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Archive for diciembre, 2006

El Canto del Lobo (I)

Algunas creencias sobre el animal de los aullidos.


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El lobo persigue a su presa a través de grandes distancias. Puede confundir y agotar a su víctima. Durante la cacería junto a la manada, evidencia una astucia y eficacia capaz de competir con el cazador humano. Este hecho quizá motivó la tendencia arcaica universal a vislumbrar en el lobo una encarnación del mal. Pero el temor ante los poderes deprecatorios del animal de los aullidos también suscitó fascinación y promovió la creencia de que en él bullen fuerzas extrañas, misteriosas.


Así, en la costa noroeste de América del Norte, el lobo era venerado como poderoso espíritu animal que concede al chamán potencia sobrenatural. Se obtenía de esta manera una vivaz medicina con la que curar a los enfermos. Al cubrir su rostro con una máscara de lobo, el chamán, hombre de lo sagrado, se vinculaba con violentos espíritus de la caza. Los chamanes lapones se creían lobos y los chamanes tunguses invocaban al lobo para ser poseídos por su espíritu. En diversas culturas de raigambre chamánica, se relataban las visitas que los hechiceros recibían de una mujer disfrazada de lobo.


En la mitología nórdica, las valquirias, mujeres guerreras, cabalgaban montadas en lobos para atravesar el cielo. En el contexto también de la imaginación germánica, Odin muere durante la Ragnarok, la batalla final donde se destruye el mundo. Entonces, Fenrir, el lobo cósmico-hijo monstruoso de Loki- devora los restos del antiguo dios tuerto de la sabiduría. En la mitología celta, un lobo celeste despedaza el sol cada atardecer para que la noche no extienda su oscuro reino.


Rómulo y Remo fueron fruto de un lazo clandestino entre Marte, dios de la guerra, y una vestal. A causa de esta penumbra en su origen, los gemelos fueron arrojados al Tíber para que allí encontraran una líquida tumba. Pero las aguas los llevaron hasta la gruta del Lupercal, donde una gran loba, los acogió y amamantó. Cuando luego, los dos hermanos fundaron Roma, su madre adoptiva resplandeció como símbolo de la ciudad y expresión simbólica del valor y las garras destructoras del imperio romano. En la Lupercal, fiesta romana de la fertilidad, se honraba a la maternal loba mítica.


En la Europa medieval, los lobos suscitaron un profundo temor. Sus ataques sobre ovejas y demás ganado doméstico, motivó, junto al miedo, la repulsa del animal cazador. Esta presencia cercana y amenazante del lobo se combinó con la ancestral creencia en hombres animales, humanos que, generalmente en la noche y al amparo de los opalinos rayos lunares, se transformaban en letales bestias depredadoras. Esta mágica transformación acontecía en el caso de los hombres leopardo y los hombres hiena de África, y el hombre jaguar del Amazonas. Y era el caso también de los hombres lobos en la tradición occidental.


La leyenda del hombre lobo nació en Arcadia, montañoso territorio de la Grecia antigua, atiborrado de lobos. Esta creencia se entroncó con el culto del Zeus Licio (Zeus Lobo), y con Licaón. En muchas leyendas, Licaón y sus hijos eran presentados como una familia proclive a los excesos. Intrigado por estas anomalías, Zeus lo visitó una vez, disfrazado de campesino. Licaón mandó servirle carne de un niño. Encolerizado, Zeus volcó la mesa y, según algunas variantes de la leyenda, luego, como castigo, transformó a Licaón en lobo. De esta leyenda procedería después la expresión “licantropía” para aludir al hombre que se muta en animal y que aúlla y ataca el ganado de los campesinos.


Y el lobo es el señor del aullido. Autor de entrecortadas canciones en el bosque nocturno.


Lois Crisler, una científica norteamericana especialista en lobos, describe el coro de aullidos de sus animales favoritos como un placer musical y escalofriante: Fuimos despertados, en plena noche canadiense, por los aullidos de los lobos. Probablemente, su canto figura entre las más hermosas composiciones animales del mundo. Las dos voces cambiaban de continuo.


Se elevaban y descendían siempre en forma de acordes, nunca en unísono ni en disonancia. Los intervalos alternaban entre terceras menores y quintas. A veces se oía una nota larga de un lobo, mientras que la voz del otro tejía curiosos acompañamientos alrededor de la del compañero. Sus sonidos, extraordinariamente puros, recordaban los de un cuerno de caza. Los lobos se interrumpían intempestivamente y entonces reinaba un silencio impresionante, como si escucharan. La inquietante impetuosidad de aquel dúo nos envolvió en un miedo oprimente.

La científica recrea el canto de los lobos con admiración. Desde una respetuosa distancia. ¿Pero qué podría ocurrir si los misteriosos animales del bosque cantaran cerca, tan cerca que…?




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El canto del lobo


Te mueves, hermano lobo, donde se besan la luna y el bosque. Acaso por momentos, recuerdas tu nacimiento, la salida del vientre de tu madre. Aquella vez, los fríos dientes del viento mordían ramas y hojas que se movían en animada danza. Diste entonces tus iniciales pasos sobre la nieve. Alzaste tu hocico para abarcar el cielo, con una primera mirada. Pero, desde entonces, rara vez contemplas la bóveda completa. Porque siempre están cerca de ti el alma de madera de los árboles, y los senderos que zigzaguean como serpientes barnizadas de penumbras.


Mientras gobierna el sol, las paredes de tu verdadero cielo son la maleza, las piedras y los arroyos. Y en el techo de tu firmamento hay de nuevo bosque, nubes que son cabelleras de ramas y hojas. Pero, quizá, en la noche, las nubes de hojas que se suspenden en las copas, se elevan. Y entonces ves la cúpula inmensa. Y tus ojos arden cerca de los cuarzos de fuego, oscilantes. Sin fin. De las astros. Y ella, la mujer secreta, la mujer nocturna, te incendia de fascinación. Ella…


¿Cuántas veces ya la has mirado a Ella? En la noche atiborrada de nubes, o caldeada de estrellas. Y cuántas veces, mientras Ella riega una parcela del cielo con rocas de plata y enigma, tú te unes a la manada, como ahora lo haces. Y con los otros seres de tu especie, exhalas aullidos y símbolos.


Y junto con la manada, escuchas al más anciano de tus congéneres. De su garganta vetusta emana un canto. Que resuena como un cuerno de caza. Y entonces corres. Corres. En tu boca entreabierta, bullen futuros aullidos. Y tú, y tus hermanos, la siguen a Ella, cuando Ella grita luz en las alturas nocturnas o cuando recorre veloz el bosque.


Y entonces toda la manada se detiene. Y en misteriosa conjunción de voces, cantan. Cantan. ¿Acaso le cantan a Ella? ¿Le cantas a Ella, lobo apasionado?

¿Por qué cantas animal del bosque? ¿Por qué haces rodar los soles de tu soledad sobre las tierras heladas mientras te mueves con el viento para, junto con la manada, llegar a otro lugar donde debes cantar? Cantar…Cantar… ¿Qué hay en tu canto? Déjame entrever, en alguna noche de pinos y follaje, las campanas que repiquetean en tu cantar animal. Animal eres: inteligencia que piensa desde la sensación viva.


Tal vez tendría que seguir con obstinación, sin temor a la locura, a una nube que vuela ahora sobre la ciudad. Y que se dirige, sé que así es, hacia tu reino, lobo, hermano animal. Tu hogar: un mar de olas vegetales. Flujos de savia, claroscuros y sonidos. De aves y viento. Que te aman. A los que tú amas, hermano animal.


Sí, quizá debería ser nube, delicadeza líquida que desciende. Lluvia que desciende sobre el bosque. Así me imagino. Y mientras soy esa nubosidad y las gotas que se precipitan, entro en el bosque. En la noche. Y, entonces, te descubro entre el arroyo y el árbol. Y soy, imagino ser, la polifonía de la lluvia. Su crepitar constante es la caricia de un frescor vivo, profundo. Y te percibo cerca, hermano mío. Te has separado de tu manada. Respiras ahora con un aire más viejo que los mares. Una todavía callada emoción esculpe el rostro de tus antepasados en tu piel.


Y caminas ya bajo el susurro de las gotas. En el bosque. Hondo. Hondo. Y yo, gota que soy, que imagino ser, me escribo cayendo lenta. Pues quiero contemplarte más, hermano animal. Quiero contemplar tus huellas; tu anatomía empapada que arrastra las sombras de los robles; tus ojos de luz extraña que perciben árboles y misterios. Que no existen para el humano.


Y cuando estoy tan cerca de golpear la nieve, palpito en ti, criatura lejana, enigmática. Que creas una música más inquietante que la del violín o el tambor. Y caigo al fin sobre la nieve del bosque. El bosque que conozco, el que imagino. No el tuyo que mi especie no puede presentir ni sospechar. Y entonces, ¿acaso Ella está cerca, en el cielo o en la tierra? ¿Es por eso que comienzas a cantar?


Y escucho tus cantos. Tus cantos: quejidos, himnos o melodías que tallan altares. ¿A qué fuerza veneras en tu templo nocturno? ¿De qué culto eres sacerdote? ¿Cómo nadar en los lagos pintados de noche que vibran en tu voz? ¿Por qué no te compadeces de mí, de la angustia de no ser tu destino de centinela del bosque que bebe plateadas bebidas de luna? ¿Hasta cuándo, asombrado, preguntaré por tu canto, lobo salvaje?


Quizá, mientras soy agua, lluvia y nieve, tú me enseñes a fundirme con la fogata de tu voz. Quizá, a pesar de todo, ya canto contigo. ¿No será que ya las has convencido a Ella para que me acepte como el hermano de tu magia?


Quizá gracias a ti, la siento a Ella. La percibo mientras brilla y corre. Y escucho que me dices: venera a aquella mujer, que medita y nos imagina. Desde el firmamento y el espinazo de la madera.


Y junto contigo, le canto a Ella, mi hermano animal. Soy tan parecido a ti. Lo mismo que tú, persigo el magma y el misterio. Sí, por eso, contigo, hermano lobo, otra vez canto. Otra vez, concédeme el don de cantar con tu voz. En el bosque y la noche.



Escrito de: Esteban Gerardo



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El lobo y su doble simbolismo


El simbolismo del lobo entraña dos aspectos: uno feroz y maléfico y otro benéfico. Es símbolo de la luz entre nórdicos y griegos, porque es capaz de ver en medio de la noche.

En China se conocía un lobo celeste, la estrella Sirius, que es el guardián del palacio celestial, la Osa Mayor. El carácter polar se encuentra en la atribución del lobo al norte. En ciertas regiones del Japón lo invocan como protector contra los demás animales salvajes. Evoca una idea de fuerza mal contenida, gastándose con furor pero sin discernimiento.

Es un obstáculo en la ruta del peregrino árabe, y en el Dante toma las dimensiones de la Bestia del Apocalipsis.
La iconografía hindú lo ve como animal de mal augurio.


La voracidad del animal se expresa por la relación del lobo con el pecado y de la loba con el deseo sensual.
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En la Grecia antigua es una de las formas dadas a Zeus Lykaios.


En la mitología escandinava, la boca del lobo es un símbolo de reintegración cíclica, es la noche, la caverna de los infiernos, la fase del pralaya cósmico.

Su fuerza y ardor en el combate hacen del lobo una alegoría guerrera para numerosos pueblos.
Al lobo azul celeste, creador de las dinastías mongolas y chinas, se opone la loba de Rómulo y Remo, terrena y ctónica, asociada a la idea de fecundidad.


El lobo desempeña también el papel de psicopompo. En cuanto divinidad infernal existe ya en la mitología grecolatina: es nodriza de Aqueronte; de un manto de piel de lobo se reviste Hades; las orejas del dios de la muerte de los etruscos son de lobo.

En la tradición nórdica, los lobos simbolizan la muerte cósmica: son devoradores de astros, lo cual evoca el jaguar ctónico de los centroamericanos. El lobo Fenrir es uno de los enemigos más implacables de los dioses.


Entre los egipcios, Anubis, el gran sacerdote que oficia los ritos funerarios, es llamado Impu, el que tiene forma de perro salvaje.
En la imaginería centroeuropea de la Edad Media, es la forma que revisten más frecuentemente los brujos para las reuniones de Sabbat. En España es la montura del brujo. La creencia en los licántropos está atestiguada desde la antigüedad; Virgilio ya lo menciona. Es uno de los aspectos que revisten los espíritus de los bosques.

Es esencialmente el que lleva a la boca de los infiernos, que se abre de par en par en el horizonte de la tierra.





Continuará…

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Dharma & Karma

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Cuando se siembran semillas de almendro se esperan, al cabo de unos meses, árboles leñosos con flores blancas o sonrosadas que den buenas almendras. A su vez, de las secas almendras se elaboran tortas y pasteles que han de ser alimento en el crudo invierno. Cuando se siembran semillas de maíz se espera recoger, al cabo de unos meses, altos y verdes maizales con mazorcas amarillas de rojizos penachos… El mundo, según como se mire, parece simple.

Hay una multitud de procesos que desencadenan siempre similares resultados. Tal es lo que siembra, tal es lo que recoge , y ello no nos sorprende, porque es una vieja ley natural, cotidiana pero asombrosa. Algún día triste y solitario se van los seres que queremos, tal vez por la misma vereda que vinieron, y solemos decir: es ley de vida. Si, la vida tiene definitivamente leyes invisibles y certeras.

El Dharma En la Antigüedad clásica se concebía que estamos regidos por una Ley Total, al la que los hindúes llamaban Dharma. Una ley que hace que la araña sepa cómo se tejen y disponen sus radiales telas, que la dota de instintos que tienden a protegerla y a alimentarla. Una ley que hace parecer inofensivos a los cachorros de las fieras. Una ley que marca el rumbo de los planetas y, por lo tanto, la secuencia de las estaciones…

Una ley total porque abarca las diversas esferas de la vida: la materia física, los objetos aparentemente inertes y los cuerpos; la energía que la recorre, ya sea eléctrica, magnética, lumínica, calórica, y las subleyes físicas que las regulan y reúnen: las sensaciones, los instintos, las pasiones y las emociones, que desatan móviles y pujantes fuerzas psíquicas: los pensamientos concretos, especuladores y egoístamente interesados; las más elevadas ideas de fraternidad y dación; los más altos grados de bondad y profundidad mística y la más honda voluntad de Ser. Para esta concepción clásica todo el Universo evoluciona hacia algún lugar, está caminando y tiene un sentido. Esta ley es, pues, una guía, un rumbo que lleva a la Naturaleza hacia su propia , que nos lleva de la mano pero no nos determina ni nos obliga.

Las aves emigran según rumbos trazados por ellas previamente, pero una vez asentados en su conciencia grupal les impele a ser seguidos; circunstancias adversas les obligarán a alterar su camino pero no su conducta, que siempre les ha de llevar a buscar tierras cálidas. Así, para los animales, conductas predeterminadas por las leyes naturales, auque les dejan libertad suficiente, desempeñan el papel que en el hombre ejerce una voluntad decidida. Según el propio grado de evolución se tiene más o menos libertad de criterio.

shunyas.jpgAsimismo, el Dharma lleva a una gradual de unos seres respecto a otros, pues cada cual tiene un camino, un sendero de vida o shadana -como dirían los hindúes-, que al seguir lo conscientemente se hace fácil, ligero, agradable, como cuando un tronco viaja por el centro de un río sin tropiezos.

El hombre, en cambio, que más que un tronco es un chalupa, puede ir en contra de la corriente natural de la vida, remontarla, detenerse en las riberas, dejar pasar de largo su propia evolución, y hasta perder su tiempo vital, que indefectiblemente se le ha de escurrir de los dedos, sin poder retenerlo, porque los ríos al fin y al cabo siempre buscan el mar.

Pero… ¿dónde nos conduce este río de la Vida? El hombre puede ir contra la evolución que marca la Naturaleza, y, por ejemplo, querer aparecer como adulto siendo adolescente, o joven siendo ya un anciano, pero la ley natural lo empujará a su realidad.

Otras veces, en cambio, puede encontrar su propia evolución cuando se enfrenta a los convencionalismos, cuando no se deja llevar por la masa, por lo establecido, cuando toma conciencia de sí mismo y se individualiza. En ese momento ha hallado su propia corriente, aquella que pone en juego todas sus capacidades de acción, de amor y de voluntad.

El gran río de la vida no está para empujarnos inconscientemente, sino para llevarnos hacia la raíz de nosotros mismos, y nuestra evolución individual generalmente no daña la evolución colectiva, sino que la potencia. El gran río de la Vida pasa a través de nosotros y va hacia los demás. El propio conocimiento al enfrentarnos con la vida nos libera, y la Sabiduría es el estado final al cual tendremos gravitatoriamente, lugar en que nuestra vida se hace Ley aplicada.

El Karma Según esta concepción profunda, expresada a través de la existencia de una Ley Total o Dharma, cada cual elige lo que desea vivir, y ejerce de hombre o de copia de hombre. Según la mentalidad occidental, que tan acostumbrados nos tiene a la inconsciencia de nuestros actos, pareciera que los resultados o los efectos que provocan éstos nada tuvieran que ver con nosotros, pero la filosofía hindú nos recuerda que toda acción tiene aparejada su reacción, su efecto.

Cuando, por ejemplo, se exterminan los bosques y las diversas especies, y se altera la atmósfera con la contaminación, el cambio climático es un efecto inevitable.

Y este cambio en el clima provocará inundaciones, tormentas impetuosas, olas de calor y frío desmedidas, pues es ley que todo efecto es a su vez un nueva situación creada, un nueva acción que nos lleva a nuevos efectos secundarios. La palabra hindú Karma, significa , porque ambas van íntimamente unidas. Las reacciones son los efectos lógicos unidos solidariamente a nuestros actos. Así, para esta concepción, la casualidad no existe.

En palabras antiguas: sembrad y recibiréis, pues tal como se siembra se recoge; si se siembran vientos se recogen tempestades, si se siembran semillas de maíz se recogen mazorcas amarillas y no amapolas. Cuando doblamos una rama inconscientemente ésta nos golpea en la frente, y cuando tenemos tiempo útil y lo desperdiciamos, al querer recuperarlo visitas o llamadas inesperadas nos interrumpen.

Cuando odiamos o amamos a alguien, independientemente de las ondas psíquicas que le lleguen a esa persona, nuestra capacidad de sentimiento se obtura temporalmente o se amplifica y nos sentimos expansivos. La Ley del Karma es la misma ley de acción y reacción que los occidentales asumimos para los fenómenos dinciensos.jpge la Física: a toda fuerza se le opone una reacción de igual fuerza y sentido contrario. Pero los hindúes amplían su visión y nos indican que afecta a todos los niveles concienciales de la Naturaleza, ya sea el físico, el energético, el emocional o el mental.

Según la visión del Karma, nuestra acciones y su efectos, que a su vez son acciones que provocan interminables efectos, conforman un camino nuevo, un rumbo de vida que nosotros mismos decidimos. Podemos decantarnos por una vida cómoda, disoluta, donde lo que prima es el bienestar a costa de lo que sea, o bien elegir un camino algo más áspero, pero gratificante en lo humano, en que vivimos no sólo para nosotros sino también para los demás.

El hombre elige libremente, y al elegir se muestra a sí mismo como ser pensante, pero elige también los futuros resultados de su acción. El hombre es, por lo tanto, quien traza su propio camino. Es, lo asuma o lo ignore, y aun en el error puede rectificarlo a través de la siembra de nuevos actos. Para ver lo que nos depara el futuro merece la pena detenerse y observarse a sí mismo.

El Karma tan sólo nos da, en prueba de justicia cósmica, lo que nos merecemos; no es un castigo, sino un posibilidad, observando lo que nos acontece, de entender en que nos equivocamos, qué acciones nuevas debemos emprender.

Quien pierde un trabajo, y se hunde en lamentos y en una actitud pesimista, en lugar de salir a buscarlo todas las horas útiles del día, define la dirección de su destino. Quien cree en su propio destino y lo persigue, tarde o temprano lo conquista, encuentra la flor que surge de su confianza y de su esfuerzo, es decir, de sus actos. El bien no es más, entonces, que un suma de actos de bien, y nuestro mal no es otra cosa que la oscuridad momentánea de quien no halla su propio rumbo.


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Información ofrecida por:
Asociación Cultural Nueva Acrópolis – Málaga







Sidharta Gautama, el Budha

Autor: Jorge A. Livraga Rizzi


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“Por innumerables que sean los seres sensibles,
Prometo Salvarlos.

Por inagotables que sean las pasiones,
Prometo Extinguirlas.

Por inconmensurable que sea el Dharman,
Prometo Investigarlo.

Por incomparable que sea la verdad suprema,
Prometo Lograrla.”

idharta Gautama, el Budha, se llamó así, según H.P. Blavatsky, por ser el primero su nombre personal, y el segundo el sacerdotal, que mereciese de su familia Sankhya: de allí el epíteto de Sakhyamuni o el Santo de la familia Sankhya. La palabra Sidharta devendría de sus poderes paranormales y se refiere a los Sidhis: es “El Poderoso”, aquel que se ha completado a sí mismo.

