Dedicado a: A. S. P. + hacia Todo lo Justo, lo Bueno y lo Bello +

Visiones de Oriente

Los Peldaños de Oro

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LA ANTIGUA SABIDURÍA O FILOSOFÍA PERENNE, como también se le suele llamar, es un cuerpo de enseñanzas que conlleva una forma de conducta. A través de la doctrina del karma, el énfasis de la tradición en la responsabilidad por las decisiones y acciones personales crea una ética que es individual, situacional, y relativa, antes que categórica y absoluta.

De este modo, es inútil buscar “Diez Mandamientos” en la Antigua Sabiduría o una lista de cosas específicas que uno debe o no hacer.


De hecho, algunos de los principios generales de esta filosofía, heredada de la tradición de la India, han ejercido una notable influencia en el pensamiento moderno, entre ellos, el ahimsa (no hacer daño), viveka (discernimiento), y vairagya (carencia de apego). Tales conceptos han desarrollado una gran riqueza de asociaciones éticas en torno a ellos. Sin embargo, resulta más específica aún una breve declaración publicada por Нelena P. Blavatsky y titulada “Los Peldaños de Oro” [La Escala de Oro].


H. P. Blavatsky, a través de La Doctrina Secreta y de otros trabajos, fue una de las principales promotoras de la Filosofía Perenne en los tiempos modernos. De ahí, el resumen ético que promulgó en Los Peldaños de Oro, expone brevemente lo que la tradición dice al respecto. Sus trece frases son el equivalente más cercano a los Diez Mandamientos en la Antigua Sabiduría.

Los Peldaños de Oro fueron originalmente publicados por H. P. Blavatsky en 1890, cuando ella estaba muy preocupada por cuestiones de injusticia, lealtad y altruismo dentro de su propia vida. Luego dio a conocer una versión revisada de dicho documento. La diferencia en el léxico entre la versión original y la revisada es muy ligera, debida mayormente a que algunos términos de la versión original podían ser interpretados mal sin un comentario.

La versión original fue, sin embargo, reimpresa en el compendio titulado [en inglés] Collected Writings (503), que utilizamos aquí, como el que mejor expresa la declaración de la forma en que la Sra. Blavatsky deseaba darla a conocer.

(Originalmente, ésta se imprimió como un solo párrafo. Los espacios y los números se han agregado aquí para esclarecer la estructura de esta declaración, que analizaremos a continuación.)



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The Golden Stair

 

A clean life, an open mind,
A pure heart, an eager intellect,
An unveiled spiritual perception,
A brotherliness for all.


A readiness to give and receive advice and instruction,
A loyal sense of duty to the Teacher,
A willing obedience to the behests of TRUTH,
Once we have placed our confidence in,
And believe that Teacher to be in possession of it.


A courageous endurance of personal injustice,
A brave declaration of principles,
A valiant defense of those who are unjustly attacked,
And a constant eye to the ideal of human progression,
And perfection which the secret science depicts.

 

These are the golden stairs
Up the steps of which the learner may climb
To the Temple of Divine Wisdom.


H.  P.  Blavatsky





[prefacio]  Perciba la verdad que tiene ante sí:

[1] Vida limpia, [2] mente abierta, [3] corazón puro, [4] intelecto despierto, [5] percepción espiritual sin velos, [6] afecto fraternal hacia el condiscípulo, [7] presteza para dar y recibir consejo e instrucción, [8] leal sentido del deber hacia el Maestro, [9] obediencia voluntaria a los dictados de la VERDAD, una vez que hayamos puesto nuestra confianza [en el Maestro] y creamos que Él la posee; [10] valor para soportar las injusticias personales, [11] enérgica declaración de principios, [12] valiente defensa de quienes son injustamente atacados, [13] y mirada siempre fija en el ideal de progreso y perfección humana que revela la ciencia secreta (Gupta Vidya);

[conclusión]  Tal es la escala de oro, por cuyos peldaños el aprendiz puede ascender hasta llegar al Templo de la Sabiduría Divina.


H.  P.  Blavatsky

 


Esta declaración consiste de un mandato preliminar, trece frases sustanciales, y una declaración que concluye y sirve como código que lo resume todo. Es una declaración muy sencilla, y muchos lectores podrían sentirse inclinados a contemplarla como una colección de banalidades piadosas. Pero una lectura así interpretaría bastante mal este documento que, de hecho, es una guía sumamente estructurada de acción moral.

 

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Prefacio.

Los Peldaños de Oro es un consejo general que puede aplicarse a diversas situaciones, no es una lista específica de cosas que deben hacerse o no. Refleja más bien una creencia en una ética natural, que no en mandamientos revelados. En su mandato preliminar, hace énfasis en lo obvio y natural de la acción moral. Le dice al lector: ʺPerciba la verdad ante que tiene ante síʺ. Los principios éticos bajo los cuales debemos actuar son muy claros y están disponibles para todos, nos miran frente a frente, y lo único que necesitamos hacer es estar conscientes de ellos.

 

Sin duda, dada la realidad del karma —los efectos de nuestras pasadas acciones que determinan nuestro futuro—. no tenemos más alternativa que ponernos a tono con la Moral Imprescindible de la naturaleza. Nuestra única opción es si nos ponemos de acuerdo con el karma conscientemente y con pleno conocimiento del significado y los efectos de nuestros actos, o si dejamos que el karma nos tome desprevenidos —esto es, si seremos vencedores o víctimas de nuestras propias acciones.

En el Jainismo, una de las religiones de la India cuyo origen es más o menos contemporáneo con el Budismo, a los grandes santos les llaman jinas, “vencedores”, palabra que proviene de la raíz del verbo jayati, “el que conquista”. (La palabra jain significa “perteneciente a los vencedores”, y quienes se denominan a sí mismo como jainistas siguen los pasos de los victoriosos santos.) El Jina ha conquistado los actos ilusorios, los falsos deseos y la ignorancia; tiene la verdad ante sí. Ha ascendido por Los Peldaños de Oro y, por lo tanto, es el Victorioso, el Conquistador.

El mandato preliminar es una declaración sobre lo natural de la ley moral y su disponibilidad pública, y es también un llamado a nosotros mismos para que respondamos conscientemente a ello. La verdad moral de la vida está ante nosotros, y de nosotros depende percibirla. El proceso de percepción consiste en los trece escalones de Los Peldaños de Oro. Esos escalones forman tres agrupaciones: el primer grupo consta de cinco peldaños, y los grupos segundo y tercero tienen cuatro peldaños cada uno.

El primer grupo de peldaños se refiere a los principios más generales de conducta ética; pero los dos grupos siguientes son cada vez más específicos.

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Una_vida_limpia_Vajarayana_BlogUna_Vida_Limpia_Vajarayana_Blog

E_Articulo_Puertas_de_Oro_Vajarayana_Weblogl primer peldaño es algo preliminar e ineludible: ʺuna vida limpiaʺ. En cierto sentido, este peldaño implica el resto. Si se consideraran en su totalidad, éste no sería el primer escalón, sino el peldaño final. La limpieza, dice la sabiduría popular, está más cerca de lo divino, y así es en un sentido más profundo de lo que generalmente se entiende ese dicho popular.

Una vida completamente limpia es una vida completamente moral. De este modo, en nuestro comienzo también está nuestro fin. Pero Los Peldaños de Oro no son una escalera por donde se asciende una sola vez.

Todas las metáforas tienen sus límites, y si pensamos en este grupo de principios éticos que llamamos Los Peldaños de Oro demasiado literalmente, como escalones que se suben uno detrás del otro hasta alcanzar un pináculo de perfección moral, habremos traspasado los límites de esta metáfora. Nosotros no ascendemos por Los Peldaños de Oro una sola vez, sino muchas veces, repetidamente. Cada acción nuestra es un escalón más en alguna dirección en esos peldaños. Por lo tanto, el primer escalón no se sube una sola vez, sino una y otra vez. Cuando nosotros hayamos dado el paso de llevar una vida perfectamente limpia, habremos pasado por sobre todos los demás y llegado hasta el templo al cual ellos nos conducen.

Aunque nuestros primeros esfuerzos para ascender este peldaño sean imperfectos, por él debemos comenzar. En sus Confesiones, San Agustín recordaba que él le había implorado a Dios: Da mihi castitatem et continentiam, sed noli modo. “Dadme castidad y continencia, pero no solo ahora.ʺ Esa es la forma en que la mayoría de nosotros actúa con las virtudes. Pensamos que nos harán la vida más difícil y menos agradable.

Sabemos que las debemos poseer y las queremos, pero no aún o ahora. Sin embargo, si esperamos poder avanzar por el sendero, debemos reconocer que la vida espiritual debe ser primero una vida limpia.

