Dedicado a: A. S. P. + hacia Todo lo Justo, lo Bueno y lo Bello +

Simbolismo

Afrodita Venus

Escrito de Víctor Cuenca


I. La Tradición


La tradición nos habla del nacimiento de Afrodita de la blanca espuma del mar, acunada en una concha; el viento la empujó hacia Chipre, donde las Horas le colocan un collar resplandeciente y una corona y la conducen al Olimpo.

Con frecuencia se infravalora el sentido de la mitología. Superficiales observaciones pueden confundir al investigador, que puede caer en el error de tomar los elementos poéticos de segunda mano por la verdadera creencia de los pueblos.

Nos vemos obligados entonces a recordar que el verdadero conocimiento sobre los Dioses sólo se comunicaba en los teúrgicos ritos de Iniciación. No pocos estudiantes se han asombrado con palabras misteriosas en los libros de Platón, y alusiones no menos misteriosas a la necesidad de no hablar en público de los temas divinos. La poesía sólo nos da una imagen superficial y esterilizada ex profeso. Sólo la comparación, la analogía y la síntesis nos dan la verdadera medida…en el caso improbable de lograr descorrer el velo.

Hesíodo dice que Afrodita nace desde la espuma, pero de una espuma muy especial, la que se forma al caer el sexo de Uranos al ser mutilado por su hijo Cronos. Es decir: la parte generatriz del Dios del cielo cae en las aguas, el rayo espiritual vitaliza las aguas de la materia; y esto porque no podemos caer en el error antropomórfico de creer a los Dioses como hombres.

Nos cuenta la tradición de los muchos amores de Afrodita con Dioses, Héroes y Hombres, que podemos interpretar como la dación del atributo divino del Amor a los diversos niveles, e incluso nos hablan del rapto de Faetón, hijo del Sol y de la estrella de Alba y del atardecer (Venus).


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II. La Espuma


Hemos visto la espuma surgir del choque de la parte generatriz del cielo, el rayo sobre las aguas. Pero la espuma en sí es ya un himno a Dios.

Las olas son ondas sinusoidales que, como todas las ondas, no transportan materia; el agua no se traslada, lo que se transporta en las ondas es un mensaje, mensaje que viene de cientos de kilómetros y muere a nuestros pies en la playa. La ola trae un mensaje y al entregarlo se rompe, se da. (Fig. 1)

Al llegar a la orilla, la sinusoide se cierra de nuevo en el circulo primordial del que ha salido (recordemos que la sinusoide es un movimiento circular desarrollado). Lo que poéticamente, decimos de entregar un mensaje (Fig. 2) se convierte en la destrucción de algo tan perfecto y hermoso como una onda, que viaja numerosos kilómetros casi sin gasto de energía y se convierte en Caos de espuma al romper.

Al romper la ola, al entregar su esfuerzo a la tierra, se da un fenómeno de Amor: el elemento Agua se entrega al elemento Tierra. Pero por la ley de las compensaciones, en su dación, en su entrega, en su autoinmolación encuentra el premio al ser beneficiada por su mezcla con el elemento superior, el Aire. Así se forman millones y millones de burbujas que iluminadas por el sol (elemento fuego) dan el color blanco. De una manera extraña se forma la eterna cadena mística, en que lo superior se sacrifica por amor en aras de lo inferior.

Cada burbuja, cada pompa es una maravilla de la naturaleza; se forma por un tiempo muy corto y por la combinación de dos tensiones superficiales, la interna y la externa, manteniendo un equilibrio entre la presión interna y la externa. Influyen muchos factores, desde la composición del agua y sus substancias en solución, hasta la solución del agua en el aire (humedad) y los agentes externos perturbadores. La burbuja adopta la forma perfecta, al decir de Platón, quien a su vez lo tomo de Pitágoras, la esfera es la forma perfecta por naturaleza y cuando no puede asumir esa forma adopta otra lo más perfecta posible (Fig. 3) ¿tendrá relación con la Afrodita Morfo, de la perfección en lo formal, que se adoraba en Esparta?