Gautama tiene el significado literal de “Pastor de vacas”, pues en el hinduismo, la vaca Go es el símbolo del universo y también la Madre del Mundo. Budha significa “el Iluminado” y es un calificativo genérico otorgado a muchos grandes místicos anteriores y posteriores a él, en todas las lenguas de la Tierra. (Por ejemplo, no otra cosa significa “Christos” en griego, y así llamaron al Maestro galileo a partir del siglo IV-V).


Podemos considerar su existencia bajo dos claves: la histórica y la mítica o religiosa, no pudiendo evitar que ambas se confundan en la fe de los creyentes, como pasa en todas las religiones conocidas.


HISTÓRICA


Nació de familia noble, de la casta Chatrya o guerrera, en el actual Nepal, en el palacio real de Kapilavastu, a unos 150 Km. al NE de la ciudad de Benarés. Las investigaciones modernas nos dan la fecha del 563 a.C., que coincide aproximadamente con las tradiciones antiguas indias, que sitúan su nacimiento entre el 600 a.C. y el 543 a.C.

Su padre fue el rey Suddhodhana, y su madre, la princesa Maya proveniente de un país vecino. India, por aquel entonces, estaba pasando por uno de sus períodos de tipo feudal, o sea que estaba compuesta por pequeños Estados, a la manera de la Grecia clásica. Suddhodhana significa “Arroz puro”; y Maya o Mayadevi, “Ilusión luminosa”.

El niño nació en el equivalente de nuestro mes de mayo y se destacó inmediatamente por su belleza física e intelectual. Quedó huérfano de madre muy pronto y fue criado por su padre, que casó en segundas nupcias con la princesa Gautami, probable pariente cercano de Maya, tal vez su hermana menor. Sidharta fue educado, desde los 7 años de edad, por el maestro Vizvamittra y su Consejo de ancianos sabios.

El futuro Tathagata, “el Predicador”, mostró pronto un carácter introvertido. Uno de sus maestros lo describe así: “Los grandes ojos de este niño, que brillaban bajo una frente extraordinariamente abovedada, miraban el mundo con asombro. Había en esos ojos abismos de tristeza y de recuerdos. Pasó su infancia en el jardín suntuoso de su padre, en el lujo y el ocio. Todo le sonreía, pero nada podía alejar aquella sombra precoz que velaba su rostro: nada podía calmar la inquietud de su corazón. Era de aquellos niños que no hablan, porque piensan demasiado para su edad”.

Otros fragmentos de la época se refieren a que, forzado por las costumbres a participar en expediciones de caza, al ver volar las flechas, fijaba en ellas sus ojos y estas se desviaban en el aire, salvándose el animal. Estos y otros fenómenos que hoy llamaríamos parapsicológicos, unidos a su tendencia a una excesiva actitud meditativa, terminaron por alarmar al rey. En busca de un heredero más normal para la Corona, se propició apresuradamente un casamiento con la hija del rey de Coly, llamada Yashodara y también Gopa. Pero el padre de la elegida no quiso dar la mano de su bella hija a un “anormal”, pues tenía en vista otros muchos príncipes más amantes de la guerra y de las competiciones cinegéticas.


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El joven Sidharta era muy bien parecido, y en las pocas prácticas de artes marciales en las que se había visto obligado a participar, había sido siempre el mejor, pareciendo no necesitar maestros para nada, desde el uso del arco a la danza, y desde la supervivencia en la selva a la composición y ejecución musical. Pero para las costumbres de su época, resultaba muy raro que un príncipe tan joven estuviese siempre rodeado de filósofos y santones, científicos y poetas, despreciando los ropajes lujosos y las hermosas esclavas.

El rey Suddhodhana, desesperado y ofendido, se quejó ante su hijo de lo mucho que le hacía padecer. Este, como despertando de un largo sueño, le sonrió bondadosamente y prometió que cesarían sus penas. Aceptó medirse con todos los aspirantes a la mano de Gopa, en cualquier terreno.

Se formalizaron las justas en las cuales compitieron numerosos príncipes provenientes de diferentes reinos, pues la princesa era bellísima y muy rica. Comenzaron por disparar arcos, pero los de madera, comunes, se hacían astilla en las manos de Sidharta. Su propio padre hizo traer entonces el viejo arco de su abuelo, el gigantesco rey Sinhajanu, que estaba depositado en el templo, y que requería veinte hombres para transportarlo, dado su tamaño descomunal y los materiales pesados con que estaba construido.

Puesto en las manos de los príncipes, nadie alcanzó ni a sostenerlo y sólo Sidharta los hizo, con un solo dedo de la mano derecha. Luego lo tensó fácilmente y lo disparó, acertando a la diana a una distancia increíble. Ya nadie quiso competir con él y, tras la fiesta tradicional, se casó con Gopa. Para la pareja, bellísima y famosa, el rey Suddhodhana hizo construir tres palacios: uno de verano, otro de invierno y el tercero colgando en las faldas de los Himalayas, para la época malsana de las lluvias. (En la antigua India, como en la Grecia preclásica, las estaciones eran tres y no cuatro) Así vivieron cuatro años, al cabo de los cuales Gopa dio a luz un niño, al que su padre puso de nombre “Rahula”, es decir, Cadena o Amarra. Desde entonces, Sidharta volvió a su vida ascética y mandó decir a su padre, el rey, que había cumplido con su deseo: la dinastía no se perdería.

El rey escuchó esto con horror, pues la economía de su reino era muy precaria, debilitada por unos gastos que no podía permitirse, y además sus belicosos vecinos se estaban armando para una guerra entre coaliciones. Él mismo se sentía un poco viejo para conducir sus ejércitos, y teniendo un hijo tan excepcionalmente sabio y fuerte le pidió que volviese a la normalidad y se preparase para atacar a sus vecinos antes de que éstos fuesen demasiado fuertes.

Especialmente temía una invasión del reino de Kosala (cincuenta años después de la muerte del Budha, efectivamente, Kosala anexó por la fuerza todo el reino Sakhya): pero esta vez el príncipe no aceptó . la causa de esta negativa es vista de diferentes maneras por los historiadores, y oscila desde una razón meramente moral hasta el hecho de que el ejército de los Sakhya estaba preparado sólo para una acción defensiva, y que a ello se había dedicado, muy exitosamente, durante un siglo.

Sidharta se hizo, pues, monje peregrino (cosa que en principio no podía alarmar demasiado al rey, ya que era la moda de entonces entre los príncipes, tal como en 1987 es moda, entre los hijos de los millonarios, vestir como los vaqueros y rasparse sus ropas para que parezcan desgastadas o abrazar políticas izquierdistas. Aquel rey, como los padres actuales, pensó que pronto se le pasaría esa obsesión; pero su hijo no era un hombre como los otros y jamás volvió a la Corte). Cuando partió, en plena noche, de uno de sus palacios, tenía 29 años de edad.

Históricamente, su rastro se pierde y el mito lo sepulta. Era aquella una época de convulsiones políticas, sociales y religiosas en la India, y muchas corrientes pugnaban, destacándose el Jainismo y la lectura de los Upanishads.


Durante unos cuarenta y cinco años peregrinó Sidharta, y es probable que antes de fundar su propia Escuela místico-filosófica (que no pretendía ser una nueva religión) tuviese contacto con muchos sabios, desde el Himalaya hasta el Ganges, especialmente con yoguines y faquires, ya que eran estos los más numerosos. Por fin se decidió a fundar el Sangha (una cofradía mística) contando con no más de una docena de discípulos varones. Rápidamente creció este movimiento espiritual y tuvieron que aceptar también mujeres. Se cuenta que un comentario jocoso del Budha, al dar su aprobación, fue: “Ahora el Sangha durará quinientos años menos”.

Los datos históricos se hacen cada vez más escasos. No hay pruebas de que haya viajado fuera de la India, aunque su doctrina se expandió luego, principalmente en China. Se sabe que al aceptar mujeres en su Orden, cosa insólita en su época, lo acusaron de promover delitos sexuales, aunque su pureza de vida, su aguda dialéctica y su condición de ex-príncipe le salvaron más de una vez de la ejecución.

En el bosque de Kusinara, bajo árboles de sándalo, murió apaciblemente a la edad de 81 años. Tal vez, simplemente de viejo, aunque los documentos más antiguos hablan de una indigestión de carne de jabalí, y los investigadores actuales de disentería. (Cabe señalar que el jabalí, animal dedicado a Vishnú, era un símbolo de la Sabiduría Divina de la que el Budha habría “comido” demasiado para vivir en esta tierra).


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MÍTICA O RELIGIOSA


Hay tres textos, llamados “Evangelios” por los occidentales, que narran la vida del Budha: uno, el de Asvagosha Bodhisatva, también llamado Budacrita; otro, el Mahavastu (Gran Historia); y el tercero, Lalita-Vishtara, el más esotérico de todos, pues identifica al Budha con toda la Humanidad y así, narrando las anteriores reencarnaciones del gran sabio de manera mistérica, enseña sobre lo que fue la Humanidad en el más remoto pasado, cuando habitaba formas animales en un planeta que hoy se convirtió en satélite, la Luna. Existe así mismo una biografía escrita tardíamente por Dharmaraya en el 308 d.C.


Tomamos como fuente principal el escrito de Asvagosha, o la versión hindú. También hay versiones chinas, japonesas, coreanas y de la escuela Zen.

Sidharta nació el segundo día de la lunación de mayo del año 621 a.C., en el reino de Kapila-vastu. Su padre fue el rey Suddhodhana y su madre Maya, o Mahamaya (la gran ilusión), la que murió de parto a los siete días de nacer Sarvathasiddha (El Poderoso). La madre, antes de morir, hizo jurar al rey que se casaría con su tía, Mahaprajapati Gautami, y que cuidarían al niño que ya se conocía como excepcional, como un Avatara (portador de la Enseñanza Divina, receptáculo con apariencia humana de la Divinidad que vela por los hombres, Vishnú.)

El niño no había nacido como los demás hombres pues, aunque casados sus padres, no se había consumado el matrimonio por motivos rituales. La Virgen Maya tuvo la visión de una forma de Vishnú como hijo de Shiva: el dios de la Sabiduría, Ganesha; era un gran elefante blanco que le rozaba el hombro izquierdo diciéndole que así quedaba preñada y que sería madre de un Budha. Cumplidos los nueve meses dio luz al Niño. Este, apenas nació, se irguió robusto y dio siete pasos hacia cada uno de los puntos cardinales. Los místicos brahmanes hallaron en su cuerpo los treinta y dos signos de la perfección.

Conocida la noticia, vinieron a adorarlo magos y reyes de lejanos países. Los profetas y astrólogos coincidían en que había nacido un Avatara y los viejos textos nos hablan de la lucha interior del joven príncipe, forzado a vivir la vida de la corte.

Un capítulo de este Evangelio, llamado “Tedio y tristeza”, nos dice que el rey, para alegrara a su hijo y evitar que abandonara el mundo por piedad hacia los hombres, hacía engalanar las ciudades que visitaba y retiraba de su vista a los enfermos, tullidos y ancianos. Tampoco se le permitía ver un muerto. A su paso, todo resplandecía de felicidad, juventud, salud y riqueza.

El Maestro Viswamitra (¿Viswakarman, el Ensamblador de todas las cosas?) ya no tiene que enseñarle y el joven insiste en visitar una ciudad de su reino. Alertado, el rey manda que toda ciudad que esté en su camino, se muestre siempre como un paraíso terrenal, limpia y llena de gente joven y bella. Pero un Devarishi (una forma de ángel sabio) salvará a Gautama del engaño. De improviso, se presenta ante su carro de guerra como un viejo achacoso; el príncipe pregunta a su auriga qué era ese hombre encorvado, arrugado y vacilante. “es un viejo, Señor”, le responde. Luego de corta reflexión, el Budha le pregunta nuevamente si ese estado es normal, si su padre y él mismo llegarán a esa decrepitud. Ante la respuesta afirmativa, el joven se sume en oscuras meditaciones.

Luego, el astuto Deva se le presenta como un hombre buboso, achacoso, con el rostro deformado por horrendas cicatrices de viruela y la piel cayéndosele por la lepra. Sobre esta escena nuevamente pregunta horrorizado el príncipe. El auriga, inspirado por los Dioses, se lo explica y le dice que nadie está a salvo de la enfermedad, que cercena la vida antes de llegar a viejo. El príncipe, ante su segunda crisis, permanece de nuevo ensimismado.

El Deva, poco más adelante, hace pasar una caravana mortuoria que lleva a un hombre a la hoguera de la cremación. Otra vez Sidharta le pregunta al auriga por lo que ve: si el hombre duerme y por qué está tan pálido, seguido de plañideras y parientes llorosos. Le contesta que es un muerto y le explica que tal es el fin de todo ser viviente. Ante la respuesta afirmativa, tiene el joven su tercera crisis y pregunta: “¿Por qué existen viejos, enfermos y muertos?” El auriga no sabe contestarle satisfactoriamente y entonces el futuro Budha -pues aún no estaba Iluminado- le dice que sólo ve ignorancia en él y que su conocimiento no le sirve para nada.

Cuando el rey se entera de lo ocurrido, hace construir tres palacios maravillosos con la intención de borrar de su mente tales experiencias; son los palacios Suba, Surama y Rama. Y busca para él una esposa bellísima que le distraiga de sus meditaciones, llamada Yashodara, hija del rey de un Estado vecino, Dandapani. En las pruebas de competencia con otros robustos príncipes, Sidharta los vence a todos con el arco mágico Sinhahanu (tal vez el dios-león, Indra) que desde hacía muchos milenios no se usaba, desde la época de los gigantes.

Domó un caballo negro por la persuasión, sin usar el látigo (el caballo es símbolo de los Poderes Cósmicos), y también cruzó, más rápido que ninguno, nadando, un inmenso estanque lleno de lotos. Finalmente lo tientan unas bellísimas formas femeninas, llamadas Apsaras, y el responde: “Saquen esos sacos de podredumbre que están enfrente mío”. Un sabio brahmán trata de rebatir sus nuevas ideas, pero él lo enmudece con su gran sapiencia.

Se casa, tiene un hijo al que llama “Cadena” y, cumplidas sus obligaciones, pasando las Pruebas de la Tierra, el Agua, el Aire y el Fuego, parte una noche desde uno de sus palacios, en su caballo Chandaka, el que luego vuelve ante el rey y, antes de morir, pronuncia trabajosamente estas palabras: “Ha nacido un Budha”. (Chandaka o Kandaka es el nombre de su caballo y también el del auriga que antes lo había acompañado).

Sidharta se entrega entonces a un interminable peregrinar y cae en los más terribles ascetismos. Ya próximo a la extinción, pasa frente a él una tocadora de vina (tipo de guitarra con el árbol muy largo y caja en forma de laúd), que canta: “La cuerda floja no da sonido, y si está muy tensa quiebra nuestras esperanzas; en su justo medio es cuando nos da su armonía.” Sidharta la oye y comprende el mensaje de los Dioses: se alimenta de arroz y leche y sale de su postración.

Luego, pide a un segador un manojo de hierba (la sagrada hierba kusha) y se sienta sobre ella, debajo de un gran árbol bo (emblema del Árbol de la Vida). Allí, en vigilia perpetua, llega a su Verdadero Estado de Liberación, fuertemente comprometida con la Naturaleza y la Humanidad. Ve las causas del dolor, las doce Nidanas, y también su remedio.

Es imposible, por razones de espacio, dar otra cosa que un descarnado resumen. Un elemento fundamental es el Ariya-atthangika-magga, al que llamamos el Noble Óctuple Sendero, que consta de:

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Fundado el Sangha, dio a los “monjes” diez Paramitas (virtudes trascendentes) y seis para los laicos.


SU ENSEÑANZA


Enseñó que hay diez vicios capitales: tres del cuerpo, cuatro de los labios y tres de la mente. Estos son: matar, robar y fornicar; mentir, calumniar, insultar y decir palabras correctas con intención incorrecta; el odio, la envidia y el ateísmo.

Su doctrina, que se resume en el Sermón de Benarés, se basa en la autorrealización del hombre. Ni los demonios pueden, realmente, rebajarlo, ni los dioses elevarlo, salvo con la complicidad o colaboración del propio ser humano. No existe en el Budismo la idea de una “salvación” ni tampoco la de un “Dios personal”.

El hombre está atado tan sólo por su ignorancia, que le hace equivocarse y reencarnar miles de veces buscando la experiencia que le falta. Dios no baja hasta los hombres, sino que éstos deben elevarse hacia lo divino, donde la Luz es permanente y los lotos no cierran sus pétalos (Nirvana o San-gri-lah). El Dammapadha (en sánscrito Dharmapadha) nos dirá: es más fuerte el hombre que se vence a sí mismo que el que vence a mil hombres en combate”.

Nirvana significa, literalmente, “salir del bosque”, o sea, salir de la confusión, las tinieblas y la pluralidad.- es la meta última del hombre como tal. Pero no es el fin de todo, pues, según el Budhismo Esotérico, más allá hay más y más misteriosos estados que se engloban en la expresión “Paranirvana Moksha”.


Para el Budha, la persona o cuaternario inferior es mortal por necesidad, pues está en el tiempo y “todo lo que nace debe morir”. Lo inmortal es el espíritu, que está más allá del yo mental egocentrista y egoísta. El verdadero triunfo no radicaría, según este Avatara, en dominar sólo el cuerpo, sino el pensamiento y el separatismo del yo…tú…él, etc.

El hombre debe sentir la necesidad imperiosa de liberarse del ciclo vida-muerte para poder lograrlo realmente,. Mientras viva apegado a la sensación y a la ignorancia, es mejor dejar el trabajo de purificación a la moral mecánica de la Naturaleza a través de las reencarnaciones.

Así, el que más que fundador de una religión, fue un filósofo esotérico, creó dentro del Brahmanismo una revolución ideológica y de costumbres, pues los brahmanes, que estaban sujetos a un ceremonial muy estricto, a un sinnúmero de supersticiones y tabús, fueron fuertemente chocados por esta corriente de aire fresco que, sin negar la Tradición Interna, desaconsejaba pasar la vida haciendo ceremonias ya huecas de sentido esperando que los Dioses ayudasen al hombre. Como Sócrates, recomendó el “Conócete a ti mismo”.


Tras su muerte, sus discípulos fueron perseguidos por la “religión oficial”, y tan sólo siglos más tarde, como un Constantino oriental, surgió el emperador Asoka, llamado “el cruel” quien a mediados de su vida abrazó las enseñanzas del Budha y las impuso en el Imperio de una India que había superado una de sus épocas de feudalismo. Pero no duraría mucho esta situación, pues en el siglo VIII sobrevendrá la invasión musulmana y todo se fragmentará de nuevo.


El Budhismo, ahora dividido en Mahayana (el Gran Vehículo) e Hinayana (el Pequeño Vehículo), penetró profundamente en China y otros países de Oriente. Las nuevas investigaciones afirman que asimismo se expandió puntualmente hacia Occidente en el siglo III a.C. debido a los contactos establecidos por Alejandro el Grande, quien dejaría también su impronta en el pensamiento y en el arte hindú a través del período “Gupta”. Algunos filósofos budhistas y brahmines deambularon por Occidente, por lo menos hasta el siglo I-II d.C. y se les llamaba “gimnosofistas”.

El Budhismo se caracterizó y se caracteriza por no tener un Jefe Espiritual sino muchos, y por una gran libertad de expresión, que lo ha enriquecido, pero también lo ha debilitado. Hasta finales del siglo XIX y primer cuarto del XX, fue la religión con más adeptos en el mundo, pero la caída de China en la guerra civil y la posterior penetración de formas asimiladas del marxismo, así como la influencia occidental que se reforzó en Japón y en todo Lejano Oriente después de la Segunda Guerra Mundial, la ha dejado en un probable tercer lugar y, como todas las religiones actuales, salvo la musulmana, tiende a perder influencia.

No obstante, en sus veinticinco siglos de vida ha demostrado una capacidad de supervivencia y, salvo el ya muy lejano momento de Asoka, podemos afirmar que es la forma de fe menos inclinada a la violencia y al dominio del mundo material y alas riquezas. Salvo excepciones, como en el caso de los Khmer rojos, no se mezcló ni se mezcla en cuestiones políticas, pues prima el viejo espíritu de lo pasajero de las cosas y de la búsqueda individual de una paz interior a todo precio, unida a una gran humildad. Dijo el Budha: “Yo veré la espalda del último hombre que entre al Nirvana”.

Según H.P. Blavatsky, en sus orígenes el Budhismo no tuvo casi nada de original, pues Sidharta se habría limitado a exteriorizar una forma de Budhismo Primitivo, la Mística de la Luz o de la Iluminación, que existía desde hacía miles de años antes en la zona del Norte de la India, especialmente en el Tíbet. Ya es muy difícil, si no imposible, probar esto o negarlo. De cualquier manera, el Señor del Loto transmitió a la posteridad la religión que menos sangre ha hecho verter de todas las que conocemos. Y aunque fuese nada más que por eso, merece ser bendito.