Una vida limpia incluye el hablar con verdad y bondad, obrar con justicia, ganarse la vida honradamente y de una forma útil, pensar bien de los demás, y mantenerse de buen ánimo aun en medio de los problemas. Estas son cualidades simples, pero la vida ética es básicamente simple y obvia. Nada hay secreto ni misterioso en ella.

Una vida limpia es una en la que estemos libres de las manchas que colorean nuestra visión. Una de las grandes obras de la espiritualidad de la India es el Vivekachudamani (La Joya de la Discriminación), de Shankaracharya, la cual indica cuatro cualidades preliminares para avanzar por el sendero. Una de estas cualidades es la carencia de apegos o deseos (vairagya). La palabra en sánskrito, como casi siempre ocurre en esa lengua, revela un doble significado. El significado literal de vairagya es “sin color”.

En nuestro lenguaje común, nosotros utilizamos colores para sugerir estados mentales y emocionales. Vemos rojo cuando estamos molestos; azul cuando estamos deprimidos; contemplamos el mundo a través de cristales color de rosa; nos ponemos verdes de envidia; estamos de un humor negro, o blancos de miedo, y otras expresiones. Los colores emocionales a través de los cuales contemplamos el mundo distorsionan nuestra visión de la realidad. Si hemos de ver el mundo como realmente es y contemplarlo por completo, debemos quitarnos nuestras gafas de colores, prescindir de los humores que nublan nuestra percepción y practicar vairagya.

Debemos estar sin color alguno, esto es, tener una vida limpia.

La primera frase tiene otra implicación que es importante para una visión teosófica de la vida. Estar limpio es estar libres de excrecencias foráneas, de toda la contaminación que se nos pega y que ensucia nuestra pureza nativa. La bondad no es una forma de conducta foránea que debamos aprender dolorosamente. No es como el maquillaje que tenemos que aplicarnos para cubrir las imperfecciones de nuestra complexión. Más bien es lo natural en nosotros cuando limpiamos la acumulación de suciedad que lo oculta.

Toda la naturaleza es fundamentalmente buena —y la naturaleza humana lo es también. En La Voz del Silencio, H. P. Blavatsky menciona que “la mente es como un espejo que atrapa el polvo a la vez que refleja” (párrafo 115).

La tarea que tenemos delante es limpiar el polvo que cubre el espejo, para que éste refleje perfectamente el sol.

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Una_mente_abierta_Vajarayana_BlogUna_Mente_Abierta_Vajarayana_Blog

S_Articulo_Puertas_de_Oro_Vajarayana_Weblogi tenemos que buscar la forma de limpiar nuestras vidas, de quitar el polvo que ha cubierto el claro espejo de la naturaleza humana, debemos tener ʺuna mente abiertaʺ. Debemos estar dispuestos a considerar alternativas y a no acercarnos a cada tema o problema de la vida y a cada persona con la cual nos tropezamos, con la suposición de que nosotros ya sabemos cómo lidiar con ellos.

Una mente cerrada es una mente condicionada, cerrada al mundo de las nuevas experiencias, que sólo reacciona ante sus recuerdos como si fuera uno de los perros de Pavlov.

El fisiólogo ruso Ivan Petrovich Pavlov hizo experimentos con perros a los cuales les tocaban una campana cada vez que iban a darles de comer. Los perros pronto asociaron el sonido de la campana con la llegada de la comida, y comenzaban a evidenciar automáticamente procesos fisiológicos, como el de la salivación, tan pronto escuchaban sonar la campana, aun cuando ya no se les trajera la comida. Los perros habían sido condicionados para comportarse de una forma que podía ser inapropiada.

Y lo mismo ocurre con nosotros. Nuestras mentes están condicionadas por las experiencias anteriores, y éstas hacen que dejemos de responder a las situaciones nuevas y que reaccionemos simplemente de acuerdo con nuestro propio pasado.
Cuando estamos condicionados por nuestro pasado psicológico, no podemos llevar una vida limpia, porque ese pasado es el polvo que contamina el brillante espejo de la mente.

Así, para llevar una vida limpia necesitamos tener una mente despierta y abierta a nuevas posibilidades, una mente no condicionada. Ser abiertos de mente no significa, sin embargo, que tengamos que aceptar cuanto nos encontramos en el camino. La discriminación (viveka) es tan necesaria como la carencia de apego. Pero no podremos discriminar verdaderamente, a menos que estemos deseosos de aceptar nuevas ideas, alternativas frescas, y estemos dispuestos a concluir que nuestras viejas ideas, incluso aquéllas que durante largo tiempo hemos sostenido y acariciado, ya no son apropiadas. El pasado tiene que quedar en el pasado.

Tener una mente abierta es estar conscientes de nosotros mismos y de cuanto nos rodea, sin juzgar nada que creamos cierto, sino reconociendo simplemente lo que es.

Hace mucho tiempo, cartógrafos europeos trazaron mapas del mundo que se concentraban en las tierras del Mediterráneo, mostraban a África y Asia como si fuesen pequeñas islas, y ni siquiera mostraban a América. Alrededor de los bordes de los mapas escribieron advertencias que decían: “Aquí moran los Dragones”. Como dijo Alfred Korzybski, el fundador de la Semántica General, con frecuencia confundimos el mapa con el territorio. El mapa está en nuestras mentes; el territorio es el mundo.

Para descubrir el mundo como realmente es, los exploradores tuvieron que dejar sus viejos mapas y aventurarse a navegar esos territorios donde habían sido advertidos de que allí moraban dragones. Sin embargo, en vez de encontrar dragones, hallaron nuevos mundos. Para hacer esos descubrimientos, tuvieron que observar los territorios que estaban a su alrededor, no sus mapas. Necesitaron tener mentes abiertas, y nosotros también las necesitamos.

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Un_corazon_puro_Vajarayana_BlogUn_Corazon_Puro_Weblog_Vajarayana_2014

S_Articulo_Puertas_de_Oro_Vajarayana_Weblogi mantenemos una mente abierta y consideramos nuevas ideas, ¿cómo podemos evitar que esas nuevas ideas se conviertan en más polvo cubriendo el espejo? ¿Cómo podemos hallar el camino en un territorio del cual no tenemos mapa?


¿Cómo podemos evitar el crear nuevos mapas que sean tan erróneos como los viejos sólo que de distinta forma? El próximo paso en Los Peldaños de Oro ofrece la respuesta a tales preguntas: “un corazón puro”.

La expresión “un corazón puro” alude a algo muy particular. Puro significa “no mezclado, uniforme, homogéneo”. Por lo tanto, “un corazón puro” significa una mente dirigida resueltamente hacia un objetivo con intensidad de propósito y con una completa devoción. Según el Vivekachudamani, éste es el cuarto punto de las cualidades preliminares para avanzar por el sendero de iluminación: mumukshutva, la voluntad de estar libre de cuanto es ilusorio y en unión con la Verdad.

Cuando nuestro corazón es puro, en él sólo existe la conciencia de la Vida Única que respira dentro de cada ser en el universo. Cuando nuestro corazón es puro, solo tenemos un deseo, el deseo de estar unidos conscientemente con esa Vida Única.
Cuando nuestro corazón es puro, hacemos todo con un solo propósito, el de actuar bajo la voluntad de esa Vida Única.

En el Sermón del Monte, Jesús dijo: “Benditos sean los puros de corazón porque ellos verán a Dios”. Sólo quienes tienen una mente resuelta y un corazón puro pueden ver ese Principio Vital que mora dentro y fuera de nosotros.

En términos prácticos y cotidianos, “un corazón puro” significa conocer lo que es realmente importante en la vida, y no permitir que nada nos distraiga de prestarle atención. Esto equivale, en el lenguaje popular, a tener la cabeza bien puesta.

Henry David Thoreau escribió en Walden:

ʺSi un hombre no lleva el mismo paso que sus compañeros, quizás sea porque él escucha a un tamborilero diferente. Permítasele seguir el paso al ritmo de la música que oye, ya sea medida o fuera de tiempo ʺ.

Tener un corazón puro es escuchar a su propio tamborilero y marchar a su compás. “Un corazón puro” significa estar liberado de toda incertidumbre e indecisión respecto de lo que es definitivamente bueno y útil. Quienes tienen un corazón puro no se preguntan a dónde sus vidas están llevándolos, porque ellos saben que existe una sola dirección.

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Un_intelecto_anhelante__Vajarayana_BlogUn_Intelecto_Despierto_Vajarayana_Blog

P_Articulo_Puertas_de_Oro_Vajarayana_Weblogara llevar a cabo esta unidad de propósito con un corazón puro, es preciso tener también “un intelecto despierto”. Esto es algo totalmente distinto del tener una mente abierta. Una mente abierta es una mente libre del condicionamiento de experiencias pasadas, pero si la mente está completamente abierta, si está abierta a ambos lados, no puede asirse a nada, todo simplemente pasa a través de ella.

Entonces, no es meramente una mente abierta, sino una mente libre. No hay virtud en la vacuidad.

