Dedicado a: A. S. P. + hacia Todo lo Justo, lo Bueno y lo Bello +

Posts tagged “Grandes Viajeros

Grandes viajeros: Heinrich Harrer

hharrer1980.jpg

Heinrich Harrer © 1980
Foto: http://aeiou.iicm.tugraz.at

Reconocido como uno de los aventureros más notables del siglo 20, el mayor logro de este montañista no tuvo que ver con una meta geográfica. Durante siete años fue el “tutor” de un todavía muy joven Dalai Lama, a quien enseño los adelantos de Occidente. Sería el quien, años después, ayudaría a propagar por el mundo las enseñanzas que recibió en el país del cielo.


 


Desde una de las innumerables ventanas de su palacio, el joven Dalai Lama observaba al grupo de chiquillos que intentaba mantener el equilibrio sobre el hielo. Risueños, los muchachos seguían atentos las instrucciones del rubio extranjero que los animaba a patinar. O “caminar sobre cuchillos”, como ellos bautizaron al deporte inédito en la ciudad prohibida de Lhasa.

Tenzin Gyatso, el décimo cuarto líder espiritual del Tíbet, ya sabia de este hombre. Y de como llego sorpresivamente un día de 1946 a sus dominios, flaco y débil, vestido con restos de cuero de oveja y calzado con un par de suelas amarradas a los pies. Desde entonces sus súbditos le tenían al tanto de las múltiples habilidades del recién llegado, que las hacia de jardinero, reparador de viviendas y cavador de pozos, a cambio de comida. Por eso lo mando a llamar. El joven rey ya había encontrado a su tutor occidental.


El Dalai Lama tenía entonces 11 años. Y el alemán Heinrich Harrer (1912-2006), el montañista austriaco, esquiador, oficial SS recién escapado de un campo inglés de prisioneros en India, había cumplido los 34.

Durante los siguientes siete años, ambos aprendieron de cada uno. Harrer le enseño a Tenzin sobre geografía, matemáticas, inglés y ciencias. Y el joven líder le enseño de budismo y filosofía oriental. Con la invasión china en 1951, el extranjero dejo el Tíbet, muy poco antes de que el Dalai Lama partiera al exilio que mantiene hasta hoy.

Harrer dejó la cima del mundo para recorrer los cinco continentes en osadas expediciones. Escribió 23 libros de viajes, de los cuales el más famoso sigue siendo Siete años en el Tíbet (1956), donde describe su tiempo junto al Dalai Lama. La obra se transformaría en un best seller mundial y en el primer texto de denuncia de la tragedia de ese pueblo.

La versión cinematográfica homónima de ese texto, dirigida en 1997 por el francés Jean-Jacques Annaud, le arrebataría a Harrer el anonimato que lo rodeó hasta entonces. Y paradójicamente, haría visible una ingrata mancha en su historial de aventurero.


 

potala-palace-lhasatibet.jpg


 

 

 

Invitado por el diablo


La película entera retrata a un personaje en extremo ambicioso y osado. Un Indiana Jones de los Himalaya. De alguna forma, Harrer cuadró con el personaje. Desde niño se volvió fanático de los Alpes austriacos, donde nació. Seleccionado olímpico de esquí a los 20 años, pronto destacaría como montañista. En 1938 formo parte de la expedición germanoaustriaca de cuatro alpinistas que atacó la pared norte o “muralla asesina” del Eiger, la montaña suiza de 3.970 metros de altura. Tras conseguir la hazaña, una foto sería la prueba irrefutable del pasado que Harrer siempre quiso obviar. El grupo de exploradores luce serio y formal al lado del Führer. Harrer a su izquierda.


En sus libros, el montañista nunca mencionó su temprana afiliación al Partido Nacionalsocialista en Austria, en 1933, mucho antes de que tuviera existencia legal. Su fotografía y un extenso artículo publicado por la revista alemana Stern un mes antes de la premier de la película Siete Aos en el Tíbet, sacaría todos los esqueletos del closet de Harrer.

Él se defendió. Dijo que adherir a los nazis fue la estupidez más grande de su vida, pero que entonces era la única forma de seguir su carrera como montañista, y que nunca participo en las atrocidades que cometieron sus camaradas. “Era joven’, dijo entonces. ‘Fui extremadamente ambicioso y me ofrecieron ser instructor de esqu de los SS. Me entusiasmo la idea. Pero también debo decir que si el Partido Comunista me hubiera invitado, habría aceptado. Y si el mismísimo diablo me hubiera invitado, me habría ido con él”.

Así las cosas, Harrer fue convocado en 1939 a la expedición austríacoalemana que atacaría el Nanga Parbat (8.125 metros), en los Himalaya. Pero el comienzo de la Segunda Guerra Mundial provocó que los británicos apostados en India arrestaran a toda la cordada. Harrer fue prisionero de guerra durante casi cinco años.


chinainvade.jpg
© Foto REUTERS
Harrer fue uno de los primeros en denunciar la dictadura china sobre los Tibetanos


Huir hacia el cielo


Harrer intentó escapar tres veces del campo de prisioneros. A la cuarta, en 1944, junto a su compañero Peter Aufschnaiter, lo logró. Durante 21 meses ambos deambularon disfrazados de mendigos, aprendiendo a hablar tibetano, rogando por comida y agua. Para Harrer fue “el trekking más duro de mi vida”. Un recorrido de 2.000 kilómetros que los llevaría desde India hasta Lhasa, el hogar del Dalai Lama.

Cuando Harrer dejó el Tíbet siete años después, siguió un rumbo vertiginoso de casi 600 viajes de exploración y estudios etnográficos. Escaló el Monte Hunter en Alaska y la Pirámide Carstensz en Indonesia, la más alta de Oceanía. Exploró el Amazonas brasileño, Groenlandia, el Congo, ascendió los Andes, y junto al Rey Leopoldo de Bélgica visito Surinam y Borneo.

En todas partes denunció la dictadura china sufrida por los tibetanos, y siempre sintió la falta del país del cielo. “Todavía puedo oír los graznidos de los gansos salvajes y las gruyas al sobrevolar Lhasa. Mi más profundo deseo es que mi historia pueda crear algún entendimiento para que este pueblo, que ha ganado tan poca compasión de un mundo indiferente, logre vivir en paz y libertad”, escribió Harrer.


Hasta su muerte, ocurrida en enero de 2006, el Dalai Lama lo favoreció con su amistad. Y lo absolvió, repitiéndole una creencia universal: “Si tu conciencia está limpia, no tienes nada que temer.”



 

Artículo: Beatriz Burgos.

Fuente: Diario el Mercurio.


 

 

harreranddlama.jpg

El reencuentro de dos viejos amigos: Harrer saludado por el Dalai lama.
Su historia fue llevada al cine en
“SIETE AÑOS EN EL TIBET.”