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Información ofrecida por la Asociación Cultural Nueva AcrópolisMálaga


Despertarse con el gallo y empuñar la espada


Este es un libro de la Tradición Marcial, que por primera vez se ha traducido y presentado al público (en forma parcial) por medio de la Editorial EDAF de España, y gracias al esfuerzo de los practicantes de la tradición.

El texto de la Espada de la Vida es un texto militar que se ocupa del desarrollo específico de esta arma, así como de su práctica y disciplina; pero al mismo tiempo sienta las bases de un sistema filosófico coherente y completo. Haciendo una analogía entre el Espíritu y la Espada, y entre la Batalla y el Perfeccionamiento Interior, muestra el proceso por medio del cual el hombre se refina, se prueba y trasciende su destino.

Incluimos aquí algunos comentarios acerca de este texto.


La Espada de la Vida


El destino del Espíritu verdadero del hombre
es como la creación y el destino de la Espada.
Puede ser magnifico o terrible,
y de la misma forma que la Espada,


Pasa por cuatro etapas:
el refinamiento, la forja, el temple y la prueba.


El hierro esta en las entrañas de la tierra.
Es extraído para formar una Espada.

Acaso puede decirse que el hierro es impuro en si mismo?

No es así: el hierro es un metal puro.


Pero al ser extraído de la tierra,
se encuentra mezclado con materia inservible,
y tiene que ser depurado para poder usarse.


Esto es el Refinamiento.


No es esto semejante al espíritu del hombre
que, aun siendo puro, se halla contaminado
por innumerables cosas del mundo?


así, igual que el metal, debe ser refinado
y liberado de lo impuro.


Cuando la hoja del metal ha sido completada
y puesta en la empuñadura, debe probarse en batalla.


Acaso puede decirse verdadera sin haber sido probada?

No es así: si la Espada es usada para exhibirse
o colgada en una pared, no será más que un adorno inútil.
La función para que fue creada es la pelea.

Esta es la prueba de su valor.


No es esto como el espíritu del hombre,
que se manifiesta en su mayor esplendor
cuando afronta la adversidad mas grande?


así, su destino es probarse en la Batalla
y hacerse digno de su largo proceso de creación.


Si la Espada es empuñada para oprimir y dañar,
entonces el esfuerzo del forjador habrá sido vano.


Si la Espada es empuñada con honor y justicia
habrá cumplido su misión más alta,
y después de la fatiga de la batalla,
podrá regresar al fin a su funda, en digno silencio.



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Magia (III parte)

Temario Magia:



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FIGURA IX

DIAGRAMA DEMOSTRATIVO DE CÓMO UN CUERPO VITAL SANO PROTEGE AL HOMBRE DE LA MAGIA NEGRA Y DE LA ENFERMEDAD



EL MECANISMO DE LA MAGIA


54. — El hombre se compone de tres partes principales: espíritu, mente y cuerpo. A su vez, el cuerpo consta de vehículos y esencias. Las esencias, a su vez, se clasifican en dos categorías: una emanación quintaesenciada de la conciencia corporal llamada alma y los arquetipos o moldes. Éstos, a menudo, son designados como los patrones, estructuras o diseños según los cuales se crean y conforman los cuerpos.


55. — El hombre posee cuatro vehículos, cada uno de los cuales posee su molde respectivo dentro de los cuales han sido fundidos, si bien conservará una condición fluidica o cambiante. Estos cuerpos son: el cuerpo físico, compuesto de sólidos, líquidos y gases; el cuerpo vital, compuesto de dos substancias atómicas y dos esencias elementales; el cuerpo astral o emocional, compuesto de siete niveles de volátiles átomos ígneos llamados asteroides; y el cuerpo mental, compuesto de dos subdivisiones superiores llamadas rupa y arupa por los hindúes, y conocidas comúnmente como mundos de pensamiento con forma y sin forma, o mente concreta y mente abstracta.

Estos cuatro cuerpos constituyen, a la vez, la cadena de cue rpos que conocemos como naturaleza inferior del hombre y los cuerpos invisibles que accionan y reaccionan en la materia física o a través de ella. En la India estos cuerpos son llamados el collar de cuentas enhebradas con el hilo de vida o conciencia que conecta unos con otros. Esta idea está bellamente expresada por Krishna en el Bhagavad Gita.


56. — Desde el Hombre Macrocósmico irradian cuatro áreas de actividad que culminan con la formación del cuerpo humano (ver diagrama II). Desde la boca del Prototipo Adámico fue eyectado Brahma, el nacido con mente, como una personificación del antiguo elemento de aire. Sin el elemento del fuego y luz, esa manifestación, el aire, era incoloro, y era considerado por los antiguos como la verdadera oscuridad. El gran Roberto Fludd llamaba a esto la Corona del Caos.


Es la verdadera oscuridad que precede a la luz, y bien puede ser llamada la Matriz del Cosmos. Debe recordarse que esta alegoría representa solamente a Brahma en el aspecto de Shiva, o el creador del mundo de la forma. Es el Querubín de Cuatro Cabezas descripto por Josefo, y también el Brahman hindú en su aspecto tetracápite después que su quinta cabeza, el akasha, fuera destruida por Shiva. En lenguaje más sencillo, diremos que la figura representa los planos inferiores de nuestro sistema planetario y solar, aquellos niveles de fuerza vibratoria que reaccionan tangibles o intangiblemente sobre las substancias conocidas como inteligencia, sensación o percepción.


57. — Sabemos que nuestro esquema de mundos comenzó como formas de pensamiento o, como a la ciencia le place expresarlo, como nebulosas obscuras. Esta oscuridad es la sustancia original a partir de la cual se diferenciaron los cuerpos mentales de la actual raza humana. La palabra “sustancia”, aquí, se refiere a la intangible masa de mentoides que integraron el cuerpo mental del Adam arquetípico. En la actualidad, los Señores de la Mente o devas amorfos del aire, actúan en cuerpos compuestos de esta tenue sustancia, que Herbert Spencer define como la base del poder del pensamiento. Fue a partir de ese “primum hyle” que se diferenció el universo visible, cuando la nebulosa obscura, en el proceso de su esfuerzo —para emplear la terminología de Jacob Boehme— se hicieron visibles por la luz generada por la fricción de los átomos obscuros.


58. — El pensamiento despertó al sentimiento, y nacieron los mundos ardientes, y nuestro sistema celeste y terrestre surgió como una nebulosa flameante. (Los filósofos ocultos están en parte de acuerdo con la llamada hipótesis nebular referente al origen de nuestro sistema solar. Por su parte, ellos enseñan que los planetas nunca se desprendieron del padre sol o núcleo, sino que en realidad siguen siendo centros individualizados dentro del cuerpo áurico del globo padre).


Los mundos de fuego, según los brahmines, nacieron de los brazos y hombros del hombre arquetípico. Fueron llamados los Hijos Rojos, o nacidos del fuego, y las contorsiones y el crepitar de las llamas eran símbolo de sus luchas.
Representan el cuerpo astral o emocional del hombre, porque todo lo de fuego en la naturaleza humana es una expresión del eterno principio del fuego en el hombre cósmico.


59. — La emoción dio origen al impulso, la vitalidad quedó establecida, y nació el hombre moreno de las vísceras del prototipo divino. Era el nacido del agua, y fue ordenado que laborara en los campos y en las cosechas, porque fue el principio de la fuerza y de la energía. Los geólogos y los astrónomos saben que cuando los planetas estaban en proceso de enfriamiento, grandes nubes de vapor envolvían al planeta en fusión. Este éter húmedo era considerado por los antiguos como los velos de la Virgen del Mundo.

Bajo su influencia se individualizaron los dioses de la faz lunar, los de la oscuridad o de las sombras. Ello corresponde al cuerpo vital del hombre. Finalmente, la cristalización de la humedad tuvo por resultado la tierra sólida, vinculada al hombre negro, llamado a menudo “sudra” o criatura nacida en la esclavitud, predestinado a vivir encadenado hasta que la noche de los dioses remueva sus grilletes. Éste es el cuerpo físico de todas las cosas, que testimonia con sus funciones y poderes su constitución cuaternaria.


60. — Es interesante cotejar cuán estrecho es el paralelismo de la mitología de los brahmines con los últimos descubrimientos de la ciencia. En los antiguos himnos budistas se encuentran muchas referencias a átomos todavía sin desenvolver.
Millares de años antes de la era cristiana, los tibetanos sabían que el átomo era como el sistema solar, pero como sus ideas eran expresadas simbólicamente, no se dio crédito a esta penetración filosófica de la mente oriental.


61. — Así como el universo comenzó como una obscura nebulosa de materia mental, así el hombre, ese pequeño universo creado a semejanza de su Padre, y que sirve de canal a las funciones de su modelo creativo, también comenzó su manifestación física como una forma mental mineral. Más tarde surgió como altivo vegetal, y gradualmente, después de muchas edades de transición, este vegetal devino un animal sagrado provisto de un cuerpo de éter húmedo. Más tarde, a semejanza de su arquetipo, encarnó en el mundo físico como ser humano.


62. — Como forma de pensamiento no tenía sino un cuerpo; como planta astral dos: uno de éter mental y otro de éter de fuego; como un animal sagrado etérico, agregó a esos dos cuerpos otro de éter ácueo; y como ser humano añadió un cuarto, compuesto de éter físico-químico denso.


63. — De acuerdo con la Sabiduría Antigua, el hombre permanece en el mundo físico por aproximadamente ochocientas vidas terrestres, durante las cuales pasa por una infinita diversidad de formas humanas y ambientes, y aprende a dominar las diversas cualidades orgánicas de que están compuestos los vehículos físicos densos. Su tarea más importante durante ese lapso, es dominar el elemento tierra, y luego incorporar gradualmente en sus cuerpos de agua, fuego y aire las cualidades y esencias que extrajo de sus experiencias en la materia densa.


64. — El hombre posee además tres cuerpos superiores, los cuales, aunque invisibles, son todopoderosos. Sin su cuerpo vital sería un mineral, porque las rocas y los metales no han individualizado ningún otro vehículo aparte de la estructura física densa. En la actualidad, los cuerpos de agua, fuego y aire se manifiestan sólo a través del organismo físico (terrestre) y en el que el elemento aire otorga el poder del pensamiento, el elemento fuego el poder de moción y emoción, y el elemento agua el poder de reproducción y crecimiento. Por lo que antecede se observa que, si bien no son percibidos, hay manifestaciones y funciones que atestiguan el poder de la parte invisible de la constitución del hombre.


65. — Los ocultistas llaman cuerpo mental al elemento de aire oscuro, cuerpo astral al elemento de flamígero fuego; cuerpo vital al elemento de ácuea humedad y cuerpo físico al elemento químico denso. Estos cuerpos, uno dentro de otro, o más bien, interpenetrándose uno con otro, integran lo que la mente humana reconoce como su vehículo de conciencia.

Mediante el cuerpo mental, el hombre consigue esa facultad de pensamiento y reflexión que le hacen superior al animal; con el cuerpo astral, la de movimiento y emoción —sensación, color y sentimientos, entre otras cualidades— cuya expresión hacen superior al animal con relación al vegetal; y mediante el cuerpo etérico o vital, gana el poder de reproducción de su especie y también las funciones de asimilación y excreción, porque en ese aspecto el vegetal es superior al animal. Naturalmente que el mineral, con su existencia concreta, prueba su superioridad sobre miríadas de esencias amorfas y turbulentas que no han adquirido todavía ni el poder de manifestarse en el plano físico.


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66. — A través de los canales que ofrece esta constitución cuaternaria, la conciencia o ego (espíritu) observa, conoce, percibe y reflexiona sobre su medio ambiente. Aquellos cuerpos podrían ser considerados como los pies y las manos del espíritu. Son las herramientas con las cuales el hombre abstracto produce resultados concretos. Los cuerpos físico y etérico pueden considerarse como correspondiendo a los pies, porque son el basamento, y los cuerpos astral y mental a las manos, porque son elementos de atracción, repulsión y destreza.


El espíritu, si bien es superior a todos ellos, no puede manifestarse si no es por medio de esa agrupación de vehículos. Esta chispa divina queda limitada por la calidad de sus cuerpos. En la inmensa mayoría de los casos, se ve sometida a los que deberían ser sus subordinados. En realidad, en vez de gobernar a su mundo mediante una sucesión apostólica el espíritu es doblegado y abrumado por las incesantes exigencias de su naturaleza inferior. Los apetitos, deseos e inclinaciones egoístas aprisionan al espíritu, mientras que un falso y cruel monarca usurpa el poder.


67. — Algunos de los antiguos griegos solían simbolizar al hombre con una mano, en la que los cuatro dedos paralelos representaban al cuerpo y sus cuatro grandes divisiones, mientras que el pulgar, que actúa, por así decirlo, contra los restantes, simbolizaba la conciencia. En las Escrituras se afirma que Dios se puso en contra de sus propios hijos. Es interesante observar que el hombre es la única criatura que posee un dedo pulgar que actúa en oposición a los demás dedos, pues aún en los monos más evolucionados, el pulgar actúa en el mismo sentido que los demás dedos, pudiendo considerárselo como un dedo extra.


68. — Algunos estudiantes de la antigüedad habían relacionado todavía las tres falanges del pulgar con la Trinidad. La primera falange (o distal) que incluye a la uña, era consagrada al Padre, y de sus dimensiones y conformación se podía determinar el poder de la Voluntad; la segunda falange era tenida en cuenta para establecer las facultades mentales reflexivas del sujeto, mientras que la tercera falange, generalmente más amplia, integrante de la palma de la mano, y que muy desarrollada era considerada como indicadora de una recia naturaleza animal o física, era consagrada al Espíritu Santo o el Shiva hindú.


69. — Estos cinco elementos, la conciencia y sus cuatro cuerpos, eran simbolizados por la estrella de cinco puntas o pentagrama. Los alquimistas de la Edad Media conocían a este signo como la Estrella de Belén y cuando se mostraba invertido como el símbolo diabólico de la pezuña hendida. De acuerdo con el sistema pitagórico de geometría, el mandil masónico, con sus cuatro esquinas y el punto descendente de su faldilla triangular simbolizan lo mismo. La faldilla baja simboliza el asesinato de Hiram; el levantamiento de la misma, su resurrección.


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70. — El individuo cociente no advierte que la vida; la conciencia y la inteligencia son algo aparte de la sustancia física, y que lo que solamente hacen es actuar a través de cuerpos químicos durante el lapso temporal que llamamos vida en el mundo químico. Una de las grandes leyes ocultas dice que: para actuar en cualquier esfera o plano de sustancia determinada es necesario poseer un cuerpo sensible y capaz de asimilarse a ese plano.

El estudiante ha de saber que cada cuerpo puede dominar a los otros, así como ser dominado por cuerpos o fuerzas superiores. Desarrollar cualquier aspecto parcial de la propia naturaleza es crearse un tirano que dominará y vampirizará al resto de la propia constitución.


71. — El poder que otorgan la sabiduría y el conocimiento es lo que hacen al ocultista superior a sus semejantes, siendo esta superioridad proporcional a su elevada inteligencia. En todos los aspectos de la vida el no iniciado se verá enfrentado con misterios. Así, para el hombre corriente, el funcionamiento de un motor a explosión será tan misterioso como el cálculo infinitesimal para un niño de jardín de infantes, pero una frecuentación más íntima y el estudio conducirán a esa familiaridad que hace fácil el manejarlos y conducirlos.

Se ha dicho que nadie es un desconocido para su valet. El filósofo es un servidor de Dios, y el perfecto servicio muy pronto lo capacita para comprender cabalmente los deseos y dictados de su divino Maestro.


72. — Hay una verdadera ciencia aún en el clavetear zapatos. Después de años de aprendizaje puede el hombre aspirar a la maestría en su oficio. A pesar de lo estricto del sistema de castas de la India, es interesante observar que cuando un individuo sobresale aún en la cosa más simple, es reconocido y puede mezclarse con los de una casta superior. Pero son muy pocos los que sobresalen en algo, mientras que los mediocres en todos los aspectos de la vida son numerosísimos.


¿No han visto nunca cómo un individuo manipula impunemente potenciales eléctricos enormes? Al verlo os daréis cuenta de que el conocimiento es poder.
El electrotécnico está a salvo porque conoce las leyes que rigen la energía que está manipulando, pero si él se descuida un instante, o uno que no conoce la materia intentase hacer lo mismo, correrían un peligro mortal.


73. — Las leyes de la Naturaleza no obedecen al hombre. No conocen ni la virtud ni el pecado. A semejanza de los Cíclopes griegos, de un solo ojo, son gigantes que cumplen con su prefijado propósito, sin inmutarse por el buen o mal uso de su poder. El sabio se sujeta a las leyes de la energía que está empleando y con ello hace que accedan a trabajar para él. Pero en cuanto quebranta las leyes que gobiernan las energías que está controlando, se volverán contra él y lo destruirán sin discriminación ni escrúpulo alguno.


74. — Un ocultista es un experto en la ciencia de la vida. Como mago operativo puede manejar fuerzas de la Naturaleza para la satisfacción de cualquier finalidad que se proponga ¡Pero guay de aquél cuyos fines no estén en armonía con el plan de la Naturaleza! Con sus poderes puede obrar milagros, como los magos de la India; pero sus proezas aparecen como milagros solamente ante aquellos que no conocen como él las leyes relativas a las fuerzas sutiles de la Naturaleza.


75. — El dominio que otorga el conocimiento sobre la ignorancia en los planos espirituales es mucho mayor que el que da la riqueza sobre la pobreza en el plano físico. La riqueza puede ser una bendición o una maldición, lo mismo que el conocimiento, que es riqueza mental. El sabio será siempre superior al ignorante, porque posee una mentalidad capaz de imponer respeto y el ignorante deberá inclinarse ante lo que no comprende.

En todas las épocas, unos pocos han logrado la actualización de los tremendos poderes de la Naturaleza, y de un modo u otro, legítimo o no, se han convertido en detentadores momentáneos del cero serpentino. Alguien puede robar dinero y seguir rico hasta que caiga a disposición de la ley, y así, del mismo modo, un mago negro puede robar una cierta cantidad de poder divino y emplearlo para la satisfacción de sus propios fines hasta que al final, el abuso del poder será causa de su propia destrucción.


76. — Durante la existencia del mundo atlante, y también en nuestra actual civilización, ha habido y hay mentes poderosas pero no virtuosas, y no siempre estas dos palabras son sinónimas. Algunos de esos poderosos seres son hoy semidioses, tan gloriosos como el mismísimo Satanás, pero sus fechorías y falsedades los arrojan al olvido, como astros extraviados en el espacio. Estos dioses demoníacos hacen renacer la magia negra (la perversión del poder) en las mentes de los hombres, y fomentada hoy por el pecado del egoísmo.


77. — El mal nunca cesará de existir hasta que el egoísmo y la codicia sean desechados como factores determinantes de las actitudes de los hombres. Para la mente concreta, es corriente sacrificar lo eterno por lo temporal. El hombre, limitándose al reducido recinto de lo conocido, pierde de vista los efectos de sus acciones en la región ilimitada de lo desconocido. La cortedad de miras es causa de miseria sin fin. La miopía moral desemboca en el vicio, la miopía filosófica en el materialismo, la miopía religiosa en el dogmatismo y la miopía racional en el fanatismo.


78. — Sabio es el que sirve a las finalidades más amplias. Cualquiera sea el costo, aquello que el hombre llama armonía y que la Naturaleza conoce como perfecto ajuste, vale todo cuanto haya que pagar por ella. Una adaptación tal es el establecimiento de relaciones armoniosas entre los planos universales de la Naturaleza y los centros individuales de conciencia en el hombre.


79. — El egoísmo promueve el autointerés y la autosatisfacción. El mundo poco a poco se desvanece y el alma vive cada vez más para el logro de sus propios deseos y, antes de no mucho, el reinado de Mammón se habrá establecido totalmente en esa vida. Esto significa que lo mejor muere y sólo permanece la cáscara externa de la personalidad; que la ardiente aspiración ya no es sentida y que el espíritu inmortal y superior queda encadenado al servicio de un organismo animal, condenado al suplicio del aprisionamiento entre los muros de la perversión.


80. — Vivimos en una época que brilla en todo cuanto al cuerpo se refiere pero calamitosamente ignorante en lo concerniente a lo divino. Cada día el espíritu del mercantilismo se nutre con la sangre de millones de seres, y cada día la lucha y la competencia absorben más la energía y el tiempo del hombre, hasta que la parte mas sutil de su naturaleza sucumbe por falta de atención, y la virtud es considerada un impedimento para el avance del materialismo avasallador. Este punto de vista siniestro es la fuente nutricia de las larvas de la magia negra, la maldición de la raza humana.


81. — La magia negra es una enfermedad. Es un cáncer racial; sus ramificaciones se asemejan a los tentáculos de un pulpo. Infesta por igual al estado y a la iglesia; se introduce en la choza del pobre como falsa esperanza, llevándolo hacia el crimen y la propia aniquilación. Entra también en los salones del opulento como ambiciones y cambia el corazón humano en un órgano creador de planes para la acumulación de riquezas. La magia negra se nutre con el egoísmo, con la codicia, y es tolerada solamente por la hipocresía; es el fruto corriente de esta época mercantilista.