Adán y Eva no eran buenos cuando estaban en el paraíso, eran simplemente ignorantes. Según el mito del Génesis, ellos no tenían conocimiento alguno del bien y del mal. Sólo cuando nos hacemos conscientes de la gran obra que fluye alrededor de nosotros y aun dentro de nosotros mismos como pequeños movimientos del oleaje de la vida, es que somos capaces de tener una conducta moral buena o mala, porque únicamente entonces podemos escoger. La ética implica poder escoger, y escoger requiere un conocimiento de las opciones.

Nosotros, los seres humanos, somos criaturas éticas porque tenemos libre albedrío, y tenemos libre albedrío porque tenemos mentes con las cuales podemos saber las alternativas que tenemos ante nosotros. Etimológicamente, el hombre es un ser con manas (mente). Ese hecho es crucial para la ética.


Las escrituras cristianas hablan de un pecado original que está más allá del perdón, un pecado contra el Espíritu Santo, pero no dice exactamente lo que es ese pecado. Podríamos decir que es el imperdonable pecado de rehusarnos a usar nuestro intelecto. Si no prestamos atención a nuestras mentes, si somos negligentes con la parte más humana de nosotros mismos, negamos nuestra propia humanidad, rehusamos el conocimiento que es lo único que posibilita el escoger moralmente. Por una curiosa perversión de la verdad, algunas veces identificamos la bondad con la ignorancia. Pero una “ignorancia bondadosa” es una contradicción de términos.

El conocimiento hace posible la maldad, con toda certeza, pero también hace posible la bondad. Cada virtud tiene un vicio como su sombra. En este mundo dual, no podemos escapar de los pares de opuestos, que son complementarios. Para que haya un “arriba”, debe haber un “abajo”; para tener luz, oscuridad; para sentir alegría, el pesar; para que haya un bien, tiene que existir el mal.

Con un intelecto despierto, sin embargo, nosotros no sólo reconocemos la existencia de estos opuestos, incluyendo el bien y el mal, sino que también disponemos de una base para escoger entre ambos. Un intelecto despierto permite la discriminación entre lo real y lo irreal. De este modo, en la tradición de la Antigua Sabiduría hay una premisa básica de que el aprendizaje lleva a la bondad, y de que el intelecto es parte de la ética. Para ser buenos, necesitamos el conocimiento.

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Una_percepcion_espiritual_sin_velos_Vajarayana_BlogUna_Percepcion_Espiritual_Vajarayana_Blog

E_Articulo_Puertas_de_Oro_Vajarayana_Weblogl intelecto solo, no importa cuan ávido sea éste, no es suficiente para guiarnos en la ética. El intelecto es como dicen quienes debaten lógica necesario, pero no suficiente. Además de tener una mente activa, también es preciso tener “una percepción espiritual sin velos” por medio de la cual podamos discriminar. Esto es, tenemos que quitarnos la cubierta de polvo de nuestra intuición.


La intuición o buddhi es la facultad mediante la cual vemos directamente adentro del corazón de todas las cosas, y por medio de la cual reconocemos la esencia que se halla tras las apariencias superficiales, y así podemos discriminar entre lo real y lo irreal; lo más importante y lo menos importante.

Se le denomina percepción espiritual, porque no está limitada a los sentidos —a lo que vemos, oímos, tocamos, degustamos u olemos. Tampoco está limitada a la mente —a lo que podemos razonar, deducir, concluir inductivamente, o probar por medio de teorías y lógica. Esta percepción no es física ni intelectual, pero tenemos que experimentarla para poder comprenderla.

La percepción espiritual no se desarrolla de la forma en que uno hace que un árbol de cedro crezca de una bellota. No es una facultad “mía”, que yo la desarrollo. No es “mía” en un sentido personal, sino que se trata de algo que ya existe allí, completamente desarrollado, y disponible para quien sea capaz de llegar a ella. Sólo necesita ser develada, como una estatua acabada y lista para ser mostrada a los espectadores. El proceso de develarla es practicando la meditación.

Habiendo utilizado el intelecto despierto al máximo, entonces serenamos la mente y develamos el secreto de esa poderosa intuición, que nos permite adentrarnos en la naturaleza de las cosas escondidas bajo la superficie de nuestras mentes. El intelecto se dirige hacia afuera; la intuición, hacia adentro. Por medio del intelecto aprendemos; por medio de la intuición, reconocemos, es decir, “conocemos de nuevo”, llegamos a la vieja gnosis, a la Antigua Sabiduría (reconocer proviene de las raíces re-, que significa “de nuevo”; co- “con”, y el verbo gnoscere “conocer, tener conocimiento o gnosis de…”).

En las primeras cinco etapas de Los Peldaños de Oro están reflejadas las cualidades que forman la base de toda acción ética: correcto vivir; estar libres de condicionamiento del pasado; tener la mente debidamente enfocada; estar mentalmente despiertos, y tener una intuición activa. Los restantes ocho pasos se relacionan con los frutos de los primeros cinco, comenzando por el cuarto, que se refiere a las relaciones humanas.On_Line_Weblog_Filosofia_Perenne_Vajarayana

Afecto_fraternal_hacia_el_condiscipulo_Vajarayana_BlogFraternidad_Vajarayana_Blog

P_Articulo_Puertas_de_Oro_Vajarayana_Weblogrimero, ¿qué es lo que reconocemos por medio de nuestra percepción espiritual? ¿Cuál es la esencia de la Sabiduría Antigua? Su enseñanza fundamental y el terreno de la experiencia meditativa es la unidad de toda la vida.

Más allá de las dualidades de la mente, hay una unidad de intuición. Una vez que hemos percibido esa unidad en el universo, nada volverá a ser lo mismo. Hay una moral imperativa que nos dice que debemos actuar según nuestra percepción. La acción hacia la cual ésta nos lleva es la fraternidad. Si toda la vida es una, entonces todos los seres humanos son nuestros hermanos, e incluso más que hermanos, y como tal debemos tratarlos.

Las palabras que utilizó la Sra. Blavatsky al referirse a este punto fueron: “fraternidad hacia el condiscípulo”. Acaso porque esas palabras parecían un tanto restrictivas, como si se limitasen a la práctica de la fraternidad entre un grupo selecto de estudiantes de un mismo maestro, la versión revisada de Los Peldaños de Oro se cambió por “una fraternidad hacia todos”. Sin embargo, ambas versiones realmente dicen lo mismo.

Como a menudo se ha dicho, el mundo donde vivimos es una vasta escuela, una universidad que ofrece todas las materias imaginables, con una verdadera gama de estudiantes, desde alumnos que cursan el primer año hasta los de postgraduado.

Dentro de esta escuela universal, todos somos compañeros de clase o condiscípulos. No hay un ser humano que no sea nuestro condiscípulo. Así, quien es fraternal hacia el condiscípulo lo es con todos. Cada ser humano está, literalmente hablando, relacionado con todos los demás seres humanos. Si pudiéramos trazar nuestro árbol genealógico y llevarlo muy atrás, encontraríamos que las ramas de nuestro árbol eventualmente se entrecruzan con las ramas de todos los demás árboles de la raza humana. Todos crecen de un mismo tronco.

No hay comunidades humanas que hayan estado completamente aisladas desde el inicio de los tiempos, sino que todos estamos interconectados por el entrecruzamiento de nuestros ancestros. Todos estamos unidos en una red fraternal humana para la cual no hay expresión más apropiada que la de fraternidad. Todos somos parientes.On_Line_Weblog_Filosofia_Perenne_Vajarayana

Buena_voluntad_para_dar_y_recibir_consejo_e_instruccion_Vajarayana_BlogPresteza_para_Dar_y_Recibir_Vajarayana_Blog

E_Articulo_Puertas_de_Oro_Vajarayana_Weblogn qué consiste la fraternidad? ¿Cómo podemos demostrar nuestra fraternidad hacia todos? Cuando Dios le habló a Caín, le preguntó: “¿Dónde está tu hermano Abel?” Y Caín le contestó con una pregunta: “¿Soy yo el que cuida a mi hermano? Caín quiso que su pregunta fuese retórica, que implicara su propia respuesta. Y la implica. Pero la respuesta no es lo que Caín pensó. Nosotros somos quienes cuidamos de todos nuestros hermanos.

De este modo, el séptimo peldaño es “presteza para dar y recibir consejo e instrucción”. Esto es lo que los hermanos deben hacer.

Dar consejo e instrucción es fácil. No sólo es fácil, sino que con frecuencia es un gran placer. Hace que quien actúa como consejero e instructor se sienta importante y conocedor; fomenta el ego. El recibir consejo e instrucción es con frecuencia un poco más difícil y oneroso. Pero lo importante es que el consejo e instrucción debe ser dado mutuamente. Cada uno de nosotros puede ayudar a alguien en algún momento, y cada uno de nosotros necesita ayuda algunas veces.

