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Acerca de las Vías Marciales de Japón

Archivos sobre un Torneo de Kendo
by Akihito ABE desde Nippon www.isenokami.com


Torneo varones: ( En formato mov. y mp4, solo has Click y…Tanoshii )

Tsuyoshi Suzuki
Satoru Harada
Toshiya Ishida 1
Toshiya Ishida 2
Toshiya Ishida 3
Masahiro Miyazaki

Kote
Tsuyoshi Suzuki
Masahiro Miyazaki 1
Masahiro Miyazaki 2
Kenjiro Terachi


Acerca de las Vías Marciales de Japón-El entrenamiento de la unificación del cuerpo y espíritu


por Moritaka Ueshiba

Artículo Publicado en: Aikido Journal Número 42 (año 1991)


Traducido por Angye Alejandra Bahena García

Cuando visito los dojos bujutsu (artes marciales) en diferentes lugares, me doy cuenta de que muy pocos tienen un templo para los “Kami”. Esto es especialmente verdadero en los dojos de las escuelas. Parece que la gente moderna piensa que puede dominar el budo y entrenar en el bujutsu simplemente moviendo el cuerpo. Cuando observo a las personas que han estado entrenando con esa actitud, y logro practicar intensamente con ellos, siento una clase de pena inexpresable acompañada de una gran responsabilidad. Un “dojo” es, como lo indican los caracteres con los que se escribe esta palabra, un lugar de entrenamiento (jo) de la “vía” (do o michi). Actualmente “dojo” es sustituido por el término “fábricas”. A manera de analogía, a pesar de los grandes avances en las ciencias y del progreso en la fabricación de aleaciones y en la fundición de metales, las espadas modernas no tienen comparación con las famosas espadas del pasado. Alcanzar un acuerdo entre la ciencia moderna y las creencias del antiguo Shinto, constituye el gran camino que representa nuestro objetivo. Me gustaría comprender la esencia del budo a través de este espíritu de acuerdo entre lo antiguo y lo nuevo.

No es el filo de la espada lo que corta primero, sino el sakki, el deseo sanguinario de matar lo que lo impulsa desde la mente del atacante antes de que la misma espada se mueva. Yagyu Taiima no Kami, el famoso profesor del tercer Tokugawa Shogun, Yagyu caminaba un día en un jardín, seguido por un sirviente que fue asaltado repentinamente por un pensamiento: “Si lo atacará ahora, incluso un gran espadachín como mi maestro sería sin duda, incapaz de resistir…” En ese instante, como si hubiera sido controlado por una gran ansiedad, Tajima no Kami regresó precipitadamente a sus aposentos y habló con su sirviente “Mientras caminaba en el jardín, sentí que el sakki me atacaba. Pero nadie excepto tu estaba presente. Lo que temo es el sakki en donde ningún enemigo es aparente”.

La esencia del hacer la guerra es prever el plan del enemigo de batalla. Mientras la flota Báltica de la Russia Zarista se acercaba a nuestras aguas nacionales, las dificultades que enfrentaron el Almirante Togo y sus hombres, incluyendo a Shimamura y Akiyama, fueron más grandes de lo que las palabras puedan expresar. Casi no pudieron comer ni dormir. Su único pensamiento era suplicar a los “kami” para que preservaran su nación imperial. Un día, el Capitán Akiyama tuvo una visión de la flota Báltica en una sola línea dirigiéndose al norte en los estrechos de Tsushima entre Japón occidental y la península coreana. Cuando éste, relató su sueño a su oficial en jefe, el almirante Togo se dio cuenta de que la flota enemiga pasaría de esa forma y fue así que se decidió el plan de batalla de nuestra nación (en base a ese sueño). Cualquiera que haya tenido alguna vez una experiencia con inspiración admitiría de buena gana que tales cosas ocurren.

