Dedicado a: A. S. P. + hacia Todo lo Justo, lo Bueno y lo Bello +

Las Doctrinas de los Santos “Lha”

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Escrito de H.P.B.


I.- Las Enseñanzas Tibetanas
II.-
Las Doctrinas de los Santos “Lha”
III.- El Árbol Sagrado de Kum Bum
IV.- Las Reencarnaciones en el Tíbet


“Las formas bajo las cuales cualquier ser humano puede renacer son séxtuplas. La clase más elevada son los Lha, “espíritus, seres superiores, dioses”; se colocan después de los Budas y habitan en las seis regiones celestiales. Dos de estas pertenecen a la tierra; mientras las otras cuatro, consideradas como mansiones superiores, yacen en la atmósfera, mucho más allá de ella.”

“Como consecuencia de un deceso prematuro, el “Bardo” es prolongado. Este es el estado intermedio entre la muerte y el nuevo renacimiento, que no es inmediato; pero existe un intervalo que es más breve para el bueno que para el malo.”

(“Budismo en Tíbet”, Emil Schlagintwet)



Las siguientes notas se han compilado o, mejor dicho, traducido, lo más fielmente posible y considerando las dificultades idiomáticas, de cartas y manuscritos tibetanos que recibimos como respuestas referentes a las ideas erróneas occidentales acerca del Budismo del Norte o Lamaísmo. La información procede de un Gelung del Templo Interno, un discípulo de Bas-pa Dharma, la Doctrina Secreta.

Mi reverendo, Ngag-pa, me ordena que conteste a las preguntas de los Hermanos residentes en Gya-P-heling, la India Británica, los cuales han llamado, respetuosamente, la atención de mi maestro, acerca de ciertas declaraciones incorrectas y extraviantes sobre la presunta aplicación de la Buena Doctrina de nuestro bendito Phag-pa-Sang-gyas, el Buda más sagrado, en Bhod-Yul, la tierra de Tíbet. Las respuestas englobaran lo que nuestras reglas me permiten exponer abiertamente sobre un tema tan sagrado. No puedo hacer más que esto; ya que, será casi inútil tratar de erradicar dichas ideas erróneas hasta el día de hoy en que nuestro Pban-chhen-rin-po-chhe renacerá en las tierras de Phelings, los extranjeros y, apareciendo como el gran Chom-den-da, el conquistador, destruirá, con su mano poderosa, los errores y la ignorancia de la era.”

Una profecía de Tosng-ka-pa es vigente en el Tíbet y según la cual: la verdadera doctrina se mantendrá en su pureza sólo hasta que el Tíbet no esté sujeto a las incursiones de las naciones occidentales, cuyas ideas rudimentarias de la verdad fundamental, tendrán un inevitable efecto enceguecedor sobre los seguidores de la Buena Ley. Cuando el mundo occidental sea más filosóficamente maduro, Pban-chhen-rin-po-chhe, la Gran Joya de la Sabiduría, uno de los Lamas Teshu, se reencarnará y el esplendor de la verdad iluminará al mundo entero. Aquí se encuentra la verdadera clave del exclusivismo tibetano.

Nuestro corresponsal continúa:

“De entre las numerosas concepciones erróneas sometidas a la consideración de nuestro maestro, tengo su permiso de tratar las siguientes, primero: el error muy común entre los Ro-lang-pa, espiritistas, que los seguidores de la Buena Doctrina se relacionan y reverencian los fantasmas Ro-lang o las apariciones de los muertos. En segundo lugar: que los Bhanté, Hermanos, o “Lha”, comúnmente llamados, son espíritus desencarnados o dioses.”

El primer error se encuentra en: “Buda y el Budismo Antiguo”; ya que esta obra ha dado origen a la noción inexacta, según la cual el espiritismo fue la verdadera raíz del budismo.

El segundo error esta en: “Un Resumen Sucinto del Gran Caos de las Leyes Tibetanas”, por el monje capuchino Della Penna y los relatos de sus compañeros, cuyas absurdas calumnias, sobre la religión y las leyes tibetanas, escritas en el siglo pasado, han sido recientemente publicadas en el libro: “Tíbet”, de Markham.

“Comenzaré con el primer error.

Los budistas del sur y del norte, de Ceilán, Tíbet, Japón o China, no aceptan las ideas occidentales referentes a las capacidades y calificaciones de las “almas desnudas.”

“Ya que nosotros execramos, de manera absoluta y perentoria, toda relación entablada sin conocimiento con los Ro-lang.

¿Quiénes son los que retornan? ¿Qué clase de criaturas son las que pueden comunicarse a voluntad, de forma objetiva o mediante una manifestación física?

Son almas impuras y burdamente pecaminosas, “a-tsa-ras”; los suicidas y los que, debido a cualquier accidente, han experimentado muertes prematuras y, por ende, permanecen en la atmósfera terrenal hasta que su ciclo natural de vida termine.

Ninguna persona cuerda, ya sea un Lama o un Chhipa, un no budista, estará dispuesto a defender la práctica de la nigromancia que, por instinto natural, ha sido condenada en todos los grandes Dharmas, leyes o religiones; ya que el relacionarse con estas almas vinculadas a la tierra y el uso de sus poderes es simplemente nigromancia.