En la obra Hamlet, de Shakespeare, Apolonio le dice a Laertes, entre una serie de otras sentenciosas recomendaciones, que él no debe pedir prestado ni prestar. Eso podrá ser un buen consejo en lo que al dinero se refiere, pero respecto de otras cosas, cada uno de nosotros necesita dar y recibir.

Sim embargo, hay otro detalle importante respecto de este peldaño. No se nos dice que vayamos dando consejo o pidiendo recibirlo. Se nos dice más bien que estemos prestos para darlo y recibirlo, y eso es algo muy distinto. Algunas personas aconsejan cuando no hace falta hacerlo o cuando esto no se desea, y otras lo buscan cuando deberían tratar de desarrollar sus propios recursos, en vez de depender de los demás.

Debemos estar prestos para dar consejo e instrucción cuando sea apropiado hacerlo y no de otra manera. La diferencia entre un entrometido y un buen samaritano es que el samaritano presta atención a las palabras estar preparado.

La presteza para dar y recibir consejo e instrucción es una manifestación práctica de fraternidad entre todas las personas. Todas las personas en el mundo, cualesquiera que sean las relaciones que tengan entre sí, tienen una obligación mutua: la obligación de servirse de apoyo, de socorrerse en la adversidad, de compartir en medio de la necesidad, de alegrarse de la buena fortuna. Esta es la cualidad que los romanos llamaban pietas —comportarnos con los demás de una forma apropiada, según las diversas relaciones que tengamos con ellos.

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Leal_sentido_del_deber_hacia_el_Maestro_Vajarayana_BlogLeal_Sentido_del_Deber_Vajarayana_Blog

U_Articulo_Puertas_de_Oro_Vajarayana_Weblogna de las relaciones que tenemos es con la persona de la cual aprendemos. De este modo, el próximo paso es “un leal sentido del deber hacia el Maestro”. La frase es importante y realista, y puede entenderse de varias formas porque la palabra maestro, como co-discípulo, tienen más de una interpretación. Podemos considerar varias de ellas.

Primeramente, sin duda aprendemos cosas de los demás, y al hacer esto contraemos una deuda con ellos. Confucio especificó cinco relaciones humanas básicas que crean deberes mutuos: padres e hijos; hermanos mayores y menores; marido y mujer; jefe y subordinado; maestro y discípulo.


En India, la relación entre el discípulo y su gurú se considera sagrada, porque involucra “un leal sentido del deber”. Hasta en occidente actualmente se le confiere reconocimiento a tal relación.

Cuando un estudiante universitario de un grado avanzado, especialmente de un doctorado, es aceptado por uno de los principales catedráticos para servirle de tutor y dirigir sus trabajos, se crea una obligación mutua entre ellos, hasta el punto de que incluso después de graduarse y alcanzar el doctorado, el estudiante continuará aludiendo a “ese maestro que lo ayudó a graduarse”, esto es, a su “gurú”.

Algunas personas que nunca se adentran en educación superior, con frecuencia contemplan a algún maestro del pasado, ya fuera de su escuela primaria o secundaria, como alguien que ejerció una gran influencia en sus vidas. Y así, la lealtad a nuestro maestro es un deber universalmente reconocido, tanto si el maestro es secular o sagrado.

Segundo, el maestro a quien le debemos lealtad también puede ser cualquier otro ser humano. La noción de maestro es correlativa a la de estudiante o discípulo.

Teniendo en cuenta que el sexto peldaño puede interpretarse en el sentido de que todos somos co-discípulos y que el séptimo peldaño nos dice que tenemos que instruirnos y aprender unos de otros, cada uno de nosotros es claramente un maestro de los demás y, de esta forma, como mismo somos condiscípulos también somos coinstructores.

La fraternidad es una red de relaciones en la cual todos los participantes están en calidad de igualdad, debido a que todos participan de esa relación a un mismo nivel (aunque no tengan el mismo grado de acercamiento entre cada uno).

La relación maestro-discípulo es jerárquica, porque el maestro y el estudiante se encuentran en distintos niveles respecto del conocimiento que los une. Una relación jerárquica, sin embargo, no está exenta de variación. Un día uno puede ser es un estudiante que aprende lo que otro le enseña, y mañana uno puede ser un maestro instruyendo a esa misma persona sobre otro tema diferente.

Todos estamos vinculados unos a otros por estos dos sistemas —por la red de la fraternidad y la jerarquía del deber— pero ambos sistemas fluyen en gran medida, y así cada uno de nosotros cumple con diversos papeles dentro de ambos.

Tercero, no es irrelevante el hecho de que la Sra. Blavatsky escribiera con letra inicial mayúscula el nombre de Maestro en este peldaño. La mayúscula sugiere que ella pensaba que el maestro en este caso no era un ser humano, sino el Yo Superior dentro de cada uno de nosotros. La Voz del Silencio (párrafo 221) dice: “Maestros hay muchos; Alma Maestra hay una sola, Alaya, el Alma universal. Vive en ese Maestro como su rayo en vosotros”.

Finalmente, el maestro a quien somos leales y con quien tenemos un sentido del deber no es un gurú terrenal, no es un profesor universitario, no es un líder de organización alguna, no es un maestro de alguna fraternidad, sino la Vida Una que mora en nosotros. Lo más que cualquier maestro humano puede hacer es conducirnos hacia el Maestro interno.

Apolonio le dio a Laertes un pequeño consejo: “Sé fidedigno con tu propio serʺ. Si redactamos un poco esas palabras, el mensaje es el octavo peldaño: “Por sobre todo, sé fiel a tu Yo Uno”. Nuestros egos internos son el Yo Uno, y ése es finalmente el único Maestro. Tener un leal sentido del deber hacia el Maestro es ser fieles a la parte interna de nuestra propia naturaleza, al Alma universal.

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Obediencia_voluntaria_a_los_dictados_de_la_VERDAD_Vajarayana_BlogObediencia_Voluntaria_Vajarayana_Blog

C_Articulo_Puertas_de_Oro_Vajarayana_Webloguando tenemos un leal sentido del deber hacia el Maestro, ¿qué hacemos? ¿Qué sobreviene como un compromiso con el maestro de la Verdad, tanto si el maestro es un mortal o es el Alma universal? El noveno peldaño alude a ello: “voluntaria obediencia a los mandatos de la Verdad, toda vez que hayamos puesto nuestra confianza en el Maestro y creamos que él la posee”.

Habiendo encontrado al Maestro interno y estando convencidos de la realidad de la Verdad que mora dentro de nosotros, como para que le tengamos fe y podamos poner nuestra confianza en ello, debemos entonces actuar en forma consecuente. Cada idea tiene repercusiones sobre nuestra conducta. Una vez que hemos aceptado la Verdad de la Vida Una como una idea, tenemos que enfrentarnos con los dictados de la verdad que nos impulsan a la acción que se deriva de ello. Las ideas son lo más poderoso del mundo, porque nos impelen a actuar.

La obediencia a los mandatos de la Verdad no es algo que se requiera externamente. Nadie se nos encarama encima y nos dice: ʺ¡Usted tiene que obedecer!ʺ
Esta es una obediencia voluntaria que nace dentro de uno mismo, y surge como el resultado natural e inevitable de reconocer la Verdad. Cuando una planta se expone a la luz del sol, nadie tiene que decirle que crezca. El crecimiento es la respuesta natural de la planta a la luz. Con ʺnuestra obediencia a los dictados de la Verdadʺ ocurre algo similar.

Los escalones seis al nueve de Los Peldaños de Oro, definen nuestras relaciones con otras personas, tanto dentro de la red de la fraternidad como dentro de la jerarquía de deberes, y éstos se relacionan con las consecuencias de esas relaciones, nuestras responsabilidades como hermanos, unos con otros y como estudiantes, a los dictados morales implícitos en la verdad de la Unidad. Los últimos cuatro peldaños tratan en forma más explícita los dilemas morales y nuestras respuestas a los mismos.

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Sufrimiento_animoso_de_la_injusticia_personal_Vajarayana_BlogValor_para_Soportar_las_Injusticias._Vajarayana_Blog

C_Articulo_Puertas_de_Oro_Vajarayana_Webloguáles son los mandatos de la Verdad? ¿Cuáles son las implicaciones prácticas para una conducta ética en cuanto a la Verdad de la Unidad? El peldaño número diez nos lo indica: “valor para soportar las injusticias personales”. Todas las personas experimentan en su vida situaciones que parecen ser injustas, y que sin duda lo son desde el punto de vista de la personalidad.

Sin embargo, cuando creemos que la vida es una y que un orden perfecto gobierna todas las cosas, debemos soportar con valor esas aparentes injusticias.

