Dedicado a: A. S. P. + hacia Todo lo Justo, lo Bueno y lo Bello +

Posts tagged “Vivencia Zen en Soji-ji

El Camino de la Sinceridad

El_Camino_de_la_Sinceridad_Blog_Vajarayana

Enfrentar lo que te gusta con lo que te disgusta
es la enfermedad de la mente.

No persigas las complicaciones externas.
Mora en el vacío interno.
Cuando la mente reposa serena en la unidad de las cosas,
el dualismo se desvanece de por sí solo.

Cuando te esfuerzas por ganar la quietud,
deteniendo el movimiento,
la quietud así ganada está siempre en movimiento.

Mientras te demores en el dualismo,
¿cómo puedes realizar la unidad?

Verbalismo e intelección…
cuando más nos acompañamos de ellos,
más nos descarriamos.
Por tanto, fuera el verbalismo y la intelección
y no habrá lugar al que no puedas pasar libremente.

Cuando retornamos a la raíz, ganamos el significado.
Cuando perseguimos los objetos externos, perdemos la razón.

En el instante en que nos iluminamos por dentro,
trascendemos el vacío y el mundo que nos enfrenta.
Las transformaciones que se suceden
en el mundo vacío que nos enfrenta
parecen reales en su totalidad debido a la Ignorancia.
No intentes buscar la verdad,
deja tan sólo de tener opiniones.

No mores en el dualismo,
evita cuidadosamente perseguirlo.
Tan pronto estableces lo correcto y lo erróneo,
sucederá la confusión, y la Mente se perderá.

La dualidad existe debido al uno,
pero ni siquiera te aferres a este uno.
Cuando la mente única no está perturbada,
las diez mil cosas no ofrecen ofensa.
Cuando ellas no ofrecen ofensa, es como si no existieran,
cuando la mente no es perturbada,
es como si no hubiese mente.

El sujeto se aquieta cuando el objeto cesa,
el objeto cesa cuando el sujeto se aquieta.
El objeto es un objeto para el sujeto,
el sujeto es un sujeto para el objeto:
Has de saber que la, relatividad de los dos reposa,
en última instancia, en un solo Vacío.
En la unidad del vacío los dos son uno,
y cada uno de los dos contiene en sí
la totalidad de las diez mil cosas.
Cuando no se efectúa discriminación entre esto y aquello,
¿cómo puede surgir un criterio unilateral y prejuicioso?.

El Gran Método es calmo y de espíritu amplio,
nada es fácil, nada es difícil.

Obedece a la naturaleza de las cosas
y estarás en concordia con el Método,
calmo, cómodo y libre de molestias.
Mas cuando tus pensamientos están atados,
te apartas de la verdad,
se tornan más pesados y torpes,
y de ningún modo son sensatos.
Cuando no son sensatos, el alma se altera.
¿De qué sirve entonces ser parcial y unilateral?

Si quieres recorrer el curso del Vehículo Único,
no seas prejuicioso contra los seis objetos sensorios.
Cuando no tienes prejuicios
contra los seis objetos sensorios,
entonces eres uno con la Iluminación.
Los sabios son no-activos,
mientras los ignorantes se atan.

Mientras en el Dharma mismo no hay individuación,
ignorantemente se apegan a los objetos particulares.
Son sus propias mentes las que crean ilusiones,
¿no es esa la máxima de las contradicciones?.

Los ignorantes abrigan la idea de reposo y desasosiego.
Los iluminados no tienen gustos ni disgustos.
Todas las formas de dualismo
son inventadas por la misma ignorancia de la mente
se parecen a visiones y flores en el aire.
¿por qué debemos perturbarnos tratando de agarrarlas?.
Ganancia y pérdida, correcto y erróneo,
¡Fuera con ellos de una vez por todas!

Si el ojo nunca se duerme
todos los sueños desaparecerán.

Si la mente retiene su unidad,
las diez mil cosas son de una sola talidad.
Cuando se sondea el hondo misterio de la talidad única,
de repente olvidamos las complicaciones externas.
Cuando las diez mil cosas se ven en su unidad
volvemos al origen
y permanecemos donde siempre estuvimos.

Todo es vacío, lúcido, y auto-iluminador.
No hay ejercicio, ni derroche de energía…
Esto es donde el pensamiento nunca llega.
Esto es donde la imaginación no logra medir.
En el reino superior de la Talidad verdadera
no hay “yo” ni “otro”:

La Razón Absoluta está más allá del tiempo y del espacio
en ella un instante es diez mil años.

Las cosas infinitamente pequeñas son tan enormes
como las cosas enormes pueden serlo,
pues aquí no subsisten condiciones externas.

Las cosas infinitamente enormes son tan pequeñas
como las cosas pequeñas pueden serlo,
pues aquí los límites objetivos no se consideran.

Lo que es lo mismo como lo que no lo es,
Lo que no lo es, es lo mismo que lo que es.
Donde este estado de cosas no logra subsistir,
Ciertamente, no hay que detenerse allí.

Uno en Todo,
Todo en Uno…
Si sólo se comprendiese esto,
¡No te preocuparías más por no ser perfecto!

 

 

Sosan.

 

 

 

 

 

 

 

 Hikari_Shugendoo_Vajarayana_Blog

 


Shin

El agua pura penetra en las entrañas de la tierra.

Por eso, cuando el pez nada en esta agua,
Tiene la libertad del verdadero pez.

El cielo es vasto y transparente hasta los confines
del cosmos.

Por eso, cuando el pájaro vuela en el cielo,
Tiene la libertad del verdadero pájaro.


Sensei Dogen


A espíritu libre, universo libre.

Enseñanza a un samurai

 

He aquí lo que el Maestro Daichi enseñó al samurai Kikuchi cuando lo ordenó Bodhisattwa.

“Si a propósito del problema fundamental de la vida y de la muerte, quiere usted esclarecer su ignorancia y tener una certeza, en primer lugar tiene que referirse a Mujo Bodai Shin: la sabiduría inigualable del Buda.

¿Qué significa Bodai Shin?
El espíritu que, profundamente, observa Mujo.

Mujo, es decir la impermanencia, el eterno cambio de todas las cosas (todo lo que existe en ku: vacío). De todo lo que vive, sometido a las acciones antagonistas y complementarias de los dos polos Yin y Yang nada escapa al cambio y a la muerte. Mujo no deja de acecharos un instante, y os ataca bruscamente, antes de que usted se dé cuenta.

Es por lo que el sutra dice:
“Este día se acaba, con él debe terminar vuestra vida. Ved, por ejemplo, la ingenua alegría del pez en la charca, una alegría sin embargo muy amenazada.”


Usted debe concentrarse y consagrarse enteramente cada día, como si tuviera que apagar un fuego prendido en sus cabellos. Debe usted ser prudente, acordarse de mujo y no desfallecer nunca.

