Dedicado a: A. S. P. + hacia Todo lo Justo, lo Bueno y lo Bello +

MAGIA (II parte)


MAGIA

EL PODER DE LOS DEMONIOS



El Origen del Poder en Magia


25. — Todos los ocultistas saben que la fuente de vitalidad en el universo es única, y que ello es emanación del Logos universal. Este poder único solo produce diferenciaciones al llegar al nivel de los mundos más densos, en los cuales se va degradando de acuerdo con sus rangos propios de frecuencia vibratoria.

Ambos magos, el blanco y el negro, extraen su fuerza de la misma gran corriente que fluye eternamente desde el centro del Ser-Causa y se difunde a lo largo de radios de circunferencia. La diferencia entre la magia blanca y la magia negra radica no en la fuerza utilizada —que es siempre un poder divino— sino en la manera cómo se la obtiene y cómo se la emplea.

Se dice que la fuente del poder del mago negro es el diablo, a quien el infernal conjurador debe vender su alma a cambio de la ayuda para sus nefastos propósitos. A fin de aclarar este problema, analicemos la constitución del diablo, que es, en verdad, la criatura de quién más se ha abusado en el universo, porque el hombre, mediante su perversión de la energía divina, está constantemente transformando su propia divinidad en un demonio.


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La Personalidad del Diablo


26. — Desde hace muchísimo tiempo, los teólogos han insistido en la personalización de principios naturales. Todas las grandes fuerzas de la existencia han sido disfrazadas y movidas como títeres, y se les ha aplicado los pronombres él o ella. Ésta es una de las principales razones que impide a los teólogos el leer correcta o inteligentemente la Biblia. Son incapaces de ver el poder abstracto detrás del símbolo concreto. A través de muchas épocas, la religión ha hecho del diablo un ser humano e incidentalmente, de muchos humanos ha hecho demonios.


Y ello es incorrecto, tanto en principio como en aplicación. El diablo es un principio natural, el producto de medios naturales, y el resultado final de una perversión natural. El diablo es una criatura compuesta y compleja, que se prodiga entre todos los pecados registrados. Considerado en conjunto, el diablo es el espíritu de perversión o negación, del principio artificial del abuso.


27. — El diablo no es algo falso; no hay cosas falsas en la creación de un Dios verdadero. El diablo es un abuso o un mal uso del poder. Es un encuentro de corrientes; o si se quiere, una interferencia con el plan. Podríamos establecer una definición del diablo diciendo que es la cosa justa en el lugar erróneo. El peor de los demonios de la Naturaleza podría tornarse en bueno por un proceso de simple reajuste.

La inteligencia promedio del hombre medianamente consciente basta para hacer un dios de todo demonio mediante un simple proceso de inversión. Análogamente, ella es capaz de hacer un demonio o una cosa mala de todo bien o de todo dios poniéndolos en una inadecuada relación con las demás cosas. La palabra diablo se emplea para encubrir los dos excesos de polaridad en la Naturaleza que, incontrolados, destruirán el organismo que el hombre trata de construir. Los dos Grandes Demonios de la Creación son: Satanás (Saturno) y Lucifer (Marte) (según los griegos, Venus).


28. — Satanás es el espíritu de precaución, prudencia, que cuando es pervertido se convierte en negación. Ante su portal se agolpan los pecados de omisión. Pocos son los que se dan cuenta de que el hombre es responsable por las cosas que deja de hacer. Este es un aspecto de la ley. Es tan malo no hacer lo correcto como realizar lo indebido o Satanás inhibe, retrotrae, aísla, es cristalizante, conducente a la inercia cósmica porque destruye la acción.

Se lo simboliza con un esqueleto que lleva una guadaña de segar, porque rige los huesos del hombre y los planetas, que son los huesos del Hombre Macrocósmico. Es el gélido demonio de hielo que congela el espíritu en la sangre, y gobierna la muerte de las esperanzas no realizadas. Es el espíritu que finalmente reclama el retorno de todo lo que ha emanado a través de sus místicos anillos.


Por otra parte, Lucifer es el espíritu del exceso, el flamígero hijo de la precipitación y el regidor de la gratificación de los sentidos, sobre los que ejerce su dominio con un cetro de serpientes. Las víctimas de su poder ejecutan actos violentos no porque él lo quiera así, sino porque ellas poseen esta energía y ellas mismas la han pervertido. Lucifer es el portador de luz, y es convertido por el hombre en el fiero demonio del odio y de la guerra.