Este consejo es el mismo que Cristo dio a sus seguidores cuando les habló en la montaña (Mateo, 5.38-45):

“Ustedes han oído decir: ojo por ojo y diente por diente. Pero yo les digo que se resistan al mal, que cuando los golpeen en la mejilla derecha, vuelvan la cara y pongan la otra también. Y si alguien los demandara ante la ley y les quitara su abrigo, dénles también su túnica. Y si les invitan a caminar una milla, caminen dos.

Den cuanto les pidan, y no vuelvan la espalda a quienes les piden prestado. Ustedes han oído decir: Amen al prójimo y odien a sus enemigos. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, bendigan a quienes los maldicen, hagan el bien a quienes los odian, y oren por quienes los usan con desprecio y los persiguen, para que puedan ser hijos de Su Padre que está en el cielo, porque Él hace que su sol nazca en el mal y en el bien, y envía la lluvia sobre los justos y los injustos.”


A estos mandatos del Sermón del Monte se les denomina algunas veces “los consejos de perfección”, se dice que son una guía para la santidad y que no atan a persona común alguna en el mundo. Pero no hay nada de impráctico en ellos; por el contrario, pueden ser consejos muy prácticos. Se ha señalado que si lo único que hiciéramos fuese seguir la estricta justicia de “ojo por ojo”, el resultado sería un mundo de ciegos. Desde Thoreau hasta Gandhi y Martín Lutero King, la doctrina de la desobediencia civil, del satyagraha, o la resistencia pasiva —esa amorosa, pero firme renuencia a participar en el mal o a responder al mal con el mal —ha probado ser valiosa. No tenemos que creer que el concepto se haya aplicado siempre perfectamente para reconocer que funciona.

El impulso de nuestros egos es responder ante la injusticia, pero es más efectivo soportar el mal valientemente, que responder con el mal mismo. Como dice el Dhammapada, “El odio no cesa con el odio; el odio cesa con el amor —esta es una vieja regla”.

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Declaracion_valiente_de_los_principios_Vajarayana_BlogEnergica_Declaracion_Vajarayana_Blog

U_Articulo_Puertas_de_Oro_Vajarayana_Weblogna respuesta pasiva al mal y a la injusticia puede tomarse como timidez o como una admisión del mal mismo. Para distinguir entre valor para soportar algo y cobardía, el próximo peldaño recomienda: “una enérgica declaración de principios”. Tenemos que salir al paso y que nos oigan.


Algunos de nosotros, para estar seguros, estamos demasiado dispuestos a explicar el motivo de nuestra acción y lo hacemos en cada oportunidad que tenemos. Pero hay una fina línea divisoria entre ʺuna valiente declaraciónʺ y una auto-justificación, de una moral farisaica y una auto-felicitación. Los que declaran constantemente sus principios no son héroes, sino aburridos.

Sin embargo, hay ocasiones cuando tenemos que hacer esta declaración. Los antiguos mártires cristianos que fueron cruelmente torturados y asesinados para entretener a las multitudes en la arena de Roma, iban a la muerte cantando salmos. Sus respuestas eran conocidas como “testimonios”, porque ellos eran perseguidos por sus respuestas, pero éstas servían al mismo tiempo como un testimonio de la Verdad que habían experimentado.

Pocos de nosotros nos vemos hoy día en una situación semejante, en la cual tengamos que hacer una valiente declaración de principios, pero hay otros contextos menos dramáticos en los que debemos hacerlo aunque aceptemos la injusticia, pero dejando clara nuestra postura. Si la declaración requiere un genuino valor, y si al hacerla nos concentramos en nuestros principios, lo más probable es que ésta sea tomada a bien. Pero si buscamos obtener algo personal al hacer esta declaración, o si lo hacemos para justificarnos, entonces probablemente sea mejor no decir nada.

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Defensa_valerosa_de_los_que_son_injustamente_atacados_Vajarayana_BlogValiente_Defensa_Vajarayana_Blog

N_Articulo_Puertas_de_Oro_Vajarayana_Weblogo importa cómo contemplemos el mal y la injusticia según éstos nos afectan, debemos responder al mal y a la injusticia de una manera distinta. Cristo nos aconsejaba que si nos golpeaban en una mejilla, mejor pusiésemos la otra antes que atacar a nuestro enemigo.

Pero él no sugería en modo alguno que si una persona agresiva golpea a alguien que está a nuestro lado, nosotros debamos agarrarle la cabeza al pobre desafortunado y torcérsela para que el agresor pueda golpearlo por la otra parte también.

Tenemos que soportar el mal que se nos hace, pero no se nos pide que soportemos las desgracias de los demás. Por el contrario, se nos pide hacer “una valerosa defensa de quienes son injustamente atacados”. Lo que no hacemos por nosotros mismos, debemos hacerlo por los demás.

Los Peldaños de Oro no contemplan un total pacifismo como una ética ideal. En esto se hace eco del Bhagavad Gita, cuando Krishna le pide a Arjuna que luche por los derechos de sus hermanos y contra el engaño de sus primos. Arjuna está a punto de entrar en una guerra terriblemente destructiva, no en beneficio propio, sino por el bien de sus hermanos, porque se ha hecho un mal y hay que repararlo.

A Arjuna se le dice que luche sin preocuparse de las consecuencias, de quién saldrá victorioso o vencido, quién reinará o será asesinado. Tiene que luchar porque el orden de las cosas ha sido alterado y hay que restablecerlo, y sólo mediante la batalla de Kurukshetra el equilibrio volverá a reinar.

Finalmente, somos responsables unos de otros. Somos el que cuida de nuestro hermano. Debemos hacer por los demás lo que no debemos y no podemos hacer por nosotros mismos. Esa es la clave del altruismo.

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Constante_mirada_al_ideal_de_la_evolucion_y_de_la_perfeccion_Vajarayana_BlogMirada_fija_en_el_Ideal_Vajarayana_Blog

U_Articulo_Puertas_de_Oro_Vajarayana_Weblogna incisiva pregunta nos queda. ¿Cuán lejos podemos llegar defendiendo a quienes son injustamente atacados? ¿Cuáles son los límites de la acción moral? ¿Se justifica mentir, o matar? El código moral más simple nos dice: ʺNo levantar falso testimonioʺ y ʺNo matarʺ.

Estos sencillos códigos morales a menudo resultan útiles, pero fallan al tratar de aplicarse a muchas de las situaciones en las que nos vemos a veces en la vida.

Si una mentira le hubiera salvado la vida a un judío escondido de la Gestapo, ¿sería incorrecto mentir? Si el matar a un terrorista que amenaza a todos dentro de un avión repleto de personas salva a los pasajeros, ¿es incorrecto matar? ¿Cómo distinguir entre una acción necesaria y una inmoral?

El último peldaño nos dice cómo obtener la respuesta a tales asuntos; “mirada siempre fija en el ideal de progreso humano que revela la ciencia secreta (Gupta-Vidya)” Todas nuestras acciones deben llevarse a cabo contemplando el ideal evolutivo. Lo que contribuye al mejoramiento humano es bueno; lo que no contribuye, es malo. Esa es la piedra angular para el toque final.

De seguro que algunas veces podríamos estar errados en lo que contribuye a la evolución —ser humanos es cometer errores. Sin embargo, mientras nuestra intención esté alineada con el ideal, mientras que nuestro móvil sea ayudar al progreso de la humanidad hacia la perfección, nuestro acto es moral.

Si nos preocupamos demasiado por los resultados de nuestras decisiones —de si están correctas o incorrectas— y nos tornamos incapaces de tomar libremente cualquier acción, hemos caído en el síndrome de Arjuna. No podemos sentarnos en el suelo de nuestro carruaje, desanimados ante cuál es la línea de acción correcta que debemos tomar. Como Krishna le dijo a Arjuna, los efectos de la acción no son asunto nuestro. No debemos preocuparnos por esto, sino por hacer lo que creemos correcto, lo que entendemos que contribuye a la evolución humana, y ahí termina nuestra responsabilidad.

Un punto adicional. La declaración preliminar dice que la verdad está abierta a todos, y el último paso dice que la base de la acción ética se deriva de ʺla ciencia secreta.ʺ Estas dos declaraciones no son contradictorias. La ciencia en cuestión es secreta, esotérica u oculta, no porque haya sido inscrita en el registro de propiedad literaria o de marca registrada, para ventas al por menor por parte de una logia de misteriosos adeptos, sino porque por su propia naturaleza es algo que no puede decirse ni escucharse, sino que cada individuo tiene que experimentarlo por sí mismo.

Lo que está abierto a todos es el tener esa experiencia, pero hasta que no la tengamos, esa ciencia seguirá siendo un secreto para nosotros.


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Conclusión.

Y así llegamos al final de Los Peldaños de Oro y sólo nos queda la conclusión.

“…estos son los peldaños de oro, por donde el aprendiz puede ascender hasta llegar al Templo de la Sabiduría Divina”.

