Dedicado a: A. S. P. + hacia Todo lo Justo, lo Bueno y lo Bello +

Enseñanzas del Maestro

Mabel Collins

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LA JORNADA

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Permanecía en pie el Maestro sobre una gran cornisa de roca que se extendía a lo lejos sobre un precipicio que parecía tener muchas millas de profundidad. Con su faz iluminada por los primeros rayos del día naciente que se lanzaban por entre las cumbres, y con las manos cruzadas tras de sí, esperaba en silencio la llegada del discípulo a quien había llamado.

Un Hermano tendido sobre el césped y no apartado de la plataforma natural sobre la que permanecía, bondadosamente ponía en tela de juicio la posibilidad de un viaje tan largo para un estudiante tan débil; pero el Maestro esperaba atravesando la distancia con su mirada penetrante.


Sus ojos permanecían intensamente fijos ante él sin dirigirlos ni a la derecha ni a la izquierda, y cuando al través del azur remoto de las nubes vio aproximarse al alma que con su voluntad hacia sí mismo habla proyectado, transmitió su pensamiento a su Hermano, que reconoció instantáneamente al visitante que se aproximaba. El Alma, cuya velocidad a cada momento aumentaba, en un abrir y cerrar de ojos hallase en presencia del Maestro; ante él postrada, pudo articular tan sólo:

“¡Maestro, Maestro!”.

El contacto de aquella mano pura calmó las emociones terribles del recién venido, que en actitud suplicante esperaba las órdenes de su Maestro amado. “Levántate, hijo mío”, pronunciaron los labios del Maestro; y una vez obedecido, continuó:

“Tus progresos se hallan detenidos por tu indiferencia al deber. No puede tener lugar relación alguna entre nosotros, a menos que desencarnes tus deseos y espiritualices cada uno de tus pensamientos. Encierra a éstos cuando andan vagabundos, y vive para, enseñar las lecciones con tanta frecuencia inculcadas en tu mente superior. Ayuda a tus semejantes para que comprendan mejor las posibilidades del Mismo interno y viviente.


“Por medio de las leyes conocidas de la atracción y de la repulsión, ilústrales acerca de la imposibilidad de una vida elevada sobre la tierra nadie más que para las almas puras. Entre naturalezas puras e impuras no puede existir comunidad mutua de pensamiento alguna, y la única posibilidad de progreso consiste en despojarse de las últimas, envolviendo al mismo real con la capa de pensamientos nobles. Enseña que es la materia lo que es ilusorio, que la vida es tan sólo una visión transitoria, vanidades terrenas que ciegan los ojos del mundo.

Procura hablar de éstas cosas secretas al humilde y al agobiado, que con frecuencia se hallan dotados con una sabiduría que no se encuentra entre las otras y opuestas clases. Diles a ellos que el Espíritu posee aquí una existencia real, aquí sumido en la materia, que pone en ejercicio la filantropía absoluta, la bondad divina, el supremo sacrificio de uno mismo; que no conoce el poder que posee. Vuelve a tu deber con nuevas fuerzas.


Permite a la luz del sol que brota ahora sobre los montes y colinas del Himavat que radie al través de tu espíritu transparente. Bebe el rocío de la mañana, y aliméntate con la miel de sabiduría que fluye sobre tu Alma hambrienta. Así adquirirás fuerzas para luchar en el terreno de la acción, en donde por tu debilidad te ves obligado a trabajar. Así es cómo escaparás del mismo, y encontrarás en las montañas el reposo y la intuición por los que anhelas”.

El Hermano cuya forma había permanecido en actitud de reposo sobre el césped, aproximase, y mirando fijamente al discípulo arrobado de delicia y de gratitud, dijo con voz más fuerte que su amado Maestro:

“En el país en el cual permanece tu cuerpo seguro de una intrusión que originaría tu absoluta separación del mismo, un gran conflicto está a punto de comenzar. Todos los preparativos preliminares han sido ya hechos. Un pueblo libertado de muchas cadenas, hundiéndose en el materialismo rápidamente, sólo reconocido en absoluto cuando algún impulso generoso mueve a los individuos que le constituyen, tiene que levantarse o caer con la conclusión de este ciclo.