Hoy se estudia en Ingeniería y Arquitectura la espuma de jabón en diferentes circunstancias, ya que permite el perfecto equilibrio de fuerzas y da la forma más económica en material y superficie, siendo al mismo tiempo la más resistente.

Las burbujas son transparentes, pero…al incidir la luz en su superficie, produce millones de irisaciones, reflejos de los más hermoso colores, y al conjugarse los de millones de burbujas forman por combinación el reflejo blanco níveo y luminoso, símbolo de la pureza.


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III. La Concha


Expresión de la matriz, conjuga en sí un complejo conjunto de mensajes al ojo atento del que quiera leer en el libro de la Naturaleza.

El hombre rudimentario, casi animal, sólo entiende la recta; cree en lo que sube o en lo que baja, cree-al igual que los seguidores del materialismo-en la recta de crecimiento (ver la teoría del Materialismo Histórico). El hombre con más luces comprende la curva; cree en el nacimiento, apogeo, decrecimiento y muerte; son los fatalistas que ven en cada niño el futuro anciano achacoso, aunque ya no incurren en el error de creer que todo niño sigue creciendo hasta explotar. (Fig. 4)

El hombre un poco superior concibe el ciclo, la sinusoide, la vida y la muerte como una misma cosa (Fig. 5)

En la naturaleza, la sinusoide se expresa muchas veces en la helicoide cuando entra en la tercera dimensión espacial. Así el ADN y el ARN, fundamentos de la vida, son helicoidales. También el sublime Hesíodo compuso su teogonía al pie del Monte Helicón (¿casualidad?) Y el mundo Elemental se manifiesta por la helicoide y la espiral. En la Fig. 6 se ve el fundamento espiral de una concha y en la Fig. 7 diversas conchas con su estructura logarítmica.

La espiral lo llena todo en el espacio y nuestra galaxia como las demás, forma una espiral. Nuestro sistema solar está totalmente rodeado por la órbita de los cometas, que forman entre ellas una tremenda espiral (Fig. 8) Al mismo tiempo, la concha es la matriz protectora, por fuera rugosa y dura, y por dentro el nácar purísimo que acuna la perla.

En las representaciones de Afrodita vemos otro ejemplo de la naturaleza germinal, generatriz, dadora de vida: la Venus de Milo se ve girando sobre sí misma en forma de espiral, su parte superior desnuda y la inferior cubierta, como si surgiera hacia arriba abandonando las ropas. De alguna manera es símbolo del alma que abandona los ropajes de la materia y también de las dos Venus que menciona Platón y luego explicaría Plotino.


IV. Las diferentes Venus


Dice Plotino que nuestra Alma tiene –en su naturaleza de crucificada entre hacia lo Uno y lo Múltiple- dos movimientos. El movimiento ascendente hacia lo Uno, lo Real, o sea la contemplación; y el otro hacia lo Múltiple, lo ilusorio, para ponerlo en el orden de lo superior ya captado y entendido: es el movimiento de amor y entrega hacia lo inferior que se manifiesta por la Organización.

El movimiento hacia lo alto y el movimiento hacia lo inferior, son inherentes a la naturaleza del alma y ambos son necesarios.

También nos hablan del Amor, la tendencia hacia lo Uno, hacia Dios: ésta es la Venus Urania o celeste y divina, o sea, liberadora.

Por otro lado, como aún no somos capaces en nuestro estado evolutivo de inteligir lo Uno más que superficialmente, lo buscamos en lo múltiple. Como el que admira a Beethoven por la belleza de sus obras, aún cuando le es imposible conocerlo personalmente. Así es el que busca a Dios en sus obras, amando humanamente; este amor profano sería Venus-Pandemos.

El peligro del amor profano se ve claramente en el culto que en Argos, se profesaba a la Venus Tumborichos, la que cava la tumba.

El sentido esotérico y oculto se ve en la Venus Maleinis, la sombría.


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V. Venus

El planeta Venus, estrella o lucero del alba, es desde siempre el símbolo de Lucifer, el ángel caído, el Prometeo mitológico, el que por amor a los hombres, les entrega la chispa y el fuego de los Dioses, en otras palabras: el que entrega el discernimiento o chispa mental al protohumano, que por esa razón, entra en el reino de lo humano.

