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Formas mentales y cómo dominarlas

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Septiembre de 1980



Formas mentales…

Como la popularización del “esoterismo” (falacia: lo esotérico, al vulgarizarse y darse a conocer a muchos no suficientemente probados, pasa a ser “exotérico”; el Esoterismo real jamás será divulgado «a tontas y a locas») ha creado muchos conceptos y opiniones evidentemente deformadas y carentes de fundamento sólido, lo que, a la larga, beneficia solamente al materialismo y excepticismo históricos, y produce un creciente número de personas destrozadas psíquica y físicamente por los “aficionados” a las llamadas Ciencias Ocultas. Por ello, vamos a poner en claro algunos puntos fundamentales con una intencionalidad puramente profiláctica.



Una forma es siempre mental

La forma no es la materia que la refleja, contiene o expresa. Debajo de una hoja de papel ponemos un imán y sobre ella limaduras de hierro, veremos que el simple amontonamiento anárquico de estas partículas toma la forma de los husos magnéticos emitidos por el imán. La forma de los husos no proviene de la materia, sino de la orientación magnética e invisible que genera el imán. Así, la forma material responde siempre a una forma ya existente en los planos sutiles o energéticos.

La variedad de forma energética más sutil que conocemos es la forma mental, pues aun la forma del imán fue pensada, y su magnetismo responde a una modalidad de la Mente Cósmica, adaptada por la mente humana bajo la apariencia del imán. La mente humana es sólo una “cristalización” de la Mente Cósmica en la cual está inserta su voluntad de ser: lo que los indos llaman Manas Taihasi.

Por lo tanto, la forma material es siempre pasajera y perecedera; y vive tanto como la forma mental que la alienta.



Una forma mental tiene gran fuerza

Dada la plasticidad de los planos sutiles, una Idea-Forma tiene una gran efectividad, pues se adapta como Ser para plasmarse en la Substancia del mundo fenoménico, que es el que vulgarmente percibimos. Una forma mental, debidamente expresada y alimentada, produce inexorablemente cambios en la esfera de lo material, que siempre se deja arrastrar por ella, ya que la materia no tiene ni forma ni voluntad, fuera de su propia existencialidad.

Así se encadenan las corrientes de opinión, las modas, la propaganda. Son meras formas mentales dirigidas a obrar sobre la materia después de haber ejercido su poder sobre las mentes abúlicas de los hombres masificados. El llamado en España “chaquetero” no es más que una víctima de esas corrientes, debidamente apoyadas en la robotización de las formas materiales, pre-programadas por formas mentales.

Los colores, los sonidos y músicas, las actitudes, las maneras de vivir constituyen la “moral” del momento, o sea, la “costumbre” que rige a las masas. En la lucha de las formas mentales, la más organizada y fuerte se impone, y con los restos de las ideas vencidas construye refuerzos para su propia forma.



Una forma mental tiene gran fuerza pero no es invencible

Acabamos de ver, a grandes rasgos, el poder de una forma mental. ¿Se la puede vencer?

Sí; con otra forma mental de signo contrario y mayor fuerza, sobre todo espiritual, ya que los actos y voliciones expresados en los planos más sutiles tienen prioridad sobre los menos sutiles, que son más lentos y frágiles, por su propia “vitrificación”. Una Idea-Forma, motivada por el espíritu y bien delineada por una mente poderosa, puede sobreponerse a las ideas-forma de los vicios y de todo aquello que tenga que ver con el inestable mundo psicofísico.

Toda mujer, todo hombre, tienen en su seno espiritual la fuerza necesaria para plasmar y emitir formas mentales. La general debilidad de las emisiones se debe al desconocimiento de la técnica y a las dudas que en sus propias almas ha sembrado la deficiente educación actual, que entroniza la fragilidad, la duda y el capricho. Pero las mentes disciplinadas por el esfuerzo, la voluntad de ser, la carencia de vicios e ideas circulares que consumen energía sin salir de su órbita, ofrecen interesantes oportunidades de vencer toda forma de adversidad, transmutándola en experiencia positiva y en hechos exitosos.

