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Sobre la Conciencia

Los Estados de Conciencia

(Apuntes recopilados por_ Prometeo)


Sobre Conciencia hay muchas definiciones.

Cada escuela tiene la suya y todas difieren un poco, aunque la mayoría se complementan.

Todos nosotros tenemos la experiencia práctica de que es conciencia, pero nos resulta muy difícil racionalizarla y explicarla de manera clara. Desde el punto de vista clásico, la conciencia es el conocimiento de Si mismo, el Auto Reconocimiento de Yo; esto puede ser en cuanto a la totalidad o una parte. Por esto podemos tener conciencia de un dolor físico, de una emoción, de una claridad mental y de otros fenómenos más profundos.

Podemos tener conciencia del Yo completo o de sus límites pero siempre encontramos al yo como base del proceso de Concienciar psicológicamente el hombre, fundamentalmente Antropocéntrico; si bien sabemos que el centro de sistemas es el sol, para cada uno de nosotros mismos el centro somos nosotros. Quien es el centro, pues la Conciencia es el punto de donde parten todas las cosas y de donde se miden todas las distancias.

Los problemas graves devienen de que a nuestra atención centraliza varios estímulos simultáneos y que vienen de distintos planos de acción, (físico, emocional, mental y espiritual). Lo que se pretende es conducir a la paralización del punto de conciencia, ha hacer que la conciencia no vaya espontáneamente hacia donde es llamada sino retenerla de alguna manera. Se puede apreciar que en los casos de tortura física, por una enfermedad, tendríamos que poder separar la conciencia de ese estímulo que la esta llamando. Ese es uno de los atributos de los Discípulos avanzados, el poder separar la conciencia de los requerimientos del mundo exterior.

Vamos a suponer, a manera de ejemplo, que nuestra personalidad (cuaternario) está constituido de diferentes elementos, de campos diferentes. Supongamos a nuestro Cuerpo Físico de barro, a la parte Energética de tierra, que el Cuerpo Emocional es de arena, y la parte de nuestra Mente inferior es de piedra.

Si la conciencia fuese una esfera que rodase por distintos campos, a nosotros nos bastaría pensar que reteniendo la esfera ésta no entraría en campos en los cuales se ensuciaría demasiado, expuesta como esta al piso del lugar que ocupa. No nos bastaría pensar que hay que retenerla un poco, sino siempre.

Por lo general se cree que si tenemos la conciencia habitualmente en un punto elevado no la afecta en absoluto el hecho de satisfacer de tanto en tanto los estímulos provenientes desde los cuerpos mas bajos. Es cierto y no invalida lo anterior, que antes de tener una obsesión mental es preferible ser práctico. Pero, esto no es lo óptimo, no es bueno ceder a las tentaciones del estímulo, lo óptimo seria no haber sentido siquiera el estímulo, o sentir el estímulo y no la tentación.

Generalmente la conciencia no queda pura después de haber cedido a la tentación, a ese estímulo espontáneo, momentáneo, porque la esfera del ejemplo que roda hasta el campo de barro aunque vuelva a la roca dura, vuelve sucia de barro.

De modo que lo óptimo es no descargarse en estímulos lateralizantes y seguir adelante, aunque lo lógico seria no tener estímulos, ataraxia, para el mundo del estímulo.

La Conciencia es como la rueda del carro, lleva impregnado al aro de la rueda parte del camino recorrido, de tal suerte, que debemos evitar a toda costa esos estímulos que por lo general son mentales. H. P. B. explica que de nuestros pensamientos emulamos muchas actitudes en nosotros.

Se ha hecho mucha “alaraca” acerca de los estímulos de agresión sobre los estímulos sexuales, diciendo que una persona puede refrenarlos a riesgo de enfermarse, eso es una vulgar patraña más de los débiles. Generaciones y generaciones de monjes no han perdido su lucidez mental por abstenerse, más todo lo contrario, la han acrecentado.

En cuanto al sexo opinan que es malo y otros que es bueno; no es bueno ni malo, es solamente. Todo depende de cómo se le use, aunque por supuesto, y es obvio que es una herramienta de tipo inferior, y más, considerando que el hombre tiene varias herramientas, debemos manejar las superiores y no las inferiores. Por otra parte, el uso adecuado de las herramientas superiores hace que poco a poco se restrinjan de manera natural el uso de las inferiores, como sucede al revés cuando se degrada.

Tenemos que reconocer que aunque no nos agraden los viejos principios de continencia y austeridad siguen teniendo el mismo valor que antes, aún son válidos. Aunque hay que hacer la advertencia de siempre, no confundamos no poder vivir una pasión inferior por carecer y no por no querer. Y la otra que es no tener el mecanismo y no ansiar deseos. La otra de querer no vivir lo inferior, y no poder. Aquí se hace la diferencia de continencia y abstinencia. Estudiemos estas cuatro posibilidades bien.