Es el mismo tentador del paraíso en la mitología judeo-cristina, el que hace probar la fruta del bien y del mal, es decir, el elemento discernidor, la mente dual que diferencia y separa, analiza y compara. Por esto debe caer, debe vivir pendiente de la humanidad-niña, hasta que supere el tránsito humano, simple puente inestable entre el animal y el superhombre.

Es la imagen del Prometeo encadenado, que sufre el martirio diario de vivir en contacto con los humanos, hasta que surja de entre los hombres el Héroe salvador que los libere.

Quizás con este panorama se pueda intuir el sentido del rapto de Faetón, el hijo del Sol, que acercó el carro solar a la tierra. Afrodita-Venus es el Amor, la fuerza total, la entrega desinteresada, la fuerza que puede convertir a un pecador, enfangado en el vicio, en un santo luminoso; es la fuerza de los mártires, de los profetas, de los líderes. Se han dado miles de interpretaciones intelectuales al sentido mesiánico, profético y carismático de los líderes de la historia. Pero nunca se ha podido con esas lecciones eruditas, con esos análisis profundos, fabricar ni un solo líder. Sólo han logrado esas tragi-cómicas pantomimas de cartón-piedra, que son las actuales presidentes y monarcas del mundo, crueles caricaturas sin alma.

Un solo hombre tocado por la Diosa del Amor puede más que mil intelectuales vacíos.

Vivimos épocas sombrías, vanas, artificiales como el plástico y crueles como el acero inoxidable. ¿Cuántos son los que al ver una ola bendicen a Dios por la maravilla del Universo?



VI. Dicen…


Dicen los viejos libros casi olvidados de la India y el Tíbet, que el planeta Venus es cuna de una forma de vida, diferente a la nuestra, pero vida. Dicen que es superior evolutivamente, y que sería para nuestro planeta lo mismo que nosotros somos para los animales.

Hablan estas tradiciones de antiguos contactos y de animales que aún conviven con nosotros y que tienen su origen en Venus. Se habla de la influencia de este planeta en la actividad de estos animales y de la influencia de este planeta en el comportamiento humano.


VII. Decimos:

Que en tiempos de Ciencia sin Fe y Fe sin Ciencia, urge implantar un nuevo tipo de conocimiento, se impone rescatar la antigua sabiduría y preservarla de todo peligro en tiempos de cambio.

Necesitamos constituir un núcleo humano que intente salvar lo rescatable de la Cultura, la Ciencia, el Arte, y las Religiones, uniéndolo en un todo sincrético; que logre una síntesis del saber humano de todos los tiempos, que dé sentido a la existencia. Es imprescindible forjar un Módulo de Supervivencia para lo Bello, lo Bueno y lo Justo.

Y para hacerlo la fuerza debe sacarse del Amor a la Humanidad, a la Naturaleza y a Dios.




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El Mito de Prometeo

Escrito de: Franziska M. Roos.

Traducido del inglés por: Roelan O. Roos.



Prólogo

¿Quién, confiando en su propia habilidad, va a marcar con regla y trazo la línea divisoria que separa lo Humano de lo Divino?

“La historia religiosa y esotérica de cada nación estaba embebida en símbolos; jamás fue expresada en tantas palabras. Todos los pensamientos y emociones, todo el aprendizaje y el conocimiento, revelado y adquirido, de las primeras razas, encontraron su expresión pictórica en la alegoría y la parábola.”


En tiempos antiguos el método favorito para inculcar ciertas verdades en la mente del hombre fue por medio de los mitos. Los eventos históricos, los hechos científicos e ideas religiosas y filosóficas fueron el meollo de la verdad en torno al cual se tejía un ornamento mítico, y los actores eran dioses, semidioses o aun animales. Blavatsky, en La Doctrina Secreta, nos da una clave septenaria para la interpretación de estos mitos.


