Dedicado a: A. S. P. + hacia Todo lo Justo, lo Bueno y lo Bello +

Estoicismo, para nuestros días

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L0 que Podemos Controlar y Lo que No


La felicidad y la libertad comienzan con la clara comprensión de un principio: algunas cosas están bajo nuestro control y otras no.

Sólo tras haber hecho frente a esta regla fundamental y haber aprendido a distinguir entre lo que podemos controlar y lo que no, serán posibles la tranquilidad interior y la eficacia exterior.

Bajo control están las opiniones, las aspiraciones, los deseos y las cosas que nos repelen. Estas áreas constituyen con bastante exactitud nuestra preocupación, porque están directamente sujetas a nuestra influencia. Siempre tenemos la posibilidad de elegir los contenidos y el carácter de nuestra vida interior.

Fuera de control, sin embargo, hay cosas como el tipo de cuerpo que tenemos, el haber nacido en la riqueza o el tener que hacernos ricos, la forma en que nos ven los demás y nuestra posición en la sociedad.

Debemos recordar que estas cosas son externas y por ende no constituyen nuestra preocupación. Intentar controlar o cambiar lo que no podemos tiene como único resultado el tormento.

Recordemos: las cosas sobre las que tenemos poder están naturalmente a nuestra disposición, libres de toda restricción o impedimento; pero las cosas que nuestro poder no alcanza son debilidades, dependencias, o vienen determinadas por el capricho y las acciones de los demás.

Recordemos, también, que si pensamos que podemos llevar las riendas de cosas que por naturaleza escapan a nuestro control, o si intentamos adoptar los asuntos de otros como propios, nuestros esfuerzos se verán desbaratados y nos convertiremos en personas frustradas, ansiosas y criticonas.



Ocúpate de Tus Propios Asuntos


Presta atención únicamente a tus verdaderas preocupaciones y da por sentado que lo que pertenece a los demás es asunto suyo y no tuyo. Si obras así, serás impermeable a la coacción y nadie te podrá retener.

Serás auténticamente libre y eficaz, pues darás buen uso a tus esfuerzos en lugar de malgastarlos criticando u oponiéndote a los demás.



Inculca en tu Mente Ideales Superiores


Manténte unido a lo que es espiritualmente superior, prescindiendo de lo que hacen y dicen los demás. Sé fiel a tus verdaderas aspiraciones pase lo que pase a tu alrededor.

Si conoces y prestas atención a tus verdaderas preocupaciones, nada ni nadie te hará actuar contra tu voluntad; los demás no podrán herirte, no ganarás enemigos ni padecerás ningún mal.

Si tienes el propósito de vivir siguiendo estos principios, recuerda que no será fácil: deberás renunciar por completo a algunas cosas y posponer otras por ahora. Es probable que debas privarte de la riqueza y el poder si quieres asegurarte de alcanzar la felicidad y la libertad.



Seremos Objeto de Burla


Quienes buscan una vida superior en la prudencia, quienes aspiran a vivir fieles a sus principios espirituales, deben estar preparados para ser objeto de burla y condena.

Muchas personas que bajan progresivamente el listón de sus aspiraciones personales en un intento de ganar aceptación social y más comodidad en la vida terminan amargamente resentidos con quienes tienen inclinaciones filosóficas y se niegan a comprometer sus ideales espirituales en su búsqueda por mejorarse a sí mismos.

Nunca vivas en función de estas almas desdichadas. Compadécete de ellas al tiempo que te mantienes firme en lo que tú sabes que es bueno. Cuando inicies tu programa de progreso espiritual, es probable que las personas que te rodean se mofen de ti y te acusen de arrogancia.

Tu cometido es comportarte con humildad y ser consecuente con tus ideales morales. Aférrate a lo que en el fondo de tu corazón sabes que está bien. Así, si eres constante, las mismas personas que se burlaban de ti terminarán por admirarte.Pero si permites que las opiniones malintencionadas te hagan titubear en tus propósitos, incurrirás en una doble falta.



El dominio de Uno Mismo es el objetivo al que la Voluntad Divina desea que Aspiremos


El mal no reside de forma natural en el mundo, en los acontecimientos ni en las personas.

