piel, pero ninguno de ellos cambia su naturaleza.

7.-
El pequeño de un cuervo a el le parece un ruiseñor.

8.-
El perro aúlla a la luna, pero la luna no le hace caso; procura ser como la luna.

9.-
Deja que tu alma trabaje en armonía con la inteligencia universal, como hace tu aliento con el aire.

10.-
Que ninguna amargura entre nunca en el corazón de una madre.

11.-
No perviertas el corazón de un hombre puro, porque ese hombre se convertirá en tu peor enemigo.

12.-
No hagas de un hombre malvado tu compañero si no quieres seguir los consejos de un necio.

13.-
No salves tu vida a costa de la de otro porque esa persona se cobrara dos de tus vidas en los futuros nacimientos

14.-
No te burles del deforme; no adoptes una actitud soberbia con tus inferiores; no hieras los sentimientos del pobre; se amable con los mas débiles que tu y caritativo con todos los seres.

15.-
No sacrifiques a tu hijo más débil por el más fuerte, protégelo.

16.-
No te diviertas a expensas de los que dependen de ti. No te burles de un hombre venerable, porque es tu superior.

17.-
La muerte es un camello negro que se arrodilla a la puerta de todos. La muerte es amiga y redentora a la vez.

18.-
Una pequeña colina en un lugar llano se cree una gran montaña.

19.-
Los hombres son enanos condenados a trabajos forzados en el reino de la oscuridad (o ignorancia).

20.-
Nosotros somos los verdaderos trogloditas, habitantes de las cavernas, aunque a nuestra caverna la llamemos mundo.

21.-
Vivimos durante siglos en nuestro reino de la noche y sonamos que nuestra oscuridad es la luz del día.

22.-
Toda la vida no es sino una promesa perpetua; un compromiso renovado, pero nunca cumplido.

23.-
El hombre es un rey destronado y desterrado de su reino. Esta encadenado en un torreón.

24.-
El corazón de un mendigo no se contentara con medio universo; el no ha nacido de una parte, sino de un todo.

25.-
Nuestra vida es la antecámara del palacio donde se halla nuestro verdadero tesoro, la inmortalidad.

26.-
Es inútil querer atrapar el eco del océano cogiendo la concha donde se oculta; tan inútil como intentar atrapar esta esencia, cogiendo la forma en la que brillo momentáneamente.

27.-
Cuando las nubes cargadas chocan entre ellas, queda oculta esa bella visión del cielo.

28.-
Cuando el silencio cae sobre nosotros, podemos oír la voz de los dioses, indicándonos, en la apacible luz de la ley divina, el verdadero sendero a seguir.

29.-
Todo el aire resuena con la presencia del espíritu y de las leyes espirituales.

30.-
El espíritu es quien, bajo la miríada de ilusiones de la vida, trabaja constantemente hacia su objetivo; en silencio, imperceptiblemente e irresistiblemente, avanza hacia la divinidad.


Enseñanzas del Maestro

Mabel Collins

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LA JORNADA

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Permanecía en pie el Maestro sobre una gran cornisa de roca que se extendía a lo lejos sobre un precipicio que parecía tener muchas millas de profundidad. Con su faz iluminada por los primeros rayos del día naciente que se lanzaban por entre las cumbres, y con las manos cruzadas tras de sí, esperaba en silencio la llegada del discípulo a quien había llamado.

Un Hermano tendido sobre el césped y no apartado de la plataforma natural sobre la que permanecía, bondadosamente ponía en tela de juicio la posibilidad de un viaje tan largo para un estudiante tan débil; pero el Maestro esperaba atravesando la distancia con su mirada penetrante.


Sus ojos permanecían intensamente fijos ante él sin dirigirlos ni a la derecha ni a la izquierda, y cuando al través del azur remoto de las nubes vio aproximarse al alma que con su voluntad hacia sí mismo habla proyectado, transmitió su pensamiento a su Hermano, que reconoció instantáneamente al visitante que se aproximaba. El Alma, cuya velocidad a cada momento aumentaba, en un abrir y cerrar de ojos hallase en presencia del Maestro; ante él postrada, pudo articular tan sólo:

“¡Maestro, Maestro!”.

El contacto de aquella mano pura calmó las emociones terribles del recién venido, que en actitud suplicante esperaba las órdenes de su Maestro amado. “Levántate, hijo mío”, pronunciaron los labios del Maestro; y una vez obedecido, continuó:

“Tus progresos se hallan detenidos por tu indiferencia al deber. No puede tener lugar relación alguna entre nosotros, a menos que desencarnes tus deseos y espiritualices cada uno de tus pensamientos. Encierra a éstos cuando andan vagabundos, y vive para, enseñar las lecciones con tanta frecuencia inculcadas en tu mente superior. Ayuda a tus semejantes para que comprendan mejor las posibilidades del Mismo interno y viviente.


“Por medio de las leyes conocidas de la atracción y de la repulsión, ilústrales acerca de la imposibilidad de una vida elevada sobre la tierra nadie más que para las almas puras. Entre naturalezas puras e impuras no puede existir comunidad mutua de pensamiento alguna, y la única posibilidad de progreso consiste en despojarse de las últimas, envolviendo al mismo real con la capa de pensamientos nobles. Enseña que es la materia lo que es ilusorio, que la vida es tan sólo una visión transitoria, vanidades terrenas que ciegan los ojos del mundo.

Procura hablar de éstas cosas secretas al humilde y al agobiado, que con frecuencia se hallan dotados con una sabiduría que no se encuentra entre las otras y opuestas clases. Diles a ellos que el Espíritu posee aquí una existencia real, aquí sumido en la materia, que pone en ejercicio la filantropía absoluta, la bondad divina, el supremo sacrificio de uno mismo; que no conoce el poder que posee. Vuelve a tu deber con nuevas fuerzas.


Permite a la luz del sol que brota ahora sobre los montes y colinas del Himavat que radie al través de tu espíritu transparente. Bebe el rocío de la mañana, y aliméntate con la miel de sabiduría que fluye sobre tu Alma hambrienta. Así adquirirás fuerzas para luchar en el terreno de la acción, en donde por tu debilidad te ves obligado a trabajar. Así es cómo escaparás del mismo, y encontrarás en las montañas el reposo y la intuición por los que anhelas”.

El Hermano cuya forma había permanecido en actitud de reposo sobre el césped, aproximase, y mirando fijamente al discípulo arrobado de delicia y de gratitud, dijo con voz más fuerte que su amado Maestro:

“En el país en el cual permanece tu cuerpo seguro de una intrusión que originaría tu absoluta separación del mismo, un gran conflicto está a punto de comenzar. Todos los preparativos preliminares han sido ya hechos. Un pueblo libertado de muchas cadenas, hundiéndose en el materialismo rápidamente, sólo reconocido en absoluto cuando algún impulso generoso mueve a los individuos que le constituyen, tiene que levantarse o caer con la conclusión de este ciclo.


A un niño tal como tú le es revelado un hecho no percibido por sus inteligencias superiores. ¡Vuelve allí a trabajar!. Obedece al impulso de derribar cada una de las barreras, pasa por encima de los subterfugios, buenos únicamente para la personalidad, y lánzate al sendero escabroso solitario y solo. Cuando llegue el tiempo de la mayor necesidad, nosotros te daremos fuerzas y mandaremos al que consuela, a aquellos a quienes Karma conduce a batirse en el mismo campo.