Ella nos dice: “Ahora bien, todos los dioses del Olimpo así como aquellos del Panteón Hindú y los Rishis, fueron personificaciones septiformes:

1- del noúmeno de los Poderes inteligentes de la naturaleza; 2- de las Fuerzas Cósmicas; 3- de los cuerpos celestes; 4- de los dioses o Dhyân Chohanes; 5- de los poderes psíquicos y espirituales; 6- de reyes divinos en la Tierra (o las encarnaciones de los dioses); y 7- de héroes terrestres u hombres.


El conocimiento de cómo discernir entre estas siete formas la que se requiere, perteneció siempre a los Iniciados, cuyos primeros antecesores crearon este sistema de simbología y alegoría.”

Podemos preguntarnos hoy en día por qué estos antiguos maestros emplearon este método semivelado para expresar ideas. ¿Por qué adornar la verdad con toda esta vestimenta alegórica si podía darse en forma sencilla y práctica?

Yo creo que una de las razones de esto fue la misma para ellos en la antigüedad como es para nosotros hoy en día, si queremos que nuestros hijos se den cuenta cabalmente de una lección moral mediante una fábula; para estimular los poderes de reflexión, análisis e intuición y dejar al oyente encontrar la verdad por sí mismo.

Mi propósito será tratar de explicar un mito muy antiguo y uno de los más grandiosos en el Panteón griego, el del héroe cultural Prometeo, y hacer notar, con la ayuda de la Filosofía Tradicional, una parte de la verdad en él contenida.


Existen diferentes narraciones en la mitología griega sobre el mito de Prometeo, una por Hesiodo y la otra por Esquilo; además de esto, Prometeo aparece también en diferentes leyendas griegas. Pero de esto no debe inferirse que el mito tuvo su origen con los griegos.

Mucho antes de este tiempo se representaba durante los Misterios Sabatianos y sólo se repitió en forma dramática por Esquilo. Él fue acusado de sacrilegio por los atenienses y condenado a ser apedreado hasta la muerte por haber profanado los Misterios exponiéndolos en sus trilogías en los estrados públicos.

Por lo pronto voy a utilizar principalmente el mito dado por Hesiodo en su Teogonía, y sólo tomando de aquí y allá algunos detalles de Esquilo, como se verá a continuación.



I) El Mito de Prometeo

Prometeo es el hijo de Iapetus, el Titán, y de la ninfa del océano, Climene; es hermano de Atlas, Menoetius y Epimeteo, y padre de Deucalión. “Cuando los dioses, después de su conquista de los Titanes, estuvieron negociando con la humanidad sobre el honor que se les debería rendir, a Prometeo se le encargó el deber de dividir una víctima como sacrificio a los dioses. Él se esforzó por embaucar a Zeus dividiéndola de tal manera que hábilmente ocultó la mitad que consistía de carne y las entrañas comestibles debajo de la piel del animal, y encima poner la peor parte, el estómago, mientras que juntó los huesos en un montón y los cubrió con sebo.

Zeus adivinó la estratagema, pero por su enemistad hacia el hombre, escogió adrede la peor porción y se vengó rehusándoles a los mortales el uso del fuego. En seguida Prometeo se robó el fuego del Olimpo y se lo llevó al hombre en un carrizo hueco. Como contraste a esta gran bendición, Zeus resolvió enviar un mal igualmente grande. Hizo que Hefestos creara del barro una mujer hermosa llamada Pandora, esto es, la toda talentosa; ya que los dioses la obsequiaron con toda clase de adornos y encanto, pero también de mentiras, palabras lisonjeras y una mente astuta.


Hermes se la llevó al llamado Epimeteo (este es, el hombre de la idea tardía, ya que nunca pensaba en lo que hacía hasta que no se metía en un lío), hermano de Prometeo, con una jarra [caja] como su dote, en donde estaban encerrados toda clase de males. A pesar de las advertencias de su hermano de no recibir ningún obsequio de Zeus, quedó atrapado por sus encantos y se casó con ella. Pandora abrió la jarra [caja], y de allí surgieron toda clase de males, problemas y enfermedades, antes desconocidos por el hombre, que se desparramaron por todo el mundo.

