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La Meditación en el Corazón

Por H. P. Blavatsky

Fuente del Artículo: Fundación Blavatsky México.



Consciencia que es meramente la Consciencia animal está compuesta por la Consciencia de todas las células del Cuerpo, excepto las del Corazón. Ya que el corazón es el órgano de la Consciencia Espiritual; corresponde de hecho a Prâna pero sólo porque Prâna y la Envoltura Áurica son esencialmente lo mismo, y porque además como Jîva es lo mismo que la Deidad Universal.


El Corazón representa a la Triada Superior mientras que el Hígado y el Baso representan al Cuaternario, tomado como un todo. El corazón es la morada del Hombre Espiritual, mientras que el Hombre Psico-Intelectual habita en la cabeza con sus siete portales.

Tiene sus siete cerebros, los Upâdhis y símbolos de las siete Jerarquías, y estos son los Lotos de cuatro hojas exotéricamente, pero esotéricamente de siete Hojas, la “Saptaparna”, la “Cueva de Buddha” con sus siete compartimientos.

El Corazón es el rey del Cuerpo, su órgano más importante. Aún si la cabeza fuese separada del tronco, el Corazón continuará latiendo por media hora. Si se le envuelve en algodón y se le coloca en un lugar caliente, continuará latiendo por algunas horas.

En el Corazón hay un sitio que es el último en morir, un lugar marcado por una luz violeta; éste es el asiento de la Vida, el centro de todo, Brahmâ; el primer sitio que vive en el feto, y el último que muere.

Cuando un Yogin es enterrado en trance, es este el sitio que vive, aunque el resto del cuerpo esté muerto, y mientras éste permanezca vivo el Yogin puede ser resucitado. Este lugar contiene potencialmente la mente, la vida, la energía y la voluntad. Durante la vida irradia colores prismáticos, ígneos y opalescentes.


El Corazón es el centro de la Consciencia Espiritual así como el Cerebro es el centro de la Consciencia Intelectual. Pero esta Consciencia Espiritual no puede ser guiada por una persona, ni tampoco puede ser dirigida por ella su energía, hasta que esté completamente unida con Buddhi-Manas. Hasta entonces, la guía a ella—si es que puede. Es decir, hace esfuerzos por alcanzarla, para inculcar a la Consciencia Inferior, y estos esfuerzos son ayudados por su crecimiento en pureza.


De aquí las angustias del remordimiento por malas acciones, los remordimientos de la Conciencia, reprochándonos por el mal que hayamos hecho, e incitándonos al bien. Estos vienen del corazón, no de la cabeza.

En el Corazón está el único Dios manifestado; los otros dos son invisibles. Y es este Dios manifestado el que representa a la Triada, Âtma-Buddhi-Manas.

Alguien que pueda establecer contacto, y así recibir a voluntad, los dictados de esta Consciencia Espiritual debe de haberse unido con Manas—esto es, debe de haber alcanzado el Adeptado. Pero Manas Superior no puede guiar directamente al hombre ordinario; debe actuar a través de Manas Inferior, y de esta manera penetrar en la Consciencia Inferior.


Como quiera que sea, continuamente se debe de estar haciendo el esfuerzo por centrar la Consciencia en el corazón, y escuchar los dictados de la Consciencia Espiritual, ya que aunque el éxito esté aún muy lejos, en algún momento hay que comenzar, y abrir el sendero.

Hay tres centros principales en el Cuerpo del Hombre: el Corazón, la Cabeza y el Ombligo; el Corazón, como se ha dicho, es el centro de la Consciencia Espiritual; la Cabeza es el Centro de la Consciencia Psíquica; y el Ombligo es el centro de la Consciencia Kâmica. Cualquiera de estos dos puede ser positivo y negativo mutuamente, de acuerdo al predominio relativo de los Principios y por lo tanto de los órganos de manifestación en este plano.


El significado de las palabras positivo y negativo a ese respecto es el mismo que les asigna la ciencia eléctrica. La corriente fluye del positivo al negativo, o la impresión es hecha por el positivo sobre el negativo.

Por ejemplo: el aura de la Glándula Pineal vibra durante la actividad de la Consciencia en el Cerebro y muestra el juego de los siete colores. Esta perturbación septenaria y juego de luces alrededor de la glándula pineal se reflejan en el Corazón, o más bien en el aura del Corazón, la cual es negativa respecto al cerebro en el hombre ordinario. Esta aura vibra entonces e ilumina los siete cerebros del Corazón, así como la de la Glándula Pineal ilumina los siete centros en el Cerebro.


Si el Corazón pudiese a su vez, convertirse en positivo e impresionar al Cerebro, la Consciencia Espiritual podría ponerse en contacto con la Consciencia Inferior. La Consciencia Espiritual está activa durante el sueño profundo, y si los “sueños” que ocurren en el así llamado sueño sin sueños pudieran ser grabados por el Corazón en el Cerebro, tu Consciencia ya no estaría restringida dentro de los confines de tu vida personal.


Si pudieras recordar tus sueños en el sueño profundo serías capaz de recordar todas tus encarnaciones pasadas.

Esta es la “memoria del Corazón”. Y la capacidad para grabarla en el Cerebro, de manera que llegue a ser parte de su consciencia, es la “apertura del Tercer Ojo”. En el sueño profundo se abre el Tercer Ojo, pero no permanece abierto. No obstante, algunas impresiones de la Consciencia Espiritual más o menos alcanzan al Cerebro, haciendo así responsable al Ego Inferior.

Y hay algunas de éstas que son recibidas a través del Cerebro, las cuales no pertenecen a nuestra experiencia personal previa. En el caso del Adepto, el Cerebro está entrenado para retener estas impresiones.

La Escuela Secreta Oriental conoce cada minúscula fracción del corazón, y tiene un nombre para cada parte. Las denomina por los nombres de los Dioses, como la cámara de Brahmâ, la cámara de Vishnu, y así sucesivamente. Cada uno de estos corresponde con una parte del Cerebro.


El estudiante comenzará ahora a comprender por qué se pone tanto énfasis en el corazón en conexión con la meditación, y por qué se hacen tantas alusiones en la antigua literatura hindú respecto al Purusha en el Corazón. Y es así que en relación a la concentración el Bendito Maestro Kuthoomi escribe:

“Tu mejor método es concentrarte en el Maestro como en un Hombre Vivo dentro de ti. Haz Su imagen en tu corazón, y un foco de concentración, de manera a perder todo sentido de existencia corporal en ese sólo pensamiento.”


Y por otra parte Él dice:

“La gran dificultad a vencer es el registro del conocimiento del Sí Superior en el plano físico. Para lograr esto, el Cerebro físico debe de estar completamente vacío de todo excepto de la Consciencia Superior.

Cuando de esta manera el Cerebro ha sido puesto en blanco, puede llegar a él una impresión del Corazón y retenerla; y esto es de lo que se habla en una página anterior, en relación a un Chela, que es sólo capaz de retener partes del conocimiento ganado.”


La carta arriba citada dice:

“Al adquirir el poder de concertación el primer paso es de vacuidad. Luego por grados se sigue la consciencia, y finalmente el paso entre los dos estados se hace tan rápido y fácil hasta hacerse casi imperceptible.

Aquél que puede hacer esto a voluntad ha llegado a ser un Adepto, y puede “guardar el conocimiento que así gana en su memoria física.”

Tal es la regia función del Corazón en el Cuerpo Humano, y sus relaciones con el Cerebro, el cual en su conjunto “es el vehículo de Manas Inferior entronizado en Kâma-Rûpa.”



  • H. P. Blavatsky E.S.T. Instruction V, H.P.B. Press, 1891. pp. 150-153.

  • Reimpreso en: H.P. Blavatsky Collected Writings, Vol. XII. pp. 694-697. T.P.H. Wheaton. 1980.

  • The Esoteric Papers of Madame Blavatsky, comp. por D. Caldwell, Kessinger Pub. 2004, pp. 604-607.

  • Traducido por J. Rodros, México, 1993 . Revista Âtma Vidyâ, 2:27-28 Blavatsky Editorial, México, 2005.

Breve Diagrama de Meditación (I)

Primero concibe la UNIDAD por Expansión en el espacio, e infinita en el Tiempo.

(Ya sea con o sin autoidentificación)

Después medita lógica y consistentemente sobre esto en referencia a los estados de consciencia.

Luego los estados normales de nuestra consciencia deben de ser moldeados por:

Nota: La adquisición se completa por medio de la idea de que “Yo soy todo el Espacio y el Tiempo”. Más allá de esto… (No puede decirse).

Nota: Estas privaciones son producidas por la perpetua imaginación—sin autoengaño—de “Yo soy sin”, el reconocimiento de que ellas son el origen de la esclavitud, la ignorancia y el conflicto. “La Privación es completada por la meditación de: “Yo soy sin atributos”.

Nota General: todas las pasiones y virtudes se mezclan entre ellas. Por lo tanto el diagrama solamente da insinuaciones generales.


Este diagrama fue impreso por primera vez, como nos lo dice el Sr. J. Cooper, en “The canadian Theosophist”, de marzo de 1943, y después de esto en the Theosophist de enero de 1968.

Entre los que recibieron este diagrama se menciona a E. T. Study, miembro de la Sección Esotérica, y del Grupo Interno ambos fundados por H. P. Blavatsky. Aparentemente este diagrama formaba parte de las instrucciones esotéricas de H. P. B.


  • Tomado de: The Inner Group Teachings, of H. P. Blavatsky to her personal pupils (1890.91) A reconstruction of the Teachings by H. J. Spirenburg with a short Historical Introduction by J. H. Dubbink, p 130. Point Loma Publication, Inc. San Diego California 1985.

  • Segunda Edición, 1995, p. 221.
  • Traducido por J. Rodros, 1993.


La Evolución de la Conciencia

Escrito de Jinarajadasa


Comprendiérase lo que realmente es la Conciencia, y se habría encontrado la clave de todos los problemas de la evolución. Porque la conciencia es la expresión más alta de aquella Existencia Única, que es a la vez fuerza y materia, forma y vida.

in embargo, tal es la estructura de nuestra naturaleza, que necesitamos preguntar, y sólo encontramos satisfacción en vida cuando juzgamos haber hallado contestación a nuestras preguntas. La respuesta de ayer puede no satisfacemos hoy, pero no estaremos contentos mientras no encontremos alguna respuesta para hoy, aunque podremos desecharla mañana.

Comprender cómo se desarrolla la conciencia no es más que ponerse en camino de saber lo que es. No obstante, el conocimiento de la manera de desenvolverse la conciencia es la ciencia de las ciencias.

La primera gran maravilla acerca de la conciencia es que el todo esta en la parte, la totalidad esta en la unidad, pues aunque la conciencia encerrada en un electrón sea como una punta de alfiler, esta diminuta unidad esta ligada a la vasta totalidad; es decir, al LOGOS, y todo ÉL está allí, aunque nosotros con nuestras limitaciones sólo podemos ver de ÉL lo que hace un electrón. Lo mismo que las energías de un número incalculable de rayos del sol enfocados por una lente en un punto se concentran todas en él, así ocurre con todo tipo de conciencia que ánima una fuerza.

Todas las manifestaciones posibles de conciencia residen en cada unidad animada, grande o pequeña. El biólogo mendeliano no hace más que declarar la oculta verdad cuando dice que hubo “un tiempo en que Shakespeare existió como un punto de protoplasma no tan grande como la cabeza de un alfiler”.

Colocad una lente ante un gran Panorama que abarque millas, y la lente hará convergir todos los rayos que procedan de él en un punto focal. Todo el paisaje estará allí, y, sin embargo, ninguna imagen podrá verse. Solo alejándonos del punto focal aparecerán imagen tras imagen en una pantalla que refleje los rayos. De la distancia a que la pantalla este colocada desde el punto focal depende la magnitud de las imágenes, y de esta magnitud depende a su vez la perceptibilidad de sus detalles.

Todo el cuadro está allí, en el punto; pero sólo cuando nos alejamos de este sale aquel de la nada y viene a nosotros. Esta es una buena representación de la evolución de la conciencia.

La evolución de la conciencia es también como el descorrer de una cortina que oculta la luz, a la que nada añade el hecho; pero, a pesar de no haber de ganar nada con ello, la Luz quiere disipar la Oscuridad; y hasta que nos identifiquemos conscientemente con la Luz no sabremos por que lo quiere. Su acción es sacrificio y regocijo: el sacrificio esta en soportar la limitación; el regocijo en darse. Participar de este sacrificio y de este regocijo es alcanzar la Divinidad.

La evolución de la conciencia en el hombre se realiza por dación. El motivo del desarrollo en los reinos animal y vegetal es competencia, rivalidad y egoísmo; en el hombre es cooperación, renuncia, sacrificio. El LOGOS SE sacrifica eternamente en la cruz de vida y materia; y sólo imitándole desarrolla el hombre su semejanza. Este es el gran principio que hay que conservar siempre en la mente. La conciencia del hombre desarrolla sus ocultas capacidades etapa por etapa; pero sin sacrificio no hay paso de una etapa a otra. El hombre debe extinguir todo lo que queda en el de bruto, aunque esto implique cientos de vidas. Cuando después de muchos nacimientos y muertes el sacrificio de sí mismo se ha hecho instintivo en él, conoce que el sacrificio es regocijo, el único goce concebible.

Para poder evolucionar debe haber involucionado antes la conciencia, y esta involución es la que hemos bosquejado en la figura 1. Hay en ella divisiones horizontales, que señalan los grandes planos de nuestro sistema solar, y sobre todos ellos está el símbolo del LOGOS Inmanifestado antes de empezar el proceso creador. En el primer paso de su involución desciende al plano Adico, y allí los tres grandes aspectos: Shiva, Vishnu y Brahma, o Padre, Hijo y Espíritu Santo, funcionan en perfección.


Figura 1

Cuando el LOGOS desciende al siguiente plano, Anupadaka, experimenta una limitación, pues su aspecto de Primer LOGOS pasa al estado latente y sólo los aspectos de Segundo y Tercer LOGOS tienen expresión perfecta. A la siguiente etapa de descenso el LOGOS sufre otra limitación, y en el plano de Nirvana solo el Tercer LOGOS puede manifestarse plenamente, no siéndoles posible a los aspectos del Segundo y Primer LOGOS manifestar sus atributos en él.

Quizá alguien encuentre dificultad en comprender como un LOGOS omnipotente tiene que sufrir limitaciones al descender de plano en plano.

Nuestro conocimiento de las relaciones de espacio nos hará comprender la idea con un ejemplo. Todos sabemos lo que es un cubo. Tiene tres dimensiones: largo, ancho y alto. Para todo el que pueda circular en su derredor y mirarlo desde arriba y desde abajo levantándolo, es un sólido que tiene seis caras y doce aristas.

Pero supongámonos en la conciencia de un microbio que se halla en un pedazo de papel y es incapaz de elevarse sobre la superficie. Si ahora ponemos el cubo sobre el papel y se acerca el microbio y lo recorre por las cuatro aristas que están en contacto con el papel, sólo verá o percibirá cuatro líneas iguales e impenetrables. Con su imaginación más elevada podrá concebir en el un cuadrado; esto es, una superficie plana limitada por cuatro rectas iguales; pero como el microbio no puede elevarse sobre el plano del papel, el cubo jamás podrá revelársele como cubo.

Puede el cubo presentar sus seis caras una tras otra ante la vista del microbio; pero este dirá cada vez esto no es mas que un cuadrado. Así también cuando un objeto de tres dimensiones aparece a una conciencia que solo conoce dos, el objeto experimenta una limitación. Esta limitación no es de su naturaleza, sino que existe con referencia al poder que el objeto puede emplear en el mundo bidimensional. Lo mismo ocurre con las limitaciones que el Logos sufre al descender de plano a plano.

En su naturaleza es siempre el mismo; pero en su actuación en los planos que crea, sufre limitaciones de plano en plano, que corresponden al grado de materialidad de estos.

Durante todo el período del descenso del Logos a los tres planos superiores, la Monada humana permanece en Él. Esto esta simbolizado en el diagrama por una estrellita dentro del triángulo. No hay jamás un momento en que cada uno de nosotros como Mónada no viva, se mueva y tenga su ser en Él. Aunque nosotros nada sepamos de Él; aunque aun sabiendo contrariamos su Voluntad, en todas las etapas que hemos recorrido: de mineral a planta, de planta a animal y de animal a hombre, jamás ha podido haber separación de Él.


Así dice la antigua estancia de La Doctrina Secreta:

“La Chispa pende de la Llama por el finísimo hilo de Fohat. Viaja por los siete mundos de Maya. Se detiene en el Primero, y es un Metal y una Piedra; pasa al Segundo, y ¡mirad! una Planta. La Planta pasa por siete cambios, y se convierte en animal sagrado.

Los atributos combinados de estos forman al Manú el Pensador”.

La Chispa siempre pende de la Llama. El sentido de individualidad como actor empieza en la Mónada al encontrarse en el plano de Nirvana como triplicidad de Atma, Buddhi y Manas, separada de la Llama como chispa, y obteniendo, sin embargo, de la Llama todas las cualidades del fuego.

La triple Mónada en el plano de Nirvana es una miniatura del Logos, imagen en todo de su HACEDOR. Esta representada en el diagrama por el triángulo pequeño.

También la Mónada como el Logos sufre un proceso de involución. Sus tres aspectos se manifiestan en su verdadero plano, el de Nirvana. En el momento en que desciende al plano Búddhico experimenta una limitación; Su aspecto Atma se vela, y solo se manifiestan Buddhi y Manas. De modo que uno de los lados del triángulo queda sin manifestación, latente. Del mismo modo, al bajar un plano más, al mental, experimenta otra limitación, y en el cuerpo causal que forma en él sólo aparece Su aspecto Manas, quedando latentes los otros dos en el plano mental superior. Ahora sólo un lado del triángulo, la base, puede manifestarse.

Una vez más empieza el proceso de involución; y ahora del Ego, que reside en el cuerpo causal. Al descender el Ego a la encarnación, experimenta limitaciones de plano en plano a medida que forma sucesivamente los cuerpos mental, astral y físico.

La evolución de la conciencia en el proceso de liberación de las energías ocultas: primero del Ego, luego de la Mónada y por último del Logos, a través de los vehículos formados en todos los planos. El procedimiento de liberación de la conciencia del Ego por adiestramiento de Sus vehículos ha sido ya descrito en la sección, El Hombre en Vida y en Muerte.

Cuando el Ego ha adquirido el dominio de Sus vehículos, viene la siguiente etapa de expansión de la conciencia, al ingresar en la Gran Fraternidad Blanca; y se le enseña en la Primera Iniciación el modo de funcionar en plena conciencia en el subplano inferior de Buddhi. Entonces por primera vez empieza a comprender como realidad presente y no como mera creencia la unidad de todo lo que vive y como su destino va indisolublemente ligado al de los millares y millares de almas que forman con él la Humanidad. Más aun, percibe como realidad que son parte de él y que todas estas divisiones de Yo y Tú, mío y tuyo, que caracterizan a la existencia en los planos inferiores a Buddhi, son ilusiones.

En esta etapa ascensional al plano Búddhico ha realizado dos lados de su triángulo. Ulteriores expansiones de conciencia en las Iniciaciones Segunda, Tercera y Cuarta le dan el dominio de los restantes subplanos del plano Búddhico, hasta que, a la Quinta Iniciación, la de Asekha, su conciencia actúa directamente en el plano de Nirvana. El triángulo de la Mónada está ya completo y el Eterno Peregrino ha vuelto a su morada, jubiloso, llevando consigo sus gavillas.


En esta etapa de Adepto Asekha conoce la Mónada por realización directa la maravilla de las maravillas. Que siendo chispa, es la Llama. Desde entonces es el Cristos, el Ungido, coronado con la mayestática corona que como el Hijo de Dios fue a ganar a la guerra. Desde ahora el triángulo de la Mónada se halla en contacto directo con El del LOGOS aunque solo por uno de sus lados, la base, que es el aspecto del Espíritu Santo.

De aquí que la tradición cristiana nos diga que hay dos bautismos: el uno de agua y el otro de fuego. Juan el Bautista pudo dar el primero con el agua, pero solo un Cristos pudo dar el segundo con el Espíritu Santo y el fuego: “Yo, a la verdad, os bautizo con agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mi más poderoso que yo es, cuyos zapatos yo no soy digno de desatar; él os bautizara con el Espíritu Santo y con fuego”

Cuando la Mónada es bautizada así con el Espíritu Santo y con fuego es cuando puede decir en triunfo y en dedicación: “Como el Padre me conoció, así también yo conozco al Padre. . . Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mi aunque este muerto vivirá, y todo aquel que vive y cree en mi no morirá nunca. . . Yo y mi Padre somos uno”.

A mayores alturas todavía, ahora inconcebibles para nosotros, escala el Eterno

Peregrino identificando en el plano Anupadaka su Buddhi con el Buddhi del gran Triángulo; y finalmente en el plano de Adi su Atma con el eterno Atma de todo lo que existe, existió y existirá jamás, el LOGOS de nuestro Sistema.