A un niño tal como tú le es revelado un hecho no percibido por sus inteligencias superiores. ¡Vuelve allí a trabajar!. Obedece al impulso de derribar cada una de las barreras, pasa por encima de los subterfugios, buenos únicamente para la personalidad, y lánzate al sendero escabroso solitario y solo. Cuando llegue el tiempo de la mayor necesidad, nosotros te daremos fuerzas y mandaremos al que consuela, a aquellos a quienes Karma conduce a batirse en el mismo campo.

La fuerza sostenedora de nuestra Fraternidad te será comunicada durante tanto tiempo como el combate se libre por la raza; el vencido será sacado de su situación miserable, y ofrecida será la Luz del Logos a cada uno de los que vagan en la noche de la tierra, en la vida sin brújula ni piloto”.

Entonces reinó el silencio.

El maestro amado, tocando la cabeza levantada del que hablaba, dijo con acento suave: “Vete ahora. Si me amas guarda estos mandamientos”.

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LAS LECCIONES


El sendero de la Sabiduría es el sendero del deber. No constituyen caminos separados como muchos erróneamente suponen. No logran los hombres asociar la sabiduría con el deber, antes los consideran como dos cosas aparte. El discípulo verifica la acción (deber), y haciéndolo así, encuentra sabiduría.

En cada encarnación, no tienen lugar más que un nacimiento, una vida, una muerte. Es una locura el duplicarlos gracias a persistentes quejas por el pasado, por cobardía presente o por miedo del futuro. El tiempo no existe; es el ahora de la eternidad lo que el hombre toma equivocadamente por el pasado, por el presente y por el futuro.

El forjar cadenas terrenales constituye la ocupación del indiferente; el terrible deber de desatarlas por medio de las angustias del corazón, es también ocupación suya. Ambas cosas son sacrificios propios de la locura.

Así como la conciencia mortal es interna, así lo es también la evidencia de la omnipotencia del espíritu. El alma del hombre es una prueba tangible, para sus sentidos corporales, de que él es inmortal. La existencia del alma no es susceptible de prueba más que en su propio plano.


Cede algo siempre que se trate de hacer favor al débil. El que se muere de hambre debe tener alimento a propósito para las limitaciones del sistema irritado; pero tú mantente firme en tu propio puesto de deber.

Libértate de las malas acciones por medio de las buenas. El hombre acostumbrado a las acciones, no puede convertirse de repente en un Muni; debe trabajar sus cualidades que le impulsan a la acción, y así las transforma él en energías más elevadas.

La Meditación es tan sólo un nombre para el extraviado; la palabra no es comprendida hasta que el espíritu hambriento la traduce.

Combate a la fuerza desconocida de tu interior: es el mal. El bien que existe en ti se halla escrito fuera, y es aparente.


Pregunta al extraño cuál es el camino terreno que tú buscas, pero pide a tu Mismo Superior la antorcha que te iluminará durante tu viaje. En el silencio de la existencia propia de uno mismo arde la luz de la voluntad y de la aspiración. Ningún viento puede apagarla, ni puede fundirla calor alguno. La llama es la cualidad del Espíritu, es pura, y su temperatura es constante.

No existe vacilación alguna en la mente del iniciado. El conocimiento a medias es el tropiezo del estudiante.

No corras sin objeto de un lado para otro, diciendo: aquí, allí, está la luz: aquí, allí, está la verdad. La luz que ilumina, Atma, es encendida en las cumbres de las montañas. En el símbolo de la verdad divina.


Espera la inspiración por la mañana, la dirección al mediodía, y por la tarde, la comprensión plena del camino que has recorrido.

La naturaleza más elevada del hombre es invisible, o más bien lo es el Principio Divino. El alma humana individual es universal; una justa comprensión de aquello en que consiste la diferencia y de aquello en que consiste la identidad entre los principios 6º y 7º en el hombre, librará al individuo de muchas confusiones y de conceptos falsos.


Existe una filiación real, así como también una conexión oculta, entre los siete principios en el hombre y las siete clases de minerales que se hallan bajo la tierra. Existen verdades relacionadas con las propiedades de estos últimos que puede descubrir el hombre, aprendiendo la constitución de su propia naturaleza séptuple.


La ley de los principios encarnados está en armonía con los imanes. ¿No es esto también cierto, en lo referente a la naturaleza superior?. Por medio de un corazón puro y de un desarrollo debido de la voluntad, es como llamamos la atención del Mahatma. Desde su altura, él contempla los valles, y comunica a aquel que lucha las facultades que debe recibir.


