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Zen

El zorro y las flechas

El_Zorro_y_las_Flechas

Aquel_Zorroquel zorro siguió buscando algo para comer después de haber amanecido. Se agazapaba silenciosamente y con indiferencia bajo los setos bien recortados y se detenía a menudo a lamerse las patas mojadas de rocío.

Estaba acostumbrado al hambre y permanecía tranquilo. No sabía (ni le importaba) que se encontraba en los jardines del Palacio Imperial, justo delante de la galería de tiro con arco.

Algo en su instinto le dijo que aquel lugar era peligroso, un descampado vacío destinado al vuelo de las flechas (animales dañinos). Aún así permaneció allí un tiempo observando. Espiaba a aquellos hombres que, con gestos pausados, practicaban su arte en silencio, tensaban su arco y… aquel mal pájaro salía veloz.

Podía ver el rastro de las flechas en el aire, la perturbación que producía en el espacio. No sólo las de las recién disparadas, sino las de todas las flechas disparadas, durante todos los días, de todas las décadas desde que se fundó el dojo de kyudo del Palacio Imperial.

Las disparadas con indecisión describían un trazo errático. Las lanzadas con valentía, demasiado rígido. Las que salieron del arco del engreído dejaban en el lugar un rastro grueso y burdo. Las flechas del miedoso caían antes de llegar. Había algunas que parecían no haber sido disparadas por nadie, apenas sin existencia… ahora se encontraban bajo la galería desde donde los hombres disparaban y, al instante, clavadas en la diana.

Fue entonces cuando se rascó detrás de la oreja con la pata y decidió que debía reanudar la búsqueda de algo que comer. Mientras se alejaba pensó que aunque volviera a vivir otros trescientos años no lograría nunca fiarse de los humanos.

 


Texto original: El Zen de las Cosas.

«En el umbral del jardin de Pan Yun-Tuan,
junto a la Puerta de la Luna, colgaban estos caracteres:
La Belleza Penetra Gradualmente».

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Enlaces relacionados:


Comunidad Soto Zen (Español)
Más que palabras (Español)
Soto Zen net (Nihongo, Español, Inglés)
Comunidade Budista Soto Zenshu (Português)
Videos Japan (Inglés)
El Rincón del Haiku (Español)
Daruma: Father of Zen Buddhism (Inglés)
El Alma del Haiku (Español)
Art of Shodo (Inglés)
Maria E. Manrique (Español)
Ten-You, an ancient character artist (Inglés)
Bodhidharma (Español)

 

 

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Inscrito en el Espíritu del creyente


a vía perfecta no conoce ninguna dificultad sino que evita toda preferencia.

Se revela plenamente sin máscaras una vez que se ha liberado del amor y del odio.

Una diferencia de un décimo de pulgada y el cielo y la tierra quedan separados.


Si deseáis que se manifieste no abriguéis ningún pensamiento, ni a su favor, ni en contra de ella.

Oponer lo que amáis a lo que no amáis es la enfermedad del espíritu. Cuando no se comprende su sentido profundo la paz del espíritu se turba y nada se gana. Perfecta como el vasto espacio, nada le falta y nada le sobra.

Cuando se elige, la verdad absoluta desaparece.


No persigáis las complicaciones exteriores, no os detengáis en el Vacío interior. Cuando el espíritu permanece sereno en la unidad de las cosas, el dualismo se desvanece por sí mismo.

Cuando la unidad de las cosas no es comprendida hasta el fondo, el error se manifiesta de dos maneras: el rechazo de la realidad puede llevar a su negación, y el detenerse en el Vacío puede llevar a una contradicción consigo mismo.

Frases huecas, juegos del intelecto, cuanto más nos entregamos a ellos, más nos perdemos. Alejémonos de ellos y no habrá ningún lugar por el cual no podamos pasar libremente.


Cuando descendemos hasta la raíz, alcanzamos el sentido. Cuando perseguimos los objetos exteriores, perdemos el sentido.

En el momento en que obtenemos la iluminación, trascendemos el vacío del mundo y su oposición a nosotros.


os cambios que se producen en el mundo vacío que se mantiene frente a nosotros, parecen reales debido a la ignorancia. No intentéis buscar la verdad, dejad de abrigar opiniones. No os detengáis en el dualismo, evitadlo con cuidado.


En cuanto establecéis el bien y el mal, surge la confusión y el espíritu se pierde. La dualidad existe debido al uno, pero no os aferréis ni siquiera a ese uno.

Cuando la unidad del espíritu no es turbada, las diez mil cosas del exterior no pueden ofenderlo. Cuando de ellas no viene ninguna ofensa, es como si no existieran. Cuando el espíritu no es turbado, es como si no hubiese espíritu.