Otro ejemplo, después de haber alcanzado cierto nivel de entrenamiento en “el camino de la espada”, se puede sentir la intención de cortar del enemigo antes de que el filo empiece a atravesar hacia abajo. Yo mismo, tuve la experiencia de ver “la imagen de una bala” blanca de una pulgada, y de escuchar su zumbido como si volara hacia mi antes de que fuera realmente disparada, (una experiencia que) desafía completamente al tiempo y espacio. Sin embargo, en el budo genuino, la simple previsión del plan del enemigo no es suficiente. El equipar el yo-interno con el poder de mover al enemigo de acuerdo con la voluntad propia es la verdadera “Vía de los Dioses (kami no michi).

Esto es solo la punta del iceberg de la experiencia inspiradora en relación al budo. Si los aprendices de bujutsu de esta pudieran darse cuenta de que ellos deben honrar el “kami” y entrenar en la unidad del espíritu y del cuerpo, se sorprenderían con su propio progreso.


De acuerdo con la totalidad del Universo


Por Morihei Ueshiba

Traducido por Fernando Gómez
Aiki News 56 (Julio de 1983)


El camino a la reconstrucción para las personas físicamente débiles de hoy en día reside en el aikido. Esta es una gran verdad emanada desde el (Universo del) Cielo y la Tierra.

El Aikido es el Budo (arte marcial) que abre el camino hacia la armonía; es aquello que se encuentra en la raíz del gran espíritu de reunificación de toda creación manifiesta.

El Gran Universo encarna todas las fuerzas y poderes (literalmente, “La única alma, los cuatro espíritus, los tres orígenes y los ocho poderes”) y de ellos han venido los orígenes de la fuerza vital humana.

El universo y la humanidad son como un único cuerpo. Sin embargo, mientras la humanidad tiene la capacidad de unificarse con el universo, el hecho de que sea incapaz de conseguir esta unión es la razón de su estado de infelicidad. Cuando una persona se encuentra frente a un santuario y reza sus oraciones silenciosas no es por otro propósito que unificarse con la divinidad.

La bella forma del universo del Cielo y la Tierra se ha convertido en una familia creada por el Señor.

Este mundo y toda la grandeza de la Madre Naturaleza son sólo uno.

En esta unidad no existe nada que defina a un enemigo, ni que distinga a un amigo.

Debemos desear entornos pacíficos y agradables donde la lucha haya sido olvidada.

El Universo en sí, todo lo que se manifiesta en la Madre naturaleza, puede ser llamado “una Cristalización de la Sabiduría” o del “Cuerpo Unido del Amor”.

El papel de la humanidad es cumplir su propósito enviado desde el cielo a través de un corazón sincero que está en armonía con toda la creación y que ama todas las cosas. Así llenará sus días con felicidad, y una vida así ayudaría a aquellos que son débiles de cuerpo.

Hace 30 años era extremadamente débil de cuerpo. Por aquel tiempo abrigaba secretamente un sueño. Es este sueño quería ser el hombre más fuerte de todo Japón –no, más que eso, ¡del mundo entero! Decidí que me convertiría en el posesor de un poder marcial inigualable. Con este sueño delante de mi entrené severamente. Un día un marino me hizo frente, una persona que dijo tener un 7º dan en Kendo. De una manera rara, tal y como le encaraba sentí que mi cuerpo era rodeado por un resplandor brillante y obtuve fácilmente la Victoria.

Después de aquello, sin embargo, un sentimiento vanidoso nació en mi interior, y mientras paseaba por el jardín pensé que innumerables hilos dorados caían hacia mí desde el universo. Entonces, una luz dorada emanó de la tierra y me engulló. Finalmente alcancé un sentimiento en el que mi cuerpo se convertía en un cuerpo de oro que se expandió a proporciones universales. Aquí sentí que Dios (los dioses) me estaba regañando por mi siempre creciente vanidad y lloré lágrimas de gratitud.

En el pasado, ha habido un número superlativo de maestros de artes marciales pero no debemos olvidar nunca el gran número de ellos que desaparecieron en el campo de batalla de este mundo material simplemente por falta de suficiente entrenamiento en el verdadero espíritu del budo, en el amor sincero y en la batalla frente a uno mismo.