Sólo la Esperanza ilusoria quedó en la jarra [caja], ya que antes de que pudiera escapar, Pandora le puso de nuevo la tapa [cerró la caja]. Pero Prometeo tuvo que encararse con su castigo. Zeus lo amarró con grillos diamantinos a un pilar con un águila para que en el transcurso del día se comiera su hígado, que crecía de nuevo durante la noche. Al fin Heracles, con el consentimiento de Zeus, que deseaba acrecentar el renombre de su hijo, mató al águila y dejó en libertad al hijo de Iapetus.”



II) Zeus y Prometeo

Ciertamente sería muy difícil para ti aguantar mis sufrimientos, ya que a mí no me está permitido la muerte por destino. Eso hubiese sido encontrar inmunidad de mi desgracia; pero ahora frente a mí yace una labor sinfín hasta que llegue la hora en que Zeus caiga de su dictadura.


Antes de examinar la interpretación del mito, me referiré previamente a algunas enseñanzas con respecto a la formación del hombre. De acuerdo con estas enseñanzas, el hombre no es la creación milagrosa de un ser omnipotente, tampoco es un producto de fuerzas mecánicas evolutivas. No creemos que sea posible que la materia por sí sola podría ocasionar ni siquiera la producción de un cuerpo humano, mucho menos de un ser humano en sus aspectos mental y espiritual.


La Filosofía Esotérica nos enseña que “Todo el Kosmos está guiado, controlado, y animado por una serie casi sinfín de Jerarquías de Seres sensibles, cada una teniendo una misión que cumplir, y que…son los agentes de las Leyes Kármicas y Cósmicas. Estos varían infinitamente en sus grados de consciencia e inteligencia respectivos;…”


En otras palabras, creemos en seres inteligentes y activos detrás del velo de la materia, y que fueron algunos de ellos los que ayudaron a la producción del hombre, proporcionándole los principios para su ser. Mientras que una hueste de una posición evolutiva inferior le proporcionó a la humanidad un cuerpo y principios inferiores, otro, y más elevado, la dotó con las cualidades intelectuales y espirituales de su naturaleza. A estos Poderes creativos y formadores se les llama Pitris (Pitaras en Sánscrito) o “Padres” en La Doctrina Secreta y en alguna literatura oriental, y en la Biblia los Elohim.

Ahora, regresando a nuestro mito, son Zeus y Prometeo los tipos de estas dos huestes creativas. El hecho de que se dice que Zeus les negó a los mortales el uso del fuego, nos da la clave de su naturaleza. Él no hubiera dado el fuego al hombre simplemente porque no le podía proporcionar un elemento que no estaba en su propia naturaleza.


Aquí el fuego representa un símbolo de las cualidades mentales y espirituales y Zeus de las huestes creativas inferiores que moldearon la naturaleza inferior del hombre, cuyo hecho se simboliza en nuestro mito al escoger él las peores partes del animal sacrificado, el estómago y los huesos cubiertos de sebo. Pero es Prometeo el que roba el fuego divino del Olimpo y se lo lleva a los mortales, ese fuego que hasta ese momento había estado en la posesión únicamente de los dioses.

Este fuego celestial es el Manas Superior en el hombre y Prometeo la hueste que se lo dotó. Antes de esta época el hombre “…en un principio tenía ojos, pero toda su visión era vana; tenía oídos, pero no podía oír. En cambio, era como las formas que vemos en los sueños, y a través de su larga vida mezcló todas las cosas sin designio,…” (Prometeo Encadenado)


Por lo tanto, “en el caso de Prometeo, Zeus representa la hueste de los progenitores prístinos, de los Pitaras, los “Padres” que crearon al hombre sin sentido y sin mente alguna; mientras que el Titán divino representa a los creadores Espirituales, los devas que “cayeron” en la generación. Los anteriores hombres son espiritualmente inferiores, pero físicamente más fuertes, que los “Prometeanos”; por lo tanto, a estos últimos se les presenta como conquistados.