El sujeto se calma en cuanto cesa el objeto, el objeto cesa en cuanto el sujeto se calma. El objeto no es un objeto para el sujeto, el sujeto es un sujeto para el objeto. Sabed que la relatividad de los dos reside, en último termino, en la unidad del Vacío.

En la unidad del Vacío los dos son uno y cada uno de los dos contiene en sí a las diez mil cosas. Cuando no se discrimina entre esto y aquello, no puede surgir una visión parcial y preconcebida. La visión es calmada y de espíritu amplio, en ella nada es fácil y nada es difícil.


Las opiniones parciales son indecisas, cuanto primero se adoptan, más tarde desaparecen. Al aferrarse a las pasiones se va más allá de los límites justos, lanzándose con seguridad por el camino equivocado. Soltad presa, dejad las cosas como están, su esencia ni se mueve ni permanece inmóvil.


Obedeciendo a la naturaleza de las cosas, estáis de acuerdos con ellas, pero cuando vuestros pensamientos están aferrados a ellas, os desviáis de la verdad. Si deseáis recorrer el camino del gran vehiculo, no mantengáis ningún prejuicio con respecto a los objetos de los sentidos.

Cuando ya no mantengáis prejuicios contra ellos, os identificareis con la Iluminación.

Los sabios practican la no-acción y los ignorantes se encadenan a sí mismos. Aunque en el sendero no hay individualización alguna, se aferran por ignorancia a los objetos particulares y sus propios espíritus crean las ilusiones. Esta es la mayor de las contradicciones.


La ignorancia origina el dualismo entre el reposo y el no-reposo. Todas las formas del dualismo son inventadas por la propia ignorancia del espíritu. Son como visiones y flores en el aire y entramos en la confusión al intentar aferrarnos a ellas.

Si el ojo nunca duerme los sueños desaparecerán. Si el espíritu mantiene su unidad, las diez mil cosas exteriores son de la misma esencia única.

Cuando las diez mil cosas exteriores son consideradas en su unidad, retornamos al origen y seguimos siendo lo que somos.

Olvidando el porqué de las cosas, alcanzamos un estado situado más allá de la analogía.


l movimiento inmóvil es no movimiento y la calma en movimiento no es calma. Cuando ya no reina el dualismo la unidad no subsiste.


El fin ultimo de las cosas, más allá del cual no pueden ir, no está limitado por reglas ni medidas; el espíritu en armonía con el Camino es el principio de identidad donde todas las acciones permanecen en un estado de quietud; las vacilaciones son apartadas totalmente y la fe justa es restaurada en su rectitud original; nada queda retenido ni hay nada que se deba recordar, todo es Vació luminoso, y contiene en sí un principio de Iluminación.


No hay trabajo, ni esfuerzo, ni pérdida de energía. Hasta allí no alcanza el pensamiento, ni la imaginación puede evolucionar. En el dominio más elevado de la verdadera esencia no hay ni “otro” ni “sí mismo”. Cuando se quiere dar una identificación directa, no podemos decir más que “no dos”. No siendo dos, todo es lo mismo y todo lo que es, allí está comprendido.


En todas las partes de la tierra, los sabios comparten esta fe absoluta. Esta fe absoluta está más allá del tiempo y del espacio, en ella un instante es diez mil años.

Poco importa cómo estén condicionadas las cosas, sea por el “ser” o por el “no ser”. Todo se manifiesta en todas partes ante nosotros.


Lo infinitamente pequeño es tan vasto como puede serlo la inmensidad, cuando se olvidan las condiciones exteriores; lo infinitamente grande es tan pequeño como puede serlo lo infinitamente pequeño, cuando los límites objetivos se apartan de la visión.

Lo que es, lo mismo que lo que no es. Cuando este estado de cosas no llega a producirse, no os detengáis. Uno en el todo, todo en el uno.


Si únicamente realizáis esto, ¡no os atormentéis con respecto a vuestra imperfección! el espíritu que cree no esta dividido, pues el espíritu que cree es individido.

Por eso las palabras son impotentes, puesto que esto no pertenece ni al pasado, ni al porvenir, ni al presente.


Seng Tsan

(Hsin sin ming – Inscrito en el Espíritu del creyente)





Recuerdos de Daihonzan Soji_ji

E_zl Maestro Sawaki entró, se inclinó con las manos juntas, delante del responsable del templo, encendió incienso saludando tres veces, y comenzó a dar una vuelta alrededor de la sala a fin de verificar las posturas. Por último se sentó y dió tres golpes a la campana para indicar que zazen había comenzado.

Aquí la atmósfera era completamente diferente a la del Enkaku-ji. El silencio era tenso e impresionante desde luego, pero también era apacible.