El ascenso del hombre hacia la Divinidad puede estudiarse desde varios puntos de vista, y otro de ellos es el que se ve en la figura 2. Su idea fundamental es que según el contacto que la conciencia recibe del exterior así es el descubrimiento que hace del mundo. La respuesta a los choques físico, astral y mental nos da conocimiento del mundo, y según el tipo de la respuesta es la expansión de la conciencia en el individuo.

Figura 2


Una piedra responde principalmente a los contactos de calor, frío y presión y, por lo tanto, solo conoce el mundo físico. La planta responde a las vibraciones astrales de agrado o desagrado, y de aquí su instinto de adaptación al medio ambiente; conoce los mundos físico y astral, aunque este ultimo oscuramente. El animal responde a las vibraciones del mundo mental inferior y, por la tanto, piensa y siente; conoce, pues, los mundos físico, astral y mental, aunque este último vagamente. Pero el hombre es capaz de afectarse por el mundo mental superior; lo cual significa que su visión del universo es desde este plano.

El mundo astral inferior se pone en actividad por los sentimientos animales del hombre, como la ira, la lujuria, la envidia y los celos. Cuando el cuerpo astral se refina y se hace capaz de cariño, devoción y simpatía, aunque vayan fuertemente teñidos por sus necesidades personales, descubre el mundo astral superior de sentimientos. De igual manera, los pensamientos desordenados e incoherentes que tenemos acerca de las cosas en general nos llevan al contacto con el mundo mental inferior, de pensamientos concretos. Sólo cuando podemos ordenar nuestras ideas en categorías de pensamientos y sentimientos y descubrir sus leyes, llegamos a la visión del mundo mental superior.

Pensar con el cuerpo causal es pasar por encima de los pensamientos concretos y llegar a los universales de religión, filosofía y ciencia, que caracterizan a la mente filosófica.

Más allá del atributo superior de pensamiento puro, tiene todavía el hombre otra facultad o instrumento de cognición a que, a falta de mejor termino, la llamaremos con una palabra filosófica inda, Buddhi (Mundo Intuicional). El carácter que lo distingue es que con él no se conocen las cosas por un examen externo sino por identificación del conocedor con ellas. Buddhi es un modo de conciencia que no es pensamiento ni sentimiento aislado, ni simple combinación de ambos; y, sin embargo, es los dos a la vez, y aún más, una especie de pensamiento sentimiento indescriptible.

Lo que se puede decir es que cuando Buddhi afecta al plano mental superior, la mente prende conceptos universales, y que cuando la fuerza de Buddhi se refleja en una naturaleza astral pura, resulta la más tierna de las simpatías. Es Intuición Divina, más segura que la ciencia porque juzga, no solo del pasado y del presente, sino también del futuro; más precisa en comprensión que la emoción mas profunda, porque a voluntad el conocedor es lo conocido.

Si carecemos ya de palabras para describir Buddhi, como se podrán describir las facultades de la Mónada que se expresan en el plano Nirvanico? Basta decir que, así como Buddhi al pensamiento y emoción puros, supera el aspecto Atma del alma a Buddhi en maravilla.

El desarrollo de la cultura en el hombre no será completo, hasta que todo pueda funcionar en el plano de Nirvana. La mayor hazaña de la humanidad, hasta ahora, ha sido tocar, gracias a los esfuerzos de unos cuantos genios, el plano Búddhico por el Arte. Pero casi fue ayer todavía cuando la humanidad descubrió que había un reino de existencia donde el hombre puede crear objetos de belleza que son júbilo eterno; y no para un día, sino para siempre. Lo que crea el genio, séalo en religión o arte, filosofía o ciencia, cuando se abre camino al plano Búddhico, contiene la esencia del arte. Si como científico trata de los hechos de la Naturaleza, los concibe y presenta tan artísticamente, que su ciencia se ilumina con intuiciones; si como filosofo crea un sistema, cobija con ternura lo pequeño y lo grande y los envuelve con belleza y unidad.

Los preceptos éticos de los grandes Maestros son revelaciones del arte más puro porque sus mandamientos son universales en su aplicabilidad a todos los problemas de los hombres y de frescura y belleza permanente en todas las épocas.

Toda expresión de arte contiene en si algunas características de todos los demás; un cuadro es un sermón, y una sinfonía es una filosofía. Cuando Buddhi da su mensaje, la religión es ciencia, y el arte, filosofía. El plano mental inferior de pensamientos concretos es donde la unidad se rompe en diversidad; y el que no puede sentir la unidad a través de una expresión concreta ve contradicciones entre las de esta clase.

El hombre, el pensador, el amador, el hacedor, cuando el Buddhi esta despierto en él, hace de si una unidad que no puede manifestar sino en el plano Búddhico.

La humanidad aprende a conquistar a AQUEL, que existe fuera del tiempo y del espacio, empleando el tiempo y el espacio. Hasta ahora, nuestro instrumento mas elevado de cognición es el arte creativo. Como sus variados aspectos se relacionan mutuamente, es uno de los problemas de la filosofía, y uno de los modos de esta relación la sugiere la figura 3


Figura 3

En la literatura del tipo más elevado tenemos un brillante dibujo de palabras y una dramatización gráfica de hechos e ideas. El desarrollo de las artes en literatura varia según se trate del valor-tiempo o valor-espacio. Por el lado del tiempo la literatura conduce al drama, y el drama tiende a la poesía, y la poesía por sus inherentes cualidades musicales lleva a la música. Del lado del espacio la expresión gráfica de las palabras esta ligada con la pintura, la pintura de dos dimensiones se eleva a la expresión tridimensional en la escultura y la escultura a las prodigiosas concepciones abstractas de ritmo y belleza que da la Arquitectura.

No es difícil de ver como el drama, narrando los sucesos en el tiempo, se relaciona con la pintura, que describe sucesos en el espacio. La escultura es como una poesía muda, puesto que esculpe imagen tras imagen con material de la imaginación. La declaración de Goethe y Lessing de que la Arquitectura es música congelada nos da la clave de la relación que hay entre la Música y la Arquitectura.

Todas las formas de arte conducen a la conciencia del hombre a prender los valores de vida que la Mónada encuentra en el plano Búddhico. El sentido artístico de la humanidad es rudimentario aun, pero con el crecimiento de la Fraternidad se sentirá más en la vida del arte. Por otro lado, con el despliegue del sentido artístico en los hombres aumentara el poder de realizar la Fraternidad.

Finalmente, cuando lleguemos a los últimos límites de creación artística y empecemos a sentirnos con poderes y efectividades que ni en el arte más elevado encuentran su expresión, habremos llegado al conocimiento de las actividades que caracterizan a la Mónada en su verdadero plano de Atma.

Pero como habremos de unir Nirvana con nuestra tierra en un mismo campo de acción es misterio del porvenir.


Comprender plenamente la evolución de la conciencia es descubrir el misterio de la naturaleza de Dios. Y, puesto que toda vida es ÉL y nosotros también somos fragmentos de ÉL, al crecer en conciencia LE descubrimos a ÉL y nos transmutamos en su imagen y al descubrirle a ÉL nos descubrimos a nosotros mismos.

Este es el misterio de la conciencia: que la parte es el Todo. Pero saberlo es una cosa y serlo otra. Ser el Todo solo es posible actuando como el Todo; y esto se realiza dándonos tan plena y francamente a todo dentro de nuestra pequeña esfera de existencia, como el Todo da de si a todo dentro de la vasta de la SUYA.

Parece increíble que nosotros hayamos de ser capaces de imitar al Todo. Sin embargo, por ser este nuestro destino, nos ha enviado de si a vivir nuestras vidas, separadas. Que la única vida digna de vivir es la comunión en su eternal Sacrificio lo atestiguan todos los que han venido de ÉL y han vuelto a ÉL.


Dr. Quantum y La tierra plana

Video visto originalmente en el Blog de Mauricio Orellana S.

Bibliografía de términos usados:

Âdi (Sánscrito).- Primero, primitivo, primordial [supremo; principio; origen; nacimiento].


Anupâdaka (Sánscrito).- Anupapâdaka y también Aupapâduka. Significa: “sin padres”, “que existe por sí mismo”, agénito, nacido sin padres o progenitores. Témino aplicado a ciertos dioses autocreados y a los Dhyâni Buddhas. (Véase Avatâra. [An-upâdaka “sin receptor”. El elemento radical de la materia que está por encima del Âkâza, así llamado porque no existe todavía ningun órgano o “receptor” desarrollado por la humanidad para ello. Bhagavân Dâs: La Ciencia de la Paz.]


Aseka o Asheka.- En el budismo, se designa con este nombre a aquel que no tiene ya que aprender nada más: un individuo de la jerarquía superior a la del Arhat. “Cuando el hombre ha alcanzado este nivel, adquiere el más pleno dominio sobre sus propios destinos y elige su futura línea de evolución”. (The Vâhan). – (P. Hoult).


Buddhi (Sánscrito).- Mente o Alma universal. Mahâbuddhi es un nombre de Mahat (véase Alaya). Es también el Alma espiritual del hombre (el sexto principio), el vehículo de Âtman, exotéricamente el séptimo. [Buddhi es la facultad que está por encima de la mente razonadora, y es la Razón pura, que ejerce la discernidora facultad de la intuición, de discernimiento espiritual.] (A. Besant). –Es el Yo espiritual, intelecto, entendimiento, conocimiento, intuición, discernimiento, razón; el poder pensante por sí mismo, independiente de las impresiones venidas del exterior, la facultad de juzgar, discernir y resolver; la potencia que transforma en conceptos claros y perfectos las impresiones procedentes de los sentidos por intermedio del Manas y Ahankâra. (Véase: Filosofía Sânkhya).-

Por su grande importancia, el Buddhi es calificado de “gran Principio” (Mahat tattva) o simplemente mahat (grande). –Tiene dicha palabra muchas otras acepciones: mente, ánimo, pensamiento, conciencia, juicio, percepción, intención, resolución, sabiduría, enseñanza, doctrina, etc. A veces equivale a voluntad.]


Logos (Griego).- La Divinidad manifestada en cada nación y pueblo; la expresión exterior, o el efecto de la Causa que permanece siempre oculta o inmanifestada. Así, el lenguaje es el logos del pensamiento; por esto se traduce correctamente con los términos “Verbo” y “Palabra” en su sentido metafísico. [Saliendo de las profundidades de la Existencia Una, del inconcebible e inefable Uno, un Logos, imponiéndose a sí mismo un límite, circunscribiendo voluntariamente la extensión de su propio Ser, se hace el Dios manifestado, y al trazar los límites de su esfera de actividad, determina también el área de su Universo. Dentro de dicha esfera nace, evoluciona y muere este universo, que en el Logos vive, se mueve y tiene su ser. La materia del universo es la emanación del Logos, y sus fuerzas y energías son las corrientes de su vida. El Logos es inmanente en cada átomo, es omnipenetrante; todo lo sostiene, todo lo desarrolla. Es el principio (u origen) y el fin del universo, su causa y objeto, su centro y circunferencia… Está en todas las cosas, y todas están en él (como penetrante perfume que impregna el aire y todos los objetos de un aposento, o bien como el agua del mar que penetra en toda la masa de una esponja contenida en su seno. (N. del T.).


El Logos se despliega de sí mismo manifestándose en una triple forma: El Primer Logos, raíz u origen del Ser; de él procede el Segundo Logos, manifestando los dos aspectos de vida y forma, la primitiva dualidad, que constituye los dos polos de la Naturaleza entre los cuales se ha de tejer la trama del Universo: Vida-forma, Espíritu-materia, positivo-negativo, activo-receptivo, padre-madre de los mundos; y por último, el Tercer Logos, la Mente universal, en la que existe el arquetipo de todas las cosas, fuente de los seres, manantial de las energías formadoras, arca en donde se hallan almacenadas todas las formas originales que han de manifestar y perfeccionar en las clases inferiores de materia durante la evolución del universo. (A. Besant, Sabiduría Antigua).

En otros términos: De lo ABSOLUTO, o sea Parabrahman, la Única Realidad, Sat, que es a la vez Absoluto Ser y No-Ser, procede: 1) El Primer Logos, el Logos impersonal e inmanifestado, precursor del manifestado. Esta es la “Causa primera”, lo “Inconsciente” de los panteístas europeos. 2) El Segundo Logos: Espíritu-Materia (como dice H. P. Blavatsky en la Doctrina Secreta, Espíritu y Materia, Sujeto y Objeto, no son más que dos aspectos de la Realidad única en el universo condicionado. (N. del T.)), Vida; el “Espíritu del Universo”, Purucha y Prakriti, y 3) El Tercer Logos, la Ideación cósmica, Mahat o Inteligencia, el Alma universal del mundo, el Nóumeno cósmico de la Materia, la base de las operaciones inteligentes en y de la Naturaleza, llamado también Mahâ-Buddhi. (Doctrina Secreta, I, 44). (G.T. H.P.B.)


Nirvana (Sánscrito).- Según los orientalistas, es la completa “extinción” o “apagamiento”, como la llama de una bujía, la extinción total de la existencia. Pero, según las explicaciones esotéricas, es el estado de existencia y conciencia absolutas en que el Ego del hombre que, durante la vida, ha llegado al más alto grado de perfección y santidad, entra después de la muerte del cuerpo, y algunas veces, como en el caso de Gautama Buddha y otros, durante la misma vida. [Absorción, fusión, disolución, extinción, aniquilamiento, liberación; beatitud o bienaventuranza eterna, existencia espiritual abstracta; aniquilación de las condiciones de la existencia individual; extinción, fusión o completa absorción del Yo (o Espíritu individual) en el Espíritu universal, del que es una parte.

–Una vez terminada la evolución en este mundo, agotadas todas las experiencias y conseguida la plena perfección del Ser humano, el Espíritu individual, o Yo interno, enteramente libre para siempre de todas las trabas de la materia, vuelve a su punto de origen, abismándose y fundiéndose en el Espíritu universal, como gota de agua en el inmenso océano. En esa fusión se aniquila por completo la humana personalidad, con todo su cortejo de ilusiones, apegos, afanes, deseos, pasiones y dolores; pero no la individualidad; el hombre deja de existir como hombre, para existir como Dios en un estado de reposo consciente de la Omniscencia, en una condición perpetua de inefable y absoluta bienaventuranza. “En esta bienaventurada Nada gusta el alma paz divina”, según expresaba el gran místico S. Juan de la Cruz.

El abismarse en el Espíritu divino –dice el Brihadarânyaka– es como echar un terrón de sal en el mar; se disuelve en el agua (de la cual se había extraído), sin que pueda sacarse otra vez. La voz Nirvâna es sinónimo de Mokcha. No se confunda con el Svarga ni con el Devachan. –Véase: Nirvâni y Paranirvâna.] (G.T. H.P.B.)



1. Plano de Adi (Mundo Divino)

2. Plano de Anupadaka (Mundo Monádico)

3. Plano Nirvanico (Mundo Espiritual)

4. Plano Búddhico (Mundo Intuicional)


Anatomía Oculta del Hombre (I)


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Indice I:

  • I) EL SIMBOLISMO DEL CUERPO HUMANO
  • II) LOS TRES MUNDOS
  • III) LA ESPINA DORSAL

Indice II:

  • IV) LOS MUNDOS INFERNALES
  • V) EMBRIOLOGÍA OCULTA
  • VI) MASONERÍA ESOTÉRICA

EL SIMBOLISMO DEL CUERPO HUMANO

PARTE I


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Cabeza de Minerva
(
pintura de Mihran K. Serailian) (1)


En la Escritura se nos dice que Dios hizo al hombre a su propia imagen y semejanza. Así ha sido declarado no solamente en la Biblia Cristiana, sino también en la mayoría de los escritos sagrados de los seres iluminados. Los patriarcas judíos enseñaron que el cuerpo humano es el microcosmos, o pequeño cosmos, hecho a la semejanza del macrocosmos, o gran cosmos. Esta analogía entre lo finito y lo infinito se ha dicho que es una de las claves por la cual se pueden develar los secretos de la Sagrada Escritura.

El Viejo Testamento es un libro de texto fisiológico y anatómico para aquellos que son capaces de leerlo desde un punto de vista científico. Las funciones del cuerpo humano, los atributos de la mente y las cualidades del alma humana, han sido personificados por los sabios de la antigüedad, y un gran drama ha sido elaborado acerca de sus relaciones entre si mismos y con los demás. Al gran egipcio semidios Hermes, la raza humana debe su concepto sobre la ley de analogía. El gran axioma hermético fue: Como arriba es abajo; como abajo es arriba.”

Todas las religiones antiguas estaban basadas en el culto a la Naturaleza, el cual, en una forma degenerada, ha sobrevivido hasta nuestros días como culto fálico. La adoración de las partes y funciones del cuerpo humano comenzó en el último período de los Lemures. Durante la época Atlante esta religión dio lugar al culto del sol, pero incorporando en sus doctrinas muchos de los rituales y símbolos de la creencia anterior.

La construcción de los templos en la forma del cuerpo humano es una costumbre común a todos los pueblos. El tabernáculo de los judíos, el gran templo egipcio de Karnak, las estructuras religiosas de los sacerdotes hawaianos, y las iglesias cristianas dispuestas en forma de cruz, son ejemplos de esta práctica.

Si el cuerpo humano fuera extendido sobre uno de estos edificios, con los brazos abiertos, se vería que el altar mayor ocuparía la misma posición relativa que el cerebro ocupa en el cuerpo humano.

Todos los sacerdotes de la antigüedad conocían anatomía. Aceptaban que todas las funciones de la Naturaleza eran reproducidas en pequeño en el cuerpo humano. Por lo tanto, consideraban al hombre como un libro y enseñaban a sus discípulos que entender al hombre era comprender el universo. Aquellos sabios creían que cada estrella en el cielo, cada elemento en la tierra y cada, función en la Naturaleza, estaba representado en el cuerpo humano por su correspondiente centro, polo o actividad.

Esta correlación entre la Naturaleza y la naturaleza interna del hombre que estaba oculta para las masas constituía las enseñanzas secretas del antiguo sacerdocio. La religión era considerada mucho más seriamente que lo que es en nuestros días, por los atlantes y egipcios. Era la vida misma de estos pueblos. Los sacerdotes tenían un control total sobre millones de ignorantes hombres y mujeres, a los cuales se les había enseñado desde su infancia que estos patriarcas, con sus atavíos y luengas barbas, eran los mensajeros directos de Dios; y se creía que toda desobediencia a lo ordenado por los sacerdotes atraería sobre la cabeza de los transgresores la cólera del Todopoderoso.

El templo dependía de su apoyo, basado en su secreta sabiduría, la cual daba a los sacerdotes control sobre ciertos poderes de la Naturaleza y los dotaba de una sabiduría y comprensión enormemente superior al estado seglar que ellos controlaban.

Esos sabios comprendieron que en la religión había algo mucho más grande que el mero canto de mantrams e himnos; ellos comprendieron profundamente que la senda de la salvación sólo puede ser recorrida con éxito por aquéllos que tienen conocimiento práctico y científico de las funciones ocultas de sus propios cuerpos. El simbolismo anatómico que ellos desarrollaron para perpetuar este conocimiento ha llegado hasta la cristiandad moderna, pero, aparentemente, su clave parece haberse perdido. Es una tragedia para los religiosos el estar rodeados por cientos de símbolos que no pueden comprender; pero, es más triste aún que ellos hayan llegado a olvidar totalmente que estos símbolos tienen otro significado que las tontas interpretaciones que ellos a su manera han urdido.

La idea predominante en la mente de los cristianos de que su creencia es la única y verdadera doctrina inspirada, y que vino huérfana al mundo, es irrazonable en extremo. Un estudio comparativo de las religiones prueba, sin lugar a dudas, de que la cristiandad ha mendigado, pedido prestado o se ha apropiado de los conceptos y filosofías de los tiempos antiguos y de los paganos del medioevo. Entre los símbolos y alegorías religiosas que pertenecían al mundo antes de la aparición de la cristiandad, hay algunos que nosotros deseamos someter a vuestra atención.

Los siguientes conceptos y símbolos cristianos son de origen pagano:

La cruz cristiana viene de Egipto y de la India; la triple mitra, del culto de Mithra; el cayado, de los Misterios Herméticos y Grecia; la inmaculada concepción, de la India; la transfiguración, de Persia; y la trinidad, de los Brahamanes. La Virgen María, como la madre de Dios, se encuentra en una docena de diferentes creencias. Hay más de veinte salvadores del mundo crucificado. El campanario de la iglesia es una adaptación de las pirámides y obeliscos egipcios, en tanto que el diablo de los cristianos es el Tifón de los egipcios con algunas variantes.

Mientras más profundiza uno el problema, mejor comprende que no hay, realmente, nada nuevo bajo el sol.

Un sincero estudio de la fe cristiana demuestra, claramente, que es la evolución natural de las doctrinas primitivas. Hay una evolución en la religión así como en la forma física. Si aceptamos e incorporamos en nuestras doctrinas el simbolismo religioso de cerca de cuarenta pueblos, esto nos permitirá comprender (al menos en parte) el significado de los mitos y alegorías de lo que hemos tomado prestado, y no ser más ignorantes que aquéllos a las cuales hemos recurrido.