La hueste inferior, cuyo trabajo arruinó el Titán frustrando los planes de Zeus,” estaba en la tierra en su propia esfera y plano de acción; mientras que la hueste superior era una desterrada del Cielo, que se había enredado en las mallas de la materia. Los de las huestes inferiores, fueron amos de todas las fuerzas Cósmicas y titánicas inferiores; el Titán superior poseía únicamente el fuego intelectual y espiritual.”


En todas las teogonías antiguas aparece el tipo Prometeo, y en todas ellas él es el héroe cultural y filántropo sublime que salva al hombre de la obscuridad mental trayendo la chispa divina que Zeus no podía darle. Con él aparece el conocimiento y se inicia la civilización. Pero la chispa divina de la mente con el pasar del tiempo se vuelve más y más un esclavo de las pasiones ahora estimuladas y excitadas por los poderes mentales del pensamiento, la imaginación, la memoria y todo sustentado por la voluntad.


La Doctrina Secreta nos dice: “Este drama de la lucha de Prometeo con el tirano y déspota del Olimpo, el sensual Zeus, lo vemos representado cada día dentro de nuestra humanidad actual; las pasiones bajas encadenan a las aspiraciones más elevadas al peñasco de la materia, para producir en muchos casos el buitre de la pena, dolor y arrepentimiento.”

Este buitre es el águila de nuestro drama, el ministro de Zeus, que consume el hígado de Prometeo durante el día y que vuelve a crecer durante la noche, cuando el hombre, el pensador, puede por algunas cuantas horas retirarse a su propio plano durante el sueño del cuerpo, o si tomamos un ciclo mayor, entonces el “día” sería una encarnación en un cuerpo físico y un descanso en la condición subjetiva después de la muerte.



III) Hefestos y Pandora

En esos días primitivos de los masculinos-femeninos (hermafroditas); hubo criaturas humanas con cuatro brazos, con una cabeza, sin embargo con tres ojos.”

Veamos ahora a los siguientes dos personajes de nuestro drama, Hefestos y Pandora. Hay alguna semejanza entre Prometeo y Hefestos en la mitología griega. Este último también es un dios-fuego y héroe cultural, pero mientras que Prometeo origina toda la civilización con el don del fuego, Hefestos es principalmente un héroe cultural como un artesano en un aspecto secundario. Es el forjador divino del Olimpo y el dios del elemento fuego, especialmente en relación a volcanes. En realidad, su conexión con fuegos volcánicos es tan cercana que algunos consideraban que había sido originalmente un dios-volcán.


Para Homero, Hefestos trabaja en el Olimpo donde hace palacios de bronce para sí mismo y para las otras deidades. También tiene una forja en la isla sagrada o la isla de Hefestos en las islas Lipari, donde se le oye trabajar con sus compañeros los Cíclopes. Ya vimos que él fue el creador de Pandora, la primera mujer de acuerdo con Hesiodo; de su jarra [caja] se esparcieron sobre toda la Tierra todos los males. Sin embargo, de acuerdo con una historia posterior la jarra [caja] no contenía males, sino bendiciones, que se hubieran preservado para la raza humana sino se hubiesen perdido cuando el hombre mismo, por curiosidad, abrió la jarra [caja].


Se dice que Hefestos es idéntico a Vulcano, Caín y Marte, los cuales representan el poder de la generación. Cito de la Doctrina Secreta y de The Source o Measures [La Fuente de las Medidas] lo siguiente: “Ahora Marte era el señor del nacimiento y de la muerte, de la generación y de la destrucción,…Él fue el principio prístino, desintegrándose en la modificación de dos opuestos para la producción….Él, como nacimiento era bueno, como muerte era malo. Como bueno era la luz; como malo era la noche. Como bueno era hombre; como malo era mujer.”


Hefestos creando a Pandora, la primera mujer, tipifica ese gran cambio en la evolución de la humanidad cuando ocurrió la separación de los sexos del estado de hermafrodismo, como sucedió en la Tercera Raza Raíz, los Lemures. El hombre, habiendo sido andrógino, se volvió masculino y femenino. Fue otro peldaño en el proceso de la diferenciación como se alude en diferentes escritos religiosos.

