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Pensamientos para Aspirantes_N. Sri Ram

RECOPILADOS DE NOTAS Y ESCRITOS DE
N. SRI RAM

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Aspiración es un movimiento del corazón y la mente de uno hacia algo puro y bello, del cual recibe la influencia benéfica y abraza su totalidad. Es una llama de conciencia que asciende y se fusiona en algunos aspectos de la belleza infinita del Espíritu eterno.


INDICE (II PARTE)

· IV. Conocimiento
· V. Sabiduría
· VI. La Sabiduría Divina


IV.
CONOCIMIENTO


73. El verdadero conocimiento es del corazón y también de la mente. No es una mera percepción mental de las formas de las cosas o un conocimiento de su naturaleza material; debe incluir el alma de las cosas, las ideas divinas que ellas encierran.

74. Cuando no hay ninguna brecha entre el conocedor y lo conocido, entre el sujeto que percibe y experimenta, y su objeto, hay conocimiento por identificación absoluta y directa.

75. Conocer y sin embargo permanecer sin el grillete del apego a ese conocimiento, es el estado ideal del conocedor.

76. Hay una clase de conocimiento que no necesitamos buscar en absoluto. Si permanecemos completamente quietos y negativos, el conocimiento fluye en nosotros debido a la receptividad, a la atracción del positivo por el negativo.

77. Sólo hay integridad de conocimiento cuando hay respuesta de todo el orden de nuestro ser a la naturaleza de la cosa o persona que está ante nosotros.

78. Lo que se necesita no es tanto el conocimiento que se obtiene del mundo externo sino el conocimiento al cual llegamos desde dentro de nosotros mismos.

79. Podemos obtener todo el conocimiento de donde estamos, si los medios de percepción están abiertos dentro de nosotros.

80. No conocemos una cosa o una persona a menos que podamos conocer también su naturaleza interna, y esa naturaleza sólo se conocerá en un estado semejante al sentimiento de identidad, no una identificación con esa persona o cosa como un acto autoconsciente.

81. Ese conocimiento es del máximo valor al cual uno llega en las profundidades del propio corazón, con una calidad de realización que no puede existir en el conocimiento recibido de ninguna fuente externa.

82. Es a la luz de un conocimiento interno, con una mente no prejuiciada, que trazamos nuestro camino en el campo espiritual.

83. Más importante que cualquier cantidad de conocimiento cerebral es un conocimiento de nosotros mismos tal como somos, los valores, verdad y falsedad presentes en nuestro modo de vivir, incluida nuestra relación con los demás.

84. Sólo conocemos realmente una cosa o un individuo cuando respondemos a lo que es bueno y bello en ellos.

85. La pureza de mente y corazón es esencial para el conocimiento que no es superficial, no un conocimiento de la mera apariencia de las cosas.

86. Conocer realmente demanda una completa respuesta a la verdad de la cosa que se quiere conocer, no sólo a su forma externa sino también a lo que está tras de la forma y que se expresa a través de ella.

87. El conocimiento de las cosas externas no puede ser un sustituto para el conocimiento de nosotros mismos, el cual debe incluir lo que somos tras de lo exterior que es superficial y pasajero.

88. Sólo conoceremos verdaderamente a un hombre cuando bajo las diversas máscaras de raza, nacionalidad, religión, ideas, hábitos, gustos y todo lo demás que es parte de un acondicionamiento, nos ponemos en contacto con la naturaleza humana en él en sus aspectos fundamentales.


V.
SABIDURÍA


89. La sabiduría es un florecimiento de nuestra naturaleza pura, un conocimiento que es también amor, con un sentido consciente de la belleza y el profundo significado de las cosas.

90. Esa sabiduría que puede ordenar todas las cosas está no sólo en la Naturaleza sino también en profundidades que existen dentro de nosotros mismos; solamente puede surgir de esas profundidades cuando el camino es claro.