E_Articulo_Puertas_de_Oro_Vajarayana_Weblogsto es, que la Sabiduría Divina sólo puede ser alcanzada por quienes viven una vida ética. Pero Los Peldaños de Oro no constituyen una lista de mandamientos que le dicen al mundo lo que debe pensar sobre la pena capital, el aborto, la homosexualidad, la resistencia pasiva, la vivisección, ni cualquiera de los demás asuntos sociales de nuestro tiempo.

Es una responsabilidad ineludible de cada persona individualmente, el hacer un juicio personal sobre esos difíciles asuntos morales que tenemos ante nosotros. Esto es consecuencia de la libertad individual.

Y el respeto a las decisiones que otros toman, incluso cuando nosotros mismos llegamos a decisiones diferentes, es la marca de una verdadera fraternidad.

Los Peldaños de Oro no eliminan la ambigüedad moral de nuestras vidas ni resuelven la crisis de conciencia que enfrentamos cada día, pero señalan el camino para nuestra participación colectiva en el mejoramiento de la sociedad y en levantar un poco el pesado karma del mundo.

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Tal_es_la_Escala_de_Oro_Vajarayana_Blog.

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Artículo escrito por  John Algeo.

Referencias:

Blavatsky, Helena P. Collected Writings, ed. Boris de Zirkoff, vol. 12. Wheaton, IL: Theosophical Publishing House, 1980.

La Voz del Silencio, publicado por primera vez en 1892, y reimpreso varias veces (en diferentes idiomas).

_ Sankaracharya. Vivekachudamani. Muchas ediciones, incluyendo Viveka-Cudamani, ed. Mohini M. Chatterji (Adyar, Madras: Theosophical Publishing House, 1932,1973).

The Pinnacle of Indian Thought, ed. Ernest Wood (Wheaton, IL: Theosophical Publishing House, 1967). (Edición en inglés).

 

 

 

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Extractos del Dhammapada

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Versos_Gemelos_Dhammapada_Vajarayana_Blog



1. Todos los estados encuentran su origen en la mente. La mente es su fundamento y son creaciones de la mente. Si uno habla o actúa con un pensamiento impuro, entonces el sufrimiento le sigue de la misma manera que la rueda sigue la pezuña del buey.


2. Todos los estados encuentran su origen en la mente. La mente es su fundamento y son creaciones de la mente. Si uno habla o actúa con un pensamiento puro, entonces la felicidad le sigue como una sombra que jamás le abandona.


3. “Me maltrató, me golpeó, me derrotó, me robó”. El odio de aquellos que almacenan tales pensamientos jamás se extingue.


4. “Me maltrató, me golpeó, me derrotó, me robó”. Quienes no albergan tales pensamientos se liberan del odio.


5. El odio nunca se extingue por el odio en este mundo; solamente se apaga a través del amor. Tal es una antigua ley eterna.


6. Muchos desconocen que al disputar, perecemos; pero aquellos que lo comprenden, refrenan por completo sus disputas.


7. Al que vive apegado al placer, con los sentidos irrefrenados, sin moderación en la comida, indolente, inactivo, a ese Mara lo derriba, como el viento derriba a un árbol débil.


8. Al que vive consciente de las impurezas, con los sentidos refrenados, moderado en la comida, lleno de fe, lleno de sustentadora energía, a ese Mara no lo derribará, como el viento no derribará a la montaña.


9. Quienquiera que sea que carezca de autocontrol y no permanezca en la verdad, aunque se vista con la túnica amarilla, no es merecedor de ella.


10. El que se ha liberado de toda mancilla, está establecido en la moralidad y se curte en el autocontrol y la verdad, tal es merecedor de la túnica amarilla.


11. Los que imaginan lo no esencial como esencial y lo esencial como no esencial, debido a tan equivocado juicio nunca llegan a lo Esencial (Nibbana, el supremo refugio más allá de las ataduras).


12. Pero aquellos que ven lo esencial en lo esencial y lo inesencial en lo inesencial, debido a su correcta visión, perciben la esencia.


13. Así como la lluvia penetra en una casa mal techada, la avidez penetra en una mente no desarrollada.


14. Así como el agua no penetra en una casa bien techada, la avidez no penetra en una mente bien desarrollada.


15. El malhechor se lamenta ahora y se lamenta después. Se lamenta tanto aquí como allí. Siempre se lamenta y sufre percibiendo la impureza de sus propios actos.


16. El bienhechor se regocija ahora y se regocija después. Tanto aquí como allí se regocija. Se regocija enormemente, percibiendo la pureza de sus propios actos.


17. Sufre ahora y sufre después. Sufre en ambos estados. “He actuado mal”, se dice sufriendo. Además, sufre abocándose a un estado más doloroso. Así el que mal obra.


18. Goza ahora y goza después. En ambos estados es verdaderamente feliz. “He actuado bien”, se dice feliz. Además, abocándose a un apacible estado es feliz. Así el que bien obra.


19. Aunque uno recite muy a menudo las escrituras, si es negligente y no actúa en consecuencia, es como el vaquero que cuenta las vacas de los otros. No obtiene los frutos de la Vida Santa.


20. Aunque uno recite poco las escrituras, si se conduce según la Enseñanza, abandonando el deseo, el odio y la ilusión, provisto con una mente bien liberada y no apegándose a nada ni aquí ni después, obtiene los frutos de la Vida Santa.


La_Mente_Dhammapada_Vajarayana_Blog




1. Esta mente voluble e inestable, tan difícil de gobernar, la endereza el sabio como el arquero la flecha.


2. Esta mente tiembla como un pez cuando lo sacas del agua y lo dejas caer sobre la arena. Por ello, hay que abandonar el campo de las pasiones.


3. Es bueno controlar la mente: difícil de dominar, voluble y tendente a posarse allí donde le place. Una mente controlada conduce a la felicidad.


4. La mente es muy difícil de percibir, extremadamente sutil, y vuela tras sus fantasías. El sabio la controla. Una mente controlada lleva a la felicidad.


5. Dispersa, vagando sola, incorpórea, oculta en una cueva, es la mente. Aquellos que la someten se liberan de las cadenas de Mara.


6. Aquel cuya mente es inestable, no conoce la enseñanza sublime, y aquel cuya confianza vacila, su sabiduría no alcanzará la plenitud.


7. Aquel cuya mente no está sometida a la avidez ni es afectada por el odio, habiendo trascendido tanto lo bueno como lo malo, permanece vigilante y sin miedo.


8. Percibiendo que este cuerpo es frágil como una vasija, y convirtiendo su mente tan fuerte como una ciudad fortificada vencerá a Mara con el cuchillo de la sabiduría. Velará por su conquista y vivirá sin apego.


9. Antes de que pase mucho tiempo, este cuerpo, desprovisto de la consciencia, yacerá arrojado sobre la tierra, siendo de tan poco valor como un leño.


10. Cualquier daño que un enemigo puede hacer a su enemigo, o uno que odia a uno que es odiado, mayor daño puede ocasionar una mente mal dirigida.


11. El bien que ni la madre, ni el padre, ni cualquier otro pariente pueda hacer a un hombre, se lo proporciona una mente bien dirigida, ennobleciéndolo de este modo.


La_Senda_Dhammapada_Vajarayana_Blog



1. De los Senderos, el Óctuple Sendero es el mejor. De las Verdades, las Cuatro Nobles Verdades. El Desapego es el mejor de los estados mentales, y de los hombres, el hombre de visión clara.


2. Únicamente, éste es el Sendero. No hay otro para la purificación de la visión. Seguid este Sendero y confundiréis a Mara.


3. Siguiendo este Sendero, pondréis fin al sufrimiento. Habiendo yo aprendido el proceso de arrancar la flecha del deseo, proclamo este Sendero.


4. Vosotros mismos tenéis que esforzaros. Budas sólo son los que indican el camino. Aquellos que entran en el Sendero y cultivan la meditación se liberan de las garras de Mara.


5. “Todos los fenómenos condicionados son impermanentes.” Cuando uno comprende esto con sabiduría, entonces uno se hastía de tal insatisfactoriedad. Éste es el Sendero de la purificación.


6. “Todos los fenómenos condicionados están sujetos al sufrimiento.” Cuando uno comprende esto con sabiduría, se hastía de tal insatisfactoriedad. Este es el Sendero de la purificación.


7. “Todos los fenómenos condicionados son impersonales.” Cuando uno comprende esto con sabiduría, entonces uno se hastía de tal insatisfactoriedad. Éste es el Sendero de la purificación.


8. El que no se esfuerza cuando es el memento de esforzarse; el que, aún joven y fuerte, es indolente; el que es bajo en mente y pensamiento, y perezoso, ese vago jamás encuentra el Sendero hacia la sabiduría.


9. Vigilante del habla y bien controlado en mente, que no haga mal con el cuerpo; que purifique esas tres vías de acción y alcance el sendero mostrado por los Sabios.