Este pequeño libro está dedicado a procurar explicar el problema de la relación que existe entre el simbolismo del antiguo sacerdocio y las funciones ocultas del cuerpo humano.

Primero debemos comprender que se supone que toda escritura sagrada está sellada con siete sellos. En otras palabras, que se requieren siete interpretaciones completas para entender plenamente el significado de las revelaciones filosóficas antiguas, que nosotros hemos preferido llamar Escritura Sagrada. La escritura no debe entenderse como algo histórico. Aquellos que interpretan su significado literal, comprenden la parte mínima de ella.

Es un hecho bien conocido que, por razones de índole dramática, Shakespeare juntó en sus obras caracteres de individuos que habían vivido en épocas distintas separados por cientos de años; pero Shakespeare no estaba escribiendo historia sino drama. Lo mismo ocurre con la Biblia. La Escritura deja a los historiadores envueltos en desesperante desconcierto al formular su auto contradictorias tablas cronológicas, en las cuales la mayoría de ellos quedarán esperando el día del juicio final.

La Escritura brinda excelentes temas para debatir, y también es un terreno propicio para las discusiones sobre nimiedades, respecto a términos y ubicación de desconocidas ciudades.

La mayoría de las ciudades de la Biblia, hoy señaladas en las guías, recibieron su nombre cientos de años más tarde al nacimiento de Cristo, por peregrinos que suponían haber ocupado lugares próximos a los mencionados en la Biblia. Todo esto puede convencer a algunos, pero, para el pensador es de una evidencia concluyente que la historia es lo menos importante de la Escritura.

Cuando la emperatriz Elena, madre de Constantino el Grande, visitó Jerusalén en el año 326, descubrió que no sólo había desaparecido toda traza de cristiandad, sino que un templo dedicado a la diosa Venus permanecía en pie, sobre la colina hoy aceptada como el Monte Calvario. ¡Cerca de cuatrocientos años después de la muerte de Cristo no había, aparentemente, nadie en la Tierra Santa que hubiese oído hablar de él! Esto no implica necesariamente que él no haya vivido, pero si que el halo de milagros y atmósfera sobrenatural con que lo rodea la cristiandad moderna es grandemente mitológico.

Semejante a todas las otras religiones, la fe cristiana ha acumulado una colección de fantásticas leyendas que despiertan la superstición y que son sus propios enemigos, porque ellos han tomado al simple moralista de Nazareth – el hombre que amaba a sus prójimos – y construyeron una superestructura de idolatría que nadie ama y sólo sirve a su propio fin.

Así como Buddha en la India reformó, meramente, los conceptos que se tenía sobre Brahman en sus días, Jesús dio nueva forma a la fe de Israel y dio a sus discípulos y al mundo una doctrina basada sobre lo que había estado antes establecido, pero remodelada para enfrentar los problemas y necesidades de su pueblo. Los esenios que educaron a Jesús eran de origen egipcio o hindú, y su fe tomó lo mejor que había en el pasado.

Los recuerdos preservados son sumamente alegóricos, y el hombre simple es sumergido por ellos en un inmenso mar de súper naturalismo. Esto no fue hecho enteramente sin propósito, pues, así como Shakespeare se tomó la licencia de utilizar la historia para presentar verdades esenciales, parece ser que, del mismo modo, los historiadores de Jesús usaron el carácter del hombre como base fundamental de un gran drama. Él deviene el héroe de un relato siete veces sellado, y aquellos cristianos que han estudiado los símbolos pueden conseguir con ese relato la clave de los verdaderos Misterios Cristianos.

Entonces, ellos comprenderán que la Escritura es la eterna historia; que ella no pertenece a ninguna nación o pueblo en particular, y que sólo es narración o relato de todas las naciones y todos los pueblos.

Es una cosa maravillosa, por ejemplo, estudiar la vida de Cristo a la luz de la astronomía, pues él deviene el sol, y sus discípulos los doce signos del zodíaco. Entre las constelaciones encontramos las escenas de su ministerio, y en la precesión de los equinoccios el relato de su nacimiento, crecimiento, plenitud y muerte por los hombres. Por otra parte, las atormentadas substancias químicas en la retorta nos revelan simbólicamente la vida del Maestro, pues, con la clave de la química la Escritura se convierte en otro libro.

En este librito, en particular, sin embargo, nos referiremos solamente a la relación que existe entre estas alegorías y el cuerpo humano.

Descubrimos que la vida de Cristo, como la encontramos en los Evangelios, ha sido conformada artificiosamente hasta coincidir perfectamente con las vidas de una docena de salvadores de la humanidad, porque todos ellos son, también, mitos astronómicos y fisiológicos. Todos estos mitos nos llegan a nosotros desde la más remota antigüedad, en cuya época las razas primitivas utilizaban el cuerpo humano como la unidad simbólica, y los dioses y demonios eran personificados en los órganos y funciones del cuerpo.

Entre ciertos escritores cabalistas vemos que la Tierra Santa era delineada sobre la base del cuerpo humano, y las diversas ciudades se muestran como centros de conciencia en el hombre.

Aquí se encuentra un maravilloso campo de estudio para aquéllos que quieran investigar profunda y sinceramente los antiguos Misterios.

Nosotros no abrigamos la esperanza de agotar el tema, pero si vosotros obtenéis con este librito la clave para seguir esta línea de pensamiento hasta que logréis que sea vuestro íntimamente, se abrirá para vosotros, al final, uno de los secretos del Libro Divino de la Revelación.



LOS TRES MUNDOS

PARTE II

De acuerdo con las Escuelas de Misterios el cuerpo humano está dividido en tres grandes partes, y, en analogía con esto, el universo externo se dice que esta compuesto de tres mundos: cielo, tierra e infierno. El cielo es el mundo superior y por alguna razón desconocida se supone que está arriba, aunque Ingersoll ha probado concluyentemente que debido a la rotación de la tierra, arriba y abajo son siempre lugares cambiables.

Casi todas las religiones enseñan que Dios mora en el cielo. A sus componentes se les enseña que Dios está sobre ellos, por eso levantan sus manos en la oración y elevan sus ojos hacia el cielo al implorar o pedir algo. En algunos países se supone que Dios mora en la cima de las montañas, que son los lugares más elevados del mundo. Dondequiera que él esté y quienquiera que sea, el lugar de su morada está arriba, desde donde protege al mundo de abajo.

Entre el cielo de arriba y el infierno de abajo está la Tierra, llamada por los escandinavos Midgard, o jardín del medio. Está suspendida en el espacio y constituye la morada de los hombres y otros seres vivientes. Está conectada con el cielo por un arco iris que hace de puente y por el cual los dioses descienden. Sus cráteres volcánicos y fisuras, se dice que sirven de conexión con el infierno, el lugar de la oscuridad y el olvido. Aquí, “entre los dominios del cielo y de la tierra que maneja”, como dice Goethe, existe la Naturaleza. La verde campiña, los corrientes ríos, el poderoso océano, existen sólo en el mundo medio, el cual es una especie de campo neutral, en donde las huestes del bien y del mal libran su eterna batalla de Armageddon.

Abajo, en oscuridad y en llamas, tormentos y sufrimientos, esta el mundo de Hel, el cual nosotros hemos interpretado como infierno. Es lo más bajo; porque, seguramente, así como pensamos del cielo como lo de arriba, lo hacemos del infierno como lo de abajo, mientras que este lugar medio (Tierra) parece ser como la línea divisoria entre ambos. En el infierno están las fuerzas del mal, las lágrimas, los profundos dolores, los poderes destructivos, los cuales están siempre produciendo aflicción a la Tierra y luchando, incansablemente, para derribar el trono de los dioses en el cielo.

Este sistema en su totalidad es un mito anatómico, pues el mundo celestial de los antiguos – el templo de la justicia en la cima de la montaña – era el cráneo con su divino contenido. Es el hogar de los dioses en el hombre. Se lo denomina con el término de arriba porque ocupa el extremo norte de la columna vertebral humana.

Se dice que el templo de los dioses que gobiernan la Tierra está en el Polo Norte, el cual es, mencionándolo de paso, el hogar de Santa Claus, porque el Polo Norte representa el lado positivo de la columna vertebral del “Señor planetario”. Santa Claus, saliendo de la chimenea, con su ramita de siempreviva (Árbol de Navidad), en la estación del año cuando la Naturaleza esta muerta, tiene una hermosa interpretación masónica para aquéllos que quieran estudiarla.

Lo mismo es cierto respecto al maná que descendía para alimentar a los Hijos de Israel en el desierto, porque este maná es una sustancia que desciende por la médula espinal desde el cerebro. Los hindúes simbolizan la espina dorsal como el tallo del loto sagrado; por lo tanto, el cráneo y su contenido está simbolizado por la flor. La columna vertebral es la escala de Jacob, conectado el cielo con la Tierra, mientras que los treinta y tres escalones son los grados de la masonería y los años de vida de Cristo. En lo alto de estos escalones, el candidato asciende en el plano de la conciencia para alcanzar el templo de la iniciación, que se halla colocado en la cima de la montaña. En este lugar majestuoso, con su cúpula arriba de todo, con un agujero en su piso (foramen magnum), es donde se dan las iniciaciones del gran misterio. Las montañas de los Himalayas con sus picos, representan los hombros y la parte superior del cuerpo. Son las montañas más elevadas de la Tierra. En alguna parte, sobre la cima más alta, se levanta el templo, descansando (como en el cielo de los griegos) sobre los hombros de Atlas.

Es interesante notar que la vértebra superior de la columna vertebral del hombre es llamada atlas y sobre ella descansa la base del cráneo. En el cerebro hay un número de cavidades y circunvalaciones, y en ellas (según las leyendas orientales) viven los sabios – los yoguis y hermitaños -. Las cavernas de los yoguis, se dice, están ubicadas en los lugares cercanos al nacimiento del río Ganges. Toda religión tiene su río sagrado. Para los cristianos es el Jordán; para los egipcios, el Nilo; y para los hindúes, el Ganges. El río sagrado es el canal espinal que corre entre los picos de las montañas. Los santos, en su retiro, representan los centros sensorios del ojo espiritual ubicado en el cerebro humano y son los siete durmientes, del Corán, quienes deben permanecer en la oscuridad de sus cavernas hasta tanto el fuego espiritual los vitalice.

El cerebro es la habitación de arriba a que se refieren los Evangelios, en donde Jesús se encontraba con sus discípulos, y se ha dicho que los discípulos representan las doce sinuosidades del cerebro. Son estos doce senos del cerebro los que más tarde envían sus mensajes por medio de los nervios, al cuerpo que está abajo, para convertir a los Gentiles, o predicar el Evangelio a campo abierto. Estas doce sinuosidades se reúnen alrededor de la abertura central del cerebro (el tercer ventrículo), el cual es la santidad de santidades – el asiento de la misericordia -, en donde, entre las extendidas alas de los Ángeles, Jehováh habla con el sumo Sacerdote, y donde permanentemente, día y noche, se manifiesta la gloria de Shekinah.

Desde este punto asciende, finalmente, el espíritu; lugar del cráneo que representa al Gólgota. Es un hecho clarividente de que el espíritu no sólo deja el cuerpo sino que también entra en él, por la coronilla, lo cual probablemente ha dado origen al relato de Santa Claus y su chimenea.

La Trinidad en el hombre mora en las tres grandes cámaras del cuerpo humano, desde las cuales irradian su poder a través de los tres mundos. Estos centros son: el cerebro, el corazón y el sistema de reproducción. Estas son las tres cámaras principales de la pirámide y, también, los lugares en donde se dan las iniciaciones de Aprendiz, Compañero y Maestro masón, todos éstos, grados de la Logia Masónica Azul. En estas tres cámaras moran el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, los cuales son simbolizados por la palabra de tres letras: AUM.

La transmutación, regeneración y desarrollo de estos tres grandes centros se produce por la repetición de la Palabra Pérdida la cual es el gran secreto de la Orden Masónica. De los nervios espinales vienen impulsos y fuerzas vitales que hacen eso posible. Por lo tanto, al masón se le advierte que debe considerar con todo cuidado su palabra substituta, que significa “la médula de los huesos.”

En el cerebelo, o cerebro posterior – el cual tiene a su cargo el sistema motriz del cuerpo humano y es el único cerebro desarrollado en el animal -, se encuentra el desarrollo de un pequeño árbol, el cual, por su forma arborescente, ha sido simbolizado como una rama de acacia y como tal se refiere a una alegoría masónica.

Los dos hemisferios del cerebro fueron llamados por los antiguos Caín y Abel, y tiene mucho que hacer con la leyenda del castigo de Caín, que es, literalmente, el castigo por el desequilibrio. Porque Caín, matando el espíritu de equilibrio, es enviado a vagar por la faz de la tierra. Yo tengo en mi poder un cráneo muy notable que, originalmente, descansaba sobre los hombros de un homicida. Es de una cualidad orgánica elevada, pero lleva la maldición de Caín. Este individuo tenía odio por alguien, y lo alimentaba muy cuidadosamente.

El alimentar un rencor, algunas veces, deviene una de las cosas más peligrosas. Este individuo juró que cuando encontrara a cierta persona, le arrancaría el corazón y se lo echaría a la cara. Pasaron varios años; su odio aumentaba. Al final, encontró a su enemigo, lo atacó y cumplió la amenaza. Fue ahorcado por el crimen, pero el cráneo, llevando el testimonio de su cerebro, revela un hecho muy interesante.

La mitad derecha del cerebro está bajo el control de Mercurio – el planeta de la inteligencia – y como resultado de que lo cruzan nervios en la base del cráneo, domina el lado izquierdo del cuerpo. El lado izquierdo del cerebro, bajo el control de Marte – el espíritu de la ira y del impulso – gobierna el lado derecho del cuerpo y del mismo modo el fuerte brazo derecho. Como resultado de su odio y el gobierno de Marte, que crecía por ese odio, la parte posterior del lado, izquierdo del cerebro llegó a ser justamente el doble en volumen que la del lado derecho. El individuo permitió que Marte controlara su naturaleza. La impetuosidad de Marte lo gobernaba, y pagó con su vida la maldición de Caín.

La ciencia sabe que hay una línea muy fina que separa la genialidad de la insanidad; porque, cualquier vicio o virtud dominante, el hombre la debe pagar con el desequilibrio. La falta de armonía siempre altera nuestro punto de vista, y un punto de vista erróneo siempre produce sufrimiento.

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En el cráneo se halla “el tablero de los conmutadores” que controla las actividades del cuerpo. Toda función del hombre que tenga lugar debajo del cuello, tiene su control desde un centro de conciencia del cerebro. La prueba de esto es que cualquier lesión producida en determinados centros del cerebro, produce la paralización de varias partes del cuerpo. La ciencia médica sabe ahora que la médula espinal es una prolongación del cerebro, y algunos hombres con autoridad científica afirman que la médula es capaz de tener inteligencia, a lo largo de todo su recorrido. Esta médula es la espada flamígera que se supone está colocada verticalmente en los portales que cierran el Jardín del Edén. El Jardín del Edén es el cráneo, dentro del cual hay un árbol que tiene doce clases de frutos.

El cerebro está lleno de cámaras abovedadas y galerías, las cuales tienen su correspondencia en las bóvedas y arcos de los templos, siendo, indudablemente, el tercer ventrículo la Cámara del Rey de la Gran Pirámide. La médula espinal es la serpiente de los antiguos. En algunos lugares de la América Central y Sud América el Dios Salvador es llamado Quetzalcoatl. Su nombre significa: serpiente emplumada, y éste ha sido siempre su símbolo. Esta es la serpiente bronceada levantada por Moisés en el desierto. Los nueve anillos de la cola de la serpiente son llamados el número del hombre, y ellos representan las vértebras sacras y coxígeas, en cuyos centros se encuentra el secreto de la evolución humana.

Cada órgano del cuerpo físico esta reproducido en el cerebro, en donde está copiado por la ley de analogía. Hay dos formas humanas embriónicas, una masculina y otra femenina, entrelazadas en el cerebro. Éstas son el Yin y Yang de la China, los dragones blanco y negro mordiéndose entre si. Una de estas figuras tiene como órgano de expresión la glándula pineal, y la otra, el cuerpo pituitario. Estas glándulas de secreción interna, son dignas de consideración, pues ellas son factores de suma importancia en el desarrollo de la conciencia humana. Aunque aparecen como no teniendo ninguna función, no están atrofiadas, y como la Naturaleza no preserva ningún órgano innecesario, ellas deben tener un rol muy importante.

Es conocido que estas glándulas son mayores y más activas en las mentalidades con un alto grado de desarrollo y lo contrario ocurre en las de desarrollo inferior; y, en ciertos idiotas congénitos, ellas son muy pequeñas. Estas dos glándulas son llamadas la cabeza y la cola del dragón de la sabiduría. Ellas son los polos de cobre y de zinc de un circuito eléctrico, que tienen al cuerpo entero como una batería.

El cuerpo pituitario (que descansa en la “silla turca” del hueso esfenoide, directamente detrás y un poco debajo del puente de la nariz y conectado con el tercer ventrículo por un fino canal llamado: infundibulum) es el polo femenino, o centro negativo, que tiene a su cargo la expresión de la energía física. Su actividad regula en alto grado el tamaño y peso del cuerpo. Es también un termómetro que revela los desórdenes que hubieren en cualquiera de las cadenas de las glándulas internas.

La endocrinología (estudio de las glándulas internas y sus secreciones) esta todavía en un estado embrionario, pero algún día, se revelará como lo más importante de la ciencia médica.

En el mundo antiguo se conocía al cuerpo pituitario por los siguientes símbolos: la retorta de los alquimistas; la boca del dragón; la Virgen María; el Santo Grial; el cuarto creciente lunar; el baño purificador; uno de los querubines del Arca; la Isis de Egipto; Radha de la India; y la boca del pez. Puede ser muy bien llamado: la esperanza de gloria del hombre físico. En el extremo opuesto del tercer ventrículo y un poco más arriba, está la glándula pineal, la cual no deja de semejarse a una piña (de la cual toma su nombre).

Sir Ernest Alfred Wallis Budge (2), cuidador de las antigüedades egipcias en el Museo Británico, menciona, en una de sus obras, la costumbre egipcia de atarse conos de piñas sobre la cabeza. Declara que, en los rollos de papiros, esos conos están atados en lo alto de la cabeza de los muertos, cuando tienen que hacerse presente ante Osiris, señor del mundo inferior. Indudablemente que este símbolo se refiere a la glándula pineal.

Había, también, costumbre en ciertas tribus de África de atar pedazos de grasa sobre sus cabezas, y dejarlos que se derritieran al sol y les corriera sobre el cuerpo, como parte de normas religiosas. Es interesante observar que los Indios Americanos solían llevar su pluma – que originalmente era símbolo de su Cristo – en el mismo lugar en donde los monjes cristianos afeitan su cabeza. Los hindúes, enseñan que la glándula pineal es el tercer ojo, llamado el ojo de Dangma. Es Llamado por los buddhistas el ojo que todo lo ve, y en la cristiandad se habla de él como del ojo único.

Se nos dice que en épocas remotas la glándula pineal era un órgano de orientación, por el cual el hombre conocía el mundo espiritual, pero que, con la aparición de los sentidos materiales y los dos ojos objetivos, dejó de usarse, y, durante el tiempo de la raza lemur, se retiró al lugar que, actualmente, ocupa en el cerebro. Se dice que los niños, recapitulando sus períodos previos de evolución, tienen, alrededor de los siete años un uso limitado del tercer ojo, en cuyo tiempo los huesos del cerebro se desarrollan en conjunto.

Esto se relaciona con la condición semiclarividente de los niños, los cuales son, en el campo psíquico, mucho más sensitivo que los adultos. Se supone que la glándula pineal secreta un aceite, el cual es llamado resina, la vida del pino. Esta palabra parece estar relacionada con el origen de los Rosacruces, quienes trabajaban sobre las secreciones de la glándula pineal buscando la apertura del ojo único; porque en la Escritura se dice: “La luz del cuerpo es el ojo; por lo tanto, si tu ojo se hace único, el cuerpo todo será llenado con luz.”

La glándula pineal es la cola del dragón y en un extremo tiene una pequeña protuberancia parecida a un dedo. Esta glándula es llamada Joseph (José), porque es el padre del hombre Divino. La protuberancia semejante a un dedo, es llamada la vara de Dios; algunas veces, la lanza sagrada. Su contorno se asemeja a esas retortas que utilizaban los alquimistas para evaporar líquidos. Es un órgano espiritual, destinado, más tarde, a ser lo que fue al comienzo, esto es, el eslabón de enlace entre lo humano y lo divino.

El vibrante dedo en el extremo de esta glándula es la vara de Jesse y el cetro del alto Sacerdote. Algunos ejercicios, como se dan en las escuelas de Misterios del occidente y oriente, hacen vibrar este pequeño dedo, produciendo un sonido zumbante sordo, en el cerebro. Esto es, algunas veces, muy penoso, especialmente cuando el individuo que experimenta el fenómeno, lo que ocurre en la mayoría de los casos, no sabe nada de la experiencia a través de la cual está pasando.