82. — La magia no es una superstición medieval dominada por la ignorancia: es un hecho concreto. Esta época, considerada como iluminada es en realidad una transferencia del énfasis de una función mental a otra; y mientras la arrogancia y el egoísmo sigan arraigados en el alma de los hombres, venderán su alma, como Fausto, para gratificación del yo, o mejor dicho, del no yo. La honestidad es una joya inapreciable y las fuerzas del mal ejercen poca influencia sobre una vida vivida de acuerdo a principios. El hombre, en su ambición, ha de poner primero su alma en venta, para que el Demonio esté en situación de comprarla.


83. — La Naturaleza es un ámbito de entrelazadas energías, y quienes tienen el poder necesario, pueden someterlas a su obediencia para bien o para mal, y la fuerza— que carece de discernimiento entre uno y otro— obedecerá. Pero así como la fuerza tiene sus leyes, también tiene sus sanciones, y el hombre ha de acatar a aquellos o sufrirá las consecuencias e su insensatez.

El mago negro en su exacerbado egoísmo, se cree superior a Dios o a la ley y viola reiteradamente las leyes de la fuerza; pero, tarde o temprano, también como el Doctor Fausto, será destruido por las mismas fuerzas que hasta entonces le servían. (Se dice que el Dr. Fausto existió realmente, en Alemania, al comienzo de la Edad Media. Tenía a su servicio a un espíritu familiar. Cierto día, el Dr. Fausto fue hallado muerto con un puñal en su espalda, y la gente del pueblo creía que su elemental lo había matado).


84. — En nuestro mundo moderno, la magia negra encuentra suelo fértil en los deseos del hombre. Edad tras edad, sus propios deseos lo aniquilan. En su ignorancia, juega con fuego y asombra de que sobre su cabeza se desencadenen tempestades y que la lava y las cenizas volcánicas sepulten sus ciudades, de que la guerra asole sus campos y de que poderosos cataclismos hagan desaparecer continentes y naciones en un día. No obedece a las leyes de las fuerzas ni tampoco reconoce que la ley de causa y efecto lo gobierna todo, y que por ello, día tras día, siembra insensatez y cosecha miserias.


85. — El mago blanco consagra su vida al estudio, a la meditación y al servicio, a fin e conocer las leyes de las fuerzas y dirigirlas hacia objetivos señalados. Se adapta al Plan, integra su divino ritmo sacrificándose a sí mismo y abdicando sus deseos se somete a la voluntad del Infinito, pidiendo tan sólo se le indique cuál es su deber y cómo ser más útil para el mayor número.


86. — Por el contrario, el mago negro se encierra en su creencia de que sabe bien lo que necesita, cuando en realidad sólo sabe lo que desea. Trata de amoldar el Plan a sus propios deseos. Está convencido de que el Universo entero espera que él sobresalga de entre todos sus semejantes, cuando en realidad el Todo Cósmico ignora que existe aparte de su papel de mero átomo que marcha junto a miríadas de otros análogos hacia un fin señalado.


87. — Veamos ahora cómo el mago, con su conocimiento de lo invisible, opera con las fuerzas invisibles de la Naturaleza. En primer lugar, el estudiante debe grabar en su mente el hecho de que el sabio siempre trata de saber qué es lo que la Naturaleza espera de él, mientras que el arrogante siempre sabe y trata de forzarla a actuar al compás de sus propios deseos.


88. — En ninguna parte es más evidente la magia negra como en las modalidades actuales de la religión. Tanto en las antiguas como en las nuevas doctrinas, en lugar de establecer la voluntad del Logos como la ley para los hombres, se enseña al estudiante que hay que peticionar al Infinito y que Él debe obedecer. Nadie puede exigir nada justificadamente que no sea el fruto de su propio trabajo. Sin embargo, son millones los que sirviéndose de la psicología y la metafísica tratan de cosechar donde no han sembrado, creyendo que la posesión de un conocimiento les da superioridad sobre sus semejantes y derecho a esclavizar a quienes son más débiles o menos ilustrados.


89. — Consideremos ahora los cuatro cuerpos del hombre como elementos dentro del proceso mágico y establezcamos netamente la diferencia entre su recta función y la que no lo es.


90. — En primer término estudiemos todos los cuerpos como formando un conjunto. Podemos afirmar que fueron creados para ser auxiliares de su amo, el espíritu, simbolizados por Eva, creada del costado de Adán. Los atributos de estos cuerpos son numerosos, y cada uno tiene sus propios rasgos.

También puede decirse de los cuerpos del hombre lo que de los niños: permítaseles cuando jóvenes hacer sus caprichos y cuando lleguen a adultos no irán a ninguna parte. A nuestra naturaleza no puede permitírsele un crecimiento caprichoso, así como a los niños no se les permite la frecuentación promiscua en su medio ambiente si se quiere esperar algo de ellos; nuestra na turaleza debe ser entrenada y debe existir un claro discernimiento de quién es el amo y quién el servidor.


91. — Un seudo filósofo permite a su mente vagar de aquí para allá creando una multitud de abominables y absurdos entrelazamientos de vacuos pensamientos. Se enreda a sí mismo, y a los demás, en argumentaciones, disensiones e inacabables series de auto-contradicciones. Trata de resolver la situación económica, de crear nuevas religiones, sin estudiar las viejas, siendo su principal función en la vida el estar siempre destruyendo algo. Es como algunos escritores de la literatura medieval que se empeñaban en hacer ver que otros autores mentían.


92. — Su mente, que debería servir para aclarar los hechos de la vida, no hace sino complicarlos y sólo la emplea como un medio para dar satisfacción a sus sentidos y excitación a sus nervios. Su sistema emocional es un conglomerado de apetitos y caprichos. Toma la ambición por aspiración, la cobardía por prudencia, la codicia por economía y la lujuria por amor. Podemos ver así, que la conciencia, en todo este encadenamiento de cuerpos, en lugar de aclararse mediante ellos, queda cada vez más desesperadamente enredada en ellos.

Podemos decir, a modo de definición, que la magia blanca es el servicio a lo real, la consagración de la vida a la protección y desarrollo de lo real. Es el empleo de las fuerzas de la Naturaleza para el bien de todos. La magia negra es la utilización de la sabiduría y el poder que implica, para la satisfacción de la sensación, la ambición, los deseos, la codicia y de toda esa mezcla confusa de funciones que es lo que llamemos personalidad. Su resultado inevitable es el aniquilamiento de toda la estructura física y espiritual.


93. — El mago blanco procura lograr control sobre sí mismo; el mago negro trata de obtenerlo sobre los demás. El hombre posee cuatro centros de conciencia, cuatro puntos de partida concretos para consagrarse a la conquista de la realidad: su mente, su corazón, su vitalidad y su cuerpo físico. Un hombre podría ser obligado a servir a otro si éste pudiera lograr, temporaria o permanentemente, dominio sobre alguno de esos cuatro centros. El dominar el cuerpo físico de otro es convertirlo en esclavo.

El ejercer dominio sobre su cuerpo vital es robarle su vitalidad como en el vampirismo, en el que un individuo extrae la esencia vital de otro. Un ejemplo común es el que ofrecen los jóvenes que conviven con ancianos. La radiante energía de los niños es compartida por los ancianos, y como consecuencia, los niños son nerviosos y raramente fuertes. Otro ejemplo del control del sistema vital es el caso de la mediumnidad, en el que espíritus desencarnados extraen el ectoplasma del bazo del médium para conseguir materializarse, lo cual se traduce en agotamiento, tanto físico como nervioso, del médium, porque ha entregado su propia vitalidad como vehículo para el agente externo.


94. — El cuerpo astral es dominado mediante los excesos emocionales, tales como el frenesí religioso, el dolor, el temor o el odio. Cuando alguien se da cuenta de que puede influir sobre otros cuando su razonamiento está obstaculizado por un exceso emocional, y si además procura despertar esos excesos con la finalidad de dominar a otros, esa mente instigadora es un mago negro. El irradiar hacia otros amor, odio o sentimientos similares, para despertar en ellos emociones análogas con fines egoístas o personales, tambié n es magia negra.


95. — La magia negra mental es mucho más compleja, porque incluye prácticamente todo: prosperidad, metafísica, autosugestión, sugestión mental, procedimientos ocultos, influencia sobre el medio ambiente, abuso del hipnotismo mesmerismo, culto de la personalidad y otras modalidades demasiado numerosas para seguir enumerándolas.

De un modo u otro, incluyo prácticamente toda clase de deshonestidades religiosas y económicas; de hecho, abarca todos los procedimientos que una persona emplea sobre otra para engrandecimiento del más fuerte. Abarca todas las formas de lograr superioridad sobre otros, ajenas al mérito personal, pues quienes puede hacer las cosas mejor que lo s demás no necesitan de la magia negra para sobresalir Así, como perversión de esta idea, tenemos la psicología en el arte de vender, etc. Los procedimientos ejercitados actúan admirablemente bien, pero acarrean infortunio incesante a quienes han acudido a ellos.


96. — Quienes emplean esos falsos sistemas, en su mayoría tratan de justificarse a sí mismos en base a dos argumentos inconsistentes: 1) que Dios destinó al hombre para conseguir los antojos de su mezquino intelecto; 2) que el hombre sabe lo que quiere. Ambas son falsas premisas, pues el hombre no ha sido creado por Dios para que sea rico, inteligente, sano, gracioso, bien educado o para conseguir un matrimonio feliz. Tampoco significa esto que el Señor tenga objeciones para alguna o todas esas situaciones, sino que simplemente significa que si el hombre desea esas cosas, habrá de seguir ganándose el pan con el sudor de su frente, como se le ordenó a Adán, y no con el sudor de la frente de otros.


97. — El aura espiritual del hombre es su hogar, su recinto feudal, y aún cuando sea exilado de su casa, de su mundo, ése es su santuario. Nadie , ni para bien ni para mal, tiene el derecho de entrar en él que no sea por la puerta de entrada, así como nadie tiene derecho a entrar en la casa de nadie por la ventana de la cocina. La puerta de entrada del santuario es, en este caso, el mundo físico, porque en él todos tienen el privilegio de poder ver a su adversario, y en este mundo todos tienen la oportunidad de poder luchar contra aquellas cosas que no desean; en él, nuestros semejantes tienen ocasión de poder rechazar o de aceptar nuestros ofrecimientos, según sean sus deseos.

Pueden permitirnos entrar o mantenernos fuera de su santuario, según les sea conveniente, pues, al menos, hay alguna igualdad. Los hombres pueden decir “sí” o “no” según sus impulsos morales, y pueden gozar del privilegio de defender con su vida su integridad.


98. — Uno puede dirigirse a un amigo y decirle: “deseo que no sigas fumando, no debes seguir haciéndolo”, pero a lo que uno no tiene derecho, independientemente de cuán virtuosos o altruistas puedan ser nuestros deseos, es a introducirse subrepticiamente en su cerebro e implantar allí una idea que él no pueda combatir porque ignora que ha sido puesta allí. Quien así proceda, asume la responsabilidad de la vida a la que ha apartado de su curso natural.


99. — Los mismos Maestros, nuestros Hermanos Mayores, jamás penetran en el santuario del hombre a menos que sean invitados, pues ellos respetan el derecho de todo ser a vivir su propia vida. Si un ocultista se quebrase ambas piernas y pidiese de alguna manera que un experto sanador acudiese a curarle la pierna izquierda, este así lo haría y se volvería, aún sabiendo que la otra también está quebrada, y no la tocaría, porque sólo ha sido autorizado a actuar sobre una sola pierna.


100. — La sabiduría no se da al hombre hasta que no la busca empeñosamente, pues en la Naturaleza le es acordada a toda criatura la posibilidad de poder desarrollar su propio destino y ser cuidado y protegido por aquellas inteligencias allí ubicadas a tal propósito. Aquellos de entre quienes nos rodean que tratan de interferir en la vida de otros, están desdeñando la ley del desarrollo individual, siempre perjudican y nunca hacen bien.



DIAGRAMA DEMOSTRATIVO DEL ASCENSO
DE LA CONCIENCIA A TRAVES DE LOS CUERPOS INFERIORES

101. — Una vez, un anciano sabio chino expresó sus deseos de viajar hasta una lejana ciudad, y envió un mensajero para que comunicara a la buena gente que iba a darle albergue que le prepararan únicamente arroz para su comida; pero cuando llegó encontró una mesa llena de abundantes y variados platos, porque esa familia sintió que así era como debía honrar su presencia. El filósofo reprobó esto y dijo:


“Pedí arroz y me habéis servido maíz; pedí arroz y me habéis servido carne; pedí arroz y me habéis servido dulces; y en medio de todo esto no habéis servido arroz”. Observando que la familia se sintió herida por esas palabras, prosiguió:
“He vivido muchísimos años y después de haber estudiado cuidadosamente este cuerpo que Dios me ha dado, he llegado a la conclusión que puede vivir noblemente alimentado con arroz; es con sabiduría que ordené mi arroz y es con ignorancia que vosotros me habéis insultado ofreciéndome otros alimentos.


Vosotros me tenéis por un gran filósofo, sostenéis que soy más sabio que todos los demás y sin embargo no me consideráis lo suficientemente sabio como para poder disponer de mi propia comida”. Del mismo modo, cuando un hermano nuestro nos pide arroz, no tenemos derecho a ofrecerle carne por el hecho de que nosotros pensemos que eso es lo que se le debe dar. No importa que la carne sea física o espiritual y que el arroz sea real o simbólico.


102. — Ningún enfermo recuperará su salud por el mero hecho de quejarse; deberá asimilar la lección implícita en la enfermedad que él mismo se ha acarreado.
Simplemente afirmar de palabra la salud es una tontería. Lo adecuado y sabio es investigar las causas que lo afligen, contrarrestarlas y recuperar la salud. Y mejor filosofía aún es ser moderado, sabio y cuidadoso para no caer enfermo. Es magia negra —y de la peor especie— cualquier clase de interferencia en la independencia individual y mental de cualquier ser humano. Si este individuo es peligroso para la sociedad, podrá llegar a ser necesario encarcelarlo, para bien de la comunidad, pero esto en nada interferirá el funcionamiento consciente de su mente.


103. — Si un hecho demuestra a alguien el error de los medios que empleó, bien estará; pero cualquiera que sea el resultado de lo emprendido, tal individuo ha permanecido como rector de su propio destino y capitán de su alma, y por lo menos ha vivido su propia vida y elegido el modo de morir; habrá razonado bien y habrá fracasado; ha desdeñado recomendaciones y ruegos, y todos han hecho lo humanamente posible.

Que nadie irrumpa en el santuario del espíritu, ni aún en el del alma criminal, porque el espíritu es una parte de Dios, dotado con el inalienable poder de elección; y la venganza del Creador caerá sobre quien intente así penetrar furtivamente y obscurecer la chispa divina contra su propia voluntad. Muchos son los que han causado estragos en las leyes de la Naturaleza al no permitir a otros seres humanos cumplir su propio destino.


104. — Nunca podremos decir por qué las almas encarnan siguiendo un destino de pobreza o riqueza, por qué algunas crecen fuertes y sobreviven y otras sucumben; pero lo que sí podemos afirmar es que la ley de Karma rige todas esas cosas, la cual ubica a cada vida en el lugar preciso para mejor aprender la lección que la hará crecer. Algunas deben aprender en el dolor y la enfermedad; otras en la alegría y el gozo; algunas han de aprender a ser exaltadas, otras a humillarse; pero todas están aquí para salvar sus almas con el sudor de su frente, a amasar el pan de su propia existencia, aunque tengan que hacerlo con su propia sangre.


105. — ¿Quién habrá de ser tan miope como para osar decretar la salud para el enfermo o la enfermedad para el sano? ¿Quién se atrevería a establecer: éste debe ser pobre y aquél rico? ¿Conocería las razones para ello? ¿Conocería las virtudes y vicios que, desde el pasado, son las causas determinantes de su condición actual? ¿Conocería las razones de ser de las condiciones ambientes en que ahora se halla o los impulsos que lo han conducido a su estado presente? Si así no fuere, deberá guardar silencio.


106. — No queremos decir con esto que el mundo sea inmisericorde e incapaz de auxilio; lo que sí decimos es que la ayuda debe ser simplemente dada y no forzadamente impuesta a nadie. Se quiere significar que cada cual debe servir, ayudar y amar a los demás sin tratar jamás de obtener por ello ventajas de nadie ni de la Naturaleza.


107. — ¿Qué derecho tiene nadie a creer que el hombre ha venido a este mundo para ser feliz? En las “Mil y una Noches” está escrito que la “felicidad debe ganarse”.

Nacemos con ciertos derechos divinos de nacimiento: una mente, un corazón, dos manos y dos pies. Si alguno de ellos falta en el momento de nuestro advenimiento, tendremos alguna otra función proporcionalmente más desarrollada para reemplazarla. Es con esas herramientas que ha de seguirse el esfuerzo tras la felicidad, pero no tenemos ningún derecho a imaginar siquiera que ella nos haya de ser prestada o dada. Venimos aquí para adquirir experiencia, como un niño que va a la escuela; podremos tener éxito en nuestros estudios o deberemos seguir cursándolos durante toda nuestra vida.

El sabio es feliz cumpliendo su deber; cuando queremos imponer al universo que sane al enfermo o que enriquezca al pobre no sabemos lo que hacemos, porque en nuestro celo ignorante podemos causar un daño irreparable a quienes amamos, como los padres que no pueden rehusar a sus hijos las golosinas que desean; gratificando sus deseos hacemos peligrar su vida y su capacidad futura.


108. — Colaboremos para que todos se adapten a las cosas tal como ellas son, ayudándoles a construirse un más noble destino, no tratando de darles algo o forzarlos a lo desconocido, sino ayudando a desarrollar aquellas facultades que los harán merecedores de las cosas que desean y de aquella paz que todos ansían.

Cuando roguemos al Padre Infinito que nos conceda aquellos beneficios de que carecemos o que enderece los tortuosos caminos por los que andamos, agreguemos siempre a nuestra larga lista de deseos, esta afirmación: Señor, que estos deseos me sean concedidos si es que han de ser lo mejor para mí, si no, que se haga tu voluntad y no la mía”. Subordinemos siempre el logro de nuestros deseos personales, con gran deferencia, a la Voluntad Divina, que es la única que obra con perfecta exactitud. Y ello servirá de garantía a nuestra marcha, y esta humildad nos salvará del gigantesco adversario del orgullo que nos susurra al oído que somos más grandes que lo Infinito.

Como dijo Milton: seremos expulsados del cielo cada vez que tratemos de sentirnos superiores al Poder que crea todas las cosas.


109. — Todos queremos lo mejor de la vida; todos queremos estar rodeados de amigos, pero no esperemos obtener nada de eso a menos que por nuestra vida nos hayamos hecho merecedores a ser honrados, respetados y admirados. La lucha, en medio de nuestra moderna ética competitiva, es muy dura, pero ofrece un premio al vencedor por mantenerse firme en ella. El ambiente que ofrecen las actuales condiciones sociales fue creado por cualidades y temperamentos humanos, y el hombre se ubica en medio de eso para aprender a adaptarse a sus complicaciones e incertidumbres. La victoria consiste en el control que obtiene sobre sí mismo, sobre su propio punto de vista, su temperamento y sus hábitos.


110. — El hombre ha creído que la felicidad consiste en dominar a los demás. A través de edades, ha luchado ya por imitar ya por dominar a los otros, en lugar de lograr autodominio y desarrollar su individualidad, que es la que lo diferencia de los otros seres y la que le da la posibilidad de superarlos en algo. Cuando el hombre cambia su vida diaria de servicio por atajos mentales y trata de justificar sus vicios en lugar de dominarlos, es que ya está cayendo bajo el dominio de la magia negra, sutil poder que nutre lo peor de él. La gente siempre trata de esquivar las dificultades en lugar de superarlas. El resultado siempre será fatal, porque el problema evadido será constantemente un problema ingobernable.


111. — En el diagrama I vemos los cuerpos áuricos del individuo; en el centro está el cuerpo físico, el núcleo material denso; encima y en torno de éste se irradian líneas de fuerza, a las que denominamos cuerpos sutiles. Estos cuerpos sutiles requieren dominio, siendo causa constante de esclavitud, descansando la responsabilidad de los mismos sobre los hombros del que los posee. Rodeando esta silueta negra del cuerpo físico sigue la “armadura de enfermedad”, llamada aura vital, representada por un área cuadriculada debido al entrecruzamiento e interpenetración de los dos éteres superiores con los dos éteres inferiores.


Bajo condiciones normales, este cuerpo etérico o vital se irradia a través de los poros de la piel en forma análoga a un forro de fina piel que se extiende varias pulgadas hacia afuera del cuerpo físico. El ocultismo enseña que los gérmenes son más astrales y suprafísicos que físicos; mientras el aura vital irradie desde el cuerpo, protege al hombre de malas influencias y fuerzas negativas de los mundos físico y etérico.