Su poder es utilizado por el hombre como inspirador de sensualidad y pasión, en lugar de usarlo tal sólo para el logro del ideal. Cuando no son dominados, aquéllos que caen bajo el dominio de su influencia se encaminan insensatamente hacia su propia destrucción. Está en perpetua oposición a Satanás, tratando de arrebatar el alma humana del frío abrazo de Saturno; él es el calor que incuba al alma, pero el hombre lo utiliza como ardiente llama en la que es abrazada la razón.


29. — Todos los poderes de la Naturaleza sirven naturalmente al bien, pero cuando caen en manos de quienes pueden ejercer mandato, el hombre los convierte en espíritus salvajes para perjuicio de su propio mundo. Entre ambos extremos —Satanás (máxima frialdad) y Lucifer (calor ardiente) — se debate el espíritu del hombre, crucificado como el Cristo alegórico, quemado por el fuego aniquilador de uno o congelado por la negación del otro. Esa es la magna verdad.
Supongamos que una u otra de estas fuerzas fuese eliminada, ¿qué ocurriría con el Plan del Ser?


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FIGURA VI


30. — Si fuese Satanás el excluido del esquema, el hombre sería consumido par las ardientes pasiones de Marte y los ángeles de Lucifer. Sin el frío, la precaución y el control de Saturno, su alma se perdería en la más desenfrenada sensualidad. Si por el contrario, fuese Lucifer el eliminado, el hombre se convertiría otra vez en una piedra, carente de incentivos, de movimiento o de emoción, y sería atenaceado por los helados dedos de la muerte, como los sufrientes condenados del “Infierno” del Dante.


31. — De este modo, la eterna batalla entre estos dos grandes principios semeja la alternancia del día y de la noche, que atempera los influjos malignos y los compele a servir al bien del hombre, para que éste pueda alcanzar finalmente la meta a que aspira. Si el sol hubiera de brillar durante todo el día el hombre se consumiría con sus rayos y se vitalizaría tanto que se eterizaría rápidamente, mientras que si fuese la noche la que siempre le rodeara, muy pronto retornaría al cristal.


32. — Satanás y Lucifer no son malignos, sino que constituyen los dos más grandes poderes de la Creación. Sin ellos el Universo no podría existir; ello es así porque por un lado Marte, con los ángeles de Lucifer, es la dínamo de nuestro sistema solar, y sin ellos los planetas no podrían mantener su incesante marcha; y por otro lado, Satanás erige la tierra y los mundos con su poder cristalizante, sin el cual no existirían sustancias sólidas con qué hacer los cuerpos. No es la fuerza o el poder sino su perversión lo que constituye el mal.

El mago dice: “Demon est Deus inversus”. Nosotros podríamos decir: “El Demonio es poder pervertido”. Por eso el hombre, el pervertidor del poder, es creador de demonios, porque es la más incapaz de las criaturas en lo que se refiere a ejercer el poder desde el interior de su propio ser. Los reinos inferiores se ven forzados a reaccionar ante impresiones grupales y a obedecer sin vacilar.


33. — En “El Paraíso Perdido”, Milton nos relata cómo el pecado y la muerte fueron precipitados sobre el mundo a consecuencia de la desobediencia del hombre.


Satanás, en tanto, como prudencia, negación y cristalización representa la muerte, que constantemente impide sus creaciones; en cambio, Lucifer, como energía y acción, representa el pecado, que es la faz negativa de su mala utilización. Ellos intentan asistir a las necesidades de la creación como poderes auxiliadores y constructivos, hasta que el mago negro, con la innata perversión de su alma, los fuerza a seguir el camino que él les fija y los precipita sobre el hombre como espíritus infernales.

Los antiguos llamaban “dioses de un solo ojo” a las fuerzas de la Naturaleza, porque ellas no tenían en cuenta las personas sino el mandato que se les daba, ya fuese éste el de matar o el de resucitar. La individualizante conciencia de las siete clases de chispas desprendidas del Pralaya universal han de ser el único director de esas fuerzas, y la responsabilidad kármica de esa dirección y de la expresión de esas fuerzas caerá no sobre éstas sino sobre las inteligencias humanas y superhumanas.


34. — Es mago negro el que aprende a manipular estas fuerzas para fines egoístas y destructivos, para su propio engrandecimiento o la satisfacción de sus propios deseos. En cambio, el mago blanco ruega para que pueda aprender a emplearlas como Dios las ha empleado, para la salvación de la divina creación. El poder está en las manos de quien sabe cómo invocarlo, sin distinción si para bien o para mal.