Si su vida llega a caer bajo la copa del horrible demonio de mujo, avanzara usted solitario por el camino de la muerte, sin compañía, sin ni siquiera la presencia de su mujer y la de sus familia. Ni siquiera los palacios o la corona real podrán seguir su cuerpo muerto. Su conciencia complicada que se apegaba tan fuerte y gozaba tanto del amor carnal y de las realizaciones materiales, se convertirá en un bosque de lanza o en una montaña de sables.

Y todas estas armas le provocarán muchas turbulencias y le causarán muchos contratiempos a medida que camine. Romperán su cuerpo en trozos y desgarrarán su alma. Al final, descendiendo a las profundidades oscuras del infierno, arrastrado por el peso y la naturaleza de su karma, renacerá diez mil veces y diez mil veces morirá, tomando la forma de todos los demonios infernales que corresponden a los diversos aspectos de su mal karma. Cada día, usted sufrirá para toda la eternidad.


Por consiguiente, si comprendiendo todo esto, permanece usted sin embargo incapaz de realizar que su vida no es nada más que un sueño, una ilusión, una burbuja, una sombra, seguramente acabará por lamentar este sufrimiento eterno experimentado en el aterrador dominio de la vida y de la muerte. Aquel que busca la auténtica vía espiritual del Budismo, debe comenzar por enraizar Mujo en su corazón.

Su muerte llegará pronto: no olvide nunca esto, de un instante de conciencia a otro, de una inspiración a una expiración. Si no es usted así, no es entonces realmente el que busca la verdadera Vía.


Ahora, le voy a indicar el mejor medio para resolver el problema de su vida y de su muerte: practique zazen. Se le llama zazen al hecho de sentarse sobre su zafu (cojín) en una habitación silenciosa, perfectamente inmóvil en la posición exacta y correcta, sin pronunciar ninguna palabra: el espíritu vacío de todo pensamiento bueno o malo. Continuar únicamente sentándose apaciblemente delante de un muro. Todos los días.

De esta manera en zazen, no hay ni misterio especial ni motivación particular. Pero por zazen, su vida se aclarará y será más perfecta. Por consiguiente, debe usted abandonar toda intención, renunciar a alcanzar una meta, sea cual sea, durante zazen.

¿Dónde en su cuerpo y en su espíritu se encuentra el verdadero método para vivir y morir?


Usted debe comprender de lo que se trata por una profunda introspección. Si usted encuentra su ego especial le ruego que me lo enseñe. Si no lo encuentra especial le ruego entonces que continué cuidándolo y protegiéndolo fielmente: y olvide a aquel que habitualmente muestra el exterior.

Entonces muy naturalmente, al cabo de algunos meses, de algunos años, podrá automáticamente e inconscientemente practicar gyodo (la verdadera Vía) con todo su cuerpo, sin esfuerzo de la voluntad.

Gyodo no significa solamente practicar una vía particular o entregarse a ceremonias especiales, sino aplicarse en todas las cosas de la vida cotidiana; caminar, mantenerse de pie, sentarse, acostarse, incluso lavarse la cara, ir al cuarto de baño, etc.

Todo debe llegar a ser gyodo, el fruto del verdadero Zen. Todas las acciones vivientes del cuerpo y todos los gestos deben armonizarse con la significación del verdadero Zen. Su conducta y todo su comportamiento deben seguir el orden cósmico, naturalmente, automáticamente, inconscientemente.


Cuando se logra crear estas condiciones de la concentración (samadhi), se puede llegar a ser un verdadero “líder” dotado de una gran profundidad de supervisión, en el camino de la vida y de la muerte, a lo largo de la terrible errancia.

Aún cuando todas las existencias de la tierra, el agua, el fuego, el viento, y todos los elementos se desintegren, aún cuando los ojos, las orejas, la nariz, la lengua, el cuerpo y la conciencia estén en el error; aún cuando las complicaciones de sus bonno (ilusiones) engendren turbulencias que surgen y dan vueltas en el espíritu como las olas agitadas del océano.


Por lo tanto, cuando usted haya creado en su cuerpo y en su espíritu al estado normal y justo, se puede decir que está auténticamente despertado y que ha penetrado el verdadero zazen. Se sabe, además, que realización del verdadero samadhi permite dominar y comprender la totalidad de los koans activos de los maestros de la transmisión. Algunas veces, se llama Maestros a aquellos que, más allá de toda duda, pueden enseñar el Zen, gracias a su visión omnipenetrante de su naturaleza o cara original, gracias a su voluntad consciente y gracias a su técnica Zen particular.

Pero si estos no crean la condición de verdadera concentración, no valen más que un maniquí caído en una fosa de comodidad moliente, la guarida de una tradición sometida al cambio. Se puede afirmar que ellos no son del todo verdaderos Maestros Zen.


En nuestra época lamentamos no recibir koans Zen de verdaderos maestros Zen, verdaderos koans activos y vivientes. Casi todos los principiantes experimentan, y tan a menudo, el estado de kontin (somnolencia) y el de sanran (la excitación). Esto sucede porque durante zazen su conciencia y zazen son dos estados distintos, y porque ellos se oponen a su zazen. No hay que practicar zazen conscientemente, queriéndolo.

Harían mejor en practicar calmadamente, naturalmente, sin ninguna consideración de lo que son, de su propia conciencia, de lo que entienden o sienten. Y de esta manera nunca aparecerá la más ligera sombra de kontin o de sanran.


Algunas veces, cuando usted practique zazen, un gran número de demonios pueden surgir en su espíritu y perturbar su zazen. No obstante, a partir del momento en el que deje de practicar la vía conscientemente, estos demonios desaparecerán.

Con una larga experiencia, y gracias a los méritos infinitos del zazen, usted comprenderá todo esto inconscientemente: igual que un viaje, el camino largo y peligroso pone a prueba el caballo y da la ocasión de apreciar su fuerza y su energía.

Tampoco de la noche a la mañana somos sensibles a la bondad de las personas con las que vivimos. En la vía del Buda, debe usted conservar la esperanza eternamente sin cansarse nunca, sea en la felicidad o en la desgracia.

Entonces, será usted uno de los que son auténticamente responsables de la Vía.

He aquí el punto más importante:
En nosotros mismos es donde se encuentra la raíz, el origen de la vida y de la muerte.

 


 

Arrastrado lamentablemente por el torbellino
de la vida y de la muerte,
errante como en un sueño,
en medio de la ilusión,
despierto a la verdadera Vía.

Hay todavía algo
que no debo negligir,
pero no hay necesidad
de preocuparme de ello ahora,
mientras escucho el ruido
de la lluvia esta noche
cayendo sobre el tejado
de mi templo de retiro,
en las hierbas profundas de Fukakusa.