Si decae, se debilita o su fuerza vital disminuye, esta aura vital pierde su poder y ello permite a miles de influencias externas abatir su fuerza y su valor; resultando de ello que penetran los elementos de la enfermedad y el resultado a menudo es fatal.


112. — Externamente al vital, sigue el cuerpo astral, de conformación ovoidea, cuyo centro de gravedad es el hígado y con su extremo más ancho rodeando las áreas de máxima sensación. Es de color siempre cambiante, y a través de él desfilan incesantes sombras e imágenes que expresan el conjunto de emociones y sentimientos del hombre. Es glorioso, radiante, opalino, sin aparecer dos veces seguidas igual a sí mismo. Más al exterior aún sigue el cuerpo mental, tal como aparecería en un Adepto altamente desarrollado, como un gran vehículo de forma ovoidal con su parte más ancha hacia arriba, cubriendo el área de máxima inteligencia. Es el azulado de la nebulosa obscura de que se habló en párrafo 61.


Estos cuerpos son visibles al clarividente, y también físicamente con las pantallas de Killner, como globos de luz que se interpenetran y que constituyen los cuerpos fundamentales que están más allá del movimiento de la emoción y de la realidad expresada por la envoltura física.


113. — En un punto entre las cejas, en la frente, se localiza la conciencia humana, en el lugar sagrado de Su tabernáculo, entronizada entre los globos que forman Sus cuerpos. El hombre con sus acciones, desarrolla gradualmente sus posibilidades latentes en el cuerpo físico. Mediante la preservación de su energía, desarrolla progresivamente los centros de fuerza de la conciencia vital, lo cual sólo se alcanza con un vivir inteligente, porque la vitalidad se extrae de la atmósfera, de los rayos del sol, de nuestro alimento ordinario y de otras fuentes.


Después de una gradual purificación y regeneración de sus emociones y sentimientos — control de sus cuerpos ardientes, con sus explosiones y excesos— el hombre alcanza poco a poco las alturas vibratorias del cuerpo astral y desarrolla sus posibilidades latentes, redimiendo así su alma animal. Con sus pensamientos, ideales y aspiraciones, auxiliado por las facultades gemelas de lógica y razón, el hombre conquista paulatinamente el control de aquel brillante vértice mental que habrá de ponerlo en armonía con la mente divina del Dios solar.


114. — El ocultista llega a conocer que los llamados planos de la Naturaleza son los cuerpos del Hombre Solar, y que cada uno de esos cuerpos se corresponde con cada uno de los vehículos sutiles, aunque más groseros, del hombre mismo. Esta armonización de su cuerpo mental con el plano mental de la Naturaleza lo unifica con la mente de Dios, y todos los demás cuerpos siguen análogo proceso.


115. — Cada pensamiento, cada emoción y cada acción, tiene valor, acercando día a día, la liberación individual. Toda fuerza o peculiaridad que detenga o retrase este proceso, es perjudicial para el hombre, y todo aquél que conscientemente busca su mejoramiento en detrimento de sus semejantes, no es apto para la vida, si bien éste es el aspecto saliente de la ética de nuestros tiempos.


Si el hombre aprendiese solamente a ser honesto, dándose cuenta de que el universo es honesto, y que somos recompensados de acuerdo a nuestros motivos o intenciones tanto como por nuestras acciones, libraríamos al mundo de muchas cosas indeseables.


116. — La magia negra acude a la mente masiva, a los principios de la civilización, ofrece algo por nada, y en tanto exista concupiscencia en el corazón del hombre, ello será una amenaza para la honestidad y la integridad de la raza. Si el estudiante de ocultismo solamente recordara que la honestidad es el enemigo mortal de la magia negra, y que ella no puede aterrorizar a quienes son sinceros para consigo mismos, y sinceros en el cumplimiento de las Reglas de Oro, podría proteger su propia alma y la de aquellos que ama, de sus insidiosos y antinaturales influjos.



FIN DE LA TERCERA INSTRUCCIÓN

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MAGIA (II parte)


MAGIA

EL PODER DE LOS DEMONIOS



El Origen del Poder en Magia


25. — Todos los ocultistas saben que la fuente de vitalidad en el universo es única, y que ello es emanación del Logos universal. Este poder único solo produce diferenciaciones al llegar al nivel de los mundos más densos, en los cuales se va degradando de acuerdo con sus rangos propios de frecuencia vibratoria.

Ambos magos, el blanco y el negro, extraen su fuerza de la misma gran corriente que fluye eternamente desde el centro del Ser-Causa y se difunde a lo largo de radios de circunferencia. La diferencia entre la magia blanca y la magia negra radica no en la fuerza utilizada —que es siempre un poder divino— sino en la manera cómo se la obtiene y cómo se la emplea.

Se dice que la fuente del poder del mago negro es el diablo, a quien el infernal conjurador debe vender su alma a cambio de la ayuda para sus nefastos propósitos. A fin de aclarar este problema, analicemos la constitución del diablo, que es, en verdad, la criatura de quién más se ha abusado en el universo, porque el hombre, mediante su perversión de la energía divina, está constantemente transformando su propia divinidad en un demonio.


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La Personalidad del Diablo


26. — Desde hace muchísimo tiempo, los teólogos han insistido en la personalización de principios naturales. Todas las grandes fuerzas de la existencia han sido disfrazadas y movidas como títeres, y se les ha aplicado los pronombres él o ella. Ésta es una de las principales razones que impide a los teólogos el leer correcta o inteligentemente la Biblia. Son incapaces de ver el poder abstracto detrás del símbolo concreto. A través de muchas épocas, la religión ha hecho del diablo un ser humano e incidentalmente, de muchos humanos ha hecho demonios.


Y ello es incorrecto, tanto en principio como en aplicación. El diablo es un principio natural, el producto de medios naturales, y el resultado final de una perversión natural. El diablo es una criatura compuesta y compleja, que se prodiga entre todos los pecados registrados. Considerado en conjunto, el diablo es el espíritu de perversión o negación, del principio artificial del abuso.


27. — El diablo no es algo falso; no hay cosas falsas en la creación de un Dios verdadero. El diablo es un abuso o un mal uso del poder. Es un encuentro de corrientes; o si se quiere, una interferencia con el plan. Podríamos establecer una definición del diablo diciendo que es la cosa justa en el lugar erróneo. El peor de los demonios de la Naturaleza podría tornarse en bueno por un proceso de simple reajuste.

La inteligencia promedio del hombre medianamente consciente basta para hacer un dios de todo demonio mediante un simple proceso de inversión. Análogamente, ella es capaz de hacer un demonio o una cosa mala de todo bien o de todo dios poniéndolos en una inadecuada relación con las demás cosas. La palabra diablo se emplea para encubrir los dos excesos de polaridad en la Naturaleza que, incontrolados, destruirán el organismo que el hombre trata de construir. Los dos Grandes Demonios de la Creación son: Satanás (Saturno) y Lucifer (Marte) (según los griegos, Venus).


28. — Satanás es el espíritu de precaución, prudencia, que cuando es pervertido se convierte en negación. Ante su portal se agolpan los pecados de omisión. Pocos son los que se dan cuenta de que el hombre es responsable por las cosas que deja de hacer. Este es un aspecto de la ley. Es tan malo no hacer lo correcto como realizar lo indebido o Satanás inhibe, retrotrae, aísla, es cristalizante, conducente a la inercia cósmica porque destruye la acción.

Se lo simboliza con un esqueleto que lleva una guadaña de segar, porque rige los huesos del hombre y los planetas, que son los huesos del Hombre Macrocósmico. Es el gélido demonio de hielo que congela el espíritu en la sangre, y gobierna la muerte de las esperanzas no realizadas. Es el espíritu que finalmente reclama el retorno de todo lo que ha emanado a través de sus místicos anillos.


Por otra parte, Lucifer es el espíritu del exceso, el flamígero hijo de la precipitación y el regidor de la gratificación de los sentidos, sobre los que ejerce su dominio con un cetro de serpientes. Las víctimas de su poder ejecutan actos violentos no porque él lo quiera así, sino porque ellas poseen esta energía y ellas mismas la han pervertido. Lucifer es el portador de luz, y es convertido por el hombre en el fiero demonio del odio y de la guerra.

Su poder es utilizado por el hombre como inspirador de sensualidad y pasión, en lugar de usarlo tal sólo para el logro del ideal. Cuando no son dominados, aquéllos que caen bajo el dominio de su influencia se encaminan insensatamente hacia su propia destrucción. Está en perpetua oposición a Satanás, tratando de arrebatar el alma humana del frío abrazo de Saturno; él es el calor que incuba al alma, pero el hombre lo utiliza como ardiente llama en la que es abrazada la razón.


29. — Todos los poderes de la Naturaleza sirven naturalmente al bien, pero cuando caen en manos de quienes pueden ejercer mandato, el hombre los convierte en espíritus salvajes para perjuicio de su propio mundo. Entre ambos extremos —Satanás (máxima frialdad) y Lucifer (calor ardiente) — se debate el espíritu del hombre, crucificado como el Cristo alegórico, quemado por el fuego aniquilador de uno o congelado por la negación del otro. Esa es la magna verdad.
Supongamos que una u otra de estas fuerzas fuese eliminada, ¿qué ocurriría con el Plan del Ser?


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FIGURA VI


30. — Si fuese Satanás el excluido del esquema, el hombre sería consumido par las ardientes pasiones de Marte y los ángeles de Lucifer. Sin el frío, la precaución y el control de Saturno, su alma se perdería en la más desenfrenada sensualidad. Si por el contrario, fuese Lucifer el eliminado, el hombre se convertiría otra vez en una piedra, carente de incentivos, de movimiento o de emoción, y sería atenaceado por los helados dedos de la muerte, como los sufrientes condenados del “Infierno” del Dante.


31. — De este modo, la eterna batalla entre estos dos grandes principios semeja la alternancia del día y de la noche, que atempera los influjos malignos y los compele a servir al bien del hombre, para que éste pueda alcanzar finalmente la meta a que aspira. Si el sol hubiera de brillar durante todo el día el hombre se consumiría con sus rayos y se vitalizaría tanto que se eterizaría rápidamente, mientras que si fuese la noche la que siempre le rodeara, muy pronto retornaría al cristal.


32. — Satanás y Lucifer no son malignos, sino que constituyen los dos más grandes poderes de la Creación. Sin ellos el Universo no podría existir; ello es así porque por un lado Marte, con los ángeles de Lucifer, es la dínamo de nuestro sistema solar, y sin ellos los planetas no podrían mantener su incesante marcha; y por otro lado, Satanás erige la tierra y los mundos con su poder cristalizante, sin el cual no existirían sustancias sólidas con qué hacer los cuerpos. No es la fuerza o el poder sino su perversión lo que constituye el mal.

El mago dice: “Demon est Deus inversus”. Nosotros podríamos decir: “El Demonio es poder pervertido”. Por eso el hombre, el pervertidor del poder, es creador de demonios, porque es la más incapaz de las criaturas en lo que se refiere a ejercer el poder desde el interior de su propio ser. Los reinos inferiores se ven forzados a reaccionar ante impresiones grupales y a obedecer sin vacilar.


33. — En “El Paraíso Perdido”, Milton nos relata cómo el pecado y la muerte fueron precipitados sobre el mundo a consecuencia de la desobediencia del hombre.


Satanás, en tanto, como prudencia, negación y cristalización representa la muerte, que constantemente impide sus creaciones; en cambio, Lucifer, como energía y acción, representa el pecado, que es la faz negativa de su mala utilización. Ellos intentan asistir a las necesidades de la creación como poderes auxiliadores y constructivos, hasta que el mago negro, con la innata perversión de su alma, los fuerza a seguir el camino que él les fija y los precipita sobre el hombre como espíritus infernales.

Los antiguos llamaban “dioses de un solo ojo” a las fuerzas de la Naturaleza, porque ellas no tenían en cuenta las personas sino el mandato que se les daba, ya fuese éste el de matar o el de resucitar. La individualizante conciencia de las siete clases de chispas desprendidas del Pralaya universal han de ser el único director de esas fuerzas, y la responsabilidad kármica de esa dirección y de la expresión de esas fuerzas caerá no sobre éstas sino sobre las inteligencias humanas y superhumanas.


34. — Es mago negro el que aprende a manipular estas fuerzas para fines egoístas y destructivos, para su propio engrandecimiento o la satisfacción de sus propios deseos. En cambio, el mago blanco ruega para que pueda aprender a emplearlas como Dios las ha empleado, para la salvación de la divina creación. El poder está en las manos de quien sabe cómo invocarlo, sin distinción si para bien o para mal.


Ésta es la razón por la cual las escuelas de magia blanca mantienen secreto dichos poderes para el hombre, hasta que después de su desarrollo, purificación y crecimiento interior se gane el derecho de emplearlos.


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El Poder de la Magia Negra


35. — Debemos desarraigar de nuestras mentes la idea de que el mago negro no puede dañarnos porque nosotros seguimos la senda recta o porque él es débil porque es perverso. Es una idea equivocada, difundida para evitar que el hombre se fortalezca, y es propagada por los seguidores del sendero negro.

Es tan insensato como imaginar que si un boxeador profesional estuviese boxeando con un niño éste ganaría el combate porque su alma es pura. Millares de personas carecen de la suficiente ambición para desarrollar la fuerza necesaria. Viven honestamente, son buenos cristianos, pero tan negativamente puros que están pregonando abiertamente que son blanco fácil para cualquiera que quiera aprovechar la oportunidad. No son negros en sí mismos, pero son el tipo que facilita la perpetuación de la magia negra.


36. — Es innegable que, en última instancia el bien triunfará, y que el mago negro habrá de caer víctima de sus propios excesos es también una verdad literal, pero serán muchos los que habrán de agachar la cabeza al paso del tirano y sólo los fuertes estarán seguros. Individuos que han logrado un dominio tal de las fuerzas naturales que son capaces de detener la marcha del corazón de una persona en el lado opuesto de la Tierra emitiendo un rayo mental, o de hacer un agujero de dos pulgadas a través de un pie y medio de ébano con fuego astral, son peligrosos en cualquier parte que se encuentren y la generalidad de la gente buena promedio carece en absoluto de posibilidades para resistir los embates de la magia negra.


Solamente los insensatos subestimarán este peligro; el sabio se protege contra él, porque un gramo de precaución vale más que un kilo de curación. Los sabios interponen el escudo de David del rayo blanco entre ellos y las fuerzas negras, protegiéndose así.


37. — Hemos llegado a un punto de nuestra historia mundial en que la ignorancia es criminal y merece el más severo castigo. La ignorancia no es magia negra, pero constituye actualmente el mejor aliado del mago negro. La gente que no conoce nada mejor está constantemente entorpeciendo el trabajo de los demás y ese es el fruto de su indolencia. Cuando intentamos violar las leyes de la Naturaleza, quebrantamos nuestro cuerpo y ponemos negativa nuestra conciencia, abriendo aquellos centros de nuestro ser que nos exponen a ser influidos y a veces obsesionados por las fuerzas negras.


Esto constituye un crimen casi tan grande como el ejercer uno mismo la magia negra. El hombre debe comprender que no es posible ningún compromiso entre el mal y el bien; o está de un lado o del otro, y cuando aparece la duda, debe considerarse que está del lado negro, porque la misma duda es un atributo de Saturno (Satanás). Los que no luchan por lo superior participan de lo inferior.


38. — Encaremos el problema imparcialmente, ni con temor ni con demasiada confianza.
Con humildad y constricción de espíritu reconozcamos que el trabajo permanente que las fuerzas negras realizan en el mundo es muy real. Reconociéndolo así, embanderémonos y unámonos a los Hermanos de la Luz en esta batalla por las almas humanas.


39. — Cuando surge la luz, las tinieblas se disipan. Donde la espada de los espíritus de la luz golpea, las huestes de las tinieblas y de la negación retroceden; pero, si la luz cesase siquiera por un momento, retornarían más fortalecidas que antes. Las fuerzas negras actúan igualmente a través del irreflexivo como del tonto, del arrogante y del engreído, y muchos de nuestros más serios buscadores de la verdad se convierten en canales inconscientes para las fuerzas del mal en sus momentos de debilidad, permitiendo a la bestia adueñarse de ellos y, mediante ellos, atacar al mundo.


40. — Aprended a discernir entre la luz y las tinieblas en el mundo en que estáis viviendo, y vigilad vuestro corazón noche y día, para que no pueda surgir de él nada que pueda ser utilizado como arma para destruir la luz. No os preocupéis de vuestros errores pasados, porque la preocupación alimenta a los demonios, sino que eliminadlos de vuestra aura, sembrando en su lugar la buena simiente de las buenas acciones.

Percibid vuestra personal responsabilidad en este problema, porque la percepción de la responsabilidad nutre al alma. Haced que los poderes superiores del Cosmos adviertan esta aceptación de la responsabilidad, porque cuando vuestra propia luz brilla, los espíritus del mal corren a esconderse y cubren su faz con la sombra de sus mantos.


El Poder Demoníaco de los Antiguos


41. — Estudiemos ahora esas extrañas criaturas que pueblan otros planos de existencia, que algunos consideran como almas condenadas por la presente oleada de vida y a las cuales movilizan los magos negros en sus conjuros. Muchos de los ocultistas de épocas pretéritas han forzado a estos elementales y espíritus de la Naturaleza a servirlos, como en los días de la inmensa Atlántida. Sin embargo, el auténtico mago negro no actuará en los éteres en los que se ambientan los elementales etéricos, sino que lo hará con entidades que habitan en la luz astral o magnetismo animal de los subplanos inferiores del plano astral.

El verdadero mago negro puede llegar a ser (y generalmente lo es), un clarividente, pero nunca podrá ir más allá del mundo astral. Está encadenado a este plano por sus pasiones, sus odios, sus encantamientos y su naturaleza animal, que es la base de la magia negra.


42. — Los antiguos enseñaban que existía toda una jerarquía de demonios para cada uno de los pecados del hombre y que en la mayoría de los casos, son la encarnación de esos pecados. De esto puede comprenderse cómo el hombre puede crear, en los subplanos inferiores del plano astral, extrañas entidades, algunas semejantes a seres humanos degenerados, mientras que otras tienen configuración animal, aspecto de lagartos, serpientes, y otros reptiles.

El poder del mago negro consiste en su capacidad de gobernar a todas estas entidades desalmadas que, si bien no están individualizadas, ejercen un tremendo influjo sobre sus propias esencias, así como en el ámbito de la Naturaleza y sobre los individuos.

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43. — Es muy difícil que lleguemos a darnos cuenta que nuestras pasiones y nuestras antipatías son capaces de engendrar a esos seres demoníacos en los mundos suprafísicos, y éste es precisamente uno de los secretos básicos de la magia negra.


Todo mal pensamiento o baja emoción facilita el nacimiento de esas lastimosas y sumisas criaturas, cuyas cualidades intrínsecas, en manos de quien sepa manipularlas, se convierten en agentes destructores de los poderes de la luz, y es parte del plan el que aquellos que conjuran bajo su mandato a esos engendros caigan, a su vez, víctimas de quienes antes eran sus esclavos. Los magos negros, uno tras otro, son tragados por el Maelstrom del infierno astral.


Los subplanos inferiores del plano astral son los tres infiernos de la religión, y constituyen los dominios donde viven aquellos seres surgidos de los excesos pasionales y que se combaten unos a otros con indeclinable furia.


44. — El mago negro, convertido en canal consciente para esas fuerzas, precipita sobre el mundo un flujo infernal de demonios, y al hacerlo, enajena su propia alma, porque tales fuerzas deben pasar a través de su propio cuerpo astral, y ese es el precio que paga a cambio del dominio sobre sus semejantes que dichos demonios les permiten ejercer. E1 poder de tales elementales es prácticamente ilimitado, y existen muchas almas depravadas que se avienen a malbaratar sus espíritus inmortales a cambio del dominio que dichos demonios les dan sobre el mundo material.


45. Hay dos clases de magos negros:

) Aquellos que utilizan a los demonios del plano astral para sus fechorías y a los que invocan mediante prácticas necrománticas y conjuros.


)
Los que engendran sus propios demonios y los precipitan sobre el mundo. Los del primer grupo son los que perjudican más al mundo, mientras que los del segundo son los que más se dañan a sí mismos. El primer grupo está integrado en su mayoría por magos negros conscientes, mientras que hay muchos en el segundo grupo que ignoran por completo qué es lo que están haciendo. Algunos no comprenden su gran error hasta que los demonios que han creado se vuelven contra ellos.


46. — El mago blanco no utiliza ninguno de los poderes del mundo animal en su actuación, trabajando, por el contrario, en transmutar los aspectos animales de su naturaleza en más sutiles y superiores cualidades. El mago blanco emplea en su trabajo exclusivamente la materia de los subplanos más sutiles de los planos elementales. El mago blanco es un constructor, no un destructor, y se afana más en liberar que en dominar a sus semejantes. El mago blanco ha dedicado su alma a la luz inmortal, mientras que el mago negro ha vendido la suya por gloria perecedera. Los “grimoires” de la Edad Media están llenos de cánticos y hechizos para la invocación de los espíritus y la historia abunda con relatos de magia negra, pero el estudiante de la ciencia oculta nada tiene que hacer con todo esto aparte de protegerse de ello.