Al cabo de treinta minutos, la palabra kusen (1) pronunciada por el Maestro resonó en toda la sala.

Como una piedra lanzada en el agua quieta de un estanque, esta voz despertaba mi conciencia en grandes círculos concéntricos. La intensidad de las inflexiones de cada frase parecían provenir de lo más profundo de los pulmones:

“Zazen es llegar a ser íntimo consigo mismo. Zazen es saber encontrarse solo en el seno del universo y aprender a conocerse, a familiarizarse perfectamente consigo mismo.

En zazen no hay que esperar a obtener nada, sea lo que sea. Hay que ser completamente mushotoku.(2) No hay que buscar el satori, ni alejar las dudas. Tampoco hay que esforzarse en rechazar los pensamientos enojosos, porque nada importa.

¡Zazen no es pensar con la cabeza! Es una disciplina de todo el cuerpo. La vía del Buda hay que percibirla a través de los sentidos y no a través del cerebro intelectual.

Esta disciplina física es en ella misma Satori (3).

La postura basta para alcanzar el Satori.

Durante zazen, se entra en contacto con el universo, se llega a contemplarlo de un vistazo.

Hacer zazen durante decenas de años sin comprender su esencia es algo inútil, que no tiene ninguna relación con la Vía del Buda.

No se puede beber una cerveza sin gas. Lo mismo sucede con la postura: No debe ser blandas sino majestuosa e imponente. No debe parecerse a esos tigres de papel cuya cabeza se balancea en todos los sentidos.”


Después nos dirigimos a un anfiteatro donde el Maestro nos dió una conferencia sobre el Shodoka. Las palabras fluían naturalmente de su boca, no tenía que buscarlas. Su inspiración le venía de los temas más inesperados. Esta perfecta facilidad me entusiasmaba.


“Aprended a trascender la historia.

No es más grande un hombre porque esté situado más alto. Ni se volverá más sabio porque gane más dinero.

Muy a menudo, un hombre modesto y oscuro tiene más sabiduría que el director de una gran firma o que un primer ministro.

Ni la reputación ni el dinero determinan el valor de un ser humano.

¿Por qué tenéis fe? Tengo la costumbre de preguntar.

Lo más a menudo, me responden: Porque quiero evitar el infierno”

Pero ¿Cómo sabéis que se está mejor en el paraíso que en el infierno?

Entonces mi interlocutor no sabe qué responder. Después de todo, el infierno es muy relajado

¡allí podéis beber con vuestros hermanos los demonios!”

“Los demonios y los ángeles tienen el mismo origen. Los árboles, las flores, los ríos y las montañas también. El santo es sin ego, pero no está desprovisto sin embargo de personalidad.

El cielo y la tierra son uno e infinitos, nadie existe fuera de sí mismo y el yo no existe fuera de los demás.

En nuestra época, los hombres prefieren el dinero a la religión. Es imposible cambiar su actitud. Sean cuales sean sus esfuerzos, es suficiente que persigan un beneficio o un provecho personal para desembocar inevitablemente en la caída al infierno.

La actitud de un hombre que cae por accidente a un río y lucha con todas sus fuerzas para no ahogarse, es totalmente diferente a la de un hombre que salta al río para salvarle. Lo mismo sucede con el infierno.

Áquel que cae en él por falta de atención y áquel que le salva tienen dos actitudes diametralmente opuestas.

Esto es lo que enseña la Vía del Bodhisattva (4) en el budismo Mahayana. No hay conducta más loable que darse a los demás totalmente olvidándose de sí mismo.

Hasta el momento presente, he huido de la reputación. Ya que ¿Qué es el triunfo? No necesito dinero y mi vida tampoco.

Sin embargo he luchado con pasión. Me he negado a hacer de mi vida una aventura intelectual. Es en el esfuerzo donde he encontrado la medida de mi mismo. He evitado el elogio tanto como la envidia. No sé que es la envidia.

El príncipe Satta, antes de ser devorado por un tigre, pronunció las siguientes palabras:

“Toda acción es efímera. Todo ser viviente está condenado inevitablemente a desaparecer. Nadie escapa a esta ley. La soledad de la muerte debe convertirse en nuestra alegría.”


Estas palabras pueden resultaros curiosas, pero demuestra la pasión que ponía Satta en su búsqueda de la Verdad. Poco le importaba su vida de cara a la urgencia de su búsqueda.

El príncipe Fuse daishi (uno de los discípulos de Buda) se retiró un día a la montaña, abandonando a su mujer, a sus hijos, su rango y todas sus riquezas. Y todo ésto con una sola meta. Simplemente con el fin de descubrir lo que él era en el fondo de sí mismo, ya que hasta entonces nunca se había conocido verdaderamente.”