De esta manera, mediante la asimilación del principio de lo Universal, y recibiendo el ki del Cielo y la Tierra, cuando unifico este cuerpo humano entero, me doy cuenta de la sutil profundidad del Aikido que manifiesta tal gran poder, y que alcanza el principio de la unidad con el Universo.

Entrevista con Morihei Ueshiba y Kisshomaru Ueshiba

O-Sensei: Morihei Ueshiba

Traducido por Angye A. bahena García
Aiki News 18 (Agosto de 1976)

A: Cuando era estudiante, mi profesor de filosofía nos mostró un retrato de un filósofo famoso y me sorprende su parecido con usted Sensei.

O-Sensei: ya veo. Quizá debería haber entrado en el campo de la filosofía. Mi lado espiritual está más acentuado que mi lado físico

B: Se dice que el Aikido es diferente al karate y al judo.

O-Sensei: En mi opinión, se puede decir que es el verdadero arte marcial. La razón es que es un arte marcial basado en la verdad universal. Este Universo está compuesto por diferentes partes, y aún como totalidad está unido como una familia y simboliza el estado último de paz. Al sostener tal visión del Universo, el Aikido no puede ser otra cosa que un arte marcial de amor. No puede ser un arte marcial de violencia. Por esta razón, puede decirse que el Aikido es otra manifestación del Creador del Universo. En otras palabras, el Aikido es un gigante (inmenso en naturaleza). Por lo tanto, en el Aikido, el Cielo y la Tierra se convierten en las fuentes del entrenamiento. El estado de la mente del aikidoka debe ser de paz y totalmente no violento. Es decir, es ese estado mental especial que transforma la violencia en un estado de armonía. Y esto creo, es el verdadero espíritu de las artes marciales japonesas. Esta tierra nos ha sido dada para transformarla en un paraíso terrenal. La actividad de guerra está totalmente fuera de lugar.

A: Entonces, es muy diferente a las artes marciales tradicionales.

O-Sensei: Efectivamente, es muy diferente. Si miramos atrás en el tiempo, vemos como se ha abusado de las artes marciales. Durante el periodo Sengoku (1482-1558 Sengoku significa “países de guerra”) los señores locales utilizaban a las artes marciales como herramientas de pelea que servían a sus propios intereses privados y para satisfacer su avaricia. Lo cual considero era totalmente inapropiado. Yo mismo enseñé artes marciales para ser utilizadas con el propósito de matar a otros soldados durante la guerra, después de que el conflicto termino, me sentí profundamente inquieto. Esto me motivo a descubrir el verdadero espíritu del Aikido hace siete años, en ese entonces tuve la idea de construir un cielo en la tierra. El motivo de tal decisión fue que a pesar de que el cielo y la tierra (el universo físico) han alcanzado un estado de perfección y a pesar de que son relativamente estables en su evolución, la humanidad (particularmente los japoneses) parece hallarse en un estado de conmoción. Antes que todo, debemos cambiar esa situación. La realización de esta misión es el camino hacia la evolución de la humanidad universal. Cuando me di cuenta de esto, llegué a la conclusión de que el verdadero estado del Aikido es el amor y la armonía. Así el “bu” (marcial) en Aikido es la expresión del amor. Yo estudiaba el Aikido para servir a mi país. Por ende, el espíritu del Aikido sólo puede ser el amor y la armonía. El Aikido nació de acuerdo con los principios y mecanismos del Universo. Por lo tanto, es un budo (arte marcial) de victoria absoluta.

B: ¿Podría hablar de los principios del Aikido? El público general considera que el Aikido es algo místico como el ninjutsu, ya que usted, Sensei, enfrentó con gran rapidez a oponentes enormes que levantaban objetos que pesaban varios cientos de libras.

O-Sensei: Eso sólo parece ser místico. En el Aikido utilizamos el poder del oponente por completo. Mientras más poder utilice el oponente, es más fácil para ti.