Investigación Espiritual


47. — No experimentéis. En el terreno espiritual la mera experimentación es a menudo fatal, y muchos son los estudiantes que han ido a parar prematuramente a la tumba, o a los asilos de enfermos mentales, o que han quedado obsesados durante sus indebidos ensayos. Apartaos del fenomenalismo; para el verdadero estudiante nada valedero hay en él. El estudiante sincero no busca la salvación por los ojos, sino a través de su alma. El fenomenalismo no requiere la participación del aspecto superior del ser, sino que, a lo sumo sólo sirve para satisfacer la mera curiosidad. Hoy, como ayer, será raro la vez que se pida la salvación del alma, mientras que lo usual es que se reclame la realización de “milagros”.


FIGURA VII


Una Salamandra de Fuego

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48. — ¿Nunca habéis experimentado la sensación de que alguien a quien encontráis tiene algo de maligno? ¿Nunca habéis sentido una extraña repulsión por alguien? Ello se debe a los elementales y formas mentales que pueblan el aura de la persona en cuestión; si poseéis dentro de vosotros mismos cualidades similares, atraeréis dichas entidades y se os adherirán como sanguijuelas.

A menudo, cuando la gente sale de una sesión mediumnística, acarrea consigo docenas de esas formas endemoniadas, que penetran en su organismo cuando cesa el control de la voluntad al ponerse negativos y receptivos, lo que equivale a franquearles la puerta. Otras entidades, al no poder penetrar por el momento, en el aura de una persona positiva, seguirán rondando a su alrededor a la espera de una oportunidad; en la primera ocasión en que pierden su calma o cometan una mala acción, la puerta ha quedado abierta y los elementales se introducen a través de ella.


49. — Si alguna de estas entidades fuese vista en el plano físico por alguien, se espantaría hasta morir, pero como no ocurre así, el infortunado no la ve y no se preocupa por su existencia. Sería muy prudente que la gente tuviese en cuenta esto y considerara que la mejor manera de no nutrirlas es hollar el Sendero Blanco.


50. — El hombre es un germen insignificante que se debate en medio de un océano de entrecruzados impulsos, y si permite que en su aura protectora aparezcan fisuras, esas fuerzas se precipitarán sobre él, lo invadirán desde todas direcciones y lo inundarán en tal forma que perderá toda posibilidad de una comprensión superior. El ocio y la pasividad son pecados cardinales, y el Diablo de todas las religiones se adueñará de aquellas manos que no estén laborando para los Maestros Blancos.

FIGURA VIII


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51. — Hoy más que nunca deberá brillar la luz para que cese de una vez por todas el predominio de lo demoníaco. Una gran proporción de los asuntos físicos, mentales y espirituales del hombre están actualmente en manos de los elementales—entidades acerebradas— y de sus amos, los magos negros, cuyas mentes son muladares de malignidad. De este mundo han de surgir aquellos pocos que, con corazones y almas puras, mantendrán ardiendo la luz para que no prevalezcan las fuerzas tenebrosas.


52. — El falso señorío que ejercen los demonios debe cesar, y con ello debe caer el demonio cabrío de Mendes, el príncipe Baphomet de este mundo. La falsa luz y la falsa oscuridad deben disiparse para que la luz de la verdad y la verdadera oscuridad ocupen su lugar.


53. — Las pasiones humanas son las fuentes de donde parten las corrientes activas de muerte que circundan al mundo; y de las bocas y los corazones de los hombres nacen los pecados y la muerte, que seguirán su tarea de matar y morir, atrayendo sobre la civilización la ira de los dioses. La magia negra provocará el hundimiento de nuestro continente, como lo ha hecho antes, porque atrae la furia de los elementos y causa los holocaustos de los continentes. Sólo una actitud puede prevenir tamaño cataclismo. Estos demonios deberán sucumbir por hambre, toda pasión deberá transmutarse en compasión y el mago negro expuesto a la luz de la verdad para que la ley se cumpla.


Ve y trabaja en la viña, en el nombre de Jesucristo, Nuestro Señor




FIN DE LA SEGUNDA INSTRUCCIÓN




Magia (I parte)

Magia temario:

LOS HIJOS DE LA FALSA TINIEBLA


1.Desde hace mucho tiempo el hombre ha estado cometiendo el error de llamar MAGIA NEGRA a la perversión del poder oculto. Ésta es una aceptación inadecuada de la palabra NEGRA, porque negro no significa necesariamente perverso. El negro es el incoloro fundamento de las cosas; es la fuente de todo ser y representa el cuerpo de la Inteligencia Absoluta.

Toda conciencia y toda luz han surgido de la oscuridad del caos, y la Noche Cósmica —con su tenebroso Pralaya— es el Padre-Madre de la Creación. Las negras tinieblas encubren el trabajo del Infinito, y pese a toda luz que pueda existir en el alma humana, ésta siempre se encontrará rodeada por oscuridad, por las hirvientes sustancias del caos. Toda manifestación es una concreción de las tinieblas, y una inmensurable posibilidad.


DIAGRAMA I

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2. — Los HIJOS DEL OBSCURO ORIGEN, que elaboran en las tinieblas de esta sustancia, moldeándola en miríadas de formas invisibles e incalculables, no son perversos. Son los hijos de Saturno (Satán), el Padre Negro quien, como la negrura del caos mismo, terminará devorando a sus propias obras, y, al hacerlo, las vuelve a la vida sustrayéndolas de esa muerte que los hombres llaman creación.

Todos provenimos de ese negro abismo y no tenemos derecho a considerarlo malo; es el padre de dioses y de hombres, siempre envuelto en los inescrutables mantos de su propio misterio. El hombre debe extraer la piedra de su propia alma de esa abismal negrura —insondable cofre de los tesoros de la Naturaleza— del mismo modo que el minero arranca el diamante de entre el negro carbón que lo envuelve.


3. — Los obscuros SEÑORES DE SATURNO son los constructores de la aurora de la primera luz después de la tiniebla, y de la fricción de sus esfuerzos surgieron las primeras rutilantes chispas de embrionaria conciencia. Son los Nacidos de la Mente, y son los Brahmines de nuestra cadena de Globos, surgidos del cerebro y de la boca de Brahma. Su tronco está hecho de substancias y elementos químicos de la materia sólida.



DIAGRAMA II

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EL HOMBRE MACROCÓSMICO



Los Cuatro Nacimientos desde el Cuerpo de Brahma Son las emanaciones satánicas, los espíritus de la fría tiniebla.


4. — En el diagrama II se indican los cuatro nacimientos que han tenido lugar desde el cuerpo de Brahma (BrAUM), la Tiniebla Desconocida, la x del Ser.


5. — Hay una falsa tiniebla y una tiniebla verdadera. La verdadera tiniebla es la matriz de la luz; la falsa oscuridad es la perversión de la Luz que se irradia desde la verdadera oscuridad. La oscuridad natural es el principio básico de todas las cosas, mientras que la falsa es el resultado de la degradación del poder de los ángeles de Satán.

6. — El demonio, el arquetipo del abuso, no es un hijo de Saturno sino un hijo del hombre y de la falsa oscuridad de la Tierra. E1 hombre es la encarnación del germen de inteligencia mental, y la magia negra sólo es posible para gente inteligente.


7.El Espíritu Absoluto, despojado de todas las envolturas de los vehículos no compuestos, sin forma, es verdadera Oscuridad, el fundamento adimensional de todo cuanto es, ha sido y será, y el velo final tras del cual ha de ocultarse toda la creación.


8. — La falsa oscuridad es Cristalización Absoluta y constituye el extremo incoloro inferior del espectro, en oposición al colorido extremo superior del espectro de vibraciones. Ambos extremos, en última instancia, son absorbidos en la oscuridad: uno en la oscuridad del espíritu y el otro en la oscuridad de la materia.


9. — La vida palpita en la oscuridad y se extingue en la luz, muriendo verdaderamente viene a la vida, porque la vida, tal como la conocemos, es pura muerte.


10. — La oscuridad natural es posibilidad latente; la falsa oscuridad es oportunidad degradada.



La Filosofía de la Oportunidad


11. — Si las varias formas de la oportunidad no existiesen, no habría perversión del poder. Un antiguo proverbio dice: “La ocasión hace al ladrón”. La oportunidad es la eterna tentación, sin tentación no habría pecadores. Por eso, cuando los poderes superiores le ofrecen al hombre una oportunidad, también le están ofreciendo pecado y muerte; quien le trae luz le trae falsa oscuridad. Luz y sombra son inseparables; la sombra de la luz es la falsa oscuridad, porque la creación de la primera acarrea la segunda.

Para liberarse de la tentación el hombre deberá liberarse de la razón; para liberarse de la oscuridad deberá renunciar a la luz; tendrá que renunciar a los opuestos, pues si acepta uno, necesariamente debe aceptar el otro.


12.La Tentación es el precio que el género humano paga por la inteligencia; por eso es que la Serpiente de la Sabiduría es también la Eterna Tentadora. Cuando el hombre aprende con su creciente comprensión de los poderes de la Naturaleza y principalmente de sus propios poderes, con el aumento de su conocimiento se acrecienta su responsabilidad. Si el hombre actual conociese los poderes divinos aún dormidos en su interior, se convertiría en la criatura más peligrosa del universo, tanto para sus semejantes como para él mismo.

El alma debe crecer paralelamente al conocimiento que adquiere; de no ser así, los organismos se destruirán entre sí. La acción y la reacción han de fortalecer al carácter para que la voluntad así ganada pueda siempre someter a los deseos. En caso contrario, si el deseo impera, sea cual fuere el nivel alcanzado por el individuo en el Sendero, se convertirá en un mago negro.


13. — En su estado actual, el hombre carece de libre voluntad, y lo único que posee es cierta capacidad de elección entre los acontecimientos que se verifican dentro de un limitado campo de experiencia, y que llegan a su comprensión a través de su creciente conciencia. Estos acontecimientos se han diferenciado por sus organismos en desarrollo desde el oscuro PRIMUMHYLE o verdadera oscuridad. Cuanto más grande es su crecimiento, más vasto es el campo de sus elecciones y mayor su independencia. Porqué, * ha sido el eterno interrogante en la Naturaleza, y la letra Y es su equivalente fonético, porque ella conforma la honda que arrojó la blanca piedra contra la frente de Goliat. Aquella representa la falsa oscuridad, mientras que la piedra simboliza la verdadera iluminación.


14. — En Egipto, el punto en que convergen los dos brazos de la Y era llamado el punto de la bifurcación de los caminos. El aspirante siempre se encuentra en el lugar en que concurren los tres brazos de la Y, llevando en sus manos las escalas del discernimiento. En tanto valore con equidad, con los ojos vendados como la justicia, sus juicios serán justos; pero desgraciado de aquél que se quita la venda porque los dos ojos al descubierto darán origen al bien y al mal.


15. — El diagrama III muestra la Y de la elección pasando a través de las cuatro creaciones de Brahma. La línea que atraviesa los círculos indica el sendero de la evolución a través de aquellos reinos de la naturaleza en los que no hay uso de razón consciente y, por lo tanto, en los que no se contrarían las leyes de Dios. El pequeño círculo al cual concurren las tres líneas señala la situación actual del ego del hombre que mora en la mente de Brahma.

A partir de él se bifurca el sendero y el hombre habrá de elegir su camino, en lugar de seguir dependiendo de la naturaleza. Ha alcanzado, en espíritu y en verdad, el punto en que los platillos de Libra fueron insertados en la escisión que dividió en dos al signo Escorpio-Virgo, y con lo cual quedó dividido el sendero de desarrollo.

“Why” en inglés. La explicación que sigue se basa en la consonante y final de dicho vocablo sajón. (N. del T.)/



DIAGRAMA III

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EL SENDERO DEL DESARROLLO HUMANO Y LA SEPARACION DE LOS CAMINOS


16. — Durante la primera mitad de este cuarto Globo, los Grandes Seres se acercaron al hombre para fortalecerlo a causa de su elección y darle las enseñanzas básicas mediante las cuales aprendería a redimir su alma. En la actualidad consideramos a esos semidioses como seres mitológicos, pero fueron en realidad quienes colaboraron en la creación del género humano, sembrando en los hombres la simiente del discernimiento que es, en definitiva, el redentor de la razón humana.

17. — Aquellos que siguieron el sendero de la derecha entraron en alguno de los siete rayos que conducen a la inmortalidad, mientras que aquellos que eligieron el de la izquierda ingresaron en el rayo que lleva a la cristalización final. Ambos desembocan en la oscuridad. Uno en la oscuridad inmortal de la unión divina; el otro en la mortal oscuridad de la aniquilación divina. El diagrama IV podrá, tal vez, hacer más claro este punto:


DIAGRAMA IV

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EL PODER DE ELECCION

El mayor don de Dios al Hombre y causa de todo sufrimiento: La esperanza de Inmortalidad.

El Fruto de la Magia Negra: El Sendero de la Izquierda


Aquellos que adoptaron este camino (N° 1) han aceptado el que sus espíritus inmortales deban estar sometidos a sus cuerpos inferiores, incrustándose en una materialidad cada vez más densa y enredando más y más su conciencia en la materia. Si se persiste en esa práctica, el espíritu no podrá desembarazarse de la materia de los mundos inferiores, en los que habrán de permanecer atados hasta la disolución del universo cuando la noche de Brahma sobrevenga, cuando la chispa divina sea arrojada a las tinieblas del infinito a través de los anillos de Saturno.

Siguiendo este sendero el ego llega a las tinieblas, pero ellas serán las tinieblas de la tumba y de la inconsciencia, alcanzadas después de un trayecto de perversión y negación. Su recompensa es la muerte negra, la pérdida del alma.


Tales egos vagan en lo ignoto sin esperanza, razón ni comprensión, mientras los engranajes del Caos van disolviendo los cuerpos de que no supieron hacer uso adecuado.



El Fruto de la Magia Blanca: El Sendero de la Derecha


Hollando este sendero (N° 3) el espíritu se identifica con aquellos que aspiran a liberar la divina esencia de sus cuerpos y convertir a éstos en servidores en lugar de amos. La conciencia se desembaraza de la materia con movimiento espiral, actuando en medios cada vez más sutiles, hasta lograr librarse totalmente de la forma y alcanzar conscientemente la resurrección. Adquiere así el poder de modelar la materia en cualesquiera formas que sean necesarias para su trabajo.


Atraviesa el mundo del espíritu y penetra en lo que el hombre sólo puede conocer como tinieblas. La luz es una emanación-forma, y cuando penetramos en la divina Presencia, penetramos en la Omnipotente Tiniebla. Es la divina Sombra, sobre la cual tenemos perfecto dominio y que contiene en sí misma todas las cosas en latente potencialidad. Nos hermanamos con la obscura causa, la matriz de la luz, y nos convertimos en arquitectos del esquema cósmico.



El Sendero N° 2

Representa la Línea No-Se-Pasa, el inexistente ecuador espiritual que separa los polos, la divisoria, de los senderos blanco y negro, análogo a la mística línea que separa el día de la noche. En este sendero, el espíritu desconoce la oportunidad, desecha la razón y de esta manera cae bajo la ley y el misterio de:


La Mecánica de la Oportunidad

18. — A toda acción sobreviene de inmediato la actuación de la ley de reacción, a la que los antiguos sabios llamaron ley de karma, que es el factor que emplea la Naturaleza para la creación del alma. Desechar o desconocer la oportunidad, caer bajo la ley de indiferencia o inercia, acarrea hambre al alma. Quienes han ignorado la experiencia son los llamados “criaturas sin alma” y ocupan el mismo rango de aquellos reinos que, como el de los ángeles, carecen de inteligencia individual.


La ley de reacción de inmediato va incorporando en los organismos los resultados de los esfuerzos realizados, transmutando poco a poco toda la cadena de vehículos en bien fundados símbolos o imágenes del Sendero elegido por la conciencia. Como polos opuestos creciendo dentro del ser, así los átomos de opuestas sustancias van acumulándose progresiva o forzadamente, o bien disipados, por falta de cohesión. La lucha de estas opuestas cualidades en los múltiples organismos vivos constituye el principal fundamento de la gran batalla hindú de Kurukshetra o del Armagedón de la teología cristiana.

Mediante este proceso sutil, el estudiante que sigue el sendero blanco poco a poco hace morir de inanición o transmuta la fuerza del rayo negro en sí mismo, es decir, que es capaz de mantenerse firme en el conflicto que primeramente habrá de tener lugar en el interior de sus propios vehículos. Por el contrario, el estudiante que sigue el sendero negro, elimina o destruye poco a poco sus más finos principios internos hasta convertirse en un verdadero demonio encarnado, y una vez destruida su conciencia, hará el mal por el placer de hacerlo.



Definiciones de la Magia

Magia es el arte de operar con las fuerzas invisibles de la Naturaleza.
Mago es aquél capaz de prestidigitar los cuatro elementos de los cuerpos.
Mago es aquél capaz de moldear conscientemente las substancias de tres y medio mundos de sustancia material.

19. — Mago blanco es aquél que labora a fin de ganarse la confianza, ante los poderes que son, y probar, con la pureza de su vida y la sinceridad de sus motivos, que se le puede confiar el gran arcano (la vara del Mago).
Mago negro es aquél que busca obtener dominio sobre los poderes espirituales más por la fuerza que por merecimientos. En otras palabras: es aquél que trata de tomar por asalto los portales del cielo, que anda tras el poder espiritual y el dominio oculto con intenciones inconfesadas.

La divisa del mago negro es: “el poder es el derecho” (supervivencia del más apto).
La divisa del mago blanco es: “el derecho es el poder” (supervivencia de todos).


Magia gris es la perversión inconsciente o subconsciente del poder.
Magia amarilla es el fracaso en el aprendizaje de cómo prevenir la perversión del poder.
Magia negra es el uso de los poderes espirituales para satisfacer inclinaciones animales o egoístas.
Magia blanca es el uso correcto, objetivo y consciente de los poderes espirituales.

20. — Todos los hombres pertenecen a alguna de estas cuatro clases de magia, y es importante que cada cual se analice a sí mismo y trate de ver en cual de ellas está. Nada hay en el universo más sutil que las fuerzas de la falsa oscuridad.


Constantemente debemos examinar y vigilar nuestra vida diaria, porque nunca nadie está en lugar seguro. Cuanto mayor sean el poder y la luz de que se dispone, mayores serán las tentaciones para abusar de ellos o de emplearlos con fines egoístas. También ha de saberse que cuanto mayor sea el conocimiento, tanto más grande es el castigo por abusar de él. El pecado que es perdonable en el niño es imperdonable en el hombre.


Motivos


21. — La finalidad que se proponga es la clave para el problema de la magia. Aun el más grande de los magos blancos podría transformarse en un degenerado si sus motivos, por un solo instante, fuesen indignos. El mago blanco está al servicio de la humanidad; el mago negro sólo aspira a servirse a sí mismo.

22. — La magia negra del pasado —la oscuridad que fue la causa de la inmersión de la Atlántida, cuando el hombre esclavizó a los demonios de los elementos y los obligó a cumplir sus mandatos— todavía perdura. La magia negra de la Edad Media, con sus hechicerías y orgías no ha muerto; tan sólo su forma ha variado, como cambian otras formas en la Naturaleza.

Ha encarnado en nuestra época con toda su furia y todo su poder, y está carcomiendo, como ayer, el corazón mismo de nuestra civilización, y si continúa así terminará por derrumbar y aniquilar nuestra raza. Bajo una apariencia externa de justicia se disfraza de enviado del Altísimo, y tras el manto de palabras promisorias acecha constantemente la amenaza del demonio cabrío de Mendes. En sus falsas sombras ocúltanse las furias del infierno y los vampiros del plano astral.

23. — Como el mago negro no tiene medios legítimos para mantener su poderío, no habiendo pasado por la escuela del perfeccionamiento, vaga errante por la tierra como los primitivos hombres lobos, vampirizando a la humanidad a fin de conseguir la vitalidad que necesitan para seguir actuando.

24. — Todos cuantos no se han afirmado conscientemente en el sendero de la derecha son víctimas posibles de esos monstruos de iniquidad; todos cuantos no estén conscientemente en el sendero blanco y firmemente establecidos en el camino de la verdad y de la sinceridad están permanentemente bajo las amenazas de esas arpías que se mantienen al margen del curso de la evolución como espectadores desalmados.

Tienen el poder de invocar a los demonios que les sirven de instrumento, en tanto que la imparcial ley natural es constantemente violada a fin de poder ellos perpetuarse.

En sus manos, el poder de la luz se convierte en cetro de muerte, pues muchos que esgrimen poderes espirituales tienen yerto el corazón. Sus mentes son muladares de iniquidad y sus almas hace tiempo que se han extraviado. Están condenados hasta la próxima oleada de vida, pues en ésta han anulado dentro de ellos mismos todo germen de bien. Sin embargo, luchan desesperadamente, apegándose a la vida a todo precio, al darse perfecta cuenta de que la eternidad nada les reserva.