Un_zn día acompañe a Kōdō Sawaki a una prisión a la que había sido invitado como capellán. En ella se encontraba encarcelado uno de los miembros más importantes del partido comunista, el profesor Sano (5). El Maestro se dirigió directamente a los prisioneros:

“ahora me veis vestido con el hábito de monje, pero yo también he estado en prisión, en Kobe, durante mi juventud. ¡Realmente tengo la impresión de que la policía contribuye eficazmente a que os multipliquéis!”

Los prisioneros salieron inmediatamente de su pasividad llena de desconfianza y se sintieron a sus anchas, porque comprendieron que estaban ante un capellán poco ordinario y que sabía ponerse a su nivel. Sorprendido, le pregunté al Maestro en qué ocasión había sido puesto entre rejas.


“Fue un error. Un día, cuando tomaba el barco en dirección a Kobe, un pasajero se dió cuenta de que le habían robado todo su dinero. Como yo tenia la apariencia de un vagabundo, fuí arrestado. No había hecho nada, me dirigía en peregrinación a Amagusa y, aunque era muy pobre, habría sido incapaz de robar nada. Intenté explicarles, pero se obstinaron en su error. ¡

Me preguntaba porqué había tenido la mala suerte de ser arrestado!

Fue una de las raras veces en mi vida que derramé lágrimas de despecho.

Impotente, intenté aclarar la situación haciendo haciendo zazen. Fue en prisión donde me dí cuenta de que nunca había llevado una vida tan sobria, tan depurada, acostándome sobre una plancha dura con una sola manta, despertado brutalmente cada mañana y recibiendo una comida repugnante, cortado del mundo y encerrado en una celda oscura.

Realmente no habría podido elegir un lugar mejor para familiarizarme conmigo mismo. Al final llegué a apreciar tanto este modo de vida que lo encontraba superior incluso al que podía llevar en el templo, ya que el entrenamiento espiritual que estaba obligado a aceptar en la prisión era definitivamente más profundo.”


Hacia 1940, Kōdō Sawaki me impulsó a formar parte de un comité para el desarrollo de las artes marciales que él presidía, rodeado de maestros de judo, de tiro con arco y de kendo. Por aquel entonces dió un discurso sobre el secreto de las artes marciales en relación al Zen:

“La escuela Unkoryu (6) tiene como primer precepto el deshacerse de todo egoísmo. Aquel en el que la intención de matar a su adversario está aún presente, deberá él mismo perder la vida.

La meta del combate tal y como lo enseña la escuela Unkoryu es tocar al adversario sin pensar en sí mismo. Durante todo el tiempo del combate, los dos adversarios deben abandonar toda preocupación vulgar, todo artificio, toda astucia y no temer a la muerte. El Zuijunsho expresa con condición la esencia misma de esta enseñanza.

“El adepto de las artes marciales debe llegar al no- pensamiento, al no-deseo, a la no-esperanza, al no-apego, a la no-relajación; debe estar preparado a lanzarse como el viento, ser tan móvil como él. Hay que ser libre como el aire que se desplaza a través del cielo y de la tierra, y puede alcanzar no importa qué rincón del universo.”


Es indispensable perseverar con determinación en la meta que se ha fijado inicialmente. ¡Si un hombre no es capaz de alcanzar el paraíso, al menos que acepte el infierno!

El individuo más despreciable es áquel que a semejanza del común de los mortales, no tiene la dureza necesaria para alcanzar el paraíso, pero que al mismo tiempo no es lo bastante intrépido para saltar al infierno.

Todo el mundo puede encontrar en las mujeres y en el vino o bien su infierno o bien su paraíso. Pero es absolutamente necesario que haga su elección y que someta a ella de manera resuelta los principios mismos de su vida.”


(Extraído del cuaderno de notas del Maestro Kōdō Sawaki)


Así terminó su discurso, dejando a la audiencia llena de entusiasmo y con deseo de oír aún más.


“Un día de primavera tranquilo y apacible

He sacado tres canicas de las mangas de mi hábito

Y me he ido a jugar con los niños del barrio

Bajo el cielo suave y fresco.”

Shin_T

Kōdō Sawaki, El Maestro Zen Errante

K_zōdō Sawaki nació en el seno de una familia acomodada cerca del santuario de Ise en 1880. Tuvo otros seis hermanos. Su nombre real era Tsaikichi.

Su madre murió cuando él contaba cinco años y a los ocho perdió a su padre. Fue adoptado entonces por un tío suyo muy estricto y brutal.

Su nombre era Sawaki Monchiki. Este era un hombre débil y perezoso que según sus propias palabras “sólo creía en el tabaco y en el sexo” y que había tenido once esposas. La última de ellas era una prostituta que sufría crisis de histeria. A los trece años tuvo que trabajar y para poder mantenerse se convirtió en vigilante a sueldo de apostadores, su labor consistía en descubrir a los tramposos.