Sensei Dogen

“Shin”, escrito del Sensei Taisen Deshimaru

Fotografia Prometeo_Media

 

 


Recuerdos de Daihonzan Soji_ji

E_zl Maestro Sawaki entró, se inclinó con las manos juntas, delante del responsable del templo, encendió incienso saludando tres veces, y comenzó a dar una vuelta alrededor de la sala a fin de verificar las posturas. Por último se sentó y dió tres golpes a la campana para indicar que zazen había comenzado.

Aquí la atmósfera era completamente diferente a la del Enkaku-ji. El silencio era tenso e impresionante desde luego, pero también era apacible.

Al cabo de treinta minutos, la palabra kusen (1) pronunciada por el Maestro resonó en toda la sala.

Como una piedra lanzada en el agua quieta de un estanque, esta voz despertaba mi conciencia en grandes círculos concéntricos. La intensidad de las inflexiones de cada frase parecían provenir de lo más profundo de los pulmones:

“Zazen es llegar a ser íntimo consigo mismo. Zazen es saber encontrarse solo en el seno del universo y aprender a conocerse, a familiarizarse perfectamente consigo mismo.

En zazen no hay que esperar a obtener nada, sea lo que sea. Hay que ser completamente mushotoku.(2) No hay que buscar el satori, ni alejar las dudas. Tampoco hay que esforzarse en rechazar los pensamientos enojosos, porque nada importa.

¡Zazen no es pensar con la cabeza! Es una disciplina de todo el cuerpo. La vía del Buda hay que percibirla a través de los sentidos y no a través del cerebro intelectual.

Esta disciplina física es en ella misma Satori (3).

La postura basta para alcanzar el Satori.

Durante zazen, se entra en contacto con el universo, se llega a contemplarlo de un vistazo.

Hacer zazen durante decenas de años sin comprender su esencia es algo inútil, que no tiene ninguna relación con la Vía del Buda.

No se puede beber una cerveza sin gas. Lo mismo sucede con la postura: No debe ser blandas sino majestuosa e imponente. No debe parecerse a esos tigres de papel cuya cabeza se balancea en todos los sentidos.”


Después nos dirigimos a un anfiteatro donde el Maestro nos dió una conferencia sobre el Shodoka. Las palabras fluían naturalmente de su boca, no tenía que buscarlas. Su inspiración le venía de los temas más inesperados. Esta perfecta facilidad me entusiasmaba.


“Aprended a trascender la historia.

No es más grande un hombre porque esté situado más alto. Ni se volverá más sabio porque gane más dinero.

Muy a menudo, un hombre modesto y oscuro tiene más sabiduría que el director de una gran firma o que un primer ministro.

Ni la reputación ni el dinero determinan el valor de un ser humano.

¿Por qué tenéis fe? Tengo la costumbre de preguntar.

Lo más a menudo, me responden: Porque quiero evitar el infierno”

Pero ¿Cómo sabéis que se está mejor en el paraíso que en el infierno?

Entonces mi interlocutor no sabe qué responder. Después de todo, el infierno es muy relajado

¡allí podéis beber con vuestros hermanos los demonios!”

“Los demonios y los ángeles tienen el mismo origen. Los árboles, las flores, los ríos y las montañas también. El santo es sin ego, pero no está desprovisto sin embargo de personalidad.

El cielo y la tierra son uno e infinitos, nadie existe fuera de sí mismo y el yo no existe fuera de los demás.

En nuestra época, los hombres prefieren el dinero a la religión. Es imposible cambiar su actitud. Sean cuales sean sus esfuerzos, es suficiente que persigan un beneficio o un provecho personal para desembocar inevitablemente en la caída al infierno.

La actitud de un hombre que cae por accidente a un río y lucha con todas sus fuerzas para no ahogarse, es totalmente diferente a la de un hombre que salta al río para salvarle. Lo mismo sucede con el infierno.

Áquel que cae en él por falta de atención y áquel que le salva tienen dos actitudes diametralmente opuestas.

Esto es lo que enseña la Vía del Bodhisattva (4) en el budismo Mahayana. No hay conducta más loable que darse a los demás totalmente olvidándose de sí mismo.

Hasta el momento presente, he huido de la reputación. Ya que ¿Qué es el triunfo? No necesito dinero y mi vida tampoco.

Sin embargo he luchado con pasión. Me he negado a hacer de mi vida una aventura intelectual. Es en el esfuerzo donde he encontrado la medida de mi mismo. He evitado el elogio tanto como la envidia. No sé que es la envidia.

El príncipe Satta, antes de ser devorado por un tigre, pronunció las siguientes palabras:

“Toda acción es efímera. Todo ser viviente está condenado inevitablemente a desaparecer. Nadie escapa a esta ley. La soledad de la muerte debe convertirse en nuestra alegría.”


Estas palabras pueden resultaros curiosas, pero demuestra la pasión que ponía Satta en su búsqueda de la Verdad. Poco le importaba su vida de cara a la urgencia de su búsqueda.

El príncipe Fuse daishi (uno de los discípulos de Buda) se retiró un día a la montaña, abandonando a su mujer, a sus hijos, su rango y todas sus riquezas. Y todo ésto con una sola meta. Simplemente con el fin de descubrir lo que él era en el fondo de sí mismo, ya que hasta entonces nunca se había conocido verdaderamente.”

Un_zn día acompañe a Kōdō Sawaki a una prisión a la que había sido invitado como capellán. En ella se encontraba encarcelado uno de los miembros más importantes del partido comunista, el profesor Sano (5). El Maestro se dirigió directamente a los prisioneros:

“ahora me veis vestido con el hábito de monje, pero yo también he estado en prisión, en Kobe, durante mi juventud. ¡Realmente tengo la impresión de que la policía contribuye eficazmente a que os multipliquéis!”

Los prisioneros salieron inmediatamente de su pasividad llena de desconfianza y se sintieron a sus anchas, porque comprendieron que estaban ante un capellán poco ordinario y que sabía ponerse a su nivel. Sorprendido, le pregunté al Maestro en qué ocasión había sido puesto entre rejas.


“Fue un error. Un día, cuando tomaba el barco en dirección a Kobe, un pasajero se dió cuenta de que le habían robado todo su dinero. Como yo tenia la apariencia de un vagabundo, fuí arrestado. No había hecho nada, me dirigía en peregrinación a Amagusa y, aunque era muy pobre, habría sido incapaz de robar nada. Intenté explicarles, pero se obstinaron en su error. ¡

Me preguntaba porqué había tenido la mala suerte de ser arrestado!

Fue una de las raras veces en mi vida que derramé lágrimas de despecho.

Impotente, intenté aclarar la situación haciendo haciendo zazen. Fue en prisión donde me dí cuenta de que nunca había llevado una vida tan sobria, tan depurada, acostándome sobre una plancha dura con una sola manta, despertado brutalmente cada mañana y recibiendo una comida repugnante, cortado del mundo y encerrado en una celda oscura.

Realmente no habría podido elegir un lugar mejor para familiarizarme conmigo mismo. Al final llegué a apreciar tanto este modo de vida que lo encontraba superior incluso al que podía llevar en el templo, ya que el entrenamiento espiritual que estaba obligado a aceptar en la prisión era definitivamente más profundo.”


