Dedicado a: A. S. P. + hacia Todo lo Justo, lo Bueno y lo Bello +

el Libro y la Biblioteca

 

¿Qué debemos leer?

El libro de la naturaleza es suficiente para aquel que sabe leerlo. Los libros pueden solamente ayudarnos a llegar a una teoría, por eso la selección de libros debe hacerse de acuerdo con la capacidad de comprensión del lector.

El gran secreto es saber discriminar correctamente, y el que conoce ese secreto puede aprender algo del más insignificante de los libros. Para obtener una correcta comprensión de la naturaleza del Hombre y sus poderes recomendaríamos… en efecto cualquier gran trabajo científico, filosófico, histórico, romántico o poético; pero para alcanzar la verdad, leer solamente no es suficiente, se requiere un profundo estudio y contemplación intuitiva.

H. P. B.


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Teniendo el hombre en casi todas las lenguas el nombre de Pensador o Manú, natural es aquellos instrumentos que utiliza para la transmisión de sus ideas, sus pensamientos y para trascender el tiempo y el espacio, o sea los libros, tengan una importancia capitalísima, especialmente en esos tesoros acumulados del saber de las edades que son las Bibliotecas, que proviene del griego “biblos”, y también de Biblos, ciudad de la antiquísima biblioteca caldea.

Dice el gran maestro que fue Roso de Luna que un buen libro es la flor más preciada, el fruto más maduro y eterno que puede dejar un hombre en su paso por la vida terrestre.

Dice también un antiguo aforismo chino que no hay hombre bueno y grande que no haya criado un hijo, plantado un árbol y transmitido sus ideas a la posteridad escribiendo un libro.

Si consideramos que el hogar mental de cada hombre es su biblioteca, el de cada pueblo es la biblioteca de su cultura; así Biblos representa toda Sumeria, Caldea y Palestina; Pérgamo a toda Grecia; Alejandría a todo Oriente y Occidente; la Biblioteca Vaticana y el British Museum todo nuestro mundo actual.

El incendio y la destrucción aparentemente casual de tales centros han marcado muchas veces el fin de una época y el comienzo de una nueva, que como marca esta Edad de Hierro o Kali Yuga, suele ser inferior a la anterior en su nivel de espiritualidad al mismo tiempo que se revela superior en sus apariencias intelectivas.

Se ha dicho que desde la destrucción de la biblioteca de Alejandría, todas las obras que por su carácter hubieran podido conducir a los profanos al descubrimiento de algunos de los misterios de la ciencia Sagrada han sido buscadas con diligencia por los miembros de muchas de las Fraternidades, y una vez encontradas fueron destruidas para que no cayeran en tales manos indignas, salvo unos pocos ejemplares que fueron guardados cuidadosamente. Todos los libros sagrados cuyo texto no estaba suficientemente velado por el simbolismo o que contenían referencias a los antiguos Misterios fueron cuidadosamente copiados en caracteres criptográficos capaces de desafiar al más hábil.

Mas como en realidad nada se crea ni nada se destruye sino que en realidad se transforma, tales libros no han desaparecido porque partes esenciales de su texto aparecen en otros libros. Y cuando no es el texto lo que desafía el paso de los siglos, es la doctrina, alma de ese texto, la que se transmite de hombre a hombre y de libro a libro.

Al respecto dice H.P.Blavatsky que en todas las grandes lamaserías existen criptas subterráneas y bibliotecas excavadas en las montañas. Algunas de ellas son visitadas con frecuencia por mongoles y budistas. Algunos visitantes serían verdaderos Bodhisattvas, hermanos llenos de sabiduría o Mahatmas, los grandes Maestros de la Montaña Nevada, poseedores del verdadero Conocimiento, al que se refiere la obra Avatumsaka Sutra cuando enseña que debido a que desde un principio, todas las criaturas conscientes repudiaron la Verdad y abrazaron el error, se creó el Oculto Conocimiento o Conocimiento Iniciático que en Oriente se llama Alaya Vijñana o Gupta Vidya . Dichos Maestros residen en cuevas y lugares secretos desde antaño. Más de uno de estos ascetas y brahmanes enseñaron a hombres de histórico renombre los puntos fundamentales de sus doctrinas con las que estos deslumbraron al mundo.