“Ahora bien: los seres incluidos en la segunda y tercera clase, los suicidas y las victimas de accidentes, no han completado su ciclo de vida y, por ende, aunque no sean necesariamente malos, están apegados a la tierra. El alma que ha sido lanzada fuera del cuerpo prematuramente, se encuentra en un estado no natural. El impulso original bajo el cual el ser se ha desarrollado y fue arrojado a la vida terrenal no se ha extinguido, el ciclo necesario no ha completado su curso; sin embargo debe cumplirse.

“Estos seres desdichados, victimas voluntarias o involuntarias, aunque estén vinculados a la tierra, podríamos decir que están suspendidos en la atracción magnética terrenal, diferenciándose, entonces, de las almas groseramente pecaminosas, las cuales sienten atracción hacia los vivos, porque su vitalidad nutre el hambre salvaje que tienen por ella.

Los suicidas o las victimas de accidentes se encuentran, generalmente, en una condición de aturdimiento y estupefacción y su único y ciego impulso es el de entrar en el remolino del renacimiento lo más pronto posible. Su estado es el que llamamos un Bar-do falso, período entre dos encarnaciones. Este intervalo será largo o breve, según el karma del individuo que esta afectado por su edad y los méritos en el último nacimiento.

“Nada puede atraerlos voluntariamente hacia los vivos, excepto una atracción irresistiblemente intensa, como el amor sagrado por un ser querido que está en gran peligro. Sin embargo: pueden ser forzados, en nuestra presencia, mediante el poder mesmérico de un Ba-po, un nigromante, término usado atinadamente; ya que el hechizo necromántico es Dzu-tul o la que podemos llamar una atracción mesmérica. Sin embargo, los que se atienen a la Buena Doctrina condenan, sin reservas, esta evocación; ya que el alma evocada tendrá que sufrir mucho, aunque no sea ella misma, sino su imagen la que ha sido desgarrada y expoliada de si misma, para convertirse en una aparición. “Jang-khog”, el alma animal, debido a su prematura separación violenta del cuerpo, abunda aún de partículas materiales; ya que todavía no se ha dado una disgregación natural de las moléculas más groseras de las más sutiles; así, podríamos casi decir que el nigromante, induciendo esta separación artificialmente, hace sufrir al alma como si a nosotros nos despellejaran vivos.

“Así, evocar a las de la primera clase, las almas groseramente pecaminosas, es peligroso para los vivos; obligar la aparición de la segunda y tercera clase es extremadamente cruel para los muertos.


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Instrucciones Esotéricas sobre los Seis Yogas de Naropa (2)

a) Tibetano: Chos drug gi man ngag
Sánscrito: Saddharmopadesha

Autor: Tilopa (988-1069) Tengyur Vol. 53, 2330.

b) Tibetano: bKaā yang dag paāi tshad ma zhes bya ba mkhaā Īgro maāi man ngag
Sánscrito: Ajnasamyak-pramana-nama-dakinyupadesha

Tengyur Vol. 53, 2331.


“En el caso de quien murió naturalmente, existen condiciones muy distintas. El alma casi trasciende el alcance del nigromante y si es muy pura, lo trasciende completamente; por lo tanto está más allá del círculo de los que la evocan o los espiritistas; quienes, inconscientemente, practican un verdadero Sang-nyag del nigromante o conjuro magnético.

Según el karma del nacimiento previo, el intervalo en estado latente, generalmente transcurrido en una condición de estupor, durará algunos minutos o hasta un promedio de algunas semanas y, quizá, meses. Durante ese tiempo, el “jang-khog”, el alma animal, se prepara, en reposo solemne, a trasladarse a una esfera superior, si ha alcanzado su séptima evolución humana local o a un renacimiento más elevado, si aun no ha recorrido la última ronda local.

“Entonces: no tiene ni la voluntad ni el poder, en ese momento, de transmitir algún pensamiento a los vivos. Después de que su estado latente termina y el nuevo ser entra en conciencia plena a la región bendita del Devachan, momento en que todas las neblinas terrenales se disipan y las escenas y relaciones de la vida pasada aparecen claramente delante de su vida espiritual, puede elevar hasta si los espíritus de los vivos que amó y que reciprocaron su amor en la tierra, reuniéndose. Esto acontece, ocasionalmente, mediante la atracción del amor y, cuando los espíritus de los vivos retornan a su condición normal, se imaginan que el alma del ser querido descendió a ellos.

“Así: discrepamos, radicalmente, de los Ro-lang-pa, espiritistas occidentales, en lo que concierne a lo que ven o eso con lo cual se comunican en sus círculos y mediante su nigromancia inconsciente. Nosotros decimos que: eso que ven son simplemente las escorias físicas o los restos sin espíritu del ser fallecido; eso que ha sido arrojado, descartado y abandonado cuando sus partículas más finas han penetrado el gran Más Allá.

“En estos restos permanecen algunos fragmentos de memoria y de intelecto. Es cierto que en un tiempo eran parte del individuo y así no son muy interesantes; pero no es el verdadero ser. Están formados por materia, a pesar de lo etéreo que sea, entonces deben, a la larga, ser arrastrados en vórtices donde existen las condiciones para su desintegración atómica.