En el medio del cerebro y rodeado por las circunvoluciones, está el tercer ventrículo, una cámara abovedada de iniciación. Alrededor de ella se sientan los tres reyes, tres grandes centros de vida y fuerza – el cuerpo pituitario, la glándula pineal y el thalamus óptico. En esta cámara hay, también una pequeña simiente como arenisca, la cual está indudablemente, conectada con el arca del rey que se halla en la Gran Pirámide. Se supone que el tercer ventrículo es el sitial del alma, y se dice que el aura que rodea la cabeza de los santos y sabios, representa el resplandor dorado que irradia este tercer ventrículo.

Entre los ojos y justo arriba de la raíz de la nariz, hay una dilatación en el hueso frontal del cráneo que es llamado el seno frontal. La ligera comba producida por la dilatación de este hueso, es conocida en frenología como el asiento de la individualidad. Es este lugar donde se colocan las joyas en la frente de los Buddhas, y es, también, desde este punto que la serpiente se levanta de la corona de los antiguos egipcios.

Varias de las Escuelas de Misterios enseñan que este es el sitial de Jehová en el cuerpo humano. Aunque su función se realiza por medio del sistema generativo, su centro de conciencia, como una parte del espíritu del hombre, esta localizado en un mar de éter azul, en el centro del seno frontal, llamado el velo de Isis. Cuando se estudia el cuerpo humano, clarividentemente, ese pequeño punto aparece, siempre, como un centro o punto negro y no puede ser analizado.

El monte Palatino de los antiguos, sobre el cual fueron construidos los templos de Júpiter y Juno, tiene, también, su lugar en el cuerpo humano. La estructura del hueso del paladar es una especie de colina, y arriba del mismo, en línea recta, están las dos órbitas de los ojos, las cuales son el Júpiter y Juno del mundo antiguo.

La cruz, desde luego, representa el cuerpo humano. Su parte superior es la cabeza del hombre, irguiéndose sobre la línea horizontal de los dos brazos abiertos. Como ya lo dijéramos, las grandes iglesias y catedrales del mundo han sido construidas en forma de cruz, y contienen (donde estaría la cabeza) el altar con sus velas encendidas. Estas velas simbolizan los centros espirituales que se hallan en el cerebro, y la costumbre de colocar una ventana sobre el altar, sugiere el delicado lugar que se halla en la parte superior del cráneo. El cráneo – la habitación superior – es el sanctum sanctorum del Templo Masónico, y a él sólo pueden aspirar los puros.

El hueso en forma de ala, que la ciencia médica conoce como esfenoide, es el escarabajo egipcio, llevando en sus garras el cuerpo pituitario y teniendo, también, en lo alto, las centelleantes chispas de la inmortalidad localizada en el seno frontal.

Se nos dice, en las mitologías antiguas, que los dioses bajaban del cielo y andaban entre los hombres, instruyéndoles en las artes y ciencias. De manera similar, los poderes divinos del hombre, descienden del mundo celestial de su cerebro para llevar a cabo la obra de construir y reconstruir las sustancias naturales. Se nos dice que al final de la evolución del cuerpo humano, éste se irá disolviendo lentamente retornando al cerebro (que fue su origen) hasta que no quede nada más que siete centros globulares irradiando siete sentidos de percepción perfectos, que son los espíritus ante el trono y los salvadores que son enviados al mundo para redimirlo por medio de los siete períodos de su desarrollo.

El hombre es una planta invertida; se nutre del sol como la planta lo hace de la tierra. Así como la vida de la planta asciende por su tronco para nutrir sus ramas y hojas, la vida del hombre (arraigada en el cerebro) desciende para producir el mismo resultado.

Esta vida descendente se simboliza por el mundo de los salvadores, que bajan al mundo para morir por los hombres. Más tarde, estas vidas retornan al cerebro, en donde ellas glorifican al hombre ante todos los mundos de la creación. Es suficiente ya, como relato sobre el cerebro.

Ahora, consideraremos la otra parte maravillosa del hombre, es decir, la espina dorsal.



LA ESPINA DORSAL
PARTE III



Conectando los dos mundos (arriba el cielo y abajo la esfera de la oscuridad) está la espina dorsal, una cadena de treinta y tres segmentos, que protege en su interior a la médula espinal. Esta escalera de huesos juega un rol muy importante en el simbolismo religioso de los antiguos. A menudo, se la menciona como un camino o escalera en espiral. Algunas veces se le llama la serpiente, otras, la vara o cetro.

Los hindúes enseñan que hay tres distintos canales o tubos en el sistema espinal. Los llaman Ida, Pingala y Sushumna. Estos canales conectan los centros inferiores generativos del cuerpo con el cerebro. Los griegos los simbolizaban por el caduceo, o báculo alado de Hermes. Éste consistía en un bastón largo (el Sushumna que va al centro), que terminaba en una perilla o bolita (que está en el centro de la médula oblongata).

A cada lado de esta perilla, están las alas arqueadas, que se utilizaban para representar los dos lóbulos cerebrales. Arriba de este báculo suben, alternativamente y en forma de espiral, dos serpientes, una negra y la otra blanca. Éstas representan el Ida y Pingala.

Los antiguos hindúes tienen una leyenda concerniente a la diosa Kundalini, en la cual se dice que ella descendió del cielo, por medio de una escalera o cuerda, a una pequeña isla que se halla flotando en el inmenso océano. Relacionando esto con la embriología, es evidente que la escalera o cuerda representa al cordón umbilical, y la islita el plexo solar.

Cuando la escalera es cortada y se desconecta del cielo, la diosa huye aterrorizada a refugiarse en una caverna (el plexo sacro), en donde ella se oculta totalmente a la vista de los hombres. Como Amaterasu, la diosa japonesa del Rostro Refulgente, ella debe ser sacada de su caverna, pues, mientras permanece ahí y se resiste a salir fuera, el mundo está en la oscuridad.

Kundalini, es una palabra sánscrita cuyo significado es: “una fuerza serpentina, o gas enroscado”. Esta fuerza, según lo declaran los sabios orientales, puede ser dirigida hacia arriba a través del canal espinal central (Sushumna). Cuando esta esencia se encuentra con el cerebro, abre el centro de la conciencia espiritual y percepción interna, llevando con ello la iluminación espiritual. El sistema cultural por el cual eso es posible, es la enseñanza más secreta de los santos orientales, porque ellos saben que esta fuerza serpentina o enroscada no sólo lleva a la iluminación sino que, como la serpiente que es un símbolo, es, también, mortalmente venenosa.

Conocimientos superficiales o fragmentos de ocultismo oriental están llegando frecuentemente al mundo Occidental, pero, lamentamos decirlo, con ellos vienen interminables sufrimientos y males, porque estas grandes verdades en las manos de individuos incapaces de comprenderlas o aplicarlas correctamente, destruyen la inteligencia y la razón.

A lo largo de la espina dorsal hay cierto número de nervios, ganglios y plexos. Todos estos tienen lugar en el simbolismo religioso. Por ejemplo, se nos dice, que los antiguos judíos llamaban al plexo sacro y al ganglio sacrocoxígeo, las ciudades de Sodoma y Gomorra.

Hay un pequeño plexo en la región de los riñones llamado plexo sagitario, al cual los antiguos llamaron la ciudad de Tarso, donde San Pablo luchó con las bestias. El ocultismo superior enseña que las flores de loto (centros nerviosos de la espina dorsal) son como polos negativos, que dan testimonio de los siete grandes centros positivos de conciencia localizados en el cerebro. Estos siete centros funcionan por medio de los otros centros que se hallan en la espina dorsal en la misma forma, aproximadamente, en que los siete espíritus ante el trono funcionan por medio de los cuerpos planetarios.

El discípulo es advertido de no trabajar con los centros que se hallan en la espina dorsal, sino que debe hacerlo con los centros gobernantes – los centros del cerebro.

El caminar errante de los Hijos de Israel en el desierto, el peregrinaje de los mahometanos a la Meca, los interminables peregrinajes de los santos hindúes que se pasan la vida yendo de un templo a otro, representan el peregrinaje del fuego espiritual (kundalini) a través de los centros nerviosos que se hallan a lo largo de la espina dorsal.

Siguiendo ciertas instrucciones particulares, la fuerza es llevada a estos centros, uno tras otro, hasta que, visto clarividentemente, se convierten estas áreas en una especie de flores luminosas, de las cuales dimanan rayos de luz, semejando los pétalos. Cada uno de estos lotos tienen diferentes números de pétalos de acuerdo con las ramificaciones nerviosas que dependen de él.

Se dice que el Logos, cuando llegó el momento de crear el universo material, entró en estado de profunda meditación, concentrando el poder de su pensamiento en los siete centros, semejantes a flores, de los siete mundos. Esa fuerza vital, descendiendo gradualmente del cerebro (el cual era el gran mundo superior) y penetrando en las flores de loto, una por una, dio nacimiento a los mundos inferiores.

Cuando, al final, ese fuego espiritual penetró en el centro más bajo, el mundo físico fue creado, y su fuego estaba en la base de la espina dorsal.

Cuando el mundo retorne a él de nuevo, y el Logos vuelva a ser supremo en conciencia, será porque retiró la vida de estos siete centros, comenzando por los inferiores, llevándolas nuevamente, al cerebro. Así es que la senda de evolución de todas las cosas vivientes es elevar este fuego, cuyo descenso hizo posible su manifestación en estos mundos inferiores y cuyo ascenso les pondrá, otra vez, en armonía con los mundos superiores.

Este mito de la fuerza vital que desciende y toma a su cargo el gobierno de los mundos, se encuentra en todos los pueblos civilizados de la tierra. Esto es el Hiram Abiff quien construyó el Templo Masónico (los cuerpos), y que fue muerto por los tres vehículos que él había formado. Tiene su similitud con el Cristo, muerto por los pecados del mundo.

Por el hecho de que este fuego espinal es una fuerza enroscada, serpentina, en todas partes del mundo se ha usado la serpiente para representar a los salvadores del mundo. El uraeus (emblema de serpiente) usado por los sacerdotes egipcios en su frente, era un símbolo del Kundalini, la sagrada cobra que, cuando fue elevada en el desierto, salvó a todos aquéllos que la contemplaron (Moisés y la serpiente de bronce).

Así como el cerebro es el centro del mundo divino, el plexo solar es el centro del mundo humano que, representando la semiconciencia, une la inconsciencia de abajo con la conciencia de arriba. El hombre no sólo es capaz de pensar con el cerebro; cierta fase del pensamiento es producida por los centros nerviosos del plexo solar.



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Representación de los 7 puntos Chakras y del Sistema Nervioso en el ser humano


Probablemente, antes de ir más adelante, será prudente describir la diferencia que hay entre un médium y un clarividente. Para la mayoría de las personas no hay ninguna diferencia, pero, para el místico, estas dos fases de la vista espiritual, están separadas entre si por los límites de las etapas totales en la evolución humana.

Un clarividente es aquél que ha elevado al cerebro la fuerza espinal serpentina y por su desarrollo ha merecido el derecho de percibir los mundos invisibles con la ayuda del tercer ojo, o glándula pineal. Este órgano de conciencia, que millones de años ha, conectaba al hombre con los mundos invisibles, se cerró durante el período lemúrico, cuando los órganos sensorios, perceptores del mundo objetivo, comenzaron a desarrollarse.

Los ocultistas, sin embargo, por el proceso de desarrollo al cual nos hemos referido someramente antes, pueden volver a abrir este ojo y por medio de él explorar los mundos invisibles. El clarividente no nace, se hace. Los médiums no se hacen, nacen.

El clarividente puede llegar a serlo sólo después de años, algunas veces, de vidas, de auto preparación; por el otro lado, el médium, sentándose en una habitación a oscuras o por otras prácticas similares, puede obtener ciertos, resultados en muy pocos días.

El médium usa el plexo solar como un espejo, y en sus nervios sensitivos son reflejados cuadros registrados en los éteres invisibles. A través del bazo (que es el portal del cuerpo etérico) el médium permite la entrada, en su constitución espiritual, de inteligencias desencarnadas, dando como resultado el oír voces y otras manifestaciones psíquicas.

La escritura automática se consigue permitiendo, al brazo etérico de una inteligencia extraña, el control temporario del brazo físico del médium. Esto no es posible hasta tanto el médium no quita su doble etérico del brazo, pues dos cosas no pueden ocupar el mismo lugar al mismo tiempo. El resultado de la separación periódica de las fuerzas vitales del brazo físico, es muy desastroso, llegando, frecuentemente, hasta la parálisis.

La mediumnidad es antinatural para el hombre, mientras que la clarividencia es el resultado natural del crecimiento y desarrollo de la naturaleza espiritual. Hay cien médiums por un clarividente, porque sólo puede llegarse a ser clarividente por el autodominio y el ejercitamiento de un tremendo poder; mientras que, el más débil, el más enfermo y más nervioso de los individuos, es el que mejor médium resulta. El clarividente desarrolla su mente llenándola de benéficos conocimientos, en tanto que la primera instrucción que se le da al que quiere ser médium, es: “Trate de dejar su mente vacía.”

La razón por la cual la mediumnidad, a través del plexo solar, es una retrogradación, puede ser resumida como sigue: Los espíritus-grupo, que controlan el reino animal, desempeñan sus cargos produciendo imágenes en el plexo solar, pues el animal no tiene mente autoconsciente. Su resultado es que, en lugar de pensar con su propio cerebro, piensa con el cerebro del espíritu-grupo, a quien esta unido por invisibles hilos magnéticos.

Estos hilos conducen sus impresiones y las fotografías en el sistema nervioso simpático. No teniendo voluntad propia, el animal es incapaz de combatir sus impulsos y, en consecuencia, los obedece implícitamente.

El hombre se gobierna a si mismo por medio del sistema cerebro espinal, porque ha desarrollado la individualidad, y el sistema simpático ya no lo gobierna más. Exponiéndose a los impulsos que le llegan por el plexo solar, el médium obstaculiza su propio desarrollo al no permitir que el sistema nervioso cerebro espinal controle su destino.

Al hombre siempre le ha gustado apoyarse en las cosas externas. No le agrada enfrentar cada problema y resolverlo con el cerebro que Dios le ha dado. Por eso, busca el apoyo de los mundos invisibles, pidiéndoles ayuda para realizar la obra que debiera llevar a cabo por su propio esfuerzo.

Miles de personas deben participar de la responsabilidad del médium, porque muchos de ellos siguen ese camino debido a que cientos de personas desean hablar con sus parientes muertos o tener informaciones reservadas sobre los valores de la Bolsa. Aquéllos que alientan cosas que ellos no harían por si mismos, son personalmente responsables por el daño que, por su egoísmo, han permitido que les llegue a otras personas.

La diferencia, por lo tanto, entre la mediumnidad y la clarividencia se halla cerca de la mitad de la columna vertebral. Es la diferencia entre lo negativo y lo positivo; es la diferencia que hay entre la oscuridad de una habitación en donde se realiza, a medianoche, una sesión espiritista y la ceremonia al mediodía en un templo.

Todos los órganos que se encuentran dentro del cuerpo humano tienen su significación religiosa. El corazón, con sus cámaras, es en si un templo erigido sobre la montaña del diafragma. El bazo, con su pequeño cuerpo en forma de sombrilla, concentra los rayos solares y tiene a su cargo el cuerpo etérico. Es este cuerpo etérico, enrollado dentro del bazo, el que inyecta en el sistema circulatorio los corpúsculos blancos de la sangre.

Nosotros sabemos que el cuerpo humano ha servido de inspiración para casi todas las invenciones mecánicas. Las bisagras han sido copiadas del cuerpo humano; lo mismo las perillas y la cuenca o alvéolo que las contienen.

Se nos ha dicho que la primera instalación de plomería fue reproducida de los sistemas circulatorios arterial y venoso. Centenares de máquinas e implementos han sido inspirados por los sutiles movimientos del funcionamiento de nuestros propios vehículos, porque el cuerpo humano es la más maravillosa máquina que pueda concebirse y, por eso, la mejor que pueda la mente humana estudiar.

La estrecha relación que existe entre el sistema generativo inferior y el cerebro en la parte superior (porque el cerebro es un sistema generativo positivo) se debe, desde luego, a la médula espinal que los conecta. En un momento determinado, cierto número de pequeñas puertas, que ahora separan el cerebro del sistema generativo, se abren, y el Sushumna se convierte en un abierto túnel y, así, cada impulso es llevado inmediatamente a ambos extremos del cuerpo.

Es por esta razón que el candidato hace voto de castidad, ya que la estrecha conexión existente en los discípulos avanzados entre el cerebro y el sistema reproductivo, exige una absoluta conservación de todas las energías vitales.

Las amígdalas están conectadas directamente con el sistema generativo; en realidad, ellas son parte de su polo positivo formado por el cerebro.

La deplorable costumbre actual de vacunar y de cortar las amígdalas a los niños apenas llegan al mundo, producirá en alguna época una definida degeneración de la raza. La mayoría de las amígdalas se infectan a causa de que el niño, en los primeros años, come demasiados dulces. La moral es no cortar las amígdalas, y suprimir los dulces.

La mayor parte de los padres son responsables por la enfermedad de sus hijos. Ya sea por su ignorancia o por indulgencia, ellos permiten que la inconsciencia infantil, que todavía no esta controlada por los vehículos superiores, los destruya antes de que la vida se exprese plenamente.

Cuando los niños están enfermos en los primeros años de vida, el médico encontrará, habitualmente, la causa del mal en los padres, y el padre o la madre – no el niño – deberá ser medicamentado por las píldoras que necesite. Si el estómago se mantiene en condiciones adecuadas, las amígdalas se mantendrán también en buenas condiciones.

La absoluta economía demostrada por la Naturaleza en la construcción de todas sus estructuras sería prueba suficiente de que el Señor no estuvo perdiendo su tiempo cuando hizo las amígdalas y el apéndice. Él tuvo, aparentemente, su razón para hacerlo, pero estos pobres, inofensivos órganos, se han convertido en una mina de oro para los médicos, quienes los quitan a la más ligera provocación.

Se nos dice que la posición vertical asumida por el cuerpo humano, que fuerza el contenido de la región intestinal a viajar, parte del tiempo, cuesta arriba, es la razón de la existencia del apéndice, que se ha perdido en las criaturas de porte horizontal. Cada órgano no sólo tiene su propósito visible sino, también, un invisible propósito espiritual, y puede ser envidiado el individuo que trata de llevar su vida preservando intactos, en todo lo que le sea posible, sus miembros y partes anatómicas originales.

En cuanto a la deuda de la ciencia para con el cuerpo humano, debemos agregar que el sistema decimal es el resultado del contar con los dedos del hombre primitivo, por lo cual el número diez se convirtió en la unidad de enumeración. El antiguo codo fue, también, la distancia entre el codo y el extremo del segundo dedo, o aproximadamente, dieciocho pulgadas. Así sucede si retrocedemos en el estudio de las cosas, encontrando que, casi todo con lo que el hombre se ha rodeado, es una adaptación del cuerpo con el cual Dios ha envuelto su espíritu.

El hombre va conquistando, gradualmente, el control no sólo de los órganos de su cuerpo sino, también, de sus funciones. La ciencia establece que ciertos órganos funcionan mecánica o automáticamente, pero el ocultismo considera que no hay nada mecánico en lo que se refiere a las funciones del cuerpo humano. Tomemos el ejemplo de un obrero tirando un trozo de hierro entre las ruedas y palancas de una maquina en perfectas condiciones de marcha. Se oirá un chirrido y la maquina se detendrá.

Por otro lado, si se tira, figuradamente, una llave inglesa dentro del cuerpo humano, éste, inmediatamente, comenzará el proceso de eliminarla. Rodeará al elemento extraño con una envoltura y tratará de absorberlo. Si esto es imposible, tratará de arrojarlo hacia afuera por algún canal adecuado para ese propósito. Si estos medios fracasan, se acostumbrará, en muchos casos, a la presencia del obstáculo y procurará seguir sus funciones de algún modo.

Esto demuestra, sin duda alguna, que las partes orgánicas del hombre poseen cierta forma inherente de inteligencia; por lo tanto, ellas no son máquinas, porque ninguna invención mecánica es capaz de tener inteligencia.

Paracelso, el gran médico suizo, quien, después de estar muchos años en el lejano Oriente retornó a Suiza para enseñar medicina, fue el primero que dio al mundo europeo su concepto de los espíritus de la Naturaleza. Enseñó que las funciones de la Naturaleza estaban bajo el control de pequeñas criaturas, invisibles para los sentidos normales pero que, trabajando a través de los reinos de la vida, minerales, plantas, animales, y partes del cuerpo humano, mantenían a todos ellos desenvolviéndose de una manera inteligente, bajo el control de la gran jerarquía celestial de Escorpión, que tiene a su cargo la construcción de los cuerpos en la Naturaleza, estos elementales son las inteligencias invisibles que gobiernan el cuerpohumano y sus funciones.

Como resultado de la siempre evolucionante conciencia del hombre, éste está adquiriendo un control más completo de las funciones de sus diversos órganos. Hay dos clases de músculos – voluntarios e involuntarios – siendo la diferencia que los músculos voluntarios, que son controlados por la mente consciente del individuo, tienen sus fibras que corren en dos modos y cruzándose entre si, mientras que los involuntarios no tienen fibras que los crucen.