Hacia 1940, Kōdō Sawaki me impulsó a formar parte de un comité para el desarrollo de las artes marciales que él presidía, rodeado de maestros de judo, de tiro con arco y de kendo. Por aquel entonces dió un discurso sobre el secreto de las artes marciales en relación al Zen:

“La escuela Unkoryu (6) tiene como primer precepto el deshacerse de todo egoísmo. Aquel en el que la intención de matar a su adversario está aún presente, deberá él mismo perder la vida.

La meta del combate tal y como lo enseña la escuela Unkoryu es tocar al adversario sin pensar en sí mismo. Durante todo el tiempo del combate, los dos adversarios deben abandonar toda preocupación vulgar, todo artificio, toda astucia y no temer a la muerte. El Zuijunsho expresa con condición la esencia misma de esta enseñanza.

“El adepto de las artes marciales debe llegar al no- pensamiento, al no-deseo, a la no-esperanza, al no-apego, a la no-relajación; debe estar preparado a lanzarse como el viento, ser tan móvil como él. Hay que ser libre como el aire que se desplaza a través del cielo y de la tierra, y puede alcanzar no importa qué rincón del universo.”


Es indispensable perseverar con determinación en la meta que se ha fijado inicialmente. ¡Si un hombre no es capaz de alcanzar el paraíso, al menos que acepte el infierno!

El individuo más despreciable es áquel que a semejanza del común de los mortales, no tiene la dureza necesaria para alcanzar el paraíso, pero que al mismo tiempo no es lo bastante intrépido para saltar al infierno.

Todo el mundo puede encontrar en las mujeres y en el vino o bien su infierno o bien su paraíso. Pero es absolutamente necesario que haga su elección y que someta a ella de manera resuelta los principios mismos de su vida.”


(Extraído del cuaderno de notas del Maestro Kōdō Sawaki)


Así terminó su discurso, dejando a la audiencia llena de entusiasmo y con deseo de oír aún más.


“Un día de primavera tranquilo y apacible

He sacado tres canicas de las mangas de mi hábito

Y me he ido a jugar con los niños del barrio

Bajo el cielo suave y fresco.”

Shin_T

Kōdō Sawaki, El Maestro Zen Errante

K_zōdō Sawaki nació en el seno de una familia acomodada cerca del santuario de Ise en 1880. Tuvo otros seis hermanos. Su nombre real era Tsaikichi.

Su madre murió cuando él contaba cinco años y a los ocho perdió a su padre. Fue adoptado entonces por un tío suyo muy estricto y brutal.

Su nombre era Sawaki Monchiki. Este era un hombre débil y perezoso que según sus propias palabras “sólo creía en el tabaco y en el sexo” y que había tenido once esposas. La última de ellas era una prostituta que sufría crisis de histeria. A los trece años tuvo que trabajar y para poder mantenerse se convirtió en vigilante a sueldo de apostadores, su labor consistía en descubrir a los tramposos.

En 1894 estalló la guerra chino-japonesa y Kōdō Sawaki fue llamado a combatir, demostró mucha valentía durante los combates y fue condecorado en diferentes ocasiones. Durante uno de esos combates resultó gravemente herido tras recibir un disparo en la boca, fue dado por muerto y arrojado a una fosa común.

Herido de gravedad e incapaz de moverse por el peso de los cadáveres que tenía sobre él, permaneció varios días bajo los cuerpos en descomposición. Cuando iban a ser incinerados, fue descubierto con vida y pudo regresar a Japón como inválido de guerra.

Así, a los dieciséis años, sin familia, sin dinero, sin amigos, sin alimentos y sencillamente con la ropa que llevaba puesta, viajó a pie al templo de Eiheiji. Los monjes, creyéndole un pordiosero y un loco (aún no podía hablar correctamente por el disparo que había recibido en la boca), se negaron a escucharle.

Sin mostrar desánimo, Kōdō Sawaki insistió en ser admitido en el templo. El responsable del templo, conmovido por la insistencia de aquel joven, finalmente le aceptó.

Durante este período conoció al maestro de la secta Soto, Sawada Koho Roshi, de quien finalmente recibió la transmisión.

Tras haber recibido las enseñanzas de su maestro, se mantuvo junto a él durante dos años y después se retiro a vivir a una ermita abandonada. Prácticamente no dormía porque le preocupaba mucho perder el tiempo, se dedicaba por completo a practicar shikantaza y a estudiar el Shobogenzo.

Para ahorrar tiempo solo comía arroz y judías, ambos crudos.

Después de cinco años de interrupción ingresó al templo Horyu-ji en Nara en donde realizó los estudios de filosofía sin descuidar jamás su práctica de zazen ni el estudio del Shobogenzo (texto primordial del maestro Dogen).

En 1912 se convirtió en el primer discípulo del templo de Yosenji. Luego vino un período de aislamiento que finalizó a la edad de treinta y siete años. Durante los años siguientes, ocupó diferentes cargos en diversos templos. En 1935 se convirtió en profesor de zazen en la universidad de Komasawa y primer discípulo en el templo Soji-ji (el otro templo principal de la escuela Soto).

Se hizo muy popular en Japón, organizando retiros y campos de verano en diversos lugares. Enseñó tanto a monjes como a laicos, dió conferencias en universidades y prisiones y participó en la fundación de diversos centros de práctica.

Debido a su resistencia a instalarse en un templo y a que se le encontraba siempre sólo, se le dio el sobrenombre de Kōdō el errante.

Kōdō Sawaki Roshi aportó un nuevo aire a un Zen moribundo, reintroduciendo la práctica universal de zazen, heredada del maestro Dogen.

A la edad de ochenta y seis años cayó gravemente enfermo y pasó sus tres últimos meses en Antaiji (templo que él había convertido en un lugar de práctica pura). Inmediatamente antes de su muerte, otorgo la ordenación monástica a su discípulo Taishen Deshimaru.

Desde su lecho, Kōdō Sawaki pasaba largos momentos contemplando el monte Takagamine y tres días antes de su muerte le comentó a una monja:

“Míralo. La naturaleza es magnifica. Comprendo los problemas de los seres humanos. Durante toda mi vida, jamás encontré a un hombre al que me pudiera someter y que yo hubiera podido admirar.

Pero este monte Takagamine me mira siempre desde lo alto y me dice: Kōdō, Kōdō”.

Estas fueron sus últimas palabras.

Kōdō Sawaki Murió el 21 de diciembre de 1966 a las 13:50 hrs.


Nota: Existe una discrepancia muy importante a la hora de situar histórica y temporalmente las graves heridas que Kōdō Sawaki recibió durante la guerra.