Que la Gracia de Dios quede con ellos!



DIAGRAMA V

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Espíritu en materia invertida y materia en espíritu invertido.
La bestia es Dios profanado.




Fin de la primera instrucción


Primitivas enseñanzas de los Maestros.

 

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Primitivas Enseñanzas de los Maestros.

1] .-La Cadena planetaria 2] .-Condiciones allende la muerte 3] .-Razas y rubrazas
4] .-Orígenes cósmicos 5].-Ciencia 6] .-Ética y filosofía 7] La mente universal
8] Avalokitesvara
9] Nuestras ideas sobre el mal 10] Espíritus planetarios 11] El principio de vida

INTRODUCCIÓN

En 1881 ingresaron en la Sociedad Teosófica dos ingleses muy inteligentes que a la sazón residían en la India. Eran Alfred Percy Sinnett, director de The Pioneer, y Allen Octavian Hume, que desempeñaba un muy alto cargo en el servicio del gobierno británico. En su obra El Mundo oculto refiere el señor Sinnet cómo contrajo amistad con la señora H. P. Blavatsky. Leyendo las cartas de “H. P. B.” y el dietario del coronel Olcott correspondientes a dicho período se tendrá clara idea de las relaciones entre ella y dichos investigadores teosóficos.
La instrucción dada por algunos Maestros de Sabiduría a A. P. Sinnett y A. O. Hume llegó en forma de respuestas a preguntas que éstos formularon. Los investigadores anotaban por escrito las preguntas y después las entregaban o las remitían a H. P. B., quien, unas veces con ellos y otras ausente, residía según su conveniencia en Allahabad, Simla o Bombay.
El procedimiento adoptado por los Maestros parece que en términos generales fue como sigue: A veces, los Maestros, por medios ocultos, llevaban la carta a Sus residencias del Tibet; a veces leían la carta en la India, doquiera fuese escrita. En pocos casos, el Maestro K. H., después de recibir una carta, la anotaba y se la devolvía a H. P. B. para que la archivase. Varias cartas del señor Sinnett y una del señor Hume, así anotadas, archivó H. P. B. y se conservan en Adyar.
En respuesta enviaban, de manera por todo extremo maravillosa, cartas escritas con lápiz azul o rojo, o bien con tinta negra o encarnada. Una de ellas estaba escrita con tinta verde.

Las cartas no estaban manuscritas a mano, sino materializado el escrito sobre el papel por un procedimiento que emplean los Adeptos y requiere valerse del espacio de cuatro dimensiones.
En las cartas precipitadas no hay diferencia alguna que las distinga de las manuscritas. No hay la más leve diferencia en el carácter quirográfico de letra. Cada Maestro tiene su peculiar carácter de letra, como lo tenemos todos.
Pero lo notable es que aunque el carácter de letra es personal de un Maestro, también parece una escritura oficial procedente de determinada oficina regida por determinado jefe. Así, a algunos discípulos de las maestros M. y K. H. se les confirió el derecho de precipitar ¹ su escritura oficial.
Esto es perfectamente comprensible si tenemos en cuenta que los Maestros no son ascetas que moren aparte en las vertientes de los nevados Himalayas, sin otra cosa que hacer que vivir en la beatitud de los reinos superiores, sino que, al contrario, son jefes de los grandes departamentos de la mundial actividad, dirigen a numerosos operarios y les queda muy poco tiempo libre.
Por lo tanto, así como en un vasto establecimiento comercial puede haber un mecanógrafo al servicio del director, pero que con permiso de éste puede utilizar el secretario particular, así también sucede con la escritura de ambos Maestros.
Algunas veces escriben Ellos personalmente, y tal fue el caso especial de las cartas en que daban instrucciones a aspirantes o chelas a quienes no podían impresionar por ningún otro medio oculto. Pero a menudo se dieron las instrucciones a un discípulo avanzado, bosquejando lo que había de responder a una pregunta. Desde luego que, como cualquier jefe de oficina, tomaba el Maestro la responsabilidad de lo declarado por sus secretarios particulares; (¹ El derecho conferido es el de precipitar por ocultos medios y no el de escribir a mano.) pero esto no implica que las efectivas palabras empleadas por un secretario representen el total ni el exacto pensamiento del Maestro.
Es muy posible distinguir las cartas directamente procedentes del Maestro, de las escritas por intermediarios. Las respuestas del maestro M. son breves, directas e imperiosas, y no parecen tanto la exposición de un instructor como notas marginales de un soberano en un documento del Estado. No infrecuentemente, Sus respuestas entrañaban la recusación de todas las bases sobre que el inquiridor confiadamente descansa.
El estilo del Maestro K. H. es literario y denota un conocimiento general y a veces muy particular de la literatura y ciencia de Occidente. En las respuestas emplea donosas chafalditas y sabe ser a veces sumamente ingenioso. Puesto que bajo Su dirección se dieron la mayor parte de las enseñanzas, todo lo contenido en esta obra, excepto las enseñanzas del maestro M., lleva Su sello, tanto si lo escribió Él directamente o tan sólo bajo Su inspección.
Huelga decir que si el chela está muy adelantado y en íntima relación con su Maestro cometerá muy pocos errores en la transmisión y aun puede reproducir en la respuesta la característica fraseología del Maestro. Pero hemos de tener muy en cuenta que no por estar escrita una carta con el conocido carácter de letra de un Maestro la ha de haber precisamente escrito este mismo Maestro.

Declaración de H. P. B.²
Esta mañana, antes de recibir su carta a las seis, el Maestro me dijo y permitió que le hiciera comprender por último a usted 2 La declaración está precedida por las palabras siguientes manuscritas por la señora Gebhard: “Extractos de una carta de H. P. Blavatsky fechada en Wurzburgo el 24 de enero de 1886 y copiada por la señora y a todos los sinceros y verdaderamente devotos teósofos, “como sembráis cosecharéis”, las personales y privadas preguntas y súplicas, las respuestas trazadas en la mente de aquellos a quienes tales materias puedan todavía interesar y cuyas mentes no estén aún enteramente rasas para tales preguntas del mundo terrestre, las respuestas de chelas y novicios, a menudo algo reflejadas de mi propia mente, porque los Maestros no se detendrían ni por un momento a decir nada relativo a cuestiones individuales y privadas, que sólo atañesen a una o ni siquiera a diez personas, en lo tocante a su bienestar, infortunios o dicha en este mundo de Maya, sino únicamente responderán a preguntas de verdadera importancia universal. Todos vosotros, los teósofos, habéis rastreado en vuestra mente los ideales de nuestros Maestros; vosotros, inconscientemente, con la mejor intención y sinceridad de propósito Los habéis profanado, al pensar y creer, siquiera por un momento, que se preocuparían de vuestros materiales intereses, de los hijos que habíais de tener, hijas que casar, casas que construir, etcétera.
Sin embargo, todos aquellos de vosotros que recibisteis dichas comunicaciones y erais casi todos sinceros (quienes no lo fueron han sido tratados con arreglo a otras leyes especiales), al conocer la existencia de Seres que según pensabais podían auxiliaros fácilmente, teníais el derecho de impetrar Su auxilio y dirigiros a Ellos, tal como un monoteísta se dirige a su Dios personal, profanando al Gran Desconocido un millón de veces más que a los Maestros, rogándole que le favorezca con abundante cosecha, que aniquile a sus enemigos y que le conceda un hijo o una hija. Y como teníais tal derecho en sentido abstracto, no podían Ellos desdeñaros y negarse a responderos, si no por Sí mismos, ordenando a un chela que cuanto mejor le cupiera satisficiese vuestras solicitaciones.
Muchas veces yo (no el Mahatma) me sobrecogí y alarmé, ardiendo de sonrojo, al mostrarme notas escritas en Sus (dos) quirografías (carácter de letra adoptado para la S. T. y usado por chelas, pero nunca sin especial permiso u orden de los Maestros para este efecto) ( Gebhard. El texto fue corroborado verbalmente por H. P. B. al señor y a la señora Gebhard en Elberfeld en junio de 1886.”) en las que aparecían errores científicos, gramaticales y de concepto, expresados en tal lenguaje que tergiversaban por completo su original significado; y a veces con expresiones que en tibetano, sánscrito y otros idiomas asiáticos tenían muy diferente sentido, como de ello pondré un ejemplo. En respuesta a una carta del señor Sinnett, relativa a alguna aparente contradicción en Isis, el chela encargado de precipitar la respuesta del Mahatma K H puso: “Tuve que ejercer toda mi ingenuity para conciliar ambas cosas.” Ahora bien; la palabra ingenuity, según se puede ver en el diccionario Webster, significa etimológicamente candor, franqueza, ingenuidad, rectitud; pero ya está anticuada y no se usa en esta acepción, porque Massey, Hume y creo que también el señor Sinnett torcieron su significado, dándole el de “maña”, “habilidad”, “inventiva”, “ingeniosidad”, como si en el caso de referencia se hubiese inventado una nueva combinación para demostrar que no había la supuesta contradicción ³.
De aquí que se dijera: “el Mahatma confiesa sin rubor su ingeniosidad, el uso de artificio para conciliar las cosas, lo mismo que haría un astuto y trapacero leguleyo, etcétera”.
Si a mí se me hubiese comisionado para escribir o precipitar la carta, hubiera interpretado el pensamiento del Maestro por medio de la palabra ingenuousness, que significa “ingenuidad, sinceridad, franqueza, rectitud, corazón abierto, sin asomo de reserva ni disimulo”, según la define Webster, y se evitara así todo el oprobio lanzado contra el carácter del Mahatma K. H.
Tampoco hubiera yo transcrito ácido carbólico 4 en vez de ácido carbónico, etc. Muy rara vez dictated verbatim 5 el Maestro K. H., y de cuando lo hizo pruebas dan los sublimes pasajes de las cartas que de Él recibió el señor Sinnett. Respecto a los demás escritos, sólo insinuaba que se escribiera tal o cual cosa, y el chela lo escribía, sin saber a veces ni una palabra de inglés, como yo escribo ahora el hebreo, griego, latín, etcétera.
3 Era indispensable dejar en inglés la palabra ingenuity para que apareciera clara la diferencia entre la primitiva y anticuada acepción de ingenuidad y la moderna de ingeniosidad. (N. del T.)
4 En inglés carbolic acid es ácido fénico; mas para comprensión del contraste se deja el adjetivo en el idioma del texto original. (N. del T.)
5 Quiere decir dictar verbalmente. (N. del T.)

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H. P. Lovecraft

 

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La llamada de Cthulhu (fragmento)

” No hay en el mundo fortuna mayor, creo, que la incapacidad de la mente humana para relacionar entre sí todo lo que hay en ella. Vivimos en una isla de plácida ignorancia, rodeados por los negros mares de lo infinito, y no es nuestro destino emprender largos viajes. Las ciencias, que siguen sus caminos propios, no han causado mucho daño hasta ahora; pero algún día la unión de esos disociados conocimientos nos abrirá a la realidad, y a la endeble posición que en ella ocupamos, perspectivas tan terribles que enloqueceremos ante la revelación, o huiremos de esa funesta luz, refugiándonos en la seguridad y la paz de una nueva edad de las tinieblas. Algunos teósofos han sospechado la majestuosa grandeza del ciclo cósmico del que nuestro mundo y nuestra raza no son más que fugaces incidentes. Han señalado extrañas supervivencias en términos que nos helarían la sangre si no estuviesen disfrazados por un blando optimismo. Pero no son ellos los que me han dado la fugaz visón de esos dones prohibidos, que me estremecen cuando pienso en ellos, y me enloquecen cuando sueño con ellos. Esa visión, como toda temible visión de la verdad, surgió de una unión casual de elementos diversos; en este caso, el artículo de un viejo períodico y las notas de un profesor ya fallecido. Espero que ningún otro logre llevar a cabo esta unión; yo, por cierto, si vivo, no añadiré voluntariamente un sólo eslabón a tan espantosa cadena. Creo, por otra parte, que el profesor había decidido, también, no revelar lo que sabía, y que si no hubiese muerto repentinamente, hubiera destruido sus notas.
(…)

Cthulhu existe también, supongo, en ese refugio de piedra que le sirve de abrigo desde que el sol era joven. Su ciudad maldita se ha hundido otra vez, pues el Vigilant navegó por aquel lugar después de la tormenta de abril; pero sus ministros en la Tierra bailan aún, y cantan y matan en lugares aislados, alrededor de monolitos de piedra coronados de imágenes. Cthulhu tuvo que haber sido atrapado por los abismos submarinos pues si no el mundo gritaría ahora de horror. ¿Quién conoce el fin? Lo que ha surgido ahora puede hundirse y lo que se ha hundido puede surgir. La abominación espera y sueña en las profundidades del mar, y sobre las vacilantes ciudades de los hombres flota la destrucción. Llegará el día… ¡pero no debo ni puedo pensarlo! Ruego que si no sobrevivo a este manuscrito, mis ejecutores testamentarios cuiden de que la prudencia sea mayor que la audacia e impidan que caiga bajo otros ojos.

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Howard Philips Lovecraft (1890-1937)

Biografía:
H. P. LOVECRAFT Y LOS MITOS DE CTHULHU

por Javier Redal ©

 

Los Mitos de Cthulhu, de Howard Philips Lovecraft, son una serie de relatos que se basan en estas premisas: antes de que el Hombre existiera, antes aún de que la vida tal como la conocemos apareciera en el planeta, éste estaba dominado por unas criaturas que no siempre eran de materia tal como la entendemos. La palabra más adecuada para definirlos es dioses: sumamente poderosos, con capacidades sobrehumanas e inmortales. Se les designa como los Primigenios.

Los Primigenios fueron desterrados de la Tierra y confinados a diferentes lugares (ciudades sumergidas, remotas regiones del polo, bosques inexplorados de Vermont, otros planetas, otras dimensiones, etc.), pero allí siguen. El Hombre, que se considera rey de la creación, no es más que uno de los más recientes moradores de este planeta, y seguramente no el último. En cualquier momento, los Primigenios volverán; la Humanidad vive, sin saberlo, condenada.

Los Primigenios no han sido olvidados por completo. Algunos de ellos se comunicaron con humanos; estos crearon demoníacos cultos que los adoran y conspiran en la sombra para preparar la vuelta de sus amos. Esto ha dado origen a diferentes leyendas sobre dioses, demonios, espíritus, brujos, hechiceros, etc.

Elemento importante son los libros malditos, blasfematorios, abominables y sacrílegos (Lovecraft era un caso grave de adjetivitis). El más famoso de todos es el NECRONOMICÓN, del árabe loco Abdul Al-Hazred, pero hay más: el UNNAUSPRECHLICHEN KULTEN, de Carl von Junz, DE VERMIS MYSTERIIS, de Ludwing Prinn, LE CULTE DES GOULES, del conde d’Erlette, el LIBRO DE EIBON o LIBER IVORIS, etc. etc. etc… que constituyen la principal fuente de información sobre los Primigenios. La mayoría de sus autores murieron locos, se suicidaron o fueron asesinados en extrañas circunstancias… como la mayoría de los eruditos que han investigado sobre ellos.

Otro elemento: los lugares. Los Mitos tienen lugar a menudo en ciudades imaginarias de Nueva Inglaterra: Dunwich, Innsmouth, y Arkham (en realidad, Salem), donde se encuentra la Universidad de Miskatonic, uno de los pocos lugares del mundo donde se conserva un ejemplar del Necronomicón. Casi todos los protagonistas de Lovecratf, eruditos aficionados a rebuscar en libros polvorientos, son profesores o alumnos de la Miskatonic, que sin duda tiene los cuerpos docente y estudiantil más extravagantes del mundo…

Los Mitos se basan en dos características contradictorias de Lovecraft: por un lado era un escéptico materialista. Pero por otro era un soñador. Sentía gran afición por el mundo de las MIL Y UNA NOCHES, la Roma antigua y sus cultos religiosos. Pero sobre todo era un maniático del siglo XVIII (se consideraba inglés, y a Washington, Jefferson y demás unos traidores a Su Majestad el rey Jorge). Realmente, Lovecraft era tan fascinante en persona como su obra.

Habría que añadir que los Mitos no son totalmente coherentes. Lovecraft escribía sin un plan premeditado: así, en unos relatos, los Primigenios son expulsados por fuerzas cósmicas impersonales. En otros son derrotados en luchas con otras razas. En unos, los Primigenios son abiertamente hostiles al Hombre y tienen planes contra él. En otros no son hostiles ni amistosos: ignoran a la Humanidad, y se limitan a aplastarlos si se interponen en su camino. En unos, los Primigenios son seres que no están hechos de materia; en otros son de carne y hueso. En unos, no hay defensa posible contra los Primigenios; en otros se les puede combatir aunque de forma limitada, ya que son vulnerables a la magia (a veces) o a las armas físicas (a veces). Estos son algunos de los Primigenios:

CTHULHU:
Da su nombre a los Mitos. Yace dormido en la ciudad sumergida de R’yleh, en el Pacífico, y en sueños se comunica con sus seguidores (LA LLAMADA DE CTHULHU). Es servido por una raza de hombres-peces que viven en otra ciudad sumergida frente a la costa americana (LA SOMBRA SOBRE INNSMOUTH). Se cree que Abdul Al-Hazred se refirió a él en su enigmático verso del NECRONOMICÓN:
No está muerto quien eternamente puede yacer, y con el paso de los eones, la misma Muerte puede perecer.

NYARLATHOTEP:
único Primigenio que puede moverse libremente en nuestro Universo, actúa como mensajero y observador entre los hombres (EL QUE SUSURRA EN LAS TINIEBLAS), asumiendo el disfraz de las ropas y la máscara de cera. Se le invoca como El Caos Reptante, El que Aulla en la Noche y El Morador de las Tinieblas.

SHUB-NIGGURATH:
Invocada a menudo como La Cabra Negra de los Bosques con un Millar de Descendientes, pero curiosamente no aparece en ningún relato como protagonista. Se supone que fue adorada como diosa de la fertilidad en Babilonia.

YOG-SOTHOTH:
Llamado El Guardián del Umbral y El que es Uno en Todo y Todo en Uno, será quien abra la entrada a nuestro Universo a los Primigenios liberados (EL HORROR DE DUNWICH).

AZATOTH:
Descrito como ese caos informe y abominable que el árabe loco Abdul Al-Hazred enmascaró piadosamente como Azathot, es una especie de dios loco que aúlla en el caos angular más allá del Universo, arrullado por la música monótona de dos demoníacos flautistas.

HASTUR: Sus adoradores se refieren a él como El Que No Debe Ser Nombrado; está desterrado junto al lago de Hali, en un planeta de Aldebarán, en las Híades. Por cierto, no es invención de Lovecraft, sino de un escritor de terror, Robert Chambers. El lago de Hali es creación del escritor Ambrose Bierce (el de GRINGO VIEJO).

EL WENDIGO:
Conocido como Itaqua, El Que Camina En El Viento, se trata de un ser que habita en las heladas tierras del norte, donde arrebata a los viajeros perdidos. Es creación del escritor Algernon Blackwood, que lo basó en una leyenda india.

Otras veces, Lovecraft habla de razas:

LOS GRANDES ANTIGUOS:
Raza de seres que crearon la vida de la Tierra por broma o por error. Su única huella son las ruinas de una ciudad en la Antártida, su último refugio (EN LAS MONTAÑAS DE LA LOCURA).

LA GRAN RAZA:
Raza de seres que vivió en la Era Primaria (ocasionalmente enemigos de los Grandes Antiguos) que se comunica mentalmente con seres del futuro, incluso de hoy (LA SOMBRA MÁS ALLÁ DEL TIEMPO).

LOS MI-GO:
Habitantes de Yuggoth, el planeta que nosotros llamamos Plutón. Mantienen una base en las colinas salvajes de Vermont, de donde extraen minerales desconocidos en su mundo (EL QUE SUSURRA EN LAS TINIEBLAS).

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Ilustración de Cristina Stoppa (2005)

(Si te interesa un catálogo, puedes encontrarlo en el juego de rol LA LLAMADA DE CTHULHU.)

Los amigos de Lovecraft, la mayoría escritores de cuentos de terror, entraron en el juego, aportando sus propios dioses, demonios, libros (blasfematorios y abominables, por supuesto), etc. Por ejemplo, el UNNAUSPRECHLICHEN KULTEN, de Carl von Junz, es creación de Robert E. Howard (sí, el de CONAN EL BÁRBARO…). Y en el cuento de Lovecraft EL QUE SUSURRA EN LAS TINIEBLAS, un personaje se refiere de pasada al sumo sacerdote atlante Klarkash-Ton. No es otro que Clark Ashton Smith, uno de los amigos de Lovecraft. August Derleth, otro de sus amigos, era monsieur le Comte d’Erlette, autor del abominable y blasfematorio CULTE DES GOULES citado arriba. El propio Lovecraft era, en los relatos de sus amigos, el sumo sacerdote egipcio Luve-Keraf, o bien Ward Phillips, un ocultista de Providence, coleccionista de libros (abominables, blasfematorios, etc.).