10. Verdaderamente, de la meditación brota la sabiduría. Sin meditación, la sabiduría mengua. Conociendo el doble camino de la ganancia y la pérdida, debe conducirse uno mismo de manera tal que pueda aumentar la sabiduría.


11. Devasta el bosque de las pasiones. Desde el bosque de las pasiones emerge el miedo. Devastando el bosque y la maleza de las pasiones, permaneced, oh monjes, libres de éstas.


12. Aun el mínimo deseo del hombre hacia la mujer, si no es aniquilado, atará mucho tiempo su mente, como el becerro a su madre la vaca.


13. Elimina tu arrogancia como se arranca la lila en otoño. Cultiva el Sendero de la paz. El Nibbana ha sido mostrado por el Iluminado.


14. Aquí viviré en la estación de las lluvias; aquí viviré en el otoño y en el invierno: así proyecta el necio. No se da cuenta del peligro de muerte.


15. La muerte alcanza y se lleva a aquel cuya mente está anclada en sus hijos y rebaños, como un gran río anega a un pueblo mientras duerme.


16. Los hijos no ofrecen ninguna protección, ni el padre, ni los parientes. Para aquel que está agarrado por la muerte, no puede haber refugio en ningún pariente.


17. Comprendiendo este hecho, que el hombre sabio, refrenado por la moralidad, aclare rápidamente el Sendero que conduce al Nibbana.


El_Noble_Dhammapada_Vajarayana_Blog



1. Esforzado y resistente, cruza la corriente. Descarta, oh noble, los deseos sensoriales. Conociendo la aniquilación de los fenómenos condicionados, sé, oh noble, un conocedor del Nibbana.


2. Mediante la meditación y la Visión Cabal, el noble alcanza la más alta Sabiduría y, liberándose de toda atadura del que sabe, se extingue.


3. Aquel para el que no existe ni esto ni aquello, ni “yo” ni “mío”, está alerta y liberado de las pasiones, a ése llamo yo un noble.


4. Al que es meditativo, puro y tranquilo, que ha llevado a cabo su deber y está libre de corrupciones, habiendo alcanzado la más Alta Meta, a ése llamo yo noble.


5. El sol brilla de día; la luna brilla de noche; en su armadura brilla el rey guerrero; en la meditación brilla el noble. Pero todo el día y toda la noche brilla el Buda en su esplendor.


6. Porque ha descartado el mal, es llamado noble; porque vive en paz, es llamado monje; porque ha abandonado las impurezas, es llamado recluso.


7. Nunca debe dañarse a un noble, ni deberá el noble devolver el daño al que se lo ha provocado. Se avergüence aquel que lastime a un noble. Más se avergüence el noble que quiera vengarse.


8. No es pequeña la recompensa del noble que no toma represalias. Cuando la mente es apartada del placer y cesa el intento de dañar, el sufrimiento amaina.


9. El que no comete ningún mal con el cuerpo, la palabra y la mente, el que se autocontrola en estos tres aspectos, a ése llamo yo noble.


10. Reverénciese devotamente a cualquiera que haya comprendido la Doctrina predicada por el Iluminado, como un brahmán reverencia el sacrificio del fuego.


11. No por dejarse el pelo trenzado, ni por el linaje, ni por el nacimiento se vuelve uno un noble, sino aquel que es verdadero y recto, puro, ése es un noble.


12. ¿De qué sirve el pelo trenzado, oh necio? ¿De qué sirve tu ropa de antílope? Interiormente estás lleno de pasiones, pero permaneces limpio por fuera.


13. Al hombre que lleva túnica hecha de apaños, que es delgado, de vigorosas venas, que medita solo en el bosque, a ése llamo yo noble.


14. Yo no llamo merecidamente noble a uno porque ha nacido en tal linaje o de madre brahmín. No puede serlo merecidamente quien no se ha liberado de los impedimentos. El que está libre de impedimentos (mentales), libre de ataduras, a ése llamo noble.


15. El que ha cortado todas las ataduras y no tiembla, el que ha ido más allá de toda atadura y es libre, a ése llamo yo noble.


16. El que ha cortado la correa (de la malevolencia), las riendas (de la codicia) y la cuerda (de las herejías), junto con la erradicación de las tendencias latentes, y ha diluido la ignorancia y es un iluminado, a ése llamo yo noble.


17. El que sin odio padece reproches, golpes y castigos, para quien la paciencia es su arma y poder, a ése llamo yo noble.


18. Quien carece de cólera, pero es firme, virtuoso, libre de avidez, autocontrolado y que éste será su último renacimiento, a ése llamo yo noble.


19. Aquel que como el agua en la hoja del loto, o como el grano de mostaza en la punta de una aguja, no se agarra a los placeres, a ése llamo yo noble.


20. Al que en esta vida ha efectuado la aniquilación del sufrimiento, que es libre de sus Agregados (cuerpo-mente) y se ha emancipado de las trabas mentales, a ése llamo yo noble.


21. Aquel cuya sabiduría es profunda, que posee la Visión Cabal, adiestrado en conocer cuál es el sendero correcto y cuál el equivocado, que ha alcanzado el final más elevado, a ése llamo yo noble.


22. Quien no intima con los que tienen hogar ni con los que no lo tienen, que libre vagabundea, sin deseos, a ése llamo yo un noble.


23. Aquel que ha dejado de lado el palo de la violencia hacia los seres, débiles o fuertes, que no mata ni causa muerte, a ése llamo yo noble.


24. Aquel que es amigo entre los hostiles, controlado entre los armados, desapegado entre los apegados, a ése llamo yo noble.


25. Aquel cuyo deseo y odio, orgullo e ignorancia han caído como la semilla de mostaza desde la punta de la aguja, a ése llamo yo noble.


26. Aquel que sólo profiere palabras gentiles, instructivas y veraces, que habla sin ofender a nadie, a ése llamo yo noble.


27. Aquel que en este mundo no coge nada que no le den, sea valioso o sin valor, pequeño o grande, agradable o desagradable, a ése llamo yo noble.


28. Aquel que no tiene anhelos en este mundo ni en el próximo, libre de deseos y emancipado, a ése llamo yo noble.


29. Aquel que a través del conocimiento, está libre de dudas, y se ha establecido firmemente en el Nibbana, a ése llamo yo noble.


30. Quien ha trascendido las ataduras tanto del mal como del bien, libre de pena, libre de contaminaciones y puro, a ése llamo yo noble.


31. Aquel que está libre de mancha, inmaculado como la luna, puro, absolutamente sereno y claro, que ha destruido la sed del devenir, a ése llamo yo noble.


32. Quien ha superado la avidez, este dificultoso sendero, el océano de vida, la ignorancia, el que ha cruzado y llegado más allá, que es meditativo, libre de aferramiento y dudas, que a nada se encadena y ha alcanzado el Nibbana, a ése llamo yo noble.


33. El que ha abandonado los deseos sensoriales, ha renunciado a la vida mundana y no tiene hogar, ha destruido todos los deseos sensoriales y devenido libre, a ése llamo yo noble.


34. Aquel que en este mundo ha superado la avidez, renunciando a la vida mundana y viviendo sin hogar, el que ha destruido la avidez y devenido libre, a ése llamo yo noble.


35. Aquel que ha descartado las ataduras mundanas y celestes, y está completamente liberado de ellas, a ése llamo yo noble.


36. El que está más allá del placer y el displacer serene, sin manchas, y que ha conquistado sus Agregados (mente-cuerpo), y es tenaz, a ése llamo yo noble.


37. Aquel que conoce el camino de los seres que mueren y renacen, que no se apega, que camina hacia el Nibbana y se ilumina, a ése llamo yo noble.


38. Aquel cuyo destino ni los dioses ni los semidioses, ni tampoco los hombres conocen, que ha destruido todas las impurezas y que ha conseguido la meta, a ése llamo yo noble.


39. Aquel que no se agarra a los Agregados, que son pasado, futuro o presente, que permanece sin encadenarse y sin aferramiento, a ése llamo yo noble.


40. Aquel sin miedo, el noble, el héroe, el gran sabio, el conquistador, sin deseos, el limpio, el iluminado, a ése llamo yo noble.


41. Aquel sabio que conoce sus vidas previas, que percibe el cielo y el infierno, que ha llegado al final de los nacimientos y que ha alcanzado el Conocimiento Supremo y ha completado su labor viviendo la vida santa, a ése llamo yo noble.


 

 

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Referencia del video: Vimeo



Enlaces relacionados:

Dhammapada  Bosque Theravada  (Español)

Dhammapada  Canon Pali  (Español)

Dhammapada  Access to Insight  (Inglés)

Dhammapada  Into the Mind Movie  (Inglés)

Dhammapada  Sherpas Cinema   (Inglés)

Dhammapada  BHC Films   (Inglés)


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La leyenda del rey indio

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En_la_antigua_Indian la antigua India de los dioses, muchos siglos antes del advenimiento de Gotama Buda el excelso, sucedió que los brahmanes ungieron a un nuevo rey.