Algunos biógrafos (como Philippe Coupey, autor de la introducción de “La voz del valle” de T. Deshimaru), defienden la historia descrita en esta biografía, mientras que otros autores sitúan este episodio en la guerra que enfrentó a Rusia y a Japón en 1904, de este modo, Kōdō Sawaki tendría en ese momento 24 años.

En este último caso, el viaje al templo de Eiheiji que Kōdō Sawaki llevó a cabo a los 16 años se habría realizado sin problemas de salud.

Los demás datos que aparecen en esta biografía están contrastados y los diferentes autores coinciden en sus detalles.

Shin_T

Taisen Deshimaru, El Maestro Zen de Occidente

T_zaisen Deshimaru fue educado por su abuelo, un maestro samurai antes de la revolución Meiji, y por su madre, una devota seguidora de la secta budista Shinshu.

Desde muy joven le atormentó la idea del efímero mundo que representaban el nacimiento y la muerte. El nembutsu, práctica habitual de su madre no le satisfacía, ni tampoco el estudio de la Biblia cristiana que desarrollo bajo la guía de un pastor protestante.

El cristianismo, que en un principio atrajo toda su atención, pronto perdió su atractivo para Taisen, que pensaba que esas enseñanzas se perdían en una imaginería abstracta y poética muy bella, pero poco eficaz en la práctica.


 

En su búsqueda de la paz para su mente, abandonó sus estudios sobre el cristianismo y volvió al budismo. Como consecuencia de esta decisión entró en contacto con la secta Rinzai. Insatisfecho tanto con la doctrina Rinzai como con sus propios resultados como empresario y hombre de negocios, Deshimaru comenzó a recorrer un tortuoso laberinto que le conduciría al maestro de la secta Soto, Kōdō Sawaki.


Se cuenta que al llegar por primera vez a a la ermita del maestro, encontró a Kōdō Sawaki de espaldas a la puerta de entrada, sentado en la posición perfecta. Superando la sorpresa inicial, Deshimaru se dirigió al maestro, pero Kodo no respondió, Taisen lo intentó nuevamente con el mismo resultado, al tercer intento, recibió la respuesta del maestro que no se había movido en absoluto. He estado esperando impacientemente tu visita dijo Kōdō Sawaki.

 

Taisen Deshimaru se convirtió en discípulo, y siguiendo directamente las enseñanzas de su maestro, se dedicó en cuerpo y alma a la práctica del shikantaza.


Sin embargo, tras el ataque del ejército japonés a la base americana del puerto de Pearl (Pearl Harbor), las circunstancias obligaron a separarse a maestro y discípulo. Deshimaru transmitió a su maestro su inquietud sobre las posibilidades de Japón de ganar la guerra, y su maestro le contesto:

Nuestra patria será destruida, nuestro pueblo aniquilado… y quizá sea esta la última vez que nos veamos. A pesar de todo, ama a toda la humanidad sin que te importe su raza o credo.

Deshimaru iba a ser enviado a una misión hacia aguas enemigas, su maestro lo sabía y le entrego su viejo rasuku (kesa de cinco bandas que se emplea para viajar) y un cuaderno que contenía el shodoka.

 

La tarea de Deshimaru consistía en dirigir una mina de cobre en Indonesia que estaba controlada por los japoneses, para ello, se embarcó en una flota de cargueros y destructores. Al poco de dejar atrás las aguas controladas por Japón, submarinos de los Estados Unidos realizaron un devastador ataque contra el convoy y fueron hundiendo los barcos uno tras otro.

El carguero en el que viaja Deshimaru llevaba un cargamento de dinamita, y cada vez que un torpedo pasaba junto al barco, los tripulantes, presa del pánico se lanzaban al agua.

El buque estaba en manos de un capitán muy capaz, así que Deshimaru permanecía sentado en perfecta posición de loto en el castillo de proa, bajo el entarimado del sollado donde se hallaba el capitán.

 

Cuarenta días más tarde, el carguero entró finalmente en Mekong y alcanzó puerto.

De una flota de 50 navíos, únicamente ese llegó a su destino.

 

En la isla de Bangka, cerca de la costa de Sumatra, Deshimaru enseñó la práctica del zazen a los habitantes chinos, indonesios y europeos que vivían allí.

 

Sin embargo, triste y decepcionado por el brutal comportamiento que las propias tropas japonesas tenían con los nativos, tomó parte activamente en favor de la gente de Bangka. Deshimaru fue perseguido por pertenecer a la resistencia que luchaba contra el ejército imperial japonés, y fue enviado a prisión.

 

Antes de que fuera ejecutado junto con todos los acusados de ese y otros delitos, llegaron órdenes de las más altas instancias militares y todos y cada uno de los detenidos fueron puestos en libertad.


Embarcó de nuevo hacia la isla de Billiton, donde debía hacerse cargo de una mina de cobre capturada a los holandeses. Y de nuevo su barco fue atacado, esta vez por cazas americanos. Deshimaru salió despedido y cayó al mar, sin salvavidas pero con el cuaderno de su maestro en sus manos.

 

Permaneció a flote durante un día y una noche, y finalmente fue encontrado con vida por una patrullera japonesa.

 

Cuando acabó la guerra, fue hecho prisionero por el ejército americano y enviado a un campo de prisioneros de guerra en Singapur. Tras muchos meses de penurias, finalmente fue puesto en libertad junto con otros veinte mil soldados.

 

Deshimaru se reunió de nuevo con su maestro y permaneció a su lado hasta la muerte de este último, acaecida catorce años más tarde.

 

Recibió la ordenación monástica poco antes de que su maestro cayera enfermo, obteniendo la Transmisión en el lecho de muerte de Kodo Sawaki.

Durante los momentos finales de Kodo Sawaki, este le encomendó a Deshimaru el que sería el objetivo de su vida a partir de ese instante; llevar la verdadera Transmisión del Buda a Occidente.

 

Tras morir Sawaki, Deshimaru permaneció sentado inmóvil durante cuarenta y nueve días.

Dos años después, dejo a su hijo al frente de la responsabilidad de su familia y se dirigió a Francia sin saber una sola palabra de francés, únicamente con su kesa y sus cuadernos de notas, en ese momento contaba con cincuenta y tres años.

En 1967, en París, alojado en la trastienda de un almacén de dietética, Deshimaru practica zazen todos los días y se gana la vida dando masajes shiatsu y conferencias. Sostenido por su profunda fe en la práctica de zazen y en la transmisión de su maestro, consigue hacer accesible para los occidentales la enseñanza de los grandes maestros zen.

 

Impresionados por el zazen y por la personalidad de Taisen Deshimaru, cada vez más gente practica con él. Abre un dojo, dirige las primeras seshines y empieza a ordenar a sus discípulos como bodhisattvas, monjes y monjas.


Su actividad no se limita a la enseñanza en el dojo. Tiene un profundo deseo de ayudar al ser humano de la civilización actual, cuyo desequilibrio percibe, y de hacer que consiga por medio de zazen una comprensión más profunda de sí mismo y de su vida.