La fuerza sostenedora de nuestra Fraternidad te será comunicada durante tanto tiempo como el combate se libre por la raza; el vencido será sacado de su situación miserable, y ofrecida será la Luz del Logos a cada uno de los que vagan en la noche de la tierra, en la vida sin brújula ni piloto”.

Entonces reinó el silencio.

El maestro amado, tocando la cabeza levantada del que hablaba, dijo con acento suave: “Vete ahora. Si me amas guarda estos mandamientos”.

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LAS LECCIONES


El sendero de la Sabiduría es el sendero del deber. No constituyen caminos separados como muchos erróneamente suponen. No logran los hombres asociar la sabiduría con el deber, antes los consideran como dos cosas aparte. El discípulo verifica la acción (deber), y haciéndolo así, encuentra sabiduría.

En cada encarnación, no tienen lugar más que un nacimiento, una vida, una muerte. Es una locura el duplicarlos gracias a persistentes quejas por el pasado, por cobardía presente o por miedo del futuro. El tiempo no existe; es el ahora de la eternidad lo que el hombre toma equivocadamente por el pasado, por el presente y por el futuro.

El forjar cadenas terrenales constituye la ocupación del indiferente; el terrible deber de desatarlas por medio de las angustias del corazón, es también ocupación suya. Ambas cosas son sacrificios propios de la locura.

Así como la conciencia mortal es interna, así lo es también la evidencia de la omnipotencia del espíritu. El alma del hombre es una prueba tangible, para sus sentidos corporales, de que él es inmortal. La existencia del alma no es susceptible de prueba más que en su propio plano.


Cede algo siempre que se trate de hacer favor al débil. El que se muere de hambre debe tener alimento a propósito para las limitaciones del sistema irritado; pero tú mantente firme en tu propio puesto de deber.

Libértate de las malas acciones por medio de las buenas. El hombre acostumbrado a las acciones, no puede convertirse de repente en un Muni; debe trabajar sus cualidades que le impulsan a la acción, y así las transforma él en energías más elevadas.

La Meditación es tan sólo un nombre para el extraviado; la palabra no es comprendida hasta que el espíritu hambriento la traduce.

Combate a la fuerza desconocida de tu interior: es el mal. El bien que existe en ti se halla escrito fuera, y es aparente.


Pregunta al extraño cuál es el camino terreno que tú buscas, pero pide a tu Mismo Superior la antorcha que te iluminará durante tu viaje. En el silencio de la existencia propia de uno mismo arde la luz de la voluntad y de la aspiración. Ningún viento puede apagarla, ni puede fundirla calor alguno. La llama es la cualidad del Espíritu, es pura, y su temperatura es constante.

No existe vacilación alguna en la mente del iniciado. El conocimiento a medias es el tropiezo del estudiante.

No corras sin objeto de un lado para otro, diciendo: aquí, allí, está la luz: aquí, allí, está la verdad. La luz que ilumina, Atma, es encendida en las cumbres de las montañas. En el símbolo de la verdad divina.


Espera la inspiración por la mañana, la dirección al mediodía, y por la tarde, la comprensión plena del camino que has recorrido.

La naturaleza más elevada del hombre es invisible, o más bien lo es el Principio Divino. El alma humana individual es universal; una justa comprensión de aquello en que consiste la diferencia y de aquello en que consiste la identidad entre los principios 6º y 7º en el hombre, librará al individuo de muchas confusiones y de conceptos falsos.


Existe una filiación real, así como también una conexión oculta, entre los siete principios en el hombre y las siete clases de minerales que se hallan bajo la tierra. Existen verdades relacionadas con las propiedades de estos últimos que puede descubrir el hombre, aprendiendo la constitución de su propia naturaleza séptuple.


La ley de los principios encarnados está en armonía con los imanes. ¿No es esto también cierto, en lo referente a la naturaleza superior?. Por medio de un corazón puro y de un desarrollo debido de la voluntad, es como llamamos la atención del Mahatma. Desde su altura, él contempla los valles, y comunica a aquel que lucha las facultades que debe recibir.


La agitación que procede de las cualidades mortales, afecta al cuerpo físico únicamente; su intranquilidad profunda, no es sentida por Atma, porque Atma es Espíritu, pura bienaventuranza. Pero el océano de materia, que incluye al alma, siente estas oleadas de perturbación, y así es el alma engañada, imaginando ignorantemente que el espíritu es afectado. Aprende a conocer la distinción y a cerciorarte de que el espíritu permanece eternamente imperturbable.


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La vida es un compromiso; apresúrate a librarte de la deuda contraída en una existencia anterior, y líbrate de esta influencia abrumadora en esta esfera.

Cuando vuelvas a entrar de nuevo en el mundo de los mortales, procura hacerlo sin los tres obstáculos para la iluminación: el miedo, la pasión y el egoísmo.

El hombre que ha vencido estos tres obstáculos, ha cruzado ya a medias el mar de los renacimientos.

Carne para el que no piensa, vino para el débil, pero devoción para aquel que ha vencido los apetitos.

El ser señor de sí mismo, es carecer del sentimiento del yo, es una condición de tranquilidad perfecta.


No olvides esta lección, a saber: que cada cual se halla colocado en este mundo de modo que manifieste sus peores cualidades. El objeto de esta vida es reforzar los puntos débiles del hombre espiritual, por lo que todos son vistos de un modo desventajoso.

Un niño puede dar una lección de dulzura; hace tan poco tiempo que ha llegado de su región previa de vida, que discurre con aires de extranjero en un país desconocido, y como uno que necesita de un guía.

La Caridad es la cualidad divina. Sea lo que fuere lo que se haya ya adquirido, lo que resta al espíritu por adquirir en su obra con la naturaleza inferior, es un corazón contrito.


II


Empezaba a cerrar la noche, y el Maestro se paseaba a orillas del río. En el instante en que su señal fue reconocida, se detuvo. Apareció uno a su lado, a manera de un niño, casi pegado a sus vestiduras. El Maestro le dijo:

“Cuando hayas obtenido el dominio sobre los sentidos, ya no vacilarán tus pasos, ni será tu vuelo inseguro. Realiza a Atma, a lo Divino en tu interior.

¡Realízalo!” repitió; y levantando entonces lentamente su mano, aumentó la estatura del niño hasta que se manifestaron las proporciones de un hombre.


Esta forma únicamente podía contener al alma en plena expansión. El alma libre de trabas percibe un mundo en el cual, en cada una de sus pulsaciones y en cada una de sus facultades, reina la armonía absoluta. Esto es divino. Ésta es la condición verdadera del hombre a la cual los Mahatmas han llegado por completo; pero a la cual todo el mundo es heredero.

El Mahatma enseña con el pensamiento inexpresado, pero formulado en su propia mente y lanzado por súbito poder a las vuestras. Llama con fuerza resonante a la casa en la cual se halla el espíritu prisionero. Presa de una gran agonía, el discípulo gritó:

“¡Maestro!, ¡Maestro!, sácame de este estado con tu gran poder!”. Le Contestó el maestro: “Haz que se rompan por medio de la concentración de la energía espiritual los lazos que te mantienen sujeto”.


No hay pluma capaz de describir la fuerza de pensamiento del Maestro. Por un instante pareció posible; un miedo mortal para hacer el esfuerzo, causó un momento de duda, y pasó el momento supremo. Tristemente contempló el Maestro a su discípulo, lleno de angustia, y volvió a quedarse solo.

El discípulo había vuelto otra vez atrás a luchar de nuevo, a cumplir con su deber, aunque fuera necesario sufrir la muerte.