“Los otros principios se deslizan del cadáver, juntos. Algunas horas después, el segundo principio, el de la vida, ha llegado su completa extinción, separándose, entonces, de las vestiduras humanas y etéreas.

El tercer principio, el doble vital, se disipa cuando las últimas partículas se han desintegrado. Ahora se quedan el cuarto, el quinto, el sexto y el séptimo principio: el cuerpo de la voluntad; el alma humana; el alma espiritual y el espíritu puro que es un aspecto del Eterno. Los últimos dos, unidos o separados del yo personal, forman la individualidad eterna y son imperecederos. El resto, el ser astral y lo que sobrevivió en él de la voluntad, antes de la disolución del cuerpo físico, entra en el estado de gestación.

“Por lo tanto, para que, en dicho estado, se actúe conscientemente, se necesitan las cualidades de un adepto o un amor intenso, imperecedero, ardiente y santo, por un ser que el fallecido dejó en la tierra. De otra manera, el ego astral se convierte en un “bhuta”, “ro-lang” en tibetano o sigue sus ulteriores transmigraciones en esferas más elevadas.

“En el primer caso, el Lha u “hombre-espíritu”, puede quedarse entre los vivos durante un lapso indefinido, según su voluntad. En el segundo caso, el llamado “espíritu” se demorara, posponiendo su traslación final por un breve período; ya que el cuerpo de deseo mantiene cierta cohesión, proporcional a la intensidad del amor que el alma sintió por sus seres queridos y al no estar dispuesta a separarse de ellos.

“Tan pronto como la voluntad se relaja, el cuerpo de deseo se disipa y el yo espiritual, perdiendo temporalmente su personalidad y todo recuerdo de ella, asciende a regiones más elevadas.

Esta es la enseñanza: solo los electos, los “Realizados”, los “Byang-tsiub” o los “Bodhisatwas”, pueden iluminar a los mortales y, habiendo penetrado en el gran secreto de la vida y de la muerte, pueden prolongar, voluntariamente, su estancia en la tierra después del “fallecimiento”. Si traducimos lo anterior en lenguaje ordinario, diremos que tal custodia implica “renacer una y otra vez” para el beneficio de la humanidad.”

Los espiritistas se acercarían más a la verdad si, en lugar de otorgar el poder de “controlar” y “guiar” a los vivos, a todo fantasma que dice llamarse “Juan” o “Pedro”, limitaran la facultad de impulsar e inspirar a unos pocos electos seres humanos puros, sólo a estos Bodhisatwas o iniciados santos, no importando que hayan nacidos budistas o cristianos, brahmanes o musulmanes y, en casos excepcionales, a personajes sagrados y santos, cuyo motivo es cumplir una misión verdaderamente benéfica, después de haber fallecido.

Atribuir, como lo hacen los espiritistas, este privilegio sagrado a todo “elementario” y “elemental”, que se disfraza con plumas prestadas, armando una aparición sólo para decir: “¿Cómo está señor Sánchez?” y para beber té y comer galletas, es un sacrilegio y una triste visión para quien tiene algún sentimiento intuitivo acerca del misterio muy sagrado de la traslación física, por no mencionar la enseñanza de los adeptos.


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Sutra del paso de Una Existencia a Otra. (3a)

Tibetano: ÎPhags pa srid pa Îpho ba zhes bya baâi mdo
Sánscrito: Bhavasamkranti-Sutra

Kangyur Vol.
35, Nº 892. Edición de Lasha 227 Tsa 284a5-287a2.


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Sutra de la Muerte y de la Transmigración de las Almas. (3b)

Tibetano: Tshe 316 pho ba ji ltar 316 gyur ba zhus pa342 i mdo
Sánscrito: Ayupatti-yathakara-paripriccha-s
Kangyur vol 39,
974. Edición de Lhasa 311 La 223b7-237b3.



“Enseguida Della Penna escribe:
“Estos chan-chüb, discípulos del santo principal, aun no se han convertido en santos; pero poseen, en grado más elevado, cinco virtudes:

(1) la caridad temporal y espiritual; (2) la observancia perfecta de la ley; (3) una gran paciencia; (4) una gran diligencia para trabajar hacia la perfección y (5) la contemplación más sublime.”

¡Nos gustaría saber cómo podrían tener todas estas cualidades; especialmente la última, el trance, si estaban físicamente muertos!

“Estos chang-chub han terminado su curso y no deben seguir transmigrando, pasando de un cuerpo de un Lama a otro. Sin embargo, el Lama (es decir, el Dalai Lama), está siempre imbuido por el alma del mismo chang-chub, aunque pueda encontrarse en otros cuerpos para el beneficio de los vivos, a fin de enseñarles la Ley; objetivo por el cual no desean convertirse en santos, porque entonces, no podrían instruir a los seres vivientes. Como la compasión y la misericordia es lo que los inspiran, desean permanecer chang-chüb para enseñar la Ley a los vivos, para que terminen, rápidamente, su curso laborioso de transmigraciones. Además, si estos chang-chüb lo desean, están libres de transmigrar en este mundo y en otros, siempre con el mismo objetivo.