En 1894 estalló la guerra chino-japonesa y Kōdō Sawaki fue llamado a combatir, demostró mucha valentía durante los combates y fue condecorado en diferentes ocasiones. Durante uno de esos combates resultó gravemente herido tras recibir un disparo en la boca, fue dado por muerto y arrojado a una fosa común.

Herido de gravedad e incapaz de moverse por el peso de los cadáveres que tenía sobre él, permaneció varios días bajo los cuerpos en descomposición. Cuando iban a ser incinerados, fue descubierto con vida y pudo regresar a Japón como inválido de guerra.

Así, a los dieciséis años, sin familia, sin dinero, sin amigos, sin alimentos y sencillamente con la ropa que llevaba puesta, viajó a pie al templo de Eiheiji. Los monjes, creyéndole un pordiosero y un loco (aún no podía hablar correctamente por el disparo que había recibido en la boca), se negaron a escucharle.

Sin mostrar desánimo, Kōdō Sawaki insistió en ser admitido en el templo. El responsable del templo, conmovido por la insistencia de aquel joven, finalmente le aceptó.

Durante este período conoció al maestro de la secta Soto, Sawada Koho Roshi, de quien finalmente recibió la transmisión.

Tras haber recibido las enseñanzas de su maestro, se mantuvo junto a él durante dos años y después se retiro a vivir a una ermita abandonada. Prácticamente no dormía porque le preocupaba mucho perder el tiempo, se dedicaba por completo a practicar shikantaza y a estudiar el Shobogenzo.

Para ahorrar tiempo solo comía arroz y judías, ambos crudos.

Después de cinco años de interrupción ingresó al templo Horyu-ji en Nara en donde realizó los estudios de filosofía sin descuidar jamás su práctica de zazen ni el estudio del Shobogenzo (texto primordial del maestro Dogen).

En 1912 se convirtió en el primer discípulo del templo de Yosenji. Luego vino un período de aislamiento que finalizó a la edad de treinta y siete años. Durante los años siguientes, ocupó diferentes cargos en diversos templos. En 1935 se convirtió en profesor de zazen en la universidad de Komasawa y primer discípulo en el templo Soji-ji (el otro templo principal de la escuela Soto).

Se hizo muy popular en Japón, organizando retiros y campos de verano en diversos lugares. Enseñó tanto a monjes como a laicos, dió conferencias en universidades y prisiones y participó en la fundación de diversos centros de práctica.

Debido a su resistencia a instalarse en un templo y a que se le encontraba siempre sólo, se le dio el sobrenombre de Kōdō el errante.

Kōdō Sawaki Roshi aportó un nuevo aire a un Zen moribundo, reintroduciendo la práctica universal de zazen, heredada del maestro Dogen.

A la edad de ochenta y seis años cayó gravemente enfermo y pasó sus tres últimos meses en Antaiji (templo que él había convertido en un lugar de práctica pura). Inmediatamente antes de su muerte, otorgo la ordenación monástica a su discípulo Taishen Deshimaru.

Desde su lecho, Kōdō Sawaki pasaba largos momentos contemplando el monte Takagamine y tres días antes de su muerte le comentó a una monja:

“Míralo. La naturaleza es magnifica. Comprendo los problemas de los seres humanos. Durante toda mi vida, jamás encontré a un hombre al que me pudiera someter y que yo hubiera podido admirar.

Pero este monte Takagamine me mira siempre desde lo alto y me dice: Kōdō, Kōdō”.

Estas fueron sus últimas palabras.

Kōdō Sawaki Murió el 21 de diciembre de 1966 a las 13:50 hrs.


Nota: Existe una discrepancia muy importante a la hora de situar histórica y temporalmente las graves heridas que Kōdō Sawaki recibió durante la guerra.

Algunos biógrafos (como Philippe Coupey, autor de la introducción de “La voz del valle” de T. Deshimaru), defienden la historia descrita en esta biografía, mientras que otros autores sitúan este episodio en la guerra que enfrentó a Rusia y a Japón en 1904, de este modo, Kōdō Sawaki tendría en ese momento 24 años.

En este último caso, el viaje al templo de Eiheiji que Kōdō Sawaki llevó a cabo a los 16 años se habría realizado sin problemas de salud.

Los demás datos que aparecen en esta biografía están contrastados y los diferentes autores coinciden en sus detalles.

Shin_T

Taisen Deshimaru, El Maestro Zen de Occidente

T_zaisen Deshimaru fue educado por su abuelo, un maestro samurai antes de la revolución Meiji, y por su madre, una devota seguidora de la secta budista Shinshu.