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LA LECCIÓN


El discípulo va al Maestro sin condiciones. Va, pero para no volver.

Para él son dispersadas las ilusiones de la materia, y desde entonces en adelante es un extranjero en el mundo de las acciones, aun cuando deba permanecer en él de nuevo.

Flamígero es el crisol de la prueba, y grande es el peligro en cuanto ha alcanzado el neófito los “estados de excitación”. A cada uno de los pasos que da, le aguardan en acecho los enemigos del espíritu, para destruir su soberanía y rechazarle otra vez al plano de la materia. Estos enemigos viven en la materia, y están persuadidos de que su existencia permanece confinada a ella; de aquí su decisión a mantener la materia apartada del conocimiento del espíritu. Su seguridad depende de las tinieblas y del pecado, pues son hijos de estas condiciones, y cesarán de existir cuando la lámpara que arde en el interior lance su luz sobre el mundo.


Las tentaciones obstruyen el camino de aquellos que piden mucho, sin merecer ni tan siquiera un poco. Tan pronto como el estudiante se pone en contacto con lo oculto, se encuentra en el umbral con los demonios que por el mismo vagan; los demonios de la concupiscencia, de la inconstancia, de la suspicacia y de la cobardía.


Debe el estudiante encontrar en sus propias intuiciones todas las pruebas necesarias para demostrar la existencia de los Maestros de Sabiduría en esta tierra. Tras del biombo de los sentidos reposa el alma del hombre, factor insondable del universo, tan desconocido para su poseedor como para los que le observan. Es la intuición su único medio de comunicación, y el lenguaje de la misma es comprendido únicamente por aquel que posee los conocimientos arcanos u ocultismo.

En cuanto el Maestro ha iniciado a su discípulo, pone el sello del misterio sobre sus labios, y aun los cierra para evitar el peligro de la debilidad o de la indiscreción.

Es el sentimiento del aislamiento personal el que es causa de la muerte; la genuina filantropía pone al individuo en relación con el Espíritu Divino, y le concede así la vida eterna. Siendo el Espíritu Divino omnipenetrante, todos aquellos que por sí mismos se han puesto en relación con él se encuentran necesariamente relacionados con otras entidades que gozan de las mismas relaciones. De aquí el que los Mahatmas permanezcan en relación magnética y constante con todos aquellos que han logrado libertarse de la naturaleza animal inferior. Por este medio es cómo los Mahatmas tienen que ser conocidos ante todo.

Hasta que el Maestro te diga que vayas a Él, permanece con la humanidad, y trabaja del modo más altruístico en pro de su progreso y adelanto. Esto solamente puede ser causa de la satisfacción verdadera.


¿Qué es un Mahatma?. ¿Es su cuerpo físico?. No: pues tiene que perecer más o menos pronto; si bien puede ser conservado durante un período de tiempo que para nosotros resulta larguísimo. Un Mahatma es uno que vive en Su individualidad más elevada. Y para conocerle a Él verdaderamente, debe serlo por medio de la individualidad en la cual El permanece.

El saber aumenta en proporción del uso que hacemos del mismo; cuanto más enseñamos, tanto más aprendemos. Por lo tanto, busca la Verdad con la fe de un niño y con la voluntad de un Iniciado, da parte de la que tú posees a aquel que no posee la necesaria para su consuelo durante la jornada. Un mero susurro del misterio divino que llegue a los oídos de un caminante exhausto, borra en ti las manchas de muchas malas acciones cometidas durante tus emigraciones al través de la materia. Jamás la filosofía puede ser aprendida por medio de fenómenos.


Trata de aniquilar el deseo hacia los mismos. A todos los estudiantes de Ocultismo que existen en el mundo les han advertido sus Maestros que es un hábito que, satisfaciéndolo, se desarrolla. Vale más abandonar el estudio que caer en los peligros de la magia negra.

¿Qué es el sentimiento del Yo mismo?. Un huésped pasajero tan sólo, y todo cuanto con él se relaciona a manera del espejismo del gran desierto. El hombre es víctima de lo que le rodea mientras vive en la atmósfera de la sociedad. Puede el Mahatma desear favorecer todo lo posible a uno, y, sin embargo, ser impotente para ello.


La voluntad del neófito, tiene que ser también el imán que únicamente debe llamar la atención del Mahatma. Sigue sus atracciones a manera de la aguja con los polos. Voluntad y pureza: he aquí las cualidades que abren el arcano a la presencia de un Adepto; la mera consideración entusiasta no produce ningún efecto.

Las almas débiles se contentan con meros deseos; las grandes poseen voluntades.


En cada hombre permanecen ocultos los gérmenes de facultades que jamás se desarrollan en la tierra, y que no tienen referencia ninguna con este plano de conocimiento.

Ningún hombre puede juzgar a otro más que con arreglo a la medida de su propio discernimiento; no perjudiques a tus propias posibilidades de desarrollo, condenando en otros la posesión de facultades que no conoces tú.


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El pensamiento se lanza con mayor rapidez que el fluido eléctrico; cada aspiración resplandeciente centellea y llama la atención del Maestro distante, que siempre vela.

“Confía al Señor tu carga”, o sea confía en el Mismo Superior. Usa del cuerpo como de un medio para dar mayor fuerza a la conexión con el espíritu, y para abrir el camino para sus descensos.


Mata la ambición; es un enemigo mortal y cobarde, cuyo poder sobre ti se halla aumentado por la aprobación de los demás.

Es Karma quien te manda a este mundo, al cual tú llegas solo, en el cual te deja solo y del cual te saca solo. La ley de Karma es la ley de la conservación de la energía, lo mismo en los planos mortales que en los espirituales de la naturaleza.


El cuerpo es el retrato de la mente. El artista, al contemplar sus discordancias, deplora su fracaso, pero no sabe cómo remediarlo. Esto es incumbencia del espíritu, y una vez esto verificado, queda lo exterior un reflejo verdadero del Alma interna.

El maná que alimenta al espíritu se oculta a la vista. El Espíritu Universal lo proporciona.

El Deber es el río que fluye al través de la vida.

Sus ondas son argentinas para todos cuantos permanecen en él, pero amenazadoras para los que raras veces a él se aproximan.

Trata de recobrar tu propia alma. Es el tesoro escondido, perdido en las cavernas de los sentidos.

Su rescate es la redención de muchos renacimientos.


El vano y el arrogante reclaman nuestra compasión; el débil y el extraviado nuestra indulgencia; nuestra simpatía el indiferente; y tan sólo el sabio nuestra admiración.

Has aprendido de Krishna que es preferible la muerte a desempeñar el deber de otro.

Por perseverar en la idea errónea de que nos incumben a nosotros deberes ajenos, resultan miserias que le siguen a uno al través de muchas vidas.

Tu percepción del mismo interno, es más clara que la visión del ojo natural.

Observa ardientemente el plano en el cual tú buscas la verdad; no esperes conseguir el conocimiento del alma al través de las avenidas de los sentidos.


Karma es a manera de la cepa, que aumenta en robustez en el transcurso de años sin interrupción y que se adhiere tan fuertemente con sus sarmientos que resulta tan fuerte como la armazón misma a la cual se adhiere. Puede destruirse cortando sus brotes, pero éstos se renuevan en otras formas de vida; la armazón queda libre una vez destruida la raíz.

Los malos pensamientos corroen el carácter. Únicamente el espíritu posee poder sobre el carácter para purificarlo.