“El sentido interior de esta descripción tan confusa, sugiere dos hechos, primero: los budistas tibetanos, es decir, las clases cultas, no creen en el retorno de los espíritus de los difuntos y, a menos que un alma, en su estancia terrena, se haya purificado a tal grado de crear, por si misma, un estado de Bodhisat, el nivel más elevado de perfección después de Buda, ni los santos, en el sentido ordinario del término, pueden instruir o controlar a los vivos después de la muerte.

Segundo: como rechazan las teorías de la creación, de Dios y del alma-en su sentido cristiano y espiritista- y de una vida futura para la personalidad del fallecido, así atribuyen al ser humano una tal potencialidad de voluntad, que depende de él convertirse en un Bodhisatwa y adquirir el poder de regular sus existencias futuras; ya sea en una forma física o semi-material.

“Los Lamaístas creen en la indestructibilidad de la materia, como elemento. Rechazan la inmortalidad y hasta la sobrevivencia del yo personal; ya que enseñan que puede sobrevivir sólo el yo individual: el agregado colectivo de los numerosos yoes personales que este Uno representó durante las largas series de varias existencias. Este último puede, aun, hacerse eterno; si bien, entre ellos, el término eterno implica sólo el período de un gran ciclo. Por lo tanto, eterno en su individualidad integral, hecho factible sólo llegando a ser un Dhyan Chohan, un “Buda celestial” o lo que un cabalista cristiano podría llamar un “espíritu planetario” o uno de los Elohim.

Una parte del “todo consciente”, compuesta por el agregado de inteligencias en su colectividad universal; mientras el Nirvana es el “todo inconsciente.” Aquél que se convierte en un Tong-pa-nyi, aquél que ha alcanzado el estado de libertad absoluta de algún deseo de vivir personalmente, la condición de santo mas elevada, existe en la no existencia y ya no puede beneficiar a los mortales.

El se encuentra en “Nipang”, ya que ha alcanzado el término de “Thar-lam”, el sendero de la liberación o salvación de las transmigraciones. No puede encarnarse voluntariamente (Tul-pa), ya sea temporalmente o toda una vida, en el cuerpo de un ser humano vivo; ya que él es un “Dang-ma”, un alma absolutamente purificada. Entonces, ha trascendido el peligro de “Dal-jor”, el renacimiento humano, porque ha cruzado las siete formas de existencias sujetas a la transmigración, de las cuales, sólo seis se divulgan al no iniciado.

“El observa con indiferencia toda esfera de transmigración ascendente, durante todo el período de tiempo que cubre los lapsos más breves de la existencia personal”, dice “El Libro de Khiu-ti.”

“Sin embargo, ‘como se necesita más valor para aceptar el ser que el no-ser; la vida que la muerte,’ entre los Bodhisatwas y los Lha, hay aquellos que, ‘tan raros como la flor de udambara’, renuncian, voluntariamente, a la beatitud resultante de la libertad perfecta y permanecen en sus yoes personales, en formas visibles o invisibles a la vista mortal, para enseñar y ayudar a sus hermanos más débiles.

“Algunos de ellos prolongan su vida terrenal; aunque a ningún nivel sobrenatural. Otros llegan a ser “Dhyan Choans”, una clase de espíritus planetarios o devas, quienes se convierten, por asi decirlo, en ángeles de la guarda de la humanidad, siendo la única clase, de la jerarquía septenaria de espíritus en nuestro sistema, que preserva su personalidad. Estos Lha sagrados, en lugar de cosechar los frutos de sus acciones, se sacrifican en el mundo invisible como lo hizo el señor Sang-gya, Buda, en esta tierra, permaneciendo en Devachan, el mundo de la beatitud más cerca de la tierra.”


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Representación de Buda (4)
Cachemira, India (Siglo IX d.C.)
Aleación de cobre con plata, con una altura de 26 cm.

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Continuará…


Notas de las Fotografías:


(1).- Buda Shakyamuni
(Imagen © de Gregory y Maricel Hillis)

El histórico Buda Shakyamuni se muestra aquí en su más popular forma iconográfica. El esta sentado en la “postura loto” (padmasana) con su mano derecha en “la tierra con gesto conmovedor” (bhumi-sparsha-mudra, sa la reg paâi phyag rgya) significando su logro del nirvana, y su mano izquierda, en el gesto de meditación (dhyana-mudra, bsam gtan gyi phyag rgya), sosteniendo un cuenco en su regazo. Él está llevando un vestido monacal como el de los primeros miembros de la comunidad budista, y su cuerpo dorado se presenta en silueta por el azul oscuro (ligeramente lineado con los delgados rayos de oro) y los halos verdes.

El paisaje circundante refleja una influencia china, y pintado al estilo tibetano Oriental.
Esta es la forma del Buda que, se dice, ha proferido Sutras y Tantras, que normalmente es llamada “la Palabra de El Buda” (buddha-vachana).


(2).- Instrucciones Esotéricas sobre los Seis Yogas de Naropa

El trabajo titulado Instrucciones esotéricas sobre los Seis Yogas de Naropa, que se compone en realidad de dos textos más pequeños, se incluye en la sección del Tántrico tibetano Ten-gyur o ” Tratado Traducidos”

Se centra en las prácticas de yoga reunida por el gran indio Tilopa (988-1069) de los maestros espirituales de varios linajes de la enseñanza tántrica.