El corazón ha sido considerado un músculo involuntario, pero está comenzando, ahora, a mostrar fibras cruzadas, prefigurando así los días en que el hombre consciente e inteligentemente regulará los latidos de su propio corazón. Lo mismo reza, con respecto a todos los otros órganos que sobreviven a los periódicos cambios que van teniendo lugar en la constitución del hombre.

Los santos orientales pueden, con todo éxito, vivir sin que su corazón lata; pueden pararlo y hacerlo latir a su voluntad. Echando la lengua hacia atrás y tapando así el pasaje del aire a los pulmones, pueden permanecer por meses inmóviles. Muchos chelas orientales, hacen esto mientras reciben iniciaciones espirituales fuera del cuerpo físico.

Se han registrado casos de santos que han sido enterrados vivos. Semanas más tarde, al ser desenterrados, se encontró que el cuerpo estaba seco como un cuero. Se le echó agua encima, y después de un cierto lapso, el hombre, que no había respirado durante semanas, se levantó y empezó a caminar. Éste es el resultado del extraordinario control que la mente es capaz de conquistar sobre las funciones del cuerpo.

El ocultismo enseña que hay todo un universo dentro del cuerpo humano; que él tiene sus mundos; sus planos, dioses y diosas. Millones de diminutas células son sus habitantes. Éstas están agrupadas en reinos, naciones y razas. Hay las células óseas y las células nerviosas, y millones de estas pequeñísimas criaturas, al agruparse, se transforman en una cosa compuesta de muchas partes.

El Gobernador Supremo y Dios de este gran mundo es la conciencia del hombre que dice: “yo soy“. Esta conciencia toma su universo y lo lleva hasta otra ciudad. Cada vez que va y viene por las calles, ella toma sus centenares de millones de sistemas solares y los lleva consigo, pero, siendo tan infinitesimales, el hombre no puede comprender que ellos son realmente mundos.

Igualmente, nosotros somos células individuales en el cuerpo de una creación infinita que se mueve a si misma a través de la infinitud, a una velocidad desconocida. Los soles, las lunas y estrellas, son, meramente, huesos del gran esqueleto compuesto de todas las sustancias del universo.

Nuestras propias minúsculas vidas son, simplemente, partes de esa infinita vida que circula y palpita a través de las arterias y venas del espacio. Pero todo eso es tan vasto que esta más allá de la comprensión de este pequeño “yo soy” en nosotros. Por lo tanto, podemos decir que ambos extremos son, igualmente, incomprensibles.

Vivimos en un mundo medio, con infinita grandeza por un lado e infinita pequeñez por el otro.

A medida que nuestro desarrollo se va ampliando, también lo hace nuestro mundo, dando como resultado el que vayamos comprendiendo cada vez más todas estas maravillas.



Continuará…

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En Meditación. fotografia© from: taller54.net
Temario Biología Digital 3D


Notas:

-Cabeza de Minerva (1)
This painting of the head of Minerva shows the activities of the pineal gland & pituitary body at the time of the phenomenon commonly termed “the opening of the Third Eye.” The Kundalini fire is seen rising upward through the spinal canal into the pons of the medulla oblongata. The golden light radiating from the base of the brain, at the back, gradually increases in size and intensity until it forms the nimbus, or halo, of the saint.


-SIR ERNEST ALFRED WALLIS BUDGE (2)
Nació en Cornwall (1857-1934) se educó en el Christ´s College de Cambridge, donde se hizo especialista en las culturas asiria y hebrea. En 1883, entró al servicio del museo británico y finalmente llegó a ser conservador de antigüedades egipcias y asirías. En 1920, fue nombrado caballero por los servicios prestados a la arqueología. Hizo muchas expediciones al mediterráneo oriental, y además de dirigir excavaciones, consiguió gran número de antigüedades para el museo británico así como papiros y manuscritos en lengua griega, copta, árabe, Siria y Etíope. Su adquisición más importante fue, sin embargo, una colección de documentos escritos de finales de la dinastía XVIII, conocida bajo el nombre de Tablas de Amarna.

Datos del libro: “El mundo de la arqueología” Autor: C. W. Ceram (Pág. 202)


Sir Ernest Alfred Wallis Budge, conservador de las colecciones egipcias del museo Británico, manifestó que Carter llevaba muchos años trabajando, y debía tener derecho a quedarse con algunos de los objetos. Es posible que Budge se hiciera la ilusión de ver los destellos del oro de Tutankamon en el museo Británico.

Datos del libro: “Los últimos secretos del Valle de los Reyes” Autor: John Romer (Pág. 273)




Los Instructores del Mundo

La Teoría acerca de los Instructores del Mundo

Recopilado de Escritos de Jinarajadasa.
Artículo original aparecido en
El Loto Blanco” Magazine.


La teoría concerniente a los Instructores del Mundo, según se expone por muchos estudiosos en la actualidad, contiene elementos que derivan de varias fuentes. Son ellas:

I.- La tradición hindú de los Avataras.
II.- La tradición budista concerniente a los Bodhisattvas.
III.- La tradición cristiana relativa al Cristo como el segundo aspecto de la trinidad de Dios.
IV.- La tradición del Ocultismo acerca del Instructor del Mundo, el segundo miembro del Triángulo Oculto de la Jerarquía que gobierna el mundo.


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I.- LOS AVATARAS

La palabra Avatara significa DESCENSO, y se usa en un sentido especial: el de descenso o encarnación de Dios. El hinduismo afirma que lo divino encarna periódicamente en la tierra a fin de ayudar a la humanidad. Diez de tales avataras se reconocen en el hinduismo.

Son ellos: 1Pez, 2- Tortuga, 3- Jabalí, 4- Hombre-león, 5- Enano, 6- Rama, con la Segur, 7- El Rey Rama, 8- Shri-Krishna, 9- Buddha, y 10Kalki.
Algunos hindúes no se hallan completamente seguros de que el Buddha sea un Avatara en la acepción ordinaria de la palabra. Al Avatara de Shri-Krishna sobresale entre todos los demás en la mente de los hindúes. El Avatara Kalki está aun por venir.
Todos estos Avataras son solamente de Víshnu, la segunda persona de la Trinidad hindú. No hay Avataras de la primera persona, Brahmá, o de la tercera persona, Shiva. La razón por la cual son necesarias encarnaciones periódicas de la Divinidad, fue dada por Shri-Krishna, el Avatara, en el Bhagavad-Gitá, IV. 7, 8.:

«Cada vez que la rectitud decae y el mal es exaltado, vengo yo para la protección de los buenos, para la destrucción de los perversos; con el fin de establecer firmemente la Rectitud, nazco Yo de edad en edad»

Por consiguiente, un Avatara es una manifestación DIRECTA de Dios Mismo sin intermediario. Dios DESCIENDE para establecer la Rectitud cada vez que, durante la evolución, la iniquidad comienza a prevalecer. Entonces, el advenimiento de un Avatara, es la señal de que ha comenzado una nueva era en el progreso humano. Sin el advenimiento del Avatara, la Humanidad que está tendiendo a retrogradar, a causa de que sus energías espirituales van declinando, tomaría definitivamente la mala dirección.

El hinduismo considera que algunos de los Avataras, como el Rey Rama y Shri-Krishna son Purna-Avataras, es decir completos, en tanto que los demás no son tan «completos». Además, ciertos hindúes creen que el Mismo Shri-Krishna se manifiesta como una especie de Avatar menor, a través de sus discípulos, algunas veces más plenamente, otras menos. En Bengala, los secuaces de Shri-Chaitanya consideran que él fue una encarnación de Shri-Krishna.



II.- LOS BODHISATTVAS

La palabra Bodhisattva significa un «Sér de Bodhi» (Sabiduría), esto es, uno que está destinado a alcanzar la plena iluminación. El concepto de un Bodhisattva, es exactamente el reverso del de un Avatara, en el sentido de que el Bodhisattva es un ASCENSO del hombre hacia la Luz. Un Bodhisattva es un ser humano perfeccionado, quien se halla tan unificado con los sufrimientos de la humanidad, que por la más pura compasión renuncia a la liberación (Nirvána o Moksha) que había conquistado, a fin de hollar el largo y arduo sendero que lleva a la condición de Budha y mediante la cual da a los hombres la Sabiduría Perfecta. Por consiguiente, cada Bodhisattva llega a ser, a su tiempo, un Buddha, pero para lograrlo deberá tomar «el voto de llegar a ser un Buddha» ante un Buddha que viva en la tierra.

El Bodhisattva da instrucción a la humanidad sólamente como Buddha. Durante todas las vidas que El pasa en la tierra desde el tiempo de tomar el voto, trabaja en su propia purificación, adquiriendo las «Diez Perfecciones» las cuales lo conducirán hacia el Buddhado. Pero no da instrucción, y en los intervalos de sus vidas terrenales él mora en el «Cielo Tusita». La enseñanza que un Buddha da a la humanidad, es la misma que fue dada por los previos Buddhas, pues no hay más que un solo Sendero hacia la Liberación.

El Budismo afirma que hasta hoy han aparecido veintiocho Buddhas sobre la tierra, proclamando la Ley, la misma Ley, para la humanidad. El último Buddha fue Gautama; su sucesor es el Bodhisattva Maitreya, quien, llegado Su tiempo, aparecerá como el Buddha. En las tradiciones budistas, por lo menos en el Budismo del Sur, no hay idea de que el Bodhisattva Maitreya aparezca sobre la tierra para enseñar, antes de Su aparición final como el Buddha.

Cada Buddha enseña la Ley, no solamente a la humanidad, sino también a los Devas o Angeles. Un Buddha se llama «El Instructor de Devas y de Hombres». El Budismo afirma que una persona, «después de entrar en el Sendero» puede, si lo desea, entrar en el reino de los Devas y vivir desde entonces como un Deva.

Ya no encarnará después como un ser humano. Mas, puesto que el problema de la Liberación o de alcanzar el Nirvana es exactamente el mismo para los Devas como para los hombres, los devas requieren también un instructor que les enseñe el «Sendero». Por consiguiente, cuando un Buddha aparece sobre la tierra para instruir a la humanidad, El instruye al mismo tiempo a los Devas.
Los devas aprenden de un Buddha, de la misma manera que los discípulos humanos aprenden de un gurú humano.



III.- EL CONCEPTO LOGOS DEL CRISTO

El Cristianismo afirma que Jesús vino de Dios y que es Su Hijo. El es al mismo tiempo igual al Padre e inferior al Padre; y se alude a esta relación mística cuando se afirma que es el Padre el que «envía» al Hijo. El Cristo. Como hijo, actúa de Mediador entre la

Humanidad y el Padre. El vino a la expiación por los pecados de la Humanidad, y por consiguiente Su vida y Su muerte constituyen un sacrificio voluntario.


Mezclada con esta idea del Cristo se halla otra corriente de ideas, que se encuentra en el Evangelio de San Juan y la cual está íntimamente aliada con las ideas místicas de Philo Judaeus concernientes al Logos o «El Verbo». Sospechan algunos que San Juan tomó sus ideas de Philo, quien, a su vez, como es bien sabido, tomó su pensamiento capital del concepto que Platón tenía del Demiurgo, o Constructor del Universo. Cristo, como Logos, es el «Verbo hecho Carne». Es una parte del Plan de Dios, desde el principio de los tiempos, que el Logos vendría. «POR ESTA CAUSA YO VENGO EN ESTA HORA». Al aparecer así, el Logos Cristo efectúa un sacrificio Cósmico y es «EL CORDERO INMOLADO DESDE LA FUNDACIÓN DEL MUNDO». Así como el Logos vive en el Padre, así todos los hombres viven en el Logos. «YO SOY EN MI PADRE, Y VOSOTROS SOIS EN MI Y YO EN VOSOTROS».

Nadie podrá ver directamente la más elevada Divinidad, sino tan sólo cuando ELLO se refleja en el Logos o Hijo. «NINGÚN HOMBRE HA VISTO AL PADRE EXCEPTO AQUEL QUE ES DE DIOS». Por consiguiente, el Cristo es el único Mediador entre el hombre y Dios, y de aquí que él es «LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA».
En la Religión Popular se Le denomina el Rey de los Angeles. Ellos cumplen Sus órdenes para ayuda de la humanidad.



IV.- LA TRADICIÓN OCULTA

Conforme ésta, hay un gobierno oculto del mundo, que se llama «La Gran Jerarquía». Los tres Jefes Ejecutivos de esta Jerarquía son:
I. El Señor del Mundo. II. El Bodhisattva. III. El Maha-chohan.


Cada uno de estos Tres, en cierta mística manera, es la manifestación de un Aspecto del Logos Solar. El Señor del Mundo es una manifestación del Primer Aspecto que es Ley-Voluntad: se le representa en la Trinidad Hindú por Shiva, y en el Cristianismo por Dios-Padre. El segundo aspecto del Logos es siempre dual, Sabiduría-Amor, y se refleja en el Bodhisattva. En el Hinduismo este Aspecto es Víshnu, y en el Cristianismo Dios- Hijo. El Tercer Aspecto que está representado por el Maha-chohan, es la Mente Creadora-Inteligencia; en el Hinduismo es Brahma, y en el Cristianismo Dios Espíritu Santo.

La Tradición Oculta afirma que durante los varios millones de años que dura la evolución de la humanidad en un globo, como nuestra Tierra, hay tres Señores del Mundo, siete Bodhisattvas que alcanzan el Buddhado, un número mayor aún de Maha-Chohans. Cada uno de estos desempeña un puesto en la Jerarquía, uno tras otro. Cada uno es producto de la evolución humana, con la excepción de que, justamente ahora, no estando la humanidad suficientemente adelantada para producir Señores del Mundo, este puesto ha sido desempeñado por los Adeptos de la humanidad del planeta Venus.

Estos miembros de la Jerarquía no son Avataras, es decir, «DESCENSOS» de lo Divino; cada uno es un ASCENSO de hombre a Adepto y Dhyanchohan. Sin embargo, quienquiera que desempeñe uno de estos tres cargos en la Jerarquía llega a ser, entretanto, una «ENCARNACIÓN», porque un Aspecto del Logos se mezcla con su ser y él representa para la humanidad aquel Divino Aspecto.
El deber del Bodhisattva es guiar el crecimiento espiritual de la humanidad y de los Devas adscritos a este globo, durante el período de su cargo. La duración de este período es de una Raza Raíz. Durante ese tiempo, cada religión y cada movimiento educacional en todos los países, se halla bajo Su vigilancia. El arregla un Plan estatuido por el Logos Solar. Cuando se hace cargo del puesto, asume la dirección de las religiones existentes, tal como fueron establecidas por sus predecesores; y funda nuevas religiones por Sí mismo, cada una con el sello de Su propio tipo de influencia particular.

Puesto que todos los sesenta mil millones de egos humanos están a su cuidado, su trabajo se lleva a cabo en todos los planos, visibles e invisibles. De un modo misterioso todos viven en El; así como una madre suple el alimento necesario para la criatura que lleva en su seno y la cual no puede obtenerlo por sí misma, así el Bodhisattva ayuda a la humanidad, mediante su acción, a crecer más rápidamente que lo haría sin ayuda. El ha sido denominado «EL CORAZÓN DEL MUNDO» porque todos los sufrimientos de los hombres se reflejan en su ser.

El Bodhisattva tiene como ayudantes a sus órdenes Adeptos y Devas, así como también aquellas almas que ya han «ENTRADO EN EL SENDERO» . Estas se dan cuenta de Su plan y están cooperando conscientemente con él para llevarlo a cabo; pero a la vez hay millares que, sin darse cuenta de Su plan, son sus agentes inconscientes. Tales son los sacerdotes de las religiones, así como todos los maestros que se dedican a la educación. El jamás constriñe a nadie a servir en Su plan, pero vigila las oportunidades de inspirar y guiar en la recta dirección a los ministros de religión que son altruistas, y a quienes se dedican a la educación de los niños.

A grandes intervalos de tiempo el Bodhisattva da un impulso nuevo a la humanidad afectando los reinos de la religión y de la educación. El hace esto ya sea encarnando sobre la tierra o fundando nuevas actividades o bien usando el vehículo de un discípulo que haya sido entrenado para tal propósito. El primer modo es raro. Cada vez que él desciende a la tierra, ya sea en directa encarnación, o mediante un discípulo, solamente una mínima parte de su conciencia, como Segundo Aspecto del Logos, puede manifestarse sobre la tierra, ya que ningún organismo humano podría suministrar expresión adecuada al espléndido ser de un Bodhisattva, cuando reside y trabaja en los planos invisibles para los sesenta mil millones de egos que están bajo Su cuidado. Todas las religiones son siempre sus canales; bien sea que él se halle directamente encarnado o bien que trabaje a través de un discípulo, Su labor para toda la humanidad continúa sin interrupción.


La tradición oculta enseña que el Buddha Gautama, durante sus vidas como Bodhisattva, apareció muchas veces sobre la tierra como Instructor y fundador de Religiones. De las muchas ocasiones en las que apareció El en la Raza Aria, cinco son dignas de especial mención pues en ellas inició movimientos religiosos de un carácter poco usual. Fue conocido en lo pasado como:

1. Vyasa, al principio de la primera sub-raza hindú de la Raza Aria.
2. Tehutí o Toth, cuando dio nuevo impulso religioso a los Egipcios arianizados que pertenecieron a la segunda sub-raza.
3. Zoroastro, el primero, quien apareció en la tercera sub-raza en Persia.
4. Orfeo, de Grecia, el instructor de la Cuarta sub-raza, la Céltica.
5. Gautama, cuando apareció otra vez en la sub-raza hindú, pero trayendo Su mensaje no sólo para la religión hindú, sino también para formar una Religión Mundial que se extendiera allende las fronteras de la India.
Por lo que hace a los planos inferiores, la ardua y dilatada tarea de un Bodhisattva culmina con la dación de Su Mensaje como Buddha. Entonces trasmite aquella parte de la labor de su departamento a su sucesor, el que ha actuado como su lugarteniente.
Habiendo terminado Su obra el Buddha Gautama, trasfirió las labores de Su departamento a su Sucesor el Bodhisattva Maitreya.


El Bodhisattva Maitreya apareció en la India, dos o tres siglos antes de J. C., como Shri Krishna , el Maestro de Devoción. Esta fue una encarnación directa, habiendo vivido el Gran Instructor como el Niño Divino. Después apareció en Palestina, pero en esta ocasión ocupó el cuerpo de un discípulo, Jesús, cuando éste tenía treinta y un años de edad. Posteriormente, El inspiró y guió a su discípulo Mahoma, sin haber ocupado tal cuerpo, para que diera las enseñanzas del Islam.
Puesto que el Bodhisattva trabaja ya sea directamente, o mediante discípulos suyos como intermediarios, todas las enseñanzas religiosas del mundo son en cierto modo Sus enseñanzas, si bien no es El responsable de las aberraciones de la Sabiduría Divina que han surgido de tiempo en tiempo.


Continuará…



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Escudos Invisibles de Protección

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Magia (III parte)

Temario Magia:



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FIGURA IX

DIAGRAMA DEMOSTRATIVO DE CÓMO UN CUERPO VITAL SANO PROTEGE AL HOMBRE DE LA MAGIA NEGRA Y DE LA ENFERMEDAD



EL MECANISMO DE LA MAGIA


54. — El hombre se compone de tres partes principales: espíritu, mente y cuerpo. A su vez, el cuerpo consta de vehículos y esencias. Las esencias, a su vez, se clasifican en dos categorías: una emanación quintaesenciada de la conciencia corporal llamada alma y los arquetipos o moldes. Éstos, a menudo, son designados como los patrones, estructuras o diseños según los cuales se crean y conforman los cuerpos.


55. — El hombre posee cuatro vehículos, cada uno de los cuales posee su molde respectivo dentro de los cuales han sido fundidos, si bien conservará una condición fluidica o cambiante. Estos cuerpos son: el cuerpo físico, compuesto de sólidos, líquidos y gases; el cuerpo vital, compuesto de dos substancias atómicas y dos esencias elementales; el cuerpo astral o emocional, compuesto de siete niveles de volátiles átomos ígneos llamados asteroides; y el cuerpo mental, compuesto de dos subdivisiones superiores llamadas rupa y arupa por los hindúes, y conocidas comúnmente como mundos de pensamiento con forma y sin forma, o mente concreta y mente abstracta.

Estos cuatro cuerpos constituyen, a la vez, la cadena de cue rpos que conocemos como naturaleza inferior del hombre y los cuerpos invisibles que accionan y reaccionan en la materia física o a través de ella. En la India estos cuerpos son llamados el collar de cuentas enhebradas con el hilo de vida o conciencia que conecta unos con otros. Esta idea está bellamente expresada por Krishna en el Bhagavad Gita.


56. — Desde el Hombre Macrocósmico irradian cuatro áreas de actividad que culminan con la formación del cuerpo humano (ver diagrama II). Desde la boca del Prototipo Adámico fue eyectado Brahma, el nacido con mente, como una personificación del antiguo elemento de aire. Sin el elemento del fuego y luz, esa manifestación, el aire, era incoloro, y era considerado por los antiguos como la verdadera oscuridad. El gran Roberto Fludd llamaba a esto la Corona del Caos.