Con la ayuda de sus discípulos, que cada vez son más numerosos, crea más de cien dojos en Europa y funda el templo de la Gendronnière, el mayor dojo zen de Occidente.

 

Al mismo tiempo educa a sus discípulos. Su enseñanza es muy concreta y está enraizada en la vida cotidiana. Reconocido por los principales templos del zen soto de Japón, se le nombra kaikyosokan (responsable de la enseñanza del zen) para toda Europa. En su país se le llama el Bodhidharma de los tiempos modernos”.

Para sus discípulos es sencillamente Sensei, el Maestro. En sus últimos años, cada vez más consciente de la urgencia de ayudar al ser humano en el desequilibrio del mundo moderno, intensifica sus actividades, trabajando incansablemente, sin permitirse un descanso.

 

A principios del año 1982 se pone enfermo, lo que no le impide seguir haciendo zazen todos los días con sus discípulos. En primavera se va de Francia a Japón y muere el 30 de abril. Sus últimas palabras para sus discípulos son:

Por favor, continuad zazen.

Sh-N

Otera_Nihon

 

Soto-Zen-History

F_zue durante el período Sung del Sur, cuando Dogen Zenji viajó a China para estudiar el Dharma.

 

Tras visitar muchos templos, a la edad de 26 años, conoció a Nyojo Zenji, el abad del monasterio de Tendosan Keitokuji y heredero en el Dharma del linaje del Soto Zen. Debido a este afortunado encuentro, Dogen Zenji pudo estudiar con éxito, junto con Nyojo Zenji, el Buda Dharma Transmitido Auténticamente, tal y como se ha transmitido desde el Buda Shakyamuni.

Inmediatamente después de su regreso a Japón, a la edad de 28 años, Dogen Zenji escribió el Fukan-zazengi (Principios universales de Zazen) para proclamar el Buda Dharma Transmitido Auténticamente. A pesar de la oposición de escuelas japonesas más antiguas de budismo, especialmente los monjes del monte Hiei, Dogen Zenji lo sintió como una tarea urgente el fomentar verdaderos seguidores del camino, para proclamar las enseñanzas verdaderamente transmitidas.

Con esto en mente, se asentó primero en el templo de Koshoji, en Uji, y posteriormente en el templo de Eiheiji, en Echizen. Fiel a su compromiso de que bastaría una, o incluso media persona, se dedicó enteramente al objetivo de captar verdaderos seguidores del Camino del Buda.

Este pensamiento de Dogen Zenji fue transmitido a sus sucesores: Koun Ejo Zenji, el segundo abad de Daihonzan Eiheiji, y de Ejo Zenji, Tettsu Gikai Zenji, que fundó el templo Daijoji en Kaga. El discípulo de Tettsu Gikai Zenji, Keizan Zenji, heredó entonces el Dharma.

De entre los discípulos de Keizan Zenji, fue Meiho Sotesu Zenji el que más tarde heredaría el templo de Yokoji, y Gasan Joseki Zenji el que heredaría Daihonzan Sojiji. Estos maestros también formaron a muchos estudiantes brillantes que difundieron las enseñanzas de la escuela Soto Zen por todo Japón.


Aunque la escuela Rinzai Zen, que también había heredado una corriente del Zen chino, tenía el apoyo y contaba con gente muy poderosa entre sus creyentes, incluyendo al gobierno Shogun y a la nobleza, la escuela Soto Zen encontraba a sus adeptos principalmente entre las familias acaudaladas en los distritos rurales, así como entre la población general.

Por esta razón, la escuela Soto Zen popularizó sus enseñanzas principalmente en zonas rurales.

Durante el final del período Kamakura, y en el período Muromachi, la escuela Rinzai Zen estableció cinco templos principales en Kyoto y Kamakura, inaugurando así el sistema de “Cinco montañas-Diez templos” (Gozan-Jissetsu). Esto animó de forma importante el desarrollo de una cultura influenciada por la mentalidad Zen, especialmente en el movimiento literario conocido como Gozan-Bungaku (Literatura de las cinco montañas).


En contraste, la escuela Soto Zen evitaba conexiones con el poder central, prefiriendo mezclarse con las masas y responder a las necesidades más simples de la gente común, mientras continuaba un camino lento, pero constante, de actividades de enseñanza. Por supuesto, a través del flujo de la historia, la escuela Soto Zen ha experimentado períodos de confusión y cambio.

El establecimiento del jidan seido (el templo impone el sistema al feligrés) por el gobierno Shogun en el período Tokugawa, condujo a la organización central y control de los templos en todo el país. Fue entonces que muchos grandes maestros que impartían sus enseñanzas en la escuela Soto Zen, hicieron su aparición, donde se incluían a Gesshu Soko, Manzan Dohaku y Menzan Zuiho.

 

Estos maestros fueron fundamentales para corregir los (errores) en la transmisión del Dharma, mientras hacían énfasis en la necesidad de regresar al cuidado original de Dogen Zenji en la auténtica transmisión cara a cara (menju-shiho). Esto fue una parte de un movimiento para resucitar la revelación original de la escuela Soto Zen.

Esto también condujo a una copiosa investigación y edición de clásicos de la escuela Soto Zen, comenzando por la obra maestra de Dogen Zenji, Shobogenzo (El Tesoro del verdadero ojo del Dharma).


Con la llegada de la restauración Meiji, el nuevo gobierno se sustentaba en la autoridad del emperador, ya que la teología sintoísta le confería su divinidad. Debido a la estrecha relación entre el sistema imperial y la religión popular, el gobierno instaló la religión sintoísta tradicional en el centro de la sociedad, separando budismo y sintoísmo, así como tratando de hacer desaparecer el budismo.

 

El gobierno, incluso llegó a promulgar la necesidad de “eliminar al Buda y derrocar a Shakyamuni” (haibutsu-kishaku). Este hecho fue un grave contratiempo para el mundo budista, pero las diversas escuelas budistas consiguieron sobreponerse a los problemas.

En este período, la Escuela Soto Zen contempló el surgimiento de Ouchi Seiran Koji, que editó la versión original de Shushogi (El significado de la práctica y la realización). Azegami Baisen Zenji, del templo Daihonzan Sojiji, y Takiya Takushu Zenji, del templo Daihonzan Eiheiji, revisaron los textos de Ouchi y lo promulgaron como el estándar para la difusión de las enseñanzas de la escuela Soto Zen.


El Shushogi ha jugado un papel importante en la popularización de las enseñanzas entre los laicos. Hoy en día, la escuela Soto Zen se ha convertido en un movimiento religioso mayoritario que cuenta con alrededor de 15.000 templos y unos ocho millones de devotos en Japón.


Otera_en_Nihon

Notas:

(1).-Kusen: Enseñanza durante Zazen. Constituye la transmisión oral de la enseñanza del maestro.

(2).-Moshotoku: Sin meta ni espíritu de provecho.