Estas series de enseñanzas yoga, que más tarde Tilopa transmitió a su discípulo, Naropa (c.956-1040), se convirtió en la principal fuente de las llamadas “Seis Doctrinas (o Yogas), de Naropa” (Naro Chö-druk, na Ro Chos drug)

Las Seis Doctrinas se componen de los yogas: Calor místico (tum-mo, gtum mo), La radiante luz clara (ö-sel, Īod gsal), El cuerpo ilusorio (lu-gyu, sgyu lus), El estado onírico (mi-lam, Rmi lam), El estado intermedio (bardo), y Transferencia de la conciencia.

De estas seis técnicas avanzadas, sólo tres están directamente relacionadas con las prácticas yóguicas que rodean la muerte y los moribundos, a saber, Radiante luz clara, Estado intermedio, y Transferencia de la conciencia. (Vamos a hablar de estos temas con más detalle en un próximo artículo).


(3a).- Sutra del paso de Una Existencia a Otra.
(3b).- Sutra de la Muerte y de la Transmigración de las Almas.

El sánscrito original de los textos Sutra sobre la entrada o paso de Una Existencia a Otra y en el Sutra de muerte y la transmigración de las almas ya no son vigentes y sólo se conocen a través de sus versiones tibetano.
Ambos Sutras tratan principalmente de dos temas, el karma y su relación con el renacimiento.



(4).- Representación de Buda

Imagen: © Nyingjei Lam © Nyingjei imágenes Lam
Fuente: http://www.asianart.com

Esta muy lograda imagen representa al Buda en el gesto de la enseñanza religiosa (dharmacakra pravartana mudra).

El Buda se muestra de acuerdo con las normas de la iconografía establecidas de seres iluminados, con los dedos palmeados, los lóbulos largos, una marca entre sus frentes (urna), una protuberancia craneal (usnisa) y un tocado que hace pensar en el pelo que esta dispuesto con firmes rizos.

La imagen se presenta con exquisita sutileza, expresando una presencia luminosa, con un enfoque interior poderoso.


Traducción libre del inglés by Horus




Glosario de Términos usados:

Buddhismo (Budhismo o budismo) (Véase Buddha).- [Es la filosofía religiosa enseñada por Gautama Buddha.] El Buddhismo está actualmente dividido en dos Iglesias distintas: la del Sur y la del Norte. Dícese que la primera es la forma más pura, por haber conservado más religiosamente las doctrinas originales del Señor Buddha.

Es la religión de Ceilán, Siam, Birmania y otros países, mientras que el Buddhismo del Norte se halla limitado al Tíbet, China y Nepal. Tal distinción, sin embargo, es incorrecta. Si la Iglesia del Sur, en aquello que no se ha apartado (excepto quizás en algunos dogmas insignificantes debidos a los numerosos concilios celebrados después de la muerte del Maestro), está más cerca de las enseñanzas públicas o exotéricas de Zâkyamuni, la Iglesia del Norte es resultado de las doctrinas esotéricas que Siddhârta Buddha reservó únicamente para sus bhikchus y arhats escogidos. En verdad, el Buddhismo en nuestros tiempos no puede juzgarse debidamente por ninguna de sus dos formas populares exotéricas.

El verdadero Buddhismo sólo puede apreciarse combinando la filosofía de la Iglesia del Sur con la metafísica de las Escuelas del Norte. Si la una parece sobrado iconoclasta y rígida, y la otra harto metafísica y trascendental, hasta haberse desarrollado con exceso gracias a los hierbajos del exoterismo indo (puesto que muchos de los dioses de su Panteón han sido transplantados con nuevos nombres al suelo tibetano), todo ello es debido enteramente a la expresión popular del Buddhismo en ambas iglesias.

Hállanse éstas mutuamente en las mismas relaciones que el Protestantismo y el Catolicismo romano. Una y otra yerran por un exceso de celo y por erróneas interpretaciones, si bien ni el clero budista del Sur ni el del Norte se han apartado jamás de la verdad a sabiendas, y mucho menos han obrado bajo los dictados de la ambición clerical o puesto los ojos en el poder y lucro personales, como lo han hecho las dos Iglesias cristianas.

[El Buddhismo, tal como existe en su forma septentrional, está enteramente de acuerdo con las religiones más antiguas, pero en su forma meridional parece haber abandonado la idea de la Trinidad lógica como de la Existencia Una, de la cual esta Trinidad procede.

El Logos en su triple manifestación es como sigue:
Primer Logos, Amitâbha, la Luz infinita;
El segundo, Avalokitezvara o Padmapâni (Chenresi);
El tercero, Mandjusri, que “representa la Sabiduría creadora y corresponde a Brahmâ”. (Eitel, Diccionario Sánscrito-Chino).