En la Biblia se describe como la formación de la mujer a partir de una costilla de Adán, en el Banquete de Platón se dice lo siguiente sobre este tema: “Nuestra naturaleza de antaño no era la misma como lo es ahora. Era andrógina, la forma y el nombre siendo comunes tanto al masculino como al femenino….Sus cuerpos eran redondos, y su manera de correr era circular. Fueron terribles en su fuerza y vigor, y tenían una ambición prodigiosa. Por lo tanto, Zeus dividió cada uno de ellos en dos, haciéndolos más débiles; Apolo, bajo su dirección, cerró su piel.”


Y ahora Pandora, el regalo de Zeus, se volvió la compañera de por vida de Epimeteo, el hombre del “pensamiento tardío”. Evidentemente Epimeteo es un hombre de una mentalidad inferior que actúa más bajo el deseo momentáneo que bajo la guía de la reflexión y la intuición. Él rechaza el consejo de su hermano más sabio y se casa con un ser de apariencia hermosa pero de mente corrupta. La curiosidad no fue el menor de sus defectos y a través de esta sembró las semillas de un sufrimiento muy difundido para la humanidad. Lo único bueno que quedó en la jarra [caja] prohibida fue la Esperanza, que se quedó en el fondo como un bálsamo para todos esos males.


Es evidente que Epimeteo y Pandora significan la subsiguiente humanidad física después de la separación de los sexos, cuando la Edad de Oro de la humanidad hubo llegado a su fin. Conforme avanzaba el progreso material del hombre, su naturaleza sensual y su inteligencia física empezaron a dominar a su ser y perdió su poder espiritual de la intuición. Desde Prometeo, el hombre de previsión, con el correr del tiempo la humanidad se convirtió en Epimeteo, el hombre de la idea tardía.


Pero Pandora y su jarra [caja] de los males significa también el muy indeseado don de la mediumnidad; levanta la tapa de la jarra [caja] prohibida y un médium se expone a los males del plano astral.

El hecho de que los Cíclopes son los compañeros de Hefestos es otro indicio de la Raza Lemur. Están descritos en la mitología griega como de tamaño y fuerza gigantescas y con un sólo ojo en la frente. Esta última característica es una referencia al Tercer Ojo que la humanidad poseía en esos tiempos. “Los Cíclopes de un sólo ojo, los gigantes que en las fábulas se les conocía como hijos de Coelus y Terra (tres en total, de acuerdo con Hesiodo), fueron las tres últimas sub-razas de los Lemures, el “ojo único” refiriéndose al ojo de la Sabiduría; ya que los dos ojos frontales se desarrollaron completamente como órganos físicos únicamente al principio de la Cuarta Raza.”


Una referencia adicional a la misma Raza Raíz y a su continente Lemuria, lo encontramos en el hecho de que Hefestos hace palacios de bronce y es un dios-volcán. Los poetas griegos llamaron a la Tercera Edad (Tercera Raza) la Era de Bronce, que así como el bronce, es una mezcla de dos elementos (una alusión a la separación de los sexos) y Lemuria, la patria de esa Raza, se destruyó por actividad volcánica, y posteriormente se hundió.



IV) Heracles y Prometeo

Todos ustedes que podéis leer entre líneas, estudien la sabiduría arcaica en los antiguos dramas de los hindúes y los griegos; lean con cuidado… aquel representado hace 2400 años en los teatros de Atenas, a saber, Prometeo Encadenado.”

En el “Prometeo Encadenado” hay una profecía proferida por Hermes, el mensajero de los dioses. Al describir a Prometeo los sufrimientos que le esperaban por mucho tiempo, Hermes añade: “Y no esperes un fin por mucho tiempo a dolores como estos, hasta que no aparezca un dios para llevar a cuestas la carga de tus sufrimientos…”


El dios que aparece como el libertador de Prometeo es Heracles, o Hércules, un hijo de Zeus. Él representa en la mitología griega la encarnación de la fuerza viril y el aguante paciente.