Ésta es la razón por la cual las escuelas de magia blanca mantienen secreto dichos poderes para el hombre, hasta que después de su desarrollo, purificación y crecimiento interior se gane el derecho de emplearlos.


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El Poder de la Magia Negra


35. — Debemos desarraigar de nuestras mentes la idea de que el mago negro no puede dañarnos porque nosotros seguimos la senda recta o porque él es débil porque es perverso. Es una idea equivocada, difundida para evitar que el hombre se fortalezca, y es propagada por los seguidores del sendero negro.

Es tan insensato como imaginar que si un boxeador profesional estuviese boxeando con un niño éste ganaría el combate porque su alma es pura. Millares de personas carecen de la suficiente ambición para desarrollar la fuerza necesaria. Viven honestamente, son buenos cristianos, pero tan negativamente puros que están pregonando abiertamente que son blanco fácil para cualquiera que quiera aprovechar la oportunidad. No son negros en sí mismos, pero son el tipo que facilita la perpetuación de la magia negra.


36. — Es innegable que, en última instancia el bien triunfará, y que el mago negro habrá de caer víctima de sus propios excesos es también una verdad literal, pero serán muchos los que habrán de agachar la cabeza al paso del tirano y sólo los fuertes estarán seguros. Individuos que han logrado un dominio tal de las fuerzas naturales que son capaces de detener la marcha del corazón de una persona en el lado opuesto de la Tierra emitiendo un rayo mental, o de hacer un agujero de dos pulgadas a través de un pie y medio de ébano con fuego astral, son peligrosos en cualquier parte que se encuentren y la generalidad de la gente buena promedio carece en absoluto de posibilidades para resistir los embates de la magia negra.


Solamente los insensatos subestimarán este peligro; el sabio se protege contra él, porque un gramo de precaución vale más que un kilo de curación. Los sabios interponen el escudo de David del rayo blanco entre ellos y las fuerzas negras, protegiéndose así.


37. — Hemos llegado a un punto de nuestra historia mundial en que la ignorancia es criminal y merece el más severo castigo. La ignorancia no es magia negra, pero constituye actualmente el mejor aliado del mago negro. La gente que no conoce nada mejor está constantemente entorpeciendo el trabajo de los demás y ese es el fruto de su indolencia. Cuando intentamos violar las leyes de la Naturaleza, quebrantamos nuestro cuerpo y ponemos negativa nuestra conciencia, abriendo aquellos centros de nuestro ser que nos exponen a ser influidos y a veces obsesionados por las fuerzas negras.


Esto constituye un crimen casi tan grande como el ejercer uno mismo la magia negra. El hombre debe comprender que no es posible ningún compromiso entre el mal y el bien; o está de un lado o del otro, y cuando aparece la duda, debe considerarse que está del lado negro, porque la misma duda es un atributo de Saturno (Satanás). Los que no luchan por lo superior participan de lo inferior.


38. — Encaremos el problema imparcialmente, ni con temor ni con demasiada confianza.
Con humildad y constricción de espíritu reconozcamos que el trabajo permanente que las fuerzas negras realizan en el mundo es muy real. Reconociéndolo así, embanderémonos y unámonos a los Hermanos de la Luz en esta batalla por las almas humanas.


39. — Cuando surge la luz, las tinieblas se disipan. Donde la espada de los espíritus de la luz golpea, las huestes de las tinieblas y de la negación retroceden; pero, si la luz cesase siquiera por un momento, retornarían más fortalecidas que antes. Las fuerzas negras actúan igualmente a través del irreflexivo como del tonto, del arrogante y del engreído, y muchos de nuestros más serios buscadores de la verdad se convierten en canales inconscientes para las fuerzas del mal en sus momentos de debilidad, permitiendo a la bestia adueñarse de ellos y, mediante ellos, atacar al mundo.


40. — Aprended a discernir entre la luz y las tinieblas en el mundo en que estáis viviendo, y vigilad vuestro corazón noche y día, para que no pueda surgir de él nada que pueda ser utilizado como arma para destruir la luz. No os preocupéis de vuestros errores pasados, porque la preocupación alimenta a los demonios, sino que eliminadlos de vuestra aura, sembrando en su lugar la buena simiente de las buenas acciones.