El Buddhismo chino parece no contener la idea de una Existencia primordial, fuera del Logos; pero el Buddhismo de Nepal postula a Âdi-Buddha, de quien procede Amitâbha. Según Eitel, Padmapâni representa la Providencia compasiva y corresponde en parte a Ziva, pero como aspecto de la Trinidad búdica que emite encarnaciones, parece más bien representar la misma idea que Vichnú, con el cual está relacionado por llevar el Loto (fuego y agua, o Espíritu y Materia como primordiales constituyentes del universo).- A. Besant, Sabiduría Antigua.]

Bodhisattva (Sánscrito).- Literalmente: “Aquel cuya esencia (sattva) se ha vuelto inteligencia (bodhi)”, aquel a quien falta sólo una encarnación más para llegar a ser Buddha perfecto, esto es, para tener derecho al Nirvâna. Este, como aplicado a los Buddhas Manuchi (terrestres).

En sentido metafísico, Bodhisattva es un título que se da a los hijos de Dhyâni Buddhas celestes. [El que posee el don o cualidad de Bodhi (sabiduría suprema e iluminación). En el orden jerárquico, el Bodhisattva es inferior al “Buddha perfecto”. En el lenguaje exotérico se confunden mucho estos dos términos. Sin embargo, el innato y justo sentimiento popular, por razón del gran sacrificio que de sí mismo ha hecho el Bodhisattva, en su respetuosa estimación ha colocado a éste en lugar más eminente que al Buddha.

En los países búdicos del Norte, cada nuevo Bodhisattva, o gran Adepto iniciado, recibe el nombre de “libertador de la humanidad”. (Voz del Silencio, III).]

Bhons (Tibetano).- Secuaces de la antigua religión de los aborígenes del Tíbet; de los templos y ritualismo prebúdicos. Lo mismo que Dugpas, “casquetes rojos”, si bien esta última denominación generalmente se aplica sólo a los hechiceros. [Véase: Dugpas o Daddugpas.]

Devachan [o Devakhan] (Tibetano).- La “morada de los dioses”. Un estado intermedio entre dos vidas terrestres, en el cual el EGO (Âtmâ-Buddhi-Manas, o sea la Trinidad hecha Uno) entra, después de su separación del Kâma-Rûpa y de la desintegración de los principios inferiores después de la muerte del cuerpo en la tierra.

[Devachan es el nombre que en lenguaje teosófico se da al cielo o mansión de bienaventuranza, y literalmente traducido significa: morada resplandeciente o mansión de los dioses. Devasthan, residencia de los dioses, es su equivalente término sánscrito. Es el Svarga de los indos, el Sukhâvati de los budistas, el cielo de los zoroastrianos y cristianos, así como de los musulmanes menos materialistas.

Es una parte del plano o mundo astral especialmente protegida, de la que están excluídos todo sufrimiento y todo mal por las grandes Inteligencias espirituales que presiden la evolución humana. (A. Besant, Sabiduría Antigua). –Un estado subjetivo de bienaventuranza de los principios anímicos superiores después de la muerte del cuerpo.

(Véase: Anyodéi). Corresponde a la idea de cielo o paraíso, en donde cada mónada individual vive en un mundo que se ha creado por sus propios pensamientos, y en donde los productos de su propia ideación espiritual se le aparecen substanciales y objetivos. (F. Hartmann). (G.T. H.P.B.)

Deva (Sánscrito).- Un dios, una divinidad “resplandeciente”. Deva-Deus, de la raíz div, “brillar”, “resplandecer”. Un Deva es un ser celestial, sea bueno, sea malo o indiferente. Los Devas habitan “los tres mundos”, o tres planos superiores al nuestro. Hay treinta y tres grupos o trescientos treinta millones de ellos.

[Los Devas son en la India lo que los ángeles y arcángeles entre los cristianos. El príncipe de estos genios celestes o divinidades inferiores es Indra, rey del firmamento o cielo. –Deva, como adjetivo, significa: divino, celeste, glorioso, resplandeciente, etc.] (G.T. H.P.B.)

Dharma (Sánscrito).- La Ley Sagrada; el Canon búdico. [“El Dharma es la naturaleza interna, caracterizada en cada hombre por el grado de desenvolvimiento adquirido, y además, la ley que determina el desarrollo en el período evolutivo que va a seguir. Esta naturaleza interna, puesta por el nacimiento físico en un medio favorable para su desarrollo, es lo que modela la vida exterior, que se expresa por medio de pensamientos, palabras y acciones.

Lo primero que hay que comprender bien es que el Dharma no es una cosa exterior, como la ley, la virtud, la religión o la justicia; es a ley de la vida que se despliega y modela a su propia imágen todo lo que es exterior a ella. (A. Besant: El Dharma).

–A esta palabra, pues, se le han dado numerosos significados, tales como: ley, religión, justicia, deber, piedad, virtud, mérito, condición, atributo, cualidad o propiedad esencial; doctrina, credo; código, derecho; conocimiento, sabiduría; verdad; práctica, costumbre; bien; obra piadosa, etc. –Dharma es también uno de los nombres de Yama, dios de la justicia.] (G.T. H.P.B.)

Dhyân-Chohans (Sánscrito).- Literalmente: “Los Señores de la Luz”. Los devas o dioses más elevados, correspondientes a los Arcángeles de la religión católico-romana. Las Inteligencias divinas encargadas de la superintendencia del Kosmos. [Hijos de la Sabiduría; Espíritus planetarios, cuyo agregado colectivo forma el Verbo manifestado del Logos inmanifestado y constituye al mismo tiempo la Mente del universo y su Ley inmutable. – (Doctrina Secreta, I, 298, edic. inglesa).] (G.T. H.P.B.)