Nunca cometamos el error de auto justificar nuestros errores, es ahí cuando empezamos a perder la batalla. La autenticidad viene de estar conscientes de que estamos haciendo un camino, no de ilusiones y fantasías sino de esfuerzos. Si nosotros hemos nacido para evolucionar hacia Dios, para Ser cada vez más perfectos, para estar cada vez menos en la materia y más en el Alma. Está en la medida de cada uno de nosotros poder cumplir con esa etapa.

Si bien no debemos olvidar nunca que nuestro fin ultérrimo es metafísico, el recuerdo de ese fin debe obligarnos a levantar la cabeza, la conciencia, y si es que tenemos que pasar por el campo de la tierra, trataremos de pasar lo más livianamente posible.

En este sentido se recomienda tener mucho cuidado con la imaginación, sobre todo cuando comenzamos a perfeccionar cada vez más nuestra mente. El hombre por lo general no se da cuenta del daño enorme que se infringe con la imaginación pues no se contenta con satisfacer un estimulo, sino que se regodea mentalmente antes y después con la imaginación. De modo que la conciencia ha estado en el barro mucho más de lo necesario.

Una conciencia acostumbrada a hundirse es muy difícil levantarla, es como el ancla, entre más abajo esta más pesa la cadena, y es más difícil sacarla. Lo mismo le sucede a la Conciencia, si aparte que es difícil subirla por los problemas del medio, mas lo será si le sumamos estados de imaginaciones anexos. De ahí que debemos tener cuidado con la imaginación y con el recuerdo que aviva estados pasados que nos agobian de manera extra, dado que la conciencia ya tiene esa referencia experencial.

Otro gran problema que tiene la imaginación en aquellos que viven en la blandura, es que se les debilita el carácter y los va imposibilitando para actuar concretamente. Es tan fuerte la imaginación que nos hace creer que ya hemos hecho algo que jamás hicimos, con la sensación nos auto satisfacemos y no actuamos nunca.

De todos los Yoes el verdadero es el Raja Atma, o sea el real y verdadero espíritu; otros lo llaman Tai Jasi o sea el Ser Interior, este Yo es un Ego en nosotros hecho de materia Manásica Pura.

De Budhi no hablemos porque no lo podemos concebir sin Atma, ya que Atma es la Luz y Budhi el esplendor como metafóricamente se dice.

El Yo-Ego es la chispa de conocimiento, el Yo soy entre los filósofos, y más abajo esta nuestra Mente inferior (K.M.) el cual dice Yo existo, porque recuerda, este Yo sobrevive en base a una acumulación de recuerdos. La Conciencia repetida da la sensación de recuerdo, de memoria.

Hay entonces tres tipos de Yo: El Espiritual, el Mental, y el Psicológico.

La conciencia esta saltando permanentemente porque nuestra atención no es fija ni sostenida, se va trasladando de un punto a otro, hacia innumerables objetivos en forma continuada sin que podamos detenerla. Estos cambios son tan rápidos que no alcanzan a impresionar nuestra conciencia, y es así que tenemos la sensación de continuidad, de movimiento parejo.

Tenemos esferas concéntricas de Conciencia, primarias y secundarias, que se van alejando. Nuestro pensamiento central es como el sol, y los secundarios son planetas que están girando alrededor del central, con intencionalidad de ser soles ellos también.

Lograr la centralización de nuestro foco conciencial en determinado punto es muy difícil, porque nuestros sentidos están apegados a los objetos, y nosotros a nuestros sentidos.

Dicen los Maestros que con paralizar el punto de conciencia se logra paralizar el recuerdo, es decir, la acumulación de Skandhas y pueden también paralizar el presentimiento de lo venidero.

De alguna manera se fijan en el espacio, se autorrealizan y se sumen a través del Tratac en el nirvana.

Estas experiencias se pueden lograr por medio del Tratac, es decir, con la centralización de la vista y de la intención, en una vara de incienso encendida o sobre un punto en la pared. Lo fundamental es tener mucha voluntad para poder apartar los fantasmas de nosotros mismos, los malos recuerdos, los malos presentimientos.

Es bien sabido que ninguno de nosotros se comporta de la misma manera, cuando estamos solos que cuando estamos en compañía; eso se debe a que la compañía nos ayuda porque somos débiles; si no fuésemos débiles, no necesitaríamos ese estimulo exterior.

La mujer, el hombre perfecto debe ser de la misma manera solo o acompañado, se debe comportar igual en la represión o en el halago, es decir, que hay que actuar por Dharma y no por Karma.

El Karma es el camino del dolor, el Dharma el de la Conciencia, el de hacer las cosas porque las entiende.

Para lograr la paralización del punto de conciencia se recomienda hacer Tratac con el Ideal que ustedes se han propuesto en sus vidas. Cortar con los hábitos que pueden oponerse a su nueva condición de Vida Superior, cortar no es hilo a hilo, sino de un solo golpe ya que las hebritas se reproducen como seres vivos que son.