En sus múltiples contiendas con amigos y enemigos, estos últimos en su mayoría con forma de animal, sale victorioso; pero su mayor enemigo a través de su vida es Hera, su propia madre. Cuando joven, tuvo que escoger si su gran fuerza la dedicaría al bien o al mal. Él se encontró con dos mujeres hermosas, llamadas Placer y Deber, y ambas le suplicaron a su vez que las siguiera. Después de haber escogido a Deber como su guía, le llegó la tarea de cumplir con sus doce labores, de las cuales la undécima era cortar tres manzanas doradas del árbol que estaba en el jardín de las Hespérides, que tenía como guardián a un dragón de cien cabezas que no dormía.


Ningún hombre sabía donde estaba ubicado este jardín, y Heracles al buscarlo, se topó con el lugar donde Prometeo yacía encadenado a una roca. En un principio vio al águila volando en su cruel misión, y la mató con una de sus flechas. Guiado así al lugar del castigo, le fue fácil al héroe desatarlo; Zeus no resintió esa osadía de su hijo, y dejó a un lado su disputa con el amigo del hombre. El prisionero agradecido, sabio con la edad y con la pena que sufrió en la soledad, pagó por su libertad dando buenos consejos a Heracles.


A primera vista, parece curioso que un hijo de Zeus se volviera el libertador de Prometeo cuando Zeus había sido su mayor oponente. Pero también notamos que existe una gran diferencia entre padre e hijo. El padre había sido un déspota de naturaleza pasional, mientras que el hijo es paciente y escogió como su guía en la vida al “Deber” en vez de al “Placer”. Pero mientras tanto la naturaleza de Zeus también parece haber sufrido un cambio, porque está de acuerdo con la liberación de Prometeo en vez de oponerse a ella.

Heracles representa aquí un nuevo tipo de humanidad por venir, una nueva Raza en la que el tirano apasionado, nuestra naturaleza inferior, se habrá transformado en un ser con paciencia, poder y conocimiento. Fue durante el onceavo juicio de Heracles, al ir en busca del Jardín de las Hespérides para cortar las manzanas doradas, que encontró a Prometeo.


El significado de estas manzanas lo encontramos en La Doctrina Secreta donde se dice que: “Universalmente en la antigüedad el Símbolo para el Conocimiento Secreto y Sagrado fue un Árbol, el cual también quería decir una Escritura o Registro. De aquí,…los “Dragones”, símbolos de la sabiduría, que protegen al Árbol del conocimiento; el Árbol de la manzana “dorada” de las Hespérides; los “Árboles exuberantes” y la vegetación del Monte Meru defendida por una serpiente. Juno dándole a Júpiter, en su matrimonio con él, un Árbol con fruto dorado es otra forma de Eva ofreciéndole a Adán la manzana del Árbol del Conocimiento.”

En otras palabras: el hombre va a encontrar, su naturaleza interna más noble, su Prometeo, cuando acepte como su guía al “Deber” en vez de al “Placer”, y cuando le dé fin a sus pasiones fieras y obscuras que están en una eterna contienda con lo Divino en el hombre. Entonces lo Divino le dará consejo de nuevo y se establecerá la armonía entre los dos.



Conclusión

Ciertamente el Mito de Prometeo es una profecía; pero no se refiere a ninguno de los salvadores cíclicos que periódicamente han aparecido en varios países y entre varias naciones, en sus condiciones transitorias de evolución.

Indica el último de los misterios de transformaciones cíclicas, en cuyas series la humanidad, habiendo pasado del estado etéreo al estado físico sólido, de la procreación espiritual a la fisiológica, es ahora acarreado hacia adelante en el arco opuesto del ciclo, hacia esa segunda fase de su estado primitivo, cuando la mujer no conocía a ningún hombre, y la progenie humana era creada, no engendrada.


Ese estado regresará a ella y al mundo en general, cuando este último descubra y realmente aprecie las verdades que están en la base de este vasto problema del sexo. Va a ser como la luz que nunca brilló en el mar o en la tierra y tiene que llegarle al hombre en su momento… Esa luz le enseñará el camino y le conducirán a la intuición espiritual verdadera.”


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