Desde muy joven le atormentó la idea del efímero mundo que representaban el nacimiento y la muerte. El nembutsu, práctica habitual de su madre no le satisfacía, ni tampoco el estudio de la Biblia cristiana que desarrollo bajo la guía de un pastor protestante.

El cristianismo, que en un principio atrajo toda su atención, pronto perdió su atractivo para Taisen, que pensaba que esas enseñanzas se perdían en una imaginería abstracta y poética muy bella, pero poco eficaz en la práctica.


 

En su búsqueda de la paz para su mente, abandonó sus estudios sobre el cristianismo y volvió al budismo. Como consecuencia de esta decisión entró en contacto con la secta Rinzai. Insatisfecho tanto con la doctrina Rinzai como con sus propios resultados como empresario y hombre de negocios, Deshimaru comenzó a recorrer un tortuoso laberinto que le conduciría al maestro de la secta Soto, Kōdō Sawaki.


Se cuenta que al llegar por primera vez a a la ermita del maestro, encontró a Kōdō Sawaki de espaldas a la puerta de entrada, sentado en la posición perfecta. Superando la sorpresa inicial, Deshimaru se dirigió al maestro, pero Kodo no respondió, Taisen lo intentó nuevamente con el mismo resultado, al tercer intento, recibió la respuesta del maestro que no se había movido en absoluto. He estado esperando impacientemente tu visita dijo Kōdō Sawaki.

 

Taisen Deshimaru se convirtió en discípulo, y siguiendo directamente las enseñanzas de su maestro, se dedicó en cuerpo y alma a la práctica del shikantaza.


Sin embargo, tras el ataque del ejército japonés a la base americana del puerto de Pearl (Pearl Harbor), las circunstancias obligaron a separarse a maestro y discípulo. Deshimaru transmitió a su maestro su inquietud sobre las posibilidades de Japón de ganar la guerra, y su maestro le contesto:

Nuestra patria será destruida, nuestro pueblo aniquilado… y quizá sea esta la última vez que nos veamos. A pesar de todo, ama a toda la humanidad sin que te importe su raza o credo.

Deshimaru iba a ser enviado a una misión hacia aguas enemigas, su maestro lo sabía y le entrego su viejo rasuku (kesa de cinco bandas que se emplea para viajar) y un cuaderno que contenía el shodoka.

 

La tarea de Deshimaru consistía en dirigir una mina de cobre en Indonesia que estaba controlada por los japoneses, para ello, se embarcó en una flota de cargueros y destructores. Al poco de dejar atrás las aguas controladas por Japón, submarinos de los Estados Unidos realizaron un devastador ataque contra el convoy y fueron hundiendo los barcos uno tras otro.

El carguero en el que viaja Deshimaru llevaba un cargamento de dinamita, y cada vez que un torpedo pasaba junto al barco, los tripulantes, presa del pánico se lanzaban al agua.

El buque estaba en manos de un capitán muy capaz, así que Deshimaru permanecía sentado en perfecta posición de loto en el castillo de proa, bajo el entarimado del sollado donde se hallaba el capitán.

 

Cuarenta días más tarde, el carguero entró finalmente en Mekong y alcanzó puerto.

De una flota de 50 navíos, únicamente ese llegó a su destino.

 

En la isla de Bangka, cerca de la costa de Sumatra, Deshimaru enseñó la práctica del zazen a los habitantes chinos, indonesios y europeos que vivían allí.

 

Sin embargo, triste y decepcionado por el brutal comportamiento que las propias tropas japonesas tenían con los nativos, tomó parte activamente en favor de la gente de Bangka. Deshimaru fue perseguido por pertenecer a la resistencia que luchaba contra el ejército imperial japonés, y fue enviado a prisión.

 

Antes de que fuera ejecutado junto con todos los acusados de ese y otros delitos, llegaron órdenes de las más altas instancias militares y todos y cada uno de los detenidos fueron puestos en libertad.


Embarcó de nuevo hacia la isla de Billiton, donde debía hacerse cargo de una mina de cobre capturada a los holandeses. Y de nuevo su barco fue atacado, esta vez por cazas americanos. Deshimaru salió despedido y cayó al mar, sin salvavidas pero con el cuaderno de su maestro en sus manos.

 

Permaneció a flote durante un día y una noche, y finalmente fue encontrado con vida por una patrullera japonesa.

 

Cuando acabó la guerra, fue hecho prisionero por el ejército americano y enviado a un campo de prisioneros de guerra en Singapur. Tras muchos meses de penurias, finalmente fue puesto en libertad junto con otros veinte mil soldados.

 

Deshimaru se reunió de nuevo con su maestro y permaneció a su lado hasta la muerte de este último, acaecida catorce años más tarde.