A la muerte de Lovecraft en 1938, August Derleth se convirtió en una especie de heredero literario. Fundó una editorial, Arkham House, dedicada a los libros de terror, y recopiló y publicó toda la obra de Lovecraft, inédita o publicada en revistas pulp. Hizo un serio esfuerzo por organizar los Mitos de Cthulhu en un corpus coherente. Derleth, a diferencia de Lovecraft, era católico. Indudablemente esto influye en el giro que les dio a los Mitos. Añadió los Dioses Arquetípicos, convirtiendo a los Mitos en la eterna lucha del Bien y el Mal.

OTRAS OBRAS DE LOVECRAFT:

Las NARRACIONES DE NUEVA INGLATERRA son relatos de terror de corte clásico, como HORROR EN RED HOOK, EL SABUESO, LOS SUEÑOS EN CASA DE LA BRUJA, EL MODELO DE PICKMAN… Otro ciclo es el de las NARRACIONES ONÍRICAS, que tienen lugar en mundos a los que se accede en el sueño: LA DECLARACIÓN DE RANDOLPH CARTER, LA LLAVE DE PLATA, A TRAVÉS DE LAS PUERTAS DE LA LLAVE DE PLATA, y LA BÚSQUEDA ONÍRICA DE LA DESCONOCIDA KADATH. A veces pueden encontrarse vagas conexiones entre ellos o con los Mitos.

ESTILO, PERSONAJES Y DEMÁS:

Lovecraft es muy barroco de lenguaje, deliberadamente arcaico. Ya he mencionado su tendencia a los adjetivos; a veces añade dos y hasta tres a cada sustantivo. Sus personajes no son la clase de amigos en quien uno confiaría en caso de peligro. Para empezar, son pasivos. La clase de persona que vive en casa con un vampiro y ni siquiera se le ocurre marcharse. Y cuando el monstruo aparece se desmayan, se vuelven locos, huyen presas del pánico, etc…

Pese a ello, los horrores cósmicos de Lovecraft tienen su propio atractivo. De entre todos los escritores de terror, fue el único que se valió de esto: el Infinito Universo.

PARA SABER MÁS: Hay un libro sobre él que creo aún se puede encontrar, en la colección Alianza Editorial:LOS MITOS DE CTHULHU, de Rafael Llopis

 

Y para acabar, una cita del NECRONOMICÓN:
No debe pensarse que el Hombre es el más antiguo ni el último de los moradores de la Tierra, o que el grueso de la Vida y de la Sustancia camina solo. Los Primigenios fueron, los Primigenios son, y los Primigenios serán. No en los espacios que conocemos, sino entre ellos, caminan, serenos y prístinos, adimensionales y para nosotros invisibles. Yog-Sothoth conoce la Puerta. Yog-Sothoth es la Llave de la Puerta y el Guardián de la Puerta. Pasado, presente y futuro, todos se unifican en Yog-Sothoth. El sabe dónde emergieron los Primigenios en la antigüedad, y dónde volverán a hacerlo. Sabe dónde han hollado los campos de la Tierra, y dónde los hollan ahora, y por qué nadie puede verlos cuando los hollan [...] Caminan, ignorados e impuros, por lugares solitarios, donde las Palabras fueron pronunciadas y los Ritos ejecutados en épocas remotas. El viento gime con Sus voces, y la Tierra murmura con Su consciencia. Ellos doblegan el bosque y aplastan la ciudad, pero ni uno ni otra pueden divisar la mano que los aniquila. Kadath Los ha conocido en el Frío Erial, mas *qué hombre ha conocido Kadath? El desierto helado del sur y las islas sumergidas del océano conservan piedras en las que está grabado Su sello, mas *qué hombre ha visto la ciudad congelada, o la sellada torre que algas y moluscos ornan desde tiempos inmemoriales? [...] Sus manos ciñen vuestras gargantas, pero vosotros no Los veis; y Su casa puede ser una con tu guardado zaguán. Yog-Sothoth es la llave del portal donde se juntan las esferas. El hombre reina ahora donde Ellos reinaron antaño [...] Tras el verano viene el invierno, y tras el invierno el verano. Esperan, pacientes y poderosos, puesto que Ellos reinarán nuevamente.


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Bien poco se puede añadir a lo que escribe el Sr. Redal, pero puedo dar algunos datos curiosos sobre su extraña personalidad, entresacados de su biografía, escrita por un miembro de su círculo, no se si Derleth o algún otro. Lovecraft, prácticamente no salía jamás de casa, trabajaba mucho de noche y padecía insomnio, para el un desplazamiento aventurero era irse a veinte o treinta Km de su casa, de la que podía estar semanas sin salir.

Pese a que era bastante pobre siempre se creyó como muy bien dice Redal un noble inglés, si bien esa anglofilía fue degenerando por momentos a un estudiarse buscándose rasgos germánicos por cierta empatía con algunos presupuestos del nazismo. Era racista en extremo, como lo era por otro lado Poe.

Su historia personal revela a una persona que roza la demencia en la que murieron sus dos progenitores.

Un hecho muy curioso es que Lovecraft era conocido como un escritor y editor de lo que hoy llamaríamos fanzines y por medio de ellos tenía un extenso círculo de amigos distribuido por todos los USA. Trabajó de negro literario para algunas personas para ganarse la vida, entre ellas el escapista Harry Houdini, del que adjunto una cita sacada de una enciclopedia

Atribuía todos sus logros mágicos a efectos físicos y naturales y explicaba cuantos trucos realizaba. Desenmascaró a los médium fraudulentos de la época, a menudo produciendo fenómenos espiritistas que él mismo explicaba después de un modo físico y sin pretensiones místicas. Antes de morir, preparó una prueba definitiva para espiritismo. Creó un código de diez palabras que comunicaría a su mujer si le era posible, en el plazo de diez años tras su muerte. Años después varios médium sostuvieron haber hablado con él, pero ninguno supo trasmitir a su mujer el código anunciado.

Es decir una persona que quería demostrar la inexistencia de lo sobrenatural empleaba para escribir en su nombre lo que el escribía con peor estilo al escritor por excelencia de lo sobrenatural.

En cuanto a los libros de Lovecraft, la verdad es que se harían pesados si no fueran cuentos, muchos de ellos. El uso constante de adjetivos como dice Javier Redal. El empleo de un lenguaje arcaico y el uso de personajes algo menos que interesantes hacen comprender que en su tiempo se le valorase poco. Lo que pasa según mi punto de vista es que creó un grupo de aficionados y dio unas pautas para cierta forma de narrar que otros autores hicieron suyas y tanto Derleth, como Clark Ashton Smith y muchos otros, el mas joven Robert Bloch emplearon nombres lovecraftianos, manuscritos que producían la locura, etc. Entre toda esta producción literaria mucha era de mayor calidad que la de Lovecraft, pero este fue el precursor. Es mas su mérito, como esto como precursor que su auténtico mérito literario.

 

De todas formas era una persona que tenía argumentos fuertemente originales, recuerdo en EL COLOR QUE CAYO DEL CIELO, como el argumento terrorífico funciona a partir de eso, de un color y como en un libro que publico alianza, cuyo título se me escapa, pero creo que era AVENTURAS DE RANDOLPH CARTER o algo similar, en parte se parodia a si mismo y a su forma de escribir, desafortunadamente pocas de sus narraciones son tan imaginativas. De hecho algunas de ellas curiosamente dan muy, pero que muy poco miedo, funcionan casi mejor como novelas de aventuras, así no es nada raro que libros como ZOOTIQUE de Clark Ashton Smith o incluso las aventuras de Conan deban mucho a Lovecraft, dado que fueron escritas por gente de su círculo.

© Antonio Rodriguez Babiloni. (21 de enero de 1998)

 


Bibliografía: Por supuesto que esta bibliografía no está completa. Por si eso fuera poco, y a excepción de los volúmenes de Alianza, estos libros son muy difíciles de encontrar. Y, por último, algunos de ellos no son totalmente de Lovecraft, muchos son recopilaciones sobre los mitos con relatos de otros autores.

  • El que acecha en el umbral, Bruguera, Libro Amigo nº 532
  • Relatos de los mitos de Cthulhu-II, Bruguera, Libro Amigo nº 585
  • Relatos de los mitos del Cthulhu-III, Bruguera, Libro Amigo nº 586
  • La sombra sobre Innsmouth, Bruguera, Libro Amigo nº 527
  • El caso de Charles Dexter Ward, Alianza, Libro de bolsillo nº 721
  • La habitación cerrada, Alianza, Libro de bolsillo nº 609
  • Horror en el museo, Caralt, Buc nº 121
  • Muerte con alas, Caralt, Buc nº 135
  • Dagon, Alianza, Libro de bolsillo nº 891
  • Viajes al otro mundo, Alianza, Libro de bolsillo nº 306
  • El clérigo malvado, Alianza, Libro de bolsillo
  • En las montañas de la locura, Alianza, Libro de bolsillo nº 843
  • La noche del océano, Edaf, Icaro

 


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Profecías de H.P.B. para el III Milenio


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Compilado por: José Rubio Sánchez & José Miguel Cuesta Puertes.


PRÓLOGO


Queremos con este libro rendir un homenaje a Helena Petrovna Han Fadéef de Blavatsky, al tiempo que pretendemos que su legado, quizá un tanto complejo para los que se adentran por primera vez en el umbral del esoterismo, pueda ser entendido por un mayor número de lectores.

Helena Blavatsky es hoy día un clásico en el cosmos esotérico, pero su vida y obra están envueltas en el misterio, por el velo de la diosa a la que dedicó su primera obra: Isis. Ella misma fue un enigma, incluso para los que la conocieron en vida. Pero no pretendemos dirigir a ese puerto las próximas páginas de este libro, aunque sí dedicaremos un breve capítulo a mostrar algunas pinceladas de su apasionante existencia.

Tampoco vamos a extendernos en la interpretación de sus obras, la polémica Isis sin Velo o la desbordante Doctrina Secreta; o en sus otros escritos, como son la Clave de la Teosofía, la Voz del Silencio, Por las Grutas y Selvas del Indostán, o cientos de artículos publicados en su día en revistas como Lucifer, The Theosophist, The Path, o Le Lotus Bleu, por poner algún ejemplo. Obra ingente que, ya de por sí, muestra la esforzada labor de esta aristócrata rusa.

Nuestro principal interés pretende, en cambio, centrarse en una de las numerosas facetas de está Maga Rusa: la profética –termino que intentaremos definir más adelante–, además de desear que renazca el interés por el capital mensaje que se aprecia en las doctrinas que tan fervorosamente trasmitió, incansable, hasta el fin de sus días. Doctrinas no conocidas con suficiente profundidad, creemos, y dignas de una revisión exhaustiva en los albores del III Milenio.

Helena Blavatsky abrió, en el siglo XIX, las puertas de Occidente al conocimiento y misticismo Oriental, y permitió desvelar las claves que el esoterismo tradicional había perdido tras la caída del mundo clásico, ocultas en la tenebrosa –en algunos aspectos– Edad Media, para que el mundo civilizado encontrase sus auténticas raíces y el fundamento que le permitiese construir una civilización mucho más humana y hermanada con la Naturaleza.

Para lograr su propósito utilizó un método sencillo pero enormemente esclarecedor: la comparación de Religiones, Ciencias, Artes y Filosofías; del pasado y del presente; de Oriente y Occidente, y tomó como aval de sus asertos el conocimiento expresado en cientos de citas de todo tipo de autores, de todas las ramas del saber y de todas las épocas y naciones.

Su labor la realizó en pleno siglo decimonónico, siglo ampliamente materialista y escéptico, resultado de una contradictoria Revolución Francesa, y de una Revolución Industrial que llevó la civilización por raíles esencialmente distintos de los tradicionales. Un siglo donde se cuestionaron los casi inamovibles dogmas de la Iglesia, y donde el creciente positivismo arrinconó la espiritualidad incluso en el mismo Oriente. El Hombre creía hallarse en el umbral de la más alta cima de la evolución, a un paso de convertir la Tierra en un paraíso. Los descubrimientos, tanto científicos, arqueológicos, como médicos, se acumularon, preparando lo que sería el vertiginoso siglo XX. Las grandes utopías tomaron forma en la mente de los pensadores y sabios, que veían en sus manos los elementos materiales que les llevarían a plasmarlas.

En aquel momento de gozne histórico, donde el péndulo había recorrido su camino de repulsa hacia la idea de Dios y la Religión, dirigiéndose a la afirmación del individuo y deificación de la razón; convulsionado con nuevas propuestas sociales y violentos conflictos, en aquel momento, repetimos, surgió Blavatsky, la que, utilizando las mismas armas de los eruditos y sabios de su tiempo, devolvió al mundo una Filosofía Hermética perdida desde hacia milenios para Occidente, o al menos algunas de las claves que permitirían recuperarla. Y la Sociedad Teosófica, creada principalmente por ella, se encargó de divulgar ese conocimiento, estableciendo numerosas sedes filantrópicas y publicando incontables libros que llevaron por todo el orbe aquellas enseñanzas, no exentas de esperanza.

De esa sociedad surgieron otras muchas, directa o indirectamente, como la Antroposófica de Rudolf Steiner o la Fraternidad Blanca Universal de Omraam Mikhael Aivanhov, la Iglesia Católica Liberal, la Escuela Arcana, los Gnósticos, la Llama Eterna, o la Iglesia de Aetherius, entre otras. Numerosos personajes bebieron en su fuente, desde Einstein a Jung, Herman Hesse, Rudyard Kipling, o Gandhi.

No hubo ámbito en el que no influyeran: en el cine (Greta Garbo, Chaplin, La Atlántida, el continente perdido, Horizontes Perdidos); la literatura (Aldous Huxley, H.P.Lovecraft, R.E.Howard, Valle-Inclán, Ruben Darío, Rider Haggard, Edgard Rice Burroughs, Leon Tolstoy, Yeats, H.G.Wells, Conan Doyle); la pintura (Nicholas Roerich, Mondrian, Kandinsky); la música (Skriabin); filósofos (Bertrand Russell); científicos (Thomas Edison, William Gates, Alfred Russel Wallace, Camilo Flammarion, Gastón Maspero); e incluso la política fue influida por sus doctrinas. La misma Sociedad Teosófica, o sus miembros individualmente, impulsaron numerosas asociaciones con intereses tan novedosos en aquella época como la revalorización de la mujer, el vegetarianismo, o la lucha contra la vivisección. Crearon instituciones como la Sociedad Vegetariana de Francia, la Sociedad de Criminología y de Defensa Social, Antivivisección, Protección de los animales o la Liga Braille.

Dos de los movimientos más conocidos, patrocinados por la teosofía y en los que se vislumbran sus ideales, fueron los Scouts y el Esperanto. También alentaron la instauración de la Sociedad de las Naciones. En definitiva, de esa fuente bebió y se inspiró el movimiento Hippie y se nutre hoy el denominado Nueva Era, y si en la actualidad prácticamente todo el mundo conoce la doctrina de la Reencarnación, habla de la diosa Gea, de vegetarianismo, del poder de los colores o la música, de los viajes astrales, de la hipnosis, de civilizaciones desaparecidas como la Atlántida o la Lemuria, magnetismo, quiromancia y tantos otros temas esotéricos, es gracias al esfuerzo de la inagotable Helena, que trabajó toda su vida para hacer llegar a sus contemporáneos el mensaje de la Sabiduría Antigua, desperdigado por el mundo como los trozos de un gran rompecabezas. Nunca Helena se proclamó poseedora de la Verdad.

Siempre definió su labor, utilizando la imagen volteriana, como el lazo que pretendía unir el ramillete de conocimientos que le habían sido revelados en sus viajes alrededor del mundo, por sabios de todos los países y de todas las razas. Esa es la columna vertebral de su obra: la existencia de Maestros en todas las épocas de la historia, que han custodiado y mantenido encendida la llama del Saber, sobre todo en los momentos de mayor oscurantismo de la Humanidad.

Ecléctica, respetuosa con todas las religiones, aunque no con sus formas caducas a las que atacó duramente. Polémica, odiada y admirada, hasta el último suspiro ondeó el estandarte de la Filosofía Esotérica, proclamando que:

«No hay religión superior a la Verdad.»


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El arte de ser siempre filósofo

Es un arte prácticamente perdido. Hemos sido criados y educados en el bullicio y en la alienación de un cambio permanente, de una marcha perpetua bajo la amenaza del aburrimiento o de las fantasías de nuestra psiquis.


El «Mundo viejo» del cual todos provenimos está aún muy aferrado a nosotros, con sus costumbres vacías, sus concesiones, sus oscilaciones entre formas religiosas ya desprovistas de contenido y el materialismo bestializante.
Muchos carecemos de la capacidad de detenernos a observar nuestro entorno, que es una de las formas de observarnos a nosotros mismos, y caminamos y caminamos pisoteándolo todo, sin reflexión y sin participación real en el plan de la Naturaleza, que es la manifestación del Plan del Dios que nos rige.


También hemos perdido el amor por las cosas entrañables, nuestras y pequeñas, íntimas y propias, que afirman la mente y calientan el corazón. Creo necesario recobrar ese olvidado arte. Platón bajo el brazo, la Doctrina Secreta a nuestro alcance, una buena biblioteca para consultas es bueno…, pero… ¿es todo? ¿Es ser Filósofo el estudiar, dar clases, conferencias, recibir instrucción sobre las cosas escondidas? Sí… en parte. Hace falta vivir la Realidad y para eso no bastan tampoco las poses, ni las abstinencias, ni sus contrarios. Sé que hacen falta también otras pequeñas-grandes cosas.


Por eso, venciendo muchas vergüenzas e inhibiciones, os quiero contar una pequeña experiencia mía, tal vez intransferible, pero que os la ofrezco en la esperanza de que os sirva de algo. Estaba hace un par de meses en la isla de Mallorca, adonde fui a escribir mi próximo libro y a impregnarme de la antigua magia del mar. Mis acompañantes habían ido a hacer unas compras necesarias para todos, pero como no había lugar fijo para aparcar el coche, me quedé en él, para moverlo si era necesario. Atardecía.


La multitud de turistas desfilaba frente a mí por la calle principal del pueblecito de pescadores que, en verano, se convierte en un centro vacacional. Desde la ya oscura calle transversal en que me hallaba podía observarlo todo de manera anónima, como desde otra dimensión. Vi gente que se apresuraba en caminar hacia la derecha y otros que se les cruzaban yendo hacia la izquierda. Coches, bicicletas y motos transitaban como podían entre las corrientes humanas. Vi parejas de jóvenes embebidos los unos en los otros y también ancianos que compartían sus lentitudes y, tal vez, sus recuerdos. Algunos niños corrían entretenidos en esos juegos que, para los mayores, son un enigma.


Pensé que si la Verdad estuviese en alguna parte y a la vista, todos irían hacia ella en la misma dirección. Por lo tanto, las marchas encontradas de las personas me decían que no era la verdad lo que buscaban; tal vez cada uno trataba de acercarse a su propia verdad, su anhelo o lo que fuere. Vi las primeras estrellas marchar también en el cielo y un viejo velero, inmóvil y a la espera de nuevas singladuras en el astillero.
Una rara sensación se apoderó de mí.


Creo que pude hacer Filosofía sin recordar a Heráclito ni a Kant. Percibí, de alguna manera, la marcha constante de las cosas, de los seres, en una búsqueda que, aunque fuese probablemente inconsciente, no dejaba de ser válida. Dios mismo estaba en todos, en sus caminos, en sus esperanzas y en sus nostalgias. Hubiese sido un gran error perder la oportunidad de percibir a Dios y peor aún el haber dejado de ser Filósofo. Porque así pude darme cuenta de estas cosas que os cuento y de otras que me callo por no encontrar palabras para expresarlas.


Sentí una gran relación con todos… Como diría Nervo, todos eran, de alguna misteriosa manera, mis hermanos… Dios… yo mismo… la Vida… el Tiempo… el Espacio… Yo era niño y corría, joven, y paseaba embobado y ausente, viejo y arrastrando los pies por calles recorridas mil veces, hablaba alemán, inglés, francés, español, italiano, sueco. Yo estaba en el cielo con las estrellas y a la vez varado en forma de barco viejo, sobre el astillero. Sé que rocé, por pocos minutos, una gran verdad, una certeza inconmovible, una paz y una inquietud.


Y sé que fui Filósofo, más allá de los títulos, honores y libros. Sí… nada más que Filósofo… ¡Fue tan bello! Por eso os lo cuento. Y si muchos no entienden lo que arriba pongo, no deben preocuparse por ello. Yo tampoco entiendo. Simplemente os cuento una experiencia pequeña, entrañable, íntima, pero a la que intuyo como tremendamente importante. ¿Será parte de ese arte perdido de ser Filósofo en cualquier lugar y en cualquier momento? Francamente creo que sí.


Inténtalo alguna vez. No te arrepentirás de ello.



Jorge Ángel Livraga Rizzi.

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