El mal es consecuencia del descuido, la pereza o la distracción: aparece cuando perdemos de vista el verdadero propósito de nuestra vida.

Cuando recordamos que el propósito es el progreso espiritual, volvemos a esforzarnos en dar lo mejor de nosotros mismos. Así es como se alcanza la felicidad.

Acepta con calma los acontecimientos tal como ocurren

No exijas que los acontecimientos sucedan como deseas. Acéptalos tal como son realmente. Así te será posible la paz.



Haz Tuya la Voluntad de La Naturaleza


Descubre la voluntad de la Naturaleza. Estúdiala, préstale atención y hazla tuya.

La voluntad de la naturaleza nos es revelada mediante experiencias comunes a todos. Por ejemplo, si el hijo de un vecino rompe un tazón o algo por el estilo, decimos de buen grado: «Estas cosas pasan». Cuando el tazón que se rompa sea el tuyo, deberías responder de la misma forma en que lo haces cuando se rompe un tazón ajeno.

Traslada esta premisa a asuntos de mayor importancia emocional y material. ¿Que muere el hijo, la esposa u otro ser querido de otra persona? En tales circunstancias, cualquiera puede decir: «Es el ciclo de la vida. La muerte tarde o temprano llega. Hay cosas inevitables».

Pero cuando quien muere es nuestro hijo o nuestro amor, tendemos a exclamar: «¡Ay de mí! ¡Qué desgraciado soy!»

Recuerda lo que tú sientes cuando le sucede lo mismo a otra persona. Transfiere ese sentimiento a tus circunstancias actuales. Aprende a aceptar los acontecimientos, incluso la muerte, con inteligencia.



No son las cosas las que atormentan a los hombres, sino la opinión que se tiene de ellas.

La envidia es el adversario de los más afortunados.

La felicidad no consiste en adquirir y gozar, sino en no desear nada, pues consiste en ser libre.

La fuente de todas las miserias para el hombre no es la muerte, sino el miedo a la muerte. No hay que tener miedo de la pobreza ni del destierro, ni de la cárcel, ni de la muerte. De lo que hay que tener miedo es del propio miedo.

El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos. En la prosperidad es muy fácil encontrar amigos, en la adversidad no hay nada más difícil.

Reflexionad mucho antes de decir o hacer algo, porque no podréis remediarlo después de dicho o hecho.

En los festines acuérdate que tienes dos invitados: el cuerpo y el alma. Lo que des al cuerpo lo perderás; lo que des al alma lo conservarás eternamente.

Engrandecerás a tu pueblo no elevando los tejados de sus viviendas, sino las almas de sus habitantes.

Cuando sea llegada mi hora, moriré; pero moriré como debe morir un hombre que no hace más que devolver lo que se le confió.

El Sol no espera a que se le suplique para derramar su luz y su color. Imítalo y haz todo el bien que puedas sin esperar a que se te implore.

Epicteto, filósofo estoico (55-135 d.C.)

Fuente: Upasika (Revista Digital Atenea – 2009)

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“Las lecciones de Epicteto nos recuerdan en estas horas de la modernidad, tan contaminadas del apego a los bienes materiales y, a la vez, tan vacías, que hay otra senda para ser hombres, para vivir y morir con dignidad.

Desde esa lejanía clásica, como una llama viva, nos llega el eco de una voz que el oído finísimo de Montaigne, de Pascal, o de Simone Weil, más cercanos a nosotros, han captado como hilo de una tradición espiritual, testimonio de la humana grandeza,  acerca de los valores: la construcción del sujeto ético y, por ende, una vida colmada de sentido…”


2 comentarios

  1. Hola! Tu Blog es realmente interesante.

    El mío trata temas de Salud, Solidaridad y Desarrollo Personal, te invito a visitarlo.
    Espero que sigamos en contacto.

    Por cierto mi blog es http://itsmyownworld.wordpress.com

    Un saludo.

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    2 de octubre de 2009 en 17:18

  2. Phileas

    Estimado Vajra: Soy Phileas de Upasika y me gustaría comunicarme contigo.

    Saludos!

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    22 de septiembre de 2009 en 14:32