Es la verdadera oscuridad que precede a la luz, y bien puede ser llamada la Matriz del Cosmos. Debe recordarse que esta alegoría representa solamente a Brahma en el aspecto de Shiva, o el creador del mundo de la forma. Es el Querubín de Cuatro Cabezas descripto por Josefo, y también el Brahman hindú en su aspecto tetracápite después que su quinta cabeza, el akasha, fuera destruida por Shiva. En lenguaje más sencillo, diremos que la figura representa los planos inferiores de nuestro sistema planetario y solar, aquellos niveles de fuerza vibratoria que reaccionan tangibles o intangiblemente sobre las substancias conocidas como inteligencia, sensación o percepción.


57. — Sabemos que nuestro esquema de mundos comenzó como formas de pensamiento o, como a la ciencia le place expresarlo, como nebulosas obscuras. Esta oscuridad es la sustancia original a partir de la cual se diferenciaron los cuerpos mentales de la actual raza humana. La palabra “sustancia”, aquí, se refiere a la intangible masa de mentoides que integraron el cuerpo mental del Adam arquetípico. En la actualidad, los Señores de la Mente o devas amorfos del aire, actúan en cuerpos compuestos de esta tenue sustancia, que Herbert Spencer define como la base del poder del pensamiento. Fue a partir de ese “primum hyle” que se diferenció el universo visible, cuando la nebulosa obscura, en el proceso de su esfuerzo —para emplear la terminología de Jacob Boehme— se hicieron visibles por la luz generada por la fricción de los átomos obscuros.


58. — El pensamiento despertó al sentimiento, y nacieron los mundos ardientes, y nuestro sistema celeste y terrestre surgió como una nebulosa flameante. (Los filósofos ocultos están en parte de acuerdo con la llamada hipótesis nebular referente al origen de nuestro sistema solar. Por su parte, ellos enseñan que los planetas nunca se desprendieron del padre sol o núcleo, sino que en realidad siguen siendo centros individualizados dentro del cuerpo áurico del globo padre).


Los mundos de fuego, según los brahmines, nacieron de los brazos y hombros del hombre arquetípico. Fueron llamados los Hijos Rojos, o nacidos del fuego, y las contorsiones y el crepitar de las llamas eran símbolo de sus luchas.
Representan el cuerpo astral o emocional del hombre, porque todo lo de fuego en la naturaleza humana es una expresión del eterno principio del fuego en el hombre cósmico.


59. — La emoción dio origen al impulso, la vitalidad quedó establecida, y nació el hombre moreno de las vísceras del prototipo divino. Era el nacido del agua, y fue ordenado que laborara en los campos y en las cosechas, porque fue el principio de la fuerza y de la energía. Los geólogos y los astrónomos saben que cuando los planetas estaban en proceso de enfriamiento, grandes nubes de vapor envolvían al planeta en fusión. Este éter húmedo era considerado por los antiguos como los velos de la Virgen del Mundo.

Bajo su influencia se individualizaron los dioses de la faz lunar, los de la oscuridad o de las sombras. Ello corresponde al cuerpo vital del hombre. Finalmente, la cristalización de la humedad tuvo por resultado la tierra sólida, vinculada al hombre negro, llamado a menudo “sudra” o criatura nacida en la esclavitud, predestinado a vivir encadenado hasta que la noche de los dioses remueva sus grilletes. Éste es el cuerpo físico de todas las cosas, que testimonia con sus funciones y poderes su constitución cuaternaria.


60. — Es interesante cotejar cuán estrecho es el paralelismo de la mitología de los brahmines con los últimos descubrimientos de la ciencia. En los antiguos himnos budistas se encuentran muchas referencias a átomos todavía sin desenvolver.
Millares de años antes de la era cristiana, los tibetanos sabían que el átomo era como el sistema solar, pero como sus ideas eran expresadas simbólicamente, no se dio crédito a esta penetración filosófica de la mente oriental.


61. — Así como el universo comenzó como una obscura nebulosa de materia mental, así el hombre, ese pequeño universo creado a semejanza de su Padre, y que sirve de canal a las funciones de su modelo creativo, también comenzó su manifestación física como una forma mental mineral. Más tarde surgió como altivo vegetal, y gradualmente, después de muchas edades de transición, este vegetal devino un animal sagrado provisto de un cuerpo de éter húmedo. Más tarde, a semejanza de su arquetipo, encarnó en el mundo físico como ser humano.


62. — Como forma de pensamiento no tenía sino un cuerpo; como planta astral dos: uno de éter mental y otro de éter de fuego; como un animal sagrado etérico, agregó a esos dos cuerpos otro de éter ácueo; y como ser humano añadió un cuarto, compuesto de éter físico-químico denso.


63. — De acuerdo con la Sabiduría Antigua, el hombre permanece en el mundo físico por aproximadamente ochocientas vidas terrestres, durante las cuales pasa por una infinita diversidad de formas humanas y ambientes, y aprende a dominar las diversas cualidades orgánicas de que están compuestos los vehículos físicos densos. Su tarea más importante durante ese lapso, es dominar el elemento tierra, y luego incorporar gradualmente en sus cuerpos de agua, fuego y aire las cualidades y esencias que extrajo de sus experiencias en la materia densa.


64. — El hombre posee además tres cuerpos superiores, los cuales, aunque invisibles, son todopoderosos. Sin su cuerpo vital sería un mineral, porque las rocas y los metales no han individualizado ningún otro vehículo aparte de la estructura física densa. En la actualidad, los cuerpos de agua, fuego y aire se manifiestan sólo a través del organismo físico (terrestre) y en el que el elemento aire otorga el poder del pensamiento, el elemento fuego el poder de moción y emoción, y el elemento agua el poder de reproducción y crecimiento. Por lo que antecede se observa que, si bien no son percibidos, hay manifestaciones y funciones que atestiguan el poder de la parte invisible de la constitución del hombre.


65. — Los ocultistas llaman cuerpo mental al elemento de aire oscuro, cuerpo astral al elemento de flamígero fuego; cuerpo vital al elemento de ácuea humedad y cuerpo físico al elemento químico denso. Estos cuerpos, uno dentro de otro, o más bien, interpenetrándose uno con otro, integran lo que la mente humana reconoce como su vehículo de conciencia.

Mediante el cuerpo mental, el hombre consigue esa facultad de pensamiento y reflexión que le hacen superior al animal; con el cuerpo astral, la de movimiento y emoción —sensación, color y sentimientos, entre otras cualidades— cuya expresión hacen superior al animal con relación al vegetal; y mediante el cuerpo etérico o vital, gana el poder de reproducción de su especie y también las funciones de asimilación y excreción, porque en ese aspecto el vegetal es superior al animal. Naturalmente que el mineral, con su existencia concreta, prueba su superioridad sobre miríadas de esencias amorfas y turbulentas que no han adquirido todavía ni el poder de manifestarse en el plano físico.


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66. — A través de los canales que ofrece esta constitución cuaternaria, la conciencia o ego (espíritu) observa, conoce, percibe y reflexiona sobre su medio ambiente. Aquellos cuerpos podrían ser considerados como los pies y las manos del espíritu. Son las herramientas con las cuales el hombre abstracto produce resultados concretos. Los cuerpos físico y etérico pueden considerarse como correspondiendo a los pies, porque son el basamento, y los cuerpos astral y mental a las manos, porque son elementos de atracción, repulsión y destreza.


El espíritu, si bien es superior a todos ellos, no puede manifestarse si no es por medio de esa agrupación de vehículos. Esta chispa divina queda limitada por la calidad de sus cuerpos. En la inmensa mayoría de los casos, se ve sometida a los que deberían ser sus subordinados. En realidad, en vez de gobernar a su mundo mediante una sucesión apostólica el espíritu es doblegado y abrumado por las incesantes exigencias de su naturaleza inferior. Los apetitos, deseos e inclinaciones egoístas aprisionan al espíritu, mientras que un falso y cruel monarca usurpa el poder.


67. — Algunos de los antiguos griegos solían simbolizar al hombre con una mano, en la que los cuatro dedos paralelos representaban al cuerpo y sus cuatro grandes divisiones, mientras que el pulgar, que actúa, por así decirlo, contra los restantes, simbolizaba la conciencia. En las Escrituras se afirma que Dios se puso en contra de sus propios hijos. Es interesante observar que el hombre es la única criatura que posee un dedo pulgar que actúa en oposición a los demás dedos, pues aún en los monos más evolucionados, el pulgar actúa en el mismo sentido que los demás dedos, pudiendo considerárselo como un dedo extra.


68. — Algunos estudiantes de la antigüedad habían relacionado todavía las tres falanges del pulgar con la Trinidad. La primera falange (o distal) que incluye a la uña, era consagrada al Padre, y de sus dimensiones y conformación se podía determinar el poder de la Voluntad; la segunda falange era tenida en cuenta para establecer las facultades mentales reflexivas del sujeto, mientras que la tercera falange, generalmente más amplia, integrante de la palma de la mano, y que muy desarrollada era considerada como indicadora de una recia naturaleza animal o física, era consagrada al Espíritu Santo o el Shiva hindú.


69. — Estos cinco elementos, la conciencia y sus cuatro cuerpos, eran simbolizados por la estrella de cinco puntas o pentagrama. Los alquimistas de la Edad Media conocían a este signo como la Estrella de Belén y cuando se mostraba invertido como el símbolo diabólico de la pezuña hendida. De acuerdo con el sistema pitagórico de geometría, el mandil masónico, con sus cuatro esquinas y el punto descendente de su faldilla triangular simbolizan lo mismo. La faldilla baja simboliza el asesinato de Hiram; el levantamiento de la misma, su resurrección.


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70. — El individuo cociente no advierte que la vida; la conciencia y la inteligencia son algo aparte de la sustancia física, y que lo que solamente hacen es actuar a través de cuerpos químicos durante el lapso temporal que llamamos vida en el mundo químico. Una de las grandes leyes ocultas dice que: para actuar en cualquier esfera o plano de sustancia determinada es necesario poseer un cuerpo sensible y capaz de asimilarse a ese plano.

El estudiante ha de saber que cada cuerpo puede dominar a los otros, así como ser dominado por cuerpos o fuerzas superiores. Desarrollar cualquier aspecto parcial de la propia naturaleza es crearse un tirano que dominará y vampirizará al resto de la propia constitución.


71. — El poder que otorgan la sabiduría y el conocimiento es lo que hacen al ocultista superior a sus semejantes, siendo esta superioridad proporcional a su elevada inteligencia. En todos los aspectos de la vida el no iniciado se verá enfrentado con misterios. Así, para el hombre corriente, el funcionamiento de un motor a explosión será tan misterioso como el cálculo infinitesimal para un niño de jardín de infantes, pero una frecuentación más íntima y el estudio conducirán a esa familiaridad que hace fácil el manejarlos y conducirlos.

Se ha dicho que nadie es un desconocido para su valet. El filósofo es un servidor de Dios, y el perfecto servicio muy pronto lo capacita para comprender cabalmente los deseos y dictados de su divino Maestro.


72. — Hay una verdadera ciencia aún en el clavetear zapatos. Después de años de aprendizaje puede el hombre aspirar a la maestría en su oficio. A pesar de lo estricto del sistema de castas de la India, es interesante observar que cuando un individuo sobresale aún en la cosa más simple, es reconocido y puede mezclarse con los de una casta superior. Pero son muy pocos los que sobresalen en algo, mientras que los mediocres en todos los aspectos de la vida son numerosísimos.


¿No han visto nunca cómo un individuo manipula impunemente potenciales eléctricos enormes? Al verlo os daréis cuenta de que el conocimiento es poder.
El electrotécnico está a salvo porque conoce las leyes que rigen la energía que está manipulando, pero si él se descuida un instante, o uno que no conoce la materia intentase hacer lo mismo, correrían un peligro mortal.


73. — Las leyes de la Naturaleza no obedecen al hombre. No conocen ni la virtud ni el pecado. A semejanza de los Cíclopes griegos, de un solo ojo, son gigantes que cumplen con su prefijado propósito, sin inmutarse por el buen o mal uso de su poder. El sabio se sujeta a las leyes de la energía que está empleando y con ello hace que accedan a trabajar para él. Pero en cuanto quebranta las leyes que gobiernan las energías que está controlando, se volverán contra él y lo destruirán sin discriminación ni escrúpulo alguno.


74. — Un ocultista es un experto en la ciencia de la vida. Como mago operativo puede manejar fuerzas de la Naturaleza para la satisfacción de cualquier finalidad que se proponga ¡Pero guay de aquél cuyos fines no estén en armonía con el plan de la Naturaleza! Con sus poderes puede obrar milagros, como los magos de la India; pero sus proezas aparecen como milagros solamente ante aquellos que no conocen como él las leyes relativas a las fuerzas sutiles de la Naturaleza.


75. — El dominio que otorga el conocimiento sobre la ignorancia en los planos espirituales es mucho mayor que el que da la riqueza sobre la pobreza en el plano físico. La riqueza puede ser una bendición o una maldición, lo mismo que el conocimiento, que es riqueza mental. El sabio será siempre superior al ignorante, porque posee una mentalidad capaz de imponer respeto y el ignorante deberá inclinarse ante lo que no comprende.

En todas las épocas, unos pocos han logrado la actualización de los tremendos poderes de la Naturaleza, y de un modo u otro, legítimo o no, se han convertido en detentadores momentáneos del cero serpentino. Alguien puede robar dinero y seguir rico hasta que caiga a disposición de la ley, y así, del mismo modo, un mago negro puede robar una cierta cantidad de poder divino y emplearlo para la satisfacción de sus propios fines hasta que al final, el abuso del poder será causa de su propia destrucción.


76. — Durante la existencia del mundo atlante, y también en nuestra actual civilización, ha habido y hay mentes poderosas pero no virtuosas, y no siempre estas dos palabras son sinónimas. Algunos de esos poderosos seres son hoy semidioses, tan gloriosos como el mismísimo Satanás, pero sus fechorías y falsedades los arrojan al olvido, como astros extraviados en el espacio. Estos dioses demoníacos hacen renacer la magia negra (la perversión del poder) en las mentes de los hombres, y fomentada hoy por el pecado del egoísmo.


77. — El mal nunca cesará de existir hasta que el egoísmo y la codicia sean desechados como factores determinantes de las actitudes de los hombres. Para la mente concreta, es corriente sacrificar lo eterno por lo temporal. El hombre, limitándose al reducido recinto de lo conocido, pierde de vista los efectos de sus acciones en la región ilimitada de lo desconocido. La cortedad de miras es causa de miseria sin fin. La miopía moral desemboca en el vicio, la miopía filosófica en el materialismo, la miopía religiosa en el dogmatismo y la miopía racional en el fanatismo.


78. — Sabio es el que sirve a las finalidades más amplias. Cualquiera sea el costo, aquello que el hombre llama armonía y que la Naturaleza conoce como perfecto ajuste, vale todo cuanto haya que pagar por ella. Una adaptación tal es el establecimiento de relaciones armoniosas entre los planos universales de la Naturaleza y los centros individuales de conciencia en el hombre.


79. — El egoísmo promueve el autointerés y la autosatisfacción. El mundo poco a poco se desvanece y el alma vive cada vez más para el logro de sus propios deseos y, antes de no mucho, el reinado de Mammón se habrá establecido totalmente en esa vida. Esto significa que lo mejor muere y sólo permanece la cáscara externa de la personalidad; que la ardiente aspiración ya no es sentida y que el espíritu inmortal y superior queda encadenado al servicio de un organismo animal, condenado al suplicio del aprisionamiento entre los muros de la perversión.


80. — Vivimos en una época que brilla en todo cuanto al cuerpo se refiere pero calamitosamente ignorante en lo concerniente a lo divino. Cada día el espíritu del mercantilismo se nutre con la sangre de millones de seres, y cada día la lucha y la competencia absorben más la energía y el tiempo del hombre, hasta que la parte mas sutil de su naturaleza sucumbe por falta de atención, y la virtud es considerada un impedimento para el avance del materialismo avasallador. Este punto de vista siniestro es la fuente nutricia de las larvas de la magia negra, la maldición de la raza humana.


81. — La magia negra es una enfermedad. Es un cáncer racial; sus ramificaciones se asemejan a los tentáculos de un pulpo. Infesta por igual al estado y a la iglesia; se introduce en la choza del pobre como falsa esperanza, llevándolo hacia el crimen y la propia aniquilación. Entra también en los salones del opulento como ambiciones y cambia el corazón humano en un órgano creador de planes para la acumulación de riquezas. La magia negra se nutre con el egoísmo, con la codicia, y es tolerada solamente por la hipocresía; es el fruto corriente de esta época mercantilista.


82. — La magia no es una superstición medieval dominada por la ignorancia: es un hecho concreto. Esta época, considerada como iluminada es en realidad una transferencia del énfasis de una función mental a otra; y mientras la arrogancia y el egoísmo sigan arraigados en el alma de los hombres, venderán su alma, como Fausto, para gratificación del yo, o mejor dicho, del no yo. La honestidad es una joya inapreciable y las fuerzas del mal ejercen poca influencia sobre una vida vivida de acuerdo a principios. El hombre, en su ambición, ha de poner primero su alma en venta, para que el Demonio esté en situación de comprarla.


83. — La Naturaleza es un ámbito de entrelazadas energías, y quienes tienen el poder necesario, pueden someterlas a su obediencia para bien o para mal, y la fuerza— que carece de discernimiento entre uno y otro— obedecerá. Pero así como la fuerza tiene sus leyes, también tiene sus sanciones, y el hombre ha de acatar a aquellos o sufrirá las consecuencias e su insensatez.

El mago negro en su exacerbado egoísmo, se cree superior a Dios o a la ley y viola reiteradamente las leyes de la fuerza; pero, tarde o temprano, también como el Doctor Fausto, será destruido por las mismas fuerzas que hasta entonces le servían. (Se dice que el Dr. Fausto existió realmente, en Alemania, al comienzo de la Edad Media. Tenía a su servicio a un espíritu familiar. Cierto día, el Dr. Fausto fue hallado muerto con un puñal en su espalda, y la gente del pueblo creía que su elemental lo había matado).


84. — En nuestro mundo moderno, la magia negra encuentra suelo fértil en los deseos del hombre. Edad tras edad, sus propios deseos lo aniquilan. En su ignorancia, juega con fuego y asombra de que sobre su cabeza se desencadenen tempestades y que la lava y las cenizas volcánicas sepulten sus ciudades, de que la guerra asole sus campos y de que poderosos cataclismos hagan desaparecer continentes y naciones en un día. No obedece a las leyes de las fuerzas ni tampoco reconoce que la ley de causa y efecto lo gobierna todo, y que por ello, día tras día, siembra insensatez y cosecha miserias.


85. — El mago blanco consagra su vida al estudio, a la meditación y al servicio, a fin e conocer las leyes de las fuerzas y dirigirlas hacia objetivos señalados. Se adapta al Plan, integra su divino ritmo sacrificándose a sí mismo y abdicando sus deseos se somete a la voluntad del Infinito, pidiendo tan sólo se le indique cuál es su deber y cómo ser más útil para el mayor número.


86. — Por el contrario, el mago negro se encierra en su creencia de que sabe bien lo que necesita, cuando en realidad sólo sabe lo que desea. Trata de amoldar el Plan a sus propios deseos. Está convencido de que el Universo entero espera que él sobresalga de entre todos sus semejantes, cuando en realidad el Todo Cósmico ignora que existe aparte de su papel de mero átomo que marcha junto a miríadas de otros análogos hacia un fin señalado.


87. — Veamos ahora cómo el mago, con su conocimiento de lo invisible, opera con las fuerzas invisibles de la Naturaleza. En primer lugar, el estudiante debe grabar en su mente el hecho de que el sabio siempre trata de saber qué es lo que la Naturaleza espera de él, mientras que el arrogante siempre sabe y trata de forzarla a actuar al compás de sus propios deseos.


88. — En ninguna parte es más evidente la magia negra como en las modalidades actuales de la religión. Tanto en las antiguas como en las nuevas doctrinas, en lugar de establecer la voluntad del Logos como la ley para los hombres, se enseña al estudiante que hay que peticionar al Infinito y que Él debe obedecer. Nadie puede exigir nada justificadamente que no sea el fruto de su propio trabajo. Sin embargo, son millones los que sirviéndose de la psicología y la metafísica tratan de cosechar donde no han sembrado, creyendo que la posesión de un conocimiento les da superioridad sobre sus semejantes y derecho a esclavizar a quienes son más débiles o menos ilustrados.


89. — Consideremos ahora los cuatro cuerpos del hombre como elementos dentro del proceso mágico y establezcamos netamente la diferencia entre su recta función y la que no lo es.


90. — En primer término estudiemos todos los cuerpos como formando un conjunto. Podemos afirmar que fueron creados para ser auxiliares de su amo, el espíritu, simbolizados por Eva, creada del costado de Adán. Los atributos de estos cuerpos son numerosos, y cada uno tiene sus propios rasgos.