Recordemos que, ultérrimamente, una forma mental se vence tan sólo con otra forma mental. La disciplina física, la higiene, las canciones, los bellos panoramas, los sentimientos altruístas son auxiliares invalorables en la lucha contra una mala forma mental. Son ayudas la oración y el trabajo, el sentido heroico de la generosidad hacia nuestros semejantes y la propia dignidad de la persona.



¿Cómo se domina definitivamente una forma mental?

Primeramente, venciéndola dentro de nosotros mismos.

Quien no se domine a sí mismo jamás podrá dominar su entorno, pues si bien lo analizamos, su primer entorno lo constituyen sus propios vehículos de conciencia en lo pasional, vital y físico.

Quien, sometido a circunstancias más o menos normales, no puede levantarse de la cama por las mañanas aun deseándolo firmemente, no sueñe con levantar ideologías ni tener seguidores, salvo que se trate de tontos. Quien se alza dentro de sí mismo y da la cara a la adversidad o al maleficio es el único que puede vencer esas circunstancias.

Quien no lo hace y se rodea de los insectos invisibles de la suciedad mental, es un muerto que camina… y pronto le alcanza la muerte física sin haber dejado en el mundo huella de su paso.


Lograda esta primera fase, la siguiente consiste en ponerlo en práctica de una manera sistemática, sin claudicaciones ni interrupciones. Sabemos que muchos estudiantes odian visceralmente toda forma de disciplina, pero este rechazo ha sido provocado artificialmente por oscuros intereses cuyos “testaferros” son los materialistas de cualquier signo o los pseudoespiritualistas de exóticas anarquías, atrapados por su propia campana magnético-biológica, que los bestializa.


Es fundamental no “dormirse en los laureles”, pues la forma mental nefasta pudo haber sido rechazada pero no transmutada. Si pensamos en la plasticidad de las formas mentales, veremos qué difícil es estar seguro de que las hemos dejado atrás. Esa seguridad la darán los cambios que ocurren en la vida de la persona que ha hecho el esfuerzo. Si física, vital, psíquica y mentalmente es más limpio y puro, es que ha triunfado. Si no ocurre eso, sino que se han reemplazado con drogas u obsesiones fanáticas, la vieja forma mental negativa sobrevive, con distinta apariencia.


Un ambiente puro, sanas compañías, rectos medios de vida. Evitar a los “santones” que dan “iniciaciones” en un cursillo de verano; son el más sano preventivo trabajar y estudiar activamente. No dar al sexo más importancia que la que tiene. Cultivar el Amor, la Generosidad, las Artes, Letras y Ciencias. Evitar excesos en el comer, beber y fumar.


Mantener todos los días, al acabar la jornada, un breve pero fecundo análisis de conciencia. Creer, no por costumbre, sino por convencimiento interior, en Dios y en la inmortalidad del Alma. Rechazar el mal venga de donde venga. Preferir siempre las músicas y ambientes espirituales a las desenfrenadas orgías. Todo ello conforma un seguro dispositivo vital que nos salvaguarda de caer en las redes de las formas mentales que nos son ajenas.


Quien vive de la forma arriba indicada, se transmuta, lenta pero inexorablemente. Vive a la vez un Tiempo Nuevo, pletórico de felicidad, rico en matices, cargado de posibilidades de triunfo en todos los planos. Nuestro concepto de “Acrópolis” o “Ciudad Alta” no es otro que el de conformar una sociedad mejor con individuos mejores.


A ellos no les afectan las formas mentales pasajeras y no se dejan llevar por catastrofismos. Saben que la Voluntad, cabalgando formas mentales nuevas, jóvenes y poderosas, lo vence todo. En cierto modo, ni la muerte existe para estos seres pues se han imbricado en la Vida-Una, la que no cesa jamás. Se renueva, pero no se detiene nunca, con la marcha misma de la Naturaleza.

Un Nuevo Reloj marca para ellos tan sólo horas felices; ellos marchan con el tiempo nuevo.


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