(3).-Satori: El despertar, la iluminación.

(4).- La vía del Bodhisattva o Bosatsu Do, la doctrina que enseña que la perfección personal debe estar acompañada de la compasión universal.

 

(5).-Hay que precisar que antes de la guerra, los comunistas japoneses eran el objeto de una persecución implacable.

(6).- Unkoryu: Una de las escuelas de artes marciales más antigua de Japón.

Gr-Z

::: Los textos del presente artículo, corresponden a extractos del libro: Autobiografía de un Monje Zen” de Taisen Deshimaru.

Editorial Luis Cárcamo (Madrid)

::: Referencia de las biografías del Maestro Kōdō Sawaki y Taisen Deshimaru: web zazen.es

::: La fuente original de los Videos presentados al igual que los textos de Historia de la Escuela Soto Zen, son una producción realizada por la Escuela Budista Zen Soto_Shu de Japón.

Website: global.sotozen-net.or.jp



Por Cumbres y Valles

“Conozco un sendero en el bosque
que conduce a una cima elevada.
A él me izo y desde él observo.


Embelesado,
paso las horas
fuera del Tiempo.


Viajo lentamente en las nubes
o me detengo suspendido
en el vacío del cielo.


Fluyo con las aguas cantarinas
o me vuelvo lluvia
y caigo en silencio
sobre valles y aldeas.


Penetro en las rocas
o soy vida vegetal,
árbol erguido, ramas amplias.

Oigo graznidos y soy cuervo.

Siento la brisa
y me vuelvo viento.

Cuando anochece
me llama la campana del templo.

Me levanto, me estiro,
me desperezo
y retorno al Tiempo.


“Al llegar al valle
¿porqué olvido lo que vi en la cima?

He de traer la voz de las cumbres
hasta los valles,
oírla en cada momento.

Y, sin apartarme de ella,
vivir lo Lejos con lo Cerca,

lo Infinito con lo Finito,
lo Vacío con lo Lleno,
lo Uno con lo Múltiple.


Pero
¿cómo podré unir algo
que nunca ha estado separado?
Me hallo perplejo.”

SAN DO KAI

de Sekito Senji (700-790). Fue discípulo de Seigen, él mismo discípulo del sexto patriarca Houei-Neng.


El espíritu del gran maestro de la India
es transmitido fielmente del Este al Oeste.
Existen diferencias en la personalidad humana.
Algunos son inteligentes, otros menos.


Sobre la Vía, no hay ni maestro del Norte
ni maestro del Sur.
La fuente de la Vía espiritual es clara y pura,
sólo los afluentes son cenagosos.


Apegarse a los fenómenos es causa de ilusión, pero
atarse a la verdad no es el despertar.
Porque ellos son interdependientes, los fenómenos
se interpenetran.


Percibidos por los sentidos, aparecen sin informes.
Si no fuera así, no habría posibilidad
de escapar a la diferenciación.
Cada forma difiere por sus características. Placer
y dolor parecen separados.


En la oscuridad, no hay ni alto ni bajo, en la luz
se distingue lo que es puro de lo que es manchado.
Los cuatro elementos del cuerpo vuelven por ellos
mismos a su fuente, como el niño vuelve a su madre.


El fuego arde, el aire se mueve, el agua moja, la tierra soporta.
Para los ojos, existe la forma, para las orejas hay el sonido,
para la nariz los olores, para la lengua el gusto.


Es para los fenómenos como las hojas de un árbol:
Ellas han salido de la misma raíz.
El principio y el fin tienen el mismo origen.
Noble o vulgar: a su gusto.


La oscuridad existe en la luz, no ve más
que el lado oscuro.
La luz existe en la oscuridad, no ve más
que el lado luminoso.
Luz y oscuridad parecen opuestos, ellos dependen el
uno del otro como un paso hacia delante depende
de un paso hacia atrás.


Cada existencia tiene su utilidad, úsese sea cual
sea su posición.
Fenómeno y esencia encajan perfectamente.
Esta verdad es como una lanza deteniendo una flecha
en pleno vuelo.


La palabra recibida debe ser comprendida
en su principio.
No construya sus propias categorías.
Sus pies andan sobre la Vía.
Compréndalo, si usted quiere realizarla.


Avanzando, en el mismo instante, no hay ni cercano
ni lejano.
Existe separación, como una montaña de un río
si usted tiene ilusiones.


Humildemente digo a aquellos que buscan el camino
que no desperdicien el momento presente.

SHODOKA: Canto del inmediato satori

de Yoka Daishi – poemas 16 y 17. (649-713), que fue discípulo de Houei-Neng.

La primera parte de Shodoka ha sido traducida y comentada al final del libro Verdadero Zen, del maestro Deshimaru, Ed. Courrier de livre, 1968.

Yo solo aquí ahora comprendo esta verdad:

Todos los budas, los cuerpos de todos los maestros,

son parecidos, son una sola verdad.

Esta opinión, expresión del no miedo,

estalla como el rugido del león.

Cien animales escuchan esta voz,

ellos tienen el cerebro roto.

También el violento elefante se arrodilla

y pierde su dignidad.


El gran dragón sólo, en el cielo,

sonríe apaciblemente y comprende.

Viajando por los mares o lagos,

pasando las montañas y los ríos,

visitando los maestros, las vías,

yo hago zazen.

Pero desde que he comprendido la voz de Sokei (1)

comprendo que la vida y la muerte

no existen y no son diferentes.

(1) Las enseñanzas de Houei-Neng, que vivió en el monte Sokei.

ZAZEN SHIN: El Espíritu de zazen

del maestro Dogen.

1. La esencia del Zen es transmitida de buda

a buda, y del Zen es transmitida la esencia de maestro a

maestro. Ella ha sido realizada sin conceptualización

y cumplida sin causalidad.

2. Ya que ella ha sido realizada sin pensamiento,

ella se crea naturalmente intima.

3. Ya que ella ha sido establecida sin relatividad,

su constituyente es satori inconsciente.

4. Ya que esta realización es naturalmente íntima,

Nunca puede ser manchada ni impura.

5. Ya que su constituyente es satori inconsciente, ella

no puede ser ni derecha ni oblicua.

6. Ya que esta intimidad nunca es ni derecha ni

oblicua, ella se despoja de ella misma inconscientemente.

Sin autoconsciencia.

7. Ya que su satori nunca es ni derecho ni oblicuo,

es por sí mismo abandonado a sus propios medios.

8. El agua es pura y así penetra ella en el subsuelo

de la tierra. También cuando el pez nada en esta

agua él es el Pez.

9. El cielo es vasto y transparente hasta el cosmos.

También cuando el pájaro vuela en el cielo, él es

el Pájaro. Cuando el espíritu del hombre es libre,

él es el Hombre.

La atención llevada a zazen, o el espíritu de zazen, traducido incluso por la imagen: La aguja de acupuntura del Zen. Es uno de los noventa y cinco pequeños libros del Shobagenzo (1), o Tesoro de la Verdadera ley, obra maestra de Dogen.