91. La señal de la sabiduría está en ver todas las cosas en la correcta perspectiva.

92. Lo que ha de asociarse con la Sabiduría es un conocimiento de los valores y de los diferentes modos en que la vida fluye y se realiza, más que con hechos concretos áridos o abstracciones.

93. Un estudiante de la Sabiduría tiene que aprender a unir su mente con su corazón, y a responder a los aspectos cualitativos de la vida, distinguiendo entre sus melodías y sus disonancias.

94. No hay ninguna sabiduría real a menos que uno considere por sí mismo la naturaleza y validez de la razón sobre la cual están basadas sus diferentes ideas.

95. La manera en que respondemos internamente a hechos e ideas determina si somos cuerdos o necios, aun aparte de lo que podamos hacer o no hacer externamente en relación a ellos.

96. La sabiduría consiste en un infalible sentido de rectitud, en conocer instintivamente el curso que se persigue, en la recta evaluación y juicio. La sabiduría está en la expresión de nuestro ser, en el modo en que pensamos o sentimos, en nuestro comportamiento, gustos y acciones.

97. El aliento de sabiduría pertenece a la vida en su pureza genuina.

98. La sabiduría real sólo puede surgir de una naturaleza pura, y tal sabiduría dará lugar a un nuevo ser sin ninguna mancha o sombra del pasado.

99. Rechazar a la carrera algo a lo cual no hemos respondido favorablemente, no es el camino para llegar a ser sabio; así sólo puede haber una reacción a un conjunto de ideas e influencias que surgen del pasado.

100. La sabiduría es una cualidad que tiene que florecer de las raíces de nuestro ser, una cualidad de nuestro corazón y no de la mente, que se expresa en todos nuestros actos.

101. Aun un poco de sabiduría debiera hacernos conscientes de que lo que es de importancia es el modo como vivimos, y no las diferencias en puntos de vista que son comparativamente transitorios.

102. La sabiduría consiste en pensar, sentir y actuar en acuerdo con la Verdad de todas las cosas en la vida.

103. En donde quiera que hay Sabiduría, que es distinta del conocimiento, allí está la luz de la humildad. La humildad lo hace a uno sabio.

104. Uno aprende a ser sabio sólo en la medida en que actúa con conocimiento e integridad y no mecánicamente; la acción sin sabiduría es locura, y la sabiduría sin acción es solamente un substituto cojo y tieso.

105. La sabiduría en su perfección se muestra como una síntesis de todas las virtudes; se ha dicho que entre todas ellas es la primera.

106. Es solamente cuando ponemos atención a nuestros pensamientos, sentimientos y actos, que realmente obtenemos sabiduría. No podemos tomarla prestada de fuentes externas a nosotros mismos.

107. La sabiduría del alma pertenece a la naturaleza interna de las cosas y es un producto de la propia realización del Ser; es un néctar dador de vida que nos rejuvenece y nos hace diferentes de lo que éramos, más serviciales y más hermosos en todo sentido.

108. La sabiduría es verdad en acción; cuando estamos llenos de una cierta verdad o realización, la acción que resulta de allí, si no está mezclada con otros factores, puede decirse que es sabia.

109. La sabiduría no consiste en recolectar más y más conocimiento o información, sino más bien en el mostrar rectitud, y aplicar el conocimiento que poseemos de manera correcta.

110. Es sólo el sabio quien aprende por experiencia; el carácter recto de la mente debiera conducirlo a uno a reflexionar y comprender el significado de cada experiencia, ya sea agradable o desagradable, aparentemente trivial o importante, que afecta a otros o solamente a uno mismo.

111. La sabiduría que puede dar lugar a un nuevo orden de cosas, debe surgir de nuestro modo de pensar y actuar que se demuestra en nuestras relaciones con los demás.

112. Estar sin complicaciones, sin ninguna falsedad en pensamiento o acción, ignorante del yo, es el camino de simplicidad, belleza y libertad; no necesitamos ninguna otra sabiduría.