Los efectos acumulados de muchas vidas los llevamos nosotros encima desde la una a la otra. Ésta es la clave para comprender la imparcialidad perfecta de la naturaleza.

La injusticia aparente de los estados diversos de bienestar queda explicada por el hecho de que hemos conocido estados anteriores de existencia.

Cada esfuerzo espiritual hecho ahora, producirá sus consecuencias ahora mismo y también en la encarnación próxima.

La clave para muchos de los grandes misterios de la vida, hay que buscarla en la reencarnación; es la única solución posible para los enigmas de la existencia.

La regla del Mahatma es el aproximarse a cada uno en cuyo interior brilla, aunque tan sólo sea con el más débil fulgor, la más ligera vislumbre de la Luz verdadera. A ninguno de los que desean ser socorridos se le permite que perezca.


La historia de nuestro deseo por el desarrollo espiritual, la escribimos durante el día con cada una de nuestras aspiraciones hacia la verdad, con nuestros pensamientos y acciones, y durante la noche, con las luchas de nuestra alma.

En las páginas del libro de Karma escritos están, hasta en sus detalles más insignificantes, nuestros esfuerzos individuales; cuando la débil voluntad sea ya suficientemente enérgica para impedir más renacimientos en este mundo, en el cual el espíritu vive soñando, encontraremos en la Existencia Real todos cuantos capítulos hayamos escrito durante nuestras transiciones todas. Entonces únicamente seremos capaces de leer el libro entero desde el principio hasta el fin, y podremos conocer la naturaleza de la larga jornada desde el espíritu a la materia, para volver de nuevo al Todo.


El conflicto de la intuición contra la inteligencia ha cubierto a la humanidad con las ruinas de la desesperación. Jamás se rendirá el hombre a consentir ser el vehículo permanente de ninguna clase de ideas, a menos que satisfagan por completo a la totalidad de su naturaleza; la unión tan sólo de la inteligencia y de la intuición terminará el conflicto.


Coge lo que puedas de las enseñanzas, y al desarrollar la devoción, mantén delante de ti tu propio ejemplo.


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Pensamientos para Aspirantes – N. Sri Ram

RECOPILADOS DE NOTAS Y ESCRITOS DE N. SRI RAM

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Aspiración es un movimiento del corazón y la mente de uno hacia algo puro y bello, del cual recibe la influencia benéfica y abraza su totalidad. Es una llama de conciencia que asciende y se fusiona en algunos aspectos de la belleza infinita del Espíritu eterno.


INDICE (I PARTE)

I. Conocimiento Propio, Confianza en Sí Mismo.
II. Voluntad
III. Verdad



I.
CONOCIMIENTO PROPIO, CONFIANZA EN SÍ MISMO, REALIZACIÓN DEL SER


1. El conocimiento propio es la única base para cualquier cambio profundo o transformación en uno mismo, que debe venir de dentro si ha de perdurar y tener la cualidad espiritual pura que no puede marchitarse ni languidecer.

2. Debemos aprender a caminar a la luz interna de nosotros mismos, aunque al presente esa luz pueda ser débil y apagada.

3. El conocimiento del mundo externo tiene que equilibrarse por el conocimiento propio. Cuando uno cava profundo dentro de sí mismo, comenzará a sentir allí la identidad básica de la vida y la unidad de toda la humanidad.

4. Esa identidad compuesta, el ‘yo’, pierde su identidad y poder cuando uno descubre por sí mismo los diferentes elementos que lo constituyen.

5. La confianza en sí mismo implica la no dependencia psicológica en nada externo a uno mismo. Tal no dependencia acaba con el temor y le confiere una dignidad que es completamente natural a quien logra tal condición.

6. El conocimiento propio, aun en sus comienzos, da lugar a la sabiduría.

7. Cada uno de nosotros está aún en la etapa de tener que descubrir la verdadera nota o fibra de su individualidad y talento básicos.

8. La total aceptación de una Ley justa que gobierna el universo, basada en el conocimiento de su existencia, no significa ni el rechazo ni la búsqueda de lo que esa Ley trae o contiene. Pero aun sin ese conocimiento, uno puede tomar lo que viene con ecuanimidad.

9. El camino hacia el verdadero yo interno, es cesar de identificarse uno mismo con ese yo irreal, el externo; alcanzamos automáticamente lo superior retirándonos de lo inferior.

10. La no dependencia no implica mantenerse aislado; puede existir junto con una dulce interdependencia, confiando en otro, y sin ningún elemento de buscar obtener algo de él para uno mismo.

11. Cada uno tiene que conocerse tal como es, dándose cuenta de las influencias que modelan su pensamiento y acción, si ha de evitar poner sus conceptos favoritos, sus ilusiones e ideas con las cuales está encariñado, en la morada sagrada de la Verdad.

12. El primer paso en el conocimiento propio es darse cuenta de esa dura concha de nuestras naturalezas que está compuesta por nuestros arraigados hábitos de pensamiento y acción, un objeto de sombras opaco a los rayos de nuestra propia comprensión. El mismo conocimiento de su existencia abre camino a los rayos de nuestra inteligencia e inicia el proceso de su disolución.

13. Estar solo en la mente y el corazón de uno mismo con una naturaleza no mezclada con el mundo, es ser uno con toda Vida, responsivo a su llamado en cada forma. Excepto en tal soledad no hay ninguna realización del Ser.



II
VOLUNTAD


14. La voluntad, en el sentido espiritual, debe coexistir con la inteligencia y el amor; está impregnada con todas las cualidades que pertenecen a la naturaleza espiritual del hombre.

15. El universo, incluidas todas las vidas y todas las cosas en él, puede concebirse como sustentado en la existencia, en la manifestación, por una Voluntad para existir.

16. La perfectibilidad del hombre puede concebirse como una posibilidad cuando hay un cambio de voluntad o disposición en uno que apunta hacia ese fin.

17. Tiene que haber la renunciación de la voluntad personal egotista del yo separativo, antes de que la Voluntad Divina pueda manifestarse y actuar a través nuestro.

18. La Voluntad del Espíritu no es la voluntad de la materia ciega, de autoafirmación mecánica o autodefensa agresiva.

19. Una vez hayamos establecido nuestra voluntad, la cual es una inclinación del corazón, sobre esas cosas que podemos compartir libremente en lugar de las cosas que dividen, la fraternidad, la libertad y la cooperación constituirán nuestra manera de vivir.

20. Sólo puede haber libre albedrío en un estado de libertad interna, el cual es la libertad de la conciencia humana de todas las compulsiones tanto externas como internas.

21. La voluntad egoísta puede convertirse en voluntad desinteresada por una comprensión que entra en todos los aspectos de nuestro vivir.

22. Lo que podemos denominar Voluntad del Espíritu es un movimiento totalmente libre que, surgiendo de las profundidades de nuestro ser, crea y fluye dentro de una forma que lo expresa y contiene perfectamente.



III
VERDAD


23. La Verdad, en el sentido real, pertenece al aspecto espiritual del hombre y fluirá en cada uno cuando su naturaleza sea suficientemente pura para recibirla; no puede encontrarse fuera de sí mismo.

24. Hay aspectos de la Verdad que sólo pueden descubrirse dentro de uno mismo, y de ninguna otra manera; y éstos son la parte más valiosa de la vida.

25. Antes de que podamos llegar a la verdad tiene que haber una actitud de humildad, ausencia de orgullo, un reconocimiento de nuestras propias limitaciones, y buena voluntad para aprender.