B: Entonces, en ese sentido, también hay Aiki en el judo, dado que en el judo se sincroniza uno mismo con el ritmo del oponente. Si el jala, uno empuja; si él empuja, uno jala. Se mueve al oponente de acuerdo a este principio y se le hace perder el equilibrio y entonces se aplica la técnica.

O-Sensei: En el Aikido, absolutamente no hay ataque. Atacar significa que el espíritu ya ha perdido. Nos adherimos al principio de la no-resistencia absoluta, es decir, no nos oponemos al atacante. Así, en el Aikido no hay oponente. La victoria en Aikido es masakatsu agatsu (la victoria correcta es la victoria sobre uno mismo); cuando se gana sobre todas las cosas de acuerdo con la misión del cielo, entonces se posee la fuerza absoluta.

B: ¿Esto significa go no sen? (El término se refiere a una respuesta tardía a un ataque).

O-Sensei: Absolutamente no. No es cuestión de que sea sensen no sen ó sen no sen. Si yo intentara explicarlo, diría que tu controlas a tu oponente sin tratar de controlarlo. Este es, el estado de la victoria continua. La cuestión no es ganar o perder ante un oponente. En ese sentido, no existe oponente en el Aikido. Incluso si tu tienes un oponente, éste se vuelve parte de ti, un compañero a quien solamente se controla.

B: Cuantas técnicas existen en el Aikido

O-Sensei:Existen aproximadamente 3,000 técnicas básicas y cada una de ellas tiene 16 variaciones… así existen muchos miles. Dependiendo de la situación, se crean nuevas técnicas.

A: ¿Cuando empezó su estudio de las artes marciales?

O-Sensei:A la edad de 14 o 15. Primero aprendí el Tenshinyo-ryu Jiujitsu de Tokusaburo Tozawa Sensei, después el Kito-ryu, el Yagyu-ryu, el Aioi-ryu, y el Shinkage-ryu, todas formas del jujutsu. Sin embargo, pensaba que debía existir una forma verdadera del budo en algún otro lugar. Probé el Hozoin-ryu sojitsu y el kendo. Pero todas esas artes estan relacionadas con formas de combate uno contra uno y no me satisfacían. Así que visité varios lugares del país buscando el Camino y entrenando, pero todo en vano.

A: ¿Es este el entrenamiento ascético del guerrero?

O-Sensei: Sí, la búsqueda del verdadero budo. Cuando solía ir a otras escuelas nunca reté al sensei del dojo. Un individuo responsable de un dojo está agobiado por muchas cosas, por lo tanto, es muy difícil para él mostrar su verdadera habilidad. Con todo mi respeto aprendería de él. Si yo considerara que soy superior a él, nuevamente le mostraría mi respeto y regresaría a casa.

B: Entonces, no aprendió el Aikido desde el principio. ¿Cuándo apareció el Aikido?

O-Sensei:Como dije antes, visité muchos lugares buscando el verdadero budo. Entonces, cuando tenía 30 años aproximadamente, me establecí en Hokkaido. En una ocasión, mientras estaba en el Hisada Inn en Engaru, en la Provincia Kitami, conocí a un tal Sokaku Takeda Sensei del clan Aizu. El enseñaba el Daito-ryu jujutsu. Durante los 30 días que aprendí de él sentí algo parecido a la inspiración. Mas tarde, invité a este maestro a mi casa y junto con otros 15 o 16 de mis empleados me convertí en un estudiante en búsqueda de la esencia del budo.

B:¿Descubrió usted el Aikido mientras estaba aprendiendo el Daito-ryu con Sokaku Takeda?

O-Sensei: No. Sería más preciso decir que Takeda Sensei abrió mis ojos al budo.

A: Entonces, ¿Hubieron circunstancias especiales alrededor de su descubrimiento del Aikido?