Este joven monarca gozó de la confianza y las enseñanzas de dos sabios varones que le enseñaron a purificarse mediante el ayuno, a someter a la voluntad los impulsos tormentosos de su sangre y a preparar su mente para el entendimiento del Todo y Uno.

En efecto, por esta época habían estallado entre los brahmanes ardorosas polémicas sobre los atributos de los dioses, sobre las relaciones de unas divinidades con otras y sobre las de éstas con el Todo y Uno. Algunos pensadores empezaban a negar la existencia de múltiples divinidades, y postulaban que los nombres de éstas no eran más que denominaciones de los aspectos sensibles del Uno invisible.

Otros negaban con apasionamiento estas doctrinas y se aferraban a las viejas divinidades, sus nombres y sus imágenes; ellos precisamente no creían que el Todo y Uno fuese un ser concreto, sino sólo un nombre aplicado al conjunto de todas las divinidades. De manera similar, para unos las palabras sagradas de los himnos eran creaciones temporales, y por consiguiente mudables, mientras otros las tenían por primigenias y la única cosa auténticamente inmutable. En estos aspectos del conocimiento de lo sagrado, lo mismo que en los de la divinidad, se manifestaba el afán de llegar a conocer las verdades últimas, y por eso dudaban y discutían sin descanso de que fuese el Espíritu mismo, o sólo su nombre, otros rechazaban esta distinción entre el Espíritu y la palabra, considerando que el ser y su imagen eran entidades inseparables.

Casi dos mil años más tarde los mejores ingenios de la Edad Media occidental discutirían casi exactamente los mismos puntos. Y aquende como allende hubo pensadores serios y luchadores desinteresados, pero también hubo prebendados desprovistos de espíritu y de caridad a quienes preocupaba únicamente que tales discusiones no redundasen en el desprestigio del culto o del templo, ni que la libertad de pensamiento o de discusión sobre la naturaleza de las divinidades fuese a mermar, por ventura, el poderío ni las rentas de la casta sacerdotal. Lo que ellos querían era seguir viviendo como parásitos del pueblo; cuando el hijo o la vaca de alguno caían enfermos, los sacerdotes se le metían en casa durante semanas y le chupaban toda la hacienda en forma de ofrendas y de sacrificios.

El_joven_rey

Y también aquellos dos brahmanes de cuyas enseñanzas disfrutaba el rey, siempre ávido de saber, estaban reñidos en cuanto a las verdades últimas. Pero como ambos tenían fama de gran sabiduría, el rey, entristecido por tal desavenencia, solía decirse:

«Si ni siquiera estos dos sabios consiguen ponerse de acuerdo en cuando a la verdad, ¿cómo podré conocerla nunca yo, con mi débil entendimiento? No dudo de que debe existir una verdad única e indivisible, pero me temo que ni siquiera los brahmanes puedan llegar a conocerla con seguridad».

Cuando los interrogaba al respecto, sus dos preceptores contestaban:

-Muchos son los caminos, pero el destino es único. Ayuna, mortifica las pasiones de tu corazón, recita las estrofas sagradas y medita acerca de ellas.

El rey hizo de buena gana lo que le aconsejaban, y realizó grandes progresos en la sabiduría, pero sin alcanzar nunca su meta de poder contemplar la verdad última. Cierto que logró superar las pasiones de la sangre, así como aborrecer los deseos y los placeres animales. E incluso para comer y beber tomaba solamente lo indispensable (un plátano al día y unos granos de arroz). Así se purificaba de cuerpo y espíritu, y enfocaba al objetivo definitivo todas sus fuerzas e impulsos de su alma.

Las palabras sagradas, cuyas sílabas antes le parecían monótonas y vacías, desplegaban ahora para él todos los encantos de su magia y le dispensaban consuelo íntimo. En estos torneos y ejercicios de la razón iba conquistando premio tras premio. Pero siguió sin hallar la clave del secreto final y de todos los misterios del ser, y eso lo tenía triste y cariacontecido.

En_la_antigua_Indiantonces decidió disciplinarse por medio de una gran penitencia. Para lo cual se encerró durante cuarenta días en la más apartada de sus estancias sin probar bocado y durmiendo en el suelo, sin manta ni almohada. Su cuerpo enflaquecido exhalaba un aroma de pureza, su rostro delgado relucía de un brillo interior y su mirada avergonzaba a los brahmanes por la ecuanimidad purísima que traslucía. Superada esta prueba de cuarenta días, convocó a todos los brahmanes en el atrio del templo para que ejercitasen su ingenio en la resolución de las cuestiones más difíciles. Y mandó traer vacas blancas con las frentes adornadas de cadenas de oro, como premio para los vencedores del concurso.

Los sacerdotes y los sabios acudieron, tomaron asiento y se enzarzaron sin demora en la batalla de las ideas y de las palabras. Paso a paso demostraron la exacta correspondencia entre los dos mundos, el sensible y el del espíritu, afilaron sus inteligencias en la interpretación de los versículos sagrados y disertaron sobre el Brahma y el Atman.

El ser elemental de cien brazos fue comparado con el viento, con el fuego, con el agua, con la sal disuelta en el agua, con la unión del hombre y la mujer. También idearon parábolas e imágenes para describir el Brahma creador de dioses que son más grandes que el mismo Brahma, y distinguieron entre el Brahma creador y el que encierra en sí lo creado, de manera que procuraban compararlo consigo mismo. Y argumentaron brillantemente sobre si el Atman es anterior a su nombre, o si su nombre es idéntico a su esencia o sólo una creación de ésta.

Una y otra vez intervino el rey proponiendo temas para nuevos interrogantes. Sin embargo, cuanto más prodigaban los brahmanes sus respuestas y sus explicaciones, más solo y abandonado se hallaba entre ellos el rey.

Cuando más preguntaba y asentía al escuchar las respuestas, y mandaban que fuesen premiadas las más ingeniosas, más ardía en su anterior el anhelo de la verdad misma. Pues bien se daba cuenta de que todos aquellos discursos y análisis no servían sino para dar vueltas alrededor de ella, pero sin tocarla nunca. Nadie lograba entrar en el círculo interior. De manera que, conforme iba proponiendo preguntas y repartía honores, se veía a sí mismo como un niño dedicado junto con otros niños a una especie de juego. Hermoso, sí, pero de los que provocan sonrisas indulgentes por parte de los hombres adultos.

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Por eso el rey fue ensimismándose cada vez más, pese a hallarse en medio de la gran asamblea. Cerró todos los sentidos y dirigió su voluntad ardiente a ese foco, la verdad, pues sabía que todos los seres participan de ella y duerme en el interior de cada uno, también en el de los reyes. Y como era un ser puro, en cuyo interior no subsistía ninguna escoria, fue encontrando suficiencia y claridad dentro de sí mismo. Cuanto más se sumía en sí, mayor era la luz que percibía, como el que camina dentro de una caverna y cada paso le lleva más y más cerca del resplandor de la salida.

Mientras tanto, los brahmanes continuaron largo rato hablando y discutiendo, sin darse cuenta de que el rey estaba como sordo y mudo. Se exaltaban, alzaban las voces cada vez más, y no pocos manifestaban así la envidia por las vacas que habían correspondido a otros.

Hasta que, por fin, uno de ellos reparó en la distracción del monarca. Interrumpiendo su discurso, levantó la mano y lo señaló con el dedo, y su interlocutor calló e hizo lo mismo, y el vecino de éste también. Al fondo del atrio algunos grupos alborotaban y charlaban todavía, pero la mayoría guardaba un silencio sepulcral. Hasta que callaron todos, sentados sin decir nada y mirando al rey, que se mantenía erguido, el semblante impasible, la vista dirigida al infinito. Y su rostro irradiaba una luz fría y clara como la de una estrella.

Entonces todos los brahmanes se inclinaron ante su éxtasis y comprendieron que cuanto estaban haciendo era sólo un juego de niños, mientras que el personaje real estaba habitado por Dios mismo, el epítome de todos los dioses.

Pero_el_rey_en_la_Unidadero el rey, cuyos sentidos estaban fundidos en la unidad y vueltos hacia lo interior, seguía contemplando la verdad misma, indivisible, en forma de luz pura que infundía en su interior una certeza dulcísima, a la manera en que un rayo de sol cuando atraviesa una piedra preciosa la convierte en luz y sol, con lo que criatura y creador se hacen uno.

Luego volvió en sí, y cuando miró a su alrededor, sus ojos reían y su frente brillaba como un lucero. Despojándose de sus ropas, salió del templo, salió de la ciudad y del reino, y se adentró desnudo en la selva, donde desapareció para siempre.


De_la_ciudad_y_del_reino

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