La agitación que procede de las cualidades mortales, afecta al cuerpo físico únicamente; su intranquilidad profunda, no es sentida por Atma, porque Atma es Espíritu, pura bienaventuranza. Pero el océano de materia, que incluye al alma, siente estas oleadas de perturbación, y así es el alma engañada, imaginando ignorantemente que el espíritu es afectado. Aprende a conocer la distinción y a cerciorarte de que el espíritu permanece eternamente imperturbable.


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La vida es un compromiso; apresúrate a librarte de la deuda contraída en una existencia anterior, y líbrate de esta influencia abrumadora en esta esfera.

Cuando vuelvas a entrar de nuevo en el mundo de los mortales, procura hacerlo sin los tres obstáculos para la iluminación: el miedo, la pasión y el egoísmo.

El hombre que ha vencido estos tres obstáculos, ha cruzado ya a medias el mar de los renacimientos.

Carne para el que no piensa, vino para el débil, pero devoción para aquel que ha vencido los apetitos.

El ser señor de sí mismo, es carecer del sentimiento del yo, es una condición de tranquilidad perfecta.


No olvides esta lección, a saber: que cada cual se halla colocado en este mundo de modo que manifieste sus peores cualidades. El objeto de esta vida es reforzar los puntos débiles del hombre espiritual, por lo que todos son vistos de un modo desventajoso.

Un niño puede dar una lección de dulzura; hace tan poco tiempo que ha llegado de su región previa de vida, que discurre con aires de extranjero en un país desconocido, y como uno que necesita de un guía.

La Caridad es la cualidad divina. Sea lo que fuere lo que se haya ya adquirido, lo que resta al espíritu por adquirir en su obra con la naturaleza inferior, es un corazón contrito.


II


Empezaba a cerrar la noche, y el Maestro se paseaba a orillas del río. En el instante en que su señal fue reconocida, se detuvo. Apareció uno a su lado, a manera de un niño, casi pegado a sus vestiduras. El Maestro le dijo:

“Cuando hayas obtenido el dominio sobre los sentidos, ya no vacilarán tus pasos, ni será tu vuelo inseguro. Realiza a Atma, a lo Divino en tu interior.

¡Realízalo!” repitió; y levantando entonces lentamente su mano, aumentó la estatura del niño hasta que se manifestaron las proporciones de un hombre.


Esta forma únicamente podía contener al alma en plena expansión. El alma libre de trabas percibe un mundo en el cual, en cada una de sus pulsaciones y en cada una de sus facultades, reina la armonía absoluta. Esto es divino. Ésta es la condición verdadera del hombre a la cual los Mahatmas han llegado por completo; pero a la cual todo el mundo es heredero.

El Mahatma enseña con el pensamiento inexpresado, pero formulado en su propia mente y lanzado por súbito poder a las vuestras. Llama con fuerza resonante a la casa en la cual se halla el espíritu prisionero. Presa de una gran agonía, el discípulo gritó:

“¡Maestro!, ¡Maestro!, sácame de este estado con tu gran poder!”. Le Contestó el maestro: “Haz que se rompan por medio de la concentración de la energía espiritual los lazos que te mantienen sujeto”.


No hay pluma capaz de describir la fuerza de pensamiento del Maestro. Por un instante pareció posible; un miedo mortal para hacer el esfuerzo, causó un momento de duda, y pasó el momento supremo. Tristemente contempló el Maestro a su discípulo, lleno de angustia, y volvió a quedarse solo.

El discípulo había vuelto otra vez atrás a luchar de nuevo, a cumplir con su deber, aunque fuera necesario sufrir la muerte.

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LA LECCIÓN


El discípulo va al Maestro sin condiciones. Va, pero para no volver.

Para él son dispersadas las ilusiones de la materia, y desde entonces en adelante es un extranjero en el mundo de las acciones, aun cuando deba permanecer en él de nuevo.

Flamígero es el crisol de la prueba, y grande es el peligro en cuanto ha alcanzado el neófito los “estados de excitación”. A cada uno de los pasos que da, le aguardan en acecho los enemigos del espíritu, para destruir su soberanía y rechazarle otra vez al plano de la materia. Estos enemigos viven en la materia, y están persuadidos de que su existencia permanece confinada a ella; de aquí su decisión a mantener la materia apartada del conocimiento del espíritu. Su seguridad depende de las tinieblas y del pecado, pues son hijos de estas condiciones, y cesarán de existir cuando la lámpara que arde en el interior lance su luz sobre el mundo.