O-Sensei:Sí. Ocurrió de la siguiente manera. Mi padre se enfermó gravemente en 1919. Tuve que dejar a Takeda Sensei y regresar a mi casa. Durante el camino, me dijeron que si uno iba a Ayabe cerca de Kyoto y oraba entonces cualquier enfermedad sería curada. Así que fui ahí y conocí a Onisaburo Deguchi. Después, al llegar a mi casa, me enteré de que mi padre había muerto. A pesar de que sólo había visto a Deguchi Sensei una sola vez, decidí regresar a Ayabe con mi familia y me quedé ahí hasta finales del periodo Taisho (alrededor de 1925). Si… en ese entonces yo tenía cerca de 40 años. Un día me estaba secando junto a un pozo. De repente, una cascada de cegadoras luces doradas bajo desde el cielo envolviendo mi cuerpo. Inmediatamente mi cuerpo se volvió grande y más grande, hasta alcanzar el tamaño del Universo entero. Abrumado por esta experiencia, de repente me di cuenta que no debemos pensar en ganar. La forma del budo debe ser el amor. Debe vivirse en el amor. Esto es el Aikido y esto es la vieja forma de la postura en el kenjutsu. Después de este descubrimiento yo estaba tan feliz que no pude contener las lágrimas.

B: Entonces, en el budo, no es bueno ser fuerte. Desde tiempos antiguos se ha enseñado la unificación del “ken” y el “Zen”. En efecto, la esencia del budo no puede ser entendida sin despejar la mente. En tal estado, ni el bien ni el mal tienen significado.

O-Sensei:Como lo dije antes, la esencia del budo es la vía del masakatsu agatsu.

B: He escuchado una historia acerca de cómo usted intervino en una pelea con 150 trabajadores.

O-Sensei: ¿Lo hice? Como yo lo recuerdo… Deguchi Sensei fue a Mongolia en 1924 para lograr su objetivo de una comunidad Asiática más grande al igual que una política nacional. Lo acompañé en su búsqueda a pesar de que se me pidió que entrara a la armada. Viajamos a Mongolia y Manchuria. Ahí, nos encontramos con un grupo de bandidos montados y comenzó el tiroteo. Respondí a los disparos con un mauser y corrí en medio de los bandidos, atacándolos ferozmente, y se dispersaron. Tuve éxito al escapar del peligro.

A: Sensei, entiendo que usted esta muy relacionado con Manchuria. ¿Pasó mucho tiempo ahí?

O-Sensei: A partir de ese incidente estuve en Manchuria varias veces. Yo era asesor en artes marciales para la organización Shimbuden y para la Universidad Kenkoku en Mongolia. Por esta razón, he sido muy bien recibido ahí.

B: Ashihei Hino escribió una historia llamada “Oja no Za” en Shosetsu Shincho en la cual analiza el periodo de juventud de Tenryu Saburo, un rebelde del mundo del Sumo, así como su encuentro con el arte marcial del Aikido y su verdadero espíritu. ¿Eso tiene que ver con usted Sensei?

O-Sensei: Si.

B: Entonces, ¿eso significa que usted estuvo relacionado con Tenryu durante algún tiempo?

O-Sensei: Sí. El vivió en mi casa durante tres meses aproximadamente.

B: ¿En Manchuria?

O-Sensei: Si. Lo conocí cuando hacíamos rondas después de la celebración que marcó el 10º aniversario del establecimiento del gobierno de Manchuria. Había un atractivo hombre mirando la fiesta y mucha gente lo apuntaba haciendo comentarios como “ese Sensei tiene una fuerza tremenda. ¿Que tal si usted se pone a prueba contra él?” Le pregunté a alguien que estaba a mi lado quién era ese hombre. Me dijeron que era el famoso Tenryu quien se había retirado de la Asociación de luchadores de Sumo. Entonces me lo presentaron. Finalmente terminamos midiendo nuestra fuerza uno contra el otro. Me senté y le dije a Tenryu, “por favor, trate de empujarme. Empuje fuerte, no es necesario contenerse”. Ya que yo conocía el secreto del Aikido, no pudo moverme ni una pulgada. Incluso Tenryu estaba sorprendido. Como consecuencia de esa experiencia se convirtió en un estudiante de Aikido. El era un buen hombre.