Dugpas (Tibetano).- Literalmente: “Casquetes rojos”, una secta del Tíbet. Antes del advenimiento de Tsong-ka-pa en el siglo XIV, los tibetanos, cuyo budismo, deteriorado por ellos, había sido horriblemente adulterado con las doctrinas de la antigua religión de los Bhons, eran todos dugpas. Desde aquel siglo, sea como fuere, y después de las rígidas leyes impuestas a los gelupkas (“casquetes amarillos”) y de la reforma y depuración del budismo (o Lamaísmo), los dugpas se entregaron más que nunca a la hechicería, a la inmoralidad y a la crápula.

Desde entonces, la palabra dugpa ha venido a ser sinónima de “hechicero”, “adepto de la magia negra” y de toda cosa vil. En el Tíbet oriental hay pocos dugpas, si es que hay alguno, pero se congregan en Bhután, Sikkim y países limítrofes en general. Como no se permite a los europeos penetrar más allá de aquellas fronteras, y como los orientalistas no han estudiado nunca el Budo-Lamaísmo en el Tíbet propiamente dicho, sino que juzgan de él sólo de oídas y por los que Cosme di Köros, Schlagintweit y unos pocos más han aprendido de él por conducto de los dugpas, confunden ellos ambas religiones y las juntan bajo un solo título.

Así, exponen al público Dugpaísmo puro en vez de Budo-Lamaísmo. En una palabra, el budismo del Norte en su forma purificada, metafísica, es casi enteramente desconocido. [Los Dugpas o Bhons, la secta de los “Casquetes rojos”, son tenidos como los más versados en hechicería. Habitan en el Tíbet occidental, el pequeño Tíbet y el Bhután. Todos ellos son tantrikas (gente que practica la peor forma de Magia negra).

Es altamente ridículo ver algunos orientalistas que han visitado las fronteras del Tíbet, tales como Schlanginweit y otros, confundiendo los ritos y repugnantes prácticas de los dugpas con las creencias religiosas de los Lamas orientales, los “Casquetes amarillos” y sus Narjols u hombres santos (Voz del Silencio, III). –Véase: Bhons y Dorje.] (G.T. H.P.B.)

Gelukpa (Tíbet).- Literalmente: “Casquetes amarillos”; la más importante y más ortodoxa secta búdica del Tíbet; la antítesis de los dugpa (o “casquetes rojos”), los antiguos “adoradores del diablo”.

[La secta de los gelukpa fue fundada por el gran reformador tibetano Amitâbha, el Dhyâni-Buddha de Gautama Zâkyamuni. (Doctr. Secr., I, 134). –Véase: Dorje y Dugpas.] (G.T. H.P.B.)

Lama (Tíbet).- Se escribe “Clama”. Este título, si se aplica debidamente, corresponde sólo a los sacerdotes de grados superiores, aquellos que pueden oficiar como gurus en los monasterios. Desgraciadamente, cada miembro ordinario del gedun (clero) se llama, o permite que le llamen, “Lama”. El verdadero lama es un gelong ordenado y tres veces ordenado. Desde la reforma hecha por Tsong-kha-pa, no pocos abusos se han deslizado de nuevo en la teocracia del país. Hay “Lamas astrólogos”, los chakhan o tsikhan (de tsigan “gitano”) ordinarios, y “Lamas adivinos”, de una condición tal que se les permite casarse y no pertenecen absolutamente al clero. Sin embargo, se cuentan en muy escaso número en el Tíbet oriental, perteneciendo principalmente al Tibet occidental y a ciertas sectas que nada tienen que ver con los gelupkas o “casquetes amarillos”. Por desgracia, los orientalistas, que casi nada saben del verdadero estado de las cosas del Tíbet, confunden el Choichong de la Lamasería (Lhasa) de Gurmakhayas –los esotéricos iniciados- con los charlatanes y dugpas (hechiceros) de la secta de los bhons. No es de extrañar que –como dice Schlagintweit en su Buddhismo del Tíbet- “si bien las imágenes del rey Choichong (el “dios de la astrología”) se encuentran en la mayor parte de los monasterios del Tíbet occidental y de los Himalayas, mis hermanos no han visto jamás un lama Choichong”. Esto es muy natural. Ni el Choichong ni el Khubilkhan (véase esta palabra) invadieron el país. Lo mismo que el “Dios” o “Rey Choichong” dista tanto de ser “dios de la astrología” como cualquier otro Dhyân Chohân “planetario”. (G.T. H.P.B.)

Libro de Dzyan.- Este libro, cuyo nombre deriva de la voz sánscrita dhyân (meditación mística), es el primer volumen de los Comentarios sobre los siete folios secretos de Kiu-te, y un glosario de las obras públicas de igual nombre. En la biblioteca de cualquier monasterio pueden hallarse en posesión de los lamas gelugpa tibetanos, treinta y cinco volúmenes de Kiu-te para fines exotéricos y para uso de los laicos, y además, catorce libros de comentarios y anotaciones sobre los mismos, escritos por Maestros iniciados. Estos catorce libros de Comentarios, algunos de los cuales son de una antigüedad incalculable, contienen una recopilación de todas las ciencias ocultas. (Doctrina Secreta, III, 405). (G.T. H.P.B.)