Las tentaciones obstruyen el camino de aquellos que piden mucho, sin merecer ni tan siquiera un poco. Tan pronto como el estudiante se pone en contacto con lo oculto, se encuentra en el umbral con los demonios que por el mismo vagan; los demonios de la concupiscencia, de la inconstancia, de la suspicacia y de la cobardía.


Debe el estudiante encontrar en sus propias intuiciones todas las pruebas necesarias para demostrar la existencia de los Maestros de Sabiduría en esta tierra. Tras del biombo de los sentidos reposa el alma del hombre, factor insondable del universo, tan desconocido para su poseedor como para los que le observan. Es la intuición su único medio de comunicación, y el lenguaje de la misma es comprendido únicamente por aquel que posee los conocimientos arcanos u ocultismo.

En cuanto el Maestro ha iniciado a su discípulo, pone el sello del misterio sobre sus labios, y aun los cierra para evitar el peligro de la debilidad o de la indiscreción.

Es el sentimiento del aislamiento personal el que es causa de la muerte; la genuina filantropía pone al individuo en relación con el Espíritu Divino, y le concede así la vida eterna. Siendo el Espíritu Divino omnipenetrante, todos aquellos que por sí mismos se han puesto en relación con él se encuentran necesariamente relacionados con otras entidades que gozan de las mismas relaciones. De aquí el que los Mahatmas permanezcan en relación magnética y constante con todos aquellos que han logrado libertarse de la naturaleza animal inferior. Por este medio es cómo los Mahatmas tienen que ser conocidos ante todo.

Hasta que el Maestro te diga que vayas a Él, permanece con la humanidad, y trabaja del modo más altruístico en pro de su progreso y adelanto. Esto solamente puede ser causa de la satisfacción verdadera.


¿Qué es un Mahatma?. ¿Es su cuerpo físico?. No: pues tiene que perecer más o menos pronto; si bien puede ser conservado durante un período de tiempo que para nosotros resulta larguísimo. Un Mahatma es uno que vive en Su individualidad más elevada. Y para conocerle a Él verdaderamente, debe serlo por medio de la individualidad en la cual El permanece.

El saber aumenta en proporción del uso que hacemos del mismo; cuanto más enseñamos, tanto más aprendemos. Por lo tanto, busca la Verdad con la fe de un niño y con la voluntad de un Iniciado, da parte de la que tú posees a aquel que no posee la necesaria para su consuelo durante la jornada. Un mero susurro del misterio divino que llegue a los oídos de un caminante exhausto, borra en ti las manchas de muchas malas acciones cometidas durante tus emigraciones al través de la materia. Jamás la filosofía puede ser aprendida por medio de fenómenos.


Trata de aniquilar el deseo hacia los mismos. A todos los estudiantes de Ocultismo que existen en el mundo les han advertido sus Maestros que es un hábito que, satisfaciéndolo, se desarrolla. Vale más abandonar el estudio que caer en los peligros de la magia negra.

¿Qué es el sentimiento del Yo mismo?. Un huésped pasajero tan sólo, y todo cuanto con él se relaciona a manera del espejismo del gran desierto. El hombre es víctima de lo que le rodea mientras vive en la atmósfera de la sociedad. Puede el Mahatma desear favorecer todo lo posible a uno, y, sin embargo, ser impotente para ello.


La voluntad del neófito, tiene que ser también el imán que únicamente debe llamar la atención del Mahatma. Sigue sus atracciones a manera de la aguja con los polos. Voluntad y pureza: he aquí las cualidades que abren el arcano a la presencia de un Adepto; la mera consideración entusiasta no produce ningún efecto.

Las almas débiles se contentan con meros deseos; las grandes poseen voluntades.


En cada hombre permanecen ocultos los gérmenes de facultades que jamás se desarrollan en la tierra, y que no tienen referencia ninguna con este plano de conocimiento.

Ningún hombre puede juzgar a otro más que con arreglo a la medida de su propio discernimiento; no perjudiques a tus propias posibilidades de desarrollo, condenando en otros la posesión de facultades que no conoces tú.


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El pensamiento se lanza con mayor rapidez que el fluido eléctrico; cada aspiración resplandeciente centellea y llama la atención del Maestro distante, que siempre vela.