Hay una serie de medios en el mundo físico que ayudan mucho para facilitar dichas operaciones, una de ellas es el perfume. Desafortunadamente la ciencia de los perfumes se ha perdido casi totalmente, el último que escribió de esto fue Ovidio Nason, quien escribió un tratado de cosméticos, del cual no quedó sino el prólogo. Según esta obra existían perfumes que embriagan, otros que enferman, otros que dan terror, etc.

Claro que por otro lado se perdieron también los sagrados perfumes, aquellos que elevan la Conciencia, nos quedan algunos como el incienso, la mirra, el sándalo, los perfumes de diversas flores. También si ha esto agregamos un ambiente limpio, decorado, de buen perfume, buenas conversaciones, buena imaginación, y todo lo que recomienda el Noble Octuple Sendero:

· Rectas Creencias: Confiar en el triunfo del Bien.

· Rectas Aspiraciones: Buscar la Verdad y el dominio de Sí Mismos.

· Rectas Palabras: Palabras de estímulos, amabilidad y servicio (de Paz)

· Recta Conducta: Viviente en el mundo, huella del Sendero del Medio.

· Rectos Medios de Vida: Armonía entre la vida privada y la vida pública.

· Recto Esfuerzo: Intención sincera y honesta; Buen Carácter.

· Recta Atención: Anticiparse a las necesidades ajenas. (Hamsa).

· Recta Meditación: Contemplar el Universo desde la Cumbre.

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Sobre la Conciencia y la Conciencia de Si

El Ocultismo enseña que nuestra conciencia puede recibir, simultáneamente, nada menos que siete impresiones distintas, pasándolas, hasta, en la memoria.

Esto es comprobable tocando, al mismo tiempo, siete teclas de la escala de un instrumento como el piano. Los siete sonidos alcanzaran la conciencia simultáneamente; aunque la conciencia no entrenada pueda no ser capaz de registrarlos en el primer segundo. Sus vibraciones prolongadas llegaran al oído en 7 sonidos distintos, uno más alto que los restantes en diapasón.
Todo depende del entrenamiento y de la atención.

Por lo tanto, si nuestra atención se enfoca en una sensación producida por algún órgano, dicha sensación se transferirá a la conciencia casi instantáneamente. Sin embargo, si algún ruido distrae la atención, la sensación tardara unos segundos antes de alcanzar la conciencia.

El Ocultista debería entrenarse a sí mismo a fin de recibir y transmitir toda impresión o todas las impresiones simultáneamente, a lo largo de la línea de las siete escalas de su conciencia.

Aquél que reduce al máximo los intervalos del tiempo físico, ha adelantado más que todos.

Los nombres y el orden de las escalas son:

1. Percepción sensoria
2. La percepción de sí (o apercepción)
3. Apercepción psíquica, que lleva a la:
4. Percepción vital.

Estas son las cuatro escalas inferiores y pertenecen al ser psico-físico. Luego tenemos:

5. Discernimientos Manásicos
6. La percepción de la voluntad y
7. La apercepción espiritual consciente.

El órgano especial de la conciencia es, obviamente, el cerebro, el cual se sitúa en el aura de la glándula pineal del ser vivo.

Durante el proceso de la mente o del pensamiento que se manifiesta a la conciencia, se producen constantes vibraciones de luz. Si se pudiese ver, de manera clarividente, en el cerebro de una persona viva, se podría casi contar (ver con la vista) los siete matices de las escalas sucesivas de luz, desde la más mortecina a la más brillante.

Lo que la conciencia es, jamás será definible psicológicamente. Podemos analizar y catalogar su trabajo y sus efectos; pero no podemos definirla, a menos que postulemos un Ego distinto del cuerpo.

La escala septenaria de estados de conciencia, se refleja en el corazón o, quizá, en su aura, la cual vibra e ilumina los siete cerebros del corazón y también las siete divisiones o rayos alrededor de la glándula pineal.

Esta conciencia nos muestra la diferencia entre la naturaleza y la esencia del cuerpo astral y del Ego. El cuerpo astral es molecular e invisible a menos que se condense, el Ego es atómico-espiritual. (Véase el ejemplo del humo: el humo de diez cigarrillos conserva su afinidad).

La Idea del Ego es la única compatible con los hechos de observación fisiológica.

La mente o el Ego, el sujeto de todos los estados de conciencia y cada uno de ellos es, esencialmente, una unidad.

Los millones de los varios sub-estados de conciencia son una prueba de la existencia de este Ego.

Hasta las células cerebrales nos proveen con estos estados que nos corroboran la existencia de un alma inmortal, etc…

Cada uno de los cinco sentidos reconocidos fue, primariamente, un sentido mental. Un pez que nace en una cueva es ciego; dejen que se deslice en un río y empezara a sentir que ve, hasta que, gradualmente, su órgano físico se desarrolle, permitiéndole ver. Un ser sordomudo oye internamente, a su manera.

Conocer, sentir, querer, no son facultades mentales; sino sus colegas.

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Imagen del cuerpo mental de un hombre evolucionado