24. La lealtad más elevada posible está en la conformidad de nuestra naturaleza externa con la verdad dentro de nosotros, el aspecto espiritual de nuestro ser que envuelve esa verdad.

25. Antes de que la Verdad que es trascendente, aunque presente en la naturaleza de las cosas, pueda realizarse en uno mismo, tiene que haber una limpieza en el propio corazón, un bautismo real metafóricamente hablando.

26. Uno debe encontrar por sí mismo qué es la verdad. Cuando uno está pleno de ella será capaz de expresarla libremente sin exageración o defecto.

27. Quien desea encontrar la verdad, primero debe confrontarse consigo mismo tal como es y prepararse para dejar de lado ese molde que es la creación de su pasado.

28. Cada uno, siendo en su ser más intimo una unidad espiritual imperecedera, llegará a la Verdad de la cual es inseparable, a su propio modo y en la plenitud de los tiempos.

29. Debemos ser cuidadosos a cada paso para ver cómo procedemos en el camino de la Verdad, que también es el camino del amor.

30. Percibir el carácter falso o la fealdad de algo significa percibir la verdad o la belleza que allí falta.

31. El camino hacia la verdad tiene tanto significado como la verdad misma, siendo un aspecto o extensión de ella. La verdad no es meramente lo que está al final, sino también está en el movimiento que revela el final.

32. Nunca podemos llegar a la verdad por medio de argumentos cuando todo lo que urge tras el argumento es para establecer nuestra condición, para afirmar nuestro punto de vista y hacer que prevalezca.

33. Toda formulación de una conciencia pura en un estado de armonía dentro de sí, es una expresión de un aspecto de la Verdad, una creación del Espíritu, una porción de su vida.

34. La verdad a la cual uno llega por sí mismo es la que realmente transforma la propia vida; otros pueden indicar su naturaleza general, sugerir su forma y expresión.

35. La cima de la Verdad debe encontrarse en el estado en el cual la vida ha revelado sus potencialidades y plenitudes ocultas. Debemos trepar hacia ella a pesar de todas las dificultades, perseverando en la jornada.

36. Esa verdad que pertenece a la esencia de las cosas, sólo se ve en sus manifestaciones y a través de su acción.

37. Puede pensarse de la verdad como el significado que se da a cualquier cuerpo de hechos, por el Espíritu dentro de él; y ese significado tiene un encanto y un poder que puede penetrar en las mismas raíces de nuestro ser.

38. Más que todo necesitamos darnos cuenta de esas verdades que pertenecen a la naturaleza fundamental de las cosas; las verdades de la más práctica importancia y también de la más profunda significación.

39. La verdad que pertenece a la vida, su acción y naturaleza, sólo puede conocerse en su plenitud y experimentarse en uno mismo cuando la mente y el corazón están completamente abiertos.

40. Solamente podemos descubrir la verdad, ya sea la verdad en nuestro interior o la verdadera naturaleza y esencia de cualquier cosa en el universo, por medio de una condición en nosotros en la cual la mente cesa de idear a partir de su ignorancia y se convierte en la servidora de una Inteligencia que trasciende a la mente.

41. Vivir una vida de veracidad significa mucho más que hablar de ella; toda nuestra naturaleza tiene que purificarse y llenarse de un sentimiento de veracidad. Tiene que estar en un perfecto acuerdo con la verdadera naturaleza de las cosas.

42. Sólo una mente que está tranquila y relajada puede aproximarse siempre a la verdad.

43. Uno tiene que descubrir la verdad por medio de la recta clase de vivir y de la recta acción en todo nivel del ser, y prepararse así para encontrarla.

44. La realización de la Verdad que revoluciona y armoniza la vida sólo puede tener lugar cuando el yo, que es una concentración de reacciones y una amalgama de ideas personales imbuidas de un espíritu de agresión, ha desaparecido y dejado lugar para ella.

45. Cualquier verdad de profunda importancia tiene que experimentarse con la totalidad de uno mismo.

46. La verdad no es ni vieja ni nueva, y debe accederse a ella con una mente fresca y abierta, una mente dispuesta a aprender.

47. Esa verdad que puede tomar forma como la única propia comprensión de la vida, del universo, de todas las cosas en existencia, reside muy profundo dentro de nosotros, oculta bajo muchas capas de pensamiento y hábitos. La principal empresa del vivir consiste en disolver estas capas y traer la verdad a la vida.

48. Uno tiene que tener un espíritu de investigación libre e imparcial para llegar a la verdad en relación con cualquier cosa.

49. Es sólo por medio de la práctica de la verdad que conocemos en nuestros corazones, en todas las maneras posibles, que podemos llegar a su plenitud que se encuentra dentro de nosotros.

50. La verdad más elevada que podemos encontrar debe ser una verdad que es idéntica a la naturaleza más profunda de nosotros mismos, cada uno debe descubrirla por sí mismo.

51. El modo como debe encontrarse la verdad dentro de uno mismo es echando de sí todo lo que ha acumulado y con lo cual ha llegado a identificarse, reduciéndose así a una condición en donde uno es un punto sin dimensiones.

52. Libre así de trabas uno llega a ser sencillo de corazón y de mente, una condición de sencillez lo mismo que de libertad en la cual la total disposición y capacidad de uno están al servicio de esa verdad.

53. El intelecto por sí mismo sólo puede concebir la forma de las cosas; se necesita una facultad diferente para comprender la verdad de la vida que manifiesta su naturaleza y calidad por medio de esa forma.

54. Necesitamos hacer una clara distinción entre la verdad y la apariencia de verdad, su substituto o semejanza.

55. Las verdades fundamentales son las que pertenecen a nuestro propio ser y son inseparables de él.

56. Debemos encontrar nuestro camino al corazón de las cosas, la verdad esencial que está allí, que es fuente de vida, que puede transformar nuestro ser y revolucionar nuestras vidas.

57. En relación con todas las cosas externas, la Verdad consiste en ver las cosas tal como son; no sólo la apariencia y los hechos crudos acerca de ellas que no nos tocan profundamente, sino también esas formas internas o ideales que subyacen tras esas apariencias.

58. A la Verdad en sus aspectos más sutiles y profundos, en donde asume un significado difícilmente imaginado por nosotros, no se llega por el pensamiento, sino se revela a las facultades que perciben mejor, o sólo se perciben, cuando la mente está quieta.

59. La Verdad tiene muchos aspectos y es infinita; debemos estar abiertos a todo nuevo aspecto de ella que pueda descubrirse o que tenga la posibilidad de que lo descubramos.

60. Es sólo cuando libre y voluntariamente nos tornamos hacia la Verdad que puede describirse como espiritual, que captamos los rayos de su iluminación.

61. Uno sólo puede percibir la verdad totalmente cuando la mente está vacía de todas las urgencias, de todas las perturbaciones, de todas las demandas, y de cualquiera otra manifestación del yo separativo.

62. No es tan importante que aceptemos cualquier verdad particular como el que estemos dispuestos a comprender todas las cosas por nosotros mismos y llegar a la plenitud de la Verdad.

63. Para estar abierto a la verdad tiene que existir la sensibilidad en uno mismo que viene de apartar de nuestra naturaleza todos los obstáculos e impedimentos que se han ido formando en el proceso del tiempo, distorsionando su estado original.

64. No hay nada ‘moderno’ o ‘antiguo’ en relación con la Verdad de la naturaleza fundamental de las cosas, aunque el acceso a ella puede variar.