Lha (Tibet).- Espíritus de las esferas más elevadas; de esta palabra deriva el nombre de Lhassa, residencia del Dalai-Lama. El título de Lha se da frecuentemente en el Tíbet a algunos Narjols (santos y yoguîs adeptos), que han alcanzado grandes poderes ocultos. [Lha es un antiguo término de lsa regiones situadas más allá de los Himalayas; significa “Espíritu”, un Ser celestial o superhumano cualquiera, y comprende toda la serie de jerarquías celestes, desde un Arcángel o Dhyâni, hasta un Ángel de tinieblas, o espíritu terrestre. (Doctr. Secr., II, 25).] (G.T. H.P.B.)

Tantra (Sánscrito).- Literalmente: “regla” o “ritual”. Ciertas obras místicas y mágicas, cuya principal peculiaridad es el culto del poder femenino, personificado en Zakti. Devî o Durgâ (Kalî, esposa de Ziva) es la energía especial relacionada con los ritos sexuales y poderes mágicos: La peor forma de hechicería o magia negra.

[El lenguaje empleado en tales obras es altamente simbólico, y las fórmulas de credo son poco más que expresiones algebraicas sin clave alguna provechosa hasta el presente. (Râma Prasâd). La mayor parte de los Tantras están dedicados a una de las múltiples formas de la esposa de Ziva, y está escritos en forma de diálogo entre ambas divinidades.

Estos libros son muy útiles, provechosos e instructivos; encuéntranse en ellos toda la ciencia oculta; pero pueden dividirse en tres clases; los que tratan de magia blanca, los que versan sobre magia negra y los que tratan de lo que podemos llamar magia gris, una mezcla de una y otra. Los Tantras contienen todo lo referente a la Magia, el lado oculto del hombre y de la naturaleza, los medios en virtud de los cuales pueden hacerse descubrimientos, los principios por cuyo medio puede el hombre crearse de nuevo a sí mismo; todo esto se halla en los Tantras. La dificultad del caso es que tales libros son muy peligrosos si uno no tiene un maestro que le guíe, sobre todo si trata de poner en práctica los métodos en ellos expuestos.

Otra dificultad está en que las obras tántricas contienen varios “velos” que impiden ver clara y desnuda la verdad; ya sea en lo referente a la exactitud de los chakras y padmas (lotos o plexos) del cuerpo humano, o ya en lo que atañe a los colores de los diversos tattvas, o al verdadero número de éstos. (Doctr. Secr., III, 509). Por otra parte, dichas obras usan muchas veces el nombre de un órgano del cuerpo para representar un centro astral o mental.

Hay para ello alguna razón, porque todos los centros de los diversos cuerpos (físico, astral, mental) se hallan en mutua relación y correspondencia; pero ningún maestro digno de confianza permitirá que su discípulo trabaje sobre sus órganos corporales hasta que haya adquirido cierto dominio sobre los centros superiores y hasta purificado cuidadosamente el cuerpo físico. “Leed los Tantras, si queréis, a título de enseñanza; son en verdad interesantes, pero no los practiquéis sin una explicación aclaratoria: va en ello la salud de vuestro cuerpo”. (A. Besant, Introducción al Yoga, 22-23)

Kâma-loka (Sánscrito).- El plano semi-material, subjetivo e invisible para nosotros, donde las “personalidades” desencarnadas, las formas astrales, llamadas Kâmarûpa, permanecen hasta desvanecerse del todo, gracias al completo agotamiento de los efectos de los impulsos mentales que crearon esos eidolons de las pasiones y deseos humanos y animales. (Véase: Kâma-rûpa). Es el Hades de los antiguos griegos y el Amenti de los egipcios, la región de las sombras silenciosas; una división del primer grupo de los trailokas. (Véase: Kâmadhâtu).

– [Es el limbo o purgatorio de los católicos-romanos, y el Summerland de los espiritistas americanos. (Doctr. Secr., III, 373). Kâma-loka es la región o mansión del deseo, la esfera anímica (tercero y cuarto principios) de la tierra –no necesariamente en la superficie de la tierra- donde los restos astrales de los difuntos se corrompen y descomponen.

En esta región, las almas de los muertos que no son puras, viven (ya conscientemente, o ya en un estado de estupor) hasta que sus kâmarûpas (formas de deseo) son abandonados por una segunda muerte, y al desintegrarse, se verifica la separación de los principios superiores.

Al despojarse de los principios inferiores, la entidad inmortal del hombre, con sus afectos purificados y los poderes que haya adquirido durante su existencia terrena, entra en el estado de Devachán. (F. Hartmann). Así, pues, el Kâmaloka es la primera condición por la que pasa la entidad humana, después de la muerte, la condición que precede al Devachán.] (G.T. H.P.B.)



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One response

  1. Marcela Quiñones Saelzer

    Interesantísimo..!!

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    11 de Febrero de 2010 en 16:03