Percibid vuestra personal responsabilidad en este problema, porque la percepción de la responsabilidad nutre al alma. Haced que los poderes superiores del Cosmos adviertan esta aceptación de la responsabilidad, porque cuando vuestra propia luz brilla, los espíritus del mal corren a esconderse y cubren su faz con la sombra de sus mantos.


El Poder Demoníaco de los Antiguos


41. — Estudiemos ahora esas extrañas criaturas que pueblan otros planos de existencia, que algunos consideran como almas condenadas por la presente oleada de vida y a las cuales movilizan los magos negros en sus conjuros. Muchos de los ocultistas de épocas pretéritas han forzado a estos elementales y espíritus de la Naturaleza a servirlos, como en los días de la inmensa Atlántida. Sin embargo, el auténtico mago negro no actuará en los éteres en los que se ambientan los elementales etéricos, sino que lo hará con entidades que habitan en la luz astral o magnetismo animal de los subplanos inferiores del plano astral.

El verdadero mago negro puede llegar a ser (y generalmente lo es), un clarividente, pero nunca podrá ir más allá del mundo astral. Está encadenado a este plano por sus pasiones, sus odios, sus encantamientos y su naturaleza animal, que es la base de la magia negra.


42. — Los antiguos enseñaban que existía toda una jerarquía de demonios para cada uno de los pecados del hombre y que en la mayoría de los casos, son la encarnación de esos pecados. De esto puede comprenderse cómo el hombre puede crear, en los subplanos inferiores del plano astral, extrañas entidades, algunas semejantes a seres humanos degenerados, mientras que otras tienen configuración animal, aspecto de lagartos, serpientes, y otros reptiles.

El poder del mago negro consiste en su capacidad de gobernar a todas estas entidades desalmadas que, si bien no están individualizadas, ejercen un tremendo influjo sobre sus propias esencias, así como en el ámbito de la Naturaleza y sobre los individuos.

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43. — Es muy difícil que lleguemos a darnos cuenta que nuestras pasiones y nuestras antipatías son capaces de engendrar a esos seres demoníacos en los mundos suprafísicos, y éste es precisamente uno de los secretos básicos de la magia negra.


Todo mal pensamiento o baja emoción facilita el nacimiento de esas lastimosas y sumisas criaturas, cuyas cualidades intrínsecas, en manos de quien sepa manipularlas, se convierten en agentes destructores de los poderes de la luz, y es parte del plan el que aquellos que conjuran bajo su mandato a esos engendros caigan, a su vez, víctimas de quienes antes eran sus esclavos. Los magos negros, uno tras otro, son tragados por el Maelstrom del infierno astral.


Los subplanos inferiores del plano astral son los tres infiernos de la religión, y constituyen los dominios donde viven aquellos seres surgidos de los excesos pasionales y que se combaten unos a otros con indeclinable furia.


44. — El mago negro, convertido en canal consciente para esas fuerzas, precipita sobre el mundo un flujo infernal de demonios, y al hacerlo, enajena su propia alma, porque tales fuerzas deben pasar a través de su propio cuerpo astral, y ese es el precio que paga a cambio del dominio sobre sus semejantes que dichos demonios les permiten ejercer. E1 poder de tales elementales es prácticamente ilimitado, y existen muchas almas depravadas que se avienen a malbaratar sus espíritus inmortales a cambio del dominio que dichos demonios les dan sobre el mundo material.


45. Hay dos clases de magos negros:

) Aquellos que utilizan a los demonios del plano astral para sus fechorías y a los que invocan mediante prácticas necrománticas y conjuros.


)
Los que engendran sus propios demonios y los precipitan sobre el mundo. Los del primer grupo son los que perjudican más al mundo, mientras que los del segundo son los que más se dañan a sí mismos. El primer grupo está integrado en su mayoría por magos negros conscientes, mientras que hay muchos en el segundo grupo que ignoran por completo qué es lo que están haciendo. Algunos no comprenden su gran error hasta que los demonios que han creado se vuelven contra ellos.


46. — El mago blanco no utiliza ninguno de los poderes del mundo animal en su actuación, trabajando, por el contrario, en transmutar los aspectos animales de su naturaleza en más sutiles y superiores cualidades. El mago blanco emplea en su trabajo exclusivamente la materia de los subplanos más sutiles de los planos elementales. El mago blanco es un constructor, no un destructor, y se afana más en liberar que en dominar a sus semejantes. El mago blanco ha dedicado su alma a la luz inmortal, mientras que el mago negro ha vendido la suya por gloria perecedera. Los “grimoires” de la Edad Media están llenos de cánticos y hechizos para la invocación de los espíritus y la historia abunda con relatos de magia negra, pero el estudiante de la ciencia oculta nada tiene que hacer con todo esto aparte de protegerse de ello.