Nota (1): El resumen de la obra, con comentarios, y la traducción integral de tres pequeños libros (Bendowa, eficacia del zazen; Sho ji, vida y muerte; Hachi dainen katu, las ocho directivas de filosofía práctica de los grandes maestros para obtener el despertar) han sido publicados por el Courrier du livre en 1970.

FUKAN ZA ZEN JI Del Maestro DOGEN.

La Vía(1) es fundamentalmente perfecta. Ella penetra todo.

¿Cómo podría ella depender de la práctica y de la realización?

El vehículo de Dharma(2) está libre y despejado de toda traba.

¿En qué el esfuerzo concentrado del hombre es necesario?

En verdad, el Gran Cuerpo (3) está mucho más allá del polvo del mundo(4).

¿Quién podría creer que existe un medio de desempolvarlo?

El nunca es distinto de cualquiera, siempre exactamente allá donde se está.

¿Por qué pues ir aquí o allá para practicar?

Sin embargo si hay una zanja, por estrecha que sea, la Vía permanece tan alejada como el cielo de la tierra.

Si se manifiesta la menor preferencia o la menor antipatía, el espíritu se pierde en la confusión(5).

Imagine una persona que se adula de comprender y que se hace ilusiones sobre su propio despertar, vislumbrando la sabiduría que penetra todas las cosas, une la Vía y clarifica el alma, y hace nacer el deseo de escalar el cielo mismo.

Este ha emprendido la exploración inicial y limitada de las zonas fronterizas, pero es aún insuficiente sobre la Vía vital de la emancipación absoluta.

¿Tengo yo necesidad de hablar de Buda, que estaba en posesión del conocimiento innato?

Se experimenta aún la influencia de los seis años que el vivió, sentado en loto en una inmovilidad total. Y Bodhidharma, la transmisión del sello hasta nuestros días ha conservado el recuerdo de sus nueves años de meditación delante de un muro. Ya que él era así con los santos de antaño, ¿cómo los hombres de hoy pueden dispensarse de negociar la Vía?

Usted debe en consecuencia abandonar una práctica fundada en la comprensión intelectual; corriendo detrás de las palabras y ateniéndose a la letra usted debe aprender la media vuelta que se dirige su luz hacia el interior, para iluminar su verdeara naturaleza.

El cuerpo y el alma por ellos mismos se borraran, y su faz original aparecerá.


Para hacer zazen, conviene un lugar silencioso.

Coma y beba sobriamente. Rehúse todo compromiso y abandone todo negocio.

No piense: “Esto está bien, esto está mal.”

No tome ningún partido ni en pro ni en contra.

Detenga todos los movimientos del espíritu consciente.

No juzgue pensamientos ni perspectivas.

No tenga ningún deseo de convertirse en un buda (…).

El zazen del cual hablo no es el aprendizaje de la meditación, no es nada más que el Dharma de paz y de felicidad, la práctica-realización de un despertar perfecto.

Zazen es la manifestación de la última realidad.

Las trampas y los lazos nunca pueden alcanzarlo.

Una vez que usted haya atrapado su corazón, es parecido al dragón cuando llega al agua, y parecido al tigre cuando penetra en la montaña. Pues es necesario saber que en este momento preciso (cuando se practica zazen), el verdadero Dharma se manifiesta y que desde el principio se separa el relajamiento físico y mental y la distracción(6) (…).

Además, la apertura a la iluminación en la ocasión proporcionada por un dedo, un estandarte, una aguja, un mazo de madera, el cumplimiento de la realización gracias a un cazamoscas, un puño, un bastón, un grito, todo esto no puede ser atrapado enteramente por el pensamiento dualista del hombre.

En verdad, esto no puede sin embargo ser mejor conocido por el ejercicio de poderes sobrenaturales. Esto está más allá de lo que el hombre escucha y ve; ¿no es esto un principio anterior a los conocimientos y a las percepciones?

Dicho esto, importa poco que se sea inteligente o no. No existe diferencia entre el tonto y el avispado. Cuando se concentra el esfuerzo de un solo espíritu, esto en sí, es negociar la Vía. La práctica-realización es pura por naturaleza. Avanzar es un negocio de cotidianeidad.

En conjunto, este mundo y los otros, a la vez que en la India y en la China, respetan el sello de Buda. La particularidad de esta escuela prevalece: devoción en la meditación sentado simplemente, sentarse inmóvil en un compromiso total. Bien que se diga que hay muchas almas como hombres, todos negocian la Vía de la misma forma, practicando zazen.

¿Por qué abandonar la sede que le está reservada en casa para errar sobre tierras polvorientas de otros reinos?

Un solo paso en falso, y usted se separa de la vía trazada toda derecha delante de usted.

Usted ha tenido la suerte única de tomar forma humana. No pierda su tiempo. Usted aporta su contribución a la obra esencial de la vía de Buda.

¿Quién preferiría un vano placer a la llama brotada del sílex?

Forma y sustancia son como el rocío sobre la hierba, el destino parecido a un relámpago, desvanecido en un instante.

FUKAN ZA ZEN JI _ Notas:

1)-. La Vía (Bodhi): despertar, iluminación, realidad.

2)-. Dharma. Según la raíz sanscrita: el conjunto de procesos que rigen la vida cósmica. Las leyes del universo, descubiertas o por descubrir. Designa tan pronto las enseñanzas de Buda, como todas las existencias, o bien todas las verdades, la verdad cósmica.

3)-. El Gran Cuerpo (zentai): la totalidad de las cosas tal como son (tathata); la naturaleza de Buda. Sinónimo de vía y de vehículo del Dharma.

4)-. El polvo del mundo. Se ha hecho aquí alusión a los versos de Houei-Neng que recibió de Hueng-Jen, quinto patriarca, la transmisión del Dharma, y se convirtió en el sexto patriarca.

Chen-Hsiou, el primer discípulo de Houeng-Jen y considerado por todos los otros monjes como su sucesor legítimo, había escrito:

Este cuerpo es el árbol de Bodhi,

el alma es como un brillante espejo.

Vela para tenerlo siempre limpio

sin dejar que el polvo se amontone sobre él.

Houei-Neng, admitido algunos meses más pronto en la comunidad para triturar el arroz y partir la madera, oso responder:

Bodhi no es un árbol,

el espejo brillante no luce en ningún lugar,

como desde el primer momento no hay nada,

¿Dónde podría el polvo amontonarse?

5)-. Tomado en Shin Jin mei (poema de la fe en zazen), del tercer patriarca Seng-ts´an (Sozan).

6)-. Konshin: estado de torpeza, sopor de la consciencia caracterizado por la fatiga mental y física.Sanran: dispersión, errar, faltar de concentración física y mental. Dos estados que, bien a menudo, durante zazen, hacen de obstáculo a una práctica correcta.