 

Recibió la ordenación monástica poco antes de que su maestro cayera enfermo, obteniendo la Transmisión en el lecho de muerte de Kodo Sawaki.

Durante los momentos finales de Kodo Sawaki, este le encomendó a Deshimaru el que sería el objetivo de su vida a partir de ese instante; llevar la verdadera Transmisión del Buda a Occidente.

 

Tras morir Sawaki, Deshimaru permaneció sentado inmóvil durante cuarenta y nueve días.

Dos años después, dejo a su hijo al frente de la responsabilidad de su familia y se dirigió a Francia sin saber una sola palabra de francés, únicamente con su kesa y sus cuadernos de notas, en ese momento contaba con cincuenta y tres años.

En 1967, en París, alojado en la trastienda de un almacén de dietética, Deshimaru practica zazen todos los días y se gana la vida dando masajes shiatsu y conferencias. Sostenido por su profunda fe en la práctica de zazen y en la transmisión de su maestro, consigue hacer accesible para los occidentales la enseñanza de los grandes maestros zen.

 

Impresionados por el zazen y por la personalidad de Taisen Deshimaru, cada vez más gente practica con él. Abre un dojo, dirige las primeras seshines y empieza a ordenar a sus discípulos como bodhisattvas, monjes y monjas.


Su actividad no se limita a la enseñanza en el dojo. Tiene un profundo deseo de ayudar al ser humano de la civilización actual, cuyo desequilibrio percibe, y de hacer que consiga por medio de zazen una comprensión más profunda de sí mismo y de su vida.

Con la ayuda de sus discípulos, que cada vez son más numerosos, crea más de cien dojos en Europa y funda el templo de la Gendronnière, el mayor dojo zen de Occidente.

 

Al mismo tiempo educa a sus discípulos. Su enseñanza es muy concreta y está enraizada en la vida cotidiana. Reconocido por los principales templos del zen soto de Japón, se le nombra kaikyosokan (responsable de la enseñanza del zen) para toda Europa. En su país se le llama el Bodhidharma de los tiempos modernos”.

Para sus discípulos es sencillamente Sensei, el Maestro. En sus últimos años, cada vez más consciente de la urgencia de ayudar al ser humano en el desequilibrio del mundo moderno, intensifica sus actividades, trabajando incansablemente, sin permitirse un descanso.

 

A principios del año 1982 se pone enfermo, lo que no le impide seguir haciendo zazen todos los días con sus discípulos. En primavera se va de Francia a Japón y muere el 30 de abril. Sus últimas palabras para sus discípulos son:

Por favor, continuad zazen.

Sh-N

Otera_Nihon

 

Soto-Zen-History

F_zue durante el período Sung del Sur, cuando Dogen Zenji viajó a China para estudiar el Dharma.

 

Tras visitar muchos templos, a la edad de 26 años, conoció a Nyojo Zenji, el abad del monasterio de Tendosan Keitokuji y heredero en el Dharma del linaje del Soto Zen. Debido a este afortunado encuentro, Dogen Zenji pudo estudiar con éxito, junto con Nyojo Zenji, el Buda Dharma Transmitido Auténticamente, tal y como se ha transmitido desde el Buda Shakyamuni.

Inmediatamente después de su regreso a Japón, a la edad de 28 años, Dogen Zenji escribió el Fukan-zazengi (Principios universales de Zazen) para proclamar el Buda Dharma Transmitido Auténticamente. A pesar de la oposición de escuelas japonesas más antiguas de budismo, especialmente los monjes del monte Hiei, Dogen Zenji lo sintió como una tarea urgente el fomentar verdaderos seguidores del camino, para proclamar las enseñanzas verdaderamente transmitidas.

Con esto en mente, se asentó primero en el templo de Koshoji, en Uji, y posteriormente en el templo de Eiheiji, en Echizen. Fiel a su compromiso de que bastaría una, o incluso media persona, se dedicó enteramente al objetivo de captar verdaderos seguidores del Camino del Buda.

Este pensamiento de Dogen Zenji fue transmitido a sus sucesores: Koun Ejo Zenji, el segundo abad de Daihonzan Eiheiji, y de Ejo Zenji, Tettsu Gikai Zenji, que fundó el templo Daijoji en Kaga. El discípulo de Tettsu Gikai Zenji, Keizan Zenji, heredó entonces el Dharma.

De entre los discípulos de Keizan Zenji, fue Meiho Sotesu Zenji el que más tarde heredaría el templo de Yokoji, y Gasan Joseki Zenji el que heredaría Daihonzan Sojiji. Estos maestros también formaron a muchos estudiantes brillantes que difundieron las enseñanzas de la escuela Soto Zen por todo Japón.