113. Para ser verdaderamente sabio uno debe tener gran flexibilidad de mente y corazón, una condición de receptividad y sensibilidad internas.

114. Cuando la Sabiduría encuentra su camino en la vida, la vida asume un significado diferente, un nuevo lustre y calidad.

115. Es la naturaleza de la verdad que se desenvuelve desde adentro cuando el camino es claro, la que aparece a la vista cuando las nubes se van o desaparecen, la que se manifiesta como Sabiduría y constituye lo extraordinario de la vida.

116. Un hombre se vuelve sabio cuando realiza plenamente su verdadera relación con el universo del cual es parte.



VI.

LA SABIDURÍA DIVINA

117. La Sabiduría Atemporal se expresa en esa verdad que está en toda la Naturaleza y en todas las cosas que existen; cuanto atañe a esa verdad o sea parte de ella, debe tener una relación con la vida del hombre directa o indirectamente.

118. Si consideramos la Sabiduría Divina como una Sabiduría sempiterna que ilumina todos los aspectos de la existencia, la vida y el progreso del hombre, entonces podemos ver que es una Sabiduría para vivirse, con un mensaje de eterna fuerza y validez.

119. La Sabiduría que buscamos y de la cual somos devotos, debiera transformar continuamente nuestra vida, ampliar y profundizar nuestro pensamiento y purificar nuestras aspiraciones.

120. Lo vital e importante es la vida, el espíritu y el panorama que se asocia con la Sabiduría que denominamos divina, más que cualquier comprensión intelectual o doctrinas que se convierten en meras abstracciones.

121 La Sabiduría Divina es una síntesis de toda verdad conocida, y en su totalidad incluye también la desconocida; por esto su influencia se dirige hacia la creación de un panorama de unidad y simplicidad que resulta de allí.

122. La Sabiduría Divina, como la conocemos, debe incluir un sentido de lo que está latente en la vida, su naturaleza y propósito, como también un conocimiento de la naturaleza de sus manifestaciones en los procesos de la vida.

123. Siendo la Sabiduría Divina una Sabiduría infinita, no puede estar confinada a ningún conjunto de doctrinas. Su verdadera naturaleza tiene que ser descubierta y comprendida por uno mismo antes de que pueda compartirse con otros.

124. Siendo la Sabiduría Divina Sabiduría central, nada en la vida puede estar fuera de su campo de acción; por tanto, nada en la Naturaleza o que concierna al bien de la humanidad, puede estar fuera de los intereses de un verdadero discípulo.

125. Dondequiera que encontremos una verdad que apele a esa naturaleza íntima en nosotros, la cual es siempre incontaminada, allí hay un rayo de Sabiduría.

126. La Sabiduría Divina es conocimiento de la verdad en todos sus aspectos, muy especialmente del corazón de la verdad que pertenece a una naturaleza o Principio presente en todo lo que existe.

127. La Sabiduría Divina existe en la Naturaleza, como la belleza de la tierra, el cielo y las flores; no se deriva de ninguna autoridad.

128. La Sabiduría Atemporal es un estudio que, una vez comenzado, continúa por siempre, cubriendo no sólo la vida actual de uno sino también las vidas por venir.

129. El que ama esa Sabiduría, de la cual podemos ciertamente decir que es Divina porque es nacida del cielo, cesa de atribuir importancia a la clase de grandeza apreciada por el mundo en general.

130. Aun un pequeño conocimiento de la Ciencia del Ser que llamamos Sabiduría Divina, pone en movimiento un proceso de cambio por medio del cual llegamos a ver todas las cosas con diferentes ojos.



Continuará…


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Relacionados:


1)
Pensamientos para Aspirantes, N. Sri Ram

I PARTE


I. Conocimiento Propio, Confianza en Sí Mismo.

II. Voluntad

III. Verdad


2) La Iniciación, N. Sri Ram


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