65. La verdad es la verdad y no admite ninguna atenuación o compromiso.

66. Antes de que busquemos difundir la Verdad debemos no sólo comprenderla intelectualmente sino también establecernos en ella de manera tal que se convierta en algo propio.

67. Cuando estamos en una condición receptiva, la Verdad fluirá dentro de nosotros; no necesitamos hacer un gran esfuerzo para encontrarla.

68. El camino hacia la verdad tiene tanto significado como la verdad misma, siendo un aspecto o extensión de ella. La verdad no es meramente lo que está al final, sino también está en el movimiento que revela el final.

69. Nunca podemos llegar a la verdad por medio de argumentos cuando todo lo que urge tras el argumento es para establecer nuestra condición, para afirmar nuestro punto de vista y hacer que prevalezca.

70. Toda formulación de una conciencia pura en un estado de armonía dentro de sí, es una expresión de un aspecto de la Verdad, una creación del Espíritu, una porción de su vida.

71. La verdad a la cual uno llega por sí mismo es la que realmente transforma la propia vida; otros pueden indicar su naturaleza general, sugerir su forma y expresión.

72. La cima de la Verdad debe encontrarse en el estado en el cual la vida ha revelado sus potencialidades y plenitudes ocultas. Debemos trepar hacia ella a pesar de todas las dificultades, perseverando en la jornada.




Continuará…


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II PARTE

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El Profeta, Gibrán Khalil Gibrán

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lmustafá, el elegido y bienamado, el que era un amanecer en su propio día, había esperado doce años en la ciudad de orfalese la vuelta del barco que debía devolverlo a su isla natal.


A los doce años, en el séptimo día de Yeleol, el mes de las cosechas, subió a la colina, más allá de los muros de la ciudad, y contempló el mar. Y vio su barco llegando con la bruma.


Se abrieron, entonces, de par en par las puertas de su corazón y su alegría voló sobre el océano. Cerró los ojos y oró en los silencios de su alma.

Sin embargo, al descender de la colina, cayó sobre él una profunda tristeza, y pensó así, en su corazón. ¿Cómo podría partir en paz y sin pena? No; no abandonaré esta ciudad sin una herida en el alma.

Largos fueron los días de dolor que pasé entre sus muros y largas fueron las noches de soledad y, ¿quién puede separarse sin pena de su soledad y su dolor?


Demasiados fragmentos de mi espíritu he esparcido por estas calles y son muchos los hijos de mi anhelo que marchan desnudos entre las colinas. No puedo abandonarlos sin aflicción y sin pena.


No es una túnica la que me quito hoy, sino mi propia piel, que desgarro con mis propias manos.
Y no es un pensamiento el que dejo, sino un corazón, endulzado por el hambre y la sed.


Pero, no puedo detenerme más.


El mar, que llama todas las cosas a su seno, me llama y debo embarcarme.


Porque el quedarse, aunque las horas ardan en la noche, es congelarse y cristalizarse y ser ceñido por un molde. Desearía llevar conmigo todo lo de aquí, pero, ¿cómo lo haré?


Una voz no puede llevarse la lengua y los labios que le dieron alas. Sola debe buscar el éter.


Y sola, sin su nido, volará el águila cruzando el sol. Entonces, cuando llegó al pie de la colina, miró al mar otra vez y vio a su barco acercándose al puerto y, sobre la proa, los marineros, los hombres de su propia tierra.


Y su alma los llamó, diciendo:


Hijos de mi anciana madre, jinetes de las mareas; ¡cuántas veces habéis surcado mis sueños! Y ahora llegáis en mi vigilia, que es mi sueño más profundo.


Estoy listo a partir y mis ansias, con las velas desplegadas, esperan el viento.


Respiraré otra vez más este aire calmo, contemplaré otra vez tan sólo hacia atrás, amorosamente.
Y luego estaré con vosotros, marino entre marinos. Y tú, inmenso mar, madre sin sueño.


Tú que eres la paz y la libertad para el río y el arroyo. Permite un rodeo más a esta corriente, un murmullo más a esta cañada.
Y luego iré hacia ti, como gota sin límites a un océano sin límites.


Y, caminando, vio a lo lejos cómo hombres abandonaban sus campos y sus viñas y se encaminaban apresuradamente hacia las puertas de la ciudad.


Y oyó sus voces llamando su nombre y gritando de lugar a lugar, contándose el uno al otro de la llegada de su barco. Y se dijo a sí mismo:


¿Será el día de la partida el día del encuentro? ¿Y será mi crepúsculo, realmente, mi amanecer?


¿Y, qué daré a aquel que dejó su arado en la mitad del surco, o a aquel que ha detenido la rueda de su lagar?

¿Se convertirá mi corazón en un árbol cargado de frutos que yo recoja para entregárselos?


¿Fluirán mis deseos como una fuente para llenar sus copas?

¿Será un arpa bajo los dedos del Poderoso o una flauta a través de la cual pase su aliento?


Buscador de silencios soy ¿qué tesoros he hallado en ellos que pueda ofrecer confiadamente?


Si es este mi día de cosecha ¿en qué campos sembré la semilla y en qué estaciones, sin memoria?


Si esta es, en verdad, la hora en que levante mi lámpara, no es mi llama la que arderá en ella.
Oscura y vacía levantaré mi lámpara.


Y el guardián de la noche la llenará de aceite y la encenderá.
En palabras decía estas cosas. Pero mucho quedaba sin decir en su corazón. Porque él no podía expresar, su más profundo secreto.


Y, cuando entró en la ciudad, toda la gente vino a él, llamándolo a voces.
Y los viejos se adelantaron y dijeron:

No nos dejes.

Has sido un mediodía en nuestro crepúsculo y tu juventud nos ha dado motivos para soñar.


No eres un extraño entre nosotros; no eres un huésped, sino nuestro hijo bienamado.
Que no sufran aún nuestros ojos el hambre de su rostro.


Y los sacerdotes y las sacerdotisas le dijeron:


No dejes que las olas del mar nos separen ahora, ni que los años que has pasado aquí se conviertan en un recuerdo. Has caminado como un espíritu entre nosotros y tu sombra ha sido una luz sobre nuestros rostros.


Te hemos amado mucho. Nuestro amor no tuvo palabras y con velos ha estado cubierto.
Pero ahora clama en alta voz por ti y ante ti se descubre. Siempre ha sido verdad que él amor no conoce su hondura hasta la hora de la separación.


Y vinieron otros también a suplicarle. Pero él no les respondió. Inclinó la cabeza y aquellos que estaban a su lado vieron cómo las lágrimas caían sobre su pecho.


El y la gente se dirigieron, entonces, hacia la gran plaza ante el templo.


Y salió del santuario una mujer llamada Almitra. Era una profetisa.


Y él la miró con enorme ternura, porque fue la primera que lo buscó y creyó en él cuando tan sólo había estado un día en la ciudad.


Y ella lo saludó, diciendo:


Profeta de Dios, buscador de lo supremo; largamente has escudriñado las distancias buscando tu barco.
Y ahora tu barco ha llegado y debes irte.


Profundo es tu anhelo por la tierra de tus recuerdos y por el lugar de tus mayores deseos y nuestro amor no te atará, ni nuestras necesidades detendrán tu paso.


Pero sí te pedimos que antes de que nos dejes, nos hables y nos des tu verdad.
Y nosotros la daremos a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos, y así no perecerá.


En tu soledad has velado durante nuestros días y en tu vigilia has sido el llanto y la risa de nuestro sueño.