A: Sensei, ¿Usted también ha estado relacionado con la armada?

O-Sensei: Si, durante mucho tiempo. A principios de 1927 o 1928, durante un periodo de 10 años fui profesor de medio tiempo en la Academia Naval.

B: ¿Entreno usted a soldados mientras estuvo enseñando en la Academia Naval?

O-Sensei: He enseñado varias veces a los militares, iniciando en la Academia Naval en 1927-28. Hacia 1932 o 1933 comencé una clase de artes marciales para la Armada en la Escuela Toyama. Además, en una ocasión ofrecí una exhibición de Aikido invitado por el General Toshie Maeda, Superintendente de la Academia de la Armada.

B: Dado que usted estuvo enseñando a soldados, seguramente se encontró muchos tipos rudos y muchas historias.

O-Sensei: Si. Incluso alguna vez fui emboscado.

B. ¿Esto ocurrió a causa de que lo consideraban como un maestro autoritario?

O-Sensei: No, no fue así. Lo hicieron para probar mi fuerza. Ocurrió cuando comencé a enseñar Aikido a la policía militar. Una tarde mientras caminaba a través de los campos de entrenamiento, sentí algo extraño. Sentí que algo ocurría. De repente, de todas direcciones, desde atrás de los arbustos y los montes aparecieron varios soldados y me rodearon. Empezaron a atacarme con espadas y rifles de madera. Pero como yo ya estaba acostumbrado a esa clase de cosas no me preocupé. Mientras intentaban golpearme giré mi cuerpo hacia un lado y otro hasta que cayeron fácilmente. Finalmente, se cansaron. En todo caso, el mundo esta lleno de sorpresas. El otro día me encontré con uno de los hombres que me atacaron. Soy asesor de la Policía Militar de Alumni en la prefectura de Wayama. Recientemente durante una reunión, un individuo reconoció mi cara y se acercó sonriendo. Después de que platicamos un poco, me di cuenta de que era uno de los hombres que me había atacado hace tantos años. Mientras se rascaba la cabeza me platicó lo siguiente: “estoy arrepentido por ese incidente. Ese día estábamos platicando acerca de que si el nuevo profesor de Aikido era o no realmente fuerte. Varios de nosotros, militares, policías de sangre caliente, discutíamos sobre esa cuestión y decidimos poner a prueba al nuevo maestro. Mas o menos, 30 hombres esperaban. Estábamos realmente sorprendidos de que 30 hombres seguros de si mismos no pudieron hacer nada contra su fuerza”.

C: ¿Hubo algún episodio durante su estancia en la Escuela Toyama?

O-Sensei: ¿Competencias de fuerza? Ocurrió un incidente, creo, antes del episodio con la policía militar. Varios capitanes que fueron instructores en la Escuela Toyama me invitaron para medir mi fuerza contra la de ellos. Todos ellos se enorgullecían de sus habilidades, diciendo cosas como; “pude levantar tal y tal peso” o “partí un tronco de tantas pulgadas de diámetro” yo les expliqué, “no tengo una fuerza como la de ustedes, pero puedo derribar a personas como ustedes tan solo con mi dedo. Me sentiría mal con ustedes si los tiro, mejor hagamos esto”. Extendí mi brazo derecho y apoyé la punta de mi dedo índice al final de un escritorio y los invité a que se apoyaran en mi brazo sobre sus estómagos. Uno, dos y tres oficiales sobre mi brazo, en ese momento se quedaron con los ojos abiertos. Continua hasta que seis hombres estaban sobre mi brazo y entonces le pedí a un oficial que estaba cerca de mi que me diera un vaso con agua. Mientras yo bebía el agua con mi mano izquierda todos estaban quietos intercambiando miradas.

He aquí otra captura fotografica con el O Sensei Morihei Ueshiba, fundador del AiKiDo.

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