“Confía al Señor tu carga”, o sea confía en el Mismo Superior. Usa del cuerpo como de un medio para dar mayor fuerza a la conexión con el espíritu, y para abrir el camino para sus descensos.


Mata la ambición; es un enemigo mortal y cobarde, cuyo poder sobre ti se halla aumentado por la aprobación de los demás.

Es Karma quien te manda a este mundo, al cual tú llegas solo, en el cual te deja solo y del cual te saca solo. La ley de Karma es la ley de la conservación de la energía, lo mismo en los planos mortales que en los espirituales de la naturaleza.


El cuerpo es el retrato de la mente. El artista, al contemplar sus discordancias, deplora su fracaso, pero no sabe cómo remediarlo. Esto es incumbencia del espíritu, y una vez esto verificado, queda lo exterior un reflejo verdadero del Alma interna.

El maná que alimenta al espíritu se oculta a la vista. El Espíritu Universal lo proporciona.

El Deber es el río que fluye al través de la vida.

Sus ondas son argentinas para todos cuantos permanecen en él, pero amenazadoras para los que raras veces a él se aproximan.

Trata de recobrar tu propia alma. Es el tesoro escondido, perdido en las cavernas de los sentidos.

Su rescate es la redención de muchos renacimientos.


El vano y el arrogante reclaman nuestra compasión; el débil y el extraviado nuestra indulgencia; nuestra simpatía el indiferente; y tan sólo el sabio nuestra admiración.

Has aprendido de Krishna que es preferible la muerte a desempeñar el deber de otro.

Por perseverar en la idea errónea de que nos incumben a nosotros deberes ajenos, resultan miserias que le siguen a uno al través de muchas vidas.

Tu percepción del mismo interno, es más clara que la visión del ojo natural.

Observa ardientemente el plano en el cual tú buscas la verdad; no esperes conseguir el conocimiento del alma al través de las avenidas de los sentidos.


Karma es a manera de la cepa, que aumenta en robustez en el transcurso de años sin interrupción y que se adhiere tan fuertemente con sus sarmientos que resulta tan fuerte como la armazón misma a la cual se adhiere. Puede destruirse cortando sus brotes, pero éstos se renuevan en otras formas de vida; la armazón queda libre una vez destruida la raíz.

Los malos pensamientos corroen el carácter. Únicamente el espíritu posee poder sobre el carácter para purificarlo.

Los efectos acumulados de muchas vidas los llevamos nosotros encima desde la una a la otra. Ésta es la clave para comprender la imparcialidad perfecta de la naturaleza.

La injusticia aparente de los estados diversos de bienestar queda explicada por el hecho de que hemos conocido estados anteriores de existencia.

Cada esfuerzo espiritual hecho ahora, producirá sus consecuencias ahora mismo y también en la encarnación próxima.

La clave para muchos de los grandes misterios de la vida, hay que buscarla en la reencarnación; es la única solución posible para los enigmas de la existencia.

La regla del Mahatma es el aproximarse a cada uno en cuyo interior brilla, aunque tan sólo sea con el más débil fulgor, la más ligera vislumbre de la Luz verdadera. A ninguno de los que desean ser socorridos se le permite que perezca.


La historia de nuestro deseo por el desarrollo espiritual, la escribimos durante el día con cada una de nuestras aspiraciones hacia la verdad, con nuestros pensamientos y acciones, y durante la noche, con las luchas de nuestra alma.

En las páginas del libro de Karma escritos están, hasta en sus detalles más insignificantes, nuestros esfuerzos individuales; cuando la débil voluntad sea ya suficientemente enérgica para impedir más renacimientos en este mundo, en el cual el espíritu vive soñando, encontraremos en la Existencia Real todos cuantos capítulos hayamos escrito durante nuestras transiciones todas. Entonces únicamente seremos capaces de leer el libro entero desde el principio hasta el fin, y podremos conocer la naturaleza de la larga jornada desde el espíritu a la materia, para volver de nuevo al Todo.


El conflicto de la intuición contra la inteligencia ha cubierto a la humanidad con las ruinas de la desesperación. Jamás se rendirá el hombre a consentir ser el vehículo permanente de ninguna clase de ideas, a menos que satisfagan por completo a la totalidad de su naturaleza; la unión tan sólo de la inteligencia y de la intuición terminará el conflicto.


Coge lo que puedas de las enseñanzas, y al desarrollar la devoción, mantén delante de ti tu propio ejemplo.


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