Descúbrenos ahora ante nosotros mismos y dinos todo lo que existe entre el nacimiento y la muerte, como te ha sido mostrado.


Y él respondió:

Pueblo de Orfalese ¿de qué puedo yo hablar sino de lo que aún ahora se agita en vuestras almas?


  • El Amor


ijo Almitra: Háblanos del Amor.


Y él levantó la cabeza, miró a la gente y una quietud descendió sobre todos. Entonces, dijo con gran voz:


Cuando el amor os llame, seguidlo.
Y cuando su camino sea duro y difícil.

Y cuando sus alas os envuelvan, entregaos. Aunque la espada entre ellas escondida os hiriera.


Y cuando os hable, creed en él. Aunque su voz destroce nuestros sueños, tal cómo el viento norte devasta los jardines.
Porque, así como el amor os corona, así os crucifica.


Así como os acrece, así os poda.


Así como asciende a lo más alto y acaricia vuestras más tiernas ramas, que se estremecen bajo el sol, así descenderá hasta vuestras raíces y las sacudirá en un abrazo con la tierra.

Como trigo en gavillas él os une a vosotros mismos.


Os desgarra para desnudaros.
Os cierne, para libraros de vuestras coberturas.
Os pulveriza hasta volveros blancos.

Os amasa, hasta que estéis flexibles y dóciles.


Y os asigna luego a su fuego sagrado, para que podáis convertiros en sagrado pan para la fiesta sagrada de Dios.


Todo esto hará el amor en vosotros para que podáis conocer los secretos de vuestro corazón y convertiros, por ese conocimiento, en un fragmento del corazón de la Vida.


Pero si, en vuestro miedo, buscaréis solamente la paz y el placer del amor, entonces, es mejor que cubráis vuestra desnudez y os alejéis de sus umbrales.


Hacia un mundo sin primaveras donde reiréis, pero no con toda vuestra risa, y lloraréis, pero no con todas vuestras lágrimas.


El amor no da nada más a sí mismo y no toma nada más que de sí mismo.


El amor no posee ni es poseído.


Porque el amor es suficiente para el amor.
Cuando améis no debéis decir: “Dios está en mi corazón”, sino más bien: “Yo estoy en el corazón de Dios.”


Y pensad que no podéis dirigir el curso del amor porque él si os encuentra dignos, dirigirá vuestro curso.


El amor no tiene otro deseo que el de realizarse.


Pero, si amáis y debe la necesidad tener deseos, que vuestros deseos sean éstos:


Fundirse y ser como un arroyo que canta su melodía a la noche.
Saber del dolor de la demasiada ternura.


Ser herido por nuestro propio conocimiento del amor. Y sangrar voluntaria y alegremente.
Despertarse al amanecer con un alado corazón y dar gracias por otro día de amor.


Descansar al mediodía y meditar el éxtasis de amar. Volver al hogar con gratitud en el atardecer.


Y dormir con una plegaria por el amado en el corazón y una canción de alabanza en los labios.


  • El Matrimonio


ntonces, Almitra habló otra vez: ¿Qué nos diréis sobre el Matrimonio, Maestro?


Y él respondió, diciendo:


Nacisteis juntos y juntos para siempre.


Estaréis juntos cuando las alas blancas de la muerte esparzan vuestros días.


Sí; estaréis juntos aun en la memoria silenciosa de Dios. Pero dejad que haya espacios en vuestra cercanía.
Y dejad que los vientos del cielo dancen entre vosotros. Amaos el uno al otro, pero no hagáis del amor una atadura.


Que sea, más bien, un mar movible entre las costas de vuestras almas.


Llenaos uno al otro vuestras copas, pero no bebáis de una sola copa.
Daos el uno al otro de vuestro pan, pero no comáis del mismo trozo.


Cantad y bailad juntos y estad alegres, pero que cada uno de vosotros sea independiente.
Las cuerdas de un laúd están solas, aunque tiemblen con la misma música.


Dad vuestro corazón, pero no para que vuestro compañero lo tenga.
Porque sólo la mano de la Vida puede contener los corazones.


Y estad juntos, pero no demasiado juntos. Porque los pilares del templo están aparte.


Y, ni el roble crece bajo la sombra del ciprés ni el ciprés bajo la del roble.


  • Los Niños


una mujer que sostenía un niño contra su seno pidió: Háblanos de los niños.


Y él dijo:


Vuestros hijos no son hijos vuestros.


Son los hijos y las hijas de la Vida, deseosa de sí misma. Vienen a través vuestro, pero no vienen de vosotros.
Y, aunque están con vosotros, no os pertenecen.


Podéis darles vuestro amor, pero no vuestros pensamientos.
Porque ellos tienen sus propios pensamientos.


Podéis albergar sus cuerpos, pero no sus almas.


Porque sus almas habitan en la casa del mañana que vosotros no podéis visitar, ni siquiera en sueños.
Podéis esforzaros en ser como ellos, pero no busquéis el hacerlos como vosotros.


Porque la vida no retrocede ni se entretiene con el ayer. Vosotros sois el arco desde el que vuestros hijos, como flechas vivientes, son impulsados hacia delante.


El Arquero ve el blanco en la senda del infinito y os doblega con Su poder para que Su flecha vaya veloz y lejana.

Dejad, alegremente, que la mano del Arquero os doblegue. Porque, así como El ama la flecha que vuela, así ama también el arco, que es estable.


  • El Dar


ntonces, un hombre rico dijo: Háblanos del dar.


Y él contestó:


Dais muy poca cosa cuando dais de lo que poseéis.
Cuando dais algo de vosotros mismos es cuando realmente dais.


¿Qué son vuestras posesiones sino cosas que atesoráis por miedo a necesitarlas mañana?


Y mañana, ¿qué traerá el mañana al perro que, demasiado previsor, entierra huesos en la arena sin huellas mientras sigue a los peregrinos hacia la ciudad santa? ¿Y qué es el miedo a la necesidad sino la necesidad misma?


¿No es, en realidad, el miedo a la sed, cuando el manantial está lleno, la sed inextinguible?


Hay quienes dan poco de lo mucho que tienen y lo dan buscando el reconocimiento y su deseo oculto malogra sus regalos.
Y hay quienes tienen poco y lo dan todo.


Son éstos los creyentes en la vida y en la magnificencia de la vida y su cofre nunca está vacío.
Hay quienes dan con alegría y esa alegría es su premio.


Y hay quiénes dan con dolor y ese dolor es su bautismo.


Y hay quienes dan y no saben del dolor de dar, ni buscan la alegría de dar, ni dan conscientes de la virtud de dar.
Dan como, en el hondo valle, da el mirto su fragancia al espacio.


A través de las manos de los que como esos son, Dios habla y, desde el fondo de sus ojos, El sonríe sobre la tierra.
Es bueno dar algo cuando ha sido pedido, pero es mejor dar sin demanda, comprendiendo.


Y, para la mano abierta, la búsqueda de aquel que recibirá es mayor goce que el dar mismo.


¿Y hay algo, acaso, que podáis guardar? Todo lo que tenéis será dado algún día.
Dad, pues, ahora que la estación de dar es vuestra y no de vuestros herederos.


Decís a menudo: “Daría, pero sólo al que lo mereciera.” Los árboles en vuestro huerto no dicen así, ni lo dicen los rebaños en vuestra pradera.


Ellos dan para vivir, ya que guardar es perecer.