Los estudios de Filología Comparada y de Ciencia de las Religiones han hecho comprender a los orientalistas que un incalculable número de manuscritos e impresos que se sabe han existido no se encuentran en la actualidad ni han dejado rastro. La mayor parte de ellos contenían las verdaderas claves de obras existentes en la actualidad, siendo incomprensibles sin aquellos volúmenes de comentarios.

Tal sucede con la obra de Lao-Tse. Se dice que él escribió cerca de un millar de obras. El Tao-te -King, su gran obra, el corazón de su doctrina tiene apenas una docena de páginas. La tradición afirma que los comentarios que los sinólogos han consultado para la interpretación de esta y otras obras no son los verdaderos documentos ocultos, sino de intencionados velos. El Prof. Max Muller confiesa que el confucianismo está fundado en los cinco King y en los cuatro Shu, acompañados de comentarios voluminosos sin los cuales ni aún los más eruditos pueden aventurarse en las profundidades del canon sagrado.

De las escrituras de Caldea, hermanas mayores y origen de la Biblia mosaica, quedan tan solo unos fragmentos atribuídos a Beroso, sacerdote de Belo, que apoyándose en anales astronómicos conservados desde tiempo inmemorial, escribió para ilustración de Alejandro una obra que se ha perdido. También se perdieron los extractos que hiciera de ella Alejandro Polyhistor en el siglo I, y sobre los que Eusebio (270-340) se apoyó para escribir su Chronicon, aunque con evidentes falsificaciones.

Se menciona que los budistas del Norte poseen los 333 volúmenes del Kanjur y del Tanjur, sin embargo es muy poco lo que se conoce del verdadero lamaísmo, conteniendo su canon sagrado una amplitud mucho mayor que la Biblia, siendo las versiones conocidas en Occidente fragmentarias y confusas.

Dice Edkins, en su Chinese Buddhism que teniendo en cuenta la reverencia que los budistas tienen por toda la línea escrita acerca del Buda y su Ley, la pérdida de cerca de 76.000 tratados de los 84.000 que comprende el canon sagrado resulta poco creíble. Tales textos están perdidos para Occidente porque sus sacerdotes poseen la entereza de conservar sus más sagrados escritos al abrigo de la profanación europea.

El eminente sanscritista swami Dayanand Sarasvati, aludiendo al dicho de Max Muller relativo a que era poco defendible la teoría de que ha habido una revelación original hecha a los patriarcas de la raza humana, dijo: si Max Muller fuera brahmán podría yo llevarle a una cripta cerca de los Himalayas y allí vería que los que han cruzado las negras aguas del océano han sido tan solo fragmentos de copias desechadas, relativos a pasajes tomados de algunos de nuestros libros sagrados. Ha existido una revelación primitiva y se conserva todavía: ella lejos de perderse para el mundo, reaparecerá en el día oportuno, aunque los mlechas (europeos) tendrán que aguardar aún.

Esta reafirmación de la reaparición en el día oportuno puede ser llevada también por ley de analogía a nuestra esfera personal. Cuantas veces en nuestras vidas se nos ha presentado el libro que tanto buscábamos o el que deberíamos leer, como si la misteriosa Providencia se encargase de proporcionarlo; así lo expresa aquel viejo aforismo: “cuando los oídos están preparados vienen los labios que los llenan de sabiduría”.

Vendrán entonces, a su tiempo los libros instructores así como también vienen los Instructores, promesa que es tan antigua como el mundo mismo, en el que la Humanidad se ha debatido entre el dolor de una pobre realidad presente de míseros caídos, símbolo de Prometeo y de una idealidad de consoladora esperanza, símbolo de Epimeteo.



Escrito de Marcos Lewin

Fuente: Tradicional.

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La Gran Sala de la antigua Biblioteca de Alejandría en Egipto.
Reconstrucción basada en datos documentales

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Una respuesta

  1. Me parece muy acertado tu post, el pensamiento es la base de la humanidad y este debe ser dirigido responsablemente, caso contrario caeremos inebitablemente en nuestros propios miedos y frustraciones sin cesar.

    Un científico conocido dijo una vez algo asi: “Hay energías que mueven el mundo de manera muy influyente; el vapor, la energía atómica, pero mucho más potentemente: El pensamiento”

    Tomaré prestado para mi blog parte de este post, espero que no te moleste.

    Me gusta

    12 de agosto de 2007 en 17:55