Aunque la escuela Rinzai Zen, que también había heredado una corriente del Zen chino, tenía el apoyo y contaba con gente muy poderosa entre sus creyentes, incluyendo al gobierno Shogun y a la nobleza, la escuela Soto Zen encontraba a sus adeptos principalmente entre las familias acaudaladas en los distritos rurales, así como entre la población general.

Por esta razón, la escuela Soto Zen popularizó sus enseñanzas principalmente en zonas rurales.

Durante el final del período Kamakura, y en el período Muromachi, la escuela Rinzai Zen estableció cinco templos principales en Kyoto y Kamakura, inaugurando así el sistema de “Cinco montañas-Diez templos” (Gozan-Jissetsu). Esto animó de forma importante el desarrollo de una cultura influenciada por la mentalidad Zen, especialmente en el movimiento literario conocido como Gozan-Bungaku (Literatura de las cinco montañas).


En contraste, la escuela Soto Zen evitaba conexiones con el poder central, prefiriendo mezclarse con las masas y responder a las necesidades más simples de la gente común, mientras continuaba un camino lento, pero constante, de actividades de enseñanza. Por supuesto, a través del flujo de la historia, la escuela Soto Zen ha experimentado períodos de confusión y cambio.

El establecimiento del jidan seido (el templo impone el sistema al feligrés) por el gobierno Shogun en el período Tokugawa, condujo a la organización central y control de los templos en todo el país. Fue entonces que muchos grandes maestros que impartían sus enseñanzas en la escuela Soto Zen, hicieron su aparición, donde se incluían a Gesshu Soko, Manzan Dohaku y Menzan Zuiho.

 

Estos maestros fueron fundamentales para corregir los (errores) en la transmisión del Dharma, mientras hacían énfasis en la necesidad de regresar al cuidado original de Dogen Zenji en la auténtica transmisión cara a cara (menju-shiho). Esto fue una parte de un movimiento para resucitar la revelación original de la escuela Soto Zen.

Esto también condujo a una copiosa investigación y edición de clásicos de la escuela Soto Zen, comenzando por la obra maestra de Dogen Zenji, Shobogenzo (El Tesoro del verdadero ojo del Dharma).


Con la llegada de la restauración Meiji, el nuevo gobierno se sustentaba en la autoridad del emperador, ya que la teología sintoísta le confería su divinidad. Debido a la estrecha relación entre el sistema imperial y la religión popular, el gobierno instaló la religión sintoísta tradicional en el centro de la sociedad, separando budismo y sintoísmo, así como tratando de hacer desaparecer el budismo.

 

El gobierno, incluso llegó a promulgar la necesidad de “eliminar al Buda y derrocar a Shakyamuni” (haibutsu-kishaku). Este hecho fue un grave contratiempo para el mundo budista, pero las diversas escuelas budistas consiguieron sobreponerse a los problemas.

En este período, la Escuela Soto Zen contempló el surgimiento de Ouchi Seiran Koji, que editó la versión original de Shushogi (El significado de la práctica y la realización). Azegami Baisen Zenji, del templo Daihonzan Sojiji, y Takiya Takushu Zenji, del templo Daihonzan Eiheiji, revisaron los textos de Ouchi y lo promulgaron como el estándar para la difusión de las enseñanzas de la escuela Soto Zen.


El Shushogi ha jugado un papel importante en la popularización de las enseñanzas entre los laicos. Hoy en día, la escuela Soto Zen se ha convertido en un movimiento religioso mayoritario que cuenta con alrededor de 15.000 templos y unos ocho millones de devotos en Japón.


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Notas:

(1).-Kusen: Enseñanza durante Zazen. Constituye la transmisión oral de la enseñanza del maestro.

(2).-Moshotoku: Sin meta ni espíritu de provecho.

(3).-Satori: El despertar, la iluminación.

(4).- La vía del Bodhisattva o Bosatsu Do, la doctrina que enseña que la perfección personal debe estar acompañada de la compasión universal.

 

(5).-Hay que precisar que antes de la guerra, los comunistas japoneses eran el objeto de una persecución implacable.

(6).- Unkoryu: Una de las escuelas de artes marciales más antigua de Japón.

Gr-Z

::: Los textos del presente artículo, corresponden a extractos del libro: Autobiografía de un Monje Zen” de Taisen Deshimaru.

Editorial Luis Cárcamo (Madrid)

::: Referencia de las biografías del Maestro Kōdō Sawaki y Taisen Deshimaru: web zazen.es

::: La fuente original de los Videos presentados al igual que los textos de Historia de la Escuela Soto Zen, son una producción realizada por la Escuela Budista Zen Soto_Shu de Japón.

Website: global.sotozen-net.or.jp