Todo aquel que merece recibir sus días y sus noches, merece, seguramente, de vosotros todo lo demás.
Y aquel que mereció beber el océano de la vida, merece llenar su copa en vuestro pequeño arroyo.


¿Y cuál será mérito mayor que el de aquel que da el valor y la confianza -no la caridad- del recibir?


¿Y quiénes sois vosotros para que los hombres os muestren su seno y os descubran su orgullo para que así veáis sus merecimientos desnudos y su orgullo sin confusión?


Mirad primero si vosotros mismos merecéis dar y ser un instrumento del dar.


Porque, a la verdad, es la vida la que da a la vida, mientras que vosotros, que os creéis dadores, no sois sino testigos.
Y vosotros, los que recibís -y todos vosotros sois de ellos- no asumáis el peso de la gratitud, si no queréis colocar un yugo sobre vosotros y sobre quien os da.


Eleváos, más bien, con el dador en su dar como en unas alas.


Porque exagerar vuestra deuda es dudar de su generosidad, que tiene el libre corazón de la tierra como madre y a Dios como padre.


  • El Comer y el Beber


ntonces, un viejo que tenía una posada dijo: Háblanos del comer y del beber.


Y él respondió:


Ojalá pudiérais vivir de la fragancia de la tierra y, como planta del aire, ser alimentados por la luz.


Pero, ya que debéis matar para comer y robar al recién nacido la leche de su madre para apagar vuestra sed, haced de ello un acto de adoración.


Y haced que vuestra mesa sea un altar en el que lo puro y lo inocente, el buque y la pradera sean sacrificados a aquello que es más puro y aún inocente que el hombre.


Cuando matéis un animal, decidle en vuestro corazón: “El mismo poder que te sacrifica, me sacrifica también; yo seré también destruido.


La misma ley que te entrega en mis manos me entregará a mí en manos más poderosas.
Tu sangre y mi sangre no son otra cosa que la savia que alimenta el árbol del cielo.”


Y, cuando mordáis una manzana, decidle en vuestro corazón:

“Tus semillas vivirán en mi cuerpo. Y los botones de tu mañana florecerán en mi corazón. Y tu fragancia será mi aliento.
Y gozaremos juntos a través de todas las estaciones.”


Y, en el otoño, cuando reunáis las uvas de vuestras vides para el lagar, decid en vuestro corazón:


“Yo soy también una vid y mi fruto será llevado al lagar. Y, como vino nuevo será guardado en vasos eternos.”
Y, en el invierno, cuando sorbáis el vino, que haya en vuestro corazón un canto para cada copa.


Y que haya en ese canto un recuerdo para los días otoñales y para la vid y para el lagar.


  • El Trabajo


ntonces, dijo el labrador: Háblanos del trabajo.


Y él respondió, diciendo:


Trabajáis para seguir el ritmo de la tierra y del alma de la tierra.


Porque estar ocioso es convertirse en un extraño en medio de las estaciones -y salirse de la procesión de la vida, que marcha en amistad y sumisión orgullosa hacia el infinito.


Cuando trabajáis, sois una flauta a través de cuyo corazón el murmullo de las horas se convierte en música.
¿Cuál de vosotros querrá ser una caña silenciosa y muda cuando todo canta al unísono?


Se os ha dicho siempre que el trabajo es una maldición y la labor una desgracia.


Pero yo os digo que, cuando trabajáis, realizáis una parte del más lejano sueño de la tierra, asignada a vosotros cuando ese sueño fue nacido.


Y, trabajando, estáis, en realidad, amando a la vida.
Y amarla, a través del trabajo, es estar muy cerca del más recóndito secreto de la vida.


Pero si, en vuestro dolor, llamáis al nacer una aflicción y al soportar la carne una maldición escrita en vuestra frente, yo os responderé que nada más que el sudor de vuestra frente lavará lo que está escrito.


Se os ha dicho también que la vida es oscuridad y, en vuestra fatiga, os hacéis eco de la voz del fatigado.
Y yo os digo que la vida es, en verdad, oscuridad cuando no hay un impulso.


Y todo impulso es ciego cuando no hay conocimiento. Y todo saber es vano cuando no hay trabajo.


Y todo trabajo es vacío cuando no hay amor.
Y cuando trabajáis con amor, os unís con vosotros mismos, y con los otros, y con Dios.


¿Y qué es trabajar con amor?


Es tejer la tela con hilos extraídos de vuestro corazón como si vuestro amado fuera a usar esa tela.
Es construir una casa con afecto, como si vuestro amado fuera a habitar en ella.


Es plantar semillas con ternura y cosechar con gozo, como si vuestro amado fuera a gozar del fruto.
Es infundir en todas las cosas que hacéis el -aliento de vuestro propio espíritu.


Y saber que todos los muertos benditos se hallan ante vosotros observando.


He oído a menudo decir, como si fuera en sueños: “El que trabaja en mármol y encuentra la forma de su propia alma en la piedra es más noble que el que labra la tierra.”

“Aquel que se apodera del arco iris para colocarlo en una tela transformada en la imagen de un hombre es más que el que hace las sandalias para nuestros pies.”


Pero, yo digo, no en sueños, sino en la vigilia del mediodía, que el viento no habla más dulcemente a los robles gigantes que a la menor de las hojas de la hierba.

Y solamente es grande el que cambia la voz del viento en una canción, hecha más dulce por-u propio amor.
El trabajo es el amor hecho visible.


Y si no podéis trabajar con amor, sino solamente con disgusto, es mejor que dejéis vuestra tarea y os sentéis a la puerta del templo y recibáis limosna de los que trabajan gozosamente.


Porque, si horneáis el pan con indiferencia estáis horneando un pan amargo que no calma más que a medias el hambre del hombre.


Y si refunfuñáis al apretar las uvas, vuestro murmurar destila un veneno en el vino.
Y si cantáis, aunque fuera como los ángeles, y no amáis el cantar, estáis ensordeciendo los oídos de los hombres para las voces del día y las voces de la noche.


  • La Alegría y el Dolor


ntonces, dijo una mujer: Háblanos de la Alegría y del Dolor.


Y él respondió:


Vuestra alegría es vuestro dolor sin máscara.
Y la misma fuente de donde brota vuestra risa fue muchas veces llenada con vuestras lágrimas.

Y ¿cómo puede ser de otro modo?


Mientras más profundo cave el dolor en vuestro corazón, más alegría podréis contener.


¿No es la copa que guarda vuestro vino la misma copa que estuvo fundiéndose en el horno del alfarero?


¿Y’ no es el laúd que apacigua vuestro espíritu la misma madera que fue tallada con cuchillos?


Cuando estéis contentos, mirad en el fondo de vuestro corazón y encontraréis que es solamente lo que, os produjo dolor, lo que os da alegría.


Cuando estéis tristes, mirad de nuevo en vuestro corazón y veréis que estáis llorando, en verdad, por lo que fue vuestro deleite.


Algunos de vosotros decís: “La alegría es superior al dolor” y otros: “No, el dolor es más grande.”
Pero yo os digo que son inseparables.


Vienen juntos y, cuando uno de ellos se sienta con vosotros a vuestra mesa, recordad que el otro está durmiendo en vuestro lecho.


En verdad, estáis suspensos, como fiel de balanza, entre vuestra alegría y vuestro dolor.


Sólo cuando vacíos estáis quietos y equilibrados.
Cuando el tesorero os levanta para pesar su oro y su plata, es necesario que vuestra alegría o vuestro dolor suban o bajen.




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