También puede decirse de los cuerpos del hombre lo que de los niños: permítaseles cuando jóvenes hacer sus caprichos y cuando lleguen a adultos no irán a ninguna parte. A nuestra naturaleza no puede permitírsele un crecimiento caprichoso, así como a los niños no se les permite la frecuentación promiscua en su medio ambiente si se quiere esperar algo de ellos; nuestra na turaleza debe ser entrenada y debe existir un claro discernimiento de quién es el amo y quién el servidor.


91. — Un seudo filósofo permite a su mente vagar de aquí para allá creando una multitud de abominables y absurdos entrelazamientos de vacuos pensamientos. Se enreda a sí mismo, y a los demás, en argumentaciones, disensiones e inacabables series de auto-contradicciones. Trata de resolver la situación económica, de crear nuevas religiones, sin estudiar las viejas, siendo su principal función en la vida el estar siempre destruyendo algo. Es como algunos escritores de la literatura medieval que se empeñaban en hacer ver que otros autores mentían.


92. — Su mente, que debería servir para aclarar los hechos de la vida, no hace sino complicarlos y sólo la emplea como un medio para dar satisfacción a sus sentidos y excitación a sus nervios. Su sistema emocional es un conglomerado de apetitos y caprichos. Toma la ambición por aspiración, la cobardía por prudencia, la codicia por economía y la lujuria por amor. Podemos ver así, que la conciencia, en todo este encadenamiento de cuerpos, en lugar de aclararse mediante ellos, queda cada vez más desesperadamente enredada en ellos.

Podemos decir, a modo de definición, que la magia blanca es el servicio a lo real, la consagración de la vida a la protección y desarrollo de lo real. Es el empleo de las fuerzas de la Naturaleza para el bien de todos. La magia negra es la utilización de la sabiduría y el poder que implica, para la satisfacción de la sensación, la ambición, los deseos, la codicia y de toda esa mezcla confusa de funciones que es lo que llamemos personalidad. Su resultado inevitable es el aniquilamiento de toda la estructura física y espiritual.


93. — El mago blanco procura lograr control sobre sí mismo; el mago negro trata de obtenerlo sobre los demás. El hombre posee cuatro centros de conciencia, cuatro puntos de partida concretos para consagrarse a la conquista de la realidad: su mente, su corazón, su vitalidad y su cuerpo físico. Un hombre podría ser obligado a servir a otro si éste pudiera lograr, temporaria o permanentemente, dominio sobre alguno de esos cuatro centros. El dominar el cuerpo físico de otro es convertirlo en esclavo.

El ejercer dominio sobre su cuerpo vital es robarle su vitalidad como en el vampirismo, en el que un individuo extrae la esencia vital de otro. Un ejemplo común es el que ofrecen los jóvenes que conviven con ancianos. La radiante energía de los niños es compartida por los ancianos, y como consecuencia, los niños son nerviosos y raramente fuertes. Otro ejemplo del control del sistema vital es el caso de la mediumnidad, en el que espíritus desencarnados extraen el ectoplasma del bazo del médium para conseguir materializarse, lo cual se traduce en agotamiento, tanto físico como nervioso, del médium, porque ha entregado su propia vitalidad como vehículo para el agente externo.


94. — El cuerpo astral es dominado mediante los excesos emocionales, tales como el frenesí religioso, el dolor, el temor o el odio. Cuando alguien se da cuenta de que puede influir sobre otros cuando su razonamiento está obstaculizado por un exceso emocional, y si además procura despertar esos excesos con la finalidad de dominar a otros, esa mente instigadora es un mago negro. El irradiar hacia otros amor, odio o sentimientos similares, para despertar en ellos emociones análogas con fines egoístas o personales, tambié n es magia negra.


95. — La magia negra mental es mucho más compleja, porque incluye prácticamente todo: prosperidad, metafísica, autosugestión, sugestión mental, procedimientos ocultos, influencia sobre el medio ambiente, abuso del hipnotismo mesmerismo, culto de la personalidad y otras modalidades demasiado numerosas para seguir enumerándolas.

De un modo u otro, incluyo prácticamente toda clase de deshonestidades religiosas y económicas; de hecho, abarca todos los procedimientos que una persona emplea sobre otra para engrandecimiento del más fuerte. Abarca todas las formas de lograr superioridad sobre otros, ajenas al mérito personal, pues quienes puede hacer las cosas mejor que lo s demás no necesitan de la magia negra para sobresalir Así, como perversión de esta idea, tenemos la psicología en el arte de vender, etc. Los procedimientos ejercitados actúan admirablemente bien, pero acarrean infortunio incesante a quienes han acudido a ellos.


96. — Quienes emplean esos falsos sistemas, en su mayoría tratan de justificarse a sí mismos en base a dos argumentos inconsistentes: 1) que Dios destinó al hombre para conseguir los antojos de su mezquino intelecto; 2) que el hombre sabe lo que quiere. Ambas son falsas premisas, pues el hombre no ha sido creado por Dios para que sea rico, inteligente, sano, gracioso, bien educado o para conseguir un matrimonio feliz. Tampoco significa esto que el Señor tenga objeciones para alguna o todas esas situaciones, sino que simplemente significa que si el hombre desea esas cosas, habrá de seguir ganándose el pan con el sudor de su frente, como se le ordenó a Adán, y no con el sudor de la frente de otros.


97. — El aura espiritual del hombre es su hogar, su recinto feudal, y aún cuando sea exilado de su casa, de su mundo, ése es su santuario. Nadie , ni para bien ni para mal, tiene el derecho de entrar en él que no sea por la puerta de entrada, así como nadie tiene derecho a entrar en la casa de nadie por la ventana de la cocina. La puerta de entrada del santuario es, en este caso, el mundo físico, porque en él todos tienen el privilegio de poder ver a su adversario, y en este mundo todos tienen la oportunidad de poder luchar contra aquellas cosas que no desean; en él, nuestros semejantes tienen ocasión de poder rechazar o de aceptar nuestros ofrecimientos, según sean sus deseos.

Pueden permitirnos entrar o mantenernos fuera de su santuario, según les sea conveniente, pues, al menos, hay alguna igualdad. Los hombres pueden decir “sí” o “no” según sus impulsos morales, y pueden gozar del privilegio de defender con su vida su integridad.


98. — Uno puede dirigirse a un amigo y decirle: “deseo que no sigas fumando, no debes seguir haciéndolo”, pero a lo que uno no tiene derecho, independientemente de cuán virtuosos o altruistas puedan ser nuestros deseos, es a introducirse subrepticiamente en su cerebro e implantar allí una idea que él no pueda combatir porque ignora que ha sido puesta allí. Quien así proceda, asume la responsabilidad de la vida a la que ha apartado de su curso natural.


99. — Los mismos Maestros, nuestros Hermanos Mayores, jamás penetran en el santuario del hombre a menos que sean invitados, pues ellos respetan el derecho de todo ser a vivir su propia vida. Si un ocultista se quebrase ambas piernas y pidiese de alguna manera que un experto sanador acudiese a curarle la pierna izquierda, este así lo haría y se volvería, aún sabiendo que la otra también está quebrada, y no la tocaría, porque sólo ha sido autorizado a actuar sobre una sola pierna.


100. — La sabiduría no se da al hombre hasta que no la busca empeñosamente, pues en la Naturaleza le es acordada a toda criatura la posibilidad de poder desarrollar su propio destino y ser cuidado y protegido por aquellas inteligencias allí ubicadas a tal propósito. Aquellos de entre quienes nos rodean que tratan de interferir en la vida de otros, están desdeñando la ley del desarrollo individual, siempre perjudican y nunca hacen bien.



DIAGRAMA DEMOSTRATIVO DEL ASCENSO
DE LA CONCIENCIA A TRAVES DE LOS CUERPOS INFERIORES

101. — Una vez, un anciano sabio chino expresó sus deseos de viajar hasta una lejana ciudad, y envió un mensajero para que comunicara a la buena gente que iba a darle albergue que le prepararan únicamente arroz para su comida; pero cuando llegó encontró una mesa llena de abundantes y variados platos, porque esa familia sintió que así era como debía honrar su presencia. El filósofo reprobó esto y dijo:


“Pedí arroz y me habéis servido maíz; pedí arroz y me habéis servido carne; pedí arroz y me habéis servido dulces; y en medio de todo esto no habéis servido arroz”. Observando que la familia se sintió herida por esas palabras, prosiguió:
“He vivido muchísimos años y después de haber estudiado cuidadosamente este cuerpo que Dios me ha dado, he llegado a la conclusión que puede vivir noblemente alimentado con arroz; es con sabiduría que ordené mi arroz y es con ignorancia que vosotros me habéis insultado ofreciéndome otros alimentos.


Vosotros me tenéis por un gran filósofo, sostenéis que soy más sabio que todos los demás y sin embargo no me consideráis lo suficientemente sabio como para poder disponer de mi propia comida”. Del mismo modo, cuando un hermano nuestro nos pide arroz, no tenemos derecho a ofrecerle carne por el hecho de que nosotros pensemos que eso es lo que se le debe dar. No importa que la carne sea física o espiritual y que el arroz sea real o simbólico.


102. — Ningún enfermo recuperará su salud por el mero hecho de quejarse; deberá asimilar la lección implícita en la enfermedad que él mismo se ha acarreado.
Simplemente afirmar de palabra la salud es una tontería. Lo adecuado y sabio es investigar las causas que lo afligen, contrarrestarlas y recuperar la salud. Y mejor filosofía aún es ser moderado, sabio y cuidadoso para no caer enfermo. Es magia negra —y de la peor especie— cualquier clase de interferencia en la independencia individual y mental de cualquier ser humano. Si este individuo es peligroso para la sociedad, podrá llegar a ser necesario encarcelarlo, para bien de la comunidad, pero esto en nada interferirá el funcionamiento consciente de su mente.


103. — Si un hecho demuestra a alguien el error de los medios que empleó, bien estará; pero cualquiera que sea el resultado de lo emprendido, tal individuo ha permanecido como rector de su propio destino y capitán de su alma, y por lo menos ha vivido su propia vida y elegido el modo de morir; habrá razonado bien y habrá fracasado; ha desdeñado recomendaciones y ruegos, y todos han hecho lo humanamente posible.

Que nadie irrumpa en el santuario del espíritu, ni aún en el del alma criminal, porque el espíritu es una parte de Dios, dotado con el inalienable poder de elección; y la venganza del Creador caerá sobre quien intente así penetrar furtivamente y obscurecer la chispa divina contra su propia voluntad. Muchos son los que han causado estragos en las leyes de la Naturaleza al no permitir a otros seres humanos cumplir su propio destino.


104. — Nunca podremos decir por qué las almas encarnan siguiendo un destino de pobreza o riqueza, por qué algunas crecen fuertes y sobreviven y otras sucumben; pero lo que sí podemos afirmar es que la ley de Karma rige todas esas cosas, la cual ubica a cada vida en el lugar preciso para mejor aprender la lección que la hará crecer. Algunas deben aprender en el dolor y la enfermedad; otras en la alegría y el gozo; algunas han de aprender a ser exaltadas, otras a humillarse; pero todas están aquí para salvar sus almas con el sudor de su frente, a amasar el pan de su propia existencia, aunque tengan que hacerlo con su propia sangre.


105. — ¿Quién habrá de ser tan miope como para osar decretar la salud para el enfermo o la enfermedad para el sano? ¿Quién se atrevería a establecer: éste debe ser pobre y aquél rico? ¿Conocería las razones para ello? ¿Conocería las virtudes y vicios que, desde el pasado, son las causas determinantes de su condición actual? ¿Conocería las razones de ser de las condiciones ambientes en que ahora se halla o los impulsos que lo han conducido a su estado presente? Si así no fuere, deberá guardar silencio.


106. — No queremos decir con esto que el mundo sea inmisericorde e incapaz de auxilio; lo que sí decimos es que la ayuda debe ser simplemente dada y no forzadamente impuesta a nadie. Se quiere significar que cada cual debe servir, ayudar y amar a los demás sin tratar jamás de obtener por ello ventajas de nadie ni de la Naturaleza.


107. — ¿Qué derecho tiene nadie a creer que el hombre ha venido a este mundo para ser feliz? En las “Mil y una Noches” está escrito que la “felicidad debe ganarse”.

Nacemos con ciertos derechos divinos de nacimiento: una mente, un corazón, dos manos y dos pies. Si alguno de ellos falta en el momento de nuestro advenimiento, tendremos alguna otra función proporcionalmente más desarrollada para reemplazarla. Es con esas herramientas que ha de seguirse el esfuerzo tras la felicidad, pero no tenemos ningún derecho a imaginar siquiera que ella nos haya de ser prestada o dada. Venimos aquí para adquirir experiencia, como un niño que va a la escuela; podremos tener éxito en nuestros estudios o deberemos seguir cursándolos durante toda nuestra vida.

El sabio es feliz cumpliendo su deber; cuando queremos imponer al universo que sane al enfermo o que enriquezca al pobre no sabemos lo que hacemos, porque en nuestro celo ignorante podemos causar un daño irreparable a quienes amamos, como los padres que no pueden rehusar a sus hijos las golosinas que desean; gratificando sus deseos hacemos peligrar su vida y su capacidad futura.


108. — Colaboremos para que todos se adapten a las cosas tal como ellas son, ayudándoles a construirse un más noble destino, no tratando de darles algo o forzarlos a lo desconocido, sino ayudando a desarrollar aquellas facultades que los harán merecedores de las cosas que desean y de aquella paz que todos ansían.

Cuando roguemos al Padre Infinito que nos conceda aquellos beneficios de que carecemos o que enderece los tortuosos caminos por los que andamos, agreguemos siempre a nuestra larga lista de deseos, esta afirmación: Señor, que estos deseos me sean concedidos si es que han de ser lo mejor para mí, si no, que se haga tu voluntad y no la mía”. Subordinemos siempre el logro de nuestros deseos personales, con gran deferencia, a la Voluntad Divina, que es la única que obra con perfecta exactitud. Y ello servirá de garantía a nuestra marcha, y esta humildad nos salvará del gigantesco adversario del orgullo que nos susurra al oído que somos más grandes que lo Infinito.

Como dijo Milton: seremos expulsados del cielo cada vez que tratemos de sentirnos superiores al Poder que crea todas las cosas.


109. — Todos queremos lo mejor de la vida; todos queremos estar rodeados de amigos, pero no esperemos obtener nada de eso a menos que por nuestra vida nos hayamos hecho merecedores a ser honrados, respetados y admirados. La lucha, en medio de nuestra moderna ética competitiva, es muy dura, pero ofrece un premio al vencedor por mantenerse firme en ella. El ambiente que ofrecen las actuales condiciones sociales fue creado por cualidades y temperamentos humanos, y el hombre se ubica en medio de eso para aprender a adaptarse a sus complicaciones e incertidumbres. La victoria consiste en el control que obtiene sobre sí mismo, sobre su propio punto de vista, su temperamento y sus hábitos.


110. — El hombre ha creído que la felicidad consiste en dominar a los demás. A través de edades, ha luchado ya por imitar ya por dominar a los otros, en lugar de lograr autodominio y desarrollar su individualidad, que es la que lo diferencia de los otros seres y la que le da la posibilidad de superarlos en algo. Cuando el hombre cambia su vida diaria de servicio por atajos mentales y trata de justificar sus vicios en lugar de dominarlos, es que ya está cayendo bajo el dominio de la magia negra, sutil poder que nutre lo peor de él. La gente siempre trata de esquivar las dificultades en lugar de superarlas. El resultado siempre será fatal, porque el problema evadido será constantemente un problema ingobernable.


111. — En el diagrama I vemos los cuerpos áuricos del individuo; en el centro está el cuerpo físico, el núcleo material denso; encima y en torno de éste se irradian líneas de fuerza, a las que denominamos cuerpos sutiles. Estos cuerpos sutiles requieren dominio, siendo causa constante de esclavitud, descansando la responsabilidad de los mismos sobre los hombros del que los posee. Rodeando esta silueta negra del cuerpo físico sigue la “armadura de enfermedad”, llamada aura vital, representada por un área cuadriculada debido al entrecruzamiento e interpenetración de los dos éteres superiores con los dos éteres inferiores.


Bajo condiciones normales, este cuerpo etérico o vital se irradia a través de los poros de la piel en forma análoga a un forro de fina piel que se extiende varias pulgadas hacia afuera del cuerpo físico. El ocultismo enseña que los gérmenes son más astrales y suprafísicos que físicos; mientras el aura vital irradie desde el cuerpo, protege al hombre de malas influencias y fuerzas negativas de los mundos físico y etérico.

Si decae, se debilita o su fuerza vital disminuye, esta aura vital pierde su poder y ello permite a miles de influencias externas abatir su fuerza y su valor; resultando de ello que penetran los elementos de la enfermedad y el resultado a menudo es fatal.


112. — Externamente al vital, sigue el cuerpo astral, de conformación ovoidea, cuyo centro de gravedad es el hígado y con su extremo más ancho rodeando las áreas de máxima sensación. Es de color siempre cambiante, y a través de él desfilan incesantes sombras e imágenes que expresan el conjunto de emociones y sentimientos del hombre. Es glorioso, radiante, opalino, sin aparecer dos veces seguidas igual a sí mismo. Más al exterior aún sigue el cuerpo mental, tal como aparecería en un Adepto altamente desarrollado, como un gran vehículo de forma ovoidal con su parte más ancha hacia arriba, cubriendo el área de máxima inteligencia. Es el azulado de la nebulosa obscura de que se habló en párrafo 61.


Estos cuerpos son visibles al clarividente, y también físicamente con las pantallas de Killner, como globos de luz que se interpenetran y que constituyen los cuerpos fundamentales que están más allá del movimiento de la emoción y de la realidad expresada por la envoltura física.


113. — En un punto entre las cejas, en la frente, se localiza la conciencia humana, en el lugar sagrado de Su tabernáculo, entronizada entre los globos que forman Sus cuerpos. El hombre con sus acciones, desarrolla gradualmente sus posibilidades latentes en el cuerpo físico. Mediante la preservación de su energía, desarrolla progresivamente los centros de fuerza de la conciencia vital, lo cual sólo se alcanza con un vivir inteligente, porque la vitalidad se extrae de la atmósfera, de los rayos del sol, de nuestro alimento ordinario y de otras fuentes.


Después de una gradual purificación y regeneración de sus emociones y sentimientos — control de sus cuerpos ardientes, con sus explosiones y excesos— el hombre alcanza poco a poco las alturas vibratorias del cuerpo astral y desarrolla sus posibilidades latentes, redimiendo así su alma animal. Con sus pensamientos, ideales y aspiraciones, auxiliado por las facultades gemelas de lógica y razón, el hombre conquista paulatinamente el control de aquel brillante vértice mental que habrá de ponerlo en armonía con la mente divina del Dios solar.


114. — El ocultista llega a conocer que los llamados planos de la Naturaleza son los cuerpos del Hombre Solar, y que cada uno de esos cuerpos se corresponde con cada uno de los vehículos sutiles, aunque más groseros, del hombre mismo. Esta armonización de su cuerpo mental con el plano mental de la Naturaleza lo unifica con la mente de Dios, y todos los demás cuerpos siguen análogo proceso.


115. — Cada pensamiento, cada emoción y cada acción, tiene valor, acercando día a día, la liberación individual. Toda fuerza o peculiaridad que detenga o retrase este proceso, es perjudicial para el hombre, y todo aquél que conscientemente busca su mejoramiento en detrimento de sus semejantes, no es apto para la vida, si bien éste es el aspecto saliente de la ética de nuestros tiempos.


Si el hombre aprendiese solamente a ser honesto, dándose cuenta de que el universo es honesto, y que somos recompensados de acuerdo a nuestros motivos o intenciones tanto como por nuestras acciones, libraríamos al mundo de muchas cosas indeseables.


116. — La magia negra acude a la mente masiva, a los principios de la civilización, ofrece algo por nada, y en tanto exista concupiscencia en el corazón del hombre, ello será una amenaza para la honestidad y la integridad de la raza. Si el estudiante de ocultismo solamente recordara que la honestidad es el enemigo mortal de la magia negra, y que ella no puede aterrorizar a quienes son sinceros para consigo mismos, y sinceros en el cumplimiento de las Reglas de Oro, podría proteger su propia alma y la de aquellos que ama, de sus insidiosos y antinaturales influjos.



FIN DE LA TERCERA INSTRUCCIÓN

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Magia (I parte)

Magia temario:

LOS HIJOS DE LA FALSA TINIEBLA


1.Desde hace mucho tiempo el hombre ha estado cometiendo el error de llamar MAGIA NEGRA a la perversión del poder oculto. Ésta es una aceptación inadecuada de la palabra NEGRA, porque negro no significa necesariamente perverso. El negro es el incoloro fundamento de las cosas; es la fuente de todo ser y representa el cuerpo de la Inteligencia Absoluta.

Toda conciencia y toda luz han surgido de la oscuridad del caos, y la Noche Cósmica —con su tenebroso Pralaya— es el Padre-Madre de la Creación. Las negras tinieblas encubren el trabajo del Infinito, y pese a toda luz que pueda existir en el alma humana, ésta siempre se encontrará rodeada por oscuridad, por las hirvientes sustancias del caos. Toda manifestación es una concreción de las tinieblas, y una inmensurable posibilidad.