Investigación Espiritual


47. — No experimentéis. En el terreno espiritual la mera experimentación es a menudo fatal, y muchos son los estudiantes que han ido a parar prematuramente a la tumba, o a los asilos de enfermos mentales, o que han quedado obsesados durante sus indebidos ensayos. Apartaos del fenomenalismo; para el verdadero estudiante nada valedero hay en él. El estudiante sincero no busca la salvación por los ojos, sino a través de su alma. El fenomenalismo no requiere la participación del aspecto superior del ser, sino que, a lo sumo sólo sirve para satisfacer la mera curiosidad. Hoy, como ayer, será raro la vez que se pida la salvación del alma, mientras que lo usual es que se reclame la realización de “milagros”.


FIGURA VII


Una Salamandra de Fuego

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48. — ¿Nunca habéis experimentado la sensación de que alguien a quien encontráis tiene algo de maligno? ¿Nunca habéis sentido una extraña repulsión por alguien? Ello se debe a los elementales y formas mentales que pueblan el aura de la persona en cuestión; si poseéis dentro de vosotros mismos cualidades similares, atraeréis dichas entidades y se os adherirán como sanguijuelas.

A menudo, cuando la gente sale de una sesión mediumnística, acarrea consigo docenas de esas formas endemoniadas, que penetran en su organismo cuando cesa el control de la voluntad al ponerse negativos y receptivos, lo que equivale a franquearles la puerta. Otras entidades, al no poder penetrar por el momento, en el aura de una persona positiva, seguirán rondando a su alrededor a la espera de una oportunidad; en la primera ocasión en que pierden su calma o cometan una mala acción, la puerta ha quedado abierta y los elementales se introducen a través de ella.


49. — Si alguna de estas entidades fuese vista en el plano físico por alguien, se espantaría hasta morir, pero como no ocurre así, el infortunado no la ve y no se preocupa por su existencia. Sería muy prudente que la gente tuviese en cuenta esto y considerara que la mejor manera de no nutrirlas es hollar el Sendero Blanco.


50. — El hombre es un germen insignificante que se debate en medio de un océano de entrecruzados impulsos, y si permite que en su aura protectora aparezcan fisuras, esas fuerzas se precipitarán sobre él, lo invadirán desde todas direcciones y lo inundarán en tal forma que perderá toda posibilidad de una comprensión superior. El ocio y la pasividad son pecados cardinales, y el Diablo de todas las religiones se adueñará de aquellas manos que no estén laborando para los Maestros Blancos.

FIGURA VIII


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51. — Hoy más que nunca deberá brillar la luz para que cese de una vez por todas el predominio de lo demoníaco. Una gran proporción de los asuntos físicos, mentales y espirituales del hombre están actualmente en manos de los elementales—entidades acerebradas— y de sus amos, los magos negros, cuyas mentes son muladares de malignidad. De este mundo han de surgir aquellos pocos que, con corazones y almas puras, mantendrán ardiendo la luz para que no prevalezcan las fuerzas tenebrosas.


52. — El falso señorío que ejercen los demonios debe cesar, y con ello debe caer el demonio cabrío de Mendes, el príncipe Baphomet de este mundo. La falsa luz y la falsa oscuridad deben disiparse para que la luz de la verdad y la verdadera oscuridad ocupen su lugar.


53. — Las pasiones humanas son las fuentes de donde parten las corrientes activas de muerte que circundan al mundo; y de las bocas y los corazones de los hombres nacen los pecados y la muerte, que seguirán su tarea de matar y morir, atrayendo sobre la civilización la ira de los dioses. La magia negra provocará el hundimiento de nuestro continente, como lo ha hecho antes, porque atrae la furia de los elementos y causa los holocaustos de los continentes. Sólo una actitud puede prevenir tamaño cataclismo. Estos demonios deberán sucumbir por hambre, toda pasión deberá transmutarse en compasión y el mago negro expuesto a la luz de la verdad para que la ley se cumpla.


Ve y trabaja en la viña, en el nombre de Jesucristo, Nuestro Señor




FIN DE LA SEGUNDA INSTRUCCIÓN



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