DIAGRAMA I

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2. — Los HIJOS DEL OBSCURO ORIGEN, que elaboran en las tinieblas de esta sustancia, moldeándola en miríadas de formas invisibles e incalculables, no son perversos. Son los hijos de Saturno (Satán), el Padre Negro quien, como la negrura del caos mismo, terminará devorando a sus propias obras, y, al hacerlo, las vuelve a la vida sustrayéndolas de esa muerte que los hombres llaman creación.

Todos provenimos de ese negro abismo y no tenemos derecho a considerarlo malo; es el padre de dioses y de hombres, siempre envuelto en los inescrutables mantos de su propio misterio. El hombre debe extraer la piedra de su propia alma de esa abismal negrura —insondable cofre de los tesoros de la Naturaleza— del mismo modo que el minero arranca el diamante de entre el negro carbón que lo envuelve.


3. — Los obscuros SEÑORES DE SATURNO son los constructores de la aurora de la primera luz después de la tiniebla, y de la fricción de sus esfuerzos surgieron las primeras rutilantes chispas de embrionaria conciencia. Son los Nacidos de la Mente, y son los Brahmines de nuestra cadena de Globos, surgidos del cerebro y de la boca de Brahma. Su tronco está hecho de substancias y elementos químicos de la materia sólida.



DIAGRAMA II

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EL HOMBRE MACROCÓSMICO



Los Cuatro Nacimientos desde el Cuerpo de Brahma Son las emanaciones satánicas, los espíritus de la fría tiniebla.


4. — En el diagrama II se indican los cuatro nacimientos que han tenido lugar desde el cuerpo de Brahma (BrAUM), la Tiniebla Desconocida, la x del Ser.


5. — Hay una falsa tiniebla y una tiniebla verdadera. La verdadera tiniebla es la matriz de la luz; la falsa oscuridad es la perversión de la Luz que se irradia desde la verdadera oscuridad. La oscuridad natural es el principio básico de todas las cosas, mientras que la falsa es el resultado de la degradación del poder de los ángeles de Satán.

6. — El demonio, el arquetipo del abuso, no es un hijo de Saturno sino un hijo del hombre y de la falsa oscuridad de la Tierra. E1 hombre es la encarnación del germen de inteligencia mental, y la magia negra sólo es posible para gente inteligente.


7.El Espíritu Absoluto, despojado de todas las envolturas de los vehículos no compuestos, sin forma, es verdadera Oscuridad, el fundamento adimensional de todo cuanto es, ha sido y será, y el velo final tras del cual ha de ocultarse toda la creación.


8. — La falsa oscuridad es Cristalización Absoluta y constituye el extremo incoloro inferior del espectro, en oposición al colorido extremo superior del espectro de vibraciones. Ambos extremos, en última instancia, son absorbidos en la oscuridad: uno en la oscuridad del espíritu y el otro en la oscuridad de la materia.


9. — La vida palpita en la oscuridad y se extingue en la luz, muriendo verdaderamente viene a la vida, porque la vida, tal como la conocemos, es pura muerte.


10. — La oscuridad natural es posibilidad latente; la falsa oscuridad es oportunidad degradada.



La Filosofía de la Oportunidad


11. — Si las varias formas de la oportunidad no existiesen, no habría perversión del poder. Un antiguo proverbio dice: “La ocasión hace al ladrón”. La oportunidad es la eterna tentación, sin tentación no habría pecadores. Por eso, cuando los poderes superiores le ofrecen al hombre una oportunidad, también le están ofreciendo pecado y muerte; quien le trae luz le trae falsa oscuridad. Luz y sombra son inseparables; la sombra de la luz es la falsa oscuridad, porque la creación de la primera acarrea la segunda.

Para liberarse de la tentación el hombre deberá liberarse de la razón; para liberarse de la oscuridad deberá renunciar a la luz; tendrá que renunciar a los opuestos, pues si acepta uno, necesariamente debe aceptar el otro.


12.La Tentación es el precio que el género humano paga por la inteligencia; por eso es que la Serpiente de la Sabiduría es también la Eterna Tentadora. Cuando el hombre aprende con su creciente comprensión de los poderes de la Naturaleza y principalmente de sus propios poderes, con el aumento de su conocimiento se acrecienta su responsabilidad. Si el hombre actual conociese los poderes divinos aún dormidos en su interior, se convertiría en la criatura más peligrosa del universo, tanto para sus semejantes como para él mismo.

El alma debe crecer paralelamente al conocimiento que adquiere; de no ser así, los organismos se destruirán entre sí. La acción y la reacción han de fortalecer al carácter para que la voluntad así ganada pueda siempre someter a los deseos. En caso contrario, si el deseo impera, sea cual fuere el nivel alcanzado por el individuo en el Sendero, se convertirá en un mago negro.


13. — En su estado actual, el hombre carece de libre voluntad, y lo único que posee es cierta capacidad de elección entre los acontecimientos que se verifican dentro de un limitado campo de experiencia, y que llegan a su comprensión a través de su creciente conciencia. Estos acontecimientos se han diferenciado por sus organismos en desarrollo desde el oscuro PRIMUMHYLE o verdadera oscuridad. Cuanto más grande es su crecimiento, más vasto es el campo de sus elecciones y mayor su independencia. Porqué, * ha sido el eterno interrogante en la Naturaleza, y la letra Y es su equivalente fonético, porque ella conforma la honda que arrojó la blanca piedra contra la frente de Goliat. Aquella representa la falsa oscuridad, mientras que la piedra simboliza la verdadera iluminación.


14. — En Egipto, el punto en que convergen los dos brazos de la Y era llamado el punto de la bifurcación de los caminos. El aspirante siempre se encuentra en el lugar en que concurren los tres brazos de la Y, llevando en sus manos las escalas del discernimiento. En tanto valore con equidad, con los ojos vendados como la justicia, sus juicios serán justos; pero desgraciado de aquél que se quita la venda porque los dos ojos al descubierto darán origen al bien y al mal.


15. — El diagrama III muestra la Y de la elección pasando a través de las cuatro creaciones de Brahma. La línea que atraviesa los círculos indica el sendero de la evolución a través de aquellos reinos de la naturaleza en los que no hay uso de razón consciente y, por lo tanto, en los que no se contrarían las leyes de Dios. El pequeño círculo al cual concurren las tres líneas señala la situación actual del ego del hombre que mora en la mente de Brahma.

A partir de él se bifurca el sendero y el hombre habrá de elegir su camino, en lugar de seguir dependiendo de la naturaleza. Ha alcanzado, en espíritu y en verdad, el punto en que los platillos de Libra fueron insertados en la escisión que dividió en dos al signo Escorpio-Virgo, y con lo cual quedó dividido el sendero de desarrollo.

“Why” en inglés. La explicación que sigue se basa en la consonante y final de dicho vocablo sajón. (N. del T.)/



DIAGRAMA III

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EL SENDERO DEL DESARROLLO HUMANO Y LA SEPARACION DE LOS CAMINOS


16. — Durante la primera mitad de este cuarto Globo, los Grandes Seres se acercaron al hombre para fortalecerlo a causa de su elección y darle las enseñanzas básicas mediante las cuales aprendería a redimir su alma. En la actualidad consideramos a esos semidioses como seres mitológicos, pero fueron en realidad quienes colaboraron en la creación del género humano, sembrando en los hombres la simiente del discernimiento que es, en definitiva, el redentor de la razón humana.

17. — Aquellos que siguieron el sendero de la derecha entraron en alguno de los siete rayos que conducen a la inmortalidad, mientras que aquellos que eligieron el de la izquierda ingresaron en el rayo que lleva a la cristalización final. Ambos desembocan en la oscuridad. Uno en la oscuridad inmortal de la unión divina; el otro en la mortal oscuridad de la aniquilación divina. El diagrama IV podrá, tal vez, hacer más claro este punto:


DIAGRAMA IV

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EL PODER DE ELECCION

El mayor don de Dios al Hombre y causa de todo sufrimiento: La esperanza de Inmortalidad.

El Fruto de la Magia Negra: El Sendero de la Izquierda


Aquellos que adoptaron este camino (N° 1) han aceptado el que sus espíritus inmortales deban estar sometidos a sus cuerpos inferiores, incrustándose en una materialidad cada vez más densa y enredando más y más su conciencia en la materia. Si se persiste en esa práctica, el espíritu no podrá desembarazarse de la materia de los mundos inferiores, en los que habrán de permanecer atados hasta la disolución del universo cuando la noche de Brahma sobrevenga, cuando la chispa divina sea arrojada a las tinieblas del infinito a través de los anillos de Saturno.

Siguiendo este sendero el ego llega a las tinieblas, pero ellas serán las tinieblas de la tumba y de la inconsciencia, alcanzadas después de un trayecto de perversión y negación. Su recompensa es la muerte negra, la pérdida del alma.


Tales egos vagan en lo ignoto sin esperanza, razón ni comprensión, mientras los engranajes del Caos van disolviendo los cuerpos de que no supieron hacer uso adecuado.



El Fruto de la Magia Blanca: El Sendero de la Derecha


Hollando este sendero (N° 3) el espíritu se identifica con aquellos que aspiran a liberar la divina esencia de sus cuerpos y convertir a éstos en servidores en lugar de amos. La conciencia se desembaraza de la materia con movimiento espiral, actuando en medios cada vez más sutiles, hasta lograr librarse totalmente de la forma y alcanzar conscientemente la resurrección. Adquiere así el poder de modelar la materia en cualesquiera formas que sean necesarias para su trabajo.


Atraviesa el mundo del espíritu y penetra en lo que el hombre sólo puede conocer como tinieblas. La luz es una emanación-forma, y cuando penetramos en la divina Presencia, penetramos en la Omnipotente Tiniebla. Es la divina Sombra, sobre la cual tenemos perfecto dominio y que contiene en sí misma todas las cosas en latente potencialidad. Nos hermanamos con la obscura causa, la matriz de la luz, y nos convertimos en arquitectos del esquema cósmico.



El Sendero N° 2

Representa la Línea No-Se-Pasa, el inexistente ecuador espiritual que separa los polos, la divisoria, de los senderos blanco y negro, análogo a la mística línea que separa el día de la noche. En este sendero, el espíritu desconoce la oportunidad, desecha la razón y de esta manera cae bajo la ley y el misterio de:


La Mecánica de la Oportunidad

18. — A toda acción sobreviene de inmediato la actuación de la ley de reacción, a la que los antiguos sabios llamaron ley de karma, que es el factor que emplea la Naturaleza para la creación del alma. Desechar o desconocer la oportunidad, caer bajo la ley de indiferencia o inercia, acarrea hambre al alma. Quienes han ignorado la experiencia son los llamados “criaturas sin alma” y ocupan el mismo rango de aquellos reinos que, como el de los ángeles, carecen de inteligencia individual.


La ley de reacción de inmediato va incorporando en los organismos los resultados de los esfuerzos realizados, transmutando poco a poco toda la cadena de vehículos en bien fundados símbolos o imágenes del Sendero elegido por la conciencia. Como polos opuestos creciendo dentro del ser, así los átomos de opuestas sustancias van acumulándose progresiva o forzadamente, o bien disipados, por falta de cohesión. La lucha de estas opuestas cualidades en los múltiples organismos vivos constituye el principal fundamento de la gran batalla hindú de Kurukshetra o del Armagedón de la teología cristiana.

Mediante este proceso sutil, el estudiante que sigue el sendero blanco poco a poco hace morir de inanición o transmuta la fuerza del rayo negro en sí mismo, es decir, que es capaz de mantenerse firme en el conflicto que primeramente habrá de tener lugar en el interior de sus propios vehículos. Por el contrario, el estudiante que sigue el sendero negro, elimina o destruye poco a poco sus más finos principios internos hasta convertirse en un verdadero demonio encarnado, y una vez destruida su conciencia, hará el mal por el placer de hacerlo.



Definiciones de la Magia

Magia es el arte de operar con las fuerzas invisibles de la Naturaleza.
Mago es aquél capaz de prestidigitar los cuatro elementos de los cuerpos.
Mago es aquél capaz de moldear conscientemente las substancias de tres y medio mundos de sustancia material.

19. — Mago blanco es aquél que labora a fin de ganarse la confianza, ante los poderes que son, y probar, con la pureza de su vida y la sinceridad de sus motivos, que se le puede confiar el gran arcano (la vara del Mago).
Mago negro es aquél que busca obtener dominio sobre los poderes espirituales más por la fuerza que por merecimientos. En otras palabras: es aquél que trata de tomar por asalto los portales del cielo, que anda tras el poder espiritual y el dominio oculto con intenciones inconfesadas.

La divisa del mago negro es: “el poder es el derecho” (supervivencia del más apto).
La divisa del mago blanco es: “el derecho es el poder” (supervivencia de todos).


Magia gris es la perversión inconsciente o subconsciente del poder.
Magia amarilla es el fracaso en el aprendizaje de cómo prevenir la perversión del poder.
Magia negra es el uso de los poderes espirituales para satisfacer inclinaciones animales o egoístas.
Magia blanca es el uso correcto, objetivo y consciente de los poderes espirituales.

20. — Todos los hombres pertenecen a alguna de estas cuatro clases de magia, y es importante que cada cual se analice a sí mismo y trate de ver en cual de ellas está. Nada hay en el universo más sutil que las fuerzas de la falsa oscuridad.


Constantemente debemos examinar y vigilar nuestra vida diaria, porque nunca nadie está en lugar seguro. Cuanto mayor sean el poder y la luz de que se dispone, mayores serán las tentaciones para abusar de ellos o de emplearlos con fines egoístas. También ha de saberse que cuanto mayor sea el conocimiento, tanto más grande es el castigo por abusar de él. El pecado que es perdonable en el niño es imperdonable en el hombre.


Motivos


21. — La finalidad que se proponga es la clave para el problema de la magia. Aun el más grande de los magos blancos podría transformarse en un degenerado si sus motivos, por un solo instante, fuesen indignos. El mago blanco está al servicio de la humanidad; el mago negro sólo aspira a servirse a sí mismo.

22. — La magia negra del pasado —la oscuridad que fue la causa de la inmersión de la Atlántida, cuando el hombre esclavizó a los demonios de los elementos y los obligó a cumplir sus mandatos— todavía perdura. La magia negra de la Edad Media, con sus hechicerías y orgías no ha muerto; tan sólo su forma ha variado, como cambian otras formas en la Naturaleza.

Ha encarnado en nuestra época con toda su furia y todo su poder, y está carcomiendo, como ayer, el corazón mismo de nuestra civilización, y si continúa así terminará por derrumbar y aniquilar nuestra raza. Bajo una apariencia externa de justicia se disfraza de enviado del Altísimo, y tras el manto de palabras promisorias acecha constantemente la amenaza del demonio cabrío de Mendes. En sus falsas sombras ocúltanse las furias del infierno y los vampiros del plano astral.

23. — Como el mago negro no tiene medios legítimos para mantener su poderío, no habiendo pasado por la escuela del perfeccionamiento, vaga errante por la tierra como los primitivos hombres lobos, vampirizando a la humanidad a fin de conseguir la vitalidad que necesitan para seguir actuando.

24. — Todos cuantos no se han afirmado conscientemente en el sendero de la derecha son víctimas posibles de esos monstruos de iniquidad; todos cuantos no estén conscientemente en el sendero blanco y firmemente establecidos en el camino de la verdad y de la sinceridad están permanentemente bajo las amenazas de esas arpías que se mantienen al margen del curso de la evolución como espectadores desalmados.

Tienen el poder de invocar a los demonios que les sirven de instrumento, en tanto que la imparcial ley natural es constantemente violada a fin de poder ellos perpetuarse.

En sus manos, el poder de la luz se convierte en cetro de muerte, pues muchos que esgrimen poderes espirituales tienen yerto el corazón. Sus mentes son muladares de iniquidad y sus almas hace tiempo que se han extraviado. Están condenados hasta la próxima oleada de vida, pues en ésta han anulado dentro de ellos mismos todo germen de bien. Sin embargo, luchan desesperadamente, apegándose a la vida a todo precio, al darse perfecta cuenta de que la eternidad nada les reserva.


Que la Gracia de Dios quede con ellos!



DIAGRAMA V

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Espíritu en materia invertida y materia en espíritu invertido.
La bestia es Dios profanado.




Fin de la primera instrucción


Chelas

 

A pesar de la gran cantidad de artículos aparecidos en esta revista referentes al tema de los Chelas, parece que aun subsiste una plétora de concepciones erróneas y puntos de vista falsos. ¿Qué son los Chelas y cuáles son sus poderes? ¿Tienen limitaciones y en qué particular se distinguen de las personas que no son Chelas? ¿Deberíamos tomar, cada palabra proferida por un Chela, como una verdad sacrosanta?


Estas preguntas son el fruto de las concepciones tan absurdas que, por un cierto lapso, las personas han tenido acerca de los Chelas y cuando se percataron de que estas ideas debían ser cambiadas, en varios casos la reacción ha sido muy violenta.

La palabra “Chela” significa, simplemente: un discípulo; sin embargo, en la literatura teosófica se ha cristalizado y en muchas mentes tiene tantos sentidos distintos como los que tiene la palabra “Dios.”


Según el punto de vista exagerado de algunos: cuando un ser humano es un Chela, se le coloca, de pronto, en un plano en que, toda palabra que pueda desafortunadamente pronunciar, se interpreta como si tuviese autoridad, sin concederle, al pobre, privilegio de hablar como una persona ordinaria. Si se descubriera que lo proferido era fruto de su pensamiento y responsabilidad, se le imputaría querer extraviar a su audiencia.


Ha llegado el momento de corregir, de una vez por todas, esta idea errónea. Existen Chelas y Chelas, así como hay Mahatmas y Mahatmas. En verdad, existen Mahatmas que son los Chelas de Mahatmas aun más elevados. Sin embargo, nadie podría confundir, ni siquiera por un instante, un Chela que acaba de empezar su camino espinoso, con aquel Chela más grandioso que es un Mahatma.

En efecto, el Chela es un ser desafortunado que se ha encaminado a lo largo “de un sendero no manifestado” y como Krishna dice: “éste es el camino más difícil.”


El se da cuenta de que, en lugar de ser el vocero constante de su Gurú, su soledad en el mundo supera la de los que no son Chelas y su sendero está infestado de peligros que abrumarían a muchos aspirantes, si los retratáramos con sus colores naturales. Así que, en lugar de aceptar a su Gurú y pasar un examen de admisión con el propósito de conseguir un bachillerato en el Arte del Ocultismo, bajo la guía constante y amistosa de su maestro, él fuerza la entrada en un recinto vigilado y, desde entonces, debe luchar y conquistar o morir. En lugar de que él acepte, deber ser digno de aceptación. Ni siquiera tiene que ofrecer su persona.

Este año, uno de los Mahatmas ha escrito: “No se precipiten hacia nosotros por entrar en el estado de Chela, esperen hasta que éste inunde su conciencia.”


Haber sido aceptado como un Chela no implica que él sea un simple instrumento de su Gurú. Hablará de manera común y corriente, ahora como antes; y sólo cuando el maestro envía, por conducto del Magnetismo del Chela, un mensaje escrito, la audiencia podrá decir que una comunicación llegó a través de él.


Ocasionalmente, entre los Chelas, así como entre cualquier autor, se pueden proferir palabras verdaderas y hermosas, pero no se debe concluir que, durante tal expresión, el Gurú estaba hablando a través del Chela. Si en la mente de este último había un buen pensamiento, la influencia del Gurú, como la lluvia refrescante para la semilla, puede haber facilitado su germinar repentino a la vida, desarrollándolo de manera anormal; sin embargo, ésta no es la voz del maestro. En realidad, raros son los casos en que los maestros hablan a través de un Chela.


Los poderes de los Chelas varían en armonía con su adelanto y todos deberían saber que si un Chela tiene algún “poder,” no se le permite usarlo, sino en casos excepcionales y jamás puede ufanarse de poseerlo. Consecuentemente: los neófitos tienen, virtualmente, los mismos poderes que un ser común y corriente.

En efecto: la meta que se le depara al Chela no consiste en adquirir un poder psicológico; ya que su tarea principal es: despojarse del sentido imperante de la personalidad, el espeso velo que nos oculta la parte inmortal, el verdadero ser. Mientras que él permita a este sentimiento permanecer, seguirá quedándose ante la puerta del Ocultismo, incapaz de ir más allá.


El sentimentalismo no es la característica de un Chela. Su trabajo es duro, el camino espinoso y la meta muy distante. Con el mero sentimentalismo no dará ni un paso. ¿Quizá esté esperando que el maestro le pida mostrar su osadía, despeñándose de un precipicio o desafiando el frío rígido de los Himalayas? Esperanzas vanas. No lo llamarán así.

Por lo tanto: como no debe revestirse de sentimentalismo, la gente, cuando quiere considerarlo, no debe sobreponer a todas sus acciones y palabras, un falso velo de sentimentalismo.


Entonces, de ahora en adelante, tratemos de usar más cordura cuando miremos a un Chela.


 


Artículo por H. P. Blavatsky

(Chelas, The Theosophist, Oct